Not Enough/ Lacuna Coil
CAPÍTULO XX:
Medidas Extremas
1-
.- Según las fotos del satélite y los infrarrojos, no hay nada en esos edificios que llame realmente mi atención.- Dijo Don, pasando las imágenes desde su laptop, conectado al monitor de TV que tenía empotrado en la pared, de forma que pudieran verlas ambos más cómodamente. – No armas, no vehículos, ni siquiera un contingente de personas muy grande. Hasta donde se ve, podría ser exactamente lo que parece, simples edificios de oficinas. Siempre ha sido difícil separar los negocios sucios del Pie de los "legítimos", la fachada es demasiado buena.
.- Aún así, están resguardados.- Dijo Leo, pensativo.
Don se encogió de hombros.
.- Karai es paranoica, en donde pueda poner uno de sus Ninja lo va a hacer. – Contestó simplemente, concentrado en la pantalla.
.- No correremos el riesgo, todo lo que tenga que ver con el Pie debe caer.
Don hizo una mueca.
.- Vamos a tener que incluir el ayuntamiento y la casa del gobernador, entonces…- Murmuró.
.- Las autoridades han vendido esta ciudad y su gente a criminales.- Siguió Leo, con enojo.- Excede nuestras capacidades, pero al menos cuando Karai ya no esté, no habrá quien alimente esa corrupción… al menos por un tiempo.
Donatello lo miró con atención un momento y luego volvió a revisar los datos que mostraban las imágenes en la computadora.
.- ¿Estás seguro de esto?- Preguntó sin volverse a verlo, sin dejar de hacer lo que hacía, mirando alternadamente al monitor de la laptop y a la pantalla grande frente a él.- Es decir, esto es… grande.
Leo se quedó pensando, pero tampoco se volvió a verlo, echado hacia atrás en la silla, veía concentrado la pantalla.
.- Sólo tenemos que hacerlo bien.- Respondió en voz baja.
Don asintió, pero todavía sentía escalofríos al pensar en lo que estaban por hacer. Reconocía la fuerza del argumento, cuánto tiempo más tendrían que vivir bajo esas circunstancias, esperando el próximo ataque, siempre en constante peligro. Si había una forma de anticiparse a la futura e inevitable desgracia, antes de que los golpeara, antes de tener que volver a lamentar más daños físicos o síquicos, entonces él era materia dispuesta, pero el plan de Leonardo era tan altamente destructivo, potencialmente suicida/homicida, que no parecía provenir de su cabeza. De todas formas, aún sin reconocer los métodos, todavía podía identificar su mentalidad: toda la operación giraba en torno a un único asalto, suficientemente agresivo, fulminante y veloz, como para anular al máximo la capacidad de reacción y disminuir al mínimo la necesidad de entrar en combate directo. De pronto pensó que Leo haría un fantástico terrorista.
No obstante, habían calculado los tiempos y la hora en que actuarían, eligiendo las que garantizaban que la menor cantidad de personas no relacionadas estarían en las inmediaciones, incluyendo trabajadores de los mismos edificios de Saki.
Aún así, se trataba de hacer volar en pedazos tres edificios y un enorme carguero apostado en el muelle, era imposible asegurar que no habría consecuencias en vidas humanas, aún con un margen de error tan ínfimo como el que pretendía establecer.
Finalmente, el que la operación no matara a nadie de más, recaía casi completamente en qué tan preciso hiciera el trabajo, de ahí los escalofríos.
.- No te preocupes.- Le dijo Leo con voz serena, como si hubiera estado leyéndole la mente.- Todo saldrá bien.
Don volvió a asentir.
.- Supongo que no me queda otra que confiar en ti.
.- No. No realmente Tomaremos la Torre y el carguero simultáneamente, el resto de las filiales cuando tengamos asegurado eso, junto con la fase dos.
Don sólo volvió los ojos hacia él y le dio una media sonrisa.
.- No lo sé, nunca había intentado algo así antes…
.- Por favor, acabas de hackear un satélite militar, seguro podrás con un par de cuentas bancarias. Además, Abril te dará una mano con eso.
.- Si la información está ahí, entonces lo haré, sólo hazme llegar a ella.
.- Así se hará.- Dijo Leo y suspiró.- Puedes tirarle un edificio encima a un sujeto, pero de alguna forma se las arregla para volver, puedes separar su cabeza de su cuerpo, pero su corazón sigue latiendo. Quítale su dinero y es una muerte segura.
Don sonrió.
.- Esa es una ofensa federal. Supongo que esto ya me convierte oficialmente un completo criminal.
.- Me temo que es demasiado tarde para preocuparse por eso. Si te hace sentir mejor, puedes verlo así: Tú te quedas con fraude informático. Yo tomaré homicidio.- Le respondió en voz baja. Don se volvió a verlo ceñudo.
.- ¿Ya lo decidiste?
Leonardo sólo movió la cabeza afirmativamente una vez, sin volverse a mirarlo.
.- No quiero, pero realmente no veo otra opción.- Susurró.
Don le dio una mirada de reojo.
.- ¿Quieres hablar de eso?
.- No. No realmente. Pero gracias por preguntar.
No era gran cosa…
Ya estaba a medio camino del infierno de todos modos.
2-
Raph se puso de pie sin apearse de la moto. Fé, al contrario, se había bajado de un salto ni bien llegaron. Estaban en un edificio estacionamiento, al cual accedieron desde el primer piso.
El mismo estacionamiento estaba conectado por medio de una pasarela al edificio contiguo. Raph lo identificó de inmediato, era uno de los que había ido a reconocer con Leo un par de noches antes, un edificio de Saki. Fé se quedó mirando fijamente sus ventanales.
.- Dime qué hacemos aquí…- Gruñó Raph volviéndose a mirarla, notando que ya estaba frente a la pasarela.- Dime porqué Leonardo parece creer que estás fuera de la ciudad.
.- Porque le dije que me iría de la ciudad.- Contestó ella, sin mirarlo, apenas prestándole atención.
.- ¿Y por qué hiciste eso?
.- Tenía que tranquilizarlo, estaba hecho un atado de nervios.
Raph se encogió de hombros.
.- Así que le mentiste…
Fé asintió con la cabeza, todavía sin mirarlo.
.- Sí.
Raph comenzó a reírse con voz profunda.
.- Le mentiste a Leo.- Repitió, remarcando las palabras. La chica se volvió a verlo por fin, sin entender.
.- Tenía que hacerlo, pero voy a estar bien, no va a pasarme nada.
Raph fue hasta ella y la tomó por los hombros, mirándola con fascinación.
.- Tú no entiendes, le mentiste a Leo ¿Tienes idea de lo que realmente odia Leo?
Fé lo miró, pensando, tratando de adivinar la respuesta, sus ojos se volvieron un par de rendijas, frunció los labios…
.- ¡Que le mientan! - Terminó impaciente Raph, pero se estaba divirtiendo a más no poder.- Oh, estás tan acabada…- Le dijo y se dio la vuelta en dirección a la moto.-No puedo esperar a ver su cara cuando lo sepa, me encanta cómo parece que se le van a salir los ojos cuando está furioso, ven, vámonos de acá.- Le dijo subiéndose a la moto.
Pero Fénix no se movió de su lugar.
.- No voy a ir a ningún lado, Raph.- le dijo como hipnotizada, volviendo de nuevo la vista al edificio. Raphael la miró ceñudo.
.- ¿Qué pasa? - Preguntó.
.- Tengo que quedarme. Tengo que ir hasta allá, hay algo que tengo que hacer y necesito que me ayudes.- Le dijo, dándose media vuelta, mirándolo suplicante.
Raph la miró también. Creía saber de qué se trataba y tal vez entendiera por qué estaban ahí, pero por eso mismo quería que se fueran lo antes posible.
.- Lo siento, preciosa.- le dijo, con seriedad.- Pero esta vez no. Tenemos demasiado entre manos, no puedo ayudarte. Vámonos, pasaremos por tu departamento, sacaras algunas cosas, tomarás tu auto y te iras de aquí esta noche, como dijiste que lo harías. Leo no tendrá que enterarse de nada.
Fé corrió impulsivamente hasta él y puso su mano en su hombro, con esa misma expresión de urgencia. Raph miró primero la mano de la chica, que le apretaba con fuerza y luego su cara, sin entender su reacción.
.- Por favor…- Siguió.- No te estaría pidiendo esto sino fuera tan importante para mí.
.- Fé…- Comenzó Raph, tomando la mano de la chica y tratando de soltarse lo más suavemente posible.
.- Es mi padre.- Estalló ella.- De eso se trata todo esto, tú lo recuerdas ¿verdad? Hacía drogas para la mafia y creo que ahora está metido en todo esto...- Fé se volvió a mirar el edificio frente a ellos.- Está allá, en una de las oficinas de ese edificio, tengo que encontrarlo. Sé que algo tiene que ver con esa nueva droga, lo sé porque ese edificio…
.- Es uno de los de Saki. Si, lo sé.- Le dijo en tono grave Raph. La chica se volvió a verlo de inmediato, con la cara llena de sorpresa.
Claro que Raph recordaba al padre de Fé, su verdadero padre, un infeliz al que él mismo había ayudado a salvar de sus ex jefes mafiosos. Casi le había costado la vida a Fé y el muy maldito ni siquiera se quedó, huyó a la primera oportunidad que tuvo.*
Raph se volvió a mirarla y botó aire ruidosamente. Todo lo que tuviera que ver con ese sujeto siempre había sido difícil para ella y estaba siendo difícil ahora. Ni siquiera era capaz de hablar de él sin alterarse.
.- Ernesto Costas, tu padre, es el que está haciendo la droga para el Pie.- Le dijo y Fé abrió los ojos enormes.
.- ¿Qué?- La chica comenzó a alejarse de él.
.- Fé, espera…
.- ¿Sabías? ¿Desde hace cuánto que sabías?
Raph hizo el intento de acercarse a ella, pero Fé solo ponía más distancia entre ellos. Estiró una mano hacia ella, buscando tomarla por el brazo, pero Fé la hizo a un lado con un manotazo.
.- ¿Cómo no me dijiste?- Lo miraba cada vez más enojada.
.- Cálmate…- Empezó él, consiguiendo por fin tomarla por un brazo, atrayéndola hacia él con fuerza, obligándola a mirarlo.- Cálmate y escucha. Lo supe hace unos días atrás, cuando estábamos investigando. Pensé en decírtelo, pero luego todo se puso más complicado… No quise ocultártelo nena, pero la verdad es que yo tampoco quiero que te involucres en nada de esto.
.- ¿Qué no me involucre? Es mi padre…
Fé trataba de soltarse de nuevo, pero Raph la acercó más aún, hasta que sus frentes casi chocaron.
.- Deja que nosotros nos hagamos cargo. Leo tiene un plan, todo saldrá bien.- Le dijo, pero la chica estaba lejos de tranquilizarse.
.- Tú no entiendes.- Siguió furiosa, con la voz ronca.- Tengo que verlo, mi familia, tengo que saber quién mató a mi familia…
.- ¿Ah?- Raph arrugó la cara sin entender, Fé seguía furiosa, de una forma como jamás la había visto.
.- Tengo que saber y ese maldito hijo de puta es él único que puede decírmelo…- Fé tomó la cara de Raph entre sus manos, éste solo pudo mirarla boquiabierto.- Por favor, Raph, nunca tuve la oportunidad de hacerlo hablar y necesito saber, sé que él tuvo algo que ver en todo eso, debo saberlo.
Raph la miró perplejo. Jamás la había visto reaccionar así, jamás antes la había escuchado hablar de su familia, no de su familia adoptiva, de su verdadera familia.
.- Fé…
Fénix parpadeó un par de veces, ya no parecía furiosa, ahora se veía confundida. Soltó la cara de Raph y comenzó a alejarse de él, pero sin dejar de mirarlo.
.- Nunca te hablé de mi familia…- Dijo, como aturdida. Era verdad, el único que sabía era Leonardo.
Constantemente estaba sacando el asunto de su mente, hasta casi olvidarlo y cuando ocasionalmente pensaba en ello, parecía lejano, como la vida de alguien más. Y todo estaba bien hasta que en las noches se despertaba toda asustada, aterrada, soñando que se quemaba y que no podía respirar. Soñando que volvían por ella.
Recién entonces se daba cuenta de que realmente había pasado, de que todos habían muerto y que esa niña que se había salvado del incendio escondiéndose bajo la casa, esa niña era ella misma.
.- Mi familia, mi familia real, Raph, murió en un incendio cuando yo tenía siete años.- Raph la miró con más asombro aún, ahora la chica parecía profundamente perturbada.- El incendio fue intencional, alguien lo provocó. Alguien quería matarnos, matarnos a todos y sé que mi padre ocasionó todo eso. Necesito saber que pasó, necesito saber quién fue y por qué.- Fé se volvió a verlo, furiosa otra vez.- Y después necesito matar al hijo de puta responsable.
Raph la miró preocupado. Esa no era la chica que él conocía. Estaba temblando, asustada, no podía controlar las emociones, parecía que todas llegaban al mismo tiempo y trataban de apoderarse de ella.
.- Cuando vi la fotografía de él con esa mujer, Karai, supe que estaría trabajando para ella y que entonces sería fácil localizarlo. La última vez que nos vimos, se me escapó, pero eso no pasará ahora.
.- ¿Leo sabe todo esto?- Preguntó Raph. La cara de Fé se desfiguró en una mueca de enojo.
.- Sí, sí lo sabe y aún así, sólo tratará de impedir que intervenga y no voy a dejar que eso pase. Tengo derecho a saber, Raph, y no voy a dejar que nadie, ni siquiera él, me detenga. Ahora…- Fé se aproximó aún más a él y le golpeó el pecho con el puño.- Vas a ayudarme o no.
Fénix sintió la extraña sensación de dejar de ser ella misma, de permitir que alguien más ocupase su cuerpo, de hacer espacio para que alguien que venía recién despertando, después de años de haber estado profundamente dormida.
Los pasos volvieron a buscar, volvieron a pasar por encima de su cabeza, pero ella tampoco se movió. Terminarían creyendo que se había quemado en el incendio y ya no volverían a buscarla nunca más.
Se quedó en el agujero dos días completos, salió al tercero, cuando ya estaba oscuro, salió quitando escombros quemados, haciendo a un lado cosas que se deshacían en cenizas en cuanto las tocaba. Salió de entre las cenizas...
Salió y ya entonces era otra.
TBC
* Ver capítulo 8 de Triángulo III.
