Hola a todos, sé que demoré algo más de lo pensado pero aquí les dejo el capítulo 21, espero realmente les guste, darle un sentido es bastante complejo tras haberlo dejado mucho tiempo, espero no se pueda quedar del todo incomprensible; escribir es un gran hobby mío y pensé que dejar la historia inconclusa sería un error del cual no me podría perdonar. Psdta: como alguna vez lo mencioné en algún capítulo previo, Omegamon no es la fusión más poderosa. Si se tuviera algún punto que no quedo claro o sugerencia, son más que bienvenidas amigo o amiga lector o lectora; gracias infinitamente por acompañarme en esta historia.

Mac1826 gracias por tu último review, en serio me animas mucho en seguir pensando como continuar la trama; hasta donde recuerdo, discúlpame, estaba intentando saber tu país y nombre verdad XD,…..mmmmm si podrías darme una pista XD

CAPÍTULO 21

Edificios enteros eran desplomados con suma facilidad producto del incesante ataque propiciado por cientos de criaturas digitales y varios (en menor proporción) niños elegidos venidos desde distintas partes del mundo; en poco tiempo ya era casi una verdadera aniquilación sin piedad alguna por parte de la bestia Njisten. A pesar de su gran tamaño y de tener una de sus cabezas prácticamente con nula movilidad (Piximon se inmoló para debilitar esa parte de su cuerpo) podía moverse a velocidad plena con suma facilidad; su peso era un tema sin importar y daba grandes brincos desafiando completamente cualquier tipo de lógica. Se detuvo al ver a un muchachito portando una espada naranja, sus fosas percibieron un aroma peculiar proveniente desde la hoja filosa; un aroma responsable de su derrota hace milenios atrás, en su mente recordó su caída a manos de uno de los guardianes sagrados del digimundo en una lucha feroz. Aquel ser oscuro pudo escapar con una pizca de vida refugiándose en el arma que portaba dicho ser supremo, su rival no pudo correr la misma suerte debido a lo cruente que resultó ser su enfrentamiento; posteriormente mientras dormía en esa arma pudo percibir como fue manipulada por otro dueño, un ser con sangre no inmortal, alguien común y corriente que recibió el don de los superiores; sintiendo esas raras mezclas de poderes decidió permanecer oculto hasta poder manifestarse lleno de poder y hacerle frente al más poderoso guardián, ahora habiendo terminado con todos los supremos no existía criatura conocida capaz de vencerle…..y eso era lo aterrador, pues no conocía a los seres que veía ahora.

No quiso perder tiempo alguno, lanzó fuego desde sus fauces justo hacia ese niño; Shinobu quiso esquivarlo pero iba a terminar ardiendo y desaparecer, miró aterrado como esa columna de fuego avanzaba justo hacia él y por acto reflejo cerró sus ojos esperando morir, pero tal cosa nuca pasó.

-Espero que esto me haga un buen padre- aquel muchacho abrió los ojos al escuchar la voz de Tai quien, junto a su amigo Matt, llegaron sobre el poderoso Omegamon quien contuvo aquellas flamas usando su espada reluciente, el fuego que venía cual columna quedó dividido en dos hasta que se desvanecieron dejando a salvo al muchacho. –No tienes un digimon acompañante, será mejor que nos dejes hacer el trabajo, tu ayuda será necesaria en otro momento- aquel rubio no miró a los ojos al jovenzuelo, nunca se había mostrado confiado desde su llegada pero ahora mismo le daba una especie de consejo o algo por el estilo, fiel a sus principios no iba a permitir que ese monstruo destruyera el mundo humano sin pelear. Además, mientras él corría maniobrando esa extraña espada, Izzy ya había pensado en una increíble treta, fue el mismo Tai quien se lo mencionó. Shinobu quedó perplejo ante tal idea, todo sonaba bastante loco y perfecto al mismo tiempo, ellos confiaban en él si dicha estrategia fallaba. No esperaron a que estuviera de acuerdo con el plan, Omegamon hizo alarde de su velocidad para salir a toda prisa disparando desde su cañón supremo directamente hacia el cráneo de la bestia haciéndole retroceder varios pasos y gruñendo por dolor.

-¡Cody, sujétate con fuerza!- Tk advirtió a su compañero, el plan fue captado por todos gracias a la trasmisión por sus aparatos digitales, era algo verdaderamente sencillo aunque muy posiblemente eficaz dado que nadie se imaginaría algo así; el menor de los blondos también se asió con fuerza mientras Shukkokmon comenzó a dar giros sobre su propio eje cada vez con mayor rapidez despertando una especie de remolino.

-No te distraigas basura, seremos nosotras quienes cobremos venganza por nuestros amigos- Yolei dio a conocer un rostro totalmente diferente, estaba sollozando por la muerte de varios niños elegidos de la forma más brutal a manos de este ser; Silphymon logró trepar el cuerpo de este con suma rapidez utilizando sus fuertes patas y dándose equilibrio con sus brazos; cuando llegaron a la altura del lomo la fusión se deshizo para dejar a la vista a las formas independientes de ambos digimons, Angelwomon invocó su arco para castigar con cientos de flechas la nuca del enemigo mientras la forma ave de Howkmon dejó escapar un gran poder desde su pico que causaron un buen daño; Nijsten no entendió el motivo por el cual no atacaron en su forma combinada (era mucho más fuertes bajo la fusión), logró dar grandes salto y auto estrellarse en varios edificios u otros escombros con el objetivo de sacarse de encima a esas dos, dio resultado, aunque…-Recibe esto - el remolino que la otra fusión estuvo creando fue expelido, no sin antes mezclarse con fuego que salió desde las manos del mismo Shukkokmon crenado un tornado envuelto en fuego. El impacto creó gran dolor en la criatura, sin poder vislumbrar adecuadamente al no tener a su otra cabeza útil no pudo percatarse en como unos fuertes brazos aprisionaban el cuello de tal cabeza, el fuego no parecía afectarle mucho debido a estar usando un caparazón gigantesco para cubrirse de las llamas. Zudomon utilizó toda su fuerza física para lograr lo imposible, derribó al enemigo (el plan era apresarlo, pero esto estaba mucho mejor ya que el genio del grupo pudo ver como su brillante idea tuvo una pizca de suerte extra). –Vamos Izzy, aprovechemos esto ahora- Sora devolvió la concentración al muchacho; ambos montados sobre sus respectivos camaradas volaron a toda velocidad; en un acto increíblemente sincronizado en segundos, Lilimon les brindó unas fuertes lianas a los otros dos digimons quienes las sujetaron, volaron más rápido que la hada para usar esas (las lianas) como sogas que sujetaron la mandíbula superior e inferior de Nijsten; luego tiraron en sentidos opuestos para abrir el hocico de este monstruo mientras Lilimon no paraba de disparar su cañón de flor hacia dicha apertura. El daño fue bastante notorio, el ser oscuro logró juntar nuevamente sus fauces mostrando sus filosos colmillos, usando gran fuerza logró derrumbar a Zudomon escapándose de su aprisionamiento, iba a darle el golpe definitivo de no ser por un acto bastante impresionante; tanto Garudamon como Megakabuterimon logaron sujetarle ambas patas delanteras y Lilimon invocó el poder de la tierra para que grandes y fuertes raíces lo aprisionaran.

-Adelante chicos no resistiremos mucho - Mimi dio la señal. A dos extremos opuestos, Imperialdramon y Omegamon cargaban sus respectivos cañones desde que inició el ataque conjunto de sus camaradas, les dieron tiempo para que ambas fusiones (siendo las más poderosas) pudiera concentrar la mayor cantidad de energía posible, todos se hicieron a un lado cuán rápido pudieron mientras dos esferas enormes salieron disparadas, una por la derecha, y otra por la izquierda. El impacto fue perfecto, se produjo un terremoto como nunca antes pudo haberse registrado, los suelos quedaron partidos dejando entrever grietas mientras el agua emergía desde ellas. Nijsten no iba a ser vencido tan fácilmente, ni siquiera los sagrados pudieron con él, fue bastante ingenioso lo que los niños elegidos pensaron, pero sus heridas no eran de gravedad, dio un salto hacia los cielos relamiéndose las heridas, sus ojos rojos mostraban furia.

-AHoraaaaaaaaaaaa- Tai gritó cuanto pudo, Omegamon fue hacia el enemigo a toda máquina, le dio un fuerte puñete en el vientre, Nijsten no entendía como un simple golpe era capaz de hacerle volar tantos metros, ni siquiera había sentido mucho dolor, era extremadamente imposible que algo como eso pudiera derrotarle, miró hacia atrás para entender el porqué de su abrupto ascenso hacia las nubes.

-Puerta del destino- Era Magnangemon, su técnica especial, nunca pensaron en derrotarle, iban a enviarlo a otra dimensión de la cual no pudiera escapar esta vez; en una escena bastante grotesca dejó salir un par de alas negras desde su lomo, al brotar produjeron sangrado desde su piel, luchaba agitando tales ales contra la gran presión que ejercía dicho portal, luchaba por evitar ser atraído. Sus propios ataques lanzados desde sus fauces tenían que luchar contra la gran succión.

- Que las sombras se erradiquen con el sol naciente y las tinieblas huyan de mi alma en llamas; deslumbra y mata- Tai decía por primera vez aquellas palabras, la alabarda que lograron arrebatarle a ese enemigo previamente (gracias a una estrategia de Izzy también) se había reducido considerablemente, ahora el castaño la maniobraba haciéndola brillar con intensidad y valiéndose de la poderosa fusión mega se disponía a lanzársela. Los ojos con mirada decisiva, el sudor en sus manos por el nerviosismo, la idea de venganza ante tanta muerte, sus amigos depositando confianza en él, todo debía terminar, no iban a dejar que el futuro de Shinobu se termine, pero las palabras de Gennai retumbaron en su cabeza

"Nunca pensé mi valiente niño en exponerte ante esto, si tu sobrevives, tu emblema creará tarde o temprano a otro enemigo de las mismas condiciones. Para eliminarlo, debes destruir a ese monstruo usando la alabarda que tu antepasado portaba; y luego, deberás de destruir tu emblema. No te aseguro que sobrevivas si haces eso"

A pesar que Izzy había calculado todo y pareciese tener que llegar al extremo mencionado por el anciano, una sensación de miedo recorría su mente. Miró a su hermana, la niña que vio crecer con tanto cariño era toda una mujer ahora, el resto de sus amigos también cambiaron tanto física como mentalmente pero todos eran un grupo; luego miró a Sora, por alguna razón le gustó verla a pesar de tener ojos de desesperación…no iba a arrebatarles el futuro a ellos. Lanzó la alabarda con todas su fuerzas, si lograba hacer impacto todo se finiquitaría; la gravedad producida por la Puerta del Destino hizo que el humano esfuerzo en lanzar dicha arma se multiplicara y ascendiera a gran velocidad directamente a su objetivo. Los niños elegidos estaban cerca de la victoria, pero Nijsten era poderoso, muy poderoso.

Demoraron mucho, tan solo fracciones de segundo, pero muy bien aprovechadas por esa criatura antigua; de alguna manera logró impedir que la alabarda se le clavará en el vientre, este monstruo no le importó morder con sus enormes colmillos el cuello que sostenía la cabeza sin vida para que fuese esta la que recibiera el golpe definitivo y no su pecho; la explosión fue tal que terminó por deshacer el conjuro de la puerta y haciendo que la alabarda saliera expelida cientos de metros. Lo más temible no fue ver como aquel tan elaborado plan fallara, sino que tras dicha humareda y fuego productos del impacto del arma con esa parte de su cuerpo, Njisten mostraba una nueva figura.

Ya no era la bestia en forma de león con pelaje negruzco, era ahora más bien como un caballero de la era medieval con una importante reducción en cuanto a su tamaño previo, o al menos podía decirse aquello pues no tenía exactamente una forma, tan solo era como una sombra de tres dimensiones con aspecto humanoide cubierto por una armadura semejante a la de un gladiador romano. Reía a carcajadas, no le bastó más que un simple movimiento de su ahora brazo derecho para hacer que Omegamon cayera impactando los suelos, todos quedaron absortos, con dicha caída la vida de Tai y Matt corría serio peligro. Afortunadamente, antes de hacer impacto y producir una grieta de cinco metros de profundidad, Omegamon empujó a los dos jóvenes para que cayeran sobre el frío suelo, ambos se golpearon fuertemente pero no llevaron la peor parte a diferencia de la fusión. El guerrero orgulloso salió volando empuñando su espada trascendental, la maniobró a diestra y siniestra pero el nuevo Njisten lo esquivaba con gran facilidad, logró sujetar esa arma y usando su otra extremidad la partió por la mitad. Omegamon quedó impactado al ver su espada rota, se enfureció y ciego de ira apunto con su cañón supremo dejando escapar todo su arsenal; pero el resultado fue en vano, todo ese poder fue contenido por una sola mano del oscuro digimon, con suma paciencia recogió el trozo de espada que quedó en los suelos, miró con picardía al guerrero y se la introdujo en el pecho con suma violencia dejando a todos boquiabiertos y con el corazón helado a Matt y Tai, ellos vieron como su valiente compañero caía de rodillas tras haber sido derrotado.

El resto se les unió, desesperados pusieron a sus amigos humanos en tierra para lanzarse a la lucha sabiendo que la diferencia de poderes era desorbitante; todos fueron brutalmente dañados por este ser, piedad no era precisamente algo a lo que podía recurrirse; con un esfuerzo simple le quitó el escudo de tortuga a Zudomon para usarlo como objeto de castigo aplastando con ese gran escudo a los demás; con una simple patada le destrozó el brazo izquierdo a la forma caballero de Imperialdramon para luego lanzarle una lluvia de golpes en menos de diez segundos que produjo que cientos de edificios terminaran por desplomarse ante el estremecimiento de la tierra que causó el dragón recibiendo esos cientos de ataques.

En lo que tarda un parpadeo todos yacían derrotados, manando sangre y en sus formas basales, sin esperanza, sin fuerza y con un Shinobu completamente aterrado; Njisten giró para ver a ese chico sujetando la alabarda pero a diferencia de lo que ocurrió con Tai, esta no brillaba en lo más mínimo a pesar que el muchacho repitiera varias veces las palabras que despertaban supuestamente el poder de aquella arma. –Tú no tienes ningún vínculo con el portador del valor-

Shinobu dejó que sus ojos verdes se abrieran de par en par, el monstruo le había hablado y su mensaje lo estremeció.

-Imposible, Tai es mi padre, llevo su sangre en mis venas. Me entrenó para no sentir miedo y mi misión era ayudarle en todo lo que pueda. Así me cueste la vida- su mirada cambió, aquel terror se marchó momentáneamente mietras seguía sujetando la alabarda; era evidente que no pudo hacer nada de lo que Tai le pidió cumplir en el futuro, pero no iba a morir sin dar pelea incluso sabiendo que podría morir en un abrir y cerrar de ojos.

-Tú sangre no es la misma que la de ese mocoso; no puedes ser su hijo- Njisten terminó diciendo eso, se acercó al niño quien comenzó a derramar lágrimas, no por miedo, sino por esas palabras mencionadas. El mismo Tai le llamaba hijo, fue él quien le entrenó desde pequeño, fue él quien le entregó su emblema para que pudiera tener éxito en esta época, de no ser hijo suyo cómo hubiera podido utilizar el arma que salía desde el digivice de su padre, eran cientos de preguntas en su cabeza. Aquel enemigo ya estaba muy cerca, le arrebató la alabarda fácilmente y alzándola mostrando su filo dándole a entender que iba a ponerle fin a su vida. El arma hizo contacto con la superficie pero no hubo derramamiento de sangre. –Eres muy persistente, al menos me divertiré un rato contigo- Omegamon logró rescatar al muchacho, podía verse un agujero en su armadura que fue justo donde aquel ser le introdujo su propia espada (pedazo de espada) hace unos minutos nada más. El digimon respiraba con dificultad, no tenía arma alguna con la cual defenderse y no tardó más que segundos para que la fusión se deshiciera dejando a la vista a Warpgreymon y Metalgarurumon.

Rio a carcajadas al notar la gran disminución de poder, eran dos pero sus niveles no alcanzarían para producirle daño alguno, comenzó a caminar con paciencia ante esos dos hasta que….salió derribado cientos de metros, pudo escucharse como su cuerpo impactó contra edificios restantes. –Ustedes sí que saben cómo divertirse-

Era casi de dementes pero cierto….-BlackWarpgreymon- fue Joe quien pudo articular palabras para mencionar la presencia del responsable de ese golpe que dio un respiro alejando al enemigo al menos unos segundos.

-Niño, ese emblema que tienes…..úsalo conmigo-el reciente llegado miró a Shinobu. Hizo memoria de cómo había revivido; sus datos habían sido borrados cuando se inmoló en un intento por ayudar por primera vez a otros hace ya más de cuatro años, ahora entendió que la presencia de ese emblema proveniente de otra época le permitió atravesar las barreras temporales para completar su tarea de vengarse del mal que lo convirtieron en esto, en un simple experimento de maldad que logró purificarse por el corazón de un guerrero Agumon.

Su mente vagó durante años, atrapado sin poder tener descanso debido a los crímenes atroces que cometió, el destino hizo que renaciera en un futuro y aún bajo crueldad, el mismo Tai de esa época le daba una segunda oportunidad tras salvarle del engaño en el cual vivía; el Tai que conoció en el futuro le devolvió en vida al encerrarse el en un libro mágico y permitirle tener su esencia con sus memorias…Shinobu no era hijo suyo, fue un muchacho que lograron rescatar pero era el único capaz de dominar el emblema del valor debido al gran vinculo que creo con ese muchacho, tan fuerte que ninguno otro pudo. Ahora era momento de darle gracias a ese Tai, ya que fue el mismo BlackWarpgreymon quien (en su forma menos evolucionada) le dio muerte en el futuro justo antes que el muchacho viajara en el tiempo usando una de las gemas perdidas del digimundo….Cuando Tai se sacrificó al encerrarse en el libro, liberó el castigo del digimon, y le pidió que cuidara de su "hijo".

Para cuando Nijsten regresó caminando con suma paciencia notó la presencia del recientemente llegado; era idéntico al digimon que ese muchacho del valor salvo por el tono de colores, para su sorpresa, el solo contacto de ambos restauró las heridas del camarada digital del castaño…..-Sigue tus instintos Tai…el castaño no entendía lo que su compañero trataba de decirle…..siento su fuerza Tai, puedo sentirlo….parpadeo mirando boquiabierto, ya había escuchado a su amigo decir eso antes, varios años atrás; fue exactamente lo que le dijo justo antes que se fusionara con Metalgarurumon.

-Yo confió en ti…..grandulón…..- recogió el digivice que Shinobu había dejado caer por temor hace unos segundos, los dos en sus manos, uno brillaba con tonalidad naranja intensa, y el otro en escala de grises. –El virus y el….antivirus- Ken miró absorto, quien diría que su teoría resultaría siendo cierta.

-Es hora de patearte el trasero cretino- aquel castaño volvió a tener ese espíritu corajudo, juntó ambos digivices hasta hacerlos chocar dejando bastante aburrido a Njisten.

….Warpgreymon y BlackWarpgreymon DNA evolución a…

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