Capitulo 21

En la era antigua

La luna llena iluminaba a dos amantes nuevos, muchas noches se habían apareado pero esta noche un ser humano lleno de rencor, se quitaba su odio y repulsión demoniaco y permitía volver amar a una humana otra vez.

No sabia como expresarse, solo dejo que sus manos lo guiaran ante el objeto de su deseo la beso tiernamente y posesivamente, mientras le acariciaba el vientre en donde su cachorro descansaba.

La emoción lo inundo y el tierno calor de Rin le desquebrajo la coraza que había formado en su corazón. La odio mucho y la beso de tal manera que la mordió y solo paro el beso hasta que sintió el sabor metálico en su propia boca, la había hecho sangrar. Y se separo solo un segundo de ella para poder ver su cara y espero su odio en sus ojos por causarle un dolor apropósito y para su desgracia ella actuó de una manera contraria a sus deseos. Y hablo de la manera más dulce y fría que le había escuchado:

-La pequeña y dulce Rin que conociste en tu pasado y que viniste a lastimar desapareció y dejo paso a tu mujer Inuyasha. Soy ahora una mujer fuerte y dispuesta a pelear por tu amor, sé que me odias porque soy su hija y sé que no me deseas amor, pero hoy me lo has dicho sin palabras y los últimos rastros de odio que sientes me han herido – dice esto limpiándose la sangre de su boca- pero no pienso dejarte dejar esconderte, tú me exigiste conocer la verdad y la cual es que te amo.

Dicho esto lo beso de una manera voraz, dejando salir todos sus sentimientos, ella estaba desnuda y dispuesta a él, tenía a su fruto de la pasión en su vientre y la impulso a ser más osada y lo empujo a la orilla par mostrarle su pasión.

La osadía de Rin dejo al Inuyasha atónito y excitado, ninguna mujer lo había desafiado de esa manera, tierna y dominante, la había subestimad, era digna hija de su hermano.

Y mientras el se perdía en sus pensamientos, noto como su cuerpo se ponía caliente ante el camino de besos que recorrían su torso desnudo, grito ante los labios que lo succionaban su pene erecto. Los labios, la lengua y saliva de su mujer se combinaban con el agua de la laguna.

Lo estaba llenando de un éxtasis total, no sabía cómo retomar el control ante el ataque de esa pequeña perversa que solo podía observar el su cabeza subiendo y bajando, lentamente.

Su inexperiencia y sus malditos dientes que lo cortaban lo dejaba sin cordura y dejo salir todo su deseo reprimido al separarla antes de que llegara a su límite, la levanto de un solo movimiento, montándola sobre si miembro que exigia liberación ante el ataque previo, la dejo seguir llevando el ritmo de las envestidas, la mantenía con su cadera que la perforaba con cada embestida de ella.

No tardaron ambos de llegar al éxtasis y gritaron al unisonó.

No necesitaron palabras, solo se miraron a los ojos y sin separarse, se enfilo a su cabaña en donde varias noches la había poseído y hoy la amararía y dejaría que el rencor y la nueva vida curar su dolor.

Mañana pensaría, y solo amaria

Era actual

Una sombra oscura recorría el templo de la familia de Kagome, el hombre bondadoso y amable que era el abuelo y sacerdote del templo se encontraba corrompido por un espejo que lo había incitado a odiar a su nieta y mucho mas al demonio que la había corrompido.

El había tomado la resolución que no había manera de salva a su nieta, solo la podía purificara con el fuego y eso haría, lo había mal quinado todo a la perfección, dejo volver al hermano del demonio al pasado para que el pusiera fin ala vida de la hija postisa del demonio y lo cual lo obligaría a volver a esa época y dejaría desprotegida a su nieta y lograría salvarla de sus garras.

Hoy pondría en proceso su plan.

Su pequeño nieto lo ayudaría, y sonrió malignamente ante el resultado de su plan.