Capítulo 21: Pasado.
-¿Dónde…dónde estoy? –El eco de su voz retumba en aquella amplia oscuridad, sin salidas Rin no encontraba ninguna luz por lo que decide empezar a caminar en aquella oscuridad.
-¿Por qué lloras?... -A lo lejos una voz de un niño se escuchaba, comenzando a seguirla.
-¿Quién dijo eso? ¡Al alguien aquí! Por favor.
-… no debes llorar. – Vuelve a sonar la misma voz.- ¿Quién eres? No se permiten niños aquí.
La oscuridad se aclaraba rápidamente, encontrándose en una sala completamente llena de cosas que parecían de medicina, entre aquellas cosas una pequeña niña de cabellos castaños oscuro lloraba en la esquina de las paredes del lugar, del otro lado un niño que era demasiado parecido a Sesshomaru.
-Mi madre acaba de morir, papá me dejo sola aquí. Realmente no quiero estar sola en este lugar. –Decía la niña que lloraba en el rincón.
Rin quien miraba aquella escena intentando tocar el hombro de la niña, pero al hacerlo ella lo atravesaba como si fuera un fantasma. Mirando mejor aquella escena el niño parecido a Sesshomaru se acercaba a la pequeña.
Colocando una mano en el hombro de ella para que dejara de llorar, pero en el momento que la niña levanta la mirada sorprende abiertamente a Rin, aquella niña era nada más y nada menos que ella misma; por más que se viera no lograba creer que no recordara nada de esa situación, por lo que ella permanece como si fuera una espectadora en sus propios recuerdos.
-¿Quién eres? –Preguntaba la pequeña Rin.- Mi padre me dijo, que no se permitía el acceso a los niños, a excepto a mi porque él me permitió entrar.
-Pues yo vivo en este apestoso lugar. –Responde el niño con una sonrisa que le llamaba la atención, la pequeña Rin colocándose de pie al lado de él, notando que tan solo era unos cuantos centímetros de altura.- Mi nombre es Sesshomaru.
-¡Yo soy Rin! –Extendiendo su mano con una gran sonrisa, su carita toda húmeda y con una brillante sonrisa le daba algo de gracia a Sesshomaru.
En un gran salón completamente destruido, pero solamente en la parte de las paredes, en medio de aquel salón se encontraba varios equipos que parecían médicos, en la parte del centro se encontraba una camilla completamente limpia a pesar del lugar. Una gran puerta se abre repentina mente retumbando en el lugar, entrando Naraku y su lacayo que cargaba a Rin en brazos completamente inconsciente debido al anestésico.
-Naraku-sama no cree que cuando se recupere el Yokai Sesshomaru vendrá. –Empezaba a hablar el joven que dejaba a Rin sobre la camilla.
-No creo. Sesshomaru ha detestado el descubrir que Rin era mi hija, no vendrá por ella. En el caso contrario llegara tarde, perderá….
Dentro de esos recuerdos Rin miraba desde lejos todo los días que llegaba al trabajo de su padre, por lo general ella veia a Sesshomaru y jugaban juntos largas horas, a pesar de ser un demonio frio él sonreía como cualquier niño; lo que más notaba era su comportamiento, tan amable que la trataba y de las cuantas veces ella lo abrazaba con suma ternura. Los recuerdos pasaban demasiado rápido llegando a un recuerdo algo extraño, estando ellos solo sentados en el suelo Rin escuchaba como ella misma animaba a Sesshomaru que se encontraba sentado con seriedad.
-¡Sesshomaru! ¿Por qué no me prestas atención? –Gritaba ella intentando que Sesshomaru le prestara atención.- ¿Qué sucede?
-Detesto este lugar, ya quiero largarme. ¿Por qué tengo que estar en este apestoso lugar? –Él reaccionaba levantando la mirada molesto, Rin seguía al frente de él prestándole atención.
-No es apestoso este lugar. A mí me da miedo.
-Pues lo odio, quisiera irme ahora mismo. –Desviando la mirada a otro lugar, en el techo se encontraban cámaras de vigilancia que percibían cada movimiento.- ¡Idiotas! –Gritaba directamente a las cámaras sabiendo que lo veían.
-¡Ya se! Podría llevarte conmigo y mi padre, saldrías de aquí. –Dijo ella colocando una mano en su hombro para que la viera.
-No es sencillo, mi madre y mi hermano menor están aquí. No tengo mucha confianza que nos dejen salir. ¡Realmente lo detesto! Cuando sea mayor destruiré este lugar con mis propias manos.
-¡No puedes hacerlo! Solo eres una persona ordinaria, yo no podría destruir algo.
-No soy un humano. Soy un Yokai, ¡ya lo veras! Saldré de aquí. –Levantándose del suelo ayuda a Rin a que hiciera lo mismo.
-Y… ¿Qué pasara cuando salgas?
-¡Seré libre al fin! Es obvio, solamente disfrutare haciendo lo que yo quiera. –Cruzándose de brazos empezando a pensar en todo lo que quería hacer cuando saliera.
-¿te olvidaras de mí? Te iras, cuando ya no estés aquí no me veras nunca más.
-¡No me olvidare de ti! Tú serás mi esposa. –Decía Sesshomaru con una gran sonrisa.
Rin al escuchar esas palabras no lograba creer que eso había pasado, y que no recordara, ahora mismo recordaba las palabras de Sesshomaru –"Tú sabes muy bien lo que hiciste"- pero no le encontraba demasiado sentido.
-Entonces te casaras conmigo. –Mencionaba la pequeña con una gran sonrisa.- ¡Y cuando sea mayor prométeme que formaremos una familia muy, muy feliz!
-¡Te lo prometo!
-¡¿Y tendremos bebés?! Mi madre nunca me dijo como tenerlos.
-¡Y tú piensas que yo lo sé! –Responde Sesshomaru, Rin reía fuertemente.- Cuando lo sepa te lo diré.
-¡está bien!
Por una mísera de momentos Rin notaba la sonrisa de Sesshomaru con algo de familiaridad.
-Me gustas Rin. –El niño tan pronto mencionaba esta palabra toma el mentón de Rin dándole un pequeño beso en los labios.- ¡No lo menciones!
-¡Yo también!
Muy pronto termina aquella escena tan enternecedora; el espacio donde se encontraba Rin se vuelve oscuro nuevamente, encontrándose en el silencio de pronto escuchaba gritos furiosos provenientes de Sesshomaru, con aquella voz de un niño le costaba reconocerlo ya que solo conocía aquel tono de voz grabe que le encantaba.
-¡Eres hija de ese maldito hombre! ¡¿Por qué demonios te acercaste?! ¡Te detesto Rin! –En medio de un cuarto dentro de un área restringida, Rin lloraba debido a los gritos de Sesshomaru, descubriendo que a la niña que le gustaba era la hija de su peor enemigo.
-¿Por qué te enojas? No te hice nada, no te enfades conmigo. Te quiero mucho.
-¡A quien le interesa que me quieras! ¡Hubiera deseado que nunca aparecieras en mi vida! No quiero verte más. Olvídate de esa tonta promesa, ¡cuando escape de aquí es evidente, matare a tu padre junto con su hija! ¡Al igual que él asesino a mi padre! –Sesshomaru apretaba los puños fuertemente cerrando los ojos rápidamente, tomando una forma de un Yokai; ojos rojos, colmillos y garras grandes.
-¡No me hagas nada! Por favor, yo no te hecho nada.
-¡Te detesto! A ti y a toda tu familia. En verdad no puedo creer que te besara, es asqueroso. ¡Estúpida mocosa!
Acercándose violentamente empieza a sonar una alarma detectando las agresiones de Sesshomaru, antes de que los guardas llegaran él con un fuerte golpe de sus garras logra dañar una parte de la cabeza de Rin, dejándola en el suelo inconsciente.
Rin al estar completamente en la oscuridad, nuevamente, comprendía un tanto el odio de Sesshomaru; para empezar su padre había matado al de Sesshomaru, seguramente frente a sus ojos, quien no quería estar con la hija del asesino de su padre. Abrazándose a sus piernas Rin también pensaba en la posibilidad de que ella podría llegar a odiar a Sesshomaru porque es evidente que lo matara cuando se encuentren, a pesar de que su padre actuaba de forma agresiva y poco interesada en ella, era un buen padre que al menos nunca en su infancia se había olvidado de ella.
-Conocer a una mujer cuyo padre asesino al suyo…. Ni yo sé lo que se siente, pero seguramente Sesshomaru está dañado por ese trauma, debía alejarme de ti pero era inevitable que me enamorara nuevamente… era inevitable. Quisiera saber si lo que estoy haciendo ahora es lo correcto, ¿será mejor si yo me voy? Si eso sucede, ¿él estará feliz como cuando era un niño?
Conectada a varios tubos que la mantenían inconsciente, y anestésicos para no sentir dolor; Rin sobre la camilla se encontraba en ropa interior ya que su ropa impediría que vieran su vientre. Naraku tenía planeado sacar directamente al bebé de Rin, si conseguía al pequeño obtendría una fuente de poder ilimitado en los nueve meses ya que su poder no se extinguiría si se mesclara con la sangre de él haciendo lo mismo que cuando escapo de la prisión.
-Prepárate. –Naraku miraba a su hija completamente dormida.- Realmente no quería llegar a esto Rin, pero te lo mereces por ser tan desobediente.
-¡Todo preparado Naraku-sama!
-Empieza. Mátala cuando termine.
Lejos del lugar se encontraba Inuyasha y Kagome que seguían a Sesshomaru, los tres se dirigían tan rápido como podían a donde se encontraba Naraku, debido a la toxina que lo debilito no era muy fuerte en esos momentos para utilizar su fuerza.
Kagome quien estaba en la espalda de Inuyasha se le abrazaba fuertemente, pensaba en cualquier posibilidad de que matara a Rin pronto.
-¡Oye Sesshomaru será mejor que te apresures! –Le gritaba Inuyasha que era el que estaba primero.
-¡Inuyasha! No puedes decirle eso, tu hermano se está esforzando, recuerda que es una toxina que resulta efecto en los demonios cuando los hieren. Debemos tener cuidado, si llegara a lastimarte podrías llegar….
-Deja de decir tonterías, soy muy fuerte como para dejar que el idiota de Naraku me haga daño, no me compares con el debilucho de Sesshomaru.
-Cierra la boca. –Sesshomaru molesto respondía acelerando su paso.
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Que lo disfruten y un saludo a Raquel :3
beso a todos!
