MAGIA GITANA
¿Cómo me metí en esto?
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Capítulo 20: The power
SAKURA
Eres una verdadera tonta Sakura.
Oh sí, sólo a una verdadera loca se le ocurre hacer esto.
Era como pasear chocolates, pastelillos, panes, dulces, miel y mil azucares más frente a un diabético.
Era simplemente masoquista.
Y es que, maldita sea, aún sentía algo por ese ingrato y odioso hombre. Aún no lo podía creer después de meses de ser rechazada, de ser ignorada por él se me helaba la sangre cuando lo tenía a escasos centímetros, era una verdadera tortura tenerlo tan cerca y tan lejos.
Como dijo Eriol había cambiado y mucho. Lo peor es que… ah… que tonta soy, el tipo estaba mejor que nunca, es decir, no es que los hombres me atraigan por su físico, ¡pero por todos los dioses ignorar el suyo es un insulto!
Casi no lo reconocí al verlo, se veía mucho más delgado, alto y atlético de lo que recordaba, su rostro había adquirido una dureza que se me antojaba de lo más masculina que hubiera visto en la vida. Su penetrante mirada estaba intacta así como su rebelde cabello, pero su cuerpo… ah… mejor no lo describo, no se han inventado las palabras… sólo digamos que todo esta en su lugar.
Y sólo segundos después de reencontrarnos…
.
.
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… me había partido el alma. Esa noche quería deshidratarme en lágrimas para sacar todo el dolor que me provocó, pero estaba conciente de que, en cierta medida, yo lo había provocado.
Me juré, cuando esperaba las respuestas de mis cartas, que en cuanto lo viera le daría una patada directo a donde más le duele, luego otro al pecho y finalmente cuando estuviera tirado rogando piedad, lo pisotearía.
Ah... pero no, claro que no, lo vi y me lancé a sus brazos y olvidé mis planes de golpearlo.
Soy patética.
Shaoran Li me secuestro, me puso en peligro y luego a salvo, él me gustó y finalmente me mando directo al diablo y aún así sentía algo por él. Estoy loca.
Pero… ji ji había logrado mi meta de traerlo conmigo, aunque ahora que lo pienso creo que no fue la mejor idea de todas, pero es necesario, de eso no tengo dudas.
Había tramado una especie de venganza, si él no deseaba verme ahora tendría que hacerlo. Había un bono extra que me traería paz si todo salía bien, pero aún sin llegar a las carpas ya me estoy arrepintiendo. Cuando hice el plan Tomoyo y mi abuela me lo habían advertido, pero yo estúpidamente las ignoré, pensé que era la única solución.
Mil cosas recorrían mi mente sin cesar, recuerdos de días de antaño, ilusiones rotas cada vez que esperaba la respuesta a una de mis cartas. Lo juro, puse todo de mi en ellas, todo lo que podía decirle para animarlo, esperando aunque sea una llamada, pero pasaron los largos días de un silencio que me lastimaba.
Hubiera preferido que me enviara una carta pidiendo que no lo haga, que me ofenda y luego me desprecie, pero su indiferencia me dolió aún más. Creo que estaba loca de angustia en los primeros días en los que podía jurar que sentía la soledad en la que se encontraba, el arrepentimiento, el dolor y de hacer pasar por aquello a su familia.
Dice mi abuela que probablemente, inconcientemente, hice un vinculo muy estrecho con él y que llegaba al punto de poder sentir lo que él sentía. Y era posible, ya que mi abuela tiene un vínculo muy parecido conmigo y es la única que puedo decir que realmente comprendió como me sentía en aquellos angustiantes días.
No tarde mucho en darme cuenta cuanto me importaba y la creciente sensación en mi pecho que sólo contribuía a extrañarlo más. Aunque me juraba a mi misma que lograría olvidarlo, pero simplemente el tiempo pasó y seguí con esa sensación.
Pero hay algo más por el que lo obligue a venir, y fue por eso que no regrese llorando después de ser rechazada tan cruelmente. Pero iba preparada para todo, incluso para lo que pasó y mi objetivo se cumplió y aunque me duele el alma no se lo dejaré ver.
Creo que aún puedo salvar un poco de dignidad.
Simplemente intentaría protegerlo por última vez.
SHAORAN
¿Cómo era posible que Sakura se hubiera salido con la suya?
No lo sé, minutos después estábamos en las carpas, todo lucía diferente, estaba arreglado para salir. Me encontré de nuevo con esos rostros tan singulares, todos parecían tener en común una mirada de misterio.
A la abuela de Sakura la reconocí al instante, también pude notar que todos se veían interesados en nuestra presencia en el lugar. Esperaba que el hermano de Sakura protestara por mi presencia, en cambio simplemente mantuvo su mirada fija en mí, lo mismo que Zeshin que tenía un semblante diferente, los padres de Sakura se notaban preocupados y el resto sólo curiosidad.
Saludé a todos con una leve inclinación y de igual forma me contestaron.
- Es un placer tenerlos con nosotros - dijo finalmente la abuela de Sakura, tras ella había otros ancianos, algunas parejas con sus respectivos hijos y lo que más me llamó la atención fue el grupo de jóvenes de más o menos nuestra edad.
- Les presentó a Hiro, Ikki, Eizan, Ami, Fuji, Zeshin, Sayuri y Sué, trabajaremos muy de cerca con ellos - anunció Sakura con un aire de autoridad y firmeza que me sorprendieron.
Los chicos parecían realmente singulares, las chicas eran verdaderamente hermosas todas con grandes ojos y hermosos cabellos largos, los chicos altos, fornidos y de mirada profunda que por alguna extraña razón me recordaron a los hombres de la prisión. Todos saludaron con una leve reverencia.
- Es hora de partir - anunció la abuela de Sakura.
Todos asintieron y se comenzaron a introducirse en los grandes camiones, eran enormes ahora que los veía de cerca.
- Ustedes irán con nosotras - indicó Sakura y mansamente las seguimos a un gran camión color naranja.
Por fuera era sólo un camión de carga pero por dentro estaba acondicionado para una relativa vida cómoda. Un sillón y varias literas había en el lugar donde nos subimos.
- Es cómodo - dijo emocionado mi doctor sentándose en el sillón, el vehiculo tenía un par de ventanas que dejaban ver la vista hacia fuera - puedo llegar a acostumbrarme - dijo el muy infeliz.
Iba a decirle unas cuantas verdades cuando la siguiente en subir fue la chica llamada Tomoyo, entonces Eriol se quedó hecho piedra, apenas respirando.
Tras ella venía Sakura - espero que no les moleste viajar acompañados, no tenemos mucho espacio para el viaje - dijo con seriedad sentándose lo más lejos de mi que pudo, mientras Tomoyo se sentó a su lado.
Je je vaya que por fin la vida me daba un poco de suerte, quería hablar muchas cosas con ella.
Pero mi gusto duró muy poco pues tras ella venían un grupo de chicos más.
SAKURA
Hubiera preferido que en ese camión sólo fuéramos los cuatro, pero mi hermano había insistido y finalmente los chicos nos acompañarían, ese fue el trato ya que él quería viajar con nosotras, decía que no confiaba en ellos. Finalmente después de una discusión que duró más o menos dos horas, y motivo por el que llegue tarde ese día al encuentro de Shaoran, se decidió que los chicos nos acompañarían y él manejaría para estar cerca en caso de cualquier cosa que se nos presentara.
Noté el disgusto de Shaoran cuando los chicos entraron. Yo los conocía bastante bien ya que me había criado con ellos, pero para mi invitado parecía que lo hubieran insultado.
Hiro, era un chico muy alto y robusto que contrastaba con su rostro y mirada apacibles, y así era en realidad muy tranquilo y callado, su punto débil era el alcohol ya que cuando bebía sólo una copa no paraba de hablar, su talento especial era la manera en que tocaba la flauta, el tambor y por supuesto habilidad en la lucha cuerpo a cuerpo.
Ikki era su hermano menor, mucho menos alto pero muy simpático y alegre, era el lado opuesto de Hiro, adoraba molestar a su hermano, era terriblemente inquieto no podía pasar más de dos segundos sin hacer algo. Era un experto en los juegos de azar, gracias a él aprendí a jugar naipes, damas chinas, entre otras cosas, se sabía trucos impresionantes de magia.
Eizan es un pariente lejano por parte de mi madre, es un chico muy apuesto de mirada muy parecida a la de Eriol, enigmática y traviesa. Tocaba la guitarra y todo instrumento con cuerdas con gran maestría, además de ser un amante de las espadas, de todos tamaños y formas.
Takashi es igual un pariente no tan lejano, es muy simpático sobre todo cuando comienza a hablar. Inventa toda clase de tonterías que le pasan por la cabeza, cuando era pequeña siempre me engañaba y Chiharu se encargaba de pararlo. Es un gran cuenta cuentos muy socorrido por los niños de los pueblos donde nos quedábamos. Además de mentir también era muy bueno con las acrobacias y era bastante flexible.
Finalmente Fuji era un chico muy serio, era primo de Yue y no era raro que ambos se parecieran bastante, serios pero cuando se les llegaba a conocer era como encontrar una joya. Eran muy sinceros y directos, fieles y tranquilos. Su habilidad especial eran los arcos y las flechas, tenía una puntería extraordinaria tanto que podía darle a una mosca a doscientos metros.
Ikki y Takashi no tardaron en demostrar sus personalidades. De inmediato Ikki invitó a Shaoran y a Eriol a jugar cartas, sin importarle la cara desencajada de los dos al sacar mágicamente su mazo de cartas de su oreja.
Por su lado Takashi comenzó a relatar la historia de la invención de las cartas hace miles de años.
Hiro, Eizan y Fuji sólo negaron con la cabeza al reconocer que esos dos no tenían remedio. Una vez entretenidos con ese par, Tomoyo y yo comenzamos a hablar con los otros chicos. Como era costumbre debíamos armar un plan para anunciarnos en el pueblo que nos quedáramos. Los ancianos se encargaban de planear la disposición de las carpas y los permisos correspondientes a las autoridades de cada pueblo.
Mientras lo hacíamos el tiempo corría rápido, pero no podía evitar mirar cada cierto tiempo a Shaoran que seguí muy ocupado escuchando la historia de como le salieron plumas a las aves, autoría de Takashi. Su presencia me perturbaba pero debía mantenerme muy firme y no demostrarselo y actuar normalmente.
Eriol estaba viéndoselas negras tratando de ganar aunque sea una partida de naipes a Ikki. Sin duda era un viaje bastante tranquilo, en otras ocasiones Ikki estuviera haciéndole alguna maldad a Hiro y Fuji trataría inútilmente de hacer que Takashi cerrara la boca.
Tomoyo iba más seria de lo normal y apenas habló en todo ese tiempo.
Comimos en el camión en movimiento el plan era llegar a siguiente pueblo antes del anochecer. Ciertamente la comida que Tomoyo preparaba era exquisita y todos comieron tranquilamente, claro acostumbrados al vaivén del camión todos lo hicimos tranquilos.
Bueno no todos, pude ver que Shaoran hacía pequeños gruñidos y se agarraba el estomago, lo mismo que Eriol, no estaban acostumbrados y obviamente mucho movimiento les afectaba. Evite reír y pensé que se lo merecía, en especial Shaoran.
Finalmente llegamos al siguiente pueblo, y nuestros invitados conocieron finalmente como era nuestra vida. Las carpas debían estar armadas antes de la media noche, esa era una dura tarea para todos pero estábamos acostumbrados.
SHAORAN
Jamás, ni en mis más locos sueños me imaginé que terminaría armando carpas a las orillas de un pueblo para los gitanos. Era un trabajo muy pesado, bajar todo desde las estructuras hasta los adornos y demás utensilios, no me hubiera imaginado la cantidad de trabajo que representaba armar espectáculos.
A la luz de la luna, todos grandes y chicos, ayudaban y parecían hormigas organizados y moviéndose con un mismo objetivo. El pobre de mi doctor nada acostumbrado a algún esfuerzo físico, parecía que iba a desfallecer cuando le tocó cargar una pesada caja de madera. Una pizca de compasión me invadió de pronto e iba a ayudarle cuando lo vi casi empapado en sudor, pero mágicamente se repuso en un abrir y cerrar de ojos, y pronto me di cuenta del motivo, la señorita Tomoyo lo miraba mientras ella también ayudaba con las tareas.
Con las piernas temblando consiguió llegar hasta el lugar donde la debía dejar y siguió con aparente tranquilidad.
- Hey Eriol - le grité y se acercó al camión de donde yo ayudaba a descargar - me ayudas con esto - sin esperar respuesta le dejé caer una caja muy pesada.
Sólo lo vi ponerse colorado ante el esfuerzo.
- Hazlo bien, la señorita Tomoyo te esta mirando - tuve que contener las carcajadas al verlo intentando mantener el equilibrio ante el peso de la caja.
- Claro que puedo - se animaba él mismo una y otra vez.
¿Qué puedo decir? él tenía la culpa por estar en ese lugar. Además gracias al entrenamiento en la prisión todo eso era un juego de niños.
A la que no había visto hacia algún tiempo era a Sakura, ayudó varios minutos pero de pronto desapareció.
Un muy mal pensamiento me inundó al no ver a Yue cerca, traté de ignorarlo y seguí ayudando. No muy lejos el grupo de ancianos discutía al lado de otros adultos, entre ellos estaban el hermano de Sakura, su abuela y Yue, pero ella no.
Finalmente lo más difícil estaba en su lugar, según escuché de Ikki y lo demás no era tan cansado. Así que disimuladamente la busqué pero no la vi por ningún lado. Intenté acercarme a Tomoyo, pero justo en ese momento el hermano de Sakura se acercó y se fueron hablando.
Cuando vi a Ishtar, la abuela de Sakura separarse por unos momentos del grupo me acerqué.
- Disculpe ¿sabe dónde esta Sakura?
La anciana me miró de una manera que no pude descifrar.
- En el bosque - hizo una ambigua señal y luego se fue.
¿Bosque?
¿A estas horas?
¿Sola?
Ok fue la última pregunta la que me hizo dirigirme al bosque, siguiendo la escueta seña de la abuela. No podía ir lejos.
Caminé durante varios minutos, la luz de la luna me ayudaba bastante y el camino era muy fácil. En ese lugar hacía frío y el sonido de los pájaros y los grillos me hicieron recordar cuando estábamos perdidos con Sakura, huyendo en el bosque.
Finalmente llegué a un claro, varios árboles habían sido derribados salvajemente y sólo habían dejado sus troncos cortados y sus raíces. Fue cuando la vi.
Estaba sobre uno de esos troncos cortados, estaba sentada en posición de flor de loto. Vestida con un hermoso traje blanco que la luna hacía parecer que brillaba. Mantenía los ojos cerrados mientras una suave brisa movía sus largos cabellos castaños. Sentía como si estuviera en un sueño, podía sentir la paz que de ella emanaba, la tranquilidad y la armonía a su alrededor.
Me sentí como un intruso y aún así me acerqué lentamente hasta quedar como a diez metros, ella seguía con el rostro apacible y sin mover ni un sólo músculo, sus manos reposaban en sus piernas con una extraña posición. Me quedé como un bobo sólo observándola, había cambiado tanto.
No parecía la chiquilla que conocí parecía más madura, más femenina que nunca y sobre todo la rodeaba un algo… que no se definir que se me antojaba de lo más agradable.
De pronto su respiración comenzó a acelerarse y francamente me espanté, esperé a que abriera los ojos pero no sucedió.
- Sakura - me atreví a llamarla pero no contestó.
Su respiración se normalizó y varios segundos después abrió los ojos.
- ¿Qué quieres? - parecía molesta.
- Disculpa por interrumpir tu meditación, pero allá - señalé rumbo a las carpas - hay trabajo que hacer - dije frunciendo el ceño.
- Estoy haciendo mi trabajo.
- ¿Tu trabajo es jugar mientras los demás se rompen el lomo? – si era así yo quería su trabajo.
- Hago mi trabajo como Shuvani, pero tú jamás lo entenderías - dijo con algo de desprecio.
- Oye, no soy idiota. Es cierto que no conozco mucho sobre tu pueblo, pero estoy seguro de que no estas ayudando en nada.
Enfadada se levantó de su lugar dio un ágil brinco hasta el suelo y sólo entonces noté que estaba descalza y comenzó a caminar de regreso.
- Sakura te estoy hablando - la seguí.
- Y yo te estoy ignorando. Tuve un buen profesor.
- Deja eso en el pasado ¿quieres?
- Es fácil decirlo - aceleró el paso.
Fue cuando unas latosas nubes se interpusieron en el camino de la luz de la luna oscureciendo todo.
- Oye ¿Adónde vas? el camino es por acá - le señalé y ella me ignoró.
- Vete, déjame en paz.
- Pero... - tuve que correr para alcanzarla.
- ¿Dónde piensas ir?
- A un par de metros, ahora vete.
- No entiendo.
- Ni lo harás
- No, si no me explicas.
- No lo entenderías
- No soy idiota,
- Yo no apostaría. Ahora vete que me distraes.
- No me iré si no me dices qué demonios haces – exigía saber como si realmente me importara.
Se detuvo y regresó en sus pasos - bien si quieres saberlo. Pido permiso a los seres elementales para alojarnos en sus tierras por un par de días.
O.O?
- ¿Cómo?
- ¿Lo vez? no lo entiendes - siguió casi corriendo.
- Espera - la seguí hasta varios metros adelante, sentí como si estuviéramos rodeando a las carpas.
Se detuvo y se sentó de nuevo sobre la tierra que se me antojaba bastante fría.
- No te quieres sentar sobre algo, el suelo esta frío.
- Cállate y vete.
- No me iré sin ti – deseaba molestarla lo más posible.
- ¿Qué? temes que me secuestren. Créeme no hay alguien tan idiota como tú.
- Sakura…
- Haz lo que quieras - se puso en posición y de nuevo comenzó a emanar esa extraña pero agradable tranquilidad, mantuve mi distancia y me negué a obedecerla.
La luna brilló de nuevo sobre nosotros y fue de nuevo casi mágico verla en una gran tranquilidad. Estuvo así por un par de minutos antes de abrir los ojos y dar un suspiro.
- Listo - dijo acompañado de un suspiro.
- Así que ya terminaste de jugar, ya era hora.
Ella sólo rodó los ojos y comenzó a caminar de regreso.
- ¿Quieres que te cargue hasta las carpas?
No contestó pero casi podía ver la cara que puso.
- Como en los viejos tiempos - me burlé y conseguí que diera un bufido.
- No te atrevas a tocarme o...
- ¿O? - levanté una ceja.
- Basta Shaoran vamos de regreso - lo dijo bastante seria, mi intensión era herirla hasta que me rogara que me fuera a casa y terminar con eso.
Mientras caminaba tras ella y de regreso a las carpas, se me ocurrió abrazarla y hacerla pasar por otra molestia pero su voz me hizo distraerme.
- Lo que hice… - dudó en seguir - fue hacer un rezo para pedir permiso a los seres que viven en el bosque para invadir sus tierras por unos días.
- ¿Bromeas? Y por eso debes andar descalza por ahí.
- Eres un tonto, como Shuvani entre más contacto con lo natural es mucho mejor. La intensión es enviar mi mensaje a través de mi cuerpo.
- ¿Y ellos te contestan? - seguía con mi intención de molestarla.
- Si - me sorprendió - con una leve brisa cálida, con el sonido armónico de los grillo hasta el propio ruido del agua en ocasiones. Es posible sentir su respuesta de aceptación o rechazo. Ellos viven en paz mientras no se les moleste, pero si llegas a cortar los árboles como lo hicieron en aquel lugar, los seres que se viven ahí están a la defensiva y es posible que nos rechacen.
- Pues yo no siento nada.
- Porque no quieres, además te falta mucha sensibilidad… y no sólo en eso - dijo con un dejo de rencor.
- Basta Sakura – ya me estaba cansando - tu tonta idea de vengarte llegó demasiado lejos. Sabes que no quiero estar aquí.
Se dio vuelta y me miró, en sus ojos verdes había una determinación que ciertamente me sorprendió - NO, tu te quedas aquí, quieras o no - se dio vuelta y aceleró el paso llegando a las carpas rápidamente.
Que testaruda era.
Me dirigí al lado contrario de donde se había ido ella. Todo el lugar lucía con gran calma, seguramente todos se habían ido a dormir, pero el cuerpo tirado del matasanos me llamó la atención.
Me dirigí a él.
¿Será que el hermano de Sakura ya lo mató? No me sorprendería después de las miradas que le dedicó.
- ¿Eriol? - no se movía, me alarmé y al revisarlo me di cuenta de que dormía.
Estaba agotado el pobre hombre, pero se merecía eso y más.
Lo tomé del brazo y lo arrastre hacia la carpa que sería nuestro dormitorio. Sin delicadeza alguna lo eche a la que sería su cama y me acosté en la mía. El resto de los gitanos ya estaban descansando también.
Mañana será un largo día. El primero de muchos si Sakura no desistía.
SAKURA
Después del encuentro de anoche todo parecía ir mejor.
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Bien lo cierto es que no, pero se vale soñar.
No había visto a Shaoran en todo el día me había encargado de dar las instrucciones de su trabajo que eran bastante. Lo acepto, quería hacerlo sufrir lo más posible, él me había roto el corazón y yo le rompería el espinazo.
Que feo sonó eso, pero no encontraba la manera de sacar todo el dolor que traía dentro. Hablar con mi abuela, con Tomoyo, mi madre o Eriol no era opción, si quería que él permaneciera con nosotros. Si sabían cuanto me dolía impedirían que se quede y yo necesitaba que Shaoran estuviera con nosotros unos días más.
Sólo deseaba intentar protegerlo por última vez, no iba a permitir que nada ni nadie, menos él mismo, me impidiera intentar algo por última vez mi esfuerzo me había costado mantenerlo con vida para que él la desperdicie de esa manera.
Sabía que le esperaba un futuro nada envidiable por las sombras que se me atravesaban al intentar ver su futuro, por eso era mi única y última esperanza.
- ¿Sakura?- la voz de Tomoyo me trajo de mis pensamientos.
- Dime Tomoyo.
- ¿Te pasa algo?
- ¿A mí? Nada.
- ¿Estas segura?
- Claro ¿Por qué lo preguntas?
Ella me sonrió - es que… - me señaló mis manos y noté entonces que el libro que se supone estaba leyendo estaba de cabeza.
Me sonrojé hasta las orejas muy apenada, se supone que estaba disimulando mi preocupación y me había alejado un poco de las carpas para leer.
- Sabía que el joven Li te importaba pero no sabía cuanto… - se detuvo de pronto - lo siento no debí...
- No te disculpes Tomoyo, es cierto y te agradezco que me lo hagas saber, debo ser más discreta, pero lo cierto es que tienes razón - por desgracia.
- Tranquila Sakura, como siempre dices: todo saldrá bien – me sonrió y se lo agradecí.
- Eso espero - Tomoyo había sido una excelente amiga, era algo fría cuando llegó pero con un poco de tiempo y convivencia se mostraba más alegre que antes.
- Sólo quiero que sepas que si necesitas hablar puedes contar conmigo.
- Muchas gracias.
Sonrió y luego se marchó.
Lo cierto es que ni yo puedo definir lo que siento. Por un lado ese enorme anhelo de permanecer a su lado, por otro el alejarlo para siempre, es decir aún siento algo por él, mi corazón late como desquiciado con sólo saber que me mira, me siento torpe estando él cerca - más que lo habitual -, y esas odiosas mariposas que no se están quietas en mi estomago. Luego la manera en la que intenta hacerme daño con sus palabras, esas miradas congeladas que me dan escalofríos y la sensación de estar ante un muro invisible que no me deja ayudarlo en lo más mínimo.
¿Lo quiero?
¿Lo odio?
Esto es muy complicado.
Sólo esperaba poder sobrevivir a esta locura sólo unos días más. Evitaba hablar con él y a través de mi abuela le decía sus labores, je je muchos de ellos eran míos antes pero para algo debía servir el hombre, además de hacerme la vida imposible.
Una de sus tareas del día era limpiar la jaula de Kero y Spinel, pero ya me estaba preocupando. Después de hacer la promoción en el pueblo más cercano y ya entrado el atardecer, intentaba concentrarme en mis cartas para la lectura que ofrecería esta noche pero no podía.
Salí a respirar aire, a esas horas todos estaban ya sea comiendo o entrenando para la noche o ocupados en los preparativos. Pude ver que a lo lejos Eizan y Fuji practicaban con sus armas favoritas, los saludé a lo lejos y me dirigí a ver a mis amadas mascotas que como siempre me recibieron felices. Pero su jaula era un desastre, así que llamé a Shaoran que descansaba perezosamente detrás de las carpas.
Me miró con una cara de querer asesinarme que ignoré por completo, tomó el cubo de agua y una escoba, se veía realmente gracioso, le ofrecí un delantal rosa y un par de guantes del mismo color. Por dentro me retorcía de la risa pero por fuera era una roca.
- No lo haré - dijo cuando se acercó más a la jaula y Kero lo observaba con cautela, Spy ya se había quedado dormido.
- Hazlo, es parte de tu trabajo. O debo recordarte que te comprometiste a ayudarme.
- A ayudarte, no a limpiar "cosas" de tus mascotas.
- Hazlo o ¿acaso tienes miedo? - esperaba que eso le dolería.
- No tengo miedo, es sólo que aún no estoy loco - finalmente Kero se había levantado y le mostraba los dientes a Shaoran.
- Estarás bien, Kerito es muy dulce y "no come cualquier cosa" y a Spy le eres indiferente - que suerte - así que no te preocupes saldrás completo.
- Que graciosa - soltó la escoba y el cubo de agua para retirarse.
- Kero - llamé a mi gatito - eres insuperable, hasta a los hombres más valientes les causas miedo.
Luego se retiró con la mirada en alto.
Rayos esta vez no lo pude provocar, supongo que lo subestime no es tan impulsivo como antes. Me dediqué a limpiar la jaula de mis animales, me sorprendía al ver que de lejos Shaoran nos observaba, disimuladamente.
Jamás entendería a ese hombre.
TOMOYO
No esperaba verlo ahora, ni aquí.
Cuando decidí comenzar una nueva vida esperaba dejar atrás el pasado y seguir adelante. No fue fácil comenzar a vivir con los gitanos, eran mi familia no había duda, pero eran tan diferentes a como yo solía ser. Tuve la ayuda de Sakura, Ishtar y de Touya para comprender sus costumbres y la manera nómada de vivir, tenía su lado emocionante e interesante.
Nunca me hubiera imaginado hace un par de años cuanto podía cambiar la vida de unos días a otros.
Todos se habían comportado de maravilla conmigo, en especial los jóvenes de mi edad, eran muy divertidos y me habían enseñado a reír, sobre todo Ikki que era un maestro en eso. Gracias a ellos y en especial a Sakura pude conocer una parte de mí que había ignorado, a una que le gusta la naturaleza, que le gusta la paz y la soledad, a una que sabe reír con los amigos de manera sincera.
Nadeshico y Fujitaka me ofrecieron su amistad y su cariño casi de padres, se preocupaban de la misma manera.
Pero aún así sentía que algo me faltaba, no estaba del todo feliz como hubiera esperado. Estaba pensando seriamente en regresar a mi vida anterior, no en la misma ocupación pero llevar una vida estable en la ciudad. Fue cuando Sakura me pidió ir con ella a Tomoeda y cuando me di cuenta de que quizá el destino si me tenía incluida en su lista.
Ishtar me había dicho que nada es coincidencia y cuando lo vi al lado del amigo de Sakura confirme sus palabras.
De nuevo, él.
Lo primero que pensé al verlo fue que estaba cambiado. Parecía diferente, cuando lo conocí era como conocer a un jovenzuelo que disfruta de la vida, ahora su mirada era más profunda, más misteriosa, incluso de primera vista me había atraído como no lo hizo hace dos años.
En cierta manera a él le debía mi nueva vida con la que era mi familia, pero... no estaba segura. Su presencia en el mismo lugar que yo lograba incomodarme de una extraña manera, no quería tenerlo cerca, eso me quedaba claro, huía en cuanto lo veía. Pero lo más extraño era que no dejaba de tenerlo presente.
Terminé mis labores del día.
También había aprendido que en realidad me gusta la costura, Ishtar me enseñó a coser algunas ropas y no tardé en dominar la maquina de coser y de hacerlo con mis propias manos. Sakura tenía un excelente cuerpo y le pedía de favor que fuera mi modelo. Es increíble lo que se puede hacer con un trozo de tela e hilo, podía adquirir formas hermosísimas, además la ropa que usaban era de una variedad de colores extraordinaria ni que decir de los diferentes tipos de telas de tantos lugares.
Después de un tiempo me convertí en la costurera oficial de la familia. Me gustaba ir a recorrer los lugares a los que llegábamos encontraba una gran inspiración en los colores y formas de la naturaleza. Hoy precisamente es un buen motivo para alejarme de las carpas.
- Hola - la voz grave no me sorprendió.
- Hola - contesté el saludo y seguí caminando.
- ¿Cómo te sientes hoy?
- Bien, gracias Touya - él se había convertido en un gran amigo. A diferencia de Sakura a él pocas cosas podía ocultarle.
Desde que llegué sentí una gran afinidad con él, nuestras personalidades no eran tan diferentes y me causado una gran confianza.
- No me gusta la presencia de esos tipos - no disimuló su enojo, nunca estuvo de acuerdo con la idea.
- Sakura sabe porque lo hace - por su bien eso esperaba.
Era notorio como le afectaba la presencia de Li, en los dos años anteriores pude ver cuando sufrió por ese hombre, pero aprendió a ocultarlo muy bien.
- No lo creo, nunca ha estado muy bien de la cabeza ¿Sabías?
Sonreí al recordar sus constantes peleas, me hubiera gustado tener un hermano para pelear de esa manera tan extraña, en ocasiones muy crueles pero que no dejaban de lado un enorme cariño.
- Pues no se le nota mucho. Sólo espero que no sea hereditario o pensaré que tu y yo estamos igual.
- No, ella se golpeó la cabeza cuando era pequeña y quedó así de despistada - bromeó y me sacó una sonrisa.
- Tomoyo ¿te sucede algo? - preguntó seriamente de pronto.
- ¿Por qué preguntas?
- ¿Por qué no contestas?
Di un leve suspiro, esperaba que no hubiera notado mi turbación ante la presencia de Eriol.
- Disculpa pero no tengo deseos de hablar.
- Lo entiendo, pero si quieres hacerlo sabes donde encontrarme.
- Gracias. Es mejor regresar, no tarda en esperar el espectáculo.
- Vamos.
De regreso, de nuevo él bromeaba de las posibles causas que dejaron a Sakura un poco mal de la cabeza.
Al llegar a las carpas lo primero que vi fue la alta figura de Eriol que nos observaba con evidente molestia. Evite hablar mientras nos acercábamos, Touya de inmediato se puso a la defensiva, pero luego paso de largo sin volverse a verlo.
Ya habíamos hablado antes, pero de un corto saludo no había pasado.
Yo bajé la velocidad y tomé otro rumbo.
- Tomoyo - más adelante escuché su voz y me detuve.
- Dime.
Él se acercó y se paro delante de mí, pero a pesar de todo había una sombra de duda en su rostro, casi como si no supiera que decirme.
- Yo... en realidad me asombra haberte encontrado aquí.
- A mi también - comenzamos a caminar rodeando las carpas.
- ¿Cómo te ha ido?
- Muy bien. Si, en realidad - di un suspiro - he cumplido mi palabra no me he metido en problemas.
- Me alegro.
Un par de pasos más y el silencio de nuevo, comenzaba a imaginar la excusa para salir corriendo, pero su pregunta me sorprendió.
- Tú... ¿me habías olvidado?
No pude evitar verlo ante la pregunta, él permanecía con la mirada en otro lugar y no se volvió a verme.
- No, en realidad no.
Finalmente me miró y sonrió.
- Yo tampoco.
Y con esas palabras, sólo con eso el silencio se hizo menos incomodo pero no desapareció, así que en cuanto pude me separé de él.
ERIOL
La vida si que da vueltas.
Me recuerda, genial, primer gran logro.
Se notaba que había cambiado algo desde la última vez que la vi, se veía mucho más humana. Lo único que no me gustaba era que lo había hecho lejos de mí. Aún poseía eso que en realidad me llamaba la atención, esa ligereza, ese misterio, esa elegancia y belleza que en primer lugar me habían gustado de ella.
La nueva Tomoyo me agradaba mucho, daba gracias al cielo el poder verla de nuevo, saber que estaba feliz. Tal vez en este viaje podríamos recordad viejos tiempos, quizá podría tenerla de nuevo entre mis brazos y llegar al paraíso entre suaves caricias.
Ah… se vale soñar ¿no?
Había buscado a alguien que la pudiese igualar en las artes amatorias, pero nadie se acercó siquiera, dos años buscando a alguien remotamente parecida y había sido un fracaso. Había empezado una relación con una chica de características parecidas era amable de buena familia, una sola vez nos acostamos y fue un desastre, con ella ya había pensado casarme, pero después de esa noche ninguno de los dos quiso otro encuentro.
Sé que las relaciones no se basan en el sexo, pero es una parte muy, pero muy importante para la pareja, así que no me juzguen por eso.
Vi a Shaoran a lo lejos que se miraba casi escondido algo.
- ¿Qué ves? - pregunté y él saltó.
- ¿Tu?... Maldita sea no me espantes.
- ¿A quién miras? - al ver en la dirección que él lo hacía pude ver a la linda Sakura.
- Acéptalo Shaorancito, la chica te interesa.
- Es mentira, sólo que esos felinos son enormes y no dejan de ser animales en cualquier momento pueden atacarla y no hay nadie cerca.
- Puedes decir misa amigo, pero sé que te preocupa.
- Cállate, si ella no me hubiera obligado jamás hubiera venido a este nido de locos.
- Son buenas personas.
- En cuanto pueda nos largamos ¿entiendes?
- ¿Qué? ¿estas loco? - y separarme de Tomoyito - claro que no, debes cumplir tu promesa.
- Tu, eres...
- Sakurita - grité a la chica acercándome y alejándome de Shaoran y sus intenciones de arrancarme la cabeza - ¿Quieres una mano?
- Claro - grito ella y me fui a ayudarla.
Shaoran me asesinó con la mirada, pero no lo ayudaría a huir.
- Y dime querida Sakura ¿Bailaras esta noche?
- Aún no estoy segura, leeré las cartas un rato y quizá después.
- Por cierto ¿ya sabes que trabajo le darás a Shaoran? - le dije en un susurro mientras ayudaba a lavar las orejas de Kero.
Ella me sonrió de manera malévola algo que no me hubiera imaginado.
- Si, ya tengo su trabajo.
- ¿Si?
- Será un oso gigante.
- ¿Bromeas?
Ella negó - es uno de los trabajos más humillantes, mi hermano me hacía hacerlo antes pero ahora es su turno. Además contraté a un par de niños para que le hagan travesuras.
- ¿No crees que es demasiado?
- No se merece eso y más.
- Sakura...
- No me digas nada Eriol o le diré a Tomoyo.
- ¿Que? Tú sabias...
- No, pero no puedes disimularlo tu cara me lo dijo todo cuando te la presenté. Además Tomoyo me había platicado de... un momento no debo decírtelo, ella me lo confió a mi.
- Je je.
- ¿Qué es lo gracioso?
- No importa lo que te dijo, quiere decir que si fui lo suficientemente importante, y que no me olvido.
- ¿Acaso hay algo que yo deba saber?
- SIP, si todo sale bien, y cruza los dedos para que así sea, tal vez pronto seré de tu familia.
- ¿Bromeas?
- Claro que no. Sólo necesito una ayudadita para que diga que sí.
Después de su cara de desconcierto finalmente asintió.
- Lo pensaré
Si, tenía una aliada.
- Pero... – importante detalle que aclarar.
- ¿Si?
- ¿Hay algo entre tu hermano y ella?
- ¿Cómo? No, bueno al menos nada que yo sepa, somos primos, lejanos pero primos. Ellos se llevan muy bien pero nada más.
- Bien, ya que estas de mi lado, te ayudaré con Shaoran.
- ¿Qué? – me miró como si me hubiera vuelto loco - no, no yo no quiero a Shaoran, y definitivamente no me interesa que me ayudes con él.
- Pero...
- NOP. Ahora talla bien las patas de Kero.
SHAORAN
Voy a necesitar terapia y ni el mismísimo Freud puede hacer algo para que esto no quede grabado en mi mente como un horrendo trauma.
Supongo que es mi castigo por hacer sufrir a Sakura. Los minutos se hacen horas y siento mucho calor dentro del traje. Siento que todos saben quién soy y se ríen de mí.
De dos personas estoy muy seguro que disfrutan mi mala suerte, la causante y mi "amigo". Para esos amigos ¿para qué quiero enemigos? Eriol no para de reír en cuanto me ve, Sakura lo ha puesto a encargarse de un puesto de artesanías.
¡Que injusticia!
Cuando pase cerca de él pude escuchar su repertorio de vendedor estrella con un par de chicas, con eso y un par de guiños y palabras bonitas ya estaba acabando su mercancía, que condenada suerte tenía.
Pero Tomoyo lo sabría.
Sólo minutos antes había visto como habían armado un complot contra mi. Vi a mi examigo y a ella hablar muy bajito mientras limpiaban a sus mascotas. Odiaba saber cuanto me seguía importando ella.
Pero al anochecer…
- Toma - de no sé de dónde salió Sakura y me dio un montón de tela de peluche.
- ¿Qué es esto?
- Tu traje de trabajo, venderás globos.
- ¿Bromeas?
- ¿Me ves riendo? Hazlo – dijo seria y firmemente.
- Si no lo hago ¿qué?
- Tengo un amigo felino al que le gustaría cenar un chico.
- Sakura no… - por supuesto que no lo haría.
- Hazlo, me lo debes - dijo seriamente y después de entregarme el traje y los globos se fue.
Ok, esa última frase logro hacerme sentir culpable, después de todo me había salvado la vida en más de una ocasión.
Oh cielos, eso ya lo había olvidado, pésimo momento para recordarlo. Así que gruñendo toda clase de maldiciones me puse el dichoso traje de oso, que por cierto era ROSA.
Gracias a Dios, que todavía me quería un poco, el traje tenía cabeza así por lo menos guardaba un poco de dignidad.
No paso mucho antes de que comenzara la venta, tampoco paso tiempo en que un trío de crías, es decir niños mal educados comenzaron a jalarme la cola una y otra vez haciéndome cuanta travesura podían. Intenté alejarme, intenté regañarlos e intimidarlos, pero un oso gigante no era para causar terror.
Heme aquí, al futuro jefe de la mafia oriental vendiendo globos a un montón de mocosos insoportables.
Muchas personas habían ido al lugar y todas las atracciones tenían público. El chico mentiroso tenía a un gran número de espectadores con sus historias. El mago de igual manera, el hermano de Sakura junto a Yue se paseaban entre la gente siempre vigilantes de todo lo que pasara. Pero la que tenía más era la abuela de Sakura y ella misma, según tenía entendido estaba también dando consulta.
Por un momento recordé la primera vez que la vi y sinceramente al verla estirándose no me dio mucha idea de que cambiaría así mi vida. Cansado me fui a sentar un rato aprovechando que ni Yue ni Touya estuvieran cerca.
- Buenas noches - la dulce voz me sacó de mis pensamientos y recuerdos.
- Buenas noches - era la madre de Sakura que ya vestida para el baile se fue a sentar a mi lado.
- Espero que no le moleste demasiado su trabajo - dijo con una sonrisa.
- Esta bien.
- En realidad lamento que mi hija lo haya hecho venir cuando no era su deseo - se disculpó.
- En realidad creo que se lo debo - no tenía idea de qué les había dicho ella de lo sucedido.
Luego ella me sonrió - solo le pediría un favor joven Li.
- En que desee.
- No la haga sufrir más.
- Pero yo...
- Ahora debo ir a bailar, espero que venga verme - dijo y así como llego se fue.
Soy yo, o entendí que YO la había hecho sufrir.
Bueno tal vez un poco cuando la secuestre, pero nada más, por eso la aleje de mi para que no sufriera, ¿por qué su madre me pedía aquello? Debería pedirle a su alocada hija que se aleje de mi, eso si sería más apropiado.
Bien no entendería nunca a Sakura así que resignado me puse la cabeza del traje de oso. Bien, me pellizco y de acuerdo al dolor no estoy soñando.
Casi a la media noche mis pobres pies no soportaban más la tortura y los globos que vendía estaban casi intactos sólo había vendido uno, y otro se me había escapado por estar peleando con un chiquillo que me dio una patada en la pierna y salió huyendo.
Era la segunda ronda en los bailes de la madre de Sakura y esta vez combino el baile de caderas con un hermoso flamenco, debo decir que nunca había visto bailar al flamenco en vivo y puedo decir que me gusto mucho. Había logrado atraer a muchas personas a ver su baile y entendía su fascinación.
La madre de Sakura se fue a cambiar, lucía diferentes ropas me eran extrañamente conocidas. Chorreando sudor me quité la cabeza del oso para respirar un poco y observe el baile. Los amigos de Sakura tocaban de nuevo pero esta vez con instrumentos muy diferentes.
Una música muy diferente comenzó a llenar el ambiente y la señora Nadeshico comenzó a danzar de una singular manera.
- Hace un baile de la India - dijo alguien a mi lado y por poco y pego un brinco del susto.
Al ver a Sakura a mi lado quise reprocharle pero ella estaba demasiado atenta al baile como para hacerme caso.
- ¿Ves los movimientos? Esta contando una historia con todo su cuerpo.
- ¿India?
- Hemos estado en muchos lugares y aprendido muchos bailes. El talento especial de mi madre es aprender a bailar en muy poco tiempo y así lo hizo cuando estuvimos en la India.
Y en realidad la madre de Sakura lo hacía muy bien.
- Cada movimiento tiene su significado - decía ella - ahora cuenta la historia de un héroe que bajo a los infiernos para rescatar a su amada, pero fue destruido en el intento - dijo ella con un extraño tono de voz.
Ella seguía metida en sus pensamientos.
- ¿Bailarás?
Ella negó - jamás seré tan buena como mi madre, apenas y domino el baile de caderas y práctico el flamenco - se dio media vuelta.
- Tú eres tú, no es bueno que te compares con alguien más… - no sé de donde salieron esas palabras, ella se detuvo sólo un momento y luego siguió su camino.
Los recuerdos llegaron claro y firmes en mi memoria, la había visto bailar de una manera tan especial que difícilmente podría explicar, antes de la noche que nos besamos por primera vez, aquella noche que bailo a la luz de la hoguera. Aquella noche había despertado en mí un deseo que hasta ahora intentaba acallar. El tiempo no había podido nada contra el recuerdo y las sensaciones.
Pero era mejor para mi salud mental que no bailara frente a mí, no quería caer de nuevo en esa agradable tentación.
TOMOYO
Vaya lengua que tiene este tipo.
Sólo lo deje por tres horas y ya terminó la mercancía, pude escuchar como convence a las jovencitas, sin duda su aire de ingles seductor ayuda mucho pero su lengua es más peligrosa que el dinero y el prestigio.
No puedo negar que como hace dos años, verlo coqueteando con otras chicas logró molestarme.
Y eso me enojo.
- Tu tía baila hermoso - finalmente ambos habíamos ido a parar en el mismo lugar.
- Así es.
- ¿Tu bailas?
- No, yo no me atrevo se necesita mucho talento.
- Yo creo que lo tienes, sólo que no lo explotas.
- Si claro.
- ¿Te pasa algo?
- Nada.
- ¿Acaso estas enojada conmigo?
- ¿Debería estarlo?
- No, en lo más mínimo – puso cara de inocencia.
- Entonces sólo soy yo.
- ¿Cómo?
- Todo esta bien - y me fui.
ERIOL
Ey, ey, ¿Qué paso aquí?
Me dijo, le dije, nos dijimos.
Rayos, las mujeres si que son complicadas. La medicina es menos complicada, sólo tienes que saber un poco del paciente, ya saben antecedentes familiares, luego tomar en cuenta los síntomas y con base en eso hacer un diagnostico y tratamiento, tan fácil como eso.
Pero ¿como carambas entiendes lo que le pasa a una mujer?, si en primer lugar casi no conoces nada de ella, segundo los síntomas son extraños, confusos y poco entendibles, no puedes hacer un diagnostico y menos un tratamiento pues no sabes donde metiste la pata.
Una cosa es seguro, la metiste y hasta el fondo.
La mujer debería nacer con una guía práctica de funcionamiento, con instructivo para comprenderla, o por lo menos intentarlo, y como remediar situaciones que uno no comprende.
Bien, después de un análisis exhaustivo del cual no entiendo mucho, me queda claro una cosa.
Algo le sucede a Tomoyo.
Y créanme llegar a esa conclusión ya es mucho.
Sé que la chica no es simple ni mucho menos, pero va a requerir de mis mejores habilidades para poder entenderla un poco.
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Hola
Beatriz Ventura
Celina Sosa
Rosh bernal
belen
Orion no Saga
tsubasa no tenshi
darthmocy
Kamille - newtype
j.sakuraplatina
amatista1986
gabyhyatt
Hichi
Amatista
anamiyako
Gracias por su paciencia y seguir con esta historia. Les agradezco sus comentarios créanme que en ocasiones una sola palabra suya me da muchas ideas para el fic, je je cuando me llega la inspiración, que últimamente se ha ido de vacaciones y espero regrese pronto no quiero dejarlos esperando tanto.
Nos leemos pronto.
Saludos
Yoalitzin
