Le daba igual lo que le hubiese dicho, ella estaba convencida de lo que había olido aun sabiendo que era imposible. Si Rita hubiese encontrado a Haruka la rubia ya estaría muerta, pero… Había sentido ese olor tan real... No tenía ningún problema para describir cada esencia de su aroma, jamás habría podido confundirlo. Además decían que el sentido del olfato era el que más memoria tenía, ¿no? No podía ser una simple ilusión… ¿O sí? Ya no sabía qué pensar, para ella había sido real pero desde que estaba ahí encerrada se había refugiado en los recuerdos y en la construcción de un mundo con Haruka a raíz de la imaginación ¿Habría empezado a mezclar la realidad con la ficción? ¿Estaba enloqueciendo? Se aferró a su violín y aspiró su aroma fuertemente intentando encontrar en él algún rastro de ese olor, pero sólo encontraba el de la madera y su propio olor. Cada vez se encontraba más perdida.


Fher la observaba desde el monitor, sabía en lo que estaba pensando la peliverde. Sabía que estaba enloqueciendo por ella, y eso le desquiciaba más. Pensaba que teniéndola encerrada bastaría para tenerla bajo su dominio pero no era así, por mucho que ella estuviese ida la mayor parte del tiempo todavía sacaba fuerzas cuando él intentaba acercarse a ella… Había vuelto a visitarla esa mañana aprovechando que Rita dormía, pero otra vez había salido mal parado. Ni teniéndola bajo su poder podía tenerla para sí mismo.

- Cariño, han llamado preguntando si vas a ir a la reunión de esta tarde.

Fher no había notado que la pelirroja había entrado en el cuarto, cada vez que miraba el monitor se metía tanto en él que perdía la noción de lo que le rodeaba.

- ¿Para qué quieren que vaya?

- Pues para que les digas qué hacer… Están un poco… preocupados – Intentó decir sus palabras con cuidado para no ofenderle – porque aún no les has dicho nada… Y como el jefe te hizo responsable en esto…

- ¿Es que no saben hacer nada solos? – Rita retrocedió ante el tono agresivo del rubio.

No tenía suficiente con no ser capaz de obtener nada de Michiru ni con tener que dar por perdida a Haruka, no. Para colmo sus compañeros no dejaban de molestarle pidiéndole órdenes para afrontar el inminente enfrentamiento que iban a tener con los airenses… Buf, no lo soportaba, ¿acaso necesitaban que les dijese absolutamente todo lo que tenían que hacer? Menuda panda de estúpidos. Estaba claro que hoy no iba a ser un buen día.

- Puedo decirles que no vas…

- No, diles que iré. Si son tan ineptos es evidente que necesitan un líder – Miró el monitor una vez más, Michiru seguía sentada en el suelo abrazando su violín. Retuvo esa imagen en su mente y se levantó – Más te vale no ser tan incompetente como ellos.


- ¿Te encuentras mejor?

- Ya te dije antes que sí. Estoy bien, de verdad.

- Deberías descansar un poco más, por si acaso.

- No hace falta, lo que necesito es moverme y hacer un poco de ejercicio.

Haruka salió de la cama de golpe ante la atenta mirada de Natomi. Se extrañó por completo al ver como éste la miraba fijamente embobado, pero no la miraba a los ojos sino…

- ¡Date la vuelta AHORA mismo! – No se había dado cuenta de que estaba en ropa interior.

Natomi se giró torpemente, visiblemente sonrojado, aunque sus colores no eran nada al lado de los de Haruka.

- Tampoco es para ponerse así… ¿Cómo crees que te quedaste en ropa interior? ¡AUCH! – La rubia le había lanzado la almohada contra la cabeza.

- ¿Se puede saber por qué me quitaste la ropa, maldito pervertido? – Se vistió rápidamente con las prendas que había en la silla – Ya puedes girarte, degenerado.

- ¡Eh! ¡Estabas sudando como un pollo con esa fiebre del demonio! No te iba a dejar con la ropa empapada.

- ¡Pues haberlo hecho!

- Cuando te desnudaba Michiru para 'bañarte' – entrecomilló la palabra con sus manos – bien que no te quejabas… - Volvió a recibir un ataque con la almohada – ¡Te vas a enterar!

Natomi se hizo con otro almohadón e iniciaron una batalla que se alargó unos cuantos minutos entre risas y pequeñas pullas que se lanzaban. Haruka tenía que admitir que había encontrado en aquel muchacho un amigo que no se esperaba tener. Él no era como el resto de miembros de la mafia, y su compañía lograba distraerla.

Detuvieron el juego cuando Natomi cayó exhausto.

- Bueno, ya has hecho ejercicio como querías… - su respiración era entrecortada.

- Creo que tú deberías hacer un poco más, no pareces en buena forma. Deberías venirte a correr conmigo.

- Sería mejor que nos quedásemos viendo una película o echando una partida a la play… Recuerda que aún te buscan y tú estás un poco débil. No es bueno que te pongas a tiro saliendo a correr sin ninguna precaución. Actúas como si quisieras que te atrapasen de nuevo – su voz denotaba cierto reproche, pero era obvio que lo hacía porque estaba preocupado por ella.

Ya le había contado a Haruka todo sobre el encuentro con el rubio en la cafetería en donde supuestamente debía esperarle Michiru, pero al contrario de lo que Natomi se esperaba, Haruka se lo había tomado con calma. Pensaba que la rubia se asustaría y cometería alguna estupidez ante la posibilidad de que Michiru estuviese en peligro, pero en cambio había reaccionado riéndose lacónicamente, sin creerse que la peliverde no estuviese involucrada, y lejos de seguir con ese tema de conversación buscó cualquier pretexto para darlo por finalizado.

- No me va a pasar nada, sé cuidarme sola.

- ¿Igual que cuando te capturaron?

- Eso fue distinto, sabían en donde estaba en todo momento y me hicieron una encerrona – su tono cambio drásticamente a uno mucho más serio y brusco. Pensar en cómo era su vida antes de Michiru le quemaba el alma – Me voy a correr.

Nada más salir al exterior se puso la capucha para cubrirse del frío e intentar pasar desapercibida ante posibles enemigos. Había sido sincera con lo de que necesitaba hacer algo de deporte, y si era algo que significase salir al aire libre mejor, puesto que después de haber estado recluida estaba totalmente necesitada del aire libre, pero su principal motivo para salir no era ese. No había querido inquietar a Natomi mostrándole la verdad, por lo que había intentado actuar como si nada, pero no podía estar más tiempo aguantando la incertidumbre. Obviamente estaba muy, pero que muy preocupada por la presencia del rubio en el lugar de Michiru en aquella cafetería, eso no podía significar nada bueno, ni para ella ni para Michiru. Le había costado armarse de valor para ir a buscarla, pero se había convencido de que debía escuchar la justificación que nunca pudo darle. Por mucho que la peliverde le hubiese engañado aún tenía una mínima esperanza en que existiese una explicación. Aún soñaba con que fuese una realidad el hecho de haber sido la primera persona en adentrarse en su verdadero ser y sacarlo a la luz. No, Michiru no podía haberle mentido tanto… Pero era una espía… Esa era su profesión, se pasaba la vida mintiendo a sus víctimas… ¿habría sido ella una estúpida más de su lista de engaños? No quería creerlo. No podía. Aún tenía serias dudas sobre si debía perdonarla o no, y aunque su racionalidad le decía a gritos que debía mantenerse apartada y no exponerse a posibles trampas, ella no podía quedarse quieta si existía una sola posibilidad de que Michiru estuviese en peligro. Aceleró el ritmo. Esperaba de todo corazón que estuviese tranquilamente en su casa, sentada junto a la chimenea con alguno de sus libros entre las manos. Sabía que estaba totalmente loca, pero prefería que Michiru le hubiese tendido una trampa a que estuviese metida en problemas… Y más sabiendo de lo que era capaz el maldito rubio. Haruka corría más rápido que nunca.


- Y bien, ¿cuáles son las novedades?

- Aún no hemos encontrado gran cosa, señor, pero ya tenemos un dato interesante que estamos investigando.

- Continúa.

- Hemos descubierto que los airenses llevan un tiempo buscando a dos de sus hombres que al parecer desaparecieron durante una misión. No hemos podido averiguar de qué tipo de misión se trataba pero no volvieron a saber nada más de ellos.

- ¿Y eso qué tiene que ver con la muerte de mi hijo?

- Precisamente esos dos hombres eran los que custodiaban en gran medida a Farro… Ellos, junto con un tercero del que no hemos logrado obtener identidad alguna, eran los encargados de cuidarle y de controlarle.

- ¿Creéis que fueron ellos quienes le asesinaron?

- Es una posibilidad que barajamos… Aunque existe un pequeño inconveniente.

- ¿Cuál?

- Desaparecieron antes.

Garret suspiró, empezaba a estar bastante harto de tantas desapariciones.

- ¿Y si se escondieron porque traicionaron a su bando?

- Podría ser pero… ¿por qué hacerlo? Tenían contacto directo con él, podían matarle y huir.

- Sí, pero de esa forma nadie sospecharía de ellos, ¿no?

Su súbdito parecía plantearse aquella teoría, aunque no le convencía demasiado pero era lo único que tenían.

- Tendremos que dar con ellos, pero aún nos queda saber que móvil podrían tener para querer cargárselo.

- Me parece bien, seguid con eso.

El hombre asintió y se dispuso a salir del despacho del jefe villalbense, aunque antes de hacerlo se detuvo y se giró un tanto inseguro.

- Señor… ¿Está seguro de que Fher es el indicado para hacerse cargo del mando en este momento tan delicado?

- ¿A qué vienen tantas dudas? Siempre ha dado grandes resultados. Vale que en la misión de Tenoh se estancó un poco pero podría pasarle a cualquiera… Y ahora que lo pienso… ¿podrías pedirle a Rita que se ponga en contacto con Michiru para que regrese? No tiene ningún sentido que siga en esa misión ahora que… - no fue capaz de seguir.

- ¿Michiru? – Estaba desconcertado – pero señor… Michiru está en el almacén.

- Ah, ¿ya volvió? Menos mal que Fher no se olvidó de ella. No nos conviene dejar cabos sueltos en tiempos de guerra, ¿qué hicieron con Tenoh?

- S-señor… - tragó saliva, no se esperaba que su jefe no estuviese al tanto de esto – Michiru está en el almacén…recluida por traición.

- ¡¿Qué?

- Fher la encerró después de que… Bueno de que… Eh… Por lo visto se enamoró de la prisionera y pretendían huir de verdad.

- No puede ser… ¿Michiru? ¿Michiru Kaioh? Es imposible… - el jefe no podía creerlo, no de ella, pero una oscura teoría se formó en su mente - ¿Y por qué nadie me ha dicho nada antes?

- P-pensábamos que lo sabía, señor…

- ¿Cuándo?

- ¿Qué?

- Que cuándo descubrieron que nos estaba engañando, ¿antes o después de la muerte de Farro?

- Después, señor, aunque habían 'huido' antes de que su homicidio…

- Interrogadlas YA. Quiero saber ahora mismo si ellas son las responsables de su muerte.

- Hay… Hay un problema.

- ¿Otro más? – su tono mostraba cada vez más impaciencia y exasperación, no soportaba que se le hubiese estado ocultando información por muy apartado que estuviese actualmente.

- Tenoh escapó – lo dijo con miedo, sabía que su jefe desataría toda su furia – No… no tenemos ni idea de dónde se encuentra.

- Buscadla.

- Pero… Pero ¿y los dos hombres airenses desaparecidos?

- Buscadlos a ellos también. Si es necesario recluid a un par de hombres más.

- Con su debido respeto, señor, no creo que sea buena idea dejar el cuerpo con menos hombres ante un posible ataque de los…

- ¡LO QUE TÚ CREAS NO IMPORTA! TENOH ESTÁ DESAPARECIDA, MICHIRU NOS HA TRAICIONADO, ESOS DOS HOMBRES NO DEJAN DE SER SOSPECHOSOS Y ENCIMA ME OCULTÁIS INFORMACIÓN.

- No era nuestra intención…

- ¡ME DA IGUAL! Fher se va enterar bien de lo que significa esconderme datos… Y a ti más te vale encontrar a esa maldita escoria rubia y a esos otros dos individuos porque si no acabarás encerrado en ese puto almacén con la zorra traidora, ¿me has entendido?

- S-sí, señor.

- Bien, entonces lárgate de mi vista y ponte a trabajar.

Al ver como su súbdito cerraba la puerta cogió el teléfono y marcó el número de Fher. Necesitaba dejarle un par de cosas claras, nadie jugaba con él.

- ¿Señor?

- Déjate de formalidades y dime por qué coño me has mentido.

- ¿Qué? – Notaba el tono dubitativo del rubio.

- ¿Por qué narices no me dijiste lo de Tenoh y Michiru? ¿Qué narices has hecho al respecto?

- Lo siento, señor – Fher se relajó, por un momento había pensado que le hablaba de Farro – pensaba que no era un buen momento para darle más malas noticias.

- Eso no es excusa, imbécil – el jefe estaba realmente cabreado. No solo le molestaba que le tratasen como un idiota sino que encima había perdido a su mejor espía y todo por culpa de una estúpida misión de la que nunca obtuvieron nada – que te quede bien claro que esta es la última vez que me ocultas algo. Como vuelva a enterarme de algo así te corto los huevos, ¿me has oído?

- Sí, señor… Discúlpeme, no era mi intención que…

- Cállate, nada de lo que digas va a cambiar tu estupidez. Tienes suerte de que soy un hombre compresivo y te voy a dar una segunda oportunidad.

- Y-yo…Gracias, señor…

- He dicho que no hables. Escúchame bien porque no voy a tolerar más errores. A partir de ahora ya no estás al cargo del enfrentamiento con los airenses…

- ¡Pero no es justo yo he…

- Qué te calles, joder, déjame terminar. Retomo el mando en ese asunto, tú tienes cosas más importantes que hacer. No te molestes en ir a la reunión de esta tarde porque iré en tu lugar, las cosas vuelven a su sitio. Quiero que de ahora en adelante te dediques por completo en interrogar a Michiru.

- ¿Qué? – Fher no entendía nada – ¿A interrogarla sobre qué?

- Sobre mi hijo. Quiero saber si ella y Tenoh han tenido algo que ver con su muerte. Quiero que le exprimas toda la información que pueda tener hasta que confiese, y cuando no estés con ella quiero que estés buscando a Tenoh, ¿ha quedado claro? No me importa si la traes viva o muerta pero quiero que la encuentres.


Doug llevaba días enfrascado en la sala de juntas con sus hombres más capaces, pensaba machacar de una vez por todas a los villalbenses para que Garrett desapareciese de su vida. En cierta medida le había creído cuando éste había mostrado desconcierto ante la noticia de la muerte de Farro, pero eso ya le daba igual, se había dado cuenta de que lo único que quería era acabar con él de una vez por todas, acabar con la fuente de su sufrimiento. Era una pena no disponer de Haruka en un momento como ese, podían resultarles muy útiles sus capacidades pero bueno, ya se las apañarían. Si tenían suerte se toparían con ella durante el enfrentamiento y la obligaría a combatir a su lado. Daba igual el tiempo que llevase recluida, tenía un deber con su bando.

Dejó de un lado las posibilidades remotas y volvió a centrarse en los hechos. Habían vuelto a establecer vigilancia en el cuartel general de los villalbenses, en el piso de la mujer pelirroja, en el domicilio de Garrett y en el almacén. En un momento así daba igual que la mayoría de esos sitios no les hubiese reportado utilidad en ocasiones anteriores, ahora debían aferrarse a cualquier cosa. Tenían que reunir toda la información posible acerca de los movimientos de sus rivales, pues planeaban lanzar su primer ataque la próxima semana.


- ¿No deberías estar con los chicos en el cuartel?

- ¿Y a ti qué coño te importa? Deja de controlarme de una vez, pesada.

- Pero, cariño, yo solo…

Fher la calló con una bofetada. Estaba totalmente desquiciado desde la conversación que había tenido con el jefe. No solo le había tratado como a un cualquiera sino que encima estaba investigando lo de Farro… Como descubriese la verdad podía olvidarse de hacerse con el mando del poder de la mafia. No podía permitir que saliese a la luz que él era el responsable de su muerte, debía ocultarlo. Por suerte él era el encargado de interrogar a Michiru así que podría manipular al jefe, aunque tenía que enterarse por cualquier medio de quién más estaba involucrado en esta investigación para deshacerse de él… Joder, se le estaban acumulando los problemas.

- Haz algo útil de una vez y ves a bañar a Michiru, que ya apesta.

- Pero… ¿qué más da? Es decir… Tú no tienes que entrar ahí en ningún momento y…

- ¡HE DICHO QUE LO HAGAS! – La zarandeó con fuerza y la empujó hacia la puerta – Mantén tu boca cerrada y cumple tus órdenes, inepta – se expresó mordazmente con la plena intención de hacer daño. Necesitaba desahogarse con alguien.

Rita asintió y abandonó el cuarto casi con lágrimas en los ojos, no soportaba que Fher la tratase así cuando ella se desvivía por él. Apretó el puño para procurar calmarse antes de coger a Michiru y respiró profundamente. Ella también necesitaba pagar su frustración con alguien.

Llevó a Michiru en silencio al baño sin necesidad de decirle nada para que entendiese que debía ducharse.

- ¿Vas a mirarme todo el rato? Es incómodo.

- No creo que precisamente tengas algún problema con que alguien te vea desnuda con la cantidad de veces que te has abierto de piernas para conseguir tus propósitos.

- Eso no es de tu incumbencia.

- Tienes razón, lo puta que tu puedas ser no es asunto mío, pero el hecho de que tengo que joderme y verte ducharte para que no hagas ninguna tontería sí que lo es, así que date prisa o tendré que forzarte.

Michiru no comprendía la bipolaridad de la pelirroja. El día anterior se había mostrado hasta amable al darle su violín, y cuando la había hablado lo había hecho con un tono que reflejaba hasta algo similar a la comprensión, pero en este momento estaba siendo una completa arpía.

- En ese caso disfrútalo – Michiru se desnudó retándole con la mirada – aunque preferiría que no me contases si te masturbas pensando en mí.

Rita le arreó un golpe a la peliverde.

- Déjate de tonterías, niña, y aséate rápido. Créeme que lo que menos me apetece ahora mismo es estar viéndote y soportándote.

- Vaya, parece que alguien ha tenido un mal día. ¿Qué sucede? ¿Te has dado cuenta de una vez de que él sólo te está utilizando?

Intentó esquivarlo pero no pudo. Esta vez recibió un impacto mucho más duro que la tiró al suelo.

- Dúchate de una vez.

Se tocó la zona en la que había recibido ese último golpe y entró en la ducha sin decir más. Dejó que el agua cubriese su cuerpo e intentó abstraerse para no sentir la mirada de Rita, quería poder disfrutar de ese pequeño momento con su elemento favorito.

- No hace falta que te frotes tanto, lávate el pelo y sal.

No había manera. La miró con despreció y obedeció sus órdenes. Sabía que no le convenía enfrentarse a ella también. Tenía que reservar todas sus fuerzas para resistir los intentos de violación del asqueroso rubio, así que sería mejor que no retase a Rita para que le diese ningún otro golpe que pudiese herirla. No podía darle ninguna ventaja.

- Por cierto, el otro día te mentí – la voz de la pelirroja volvió a interrumpir sus pensamientos.

Michiru se giró. Lo sabía, no había sido una alucinación, había olido la fragancia de Haruka en ella.

- ¿Dónde la viste? ¿Cómo está? – su voz estaba agitada.

- Más bien pregúntame con quién la vi – Rita necesitaba hacerla daño para aliviar su propio dolor – Estaba muy bien acompañada por una rubia despampanante, ¿sabes? Se lo estaba pasando muy bien, así que respondiendo a tu segunda pregunta… Digamos que decir que está bien sería quedarse cortos – le hizo un guiño hiriente para profundizar más su herida. La había mentido descaradamente pero sabía que estaba tan desesperada que picaría el anzuelo.

- Mientes.

- Oh, piensa lo que quieras, a mí me da igual. Deberías alegrarte por ella ahora que por fin es feliz. Además, si no le he dicho nada a Fher es porque es obvio que no tiene ninguna intención de volver a por ti y causarnos problemas, así que está a salvo. Sé buena chica y anímate, al fin y al cabo ya es libre, ¿no? Ya no puedes hacerla daño.

Michiru le dio la espalda, no quería que viese como sus ojos se humedecían. Esa última frase le había machacado porque la sentía totalmente cierta, ella era la causa del dolor de Haruka. Le hubiese gustado ser capaz de contratacarla con una respuesta inteligente e intentar desmontar sus palabras pero era consciente de que si hablaba no tardaría en mostrar su vulnerabilidad, y no podía permitírselo… Al igual que tampoco podía estar convencida de que Rita le mentía. Estaba totalmente convencida de que el día anterior transportaba el olor de Haruka, había estado cerca de ella… y de la rubia que estaba a su lado. Tenía que pensar en otra cosa, no podía soportar imaginarse a Haruka con otra mujer.

Rita disfrutó la escena. Conocía bien el dilema interior que estaba pasando la peliverde en ese momento, y estaba gozando de cada segundo de su dolor. Ella no iba a ser la única en pasarlo mal en el amor, no, si ella estaba mal arrastraría con ella al resto.

Apenas cinco minutos después ya estaban en el cuarto de nuevo. Ninguna de las dos había vuelto a hablar, por lo que transcurrieron con calma aparente. Michiru notó como le apretaba con más fuerza de la normal en el brazo al conducirla hasta la habitación, pero no hizo ninguna mueca de dolor para no mostrarle más debilidad. Que no fuese a oponerse con ella no significaba que fuese a rendirse tan fácilmente… Aunque ahora solo le quedaba aferrarse a la fantasía. Tanto Fher como Rita le habían dicho lo de que Haruka no vendría a por ella, y aunque intentaba no creerles, tenía que admitir que cada vez su miedo le convencía más de ello. Haruka no quería saber nada más de ella… No volvería a verla más allá de sus sueños.


Había confirmado la peor de sus sospechas al llegar allí. La casa estaba tal y como la había dejado la última noche que estuvo en ella. El coche estaba aparcado enfrente de la puerta, en la encimera todavía estaban sus vasos usados, en el sofá estaba la manta con la carcasa de la película que habían estado viendo, y en el cuarto estaba la cama medio deshecha con la almohada apoyada en la pared y con el álbum de Michiru encima… Nadie había estado viviendo allí desde entonces. Michiru no había estado allí desde entonces. Apretó sus nudillos con fuerza y pegó un puñetazo contra la pared, haciéndose un daño considerable en la mano y provocando que una lágrima recorriese su rostro, pero no por el dolor físico sino por la impotencia… Se sentó en la cama y acarició con ternura las sábanas, dejando que la tela se introdujese entre sus dedos. Respiró para intentar calmarse pero no podía. Se arrastró por la cama para llegar a la otra almohada y sacar de debajo de ella una camiseta. La camiseta de dormir de Michiru. La abrazó con fuerza, intentando creerse que estaba abrazándola a ella. Todo había sido culpa suya. Michiru estaba en peligro por su culpa.


RESPUESTAS A REVIEWS:

Pajaro Loco: En este cap Rita volvió a ser bastante malvada, pero a ver qué sucede con ella! Gracias por pasarte y por opinar ^^ ¡Un saludo!

Alexia: Gracias ^^ jajaja lo de mi acento es muy cierto… de hecho no solo puedes saber mi país sino que incluso es probable que haya delatado mi ciudad en mi forma de escribir, creo que ya es tarde para disimularlo xD Ya estoy mucho mejor, gracias ^^ en la universidad aún me espera una semana un poco más ajetreada pero después tengo unos días de calma, yuju! Así que actualizaré más seguido la siguiente semana. ¡Cuídate tú también!

Fanficnis: Sí, están todos bastante perdidos aunque por suerte Haruka ya va tomando un poco el rumbo, hace falta un poco de acción con ellas ;) Michiru sabe defenderse bien, aunque en la situación que está es bastante complicado, pero por suerte le odia tanto que hace lo imposible por evitarlo. Gracias por seguir la historia y por pasarte por aquí, ¡nos vemos en el próximo cap!

Alexisss: Rita parece empatizar con Michiru pero todavía queda el inconveniente de que sigue prendada de Fher. Va a tener mucho peso el camino que ella tome, pues en este momento es el contacto más humano que tiene Michiru y la que mejor puede defenderla en el caso de que el rubio intente algo sucio con ella… ¡Gracias a ti por pasarte!

UKT: Hola una vez más ^^ Me fastidia tener que admitir que ahora mismo dependemos en cierta medida de la decisión que tome Rita porque cuando empecé a escribir la historia quería que fuese una zorra desalmada a la que cargarme sin piedad xD pero la historia ha evolucionado a algo bastante distinto así que tendré que controlar mis impulsos homicidas y ver qué hace, snif (¿a qué ahora doy también un poco de miedo? Jajaja). Me alegra eso de que te unas al club de la locura, pensaba que era la única psicópata que se imaginaba la cara de Rita y Michiru cuando le olfateaba xD Gracias por todo ^^ Ah, y la exposición me fue bien ;) ¡un saludo!

Alex: Jajaja si el bate es de goma me quedo MUCHO más tranquila, fiu. Esa idea se me ha pasado por la cabeza pero aún tengo que ver que hago con ello, la historia puede cambiar tanto… muajaja. Y sí, estamos todos locos, no hay duda xD Incluso creo que nosotros estamos peor que los personajes de la historia… pero bah, ¡ser normal está sobrevalorado! Y lo del lemon jajajaja desde que lo leí me lo estuve replanteando y quizás te conceda el honor, pero solo porque me lo pides tú, ¿eh? (y porque tienes un bate de goma xD) Gracias por pasarte una vez más ^^

Lore: Había dejando lo de los bandos descuidado pero ya estoy volviendo un poco a ello ;) Creo que más de uno le pateamos a Fher en sus partes en ese momento, y por desgracia creo que seguiremos haciéndolo unas cuantas veces más. Ahora las cosas están complicadas pero con Haruka dispuesta a encontrar a Michiru vuelve a haber un poco de esperanza. Gracias por pasar, ¡un saludo!

FICR: Sí, aunque lo tiene un poco destrozado y tiene que recomponerlo. Las personas tienen tantos matices que se hace muy difícil conocerlas a fondo, aunque por suerte hay algunas con las que conectamos tanto que las llegamos a conocer mejor que ellas a sí mismas. Mis personajes me están quedando casi tan bipolares como yo xD pero me gusta intentar darle tridimensionalidad a sus personalidades y ese fue mi principal propósito en esa historia. Ese fue el motivo del nombre de este fic (bueno, ese y que se me da fatal tener que darle nombre a las cosas xD). Gracias por tu opinión ^^

Maru147: Jajaja gracias, me gusta eso de ser imprevisible :p aunque espero que a la larga no me perjudique. Qué bien que tengas tiempo libre ahora ^^ y gracias por dedicarlo en mi fic, eso me halaga enormemente. Mis trabajos van bien, gracias! Esta semana me quitaré un par de entregas y ya tendré unos días libres en los que podré escribir bastante muajaja! Hasta el próximo cap, que si todo va bien será mañana.

Vientocortante: ¿puedo saber que pensabas que pasaría? Por curiosidad ^^ en este ya retomé ligeramente algo de los bandos que como bien dices los había dejado un poco de lado en los últimos caps. Poco a poco irán teniendo más novedades pero como bien crees, Natomi y Rita van a tener un peso importante. Ahora mismo hay mucho en manos de Rita. Respecto a mi gripe ya estoy mucho mejor, gracias ^^ y muchas gracias por las felicitaciones y por el comentario, un saludo y cuídate!

saori-seika-san: Jajaja ay, siento lo de que no pudieses dormir y lo de haber tardado tanto en actualizar, para la próxima tardaré menos, lo prometo ;) espero que este cap lo haya compensado un poco. Muchas gracias por todo, ¡un saludo!