**Advertencia: capítulo largo**

F*cking kill 'em!

CUATRO HORAS ANTES DEL GRAN JUEGO

―Una vez más.

―Yarr-harr!

―Otra vez, hasta que te salga.

―Yaaaaa-haaaaaaaaaaaaarr!

―Otra vez.

―Yaaarr-haaaaa!! Creo que ese ha sido el peor intento hasta ahora, ¿no?

―Seh... a ver: "Yaaaaaaaaa"

―Yaaaaaaa

―¡Bien! Ahora "Haaaaaaaaa"

―Haaaaaaaa

―¡Todo junto!

―Yaaaaaaaarr-haaaaarr!

Las prefectas quedaron en silencio un rato.

―Es imposible para mí ―se resignó Flint melodramáticamente.

―¡¿Pero porqué?!

―¡No lo sé!

―¡¿Hay algo que me ocultas?!

―¡Jamás!

―¡Veo en tus ojos que mientes!

―¡Mientes al decir que miento!

―¡No, basta! ¡Sabes que puedes decirme cualquier cosa!

―... ¿en serio...? ¡No, jamás! ¡Si te digo...!

―¡¿Qué puedes decirme que no sepa ya?!

―Aahmm... el pin de mi tarjeta de crédito.

―Ya estás, suéltalo.

―¡Jamás revelaré eso!

―¡Entonces confiesa lo que te impide decir Ya-ha como es debido!

―¡Yo...!

―¿Tú?

―¡YO!

―¡¿TÚ?!

―¡Soy una pirata y por eso siempre acabo diciendo Arr!

Nakuru soltó un jadeo de asombro.

―¿Có... cómo es posible que lo hayas ocultado tanto tiempo?

―¡¿Cómo es posible que me haya visto forzada a revelarlo?!

―¡Me dijiste que perdiste la pierna en la guerra!

―¡Sí, en una batalla entre piratas y ninjas!

―¡Y que perdiste la mano a causa de un accidente con maquinaria pesada!

Aye, no había terminado de cargar el cañón cuando se disparó.

―¡Y que habías criado un cuervo y por eso perdiste el ojo!

―¡Siempre supe que debí adoptar un loro!

―Pero que seas una pirata... oye, ¿si te entrego me darán recompensa?

―¡Me entregarías! ―exclamó Flint con incredulidad.

―Sí, y luego escapas y nos gastamos el dinero en helado, anime, y videojuegos.

―Oye, suena bien.

Brooklyn interrumpió la escena aplaudiendo.

―¡Vaya manera de resolver un drama!

―¡¿Nos escuchaste?! ―Flint se alejó de la ventana por la que se asomaba Brooklyn, cubriendo su tapabocas con la mano.

―Sí, me tenía preocupado que pelearan porque fueras pirata, cap. De todas formas ya lo sabíamos.

―... ¡Es cierto! ―reconoció Nakuru con asombro.

Aye, ya me parecía a mí... que esta situación era algo exagerada, como de telenovela de las 4.

― · ― EN LOS JARDINES DE LA BEGAPREPARATORIA ― · ―

―Ánimo, chicos. ―dijo Tyson, al ver la palidez de Zeo, Max y Rei.

Steve, por otro lado, no podía estarse quieto.

―¡Ah, hacía tanto que no jugaba un partido de fútbol americano! Esta adrenalina...

Emily sonrió.

―Sí, te hacía falta. ¿Tú cómo estás, Rick?

El aludido se encogió de hombros.

―Es un juego, y ya. Patear algunos traseros tal vez mejore mi humor. Por lo demás...

―Y-yo no sé porq-qué me pr-reocupo tant-to, s-si sólo so-soy el aguad-dor ―soltó Zeo, tratando de disimular su nerviosismo con una sonrisa que más parecía el rictus de alguien muerto por sobredosis de gas hilarante.

Rei no podía hablar. Siendo quarterback, estaba bastante expuesto a ser embestido sin misericordia.

― · ― EN LA SALA DE MAESTROS ― · ―

―¿Tienen algunas últimas palabras? ―preguntó Matilda socarronamente.

―Sólo es un partido de fútbol americano ―comentó Ian―. No es como si fuéramos a salir más lesionados que en los entrenamientos.

―Dices eso porque eres jugador de reserva ―soltó Spencer con desparpajo.

―¡Vamos, no les iba tan mal en los entrenamientos! ―intentó animarlos Bryan―. Un poco de manoseo inocente de fans no puede ser tan...

Kai le lanzó una mirada que podría haber perforado una muralla de concreto de 2.5 metros de espesor.

―Más importante que todo esto ―comenzó Tala, con los codos apoyados en la mesa y los dedos entrelazados a la altura de su nariz―, es averiguar qué rayos es lo que pretenden con este partido.

―... ¿ahora de qué hablas? ―preguntó Mistel, harto de la paranoia crónica del pelirrojo.

―¡Somos una seudo-preparatoria de beyblade! ¿Porqué inmiscuirnos en otros deportes, con un equipo mixto de profesores y alumnos? Encima, ¿porqué en fútbol americano? ¿Porqué contra Novokuznetsk? ¿No les parece que es demasiado raro?

Los presentes intercambiaron miradas de desánimo. ¿Cómo podían seguir luchando contra esa febril obsesión? ¿Qué ganarían, de seguir haciéndolo? Kai sacudió la cabeza con desaliento. Se levantó y, poniendo una mano sobre el hombro de Tala, dijo derrotado:

―La abadía te hizo mucho daño, ¿ah?

Y se fue, dejando a todos conmovidos por su profundo análisis de la psique torturada de Tala, que sólo parpadeó varias veces y acto seguido comenzó a borbotar teorías.

―Y bien, ¿ahora qué fue eso? ¿Desde cuándo Kai es amable con alguien? ¿Qué trama, ah? Ah, esto debe estar relacionado con el incidente del parche en el ojo, ¿verdad? O tal vez está dentro de la conspiración desde el escape del D-OT...

Bryan carraspeó.

―Y a estas, ¿dónde va a ser el partido?

Ian y Spencer intercambiaron miradas. La verdad era que nadie había preguntado tal cosa.

DOS HORAS ANTES DEL GRAN JUEGO

―... ¡y tal vez por eso murió Michael Jackson el mismo día que Farrah Fawcett! ―finalizó Tala, sorprendiéndose a sí mismo con la magnitud de los eventos que giraban a su alrededor. Oh, Boris debía ser detenido a toda costa.

Brooklyn entró, sonriente.

―Ya nos vamos al estadio ―indicó a los miembros del equipo presentes, y después extendió su mirada a los demás―. Pueden venir con nosotros si quieren.

Para sorpresa de todos, Boris había rentado un autobús para transportar al equipo, las porristas, a Barthez, y a sí mismo, al estadio. Como sobraban asientos, se repartieron entre el cuerpo académico y administrativo; y aún así sobraron dos asientos.

Ya iban a medio camino, cuando por fin Spencer se dio cuenta de qué era lo que lo venía preocupando desde hace rato.

―¡Hey, ¿dónde están esas prefectas endiabladas?!

Todos miraron a su alrededor. No estaban.

Rei comenzó a temblar.

―N-no pued-do recor-rdar todas las est-trat-tegias, s-se suponía que e-ellas m-me ayud-da-darían...

Brooklyn se levantó de su asiento, carraspeó, y dirigió una tranquilizadora sonrisa a todos.

―Nakuru y la ex-cap llevan 2 horas en el estadio.

―¿Qué?

―Sí, desde el inicio del capítulo están ahí.

―¿Y tú cómo sabes eso? ―preguntaron Tala y Méndez (coordinador de las porristas), suspicaces.

―Porque las vi.

―Begasigné bega Brooklyn begapara bequega begavelara begor beguel beganestar debegalas begaprefectas beguen subega beguincursión begapreliminar begal begaterritorio beganemigo ―informó Boris, elevando la voz desde su asiento―. Begueben begasaber bequega Novokuznetsk began beguestros beganemigos beganaturales begadesde begal begaprincipio debegalos begatiempos.

Aunque todos deseaban saberlo, nadie se atrevió a preguntarle a Boris qué había dicho.

UNA HORA ANTES DEL GRAN JUEGO

―Éstos son los vestidores que nos asignaron ―informó Brooklyn, abriendo la puerta para el resto del equipo.

―¡Hasta que por fin llegan! ―bramó Nakuru apenas los vio entrar―. El equipo está en esas cajas.

Los chicos intercambiaron miradas entre sí y luego vieron a las prefectas fijamente. Notaron que Nakuru tenía una apariencia más varonil, aparentemente fabricada con una cantidad ingente de maquillaje que se veía desperdigado por ahí.

―¿Qué? ―espetó Flint, jugando con el elástico de su cubrebocas.

―Pues... ―comenzó Rei, pero no pudo seguir. Ian carraspeó y tomó la palabra por él.

―¿Cómo vamos a cambiarnos estando ustedes dos aquí?

Las prefectas intercambiaron una mirada que gritaba "¡Demonios, en eso no pensamos!".

―¡Nos corren...! ―dictaminó Nakuru, herida, por lo bajo.

―¡Muchachos...! ―comenzó Jenny, levantándose y jugando con el anillo en su mano izquierda―, es verdad que en eso no habíamos pensado. De haber sabido que les incomodaba nuestra presencia, ni nos habrían hallado aquí. No, señor ―hizo una pausa, todavía jugando con el anillo, pero finalmente apartó los ojos de él y prosiguió con sorna―. De haber sabido que eran tan nenitas, hasta nos preocupábamos por sus sentimientos. Lástima... que no fue así. De modo que la única solución que nos queda es... ¡MUÉVANSE!

Nakuru se rió a carcajadas. Los demás no movieron un músculo.

―... chales, ni mi discurso a la Coloso funcionó, ¿ah?

―¡No manches! ¡Te oíste bien ranchera! ―Nakuru se secó una lágrima―. Entonces... nos toca irnos, ¿no?

Feh. Supongo. Pobre de ti, ¡pobre de ti! ―canturreó por lo bajo, mirando con furia a los remilgados caballeros.

―Déjalos ya ―la reconvino Nakuru desde la puerta―. Brooklyn, ten cuidado al abrir el casillero, y si puedes no lo hagas.

―Entendido ―sonrió el aludido, y las prefectas se fueron.

―¿En qué clase de entendimiento estás con esas dos, ah? ―quiso saber Ian.

Brooklyn sonrió por toda respuesta.

Tras decidir unánimemente que borrarían los últimos cinco minutos de sus vidas, los miembros del equipo por fin descubrieron el nombre del equipo. Se cambiaron en la supuesta "paz" que puede haber en un vestidor lleno de mozalbetes sin supervisión adulta. Hasta que cometieron el error impensable.

Distraídamente, Xenotab abrió uno de los casilleros con la intención de guardar sus vendajes extra.

Y un alud de prendas íntimas femeninas, cartas perfumadas, pasteles, chocolates, piezas de beyblade, fotos de chicas en lencería sexy, dulces varios, peluches y pulseras de tela brotó de todos los casilleros. Aparentemente, el cambio de presión interna producido por la apertura de uno de ellos, en conjunto con el hiper-llenado que presentaban, desató este fenómeno antinatural e ilógico.

Sepultados hasta la cintura, los begapreparatorianos se miraron entre sí, confundidos. Mistel se descolgó un brasier de la oreja, lo contempló por espacio de unos segundos y lo dejó caer.

Brooklyn soltó una risa clara y refrescante.

―Supongo que era por esto la advertencia de los casilleros ―comentó, tomando un peluche con una etiqueta que decía "BROOKLYN, TE AMO" y los datos para contactar a una fémina que no nos interesa.

―... esto debe ser culpa suya ―musitó Kai, con un rictus de maniático. Sabía cuál era la fuente de sus desgracias recientes, pero no sabía cuál sería la penitencia por... su mirada topó con la foto de una tipa bastante fea con un traje de bombera sexy que no le quedaba para nada, y autografiada con un "Kai, QUIERO TENER UN HIJO TUYO!!". Soltó un grito y se echó hacia atrás todo lo que pudo.

Ian que estaba enterrado hasta el cuello, tenía la nariz justo sobre una caja a medio abrir de chocolates. Olían tan bien... y necesitaría azúcar para el esfuerzo físico tremendo que iba a tener que realizar en unos momentos. ¡Pero no los alcanzaba!

Rei comenzó a estornudar como si el alma quisiera salírsele por la nariz. El olor de tantos perfumes baratos era terrible.

Las prefectas volvieron, atraídas por el escándalo. Les tomó un buen rato entrar, claro, porque la puerta se había atorado con tanta cosa. Con una poderosa patada conjunta, lograron abrirla lo suficiente como para entrar escurriéndose como lagartijas sobre el lecho de "cosas".

Holy crap...

―Abrieron los casilleros, ¿verdad? ―amonestó Nakuru.

―¡¿Qué clase de trampa es esta?! ―exclamó Spencer, a pesar de todo disfrutando un pastelillo de crema esponjosito y sabroso.

Las prefectas intercambiaron una mirada y, tras revisar que no hubiera nada potencialmente peligroso, se sentaron. Nakuru tomó un peluche y comenzó a usarlo como títere.

―¿Saben cuáles son los orígenes de la prepa Novokuznetsk? ―dijo con voz aguda.

Silencio. Flint, que descubrió la cabeza de Ian a su lado y los chocolates frente a él, comenzó a comer sin ningún remordimiento.

―... ¡Contéstenle al Señor Sapo! ―bramó.

―Más bien es rana ―informó Brooklyn.

―Bueno, al Señor Rana ―concedió Nakuru.

Los begapreparatorianos soltaron un "No" a regañadientes. El Señor Rana continuó con su explicación.

―La prepa Novokuznetsk se inauguró después que la BegaPreparatoria. Fue integrada por los fans desquiciados de todos ustedes que no fueron admitidos por falta de cupo.

―¿O sea que lo de desquiciados no importaba? ―preguntó Steve.

―Ah, sí, también eso. Nakuru y Jenny pasaron toda la mañana quitando las cámaras ocultas en este cuarto; pero en el proceso desacomodaron todo el contenido de los casilleros y cuando lo volvieron a meter todo no cabía bien.

―OOOH ―soltaron a coro los begapreparatorianos. Bueno, casi todos.

―Así que... al final... ¡SÍ ES CULPA TUYA, FLINT! ―explotó Kai, y sacando fuerzas de su furia logró avanzar 30 centímetros de su posición inicial de golpe. Después su velocidad se vio reducida a unos firmes 5 cm/s.

Del susto, a Jenny se le cayó un chocolate, que rebotó y fue a caer en la boca de Ian. Pero después de la explosión, viendo la velocidad supersónica a la que se aproximaba su muerte segura, suspiró, tomó un brasier del suelo, y lo arrojó como una liga a Kai, bloqueando su visión y dándole tiempo suficiente para escapar.

Pero, ¿quién escaparía teniendo chocolates?

Por suerte para todos, lo ridículo de la situación permitió al buen camarada Kai espabilar y recapacitar que la muerte no era castigo suficiente.

Con un poco de trabajo extra, el equipo logró salir de sus tumbas de regalos de fans.

JUSTO A TIEMPO PARA EL GRAN JUEGO

―¿Creen que salir de allí cuente como calentamiento? ―preguntó Mistel.

―El calentamiento es para nenas.

¡Y por fin es hora de que comience el partido!

―Esa voz... ¿porqué la recuerdo de algún sitio?

―Es Jazzman, ¿no?

―Pues parece.

―¿Acaso importa?

―¿Te vas a quitar ese cubrebocas algún día?

―En eso ando.

―Quizá si te quitaras el casco antes de eso...

―Cállate. ¿Ves? Ya pude.

―Este pasillo está bien oscuro, no veo nada.

―Mejor aún.

¡Reciban con un fuerte aplauso a los Halcones, el equipo de la Preparatoria Novokuznetsk!

Pero a pesar de ello, el aplauso fue más bien tibio. Boris había aleccionado al pleno de la begapreparatoria a no ser condescendientes con esa gente de baja calaña.

¡Estos jugadores son altos, son fuertes, son rápidos, y quieren expresar todo su afecto por sus rivales!

―... esa presentación da miedo.

―¿También serán fans desquiciados?

―Lo más probable es que así sea. ¿Dejaron un testamento?

―No creí necesitarlo tan joven.

―Chales, morir joven y sin haber amado.

¡Atención al quarterback Hoffman, de 2.10 de estatura!

―... ¿tendrá que agacharse cuando pase un avión?

―Seguro tiene cáncer en la tiroides. Con suerte, colapsa a medio partido.

―¡¿Cómo puedes desearle mal a alguien que no conoces siquiera?!

―¡Para que se le quite la maña de ser tan ridículamente alto! ¿Porqué no juega basquetbol?

Escucharon, con creciente horror, la terrible descripción del resto de los titulares de los Halcones (nombre más choteado), y en sus fueros internos se encomendaron a cualquier dios que estuviera dispuesto a ayudarlos.

¡Y por el otro extremo del campo entran los Bega-Devil Begats!

―... suena peor de lo que pensé.

―Boris insistió.

―No voy a salir así.

―Todos sigan su ejemplo.

... vaya, no salen. ¡Oh, claro! ¡Begadisculpen begastedes!

―¡Cada segundo se pone peor!

¡Begapor begal begotro beguextremo debegal begacampo beguentran begalos Bega-Devil Begats!

―Si insistimos en no salir será todavía peor, ¿cierto?

Aye.

Cuando los Bega-Devil Begats salieron por fin, la ovación fue ensordecedora. Lo que sea que haya dicho Jazzman después de eso, no importaba. Las propuestas indecorosas, a cuál más vulgar y desesperadamente urgida, cayeron como lluvia torrencial. Excepto sobre los jugadores 13 y 52, Mako y Morgan, que eran providencialmente ignorados porque nadie sabía quiénes eran.

YAAAAAAA-HAAAAAAAAAA!!!

Nubes negras cubrieron el cielo. El alboroto cesó por completo. Los Bega-Devil Begats, acostumbrados al "Ya-Ha!" desde tiempo atrás, fueron los más aterrorizados. Este "YAAAAAAA-HAAAAAAAAAA!!!" era más poderoso, más lleno de vida, más atemorizante, más... demoníaco. Fue peor aún cuando vieron que las prefectas travestidas tenían un brillo de suprema alegría y supremo terror combinados en los ojos.

¡Escuchen bien, bastardos! ¡Si pierden los mataré!

―Nos... nos amenazó.

―¡En público!

El cielo se despejó y Jazzman volvió al micrófono.

El árbitro lanza la moneda al aire y... ¡Novokuznetsk escoge! ¡Ni la piensan, quieren atacar! Los jugadores van a sus posiciones. Schwartz va a patear.

―Comprenderán que después de esa amenaza, nuestras vidas dependen de ganar este juego ―dijo Nakuru―. ¿Rei?

―Bien, bien... ―respondió Rei, resignado, y tomó aire para lanzar el grito de batalla, lo que le causaba una vergüenza pública mayúscula―. F*cking kill'em!

―Ya-ha!

¡Y el balón va directo a la yarda 20 de los Begats, que salen disparados para recibirlo!

**Pensándolo mejor, dividamos el capítulo en dos partes. La primera acaba aquí. Seh, EN LO MERO BUENO. MUAJAJAJAJA**