CAPITULO 21

Los personajes pertenecen a JK Rowling y la historia a Kikicullenswan

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- Entonces, ¿todo fue bien con Lavander? ¿No te incomodó? – preguntó Harry cuando entraron en el departamento de Hermione a última hora de la tarde

- Ya te he dicho que sí – repitió la chica colgando su chaqueta en el recibidor

- Puedo hablar con ella si te dijo algo que te molestara – ofreció

- Ya basta, Harry– sonrió girándose hacia él para rodearle el cuello con los brazos– Te aseguro que no me dijo nada, sólo estuvimos hablando. Es natural que tenga dudas sobre mi vida, supongo que quería cerciorarse de que soy suficientemente buena para ti.

- ¿De verdad?

- Totalmente. – dijo antes de apretarse contra él para besarle

Harry deslizó sus manos por la espalda de la chica hasta alcanzar sus glúteos y tirar de ella levantándola obligándola a enredarlas en su cintura. Caminó con la chica hasta dejarse caer en el sofá con la joven en su regazo.

- ¿Quieres quedarte a dormir? – le ofreció

- Creo que quiero quedarme a vivir aquí – confesó deslizando su lengua por el cuello de la chica.

- Cuando quieras... – murmuró arqueándose contra él

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- Buenos días, Bree – saludó Hermione al final de la semana siguiente - ¿Está Harry? – preguntó señalando la puerta del despacho

- Buenos días – respondió la chica – Sí que está. Puedes pasar

- Gracias – se dirigió a la puerta y se asomó por ella para ver a Harry con gesto exasperado hablando por teléfono, el chico sonrió levemente al verla y le hizo señas para que entrara.

- Estamos analizando el contrato – decía con voz irritada – No necesitamos que nos metan prisa. Firmaremos, sólo necesitamos un poco de tiempo – aseguró cuando Hermione se sentó frente a él

Colgó el teléfono con un bufido molesto y escondió el rostro en las manos con un gesto frustrado.

- ¿Problemas? – preguntó Hermione temerosa. Harry levantó la vista y sonrió forzadamente.

- ¿Cómo estás, cariño? ¿Has visto a Charlie?

Hermione pasaba por el hospital cada mañana antes de ir al despacho y esa mañana no había sido la excepción.

- Sí – reconoció pesarosa

- ¿Cómo está? – indagó estirando su mano para coger la de ella que descansaba sobre el escritorio

- Igual – confesó

- Lo siento, cariño - Harry tiró de su mano obligándola a levantarse y rodear el escritorio para acercarla a él. Giró su sillón y la instó a sentarse en su regazo. Hermione escondió el rostro en el pecho de Harry que la rodeó con sus brazos.

- Te eché de menos anoche – confesó él deslizando los labios por su cuello

- Y yo a ti

- ¿Vendrás a dormir a mi casa hoy?

- Tal vez. Si me invitas...

- Estás invitada – aseguró

- Entonces sí – aceptó levantando el rostro para plantar sus labios sobre los de él y comenzar un beso abrasador

Harry subió su mano por la pierna de Hermione cubierta por una sexy media negra, hasta alcanzar el encaje que la ceñía en su níveo muslo. Acarició con delicadeza la suave piel desnuda y con osadía pasó la punta de los dedos sobre el satén de las braguitas.

- Estamos en el despacho – jadeó Hermione

- Lo sé – aceptó él – Es por eso que aún no estás desnuda

- Bree está aquí al lado

- Le daré orden de no molestar – bromeó estirando la mano hacia el intercomunicador que le comunicaba con su secretaria. Hermione se carcajeó cogiendo su mano y riendo la abrazó y la apretó contra él.

- ¿Vas a contarme con quién hablabas? – preguntó después de un momento y él volvió a resoplar

- Con el dueño de Volterra, Inc

Volterra, Inc., era una empresa italiana dedicada a la producción vitivinícola. Tenían una historia de éxitos que se había visto ensombrecida desde que la nueva generación familiar había tomado el mando de la empresa. Se trataba de una empresa con un gran potencial, siempre y cuando pudieran hacer frente a unos importantes desembolsos de dinero, en el futuro inmediato.

El contrato era bueno y las perspectivas mejores, pero Hermione aún no había firmado el pacto ya que no estaba de acuerdo con la política de personal que la empresa había dejado ver en su plan de viabilidad.

- Necesito que firmes, Hermione – dijo sugerente acariciando su cuello con la nariz

- ¿Han cambiado la política de personal?

- No y no creo que lo hagan

- Diles que entonces no firmaremos

- No puedo decirles eso, cielo. Tenemos que firmar, es un buen acuerdo.

- No para las personas que piensan despedir – dijo tajante levantándose de su regazo para sentarse frente a él

- No pueden sostener esos salarios, Hermione

- Sí podrían. Pueden bajar las nóminas de los altos mandos y no haría falta despedir a los de menor rango

- No bajarán sus salarios, Herms – replicó molesto

- Pues entonces no firmaremos – decretó molesta también

- Hermione, por Dios, no seas terca

- No firmaré para dejar a decenas de personas sin trabajo

- No puedes solucionar los problemas de todos los pobres del mundo

- Pues intentaré pelear por aquellos que sí puedo

- No entiendes, Hermione – discutió cada vez más molesto – Esto es una empresa, no es tu fundación. Estamos aquí para ganar dinero - Sus palabras le dolieron pero se negó a dejarse avasallar.

- Pues yo no quiero quedarme con el dinero de gente que lo necesita para alimentar a sus hijos. – sentenció furiosa antes de salir del despacho de su novio.

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- Está sonando tu teléfono – le dijo Pansy esa noche mientras Hermione acomodaba en dos platos los fideos fritos que había comprado en el restaurante chino que había en la esquina de su departamento.

Hermione lo ignoró segura de que sería Harry, llamando por enésima vez en esa tarde.

- ¿No vas a contestar? – insistió

- Imagino quién es y no tengo ganas de hablar

- ¿Quién es? – indagó Pansy curiosa cogiendo el teléfono que había dejado de sonar y mirando el identificador – Es Harry, ¿no quieres hablar con él?

- No – aseguró caminando con su plato y una copa de vino hasta el salón

- ¿Por qué? ¿Qué sucedió? ¿Habéis peleado?

- Discutimos hoy

- Venga ya, Herms. Déjate de misterios y cuéntame qué sucedió

Pansy se sentó a su lado y recogió las piernas sobre el sofá bajo su cuerpo, con su plato sobre el regazo.

- Se portó como un idiota conmigo hoy en el despacho – explicó sin mirar a su amiga

- ¿Harry? Lo sabía – sonrió Pansy– Siempre pensé que ese tío era un idiota.

- No lo es – discutió Hermione y Pansy sonrió petulante

- Hey, Herms, te estoy dando la razón

- Yo nunca dije que fuera un idiota

- Oh, pensé que era lo que querías decir ya que ni siquiera te dignas a contestarle las llamadas - Hermione la observó desde sus ojos entrecerrados y sonrió irónica.

- Sé a dónde quieres llegar – dijo señalándola con su tenedor

- ¿A dónde?

- Ya, tienes razón. Me estoy comportando como una chiquilla, pero no puedo evitarlo.

- Venga, cuéntame qué sucedió. Prometo no ponerme de su parte sin fundamento.

- Hay una empresa en la que Granger intenta invertir

- Sí, ¿y? – indagó Pansy atenta

- Es un contrato importante y daría buenos beneficios a Granger. Pero para ello planean despedir un 20% de la plantilla. – Pansy la miraba con atención – El problema es que piensan despedir al personal más bajo del escalafón

- ¿Y?

- Yo no estoy de acuerdo. Creo que si redujeran un poco los salarios más altos, podrían mantener la totalidad del personal. El caso es que no logramos llegar a un acuerdo y Harry quiere que yo lo acepte de todas formas.

- Y tú no lo quieres hacer y por ello habéis peleado – aventuró Pansy

- Algo así – comentó preocupada bajando la mirada

- ¿Cuál es el verdadero problema, Herms?

- ¿Crees que Harry esté conmigo sólo porque me necesita en la empresa?

- ¿Cómo? – Preguntó Pansy sorprendida - ¿Tú crees eso?

- No lo sé, Pansy.

- ¿Qué te hace pensarlo? ¿Hay algo que te haga pensar así?

- No. Creo que no. Pero tengo miedo de confiar demasiado en él y equivocarme. Es el primer chico con el que tengo una relación así, tú lo sabes, tengo miedo de no ver con claridad.

- Estoy segura de que te equivocas. Harry está coladito por ti. Se le nota.

- Qué sé yo, Pansy. Al fin y al cabo no nos conocemos.

- Os estáis conociendo, Herms. Estáis comenzando. Es normal que tengas dudas pero estoy segura de que no debes tenerlas. Harry está loco por ti.

- Ya. Pero sabes, preferiría no ser tan imprescindible para que Granger continúe funcionando. La empresa es muy importante para él y no puede trabajar sin mí. Me preocupa estarme equivocando.

- No, cariño – la tranquilizó Pansy – No tienes que preocuparte de nada. Estoy segura de que Harry está contigo por ti y no por Granger. Ron también lo cree así. No te preocupes por ello.

- Espero que tengas razón, Pansy. No podría soportarlo.

- ¿Estás enamorada de Harry?

La observó sopesando sus respuestas.

- No lo sé. Creo que no. Pero creo que me estoy enamorando.

Pansy sonrió comprensiva rogando interiormente que esta vez su amiga al fin pudiese ser feliz. Si Harry le hacía daño, ella misma iría a por él, se prometió.

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Bree le avisó cuando Hermione llegó a la oficina a la mañana siguiente. Después de su discusión de la tarde anterior, Hermione había ignorado su invitación y no habían pasado la noche juntos. Molesta como estaba no le había respondido a ninguna de sus llamadas.

- Hola – le saludó cuando entró en el despacho de ella y se la encontró de espaldas a él colgando su abrigo en el pechero que había allí. Hermione se volteó sorprendida.

- Hola – respondió escueta

- ¿Cómo estás? – preguntó acercándose a ella que lo evitó colándose detrás de su escritorio, Harry sonrió divertido antes de pararse junto a ella recostándose en el escritorio - ¿No vas a volver a hablarme? – preguntó divertido cruzando los brazos sobre su pecho

- No tengo nada que decir

- Te estuve llamando toda la noche

- Lo sé. No tenía ganas de hablar contigo.

- Hey, Herms – dijo estirando su mano para coger un mechón castaño y enredarlo en su dedo – Las cosas no funcionan así – susurró

- ¿Y cómo funcionan? – dijo recostándose en su asiento y quitándole el mechón de los dedos

- Hey, eres mi novia y eso no cambiará por una discusión.

- No sé cómo funcionan los noviazgos – reconoció vergonzosa bajando la mirada

Harry levantó su rostro con los nudillos bajo su mentón.

- Discutiremos cientos de veces y estaremos en desacuerdo cientos de veces más, pero cuando nos calmamos, hablamos, nos contamos nuestros miedos y nuestras preocupaciones y lo solucionamos.

- Lo siento, Harry, pero no me gustó la conversación de ayer.

- Lo sé, cariño, me di cuenta. Desde luego que a mí tampoco me gustó. No me gustó discutir contigo ni enfadarnos.

- Que seas mi novio no quiere decir que tenga que aceptar todo lo que digas en el trabajo.

- Lo sé. – reconoció – Lo sé y no quería ser tan duro contigo, ni decir las cosas que dije. Supongo que me sentí desbordado. Volterra insiste en firmar, tú insistes en no hacerlo. Qué sé yo. Charlie siempre confió en mi opinión, me cuesta ver que tú no tomas en cuenta mi opinión en estas cosas.

- Confío en ti, Harry – aseguró – Pero no me gusta que me presiones.

- Lo sé. Lo sé y lo lamento. Pero necesitamos el contrato. Ellos lo saben y nos presionan.

- Ellos nos necesitan más que nosotros a ellos.

- No, Hermione. Ellos tienen otras opciones. Hay más inversores esperando a nuestro menor error. Ya ha tenido repercusión en la prensa nuestra intención de invertir, si no lo hacemos quedaremos en ridículo.

Hermione sopesó las palabras de Harry incómoda entre tener que renunciar a sus valores o poder provocar un importante daño a la empresa de su padre.

- ¿No hay nada que podamos hacer por esa gente? – preguntó abatida

- No, cielo. Se quedarán sin trabajo de cualquier forma.

- ¿Podemos al menos conseguirles una buena indemnización?

- Lo intentaré – prometió Harry - ¿Firmarás, entonces?

- Lo haré – aceptó bajando la mirada

- Gracias, cariño – dijo soltando el aire contenido – Y ahora – agregó tirando de ella para ponerla de pie y rodearla con sus brazos – ¿Me perdonarás por haber sido tan duro ayer?

- Sí. ¿Me perdonarás tú por no haber contestado tus llamadas?

- Claro que sí, pero no vuelvas a hacerlo.

- No lo haré.

- ¿Vendrás hoy a dormir conmigo? – pidió bajando la cabeza para acariciar su cuello con los labios

- Sí

- Bien. Te he echado muchísimo de menos

- Y yo a ti – confesó rindiéndose al beso que Harry inició

Estaba ultimando los informes sobre los balances de Volterra, Inc. cuando Ronald entró en su despacho esa tarde.

Con el desparpajo al que estaba acostumbrado se dejó caer en la butaca frente a él.

- Buenas, hermano

- Ronald – saludo sin quitar la vista del monitor

- ¿Cómo va?

- Bien, ¿tú qué tal?

- ¿Qué tal con Hermione?

- Bien – respondió aún sin mirarle

- Hey, tío, estoy hablando contigo – se quejó Ron y al fin fijó la vista en él

- Sí, disculpa. ¿Qué? ¿Qué tal? ¿Qué decías?

- Te he preguntado qué tal con Hermione

- Y te he dicho que bien – replicó

- ¿Bien? ¿Seguro?

- Sí – contestó dudoso - ¿Por qué?

- Pansy estuvo ayer cenando con Hermione

- Oh – exclamó comprensivo recostándose en su asiento – Discutimos ayer pero ya lo hemos solucionado

- ¿Qué sucedió?

- Tonterías – explicó restándole importancia – Discutimos sobre el contrato de Volterra

- Pues no estoy tan seguro de que ella lo haya visto como una tontería

- ¿Por qué? – preguntó Harry frunciendo el entrecejo - ¿Qué le dijo a Pansy?

- Hermione cree que tú podrías estar con ella sólo porque te es necesaria para seguir adelante con Granger

- ¿Qué? – exclamó sorprendido

- Sí. No está segura de si estarías con ella si no fuera porque la necesitas

- Eso es una estupidez

- ¿Lo es?

- ¿Qué me estás preguntando, Ronald? – preguntó en tono amenazador

- ¿No estás más interesado en ella porque es la heredera de Granger y hoy en día la accionista mayoritaria?

- Por favor, Ron, no puedo creer que tú me preguntes eso. Sabes que estoy loco por Hermione desde hace meses, y no tenía nada que ver con Granger

- Lo sé, pero también la entiendo a ella. Le dijiste que no era conveniente para ti cientos de veces, pero casualmente ahora estás completamente enamorado y es cuando la necesitas para la empresa.

- ¡Vete al diablo, Ron! Sabes bien que no es así.

- Granger es importante para ti.

- Sí que lo es, pero no tanto como para enredarme con una chica por ello. Lo sabes. Tengo otras inversiones, no necesito a Granger para vivir.

- Lo sé, pero has invertido mucho en esta empresa.

- ¿Qué podría haber pasado si Hermione hubiera dicho que no a trabajar aquí? Me habría quedado sin firmar algunos contratos nuevos, pero seguiría con los anteriores. ¿Crees que no obtenemos suficientes beneficios? Sabes bien que no es así.

- Hey, no te lo tomes así...

- ¿Que no me lo tome así? ¿Cómo quieres que me lo tome? Me estás diciendo que piensas que soy tan cretino como para salir con una chica por puro interés económico o profesional. ¿De verdad crees que soy tan cerdo?

- No, no es eso. Yo no lo creo, pero Hermione no te conoce lo suficiente. Tal vez deberías hablar con ella y tranquilizarla. Para eso es que te lo estoy diciendo. No hace falta que te pongas como un loco.

Bufó molesto intentando calmarse.

- Lo siento, Ron. Me molesta que tengáis tan baja opinión de mí.

- Hey, hermano, yo no tengo baja opinión de ti.

- Estoy seguro de que Pansy tampoco habrá sido mi más ferviente defensora...

- Pues te equivocas. Pansy le dijo que creía que tú estabas loquito por ella y no era por Granger

- Bueno, gracias por eso

- ¿Qué sientes por Herms?

Observó a su hermano con atención mientras intentaba dilucidar exactamente cuáles eran sus sentimientos por Hermione

- Me gusta. Mucho.

- ¿La amas?

- Es pronto para decirlo

- Es pronto, es verdad – concedió Ron – pero ¿la amas?

- Creo que me estoy enamorando de ella – confesó finalmente

- Bien por ti, hermano – sonrió Ron poniéndose de pie – Ella lo vale

- Ya lo creo – aceptó viéndole abandonar su despacho