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Capítulo anterior:
Los merodeadores tienen su propia navidad adelantada, saben que Harry regresará y hablan de todo lo que han vivido. Al final, el patronus de Dumbledore les avisa que es hora de regresar a Harry.
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Regresar, ¿qué significaba realmente regresar cuando jamás te habías ido? Lily lo veía de esa forma, sabía que Harry no pertenecía a ningún tiempo o lugar, que pertenecía a sus brazos, que donde debía estar, era a su lado.
No importaba en qué época, no importa porqué razón, pero así debía ser. Por eso lo abrazaba con tanta fuerza mientras caminaban hacia el despacho de Dumbledore, acariciándole suavemente el cabello y oliéndolo sin contemplaciones, trataba de grabarse su olor, su dulce olor de bebé que tanto le calmaba.
Harry no parecía preocupado, la escoba lo había dejado más bien falto de fuerza y se acurrucaba en el pecho de su madre, tranquilo y despreocupado por su ya cerca regreso. Lily simplemente no podía decir nada más, los merodeadores a su lado hablaban en susurros nervioso, claramente alterados.
En realidad, todos lucían preocupados, sabían que aquel futuro era desesperanzador y abrumador, que había oscuridad que no podían entender y que no querían entender, principalmente porque Harry estaba inmerso en ella y descubrir, por ejemplo, que algo les había pasado, hacía que los bellos de la nuca se les erizaran.
El bebé Potter se había ganado un lugar en el corazón de todos, Lily de hecho no podía imaginar su vida sin él. Simplemente era imposible, no quería ni pensar lo que haría mañana al despertar y ya no verlo, ni almorzar con él o simplemente reír a su lado, todo le recordaría a él y aquello le ponía nerviosa.
¿Cuánto tiempo pasaría antes de que lo volviera a tener en sus brazos? Tenía miedo de que fueran décadas pero también le ponía nerviosa imaginarse embarazada dentro de poco cuando la batalla contra Voldemort se tornaba más oscura, quería que Harry creciera en un ambiente lleno de vida y seguridad, que creciera feliz como hasta ahora era.
Aunque muy dentro de sí y aunque le doliera admitirlo, sabía que eso era imposible. Pensaba de hecho, en jamás entregarlo, en su cabeza aquello carecía de lógica, pero si había una Lily en el futuro, sabía con toda razón, que estaba esperando a su bebé con toda el alma.
¿Era alguien desalmado por pensar solo en ella? Lo dudaba rotundamente, tal vez egoísta, tal vez sobreprotectora, pero sabía que sus intereses no eran personales, James y sus amigos los compartían aunque eran más reacios a admitirlo.
James se acercó y palmeándole el hombro, hizo que Lily saliera de sus pensamientos, él le sonreía con cierta tristeza.
—¿Puedes pasármelo?—Lily apretó a Harry contra su pecho antes de asentir, claramente nerviosa. Harry pues pasó a los brazos de su padre, que en seguida lo abrazo y le acarició el cabello. —Sólo quiero cargarlo un poquito más.
—Ya lo sé, es extraño pensar que ya no vamos a tenerlo con nosotros—él asintió con un suspiró.
—Sé que lo veremos en el futuro, pero te entiendo, no imagino mi vida ya sin él.
Lily no contestó, en realidad creía que no había nada qué decir que pudiera aliviar la tristeza, sentía lo mismo que él, así que sólo siguió su caminar, pegándose a su lado y rosando de vez en cuanto los cabellos de Harry, que había empezado a reír por las caras que su padre ponía.
Fue así como llegaron a la oficina de Dumbledore, en un extraño silencio que no se rompió siquiera al decir la contraseña y mucho menos subir las pequeñas escaleras. La puerta de madera estaba semiabierta así que entraron uno tras otro.
Dumbledore los recibió con una sonrisa, o al menos eso pareció por la manera en la que sus ojos brillaron. Estaba sentado tras su escritorio y hasta el momento parecía haber estado escribiendo en un pergamino que enrolló con parsimonia antes de hablar.
—Hoy hizo un día estupendo, ¿pudieron disfrutarlo, jóvenes?—cuestionó cuando guardó el pergamino en uno de los cajones del escritorio, nadie contestó pero recibió ciertos cabeceos por parte de Remus y Peter. —Espero que mi llamado no haya interrumpido nada importante, no sabemos cuánto pudo ya haber cambiado en el futuro así que entre más rápido arreglemos esto, será mejor.
James se frotó los ojos antes de que Harry comenzara a gritar, tratando de llamar la atención de Remus, quien rápidamente lo cargó.
—Estábamos disfrutando de un momento juntos—suspiró con fuerza—sabíamos que esto tarde o temprano iba a suceder, pero aun así estamos aún un poco reticentes a sólo decirle adiós—Dumbledore asintió, entendiéndolo.
—No será un adiós, deben recordarlo.
—Pero tampoco es un rápido "Hasta mañana"—susurró Lily removiéndose en su lugar, —¿es totalmente imprescindible que esto pase hoy? No podríamos esperar hasta las vacaciones ¿tal vez?
—podríamos, por supuesto, pero dudo mucho que alargar el tiempo haga que usted este en algún momento, preparada para dejar ir a Harry—ella suspiró dándole la razón, Sirius masculló algo por lo bajo antes de caminar hasta una silla libre.
—Lo siento profesor, pero la noticia nos tomó por sorpresa—Dumbledore asintió.
—ese era mi plan; con frecuencia es mejor no dar tiempo a absorber la noticia, hacerlo implicaría más margen de dudas—aclaró antes de erguirse en su totalidad y caminar a paso metódico hacia un viejo ropero de caoba.
Parecía lleno de cachivaches cuando por fin pudo abrirlo, pero no se detuvo a buscar nada, en seguida encontró su objetivo y regresó hasta los jóvenes con un aparato pequeño y cuadrado, en apariencia parecía sólo metal, un pequeño cubo de metal, pero de cerca uno podía notar que estaba decorado de extremo a extremo por runas antiguas, algunas formaban figuras geométricas, otras simplemente seguían una linean. Estaban ligeramente talladas, y parecían contener magia, pero todas ellas desembocaban una sola cara, la misma que tenía en un centro un pequeño agujero.
Era la cosa más curiosa que habían visto, se sentía poderosa por supuesto y emanaba cierta energía que hacía que los cabellos de la nuca se erizaran, pero nadie se alejó y curiosos observaron a Dumbledore ponerlo sobre su escritorio.
—¿Ese es el aparato qué llevará a Harry al futuro?—Dumbledore asintió.
—Como verán, no fue fácil construirlo, es único en su especia y modestia aparte, una verdadera proeza por parte de mi compañero y yo—Remus, aún con Harry en brazos se acercó hasta estar junto al director.
—¿Cómo funciona entonces, director?—él anciano sonrió.
—No es exactamente una máquina para viajar al futuro, en realidad no creo que eso sea muy posible, en especial cuando el futuro está a merced del presente… pero en fin, su función consistes en tomar y extender la esencia de un mago, con ella se puede adivinar su esencia, su herencia y de esta manera, es capaz de transportarnos al lugar en donde pertenece—Remus frunció el ceño.
—No lo entiendo, ¿cómo puede saber a qué lugar pertenece?
—No sé exactamente cómo explicarlo señor Lupin, debe perdonarme, pero tiene que ver con todas las runas que cubren al cubo, lo que hace exactamente es transportarnos al lugar en donde cree que pertenece, fácilmente usted podría utilizarlo y llegar al momento de su vida en donde por fin pudo ser completamente feliz—Remus alzó ambas cejas, aún más curioso.
—Lo siento, pero ¿cómo sabrá llevarnos a dónde pertenece Harry? Él es realmente feliz aquí—Lily se acercó cuando escuchó la pregunta de Remus, también parecía curiosa.
—El caso de Harry es más difícil, él pudo haber sido realmente feliz aquí, pero no es el lugar al que pertenece—el adolescente asintió y acarició el cabello de Harry quien se había empezado a poner inquieto y ahora estiraba sus brazos a Sirius.
—señor director…—llamó Lily con la frente ligeramente fruncida—lo siento, pero aun no comprendo, usted dijo que de utilizarla Remus, la máquina le enseñaría y lo enviaría al lugar en donde verdaderamente fue feliz, al que pertenece futuro o pasado. Pero, ¿y sí Harry no fue verdaderamente feliz en el tiempo al que pertenece? No sería una locura que la máquina nos llevara a un futuro mucho más lejano, tal vez cuando él ya tenga hijos o algo así—ante aquello, James también se acercó con Peter tras de él, Sirius le hacía morisquetas a Harry desde los brazos de Remus.
—de nuevo, tiene que ver con las runas, pero es un caso totalmente diferente. El señor Lupin está en su época correcta, lo que haría la maquina sería sólo enseñarle, pero no dejarle participar en ella, como un pensadero. Sin embargo, Harry iría al momento en donde dejo de existir en su futuro, porque ese es su lugar, bueno malo. ¿Lo entienden? La máquina no nos llevará más al futuro o al pasado, porque Harry ya tienen su lugar, fue el momento en donde desapareció.
Ante aquello todos asintieron, entendiendo mucho más del asunto que antes, así que Dumbledore les sonrió tranquilizador.
—Es lo correcto chicos—aseveró—así que es mejor empezar ya, ¿están listos?—no esperó a que contestaran, el anciano levantó su varita y comenzó a recitar por lo bajo, eran palabras en latín que nadie logró entender de todo, pero sí que se dieron cuenta de que el cubo comenzó a brillar, su capa de metal se volvió dañina para los ojos, parecía tener incrustados miles de puntitos brillantes.
Dumbledore paró en se momento y volteó a Harry que ahora también observaba embobado la magia.
—necesito un poco de su sangre—Lily no pudo evitar bufar.
—¿es necesario?—el anciano asintió.
—Muy necesario, esa es la manera en la entiende al concepto y al humano, como ente mismo. Pero no se preocupe, tendré cuidado—aseveró antes de tomar un tazó pequeño de plata que nadie había visto antes, y voltease hacía Remus, quien asintió—¿alguien podría tomar el brazo de Harry? le haremos el corte en el antebrazo—Sirius, quien se había quedado a su lado, lo hizo.
Y la varita de Dumbledore hizo un pequeño corte en el antebrazo, aunque Harry no pareció notarlo, absorto como estaba con la magia. Fueron al final sólo pocas gotas, así que el niño no lloró, mucho menos cuando Lily se apresuró a cerrarle la herida.
La sangre después fue vertida en el pequeño agujero en donde todo parecía conectarse y la respiración se volvió contenida mientras la sangre parecía colarse en ningún punto, se evaporaba o simplemente tomaba estaba siendo absorbida por el cubo.
Lily no pudo evitar tragar en seco y tomar la mano de James, quien la apretó fuerte, incluso Sirius quien presumía su valentía, tragó en seco cuando las runas comenzaron a adquirir un color rojo, la magia se sentía diferente. Peter desde su lugar, gimió levemente y se alejó a trompicones del círculo que habían formado, seriamente temeroso.
Nadie se dio cuenta, había otras cosas mucho más importantes a las que prestar atención. Como el hecho de que líneas de plata habían comenzado a emerger del cubo y ahora se estaban expandiendo.
—tomen todos al señor Lupin—ordenó el anciano cuando las líneas parecieron entretejerse entre ellas y acercarse cual serpiente hacia el niño. Sirius tomó a su amigo del codo y Dumbledore hizo lo mismo desde el otro lado, Lily se acercó a trompicones hasta tomar su mano y James tragando en seco, lo tomó firmemente del hombro. Remus apretó como pudo al bebé y observó las caras pálidas de sus amigos.
Cada uno de ellos parecía simplemente aterrado, él imagino algo parecido en su rostro cuando james apretó su agarre, casi haciéndole daño. Sin embargo, fue een ese momento en el que se dio cuenta que Peter no estaba agarrándolo, tragó en seco y escaneó su alrededor, hasta encontrarlo rezagado en una esquina.
—¿Qué estás haciendo, Peter?—cuestionó algo frenético, James alzó una ceja antes de observar a su amigo—¡debes tomarte de mí, ahora!—vociferó, pero su amigo pareció reacio a hacerlo.
Las líneas ya entrelazadas tocaron un poco a Harry y Remus sintió un cosquilleó por todo su cuerpo.
Lo había sentido, era hora de irse. Todos lo hicieron cuando sus agarres se apretaron y una sensación de lo más extraña les invadió,, estaban siendo tragados por algo que no podían explicar.
Peter pareció entrar en razón en ese momento y corrió hacia Remus, pero fue ya demasiado tarde, cuando quiso alcanzarlo, ellos ya habían desaparecido.
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Se sintió como caer, y así fue. Remus mareado y algo asqueado apretó con fuerza a Harry, quien ya había comenzado a llorar.
En el proceso todos le habían soltado, aunque sus quejidos pudo escucharlo en seguida, su caída tampoco había sido llena de gracia, pero al menos Harry aún respiraba.
Aquello había sido la cosa más extraña que había sentido, mil veces peor que la desaparición, pero también totalmente extraña. No había punto de comparación entre una y la otra, en especial cuando esta había sido levemente dolorosa.
Al final, por fin abrió los ojos y observó el cielo raso que se cernía sobre ellos, aún estaba medio recostado en el pasto, pero por más que trató de ubicar el lugar, no lo logró. Estaban en lo que a primera pista, parecía un prado y el día era completamente placentero. Sin embargo, su atención volvió a Harry, que aún seguía llorando y tratando de calmarlo, le palmeó la espalda.
—Yo lo calmare, Remus—el aludido observó a Lily, quien parada frente a él, lucía algo despeinada y agitada pero parecía bien, así que le pasó al bebé, quien en seguida se aferró a su madre.
—Me duele el trasero, Lunático—susurró Sirius, cuando se acercó para darle una mano que su amigo aceptó, levantándose en seguida y mareándose aún más.
— Yo siento que voy a vomitar.
—No lo hagas cerca de mí por favor, no quiero verme involucrado en algo tan asqueroso—Remus bufó antes de tomarse la cabeza, James se acercó en ese momento.
—¿No les parece a ustedes que el futuro parece aburrido?
—Yo lo llamaría decepcionante—acepto Black, quien comenzó a observar su alrededor, Lily cerca de ellos aún acariciaba a Harry y Dumbledore más alejado, también observaba el entorno.
—¿Qué creen que sea de Peter?—James bufó seriamente divertido.
—Probablemente este comiendo galletitas en la oficina de Dumbledore, no hay que preocuparnos de él…
—¿Alguien reconoce este lugar?—cuestionó Dumbledore, acercándose hacia los jóvenes, todos negaron, el anciano suspiró—entonces será mejor caminar, por casualidad puede que haya escuchado algunos acordes musicales.
—¿Acordes musicales?—cuestionó Lily.
—Sí, puede que estemos interrumpiendo alguna fiesta.
—Hubiera empezado por allí, a Sirius le encantan las fiestas.
—Sirius debería dejar de hablar en tercera persona, es escalofriante—el aludido rodó los ojos a Remus y se apresuró a seguir al anciano, quien después de lanzarles una mirada divertida, había comenzado a caminar.
Tenía razón, por supuesto, mientras caminaban comenzaron a escuchar cada vez más fuerte alguna melodía llena de tonos altos, que hizo que Potter moviera la cabeza al ritmo de la canción.
La curiosidad cada vez crecía más, la curiosidad cada vez se hacía menor soportable. En especial cuando pudieron vislumbrar una carpa para fiestas, blanca y alta que se escondía tras unos matorrales.
Sin duda alguna la fiesta estaba allí.
Sin embargo, pararon de caminar cuando una mujer terriblemente bella salió de detrás de un gran árbol riendo con gusto mientras trataba de acomodar su cabello, Lily perdió el color, pero la mujer sólo volteó hacia donde estaban y pareció traspasarlos, su mirada jamás los encontró.
—¿Ella no nos vio?—cuestionó ligeramente confundido Sirius.
—Parece que no…—susurró Dumbledore, quien parecía simplemente curioso.
De nuevo, su paz fue interrumpida cuando un hombre joven salió a trompicones del mismo árbol. Era obvio que él y la mujer habían estado disfrutando del mismo tipo de placer, pero eso no fue lo que les sorprendió.
No era cualquier hombre, de hecho ni siquiera un mero conocido. Era su amigo, un merodeador, el mismo que observaba a su versión más mayor con una mueca de sorpresa total.
Era Sirius, quien también había comenzado a caminar hacia la carpa.
—Ese… ¿Ese eras tú, Canuto?—el aludido asintió con una sonrisa en sus labios, parecía no importarle todo el asunto del futuro, estaba seriamente feliz.
—Aún no he perdido mi toque—farfulló con gusto antes de correr tras su versión futura.
—¡Black, espera. Él no debe verte!
—No creo que él pueda verlo, señorita Evans—aclaró el anciano, ahora sonriendo. Parecía haber descubierto algo que nadie más sabía—Parece que el cubo nos quiso dar una visión de un futuro mucho más próximo. Adelante, vayan a ver, yo me quedare por aquí.
Los tres adolescentes observaron estupefactos como Dumbledore se perdía por el mismo árbol por donde Sirius adulto había salido.
—¿Qué fue eso?—cuestionó James, Remus se alzó de hombros.
—No lo sé, pero quiero averiguarlo—aseveró antes de comenzar a caminar hacia donde su amigo se había dirigido, la curiosidad era una mayor. Lily y James no tardaron en seguirlo.
Llegaron a la gran carpa con la curiosidad aún más fuerte y observaron el lugar seriamente sorprendidos. Habían varias personas, todas parecían felices tomando o bailando, era obvio que estaban disfrutando de la fiesta, de hecho, los tres pudieron identificar algunas caras conocidas.
—¡Canuto!—James observó cómo Remus corría detrás de su amigo, quien apareció bailando junto a su versión mayor, estaba riéndose y observaba embelesado la pareja morena y bonita que el otro Sirius había conseguido.
James y Lily por otro lado, se adentraron poco a poco, apuntando a algunas personas y observando la bonita decoración. No parecía una fiesta grande, había pocos invitados, pero se respiraba un ambiente tranquilo y cada detalle parecía haber sido muy bien cuidado.
—¿Me podrían prestar atención por favor?—su mirada se dirigió a la tarima pequeña que había en el centro y sorprendidos observaron a una versión apenas mayor de Remus moverse incomodo por la pronta atención.
—No creo que estemos tan adelante en el futuro, Remus apenas parece un poco más mayor—James asintió, dándole razón a su novia.
—Tampoco Sirius lucía muy mayor, ¿dónde crees que estemos nosotros?—el azabache estaba a punto de contestar cuando Remus volvió a hablar y su atención regresó a su incómodo amigo elegantemente vestido.
—Todos nos hemos reunido aquí para celebrar la unión de dos personas a las que queremos mucho, no sólo porque son nuestro amigos, sino también porque son un claro ejemplo de lo que el amor es capaz de hacer…—sonrió feliz, —en fin, yo sólo quería decir lo feliz que estor por ustedes y lo mucho que les quiero, ahora el padrino dirá unas palabras.
—Eso fue muy bonito—aclaró Lily cuando Remus se hizo a un lado, James frunció levemente los labios, Sirius caminaba hacia su amigo, ¿eso significaba que él era el padrino? Porque era obvio que estaban en una boda.
—Lunático aquí ya los aburrió con discursos acaramelados, así que yo iré directo al grano… —allí hizo una pausa para tomar del vaso que llevaba.—Y sí, esto va para ti James Potter, todos pensamos que no lo lograría, yo aún sigo creyendo que la pobre pelirroja está hechizada, pero aun así no puedo negar que… ¡Lo lograste, campeón!
Dicho eso muchas cosas pasaron a la vez, la gente aplaudió, Harry jaló el cabello de su joven padre, quien había abierto completamente la boca y sonreía con gusto mientras Lily parecía simplemente anonadada, aunque sus ojos brillaban encantados.
Y James Potter del futuro se abrió camino entre la multitud para levantar el puño en señal de victoria.
—Sí, sí, sí… bravo amigo, todos pensábamos que este momento nunca llegaría, pero aquí estamos—levantó ambos pulgares—aunque yo que tú no cantaría victoria tan pronto, ya sabes lo que dicen, en el matrimonio uno duerme con el enemigo, y por si fuera poco, no creo que exista mucha diferencia entre cazar y casar… ¡Aunch! Cielos Lily, uno pensaría que el día de tu boda te comportarías lo suficiente como para no aventar comida a tu padrino de bodas…—la audiencia rió con ganas, y Lily que hasta el momento se había mantenido entre la multitud, salió para regalarle una sonrisa dulce a Sirius y tomar la mano de su esposo.
El James joven, sin embargo, no pudo hacer otra cosa más que observar a su futura esposa, no porque luciera mal, parecía una princesa… no, no una princesa. Era su diosa de fuego, no lucia tampoco muy mayor, pero sus rasgos se había hecho más anguloso y hebras del tocado pelirrojo caían sobre su cara dándole un toque juvenil, ella era hermosa.
Simplemente, ¿tendría tal suerte de casarse con una mujer así? el vestido blanco que usaba tenía un pequeño escote en la espalda y él sin poderlo evitar se acercó un poquito más para poder ver las pecas bonitas y adorables que salpicaban dicho lugar, no pudo evitarlo, se lamió los labios, era un hombre con suerte, no había duda.
—¡Chicos, estamos en su boda!—vociferó Sirius joven, quien ignorando a su homologo, llegó corriendo a sus amigos, unos pasos más atrás y mucho más relajado también se acercaba Remus, sonreía con gusto.
—Sí, y desde ahora te lo digo Black, si vas a decir ese tipo de cosas en tu discurso, mejor no digas nada—él sonrió juguetón a Lily, podía decirle lo que quisiera, amenazarlo con castrarlo si quería, pero había visto sus ojos brillar al decir aquellas palabras, no un brillo asesino, sino más bien un brillo lleno de vida.
—Por favor, Lily flor…
—¿James?—cuestionó por otra parte Remus, quien se había dado cuenta del estado medio idiota en el que su amigo se encontraba, no pudo evitarlo, lo zarandeó con tanta fuerza que la cabeza azabache se movió de un lado a otro antes de que por fin logró soltarse. —Lo siento, pero no contestabas…
Él le sonrió contento.
—¿No creen que Lily es simplemente la mujer más bella del mundo?—susurró con voz llena de amor, la pelirroja en seguida se ruborizó.
—Bueno, hay que decir que su carácter le quita varios puntos…
—¡Oh, cállate!—vociferó Lily, aún más avergonzada, sin embargo no fue capaz de decir nada, sus homólogos habían comenzado a bailar solos en la pista, ambos con la misma sonrisa enamora, ambos con el mismo juguetón brillo en los ojos, ambos tan aquí y tan allá. Tan presentes y ausentes, perdidos en su propio mundo.
—¿Quieres bailar, Lily?—ella observó a su futuro marido extenderle la mano y asintió, gustosa de poder vivir aquel momento antes de tiempo, así que Harry viajó a los brazos de Sirius; y ella y él caminaron hacia la pista de baile, uniéndose a sus homólogos.
—Eso es lo más extraño que he visto—susurró Sirius realmente confuso al ver dos versiones relativamente parecidas de sus amigos.
—Lo mismo digo, de hecho, yo diría que hasta Harry luce confundido— el aludido observó al niño, quien se chupaba el dedo mientras seguía con la vista a sus progenitores.
—No deberías preocuparte tanto, niño Chino, no creo que dures tanto en nacer—le aclaró antes de hacerle trompetillas a un costado que hicieron que el niño riera.
—¡Joder!—Sirius lo acompañó en las risas antes de acomodarlo sobre sus hombros.
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Ni siquiera se dieron cuenta en qué momento sucedió, simplemente paso, de repente habían pasado de estar observando aquella extraña escena de baile, a volver a sentir que toda la comida abandonaba su cuerpo y sumergirse en aquella extraña sensación de viaje en el tiempo, Sirius muy apenas había tenido tiempo de abrazar a Harry contra su pecho.
Su trasero volvió a sufrir las consecuencias cuando calló otra vez sobre él, no pudo evitar bufar, aquella parte de su anatomía le encantaba, muchas gracias. sin embargo, parecía que incluso Harry ya se había acostumbrado al horrible viaje y no hizo nada más que gritarle "¡Idota!" con su atronadora voz.
Se levantó con una mueca y observó su alrededor reconociéndolo casi al instante, estaban en uno de los jardines de Hogwarts y aquello le hizo sonreír, sin embargo, su atención se centró rápidamente en Dumbledore, que además de haber aparecido cerca de él, ahora observaba con una mueca interesada.
Sus amigos estaban a unos metros de él, algo que era grandioso, en especial porque de haberse separado tal vez jamás volvería a encontrarlos.
—¿Qué hacemos en Hogwarts?—cuestionó la pelirroja tratando de alisar su cabello, Sirius le lanzó una sonrisa de superioridad antes de alzarse de hombros.
—Probablemente…
—¿Aquellos que vienen hacia nosotros no parecen niños de primero?—interrumpió James quien ya se había acercado a su amigo y su novia, toda la atención se concentró en el pequeño grupo de niños nerviosos y párvulos, cada uno sostenía una escoba igual de desastrosa que la anterior.
—¿Puedo hacerle una sugerencia Director?—el anciano asintió a Sirius.
—Debería tratar de comprar escobas nuevas, realmente, no creo que puedan ser más peligrosas—el anciano reflexionó unos segundos antes de asentir con una sonrisa.
Pero como sucedió en el anterior encuentro con el futuro, los niños sólo les pasaron de largo, ninguno pareció verlos y quedo claro que aún no estaban en el momento indicado. Así que se acercaron a la pequeña multitud de niños.
Algunos tenían túnicas con el emblema de Slytherin, otros portaban con orgullo el escudo de Gryffindor, pero hasta el más pequeño parecía nervioso mientras la profesora Hoch gritaba instrucciones y les ordenaba alinearse y dejar la escoba en el piso.
Debía haber algún conocido, cualquier cosa. Así que comenzaron a observar a los pequeños niños, no basto más que un sondeo general para que Sirius silbara contento y corriera hacia la esquina de la fila, hacía un niño pequeño y delgado que es ese momento gritaba "¡Arriba!"
—¡Mira niño chino, eres tú!—vociferó haciendo que Lily soltara un gritito antes de correr hacían donde Sirius estaba.
—¿Cómo puedes estar tan seguro?—cuestionó Remus antes de llegar, Sirius rodó los ojos y esperó hasta que llegara para contestar.
—¿Qué no lo ves? tienes ojos verdes, cabello como paja y una figura flacucha, es James miniatura…
—¡Oye! Yo no era flacucho.
—Claro que sí…
—Por supuesto que no…
—¡Que sí! ¿Verdad, Lun?—l aludido rió antes de asentir.
—Hay que admitirlo James, Sirius tiene razón—el aludido se cruzó de brazos, enfurruñado.
—Es parte del encanto Potter…
—A mí me gusta, aunque me pondré la meta de hacer que Harry suba unos cuantos kilos, no parece muy sano—el aludido observó con seriedad a su novia.
—¡Los Potter somos muy sanos!
—Pobrecito, vive del autoengaño—James fulminó con la mirada a su amigo y abrió la boca para seguir atacando, pero un gran estruendo lo interrumpió. Se trataba de otro niño Gryffindor que ahora gimoteaba en el piso, claramente había perdido el control de su escoba.
—¡Pobrecito!—vociferó Lily, viendo con preocupación a Harry, quien se había acercado al círculo de niños.
Sin embargo, la profesora rápidamente se hizo cargo y después de gritar algunas instrucciones, se llevó al niño. Aun así, la paz no duro nada, rápidamente un paliducho niño de Slytherin comenzó a burlarse siendo acompañado por las risas de sus compañeros.
—Esa pequeña serpiente se está ganando un castigo…—murmuró Sirius antes de volver a acomodar a Harry, sobre sus hombros. —¿Por qué no le dices nada, niño chino? A estas alturas deberías de lanzártele encima…
—Mi bebé no será ningún buscapleitos, Black—Sirius frunció ambos labios, después observó a sus amigos.
—Pues no sé cómo lo harás, prácticamente se criara con los merodeadores.
—Rem está de acuerdo conmigo y te aseguro que él no hará nada contra Harry…—se interrumpió para observar al aludido, quien tragó en seco antes de asentir—James también está de acuerdo conmigo, ¿verdad que sí?—el azabache hizo como que no escuchó nada.
Lily frunció ambos labios, Remus sonrió un poquito junto a Sirius.
—¿James…?
—Mhm…
—Te estoy hablando…
—oh… ¡Mira a Harry!—su gritó exaltó a los tres adolescentes restantes, quien sólo pudieron ver como el niño salía volando en aquella desastrosa escoba.
—¡Genial! ¡Harry, eres genial!—vociferó Sirius para después saltar sobre sí mismo, algo que hizo que el azabache riera con ganas.
—Merlín…—susurró James, quien ahora mantenía una sonrisa boba mientras veía a su hijo volar en su escoba, sin embargo, terminó de emocionarse cuando el paliducho niño lanzó aquella extraña esfera y su hijo la atrapó haciendo una perfecta pirueta.
—James, ¿estas llorando?—cuestionó Remus, el aludido negó.
—Yo sólo… ¡Harry, ven para acá!—vociferó acercándose a Sirius para después quitarle a Harry, entonces comenzó a lanzarlo por el aire—¡estoy tan orgulloso de ti! Mi pequeño bebé…
Vitoreó para después besar su mejilla y reír con ganas, ni siquiera pareció importarle el hecho de que Harry se iba a meter en problemas.
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Está vez James pudo mantenerse totalmente parado, Harry incluso se rió, parecía más bien divertido del viaje en el tiempo que habían vuelto a tener, a su alrededor todo se movió antes de que James se concentrara en su nuevo ahora.
Sin embargo, su armoniosita no duro mucho, sabía dónde estaba, conocía aquella oficina de hito a hito, consecuencias de las muchas veces que había tenido que recibir una reprimenda personas del director.
Sin embargo, jamás la había visto de aquella manera, no con los cuadros despiertos y callados, no con algunos de los cachivajes destrozados en el piso, parecía que una tormenta había pasado sobre el lugar.
Y el ambiente se sentía devastador, dolía incluso estar parado allí y no pudo hacer otra cosa más que apretar con fuerza a Harry, sus amigos, Lily y Dumbledore parecían también haberse dado cuenta de aquello, pero su atención estaba en dos personas que ya se encontraban en la oficina.
El mismo Dumbledore y una versión más grande y atormentada de Harry.
Era horrible, James jamás había sentido algo así, sintió su garganta cerrarse y el bebé se apretó más en sus brazos, no sólo porque aquella visión de su hijo le atormentaba, sino porque era plenamente consciente de que le dolía.
Harry parecía apenas un poco menor que él mismo, pero por su postura y su mirada James casi pudo imaginar que se trataba de alguien mucho mayor; parecía devastado y terriblemente herido.
—todavía no lo entiendo— James se acercó apenas unos pasos, mantenía su distancia pero escuchar la voz de su hijo lo había sacado de la sorpresa inicial, se paró junto a Lily y trató de tomar su mano, pero ella no correspondió a su agarre, su mirada se había oscurecido y ahora observaba a aquella versión de su hijo en una calma atormentada.
-Voldemort intentó matarte cuando eras un bebé a causa de una profecía hecha poco antes de tu nacimiento…
El sol había por fin había salido dando una irreal luz de tranquilidad a la oficina, pero nadie pudo darse cuenta, la garganta de James se había cerrado y luchaba por controlar el histérico despertar, no podía ser cierto.
Pero de nuevo, eso explicaba tanto; eso aplicaba el hecho de que Harry hubiese aparecido de aquella manera y de que en todo aquel tiempo que había pasado con ellos, no hubiesen recibido ninguna ayuda del futuro.
Aquello le aterró, imaginó su oscuro futuro frente a sus ojos y tuvo unas enormes ganas de terminar con todo, Harry no merecía aquel futuro y sin embargo, parecía que aquel futuro sería el que le tocaría.
Lo escuchó hablar, pero no pudo entender lo que decía, Harry sano y salvo en sus brazos, comenzó a quejarse y ajeno a todo, lo observó con atención, sus ojos brillaban el inconciencia y siempre reía, era sólo un niño, un bebé pequeño, su hijo, su sangre.
Y ahora… ahora lo observaba convertido en un hombre antes de tiempo, ajeno a todo lo que James hubiese deseado para él, pero también mucho más cerca de lo que el imagino que sería su hijo, una persona mil veces mejor que él.
—¿James…?—él observó a Sirius, no sólo la verdad le había afectado a él, su amigo mantenía una actitud fiera y rota, parecía más bien lastimado.
Y de repente, su atención volvió a Dumbledore y Harry, había un pensadero en medio de ellos y de este había empezado a emerger una figura, era una mujer alta y delgada que conocería en cualquier parte, se trataba de la profeso de adivinación, de aquella que tantas veces se habían burlado, pero que ahora había comenzado a hablar utilizando tonos duros y volátiles.
El único con el poder para derrotar al Lord Oscuro se acerca...
nacido de aquellos que lo han desafiado tres veces, nacido
cuando el séptimo mes muere... y el Señor Tenebroso lo marcará
como su igual, pero tendrá un poder que el Lord Oscuro no
conocerá... y uno de ellos deberá morir a manos del otro, porque
ninguno puede vivir mientras el otro sobreviva... el único con el
poder para derrotar al Señor Oscuro nacerá cuando el séptimo
mes muera...
Fue en ese momento, sólo en ese en el que Lily por fin reaccionó, sus ojos dejaron la extraña pasividad y cubriéndose el rostro, soltó un terrible alarido, parecía apunto de desmayarse, pero rechazó con movimientos bruscos, la ayuda que Remus le brindaba.
Se acercó entonces a trompicones a aquella versión de su hijo, quien parecía simplemente en completa negación y trató de tocarle, pero como si se tratara de una simple visión, su mano lo trapazó, aun así Lily no se rindió, volvió a acercar su mano y cuando no lo logró, comenzó a murmurara palabras de aliento que se entremezclaron con los mismos murmuras de Harry las respuestas cripticas del profesor.
—¿Quiere decir… yo?
—Lo más raro, Harry, es que podrías no haber sido tú…
—Nada te va a pasar, bebé… no dejare que…
—Me temo, de que no hay duda de que eres tú.
—¡No! Harry, entiende esto, eres sólo un niño, no tienes ninguna responsabilidad de…
—Podría haber marcado a la persona equivocada.
—eso tiene que, debe ser sólo un error
—escogió, no a la sangre pura, sino a la media sangre, como él mismo.
—¿Por qué intento matarme cuando era un bebé?
—No se te acercara jamás, te lo prometo Harry, te lo juro, daré mi vida si es necesario…
—resumiendo, no había problema en que no pudieses cerrar tu mente a él, porque lo que te salvó fue tu corazón.
—Mi vida, Harry… mi vida es tuya.
—El final de la profecía era algo… era sobre… ninguno puede vivir
—No lo digas, no lo repitas nunca más…
—Mientras el otro sobreviva.
—Entonces, eso quiere decir que… uno de los dos tiene que matar al otro al final…
—¡No!
Pero aquel Dumbledore, lució aún más derrotado, bajó levemente la cabeza y cuando la levantó, gruesas lágrimas se habían agolpado en sus mejillas.
—Sí.
Y todo volvió a desvanecerse.
*"""*
Nadie habló está vez, llegaron a un prado que ninguno de los presentes conoció. Estaban horrorizados por lo que habían visto, era imposible, simplemente, no podía ser cierto.
Lily había aparecido recostada en el pasto, y de que aquel lugar no se movió, no importó siquiera que el hecho de que algo se encajaba en su espalda, no importo nada, la conversación que su hijo había tenido con Dumbledore pasaba una y otras vez por su cabeza.
Remus tampoco estaba mejor, durante el transcurso de viaje había logrado mantenerse parado, sin embargo, apenas volvieron a tocar tierra, él terminó por sentarse, sus ojos bien abierto y el rictus de terror grabado en su cara. Harry, el bebé más dulce que conocía, el pequeño que lo aceptaba tal y como era y que había ayudado tanto con sus grandes ojos verdes llenos de inocencia no podía simplemente esperar ese futuro.
Sirius de nueva cuenta, había caído sobre su trasero, pero está vez no se quejó, las palabras que había querido decir a su amigo se habían quedado atrapadas en su garganta… "¡Hay que escapar!"
Dumbledore no podía evitar sentir que sus peores temores con respeto a Harry se habían hecho realidad, su viaje en el tiempo había tenido que ver con magia mucho más poderosa, mucho más oscura. Y sin embargo, no pudo evitar sentirse triste, Voldemort alguna vez sería derrotado, sabía que Harry lo lograría, pero eso no evitaba que se sintiera terriblemente enfermo, ningún niño debía cargar sobre sus hombros tal peso.
James por otro lado, no pudo hacer otra cosa más que apretar a Harry contra sí, incluso cuando el bebé emitió algunos cuantos murmullos, claramente incómodo. No podía ser cierto, tenía que ser una broma ridícula del futuro. Alguna vez. Tiempo atrás había soñado con que Harry sería recordado y amado, pero jamás imagino que sería de aquella forma. Tal vez el James joven bromearía diciendo que total, los Potter eran poderosos y tal misión solo podía cumplirla alguien de misma estirpe; pero este James se sentía roto.
Estaban en un prado, el cielo era de un azul intenso y el Sol apenas molestaba sobre sus cabezas, pero ninguno de los allí presentes se dio cuenta, sumidos como estaban en sus pensamientos, no supieron si pasaron sólo unos segundos u horas, pero su pasividad se vio interrumpida cuando Harry comenzó a llorar.
Lloraba con fuerza, ni siquiera James podía decir algo que lo calmara, no cuando él sentía que nada en el mundo podía evitar la profunda tristeza que estaba sintiendo.
—¡Harry!—horrorizado, se dio cuenta que Lily había salido de su mundo de ensueños y que parándose algo mareada, ahora corría hacia ellos, parecía un poquito trastornada y eso hizo que al primer momento James no la dejara tener a su hijo en brazos.
Pero la pelirroja no estaba para aceptar un no por respuesta, tenaz logró arrancar a Harry de su padre y apretándolo con fuerza comenzó a murmurar palabras de aliento que pronto tranquilizaron al lloroso bebé, sin embargo, Lily no se separó de él, siguió murmurando sólo para los dos, parecía que no sólo quería aliviar la desesperanza del pequeño corazón de su hijo, sino que también quería hacerlo con el suyo propio.
—él no puede volver—susurró cuando James se acercó, su mirada opacó cualquier rastro de razón y el azabache no pudo evitar asentir.
—Yo… tienes razón Lily—aclaró, pero ella ya había fijado su dirección en el director y ahora lo observaba decidida.
—Lo siento, no puedo dejar a Harry, no cuando ese es el futuro que le espera.
—Lily, tienes que ser razonable, Harry no pertenece a tu época…
—¡No! ¿No lo entiende? Voldemort estará tras de él, Voldemort tratará de matarlo y él es sólo un niño… a ningún niño… a ninguno se le debe encargar una muerte…
—Yo jamás haría eso.
—Le dijo de la profecía, lo aclaró, es la vida de Harry o la de Voldemort, ¿cómo pudo hacerlo?—Dumbledore tragó en seco, Lily parecía desesperada, era más que obvio que no soltaría a Harry tan pronto.
—Lily, yo lo sé, no puedo justificar acciones que aún no he hecho—ella suspiró con fuerza, después desvió la mirada.
—yo sólo… no puedo permitirlo, nadie, ni siquiera usted, pondrá un dedo sobre mi Harry—Remus se le acercó.
—tal vez deberías tranquilizarte, Lily…
—No me pidas que me tranquilicé, tú lo viste Rem, Harry está roto—no pudo evitar soltar un suave sollozo—está roto… fallé como madre.
—¡No! no es tu culpa Lils, no es culpa de nadie—susurró James, sin embargo, no lo creía. Después de todo él era el padre, él tenía el deber de garantizar el bienestar de su hijo y había fallado estrepitosamente.
—James tiene razón—aclaró Sirius—nadie tiene la culpa de nada.
—No se trata de eso solamente—susurró Lily—¿Qué no lo entienden? imaginen lo que Harry tiene que soportar ahora al saber que jamás podrá ser un hombre libre a menos que mate a Voldemort, lo siento, yo no puedo permitir eso…
—Debes entender Lily, nada se puede hacer, él tiene que regresar.
—¿Me lo quitara entonces, profesor?—el anciano suspiró con fuerza.
—Por supuesto que no.
—No me importa mucho la estúpida línea del tiempo, Harry está primero y sí dejarlo en el futuro da como resultado aquella horrible escena, no quiero hacerlo.
—Ella tiene razón—interrumpió James, la pelirroja le lanzó una rápida mirada agradecida.
—Jóvenes…
—¡A que no me atrapas papi!—sorprendida, Lily se hizo a un lado cuando una pequeña niña de coletas pelirrojas pasó a su lado, riendo con toda la vida que tenía.
Por un momento habían olvidado que aún estaban en algún momento del futuro, sin embargo, aquella niña había hecho que de nuevo volvieran a la realidad, Lily que había estado meciendo a Harry, se dio cuenta que el pequeño estaba dormitando en sus brazos así que volvió su atención a la pequeña, quien aun riendo se dejó caer sobre el pasto.
—¡Lily! Princesa, ¿dónde estás?—por un momento, nadie supo qué decir, no conocían aquella voz pero sin embargo, no pudieron evitar sentirse diferentes. Era la de un hombre que ahora también se acercaba corriendo, tenía el cabello azabache e indomable y los lentes se le caían por el puente de la nariz.
La realidad de aquel hombre les golpeó con fuerza dejándolos aturdidos por un momento, habían visto su crecimientos en otros momentos y tenían la versión más joven con ellos.
Se trataba de Harry Potter.
Era un hombre, mucho más grande de lo que incluso Jame y Lily eran en ese momento, parecía mucho más mayor con una ligera barba y músculos fuertes, pero lo más sorprendente, era su reía. Comenzó a reír cuando vio a la pequeña Lily sobre el pasto y continuó haciéndolo cuando se dejó caer sobre ella, causando más risas de la pequeña.
Era una imagen hermosa, una que la pelirroja guardaría por siempre en su memoria, quería remplazar la tormentosa mirada de su hijo adolescente por la feliz y llena de vida de aquella versión de su hijo, quien feliz de la vida había tomado a Lily entre sus brazos y ahora le hacía cosquillas en la barriga.
Se veía feliz, era feliz.
—Ella se llama Lily, ¿creen que haya un James?—cuestionó su novio, quien también sonreía con gusto, parecía doblemente enamorado al observar a la pequeña pelirroja con el nombre del amor de su vida.
—Probablemente, Cornamenta amigo—susurró Sirius, quien le palmeó suavemente el hombro al azabache.
—¡Papi, detente! ¡me duele la barriga!—eso fue suficiente para que el azabache se detuviera y abrazara a su hija, quien a acurrucó a su costado.
—Lo siento, princesa.
—¡Me gustan mucho las cosquillas!
—Yo sé, pero no le digas a tu madre que fue mi culpa que tus bonitas trenzas se deshicieran—la niña rió con gusto y después entrecerró sus ojos.
—Es un bonito, papi.
—¿Qué quiere hacer?
—Quiero que me cuentes un cuento, quiero el de la princesa que vuela sobre un dragón—Harry besó los cabello pelirrojos antes de sonreír.
—Había una vez, una princesa muy bonita, de hecho, era la más bonita de todas las princesas, tenía el cabello pelirrojo y le gustaba mucho que su mamá se lo trenzará, ¿Sabes cómo se llamaba?
—¡Lily!—Harry asintió.
—Lily era una princesa fuerte y valiente que un día decidió cazar al peligroso y travieso dragón James—la risa de la niña se hizo más fuerte.
—¡Como Jaime!
—Sí Lily, el dragón se llamaba como tú hermano.
—¿hay algún Albus?
—Oh sí, pero eso viene más adelante.
—entonces, ¿también hay un Teddy? ¡Y una Molly, también!
Harry rió con ganas ante la efusividad de su hija y por un momento, todos fueron capaces de ver la inocencia que habían creído perdida.
*"""*
Para su quinto viaje en el tiempo, cayeron de nueva cuenta en la oficina de Dumbledore, sólo que esta vez el lugar se parecía más al que había dejado cuando su viaje había comenzado, no habían cosas rotas en el piso y el ambiente era tranquilo.
Sin embargo, a primera vista, descubrieron que estaban totalmente solos.
—¿ese es el futuro de Harry, director? Lo que vimos, ¿fue el futuro del adolescente que dejamos atrás?—cuestionó Remus, en cuanto pudo ser consciente de todo lo que había pasado, el anciano asintió con una sonrisa, parecía que el ultimo recuerdo había llenado de vida a todos.
—sí, es el futuro del joven Harry…
—Eso quiere decir, que él al final fue capaz de matar a Voldemort, ¿verdad?—preguntó un emocionado Remus, el anciano pareció pensarlo.
—Creo que sí, Harry logró matar a Voldemort y obtener a cambio una vida de libertad.
El primero en vitorear fue Sirius, soltó un grito y pronto comenzó a bailar llenó de euforia, pronto los dos merodeadores restantes hicieron lo mimos, e incluso Lily que hasta el momento había estado meciendo a Harry sonrió llena de gusto.
—Él lo logro…
—¡Y es muy feliz, Lily!—vociferó Remus.
—No sólo eso, puso a sus hijos nuestros nombres Lils—ella rió con ganas cuando James le besó la mejilla.
—Se salvó, James. Se salvó.
—Y será también un gran padre—ambos adolescentes observaron entonces a su hijo, plenamente dormido y volvieron a reír antes de besarse.
Sin embargo, sus festejos fueron interrumpidos cuando alguien abrió la puerta de la oficina, y ese alguien los observaba con total sorpresa.
—Pensé que no llegarían hasta dentro de poco, jóvenes, ¿Cómo están?—la sorpresa pasó por la cara de todos cuando se dieron cuenta que aquel Dumbledore podía verlos. Y fue aún más extraño todo aquello, cuando ambos Dumbledore se observaron e intercambiaron algunos chistes sobre calcetines de lana.
—Como camaleones, en las últimas horas hemos tenido todo tipo de emociones—el anciano mago asintió y caminó hasta acercárseles un poco más.
—Veo que han traído a Harry—Lily se estremeció un poco, pero después observó a su propio director.
—Debes entender, querida Lily, que todo ser humano tiene derecho a enfrentar sus propios fantasmas y disfrutar de sus tantas alegrías—ella asintió.
—Yo lo sé, quiero que él pueda algún día reír junto a su hija.
—Ella es muy bonita—interrumpió oportunamente James, antes de sonreír cual bobo—todas las mujeres Potter lo son, lo fue mi madre y lo eres tú, Lily y lo será nuestra pequeña merodeadora—ella observó a su novio.
—¿Tú quieres James?
—Es lo correcto, Harry merece aquel futuro que vimos—Lily asintió lentamente.
—No quiero dejarlo…
—No será por mucho tiempo y si lo fuera, estoy seguro que él jamás estaría solo—la pelirroja tragó en seco antes de reír un poquito y morderse nerviosamente el labio.
—¿Qué opinan ustedes, idiotas merodeadores?—los aludidos sonrieron.
—Todos pasamos por malos momentos Lily, sólo que a Harry le tocaron un poco peores—susurró Remus—sin embargo, su recompensa será aún mayor.
—y él se casara con una pelirroja, es la única manera de que su hija tenga tan cabello, yo digo que sí pelirroja, es lo correcto—ella tragó en seco antes de observar a su director.
—¿el que sepamos del futuro pone en peligro el sino de Harry?—el anciano parecía simplemente curioso.
—Probablemente, ese mundo, el que vimos, sucedió porque ustedes, imagino, no intervinieron en nada y dejaron que las cosas siguieran su curso. Ahora, pongámonos a pensar. ¿Qué sucedería si ustedes tratan de cambiar ese futuro?
Lily observó por última vez a su bebé, aquella pregunta resonó en su cabeza y una frase que su mamá tantas veces repetía, resonó en su cabeza.
"Ningún sacrificio es poco o mucho por el ser amado"
Y tomó la decisión, le dolió en el alma y algo se tambaleó dentro de su ser, pero no se permitió debatir. Era lo correcto, habían pasado momento inigualables con Harry, aquello nadie podría quitárselos, pero no debían intervenir en el futuro.
No importaba cuanto de ella perdiera en el proceso, amaba al bebé más que cualquier otra cosa y eso nadie lo cambiaría.
—Bórrenos la memoria, señor.
—¿está segura, Lily?—ella observó a su novio, él no rebatió nada, asintió seguro, sus amigos hicieron lo mismo.
Todos estaban conscientes de que una parte de su alma se perdería y que momentos que jamás querían olvidar, abandonarían su cabeza, pero era lo correcto, siempre lo había sido.
—deben estar seguros, ustedes no podrán recordar nada y todo lo que les recuerde al bebé, tendrán que dármelo.
—Lo estamos—habló James—no importa, ¿verdad?—sonrió perezoso—Son solo cosas de la vida, es sólo un pequeño error.
—¿Un pequeño error?—cuestionó Sirius, él asintió.
—Un fantástico pequeño error.
Rieron, sin ser realmente consientes de porqué lo hacían.
—eso sólo algo que tuvo que pasar para que creciéramos un poco más—Dumbledore suspiró.
—Lo haremos entonces, modificaré sólo un poco de sus recuerdos y borrare otros tantos, pero trataré de dejar la esencia en ustedes, hay cosas que no deben perderse.
—Como mi noviazgo con Lily.
—Sí, porque eso es lo más importante—él lanzó una mirada acida a Remus.
—¡Lo es!
—Yo no podría olvidar lo que siento por ti James, no te preocupes—él suspiró con fuerza.
y entonces un silencio aplastante les invadió, era el momento y aquello no podía ser más surreal.
—Te quiero, Harry, te amo mucho—susurró Lily antes de besarle la cabeza, el niño todavía seguía dormido.
—No olvides, niño chino, que tu padrino Sirius es el más sexi de todos—susurró Sirius, quien se acercó lo suficiente como para besar la frente, parecía simplemente triste.
—Te veremos pronto Harry, no olvides que te queremos mucho—continuó Remun, quien le acarició suavemente el cabello.
—papá y mamá te aman, bebé, no lo olvides—susurró James, quien logró desprender al niño de su madre y sin despertarlo, lo abrazó con fuerza, después observó a Lily quien había optado por cruzarse de brazos y ahorra le asentía, totalmente convencida.
Entonces se acercó a la versión más vieja (si eso era posible) de Albus Dumbledore y con cierta reticencia, le pasó al bebé totalmente dormido, él lo tomó con una sonrisa tranquilizadora, después James se acercó a sus amigos.
—Listo—Albus Dumbledore asintió.
—Será mejor que lo hagamos rápido, probablemente ya no tardemos nada en volver, ¿quieren decir algo más antes de que empiece?
—En mi baúl guardó un álbum de fotografías que he estado tomando, bueno, que hemos estado tomando todos, ¿podría guardarlo y dárselo a Harry cuando lo crea seguro?—el anciano asintió a Sirius; nadie más tuvo nada que decir.
Y él apuntó con su varita a James, quien se estremeció antes de asentir, cuando terminó cayo plácidamente dormido sobre el piso y así, cada uno de los tres restantes, fueron pasando por el mismo proceso, la última en pasar fue Lily.
—¡espere un momento!—susurró antes de acercarse hasta la mesa y tomar de allí una pluma que mojó de tinta, después escribió algo en su mano y volvió con el anciano mago.
"Tu amas a James Potter, Lily Evans. Dale una oportunidad"
El anciano no pudo evitar sonreír ante el mensaje en la mano de la muchacha.
Uno por uno, sus recuerdos fueron drenados, hasta que no quedo más que esperar el regreso.
—¿Albus?—su versión mayor lo observó—Cuando nos vayamos borra aquella imagen de Harry conociendo la profecía, es mejor así, no creo que las demás afecten ni un poco—el aludido asintió.
—Así será.
—Cuida mucho de Harry.
—No te preocupes Albus, yo confió en nosotros.
Ambos ancianos se sonrieron.
*"""*
—¡Hey Evans!—vociferó James, tratando de alcanzar a Lily, ella aminoró su paso.
—Hola, James—el aludido sonrió bonachón.
—¿Cómo estas hoy?
—Bien—susurró antes de alzarse distraídamente de hombros—¿Dónde están tus amigos?
—probablemente atrasados, a Peter le ha dolido un poco la cabeza, así que de nuevo tuvo que ir a la enfermería.
—¿de nuevo?—James asintió.
—Dumbledore dice que se debe a un hechizo que le aplicó él mismo hace poco, porque le vio débil, pero de nuevo, no lo sabemos—Lily asintió al fin entendiendo.
Era extraño tener una conversación civilizada con el muchacho. No sólo porque jamás había esperado que aquello sucediese, sino porque había pasado de la nada. Un día simplemente había despertado sobre su cama para descubrir que ya no sentía ninguna aversión por James.
No era la única, sabía que muchos de sus compañeros se sentían extraños y que aquello había pasado después de que en el desayuno había habido bebida de jugo de calabaza para todos, extraño, sí. Pero no del todo, la respuesta estaba en la misma calabaza que al parecer, había tenido algún tipo de plaga que había causado todas aquellas extrañas sensaciones y dolores de cabeza.
Sin embargo, sus pensamientos se dirigieron por otro lado, cuando observó su mano izquierda. Lo más raro es que de alguna forma había parecido un mensaje en ella, mensaje hecho con su letra que ella no recordaba jamás haber escrito.
Pero que sin embargo, no había dejado de dar vueltas en su cabeza, ¿darle una oportunidad a James Potter? Aquello parecía una completa locura, un garrafal error. Sin embargo, no estaba alarmada ni preocupada.
Lo había estado observando y se había dado cuenta de lo mucho que parecía haber cambiado y de que aquello la tenía simplemente feliz.
—…y entonces, yo quería saber si tú… ¿quisieras salir conmigo?—ella detuvo su andar para observar al azabache con atención, él parecía nervioso y el hecho de que no se lo hubiera propuesto a gritos en un pasillo lleno de estudiantes, hacía que Lily se sintiera terriblemente dispuesta a decir que sí.
Quería darle esa oportunidad.
—Podría resultar un error garrafal—él alzó una ceja, mitad curioso y mitad contento.
—O un gran pequeño error—contrarrestó sin saber realmente en dónde radicaba la diferencia, ella rió un poquito.
Sin saber porque, había entendido que un gran pequeño error sería lo mejor en su vida podría pasar. Así que lo observó una última vez antes de acomodarse el cabello tras la oreja.
—Está bien, James.
—De acuerdo Lily, yo sólo quiero que sepas que en serio me gusta y que te seguiré preguntando lo mismo hasta que… espera, ¿Qué dijiste? ¿Dijiste que sí?
Ella rió ante la efusividad del azabache.
—En realidad, es un claro que sí, quiero salir contigo.
~FIN~
*"""*
Nota final de autora.
Me gustaría escribir muchas cosas, quisiera darles gracias a todos los que leyeron, a todos los que me acompañaron en esta larga travesía y a todos los que comentaron. No creo que hubiese llegado hasta aquí de no ser por ustedes.
Pequeño error, me vio crecer desde 2011 que fue cuando comencé la historia, ha pasado mucho tiempo y le tengo mucho cariño a la historia, será difícil dejarla.
Estoy planeando hacer un pequeño epilogo, tal vez algunas escenas sueltas. Pero no será pronto, estoy por terminar la preparatoria así que mi cabeza es un gran lio.
De nuevo gracias a todos los que me mostraron su apoyo y lamento mucho la tardanza. Fue en parte por los estudios y en parte porque no podía terminar el capítulo, primero porque no sabía cómo comenzarlo, después porque no sabía cómo continuar y por último, porque no podía darle fin.
Me aferré a la historia y quería que su final valiera la pena. Sé muy bien que resultará un poco vacío para muchos, que esperaban un final más alegre porque la historia normalmente es alegre, y que en cambio recibieron algo más melancólico.
Pero desde que comencé a escribir la historia me imaginé un final así.
Gracias de nuevo.
