- ¡Si papá nos pilla en su despacho nos ahorcará!- decía un preocupado niño de nueve años en casa de los Potter.

- ¡No seas cagón Albus!- le recriminaba su hermano James.- ¡A Lily no le da miedo! ¿A qué no pequeñaja?

- No, claro que no.- decía la niña pelirroja.- ¡Y no soy pequeña! ¡Tengo ocho años!

- De todas maneras no sé que buscas aquí...- dijo Al, que era el más tranquilo de los hijos de Harry y Ginny.

- Ya te lo he dicho, si papá no nos deja entrar aquí es porque hay algo guay.- le convencía James.- Bueno Lily, quédate vigilando, y si viene papá o mamá, ¡avisa!- James y Albus entraron en el despacho, había muchos libros y papeles, una mesa escritorio con un cajón cerrado con llave.- ¡Aquí Al! ¡Aquí debe de haber algo gordo!

- Pero está cerrado con llave...- le recordó el pequeño.

- No creo que eso sea un problema.- dijo el pelirrojo sacando una llave del bolsillo.- Primero pasé por el cuarto de mamá y papá y cogí esto...- sonreía, era un verdadero pillo. Abrió el cajón...

- Menuda mierda.- dijo Al decepcionado.- ¿Sólo hay una vieja capa y un pergamino?

- Me voy a poner la capa.- dijo James.- Si papá la tiene bajo llave es por algo.- cogió la capa y se la puso, Albus se asustó al verlo. Bueno, al verlo no, no se podía decir exactamente que lo veía...

- ¡Dónde está tu cuerpo!

- ¡Soy invisible!- dijo James sorprendido.- ¡Es una capa de invisibilidad!

- Deja que yo la pruebe.- le rogó Albus.

- ¡Ni hablar! Es mía...- se negó James.- ¡La de cosas que podré hacer en Hogwarts con esto!

- ¡Si no me la dejas utilizar cuando yo quiera se lo diré a papá!- le chantajeó el moreno.

- ¡Aggg! ¡Está bien!- aceptó James- pero a Lily no le diremos nada.- Albus reprochó pero al final aceptó.- ¿Y que hacemos con esto?- señalaba al mapa.

- Rose dice que hay objetos mágicos que piensan por si solos.- explicó Albus.- ¿Y si le preguntamos?- James se encogió de hombros.

- ¡Viejo pergamino, revélanos tus secretos!- del pergamino empezaron a emerger letras.

"Los señores Merodeadores instan a los pequeños mocosos a no meter las narices donde no les llaman."

- ¡Menudos idiotas! ¡Merodeadores! ¿Quién se habrán creído?- dijo James dejando el pergamino en el cajón y saliendo del despacho.

-¿Habéis encontrado algo?- preguntó ansiosa Lily, Albus miró a James, él no sabía mentir.

- No.- respondió este.- ¿Y por aquí ha venido alguien?

- Están abajo, creo que mamá nos llamará para cenar.- dijo la pequeña.

Después de cenar la deliciosa comida que Ginny había cocinado, los niños vieron la televisión muggle, regalo de Ron y Hermione, y más tarde fueron a dormir.

- Buenas noches James.- dijo Harry dándole un beso y dirigiéndose a su despacho.

- ¡Papá!- dijo el niño, Harry se giró.- ¿Quienes son los merodeadores?

-¿Merodeadores?- Harry se sorprendió.- ¿Dónde has oído eso?

- Lo leí...- mintió James.- en un libro...

- ¿Lo leíste?- preguntó Harry ya que, que él supiera no aparecían en ningún libro.

- Pero venga dime, ¿quiénes son?

- Pues bueno...- no sabía por donde empezar.- Los merodeadores eran cuatro alumnos de Hogwarts, Lúntico, Colagusano, Canuto y Cornamenta, y hacían muchas travesuras.- a James le parecía interesante esta lección.- eran muy populares y muy inteligentes, entre ellos estaba tu abuelo, James, mi padrino Sirius, Peter Pettigrew y Remus Lupin, el padre de Teddy.

- Teddy está muy raro últimamente.- dijo James.

- Es la edad.

- Pero bueno, ¿y eran muy amigos esos merodeadores?

- Muy, muy amigos.

- ¿Y alguna vez fueron al despacho de McGonagall?- preguntó James.

- En esa época todavía no era la directora McGonagall, pero sí, puede decirse que era como su segunda casa.- rió Harry.- pero venga, ya mañana te contaré más historias a ti y a tus hermanos sobre los merodeadores, ahora duerme.- Harry lo volvió a besar y salió por la puerta.

- Ya sé que quiero ser de mayor...- susurró James.- Merodeador.