Capítulo 18: El príncipe azul
Mi lengua pasaba una y otra vez en círculos sobre la superficie cremosa. Devorando, disfrutando cada lamida, mirando cada tanto sus ojos verdes que me miraban levemente enojados. El helado de chocolate amargo y dulce de leche granizado era mi preferido. Edward comía su helado de frutilla y crema americana con una de esas cucharitas plásticas, cosa que agradecí ya que no podría responder de mí en caso de ver como él utilizaba su lengua. Sobre todo cuando ya conocía su lengua sobre mí.
-Edward... No puedo creer que seas tan serio. ¡Es un helado! Y encima elegís los sabores más aburridos del planeta Tierra.
-Yo critico tu manera sexosa de comer el helado. Cada idiota que pasa se te queda mirando -me dijo enfadado, no eran sólo sus ojos. Él estaba enojado.
-Yo sólo quiero que un idiota me mire como chupo pero resulta que ese idiota es tan idiota que quiere que seamos sólo amigos.
-Bella... Yo…
-Ay Edward siempre con tu "Bella… Yo…". No sos el centro del universo.
Me levanté tiré el cucurucho del helado y salí de la heladería. Había sido muy dura con él.
No, claro que no, no me iba a dejar pisotear, eso lo tenía claro. El brazo de Edward me tomó fuerte del brazo tomándome por sorpresa, francamente no pensé que iba a salir detrás de mí.
-¿A dónde mierda vos?
-A cualquier lado donde no me estén juzgando.
-No te juzgo. Es sólo que me puse un poco loco por…
-¿Por qué Edward? ¡Decilo!
-Mierda Bella, no me presiones.
Me di media vuelta y seguí caminando a grandes zancadas. Volvía a ser yo. Se sentía tan bien. Escuché a Edward gritando.
-Estaba celoso. Perdón. Una sonrisa triunfadora se dibujó en mi rostro, trate de disimularla y me di vuelta. Edward acortó la distancia que nos separaba.
-Así que tengo un amigo celoso... -empecé a caminar alrededor de Edward tocándolo con mi dedo índice.
-¿Y qué va a hacer mi amigo Edward cuando salgamos juntos y algún chico quiera bailar conmigo? ¿Cuándo le cuente que me estoy acostando con alguien?
-¡Basta! -sus ojos me lanzaban llamaradas de odio pero también de pasión contenida, era una fina línea la que separaba esos sentimientos, podía verlo.
Edward me tomó fuerte del brazo y me tiró contra la pared de un edificio viniéndose él encima mío. Hubo un instante en que sentí pánico, pero olvide todo cuando él me besó. Era completamente asfixiante y furioso. Pude entender por fin que para Edward era doloroso desearme. Seguramente había sufrido en la heladería viéndome devorar el helado. Edward se separó de mi bruscamente y comenzó a pegarse golpecitos en la frente.
-Mierda, mierda, mierda. ¿Por qué siempre cago todo?- y acá empezaba Edward de nuevo con su auto tortura.
-Los amigos no se besan de esta forma Edward. -le dije dejándolo solo nuevamente. En pocos segundos lo tenía enfrente de mí con cara de niñito torturado. Dios, no me podía manipular así.
-Bella es de noche no te podes ir sola.
-Edward, por dios, toda mi vida caminé sola por las calles. No necesito un fucking príncipe azul en volvo plateado para que venga a rescatarme.
Yo lo miraba enfadada, pero él sonreía de esa forma que sólo a veces hacía haciendo que la luz llegara también a sus ojos melancólicos.
-¿Me contas la broma?
-Tuve un pensamiento absurdo.
-Quiero saber.
-Te lo digo si aceptas venir a cenar conmigo y que luego te lleve a tu casa.
Rodé los ojos. La curiosidad mató al gato. En este caso mató a mi dignidad y poder de decisión. Aunque creo que a Edward le quedó bastante claro que no iba a jugar conmigo.
-Acepto. Pero que te quede claro que no es por tu compañía, sólo quería saber. Decime el chiste.
-Me da vergüenza.
-Entonces adiós -me giré para darme vuelta e irme pero Edward continuó hablando.
-Creo que soy yo el que necesita ser salvado. Y vos sos la única persona que me devuelve algo de vida. Yo no tomaba un helado desde hace años... Yo no vivo desde hace años. Sólo vuelvo a estar con vida con mi música y vos.
Mierda, mierda, mierda. ¿Eso fue una maldita declaración de amor? ¿O estoy soñando? Me quedé helada un instante que parecieron milenios. Me acerque hasta él y lo abrace fuerte diciéndole al oído.
-Si seguís diciendo cosas tan hermosas me voy a tener que enamorar de vos y no es correcto enamorarse de un amigo.
Ya estaba por decir perdón, lo sabía.
-Shh. ¡Nada de perdón!. Cada vez que digas esa maldita palabra en vano te voy a tener que castigar.
El melodioso sonido de su risa repicó en mis oídos como si fuera lo más hermoso que escuché. Aunque creo que sí, era lo más hermoso que había escuchado.
-Bella, el Volvo está del otro lado.
-¿Podemos caminar o el nene tiene miedo a que lo coma el cuco?
Su cara de espanto me indicó que la había cagado nuevamente. Sus ojos verdes se cristalizaron.
-Bella desde que mi papá murió no camino solo de noche por las calles. De día en algunas ocasiones pero aún así me da miedo.
-Edward perdoname. No fue mi intención burlarme de vos. Vamos al Volvo.
-No. Quiero caminar. Quiero intentarlo con vos. Quizás no tenga mas miedo.
-¿A qué le tenés miedo en particular?
-Mi papá fue asesinado en la calle. Mi psicóloga dice que a partir de ahí desarrollé un trastorno de paranoia. Siento que me persiguen. Pero lo más grave de todo es que para ellos es un invento de mi mente y no, yo estoy seguro que me persiguen. Por eso me medican, nadie me cree.
Pude captar en esa confesión de su parte todo el sufrimiento que llevaba sobre su alma. Pude comprender el pánico que tenia a abrirse a mí de otra forma más profunda, todos en cierta forma lo habían abandonado y él estaba solo con su pesar.
-Edward. Yo te creo. Yo estoy con vos. Nada malo te va a pasar.
-¿Ves Bella? Sos mi príncipe azul que vino a salvarme.
Yo le sonreí, tomé su mano y empezamos a caminar. Edward quería entrar a un restaurante italiano pero me parecía demasiado para la mala apariencia que teníamos. Nuestros jeans y zapatillas no entonaban ahí. Entramos a una pizzería atestada de gente. Nos sentamos en la terraza del lugar y encargamos una pizza y unas cervezas.
-¿Ya te aburriste de mí Bella?
-En realidad, no. Me aburrí de hablar de mí. No se nada de vos. Quiero saber.
-¿Qué querés saber?
-Cosas. ¿Cuál es tu apellido? Si tenés segundo nombre. ¿Dónde naciste? ¿Cuál es tu color favorito? Esas tonterías.
-Vos comé y yo hablo.
Asentí y mordí mi porción de pizza.
-Me llamo Edward Anthony Masen. Nací en Chicago el 20 de junio de 1985. Mi color favorito solía ser el azul.
-¿Hobbys? ¿Qué estudiaste en la universidad?
-Desde los 5 años que toco el piano. Aunque ya no lo hago. En el instituto jugaba al baseball. Abandoné el piano y empecé con la guitarra. Mi profesora me quería matar me dijo que arruinaría mis dedos con las guitarras. Luego en la facultad estudié literatura pero no terminé por lo que sucedió con mi papá.
-Estoy sorprendida, Edward. ¿Por qué no me dijiste nada q estudiaste literatura? Yo siempre quise hacerlo. Y el piano... ¡Wow! Lo intenté cuando era pequeña, pero no logré nada.
-¿Por qué no fuiste a la universidad?
-Mis papás no podían pagarme la universidad así que como tenia trabajo decidí quedarme con esto y estudiar en otro momento.
-Podemos estudiar juntos. Yo pago las dos matrículas.
Me reí de su broma, aunque me hubiera gustado estar con él como compañero de banco. Miré a Edward y me miraba enfadado.
-¿Y ahora que hice?
-No era broma Bella.
-¿Qué? De ninguna manera Edward, eso es un montón de plata.
-Bella mi papa era millonario, tenía una fortuna en los bancos. Pero él prefería trabajar y que todos tengamos una vida normal en un hogar sencillo. Pero te aseguro que esas cuentas son inagotables.
-Edward no quiero tu dinero.
-Es sólo eso Bella, dinero; y yo decido donde gastarlo.
-Edward me conoces hace menos de una semana que va a pensar tu familia
-En una semana me conoces mejor que mucha gente Bella. Mi familia te adorara en cuanto te conozca y además no hay necesidad que se enteren porque soy mayor de edad y yo manejo mi fortuna.
No pude evitar reírme por lo que dijo.
-¿Qué?
-Nada sólo que es lo más ridículo del mundo ver a un chico como vos, así vestido, descuidadamente hablando de su fortuna.
-Supongo que la humildad se hereda.
Seguimos con nuestra charla sobre tonterías, ahora discutíamos sobre nuestros libros preferidos. Edward sabía incluso más que yo y eso me sorprendió. Hablar de literatura con alguien de igual a igual era impagable.
Cuando llegó el momento de irnos de la pizzería Edward se tensó completamente. De nuevo teníamos que enfrentar al cuco. Una cosa era recorrer la ciudad a las 8 de la noche y otra muy distinta era hacerlo a la 1 am estando todo desierto, oscuro y callado. Salimos tomados de la mano pero pronto el frío de la noche hizo que Edward me abrazara y de esta forma un sol radiante se instaló en mi corazón.
Cuando solo nos quedaban dos cuadras para llegar al Volvo. Un grito de terror en el medio de la noche nos espantó. Todo se paralizó a nuestro alrededor. Edward se congeló como si fuera una estatua. Varios gatos y perros salían disparados en todas direcciones aterrados por el grito. Y de nuevo se oyó ese grito, esta vez pude darme cuenta que era de una mujer. Una ráfaga de viento pasó cerca nuestro con un olor dulzón muy extraño y me pareció... No, un gato con ojos rojos. Imposible. Edward estaba al lado mío paralizado. ¿Y si le pasaba algo? Era toda mi culpa. Empecé a darle palmaditas en la espalda y en sus brazos. Sus ojos estaban como cristalizados y perdidos. Le dije al oido:
-Edward vamos al auto por favor. Todo está bien. Yo estoy acá. Muévete, por favor. Por mí.
Y al no obtener ninguna respuesta lo besé. Intercalaba un beso con un "Todo está bien. Vamos".
Empezó a reaccionar lentamente mientras volvía a enfocar su mirada en mí. Aproveché el momento, lo tomé de la mano y salimos corriendo de ahí. Se podían escuchar las sirenas de la policía. Edward subió al Volvo inmediatamente. Yo traté de que me dejara conducir pero no me hizo caso y arrancó con el motor rugiendo. Conducía como un loco, yo tenía pánico de hablarle. Todo esto era mi culpa. Ambos lo sabíamos. Miraba por la ventanilla para no encontrarme con la mirada de Edward. De repente, un ruido seco y un fuerte golpe me devolvieron a este mundo.
Habíamos chocado.
Edward golpeaba el volante con la cabeza maldiciendo. Afortunadamente ambos teníamos puesto el cinturón de seguridad y sólo nos habían chocado de un costado. Abrimos las puertas para bajarnos.
-Bella quedate acá, no sabemos si el tipo es un borracho o que.
Le hice caso pero cuando vi al descomunal hombre que bajó de la camioneta me salió mi instinto protector y bajé atrás de Edward.
-¿Tiene seguro me imagino no?
-Sí - contestó Edward- Aunque usted cruzo mal el semáforo. Tendrá que pagar los daños que ocasiono.
El hombre hizo una mueca asesina de disgusto. No podía ver sus ojos porque llevaba lentes oscuros. La puerta de atrás de la camioneta se abrió, me sonaba de algún lado. Y cuando escuché la voz que salía de ahí estaba segura que conocía a la persona que estaba allí dentro.
-Felix entrá a la camioneta. Ya tuve demasiado de tu falta de diplomacia por hoy.
Un pie bajó de la camioneta seguido del otro.
Todo estaba sucediendo como en una película, en cámara lenta.
El sujeto se mostró por completo.
Yo sonreí al ver quien era pero Edward apretó muy fuerte mi mano.
Lo miré a los ojos y vi que estaba congelado de nuevo.
-Hola mis jóvenes amigos. ¡Que grata casualidad del destino!
Y mientras Aro decía esto, Edward se desmayaba a mi lado.
Bueno Hola a todos o a nadie!
Hoy actualizando día miercoles!
Como me voy este viernes me da cosita no poder actualizar asi que ya está el capi.
Recuerden que la semana q viene no estoy asi q no va a haber capi.
Gracias enorme a quienes me agregaron a Alertas Andrea4687, Black Angel Lilith, DanielaPltz, horbak, nini18, Syl Cullen y Tata XOXO
Y a Favoritos Ally Cullen-Black, andreita correa, Black Angel Lilith, DanielaPltz, L'amepervertieDyane, lunatico0030, NabStew, Riku Harada31,Tata XOXO , nadiarc22, KrinaQC, aribosch y vale potter. At Aa Rp
Tambien gracias a los que se pasan por acá y ni me entero.
MUCHAS GRACIAS POR El REVIEW COMO SIEMPRE A LAS ÚNICAS 2 DIVINAS QUE ME DEJAN RW
*Tata XOXO: gracias por desearme buen campamento. que bueno que te guste el punk... yo tmb soy medio punk rocker... Aqui tuvimos un poquito de la Bella que no se deja arrastrar...
*lara cullen falta todabia para el viaje a londres.. nos va a tocar sufrir un poquito aunque edward en ninguna circunstancia se aguanta las ganas.
Para puteadas, sugerencias, quejas, dudas, lo que sea. Dejen un Review que yo les contesto a la brevedad.
Recuerden visitar el blog que está puesto en mi perfil, donde hay algunos extras audiovisuales (?) de los capítulos en que corresponde hacerlo.
Besos gigantes para tods fanfickers!
