Capítulo beteado por Flor Carrizo

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Todos los personajes reconocibles y escenarios son propiedad de sus respectivos autores, en este caso Stephenie Meyer. Los personajes originales y la historia son propiedad del autor. El autor no está asociado con el dueño, creador o productor de la saga. No se busca violar los derechos de autor o copyright.

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Capítulo 20:Nada bueno

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Maya POV

No han sido días sencillos desde que recibimos las noticias de Benjamín. Al principio no entendí la magnitud de las cosas hasta que Nessie me explicó cómo la habilidad de Benjamín no puede ser bloqueada por Bella, después de esto comencé a preocuparme en serio.

Las cosas han ido de bajada, entre no recibir respuesta de ninguno de nuestros contactos y el resto del grupo que no ha logrado encontrar a las sirenas, el espíritu del equipo está por los suelos.

Nos detuvimos a cazar, alimentándonos lo más rápido que podíamos; Jacob lo hizo en su forma de lobo para acompañarnos. Una vez de regreso en el automóvil, era obvio como el humor del apestoso cambia significativamente para mal, si las cosas estaban mal antes, ahora están sepulcrales, lo cual no es una buena señal. Él no ha dicho una sola palabra de lo que sabe, al menos no a mí y a Nessie. Así que para tentar que tan mal están las cosas me he dado a la tarea de molestarlo —por lo general no requiero de mucho esfuerzo para lograrlo—, pero se ha mantenido callado, como una tumba, preocupándome… muchísimo.

Hemos continuado moviéndonos sin un destino en mente, marcando constantemente el número que estaba escrito en el pedazo de papel o revisando el correo electrónico con la esperanza de una respuesta, pero hasta el momento no ha existido alguna.

He estado entreteniendo a Nessie con cualquier tontería que me viene a la mente, distrayéndola de su familia, jamás quiero verla como estaba en el restaurante.

La noche ha pasado nuevamente, lo cual atrae mi atención a que Nessie y Jacob no han dormido de forma apropiada en las últimos tres días, el resultado es obvio en sus rostros y humor.

—Deberíamos detenernos, William —digo trayendo su atención al presente—, necesitan descansar.

—No, debemos continuar, podemos lograrlo —Jacob responde desde el asiento de atrás del mío pero su bostezo en la última palabra lo traiciona.

Miro a Nessie y ella asiente con la cabeza, poniendo cara valiente, pero las ojeras bajo sus ojos se están pareciendo de forma alarmante a las nuestras.

—Apestoso, tendremos el mismo resultado si pasamos un rato en un hotel o continuamos manejando a… no sé, Nunca Jamás. —Lo miro de forma poco amigable, con la esperanza de ganarme un gruñido o algo por el estilo.

Nada.

Miro a William con la esperanza de que él los pueda convencer.

—Jacob, no sabemos hacia dónde nos tenemos que dirigir, por ende no estamos ganando o perdiendo nada, mejor tomemos ventaja de esta oportunidad para descansar. No sabemos cuándo volvamos a tener otra. —Su voz es gentil y su razonamiento es muy convencedor. Miro a Jacob pensar el argumento unos cuantos segundos antes de acceder a la propuesta.

¡Demonios! Debería aprender una que otra cosa de William de cómo "manipular" al chucho. Jacob casi nunca está de acuerdo conmigo. ¿Qué es exactamente lo que funciona? ¿Cuál es la lógica? ¿Será el tono de voz? Aunque siempre existe la posibilidad de que esté más abierto a aceptar las ideas de William que las mías.

William toma la siguiente salida y a unas cuantas millas se ve un hotel que está a las afuera del pueblo de un área boscosa. Obviamente no es el tipo de hoteles elegantes a los cuales Nessie debe estar acostumbrada, pero al menos no están del otro lado tampoco. William y Jacob son los que entran al lobby para conseguir unos cuartos, mientras nosotras esperamos en el auto.

Miro las llaves puestas y tengo la tentación de dar una vuelta en el carro. Jamás en mi larga vida he manejado, obvio no tengo una licencia, pero qué tan complicado puede ser. Busco el recuerdo en la memoria de William, si puedo aprender diferentes habilidades simplemente con tocar a alguien, en teoría sé manejar. Me muevo al lado del conductor, dejando correr mis manos por el volante, una inesperada emoción corre por mi cuerpo. Sin esperar la aprobación de William y Jacob ajusto el asiento y los espejos de la forma como lo recuerdo en la memoria de William.

Miro el espejo retrovisor para encontrarme el rostro confundido de Nessie en el reflejo.

—¿Sabes manejar? —pregunto.

—Claro. —Hay duda en su respuesta, pero una pequeña sonrisa indica que está de acuerdo.

—¿Quieres ser mi copiloto? —Me aseguro de copiar el tono gentil que William usó en Jacob.

Nessie mira nerviosamente la entrada del hotel y unos pocos segundos después, se pasa al asiento delantero que había sido mi lugar.

¡Sí! Mi plan está funcionando.

—Cinturones de seguridad primero —agrego recordando las palabras de William, sin embargo no estoy poniendo atención en si Nessie sigue mis indicaciones. Estoy muy distraída girando la llave y escuchando el motor encenderse. Una risita escapa mi boca.

Muevo la palanca a drive y piso el acelerador, recordando no pisarlo a fondo. El auto se mueve hacia el frente, un poco más rápido de lo que estaba esperando, ganándome un pequeño grito de Nessie. Rápidamente corrijo y piso el freno, parando en seco el automóvil.

—Maya, ¿sabes manejar? —Nessie finalmente hace la pregunta de oro.

—En teoría sí —respondo, mientras le doy al acelerador una segunda oportunidad, logrando la velocidad deseada, que no es muy rápida, considerando que estoy en el estacionamiento del hotel—, pero necesito practicar —explico.

La miro y, para mi sorpresa, una de sus manos está en el panel y otra en la manija de la puerta.

—¡Por Dios! No es como que un pequeño choque te vaya a matar, Nessie. ¡En especial a 10 millas por hora! —Me río al ver su rostro lleno de preocupación.

—¡Tu mirada en el frente, Maya! —dice nerviosa.

Ruedo mis ojos y regreso toda mi atención a manejar, entendiendo las bases y sus mañas, mientras que una rara emoción me invade con la simple idea de estar en la autopista a una velocidad superior a la actual. Sin embargo, en este momento siento que estoy en la competencia de carros Indy 500.

Continúo manejando a lo largo del estacionamiento, dando una vuelta en U para regresar por el mismo camino.

—Nessie debes admitir que no soy tan mala conduciendo —digo rompiendo el silencio.

—No tan terrible —responde.

—¡Oye! —Me giro para verla y encontrarla sonriendo.

Cuando regreso mi atención al camino, tengo que frenar en seco. No puedo evitar reírme al ver la imagen que está frente a nosotras, cubriendo el camino están William y Jacob, algo molestos, ambos con sus brazos cruzados.

—Nos atraparon —Nessie agrega, haciéndome reír más fuerte.

En lugar de apagar el auto y entregar las llaves, decido estacionarme en el primer cajón disponible que encuentro, el cual no está cerca de la recepción. Finalmente apago el auto de forma renuente y abro la cajuela, anticipando que va a ser necesario sacar algo de equipaje. Salgo del auto y veo la figura de William aproximarse y le aviento las llaves, tratando de mantener una actitud relajada, escondiendo mis nervios por la regañada que voy a obtener. Obviamente, atrapa las llaves.

Sin atreverme a mirarlo, voy tomar mi maleta. Nessie ya tiene la de ella y Jacob. Ella se aleja del auto acercándose al Apestoso o, más bien debería decir, corre hacia él… ¡cobarde! Me va a dejar morir sola.

Antes de que tome mi maleta, siento la alta figura de William a mi lado. Opto por seguir ignorando la mirada furiosa que posiblemente me está dando, tomo mi maleta y comienzo a caminar en dirección hacia donde Nessie y Jacob se dirigen. No llego muy lejos antes de que él bloquee mi ruta.

Finalmente me atrevo a mirarlo a la cara, no importa qué tan molesto está, aún se las ingenia para dejarme sin aliento.

—¿Qué te sucede? —pregunta con una falsa sonrisa en sus labios.

—No sé a qué te refieres… —Decido actuar inocente.

—Bueno, mi estimada Maya, primero en Canadá decides independizarte, hacer un recorrido por el banco de sangre y robarte unas unidades y los filtros…

—¡Para! —Levanto mi mano para interrumpirlo—. La sangre fue un regalo y pague los filtros. —Rueda sus ojos y continúa.

—Luego optas por pelearte con la mesera y atraer atención innecesaria de los demás comensales a nuestro grupo.

—Nuevamente déjame corregirte. ¡Ella fue la que empezó! —En el momento en que las palabras abandonan mi boca me doy cuenta de lo infantil que me escucho, pero continúo—. Y no fue mi culpa que me cayera encima de la comida y bebida.

Suspira exasperado.

—Estás constantemente buscando pleito con Jacob.

Esta parte es verdad, mi único argumento válido es que su pestilencia me pone de muy mal humor. Encojo mis hombros.

—Y ahora esta hermosa actividad. —Cierra la cajuela con más fuerza de la esperada.

—¿Qué? ¿Manejar? Ni siquiera abandoné el estacionamiento, por Dios.

—Maya, no sabes manejar.

—¡Otra corrección! Sí sé… Recuerdas, estuve en tu cabeza y no es como si fuera algo del otro mundo, William, es un auto. Punto. —Trato de evadirlo, pero anticipa mi movimiento y vuelve a bloquearme el camino.

—Muchas cosas pudieron salir mal, Maya. Lo último que necesitamos es que chocaras con otros autos o lo peor que atropellaras a un humano.

—Mira alrededor… ¿a cuántos humanos ves a esta hora de la madrugada? —Observo alrededor indicando que no hay ni un alma—. Además, Nessie sabe cómo manejar y me estaba enseñando. —Sé que estoy estirando la verdad con este comentario, pero después de todo me dijo que mirara el camino.

Se queda callado unos cuantos segundos y continúo con mi lógica.

—Además, no está de más que practique, nunca sabes cuándo lo pueda necesitar. —Le doy un pequeño golpe en el hombro.

—Desde mi punto de vista, eso jamás va a suceder —responde con una seguridad que sólo logra enojarme, en algún momento le voy a comprobar lo contrario.

Miro a mi alrededor comprobando que Nessie y el Apestoso no estén cerca.

—Bueno, pues no pasó nada malo —digo continuando con mi falsa inocencia. Me acerco, corro mi mano por su abdomen y lo miro de forma coqueta. Aprovecho y lo jalo de la camisa para que su rostro esté más cerca del mío. Lo distraigo con un pequeño beso en los labios, mientras mi otra mano toma las llaves que inocentemente puso en uno de los bolsillos de su pantalón.

Puede que mis intenciones eran distraerlo, pero eso no significa que no puedo disfrutar, especialmente cuando me acerca a él y se encarga de que el beso no sea tan pequeño o inocente. Podrá estar enojado, pero no tanto como para no aprovechar esta pequeña oportunidad.

Sus labios están contra los míos y mis sentimientos comienzan a volverse locos con el toque de su cálido cuerpo, junto con la adrenalina de la manejada y la pelea, estoy encontrando que es una combinación muy sexy.

De mala gana nos separamos y comenzamos a caminar lado a lado, aprovecho y pongo las llaves en uno de los bolsillos de mí pantalón.

—¿Vas a comenzar a comportarte? —pregunta.

—Después de ese beso eso es lo último que quiero —respondo, logrando hacerlo reír. Me toma la mano y lo miro.

—Sabes que eso no es a lo que me refiero —trata de decirlo seriamente, pero su sonrisa lo traiciona—, sino a que te comportes más madura.

Ruedo mis ojos.

—No puedo prometerte eso, no es como si planeara la mayoría de las cosas. Es todo lo contrario, aprovecho el momento y las circunstancias.

—¡Ugh, Maya!

—Pero puedo prometer portarme mejor con el Apestoso —agrego tratando de disminuir la tensión que ha retomado lugar entre nosotros—. Pero, William, él sabe algo, se ha vuelto serio, tengo el presentimiento de que él sabe algo y no lo está compartiendo con nosotros.

William guarda silencio y asiente con la cabeza.

Llegamos a un cuarto en donde Nessie y Jacob nos están esperando. William mete una de sus manos en el bolsillo de su pantalón, momentáneamente sostengo la respiración nerviosa de que descubra la falta de llaves del auto, pero afortunadamente sólo saca la tarjeta de la recámara y abre la puerta sin notar mi pequeño préstamo.

Entro después de Nessie y Jacob y me muerdo la lengua para no comentar la falta de caballerosidad. Las damas primero, dicen por ahí; pero qué puedo esperar del chucho, es como tratar de exprimir agua de las piedras.

El cuarto es muy pequeño y francamente bastante feo. No tiene mucho, tan solo una cama tamaño Queen en el centro del cuarto, un escritorio cerca de la entrada y del otro lado del cuarto, junto a la ventana, un pequeño refrigerador. Me acerco a él y deposito las bolsas de sangre, aprovechando que William está distraído susurrando algo a Jacob, agradezco por un momento su pestilencia.

Nessie se acerca a la ventana y la acompaño al terminar mi tarea. Ella se queda en silencio mirando la zona boscosa que está del otro lado.

—Me recuerda a casa —suspira, en sus ojos la clara evidencia de unas lágrimas listas por derramarse.

No, no, no.

Me acerco mientras mi cerebro trabaja a toda velocidad pensando en algo para distraerla.

—Se me estaba ocurriendo que para la próxima puedo convencer a William de que me deje manejar —comento al recordar las llaves que están en mi bolsillo.

Se ríe de mi comentario.

—Me parece que eso es una tarea imposible —responde mientras su mirada aún está en la ventana.

—Para nada —contesto con seguridad—, sólo necesita la motivación adecuada. —Ola falta de llaves, pienso.

Simplemente sacude la cabeza y cierra las cortinas.

—Maya, es hora de que ellos se vayan a dormir. —Escucho a William decir, me doy la vuelta para ver al Apestoso acercarse a la cama, lo que me recuerda la promesa que hice a su padre y mi posición autodenominada como Chaperona.

—Asumo que la cama es para Nessie. Por lo tanto, Apestoso, ¿en dónde piensas dormir? —pregunto, logrando en el proceso que se detenga por completo. Nuevamente Nessie se ríe y William da un suspiro exasperado.

—Justo ahí, Dracumaya. —Señala un lado de la cama.

—No creo que Edward esté muy contento de saber que los dos están durmiendo juntos. —Con esto me gano una mirada de odio de Jacob y un sonrojo de Nessie.

Antes de que todo se vaya al carajo, William está a mi lado, tomando mi mano y jalándome hacia la salida. No pienso darme por vencida, tengo una promesa y la pienso cumplir. Me las ingenio para escapar de su agarre y me siento en la silla que está en el escritorio.

—Muy bien… —Levanto mis manos en señal de paz—. Me quedaré aquí mientras ustedes dos duermen, alguien se tiene que asegurar de que se queden en su respectivo lado de la cama.

Esto no hace que mejore el humor de Jacob, en su lugar toma una almohada y se acerca a la ventana. Sin decir una sola palabra, se recuesta y no le toma mucho tiempo antes de que sus ronquidos se vuelvan fuertes.

William se acerca, su mirada poco amigable, pero no dice ni una palabra, simplemente se para a mi lado. Después de unas horas, me aburro y decido inspeccionar el contenido del escritorio. No hay mucho, un directorio telefónico y una biblia. Tomo la biblia, aún recuerdo la última vez que vi una de estas, aunque aquella vez en lugar de hojas había agua bendita dentro de ella. La abro en donde encuentro una pequeña partición en las hojas, la partición es provocada por un cerillo. Es fácil descifrar que ya tiene mucho tiempo ahí por las marcas en las hojas. Decido continuar leyendo desde el punto en donde la última persona lo dejó.

El día pasa y la noche se acerca, Ness y Jacob se despiertan mientras yo me estoy cambiando en el baño. Los escucho hablando del otro lado de la puerta de lo que Jacob se había estado guardando.

Alice y Jasper llegaron con el grupo de las Amazonas, pero no fueron lo suficientemente rápidos. Cuando llegaron encontraron a Zafrina torturando a uno de los guardias Volturi con sus habilidades, estaba rogándole que tuviera piedad, pero ella estaba cegada de dolor, Senna había muerto un momento antes. Su grupo había sido emboscado por los Volturi, el cual era dirigido por Demetri. Él tuvo la suerte de escapar de la ira de Zafrina y Kachiri, lo cual no podía decirse del resto de la guardia.

Regreso al cuarto y, obviamente, el humor de todos está por los suelos. Nessie está empacando sus cosas y, al parecer, la maleta y las cosas no están cooperando con su cometido. Sus manos están temblorosas. William y Jacob están decidiendo cuál es el siguiente paso y no notan la reacción de Nessie.

—Permíteme ayudarte con eso —me ofrezco. Se detiene y me entrega la prenda que estaba intentando guardar sin atreverse a verme.

—Pienso que lo más inteligente sería regresar a La Push —indica Jacob.

Levanto mi mirada para ver a William aceptando la propuesta.

—Estoy de acuerdo —digo bajo el aliento. Miro a Nessie y su mirada está perdida, probablemente necesita un minuto para recuperarse—. Ustedes dos deberían ir a la recepción a hacer la salida, mientras tanto Nessie y yo llevamos las maletas al auto.

—¿Es eso seguro? —William pregunta preocupado.

—No debería tomarnos demasiado tiempo. Además no creo que sea buena idea que el gerente las vea con nosotros, pensaría lo peor y podría llamar a la policía —Jacob agrega.

—Muy bien, regresamos pronto —accede William, mientras sale del cuarto.

Comienzo a tomar las mochilas, colocándolas en mis hombros y manos. Si no fuera un vampiro no sería capaz de cargar con tanto, así que de mala gana decido que voy a tener que dar más de una vuelta. Dejo las de William, Nessie y la hielera, mientras hago una nota mental de sacar las bolsas de sangre del refrigerador antes de que William regrese al cuarto, por lo que tomo el pequeño contenedor de hielo.

—Ness, voy a llevar estas al carro y traeré algo de hielo para la hielera, eso te debería de dar tiempo para terminar de vestirte.

La veo asentir con la cabeza, señal de que me está escuchando y me retiro.

Me muevo lo más humanamente rápido que puedo y regreso al cuarto con un contenedor lleno de hielo.

—¿Nessie? —Entro al cuarto y en una esquina está sentada, su rostro escondido entre sus rodillas. Me acerco y me siento a su lado—. Ya casi es hora de irnos.

Sacude su cabeza pero no me mira.

—Ness, ¿qué sucede? —Finalmente, ella me mira y me doy cuenta de que ha estado llorando.

—Es que… ¿cuál es el caso de regresar? Mi familia no está ahí y considerando como van el resto de las cosas, no parece que ellos… —Su voz se rompe en un sollozo y las lágrimas comienzan a fluir por su rostro.

—Nessie, imagino que es difícil, pero el Apest… —Noto su mirada de advertencia y me corrijo—. Jacob cree que es mejor ir ahí, además es para que estés a salvo.

—¿A salvo de qué? Bien y estamos haciendo nada —dice seriamente—. Los Volturi ya están matando a cualquiera que no se les una, ya mataron a Senna…

—Pero Jasper y Alice sacaron a Zafrina y a Kachiri. —Eso debe ser bueno.

—¿Y a cuantos más necesitan capturar o matar? Ya tienen a Benjamin… —Su mirada es temerosa—. Y podrían matar a Tía —dice entre sollozos—, podrían capturar a mi madre, padre o a cualquiera de mi familia y matarlos, en especial a aquellos que no tienen una habilidad.

—Es cierto, pero si se hubieran quedado en Forks eso es lo que hubiera sucedido, Alice lo vio. De lo contrario no estaríamos haciendo eso. —Tomo su mano y la pongo entre las mías, las cuales están cubiertas con los guantes.

Me sonríe, pero es una sonrisa falsa. No me cree.

—¿En verdad crees que aguantaría la pestilencia de Jacob en todo este viaje si no fuera una necesidad? —Esto finalmente la hace reír. Estaba a punto de agregar la situación de William y mía, pero lo último que quiero es que se sienta culpable y empeore las cosas—. ¿O Jacob me soportaría por tanto tiempo si no fuera una necesidad?

—Aunque no lo creas le agradas… —Eso es algo que definitivamente no creo—. A mí me agradas —dice gentilmente.

—Vamos, siendo realistas, Nessie, soy un dolor de cabeza para todos y no he hecho las cosas fácil a nadie en este viaje. —Aún recuerdo las miradas de advertencia de William y sus "recomendaciones" de que me porte bien, que me guarde mis comentarios y que use un poco más mi voz interior.

—De hecho, eso es lo que ha hecho esta odisea soportable, quitas algo de la presión de todo esto y lo diriges a otra cosa… algo que podemos controlar.

En realidad no lo había visto de esa forma, pero no está mal, es un buen argumento para las siguientes "recomendaciones" de William.

—Y si algo podemos nosotros controlar por el momento, Nessie, es mantenerte a salvo. —Comienza a interrumpirme pero continúo—. Es más sencillo para tu familia seguir su objetivo sabiendo eso.

Se queda callada por un momento, meditando y al final asiente con la cabeza.

Un ruido de la ventana me distrae momentáneamente, me quedo en silencio esperando escuchar algo más pero nada.

—Es hora de irnos. —Me levanto y tomo su mano ayudándola. Limpio con el guante sus lágrimas—. No dejes que Jacob te vea llorar, se preocupa horrores por ti y no creo que me soporte mucho con todo esto antes de que decida separar mi cabeza de los hombros.

Se ríe de esto.

Voy al pequeño refrigerador, saco la sangre y la coloco en la hielera junto con el hielo que traje de la máquina.

Un toque en la puerta me interrumpe de lo que estoy haciendo. Me parece raro que William y Jacob se tomen la molestia considerando que tienen la llave, pero lo que me pone los nervios de punta es el ligero aroma que percibo que no es de William, Jacob o un humano.

Miro a Nessie y ella también nota algo raro; ella está más cerca de la puerta y se comienza alejar, acercándose a mí.

—¿Qué se ofrece? —digo.

Nessie saca el teléfono de sus bolsillos y comienza a marcar un número.

—Servicio al cuarto —dice una voz masculina, demasiado melódica para ser humana y, considerando la calidad de hotel en el que nos hospedamos, dudo que exista este tipo de servicio.

William y Jacob no deberían estar lejos, pero no lo suficientemente cerca.

—William… —Escucho a Nessie susurrar en el teléfono, pero al parecer no he sido la única en oírlo. La puerta se abre con un estruendo y efectivamente del otro lado hay un vampiro. Reconozco a este vampiro de los recuerdos de Aro, él lo había llamado un rastreador antiguo, Michael.

Entra al cuarto cerrando la puerta detrás de él.

No lo pienso dos veces, tomo el brazo de Nessie y la jalo hacia la ventana, nuestra única ruta de escape ahora que la puerta está bloqueada. Antes de que la logremos alcanzar, el cristal se rompe dejando entrar un nuevo acompañante que no es William o Jacob.

No reconozco a este vampiro y para colmo estamos rodeadas. Suelto a Nessie y comienzo a remover los guantes, pero no lo suficientemente rápido. Logro quitarme uno antes de que el vampiro de la puerta tome mi brazo.

—Es mejor que te dejes los guantes puestos, Amalia. —La voz de Michael está a mi espalda.

El segundo vampiro agarra a Nessie y le quita el celular de su mano, colgando la llamada.

—Déjenla ir. Es a mí a la que quieren —digo viendo al vampiro que la tiene, mis esperanzas yéndose al suelo cuando sacude su cabeza.

—De hecho venimos por ambas. Es una sorpresa bastante agradable encontrarlas juntas y solas. —Michael me jala hacia atrás alejándome de Nessie.

Sé por qué Aro me quiere, pero, ¿por qué a Nessie? Por las razones obvias, justo se las acababa de explicar, ¿qué mejor manera de distraer a los Cullen y aceptar que ellos se unan a los Volturi? ¡Mierda!

Nessie mira a su oponente y, sin pensarlo, pone su mano en su brazo, su rostro inmediatamente cambia, tomándolo por sorpresa con su habilidad. Toma ventaja de esta distracción y lo golpea con la otra justo en la quijada.

Tan pronto como veo esto, comienzo a luchar con Michael, sin lograr mucho. Él me gira de tal forma que quedamos cara a cara.

—No quiero hacerte daño, Amalia, por favor no me des una causa. —Sus palabras son sinceras, pero el grito de dolor de Nessie me hacen girar y la veo justo cuando el otro vampiro le da una cachetada. Mi instinto de autopreservación se va al infierno, prometí mantenerla a salvo y no pienso romper esa promesa.

Jalo una de mis piernas y con la mayor fuerza posible la dejo caer justo sobre su pie. Hay dolor en sus ojos y afloja el sostén que tenía en mi mano, lo suficiente para que saque mi mano del guante.

Me giro y veo al idiota que golpeo a Nessie jalando su cabello, sin permitirle que vaya a ningún lado. Me enfoco en el vampiro y, sin ningún remordimiento, le quito su sentido del equilibrio, el vampiro cae al piso y la suelta. Nessie me mira dudosa.

—¡Corre! —grito mientras siento a Michael poniendo sus brazos a mi alrededor y jalándome hacia atrás.

Se dirige hacia la puerta, con su teléfono en la mano y abandona el cuarto. Michael mientras tanto comienza a empujar mis brazos hacia abajo.

—Alessandro, ¿estás bien? —El otro vampiro comienza a levantarse en cuanto mis manos están en mi espalda.

—Sí. —Él me mira y no está nada contento. Se acerca y ahora me da una cachetada a mí.

Hijo de la… acabas de comprar tu boleto derechito al infierno.

—Basta, Alessandro —le advierte Michael.

—Esta fémina me hizo perder a la otra. —Su voz tiene un fuerte acento italiano.

—Tenemos que irnos antes que los otros aparezcan. —Michael comienza a jalarme hacia la ventana. Pasamos frente al refrigerador en donde están las bolsas de sangre, pero no estoy lo suficientemente cerca para alcanzarlas.

—Colócale los guantes.

Alessandro saca de sus bolsillos un par de lo que parecen uno guantes de malla de mental unidos, como unas esposas. Alrededor de las muñecas tienen unos broches para ajustarlas, lo cual haría difícil la tarea de quitarlos. Imagino que esas cosas las van a colocar con mis brazos en la espalda, como un prisionero.

—Podrás romper la unión, pero antes de que te los quites estaremos a tu lado volviéndolos a amarrar —dice Alessandro como si estuviera leyendo mi mente.

Considerando mi situación anterior que era no tener manos, definitivamente es una mejora.

Logran colocar el primero, pero están tan distraídos que no ven a Jacob parado en la entrada de la puerta, su aroma que está en el cuarto después de pasar toda la noche no los alerta. En cuanto me ve su cara está furiosa y su cuerpo comienza a vibrar rápidamente hasta que… puff… Un gran lobo está frente a mí, cubriendo la mayor parte del cuarto.

Definitivamente debo de recordar no molestar tanto a Jacob, lo he subestimado.

Siento el movimiento de las manos de Alessandro detenerse, una indicación de que ha notado al nuevo miembro del cuarto.

Michael me jala hacia un lado dejando a Alessandro completamente abierto. Me golpeo contra la pared mientras veo al otro vampiro correr hacia Jacob. Desafortunadamente para el lobo, Alessandro es rápido y golpea su estómago. Escucho a Jacob gemir de dolor, pero se recupera rápido moviéndose al otro extremo del cuarto antes de que lo tome del hocico.

Mientras tanto, Michael continúa tratando de colocar el segundo guante, pero ahora yo estoy haciendo su trabajo más difícil.

Escucho un fuerte golpe y alguien maldiciendo en italiano, me atrevo a mirar la escena y Alessandro está en una orilla del cuarto mientras que Jacob corre hacia él. El vampiro toma ventaja de ser más pequeño y se mueve bajo la figura de Jacob.

Jalo mi mano del agarre de Michael y, con mi boca, comienzo a jalar con toda mi fuerza el guante.

Escucho a Jacob gemir nuevamente y, cuando me giro, veo que Alessandro lo tiene contra una esquina. Jacob, con toda su fuerza, se dirige hacia él, mientras mantiene su cabeza abajo. Alessandro lo detiene y lo empuja de regreso a la esquina.

¡No! Necesito ayudarlo. Finalmente me arranco el guante y saco mi mano. Michael está a punto de terminar con la otra mano y cerrar el broche que une a ambos, cuando se da cuenta que ya liberé mi otra mano y que estoy escupiendo el maldito guante al otro lado del cuarto.

Ahora Michael es el que está blasfemando en italiano, pero no suelta mi mano, sabe que soy una amenaza si las dos están libres.

Me comienza a jalar hacia donde está el guante, pero yo pongo resistencia, en especial cuando veo la hielera a mis pies, me estiro logrando abrirla.

De reojo veo la lucha y ahora Jacob está en el suelo, sin moverse y Alessandro se está acercando… No está bien, no está para nada bien.

Tomo una de las bolsas de sangre y, sin pensarlo dos veces y conteniendo la respiración, acerco la bolsa a mi boca y con mis dientes la abro, lo más rápido y más cuidadosamente que puedo, tratando de no pensar en lo que estoy haciendo y controlando la tentación. Afortunadamente no cae una sola gota en mi boca. Desafortunadamente, el aroma es inesperado para Michael y de un jalón me acerca a él tirando el contenido sobre mí.

¡Grandioso! Ahora soy un vampiro cubierto en sangre humana, con dos vampiros a mi alrededor. Veo frente a mí y ahora el enfoque de Alessandro no es en Jacob, su mirada hambrienta está sobre mí.

Michael me suelta la mano, pero no me muevo lo suficientemente rápido y siento un dolor en mi hombro. ¿Me acaba de morder?

Lo golpeo tan fuerte como puedo y me alejo de él, quitando el guante que me había puesto y preparándome para controlar a este par de fieras. Pongo mis manos frente y nuevamente remuevo el sentido de equilibrio de Alessandro, haciéndolo caer en el piso. Desafortunadamente, descubro que mi habilidad sólo me permite remover un sentido a un ser a la vez y Michael me muerde nuevamente en mi espalda baja. Ya comienzo a sentir el dolor del veneno de la primera y espero con pocas ansias el de la segundo. Nuevamente lo golpeo con mi pierna y me muevo al otro lado del cuarto.

—¡Jacob! —le grito mientras trato de escapar de Michael que está corriendo desesperado tras de mí. Este grito trae consigo un precio y mi garganta está ardiendo de dolor por el aroma de la sangre que está sobre mí, haciéndome perder el enfoque de Alessandro, que se para y comienza a correr también tras de mí, sus ojos salvajes por la sangre.

Afortunadamente, el Apestoso decide despertarse de su siesta y muerde a Alessandro en una pierna, arrancándola de su cuerpo y haciendo a Alessandro caer al suelo con un fuerte golpe, seguido por su alarido de dolor. Su pierna ahora en el hocico de Jacob.

Mi atención ahora está en Michael, me detengo y lo enfrento, remuevo su sentido de equilibrio.

—Lo siento mucho —digo. En el fondo sé que no tenía la intención de herirme, lo demostró en los ratos que me tenía capturada y ordenando a Alessandro que no lo hiciera. Es un soldado, después de todo, siguiendo órdenes de Aro, sin poderlas resistirlas, no me da nada de placer saber qué es lo que tengo que hacer.

Tan pronto como puedo, me agacho y con todas mis fuerzas remuevo su cabeza de su cuerpo, se produce un sonido chillante por la desmembración del cuerpo y hace eco con el que proviene de la otra esquina en donde están Alessandro y Jacob. Continúo moviéndome sin pensar en lo que estoy haciendo, separar en pedazos a Michael.

No me atrevo a mirarlo, camino hasta donde estaba localizado el escritorio y entre los escombros encuentro la biblia, el cerillo milagrosamente aún donde lo había encontrado. Me giro y veo que Jacob ya casi termina con Alessandro. Camino hasta donde está y le ayudo.

—Vete, Jacob, yo me encargo de quemarlos. —Miro a Jacob y sacude su cabeza, su mirada diciendo lo que no puede en su forma de lobo: Haremos esto juntos. Lo ignoro y comienzo el fuego con los primeros restos que encuentro.

—Alguien necesita activar la alarma contra incendio y evacuar el hotel —digo robóticamente tratando de no pensar en lo que estoy haciendo. Al parecer está funcionando ya que descubro demasiado tarde que tome una mano. Unas cuantas imágenes fluyen por mi cabeza, de cómo nos estaban rastreado con el Mercedes negro, la voz de Alessandro haciendo eco en mí cabeza "Più sarà Non siamo soli".No estamos solos, más vendrán.

—Jacob, más vienen en camino —repito las palabras reavivando las llamas que se habían aminorado en mi garganta—. ¡Evacúa ahora! ¡Alarma de fuego! Lleva a Nessie y a William a un lugar seguro, yo los distraeré.

Rápidamente aviento el resto de las piezas al fuego, cuando me doy la vuelta Jacob se ha ido. Finalmente decidió seguir mis órdenes, pero no tengo tiempo de regodearme en mi éxito, el sonido de la alarma de fuego rompe el silencio. Decido, de último momento, dejarme la camisa puesta en lugar de tirarla al fuego, el olor a sangre junto con el mío hará que los demás me sigan.

Saco las llaves del carro del bolsillo del pantalón, tomo la hielera con el resto de la sangre y salto por la ventana, dejando mi rastro claro mientras me dirijo al carro, sin molestarme en ver si William, Nessie o Jacob están cerca.

—Lo siento mucho, William, pero prometí que los iba a proteger —son las únicas palabras que digo antes de poner en marcha el carro y manejar en dirección opuesta a Forks.