(Jamie)

Podia sentir como sus piernas temblaban , un par de lagrimas escurrian de sus ojos mientras caia pesadamente al suelo.

¡¿que diablos estaba pasando ahi?!

Temeroso acerco su mano intentando tocar su rostro pero.

-¡Jamie!

La furiosa voz a su espalda lo congelo.

(hace días)

-¡ahu! con cariño que soy tu novio.

-lo...lo siento o/./o.

El pequeño se encontraba curando las heridas de su amante, Ryou habia regresado hecho un caos de su misión, aun no podía creer que alguien lo habia lastimado, ni en la pelea contra Jack quedo asi.

-¿que paso?

El humano pego un brinco cuando su tutor entro en el cuarto, se veia muy molesto. Con delicadeza Ryou lo tomo de la cintura y le hizo una seña para que saliera, no dudo en obedecer y salio casi corriendo de ahí.

-y bien

-...tsk, no me lo vas a creer pero, el Furia Nocturna apareció ahí.

-... encerio.

-mju, y no iba solo, los demás estaban con él.

-¿quienes?

-los chicos del circo, aunque no eran los únicos, parece ser que se aliaron con los amigos de esa pequeña plaga de hielo que tienes en el sótano, como se llaman...ah, si, los Guardianes. Devo de admitir que Santa pelea muy bien, tambien habia un poka.

E simplemente sonrio mientras escuchaba el relato de su compañero, no impotaba cuantos fueran, hadas, trolls, duendes, magos, lo que sea, él tenía al dragón más temible y poderoso bajo su mando, nadie podria ganarle.

(Toothless).

-quieren quedarse quietos.

-¡tsk! tu a mi no me ordenas niño.

-¡grrr garrr¡ (no le grites al abuelo)

-¡dejen eso!

-oye mocoso, tienes permiso para portar estas armas ¿que edad tienes?

-yo...em...soy lo suficientemente grande, trae aca.

Alex le arrebató un rifle de francotirador y continuo guardando las armas en su maleta, mientras Stoick y Norte lo reprendian por tener artefactos tan peligrosos.

Por su parte, en una esquina en el castillo de Santa, Toothless sostenia un gatito de felpa, balanceandolo de un lado a otro, aun no podia digerir lo que Yin le habia dicho.

-¡un bebé! ¿estan seguros?

-el hada de los dientes esta completa mente segura, alfa, Hiccup se encuentra en cinta.

Los ojos toxicos se abrieron sorprendidos y su cuerpo quedo congelado, Hiccup, su Hiccup estaba esperando a...su hijo. Una gran felicidad lo invadió, saber que pronto seria padre lo llenaba de dicha, ahora mas que nada tenia que recuperar a su familia pero...

-hay un problema Alfa, parece ser que su hijo no es un Furia Nocturna, el pequeño es un dragón Igneo.

-un...Igneo.

-mju.

-pero, si es asi entonces ¿porque no lo a liberado del exterminador? ¿porque no de ha desecho de el y trae a Hiccup de vuelta?

El moreno buscaban la explicación en su sabio consejero. Era muy bien sabido por todos los dragones, que los dragones Igneo y los Exterminadores eran enemigos acérrimos, por lo que lo mas natural era que el bebé lo atacara y liberara a Hiccup pero...no lo hacia.

-bueno, prácticamente es un nonato y, si bien es fuerte aun antes de nacer, fue capaz de atacar la forma astral del Hada...yo creo que. Aun es muy pequeño Alfa, por lo que es facil de manipular, tal vez el exterminador... Posiblemente cuando encontremos a Hiccup no solo luchemos contra el Exterminador, tal vez también...contra su hijo.

Esto fue un duro golpe para el moreno, ya estaba preparando para luchar contra el exterminador e incluso ya tenia listo algunos movimientos para asegurar su derrota pero...luchar contra su hijo, eso, eso era impensable, aparte, si lo que decian las leyendad era verdad...lo aniquilaria en un segundo.

Bunny se acercó con un poco de chocolate caliente, su compañera ya les habia puesto al tanto de lo que pasaba ¡ah! parece que iban de mal en peor.

-toma

-... gracias...

Se sentó a su lado y le miro por algunos segundos, una parte de él sentía pena por el reptil, no solo habia perdido a su compañero si no que también a su pequeño.

-tienes alguna idea de como es que lo controla

-...debe de tener a Hiccup bajo algún hechizo...y por consiguiente al bebé.

Yin y Gothi se acercaron a ellos.

-Los bebés dragon son tan apegados a sus madres como cualquier otra raza, tal vez el exterminador hechizo a Hiccup convenciendole de que era su amigo y por ende del pequeño, es la unica razón por la cual el bebé no lo ha atacado, por que cree que es bueno.

-pero ¿cómo pudo hechizar a Hiccup?

-ha cazado varios tipos de dragones...y algo me dice que de mas creaturas(mirando a los guardianes), ya vimos sus experimentos, son atroces, no dudo que le diera algun brebaje o algun hechizo, después de todo tiene a un dragón Mysterio bajo su mando, son infinitas las posibilidades por las que pudo convencer a Hiccup.

-y ahora que haremos ¿como recuperaremos a mi niño?

-...no lo se...

(Jamie)

Algo malo estaba pasando, podia sentirlo, después de esa misión a la que Ryou fue las cosas cambiaron.

Los dragones se veian mas ansiosos y en alerta, Ryou salia todos los dias a patrullar el perímetro, incluso le habia ordenado el no separarse de Hiccup.

-su bebé los protegerá si ellos llegan.

Ellos...¿quienes eran ellos?

-Mami...vamos a jugar.

-ah, lo siento pequeña, me siento muy cansado, juega con Jamie.

-ahhhhh

-dejalo descansar Sofi.

Una pequeña parte de él aun se molestaba al escuchar a la niña decirle asi, ya que lo consideraba una falta de respeto y amor a su verdadera madre, pero otra, era consiente que la pequeña no tenia ningun recuerdo de su progenitora y para ella. Hiccup la cuidaba y consentia, jugaba con ella, le cantaba canciones...ah...suponia que no debia de enojarse por ello.

-¡ahi esta Ryou!

Emocionada señalo al cielo, la figura del dragon plateado se podia ver, surcando las nubes.

-mmm, es la segunda vez que pasa

-y ya casi siempre esta en esa forma ¿sabes porque?

No, no tenia idea, sabia que estaban alerta y preocupados pero no conocia la verdadera razón.

-no...¿y tú?

Hiccup estaba en las mismas, el tampoco sabía el motivo por el cual su esposo se veia algo intranquilo y molestó, no le decia nada, posiblemente porque la hora del parto se acercaba y no queria angustiarlo.

-no...pero no te preocupes, pase lo que pase yo los protegere.

La cálida sonrisa del castaño lo tranquilizaba, ahi estaba el otro motivo para no molestarse por que Sofi le dijera mamá, ya que incluso a él le gustaba que Hiccup lo consintiera y se mostrara sobreprotector con él,lo hacia sentir especial.

Sonrio aceptando, con mucho cuidado y cariño acaricio el vientre del menor, podia sentir el calor que su "hermano". desprendia desde el interior, era una sensación muy agradable y reconfortante, un calorcito que inundaba todo su cuerpo y lo hacia sentir bien, protegido, seguro de que nada malo le pasaria esta vez en ese crudo invierno... invierno.

-¿pasa algo?

-no...ire por un poco de leche tibia.

-esta bien.

Y ahi estaba de nuevo esa angustia y preocupación. Desde que lo trageron no habia sabido lo que le ocurrió a Jack, la última vez que lo vio Ryou lo arrastraba al edificio al otro lado del acantilado, esa area que estaba prohibida para ellos, despues de eso nunca mas lo volvio a ver. Tuvo unos enormes deseos de preguntarle a Ryou lo que le habia pasado, pero sabía que de hacerlo el moreno se enojaría...lo mismo que su tutor.

-tal vez...este encerrado.

Pero ¿por que mantener al espíritu de hielo encerrado?

Es muy peligroso.

Fue la escueta respuesta que su novio le dió. No podia negar que una parte estaba de acuerdo con el, bastaba recordar todas las desgracia que el invierno le habia traido a su familia. Carreteras congeladas, personas enfermas a causa de las bajas temperaturas. Tal vez lo mejor era encerrar a Jack para siempre pero...pero tambien era consiente que el invierno era necesario, cada estación era importante y si bien no le gustaba el frio, tambien tenia su lado bueno. Jugar en la nieve, contemplar los paisajes congelados, permitirle a las plantas dormir y recuperar energia para florecer con mas fuerza en primavera y...y...

-sera verdad...los guardianes...

Cuidan de todos los niños, sean malos o buenos, los protegen y guían. La verdad el podía jurar que jamas en su vida fue salvado por unos de esos guardianes infantiles. El Hada de los dientes jamas le dejo una moneda o recogio uno de sus molares, estos se encontraban ocultos en una vieja caja de madera, donde su madre les coloco con tanto amor, El conejo de pascua...eso no existia en su antigua ciudad, ni siquiera se celebraba el inicio de la primavera. Santa, su padre era quien le compraba los juguetes, él lo vio un par de veces, en cuanto al hombrecito de arena...sus dulces sueños desaparecieron cuando su madre murió, despues de eso cada noche fue una pesadilla, el temor de perder a su hermana, tras la muerte de su padre no le dejaba conciliar el sueño...No, esos guardianes jamas le cuidaron a él y su pequeña hermana, no hicieron su trabajo con ellos y algo le decia que no eran los únicos niños a los que le habían fallado, de lo contrario porque habia tantos niños en la calle, siendo abusados por mayores o vendidos para realizar trabajos forzados. El nunca estuvo seguro...no hasta que conocio a...los dragones. Con Ryou y los demas habia conocido lo que es la confianza y cariño a otro ser, se sentia protegido y amado.

Pero...pese a ello.

-¿estara bien?

Su mirada se clavo en el viejo edificio que tenia enfrenté, no podia negar que estaba preocupado por ese hiperactivo joven de cabellos tan blancos como la nieve que representaba, pese a todo y que odiaba el invierno, hubo un tiempo en que fueron...amigos.

Mordio su labio mientras tomaba una desicion...solo se aseguraria que se encontraba bien.

-mmm, rico.

-jajaja, ya te manchaste la boca, deja te limpió.

Sofi bajo de un brinco y se acomodo junto al castaño, permitiendo que este limpiara su boca, mientras lo hacia la pequeña coloco su mano en una de las piernas de E.

Fue un tenue gruñido, imperceptible para el oído humano pero no para Ryou, sus ojos plateados se clavaron en el doctor, se podia notar que la pasiencia con esa niña estaba llegando al límite...y eso le preocupaba.

(media noche)

Espero hasta que que Sofi e Hiccup se quedaran dormidos, Ryou habia salido a dar una vuelta y el doctor fue a su laboratorio.

Se adentro por ese pequeño pasillo, temeroso, con mucho trabajo abrio la puerta que anteriormente atravezo su hermana e ingreso a la planta. El lugar se veia abandonado, lleno de polvo y telarañas, casi todas las puertas estaban destrozadas y apestaban a humedad. Subio hasta el primer pasillo y solo encontro cuartos vacios y polvosos, lo mismo en el segundo y tercero, habría regresado de no ser por un ruido fuerte en el cuarto piso, armandose de valor y apretando con fuerza la lámpara avanzo hasta ahí.

Este lugar era muy diferente, si bien los pasillos se encontraban sucios habia algo mas. Todas las puertas de ese lugar eran...hermeticas, por decirlo de alguna manera, fuertes planchas de metal que eran aseguradas con placas de acero selladas por un panel eléctrico. Intento ver lo que habia pero su estatura no ayudaba mucho, continuo avanzando hasta llegar al siguiente nivel, en este se podian escuchar una serie de gemidos provenientes de las habitaciones,asi como un olor nauseabundo.

Busco algo para apoyarse, un pequeño banquillo de madera que estaba por ahí. Se coloco frente a una de las escotillas e iluminó. No se veia nada, por lo que pego mas la cara al vidrio, la pared del fondo parecia estar hecha con cemento y acero, pese a ello se alcanzaban a divisar algunos rasguños y unas manchas negras al fondo, como tinta o algo asi.

La madera crujio cuando el chico se paro de puntillas intentando ver más, apunto la luz al pequeño cristal, intentando averiguar que hacia ese extraño bufido al otro lado de la puerta.

Los ojos del menor se abrian tanto como lo permitian sus párpados, su aliento empapaba el cristal, habia algo adentro, podia sentirlo. Se escuchó un fuerte estruendo y...

¡ahhhh!

El chico cayo sobre su culo, temblando. La puerta comenzo a moverse de forma frenética. Fue solo unos segundos pero, logro divisar a...algo...un ser...un ente con enormes dientes, ojos amarillos y escamas, su cara estaba cubierta con escamas metalicas.

¡graaaaaa!

La creatura gruño y todos a su alrededos le imitaron, las puertas comenzaron a golpearse con fuerza mientras el pasillo se llenaba de alaridos. Jaemi se aterró, el chico se paro a trompicones y hecho a correr directo a las escaleras, por desgracia fue en el sentido contrario por lo que terminó cruzando una enorme solera y fue a dar a una puerta doble al otro extremo.

¡Brrrrr!

Un escalofrío recorrió su columna, esa pequeña antesala estaba cubierta por un ligero aire frío que le llegaba hasta la pantorrilla, enfriando sus musculos. Apreto sus manos mientras veia con miedo las puertas, estaban cubiertas de escarcha y...entre abiertas.

Con mucho miedo camino hasta ellas, la luz de su lampara botaba en los pequeños copos que decoraban las paredes iluminando el lugar, empujo el frio metal y se adentró.

Era una habitación muy amplia, habia un pizarrón blanco en la entrada lleno de datos y dibujos que el chico no entendia, una mesa de metal con frascos, algunos con liquidos de colores y otros con...

¡Blllbb!

Tapo su boca y giro para el otro lado reprimiendo el asco, parecian restos de organos, carne y...eso era un dedo. Comenzó a temblar, tenia que salir de ahi cuanto antes.

¡ah!

Un ligero quejido al final de la habitación le detuvo, el temor de encontrar a uno de esos seres paralizo sus piernas por lo que quedo congelado en su lugar...¡¿Como fue tan estúpido para entrar?!

Temeroso de lo que fuera a descubrir levantó la lámpara.

La tenue y amarilla luz iluminó una vieja mampara, tras esta se podia ver la silueta de alguien acostado en una camilla.

El lugar era frio y aterrador, pese a eso el castaño se armo de valor y fue hasta el final de la habitación. Su corazón latia desenfrenado cuando retiro la mampara revelando un escalofriante descubrimiento.

-...Ja...ck...

El espíritu de invierno se encontraba ahí, acostado en la camilla, sus manos y piernas estaban sujetadas por grilletes los cuales ya habian hecho llagas en su carne, pero no era todo, estaba desnudo y se podia apreciar una gran cantidad de marcas en su cuerpo, cortes y golpes que cubrian su blanca piel con colores verdosos, morados y negros. Pero eso no era todo, la peor parte era que...faltaba uno de sus ojos.

-Jack...

Cubrio su boca para reprimir el llanto que deseaba abandonar sus ojos. Eso era una bestialidad, una moustrosidad contra el pobre muchacho, si bien no le agradaba el invierno, tampoco deseaba que lo lastimaran de esa forma.

¿porque, porque Ryou le habia hecho tal moustrosidad?

Al final sus piernas le fallaron y termino en el suelo, mientras pequeñas lagrimas surcaban su mejilla. Tenia que ayudarlo, Tenia que sacarlo de ahí.

Temblando estiro su mano intentando tocar su cara pero...

¡Jaemi!

Pero una voz a su espalda le detuvo.

La luz de la habitación se prendio dejando ver a Ryou parado en la entrada, el soldado le veia sorprendido, y ligeramente asustado ¿que hacia Jamie ahi? ¿como pudo abrir la puerta?

Y finalmente regrese •

Perdón, lamento mucho la demora, se supone que iba a publicar en vacaciones pero me surgió un problema y ya no pude hacerlo, de verdad lo siento.

Ya estamos cerca del final, en el siguiente comenzara la batalla asi que hagan sus apuestas.

¿quien ganara, Toothless o E?

¿apareceran mas berserker?

¿Jack seguira con vida, le abran lavado el coco?

¿el bebé decidira que todos le caen mal y los carbonizara?

¿Jamie mandara a freir esparragos a Ryou por ser tan malvado?

¿finalmente me tomare la dignidad de responder los comentarios?

Pues la verdad...¡No lo se!

Lo que si se es que no me detendre hasta terminar esta historia...y la de lobos.

Asi que los leo en el siguiente capítulo.

Cuidense mucho, les mando un fuerte abrazo y nos leemos despues.

bechitos y bendiciones dragonescas para todos.