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SI QUIEREN LEERLA EN INGLÉS BUSQUENLA POR EL MISMO SEUDÓNIMO POR EL NOMBRE DE "TWIST OF FATE"

Para el momento en que lentamente llegó a mi cintura dando besos y deslizando su lengua sensualmente por mi cuerpo ya mi respiración era casi insoportable. Mi pecho bajaba y subía cada vez más rápido, a cada momento mi respiración se aceleraba más, era como si no pudiera respirar.

—Quiero comprobar algo. —dijo sonriendo contra mi piel.

— ¡Eh!—mi cerebro se había desconectado y eso fue lo único que le pude decir.

No pude completar una palabra, entre la niebla de sensaciones en donde estaban sus labios, por donde se deslizaban sus manos, no podía concentrarme en nada más, y muy tarde me percaté de a qué se refería. Sentí más que ver como su mano se deslizó dentro de mis bragas haciendo que un gemido involuntario escapara de mis labios. Y entonces comenzó a tocarme deslizando sus hábiles dedos arriba y abajo.

— ¡Umm!—dijo mientras continuaba tocándome.

Era una sensación tan extraña sentirlo en tantas partes diferentes de mi cuerpo al mismo tiempo. Una de sus manos estaba acariciando uno de mis senos, sus labios deslizándose por mi vientre, mientras su otra mano se encontraba acariciando mi clítoris. Mi pulso palpitaba en mis venas mientras entreabría mi boca para poder respirar mejor. Nunca había sentido nada parecido a esto. Mi boca estaba seca mientras continuaba respirando pesadamente.

—Estás muy mojada. —dijo mientras llegaba hasta mis labios y me besaba sin siquiera darme tiempo a reaccionar.

La forma en que me había dicho esa frase me hizo estremecer completamente. ¡Mierda! Porque él decía cosas como esas. Este no era el mismo Christian de una hora atrás. Su voz había cambiado a una más sexy y aguda. El simple sonido de su voz en ese momento me hacía temblar cual una simple hoja al viento. Y mientras me besaba, lentamente sentí como introdujo un dedo dentro de mí.

— ¡Oh mierda!—no pude evitar el grito que escapó de mis labios mientras lentamente sacaba el dedo y lo volvía a meter.

Christian se encontraba recostado sobre mí, devorando mis labios, besando mi cuello. No se conformaba con un solo lugar.

—Esto estará interesante. —susurró en mi oído mientras sacaba el dedo de mi interior.

— ¿Porque? — le pregunté entre gemidos y con la respiración entrecortada.

Christian solamente me miró a los ojos y sonrió. Entonces dirigió sus manos a mis bragas y se deshizo de ellas rápidamente. Ahora me encontraba desnuda completamente ante él, acostada en su cama mientras él me miraba acostado a mi lado.

—Creo que nunca me voy a cansar de repetirte que eres hermosa. —dijo mientras deslizaba un dedo por mi cuerpo.

Apenas me tocaba mientras su dedo iba recorriéndome completamente, lo cual solamente hizo que me estremeciera. Lentamente acercó sus labios a los míos y mis manos fueron a su cabello enredándose en él y tirando levemente haciéndolo gemir contra mis labios.

—Tienes una piel muy hermosa…—dijo dejando mis labios y descendiendo por mi cuello lentamente. —…suave…delicada. —decía entre besos bajando cada vez más por mi cuerpo.

Al llegar a mis senos deslizó su lengua por ambos y después continuó descendiendo por mi cuerpo. Entonces en un rápido movimiento me agarró por las caderas y se giró quedando acostado en la cama, haciéndome quedar sentada a horcajadas sobre él.

—Siénteme. —me dijo mientras yo ponía mis manos en su pecho.

Me sentía poderosa en ese momento mientras él se encontraba debajo de mí, a mi merced. Me incliné hacia él y besé sus labios levemente para después descender dando besos por su torso desnudo, su abdomen bien marcado. Debajo de mi sentía su miembro estremecerse cada vez que yo descendía. Por su cuerpo. Llegué hasta los bóxers y con mis manos tiré de ellos hasta quitárselos. Y entonces nuevamente me senté sobre él. Sentía su miembro caliente y palpitante debajo de mí. Me incliné hacia sus labios y comencé a besarlo frenéticamente mientras me movía adelante y atrás. Nuestros sexos rozándose, Christian gimiendo debajo de mí. Comencé a descender nuevamente besando su cuerpo. Lo podía sentir excitándose cada vez más.

—Espera, espera…no continúes. —dijo entre gemidos con la respiración acelerada.

—Porque, no te gustan mis besos. —dije mientras besaba nuevamente su pecho y me movía a la vez sobre él.

—Si continuas haciéndome esto, vamos a terminar antes de empezar. —dijo mientras yo me detenía. —En estos momentos lo que más deseo es estar dentro de ti.

Y diciendo esto me giró quedando nuevamente de espalda en la cama y el sobre mí. Se levantó de la cama y camino hasta una de las mesitas a un lado de la cama. Mis ojos ni por un momento se apartaron de él mientras lo veía caminar por la habitación elegantemente y darle la vuelta a la cama. Cuando llegó a la mesita me miró y sonrió mientras tomaba un preservativo de la gaveta, entonces me percaté que lo había hecho a propósito, perfectamente había podido llegar a la gaveta sin haberse levantado de la cama. Llegó donde estaba y se acostó nuevamente sobre mí, poniendo a un lado de la cama el preservativo.

—Lo hiciste a propósito verdad. — le pregunté mientras sus labios llegaba a los míos para besarme.

—Pensé que querías admirarme bien. —me dijo enarcando una ceja y sentándose sobre mí.

Entonces tomó su miembro en la mano y comenzó a moverla a lo largo de este mientras yo lo miraba atentamente. Y no sabía porque en ese momento mi boca se secó. Estiró la mano, cogió el preservativo y tras abrirlo lo deslizo por su miembro erecto.

—Abre las piernas. —dijo mientras yo lo obedecía y él se posicionaba entre mis piernas.

Puso el miembro en mi entrada mientras se acomodaba sobre mí, y entonces comenzó a frotarse contra mi sexo sin entrar aún, tentándome, haciéndome gemir por el insistente roce. Mientras hacía esto me besaba introduciendo su lengua en mi boca, atrapando los gemidos que escapaban de mis labios. Entonces poco a por fue entrando en mi mientras yo me tensaba un poco ante la inminente invasión. Pero se retiró antes de que me adaptara a la sensación de sentirlo dentro de mí. Volvió a repetir lo mismo, entraba solo un poco y después de retiraba. A cada momento iba creciendo en mi interior una deliciosa sensación de placer, quería sentirlo más dentro de mí, enredé mis piernas en sus caderas empujándolo por las nalgas para sentirlo más cerca mientras mis manos se aferraban a sus hombros.

— ¡Mierda! Anastasia no. — pero ya era demasiado tarde lo apreté más contra mi mientras el sin poderlo evitar se hundía completamente en mi interior haciéndome gritar.

— ¡Ay!...espera…espera. —Christian en ese momento se quedó inmóvil dentro de mí mientras me miraba fijamente.

Sus dientes apretados mientras respiraba pesadamente, el miedo marcado en su rostro.

— ¿Te duele mucho? ¿Te hice daño?—dijo muy preocupado.

—Espera un poco. —le dije agitada mirándolo fijamente a los ojos.

Y él hizo lo que le pedí pero no de la forma que yo me imaginaba. Si se quedó muy quieto sin moverse, pero sus labios devoraban los míos mientras una de sus manos apretaba un pezón haciéndome gemir contra su boca y desearlo aún más. Sus labios descendieron por mi mejilla hasta mi cuello mordiendo y besando.

—Me voy a mover. — dijo en mi oído mientras salía y entraba lentamente en mí, deteniéndose y mirándome a los ojos, buscando mi respuesta de si debía continuar o no.

—Sigue. — lo animé mientras el nuevamente volvía a salir y entrar en mi deteniéndose una vez más.

— ¿Sigo?—dijo mientras enarcaba una ceja y sonreía.

—Sí. —contesté mientras me aferraba a sus hombros.

Y comenzó a entrar y salir de mí lentamente, sin detenerse esta vez. Lo hacía con envestidas pausadas y dejando escapar un gemido cada vez que entraba en mí. Mis piernas estaban enredadas en su cintura para mantenerlo pegado a mi mientras a cada momento me tensaba un poco más. Poco a poco una deliciosa sensación comenzó a crecer en mi interior mientras sentía su miembro cada vez más rígido en mi interior. Y entonces involuntariamente comenzaron a escaparse de mis labios gemidos a medida que el entraba una y otra vez en mí. Entonces sus labios silenciaron los míos introduciendo la lengua dentro de mi boca al mismo ritmo que el salía y entraba en mí, acallando los gemidos que escapan de nuestros labios. Mis manos se aferraron más fuertemente a sus hombros. Christian separó sus labios de los míos para deslizarlos por mi cuello y hasta mis senos donde cogió uno entre sus labios. Y ese fue el detonante.

— ¡Mierda! ¡Mierda!— mis piernas y todos los músculos por debajo de mi cintura se tensaron mientras yo convulsionaba.

Christian no se detuvo mientras yo disfrutaba la sensación devastadora de mi primer orgasmo, aceleró más sus envestidas mientras yo me mordía el labio inferior para evitar un gemido, pero fue imposible. Y me dejé arrastrar por el devastador orgasmo mientras Christian gemía con los labios entreabiertos, envistiendo rápidamente hasta caer desplomado sobre mí con la respiración entrecortada y bañado en sudor. Podía sentir como latía su corazón desenfrenado en ese momento mientras yo también trataba de calmar el mío. No salió de adentro de mí, simplemente se quedó allí acostado ligeramente apoyado en sus brazos para yo no sostener todo su peso. Cuando su respiración comenzó a calmarse salió de adentro de mí y se acostó a mi lado. En el momento que lo hizo sentí un enorme vacío, me sentía tan extraña en estos momentos, era como si lo necesitase dentro de mí para sentirme completa, como si fuera una parte inseparable de mí.

Se acostó de espalda a mi lado con sus brazos detrás de la cabeza, con una enorme sonrisa en su rostro. Y no sé porque en ese momento miré hacia su miembro que se encontraba flácido con el preservativo puesto y me mordí el labio inferior para evitar reír. Quien me iba a decir ayer que hoy al fin iba a poder tener sexo. Ahora ya tenía una noción de a qué venía tanto alboroto de Kate y porque me decía que estaba falta de ejercicios. Todos los músculos de mis piernas estaban adoloridos, en estos momentos iba a necesitar un buen masaje para recuperarme un poco. Christian se levanto de la cama haciendo que yo abandonara mis pensamientos y me concentrara en el caminando nuevamente desnudo por la habitación esta vez rumbo al baño. Y mientras lo hacía aproveché para observarlo caminar. Lo hacía con elegante gracia, muy sexy y seguro de sí mismo.

Para cuando regresó del baño yo me había tapado un poco con la sábana, aunque ahora que lo pensaba bien no sabía porque si él ya me había visto completamente desnuda, era una total idiotez. Christian se me quedó mirando entrecerrando los ojos y sonriendo levemente. Se metió en la cama a mi lado y tiró de mí hacia sus brazos. Recosté mi cabeza en su pecho y me abracé a él escuchando los acompasados latidos de su corazón. Christian acariciaba con una mano mi cabello lentamente, mientras la otra la deslizaba suavemente por mi espalda y los músculos de mi vientre se contraían nuevamente ante sus caricias. Cerré mis ojos, la verdad era que había sido un día agotador, aunque aún no estaba dormida, solamente estaba disfrutando del calor de su piel contra la mía.

— ¿Tienes sueño?—preguntó en mi oído.

Y yo no contesté solamente me acomodé más contra su pecho mientras me apretaba fuertemente contra él.

—Vamos a dormir entonces. —dijo moviéndose un poco hacia la mesita de noche haciendo que yo me separara de su pecho.

De la mesita cogió las esposas. Ni siquiera me había dado cuenta en qué momento las había traído hacia la habitación y las había puesto allí.

—Voy a necesitar ayuda con esto. —dijo sosteniéndolas frente a mi mientras yo me sentaba en la cama. —Pero primero. —dijo tomando la cadenita con la llave y colgándola de mi cuello. —No me gustaría que se perdiera esto. —dijo sonriendo.

La verdad era que en este momento se veía muy sexy sonriendo de esa forma y con el cabello revuelto y desordenado. Me daban ganas de pedirle que hiciéramos el amor nuevamente, pero estaba cansada, tenía sueño y estaba totalmente adolorida.

—No no sería muy bueno verdad. —contesté volviendo a la realidad mientras el negaba con la cabeza.

Se acostó en la cama y le esposé la primera mano pasando la cadena por detrás de los barrotes de la cama y esposé la segunda. La cadena era larga, tan larga que incluso así el podía abrazarme. Me abrió su brazo y nuevamente me acomodé en su pecho mientras el nuevamente me acariciaba la espalda. Y así abrazada y acomodada en su pecho me fui quedando dormida.