Un chico, perdido para siempre
Capítulo 21 – Reacciones, a favor y en contra
Estaban sentados solemnemente en el despacho de Dumbledore escuchando el relato de Draco Malfoy. Habían venido muchos aurores, Alastor Moody era uno de ellos. Habían detenido a Crabbe y Goyle y estaban interrogándolos en otro recinto. Harry y Draco se habían sentado en un sofá, uno al lado del otro, y miraban a Dumbledore y a los otros jefes de Casa desafiantes, dispuestos a reaccionar en el caso de que cualquiera se atreviera a plantear alguna objeción sobre su relación.
Para gran alivio y satisfacción de Harry, Ron, Hermione y Ginny le habían mostrado con resolución su completo apoyo, a pesar de los tres seguían abrigando ciertos reparos en relación a Malfoy.
Cuando Malfoy iba concluyendo su relato, la puerta se abrió con un estruendo y entró Moody. —¡Esto es una trampa! —ladró.
—Cuán astuto de su parte. —dijo Snape con calma.
Moody le respondió con una mueca de desprecio. Se volvió hacia Dumbledore. —¿Qué le han podido sacar a éste? —preguntó hosco señalando con el dedo a Malfoy.
El director se tomó algunos segundos antes de responder. —El señor Malfoy y el señor Potter han sido durante algún tiempo y en secreto…eh… amigos. —comenzó con afabilidad. —Esta mañana el señor Malfoy pudo escuchar a escondidas a los señores Crabbe y Goyle hablando sobre el plan de Voldemort de secuestrar al señor Potter. Corrió tras ellos para coartar el ataque. La señorita Parkinson, que al parecer también formaba parte de la confabulación, logró escapar con el traslador que iban a usar para secuestrar al señor Potter, pero antes había intentado matar al señor Malfoy con la Maldición Mortal. —el tono de Dumbledore se había tornado mucho más grave hacia la conclusión del resumen.
Moody sacudió la cabeza con incredulidad. —¿Cree usted realmente que el hijo de Lucius Malfoy oyó por casualidad un plan para dañar a Potter… y simplemente corrió a su rescate… dándole la espalda a su nombre y su familia?
—Sí. —contestaron Dumbledore y Snape de inmediato y al unísono.
Con un sonoro bufido Moody desestimó por completo la posibilidad. —¡Esto es una trampa! ¡Es una trampa para ganarse la confianza de Potter! Es una farsa… estaba todo preparado… Crabbe y Goyle debían fracasar en su intento… la chica Parkinson huyó y debe de estarle contando ahora a Ya Sabés Quién que el plan salió tal cual lo habían urdido.
Malfoy frunció el ceño ofendido y abrió la boca para protestar pero Harry se le adelantó. —¿Cree Ud. realmente que Malfoy es tan boludo? —dejó oír una carcajada exagerada y teatral— ¿Que se prestaría a tomar parte en un plan tan ridículo como ése? ¿Y que además le mentiría al respecto a Albus Dumbledore, nada menos, relatando una sarta de patrañas?
—Snape les ha estado enseñando Oclumencia a los Slytherins… ¡por orden del Señor Oscuro! —gruñó Moody.
—Con mi aprobación. —le aclaró Dumbledore clavando una mirada muy seria en Moody— Y ninguno de ellos ha avanzado mucho en su entrenamiento, podría agregar.
—Ud. viene de interrogar a los señores Crabbe y Goyle con Veritaserum. —intervino la profesora McGonagall— ¿Le dijeron ellos que todo no fue sino un complot para que Draco se ganara la confianza de Harry?
—Vince Crabbe confesó que tenía órdenes de no revelarle a Malfoy absolutamente nada sobre el asunto de la captura de Potter… dijo también que no creía que Malfoy pudiera estar en… una relación… con Potter. Y tampoco se explica por qué actuó como lo hizo, teniendo en cuenta que Malfoy debería haber recibido la Marca hace unos meses. Crabbe tampoco puede entender cómo es que él recibió la Marca antes que Malfoy.
—El Señor Oscuro había decidido posponer la Convocatoria del joven señor Malfoy debido a la indiscreción en la que había incurrido al mostrarse amistoso con el señor Potter. —dijo Severus con frialdad en el tono— Creo que ya habíamos dejado eso claro durante el receso de invierno.
—¿Él sabía? —preguntó Malfoy. La voz le había salido muy chillona y se le había quebrado… algo muy impropio de un Malfoy.
—Sospechaba que la advertencia que te había hecho no iba a resultar suficiente. El tiempo iba a determinarlo, estabas a prueba… fracasaste, obviamente. —concluyó Snape.
—¡Felicitaciones para vos! —exclamó Harry con una sonrisa.
Malfoy le puso mala cara. —Yo no le veo la gracia, Potter. Si él sabía… me podrían haber matado en cualquier momento por frecuentar tu compañía. El Señor Oscuro no se muestra precisamente benevolente con los traidores. —Malfoy le dirigió una mirada helada a Severus, Harry sospechaba que muy pronto iba tener una conversación muy seria con su padrino.
La puerta volvió a abrirse de repente. Entró Remus Lupin y corrió directo al lado de Harry. —¡Oh Merlín! Vine apenas me enteré. ¿Qué pasó? ¿Estás bien? —se arrodilló junto a Harry y le agarró la cabeza entre las manos estudiándosela minuciosamente como buscando signos de daño.
—Estoy bien, Remus. —respondió Harry sonriendo ante su paternal preocupación— Malfoy detuvo el ataque antes de que pasara a ser serio.
—¿Malfoy? —repitió Remus volviéndose con una mirada sorprendida hacia el rubio.
—Todavía no hemos aclarado la participación que tuvo en el incidente. —ladró Moody.
—Sí, Alastor. —intervino Dumbledore con tono definitorio— Eso ya ha quedado perfectamente aclarado. El señor Malfoy no está bajo acusación por el ataque que gracias a él resultó desbaratado. Esa línea de interrogatorio está cerrada.
—Él… —los ojos de Lupin saltaban de Malfoy a Harry y de Harry a Malfoy—…¿desbarató el ataque?
—Él me salvó, Remus. —dijo Harry. Malfoy alzó una comisura con suficiencia pintada en la expresión.
Lupin no cabía en su asombro. Giró la cabeza hacia Snape, quien ratificó lo dicho con un breve asentimiento. —Ah… ¡oh!... —exclamó Remus dándose una palmada en la frente.
Ron sonrió apenas, complacido. Él se había enterado antes que Remus.
—Ahora entiendo… —prosiguió Lupin—…"el asunto bastante complicado" que me habías mencionado en St. Mungo. En esa oportunidad pensé que estabas hablando de Ginny. Y más adelante pensé que estabas hablando de… Severus. —Lupin sacudió la cabeza y rió… ¡las cosas que se le habían ocurrido! Se le pasó completamente por alto la mirada asesina que le dirigió Malfoy a Snape… a Harry, no.
—¡Snape! ¡Ajj…! —susurró Ron. Pero lo había dicho en voz más alta de lo conveniente. Se oyeron algunas risitas. Hermione lo hizo callar con un codazo.
—No. —aclaró Harry— Severus y yo somos solamente amigos. —puso énfasis en la última palabra.
Sintió de pronto una onda cargada de dolor proveniente de Severus. El profesor de Pociones seguía mostrando una expresión impasible en los rasgos pero a Harry no podía engañarlo. Bueno… en realidad debería haber dicho más que amigos… quiero decir… existe un vínculo entre nosotros. —pensó Harry.
No se esfuerce en conformarme, señor Potter. —le llegó la réplica mental de Snape— Conozco perfectamente el lugar que ocupo en su vida.
—Sev… yo…
Snape lo interrumpió. —Señor director, hemos perdido tres alumnos esta mañana, creo que sería conveniente que vaya a darles explicaciones a los estudiantes de mi Casa.
—Creo que es algo que nos corresponde a todos hacer. —lo secundó McGonagall— No me caben dudas de que los rumores ya deben de estar corriendo. Cada Casa debe convocar a una reunión para dar las explicaciones pertinentes.
Dumbledore asintió. —Por supuesto, eso…
Se interrumpió puesto que la puerta volvió a abrirse repentinamente. Lucius Malfoy irrumpió en el recinto a grandes pasos, los ojos relumbrantes de furia. Snape se puso de pie de inmediato y fue a interponerse entre Lucius y el sofá que ocupaban Harry y Malfoy. Remus se incorporó incrementando la barrera.
—Dumbledore, ¡explíquese! —comandó Lucius— He recibido información de que en los últimos días se han registrado DOS ataques de mortífagos en Hogwarts. Uno en contra del jefe de la Casa de Slytherin y otro esta misma mañana… que afectó a mi hijo. ¡¿Cómo es posible que la seguridad de la escuela se haya deteriorado hasta tal punto!? ¡Es su responsabilidad!
¡El muy hijo de puta! —Harry oyó el pensamiento de Ginny en su cabeza. Desvió los ojos hacia sus tres amigos. Los tres preparados para atacar ante el mínimo atisbo de peligro. Todavía les duraba la inquina por los eventos en el Ministerio el año anterior. Tres pares de ojos asesinos taladraban a Lucius.
Draco seguía mostrándose muy calmo pero Harry había notado su turbación en el momento en que su padre había ingresado al despacho.
—Lucius, mi querido muchacho. —lo saludó Dumbledore con amabilidad como si no hubiese notado en absoluto las intenciones criminales que casi todos los presentes abrigaban en contra del recién llegado— ¿Te apetecería una taza de té?
—¡No, no quiero té! —le espetó Lucius con rabia helada— ¡Quiero a mi hijo lejos de esta escuela de inmediato!
Harry se paró de golpe y gritó: —¡Sobre mi cadáver!
Lucius se volvió hacia donde se había originado la voz. Snape se interponía delante de Harry.
—¡Refrená la lengua, niño! —dijo Lucius incisivo— Tu fama no te otorga derecho a interponerte entre mi hijo y yo. ¡Draco, te venís conmigo en este mismo instante!
Harry entró en pánico. Draco todavía era menor… ¿tenía su padre derecho a llevárselo?
—Me temo… —intervino Dumbledore, todo rastro amistoso había desaparecido de su tono—…que eso es imposible.
—¿Cómo que imposible? Tengo el derecho y la obligación de sacar a mi hijo de esta institución deplorable que no puede garantizar la seguridad de los alumnos.
—Es imposible porque Draco me ha confiado su temor de que su vida podría estar en serio riesgo por su causa… cuando Ud. tomara conocimiento de los pormenores del incidente de esta mañana.
—¡Eso es un disparate! —aulló Lucius— Mi hijo no corre peligro alguno conmigo. ¡Está en riesgo acá! Y he venido con todas las intenciones de llevármelo ya mismo.
Dumbledore sacudió la cabeza. —Draco ha expresado claramente sus temores ante mí… y varios miembros del cuerpo de profesores han sido testigos de sus dichos. Y hasta tanto se determine fehacientemente que no corre ningún riesgo, es un interno de la institución y permanecerá bajo nuestra custodia.
—Voy a presentar una denuncia formal ante el Ministerio. Esto es secuestro.
—Nos avalan leyes tan milenarias como Hogwarts. —replicó el director— Que están por encima de las reglamentaciones ministeriales.
—Ya veremos… —fue todo lo que agregó Lucius con una mirada de hielo hacia el director. Dio media vuelta y salió dando un portazo.
Malfoy suspiró aliviado.
—Albus, —dijo Moody— tenemos que llevarnos a los detenidos.
—Por supuesto, adelante Alastor. —Moody saludó con un breve gesto y también salió— Remus, necesitaría conversar con vos unos minutos. Quizá el resto de ustedes gustaría desayunar antes de las reuniones en las diferentes Casas.
Todos fueron saliendo.
—Malfoy, —le preguntó Harry mientras bajaban— ¿vos sabés en quién podés confiar?
Malfoy pareció desconcertado por la pregunta.
—De los de tu Casa, quiero decir… ¿sabés en quién podés confiar? —repitió.
—Tengo cierta idea. —respondió Malfoy con calma.
—Tratá de no quedarte solo en ningún momento. Si no estás con nosotros… —Harry se volvió a sus amigos para asegurarse de que no los comprometía en algo en lo que no quisieran tomar parte. No hubo protestas, sólo asentimientos; Harry sonrió agradecido— …alguien de tu Casa en quien confíes o algún miembro del ED por lo menos. Después de las reuniones, vamos a ir a la biblioteca, si querés venir…
—Sí, está bien. —dijo Malfoy con un tono que no parecía mostrar demasiado interés ni preocupación. Luego sonrió con picardía. —Ahora… ¿me escoltarías al Gran Salón para el desayuno?
En ese preciso momento Hermione dejó escapar una sonora exclamación contenida.
—¡Ay no! —gritó volviéndose hacia Harry con pánico en los ojos desmesurados— ¡Harry! ¡Tenemos que ir a…! ¡Ya! —agarró a Ron de un brazo y partió corriendo arrastrándolo. Los otros tres se miraron confundidos y luego de un segundo también salieron corriendo tras ellos.
Hermione atravesó corriendo el Gran Hall, salió cruzando la puerta de ingreso y continuó sin detenerse por el sendero que conducía a los portales y al punto de aparicionamiento.
Los aurores con los detenidos estaban allí. Pero Luna Lovegood bloqueaba el portón. La voz áspera de Moody le gritaba que se hiciera a un lado pero Luna sacudía la cabeza empecinada en no dejarlos salir.
Cuando los cinco estaban ya cerca vieron a Crabbe caer de rodillas. Estaba llorando.
—Por favor… Luna… —sollozaba Crabbe— Perdoname… no me quedaba otra opción. Y yo creía que vos me habías abandonado.
—Suficiente… —dijo el más joven del grupo de aurores alzando la varita— Jovencita… —agregó apuntando a Luna—…va a tener que dejarnos pasar o…
Crabbe tuvo un ataque de furia cuando lo vio amenazándola. Se incorporó de repente y se le echó encima al joven auror.
—¡Nooo…! —chilló Hermione.
El auror muy desconcertado por el inesperado ataque, lo empujó y Crabbe se desplomó al suelo. Moody lo amarró con un Incarcerus.
Hermione corrió hasta Luna y la envolvió en sus brazos. —Todo está bien. —dijo con voz apaciguadora— Crabbe está bien. Vamos, volvamos al castillo. La condujo hasta donde esperaban los otros cuatro.
Luna parecía mucho más perdida que lo normal en ella. Harry le puso una mano sobre el hombro. —Luna, todo va a estar bien. —dijo con calma.
—¡Potter! ¡Sacale las manos de encima! —aulló Crabbe— ¡Te voy a matar!
—¡Stupefy! —gritó Moody y Crabbe perdió el conocimiento.
Luna rompió a llorar y a hiperventilar. Hermione la estrechó más aun contra su pecho.
—Es… todo… por mi culpa… —sollozó Luna con voz ahogada.
—No es cierto. No es así. —dijo Harry con firmeza.
—Vas a estar mejor sin ése. —apuntó Ron. Los sollozos de Luna se intensificaron al oírlo.
Ginny le dio un codazo. —¡No estás ayudando, Ron! —siseó.
Los aurores conjuraron unas parihuelas para Crabbe y abrieron el portón.
—Harry… —dijo Luna con voz entrecortada—…no debería haberte besado… nunca debería…
—¡Portus! —se oyó la voz de Moody. El grupo de aurores y los prisioneros desaparecieron unos segundos después.
—¡Que el ogro ese se pudra en Azkaban! —gruñó Malfoy.
Al oír el insulto contra Crabbe, Luna se volvió hacia Malfoy con una furia llameante en los ojos que Harry nunca antes le había visto. Abrió la boca… pero volvió a cerrarla un segundo después sin decir nada y salió corriendo hacia el castillo.
—Luna… —llamó Hermione y fue tras ella.
Ginny se paró delante de Malfoy y le dio vuelta la cara de una cachetada.
—Oíme bien, Malfoy… —entonó con voz grave y amenazante—…vamos a dejar varias cosas claras. No me caés bien. Sé que vos me vendiste a tu padre y sé que tu padre tuvo mucho que ver con el diario de Tom Riddle que casi le costó la vida a varios, y a mí misma. Ni siquiera podés empezar a imaginarte el daño que me causó esa posesión… y quiero que sepas que por esa razón juré venganza contra tu familia.
Malfoy la escuchaba con ojos desorbitados… varias emociones se mezclaban en su expresión… asombro, miedo, culpa…
—Pero Harry te quiere. —prosiguió Ginny— Y yo quiero a Harry. Y en consideración a él estoy dispuesta a hacer a un lado el juramento que había hecho. Y hasta estoy dispuesta a tratarte con civilizada amabilidad. —se le acercó y la mirada se le tornó incluso más sombría— Pero pongo a Hera por testigo y te aseguro que si en el futuro llegaras a lastimar a cualquiera de mis amigos… ¡la vas a pagar! ¡y bien caro! ¡No tenés idea de todo el daño que puedo llegar a hacerte!
Unos segundos de silencio después la expresión colérica de Ginny cambió a una neutra. —Y gracias por haber salvado a Harry esta mañana. —agregó, le dio un apretón amistoso en el brazo, pegó media vuelta y marchó hacia el castillo.
Malfoy carraspeó sonoramente y volvió la cara hacia Harry con las cejas en alto. Antes de que Harry pudiera decir nada, intervino Ron.
—Yo secundo todo lo que dijo Ginny. —dijo Ron sin hostilidad— Por Harry también estoy dispuesto a dejar de lado la rivalidad entre familias… y seguís sin caerme bien, Malfoy. Me voy a desayunar. —concluyó y enfiló de regreso al castillo.
Malfoy y Harry lo siguieron caminando un poco más atrás.
—En realidad diría que ha habido cierto progreso si lo comparamos con la reacción cuando se enteraron. —dijo Harry con tono dialogal.
—Ginny puede ser muy intimidante… —dijo Malfoy.
Harry sonrió casi con orgullo. —Sí, estoy muy contento de tenerla de mi lado.
—Sos muy afortunado.
Entraron juntos al Gran Salón. Todas las miradas se clavaron en ellos. Harry dijo claramente y en voz más alta de lo estrictamente necesario: —Malfoy, gracias por haberme salvado la vida esta mañana.
Estiró la mano y Malfoy se la estrechó. Y le sonrió… una sonrisa genuina. —No tenés por qué… amigo. —respondió también en voz bien alta.
Se separaron y marcharon a sus respectivas mesas seguidos por un sinfín de murmullos y cuchicheos.
oOo
La profesora McGonagall presidió la reunión en la sala común. Relató brevemente lo ocurrido temprano esa mañana y luego les recomendó a todos que les escribieran a sus padres. Ya habían sido avisados del incidente, pero se quedarían más tranquilos si recibían confirmación directa de que sus hijos se encontraban bien.
La profesora anunció también algunos cambios. Los prefectos harían sus rondas nocturnas de a dos. Se habían puesto alarmas que se activarían si cualquier extraño accedía al predio de la escuela. Por esa razón las visitas de los padres iban a tener que ser acordadas con el director con la debida antelación. Se haría una constatación diaria de que todos los alumnos se encontraban en sus respectivas Casas tras el toque de queda y luego las puertas de acceso se sellarían hasta el día siguiente. Se aconsejaba que los alumnos nunca se desplazaran solos. Las salidas de fin de semana a Hogsmeade quedaban canceladas hasta nuevo aviso. Hubo gruñidos decepcionados y de protesta cuando se hizo el último anuncio.
Luego McGonagall los invitó a que plantearan todas las preguntas que quisieran. Contestó a todas con sinceridad y sin guardarse nada.
Una vez que la profesora se hubo retirado. Todos se volvieron hacia ellos para hacerles más preguntas, querían oír la versión de lo ocurrido de primera mano. Harry les confirmó que mantenía una amistad secreta con Malfoy desde la tregua que habían establecido el invierno anterior, que Malfoy le había salvado la vida y que era de confiar. Ron y Ginny hicieron una cara al oír eso último… detalle que a ninguno de los presentes se les pasó por alto.
oOo
—¿No podríamos esperar hasta después del almuerzo? —se quejaba Ron de camino a la biblioteca— Hemos tenido una mañana muy traqueteada.
Harry revoleó los ojos ante la manifiesta haraganería de Ron. Ginny frunció el ceño. —Bueno… algo de razón tiene.
Harry la miró desconcertado. ¿De qué estaba hablando? Le constaba que estaba ansiosa por encontrar las respuestas que le permitieran destruir a Voldemort. —Ginny, sabés bien que esta información nos es imprescindible. Y que no tenemos demasiado tiempo… ya perdimos varias horas, no quiero perder toda la mañana.
Ginny se detuvo de golpe y lo miró seria. —Es que justamente de eso se trata, Harry. Trataron de secuestrarte para llevarte ante Voldemort. Vos estás tomando el asunto restándole importancia como si se hubiese tratado de un fastidio menor. ¡Y fue un atentado contra tu vida! No es lógico… estás actuando como si no fueras vos mismo.
Harry respondió con sarcasmo. —Bueno… últimamente no se puede decir que haya actuado mucho como yo mismo… ¿o no es así?
—¡Basta! —se interpuso Hermione. Esos dos eran capaces de irse a las manos si los dejaba seguir— Estamos todos muy alterados por lo que pasó. Pero quedamos en reunirnos con Malfoy en la biblioteca. Si quieren soltar presión déjenlo para más tarde.
—¡Mierda! Me había olvidado de que habíamos invitado a Malfoy. —gruñó Ron, pero trató de arreglarla enseguida— Quiero decir… perdón, Harry… no fue mi intención…
Harry asintió comprensivo. Hermione tomó a Ron del brazo. —Está bien, Ron, entendemos… como decía antes, estamos todos muy alterados.
—Me voy a portar bien. —prometió Ron.
—Vamos. —dijo ella sonriendo y retomaron la marcha hacia la biblioteca.
Ginny hizo ademán de seguirlos pero Harry la retuvo por la muñeca. —Ustedes chicos adelántense. —dijo Harry— Quiero hablar un minuto con Ginny. Enseguida los alcanzamos.
Harry la llevó de la mano hasta la pared del corredor. Los dos se apoyaron contra las piedras. Harry quería decirle algo pero no sabía cómo empezar, levantó los ojos al techo como tratando de encontrar las palabras. Soltó un largo suspiró y decidió que lo mejor era abordar la cuestión de manera directa.
—Ginny… ¿vos seguís enamorada de mí? —preguntó volviéndose para mirarla a los ojos.
Ella se tomó unos segundos para pensar. Finalmente sacudió la cabeza. —Tengo miedo por vos. —dijo en el idioma de ellos— Puedo sentir la confusión que todavía tenés en la cabeza… y puedo sentir que todo mejora cuando te focalizás en Malfoy… pero el inconveniente es que pensás demasiado en Malfoy… al punto de que te olvidás de otras cosas que son muy importantes y en las que también deberías pensar.
El idioma de ellos tenía sus ventajas, no hacía falta expresarlo todo con palabras. Harry podía percibir toda la preocupación de las palabras de Ginny pero más también… últimamente había estado irritable y como abstraído por momentos, más de lo habitual… y mucho de su comportamiento tenía que ver con Malfoy. Ginny había quedado muy sacudida por los incidentes de la mañana… aunque se había esforzado por disimularlo… ¡pero Harry había estado en grave peligro! Harry recién tomaba consciencia de cuán turbada la habían dejado.
La abrazó estrechamente. —Yo estoy bien, no me pasó nada… —le susurró—…y si Malfoy no hubiera intervenido… vos me habrías salvado, lo sé.
—Yo… yo pensé que se trataba de una broma… no fue sino hasta después… —la voz le temblaba— …y otra cosa, Harry… si el Stupefy te hubiese acertado yo también me habría desmayado.
Harry intentó desestimar sus temores. —Ginny, vos me habías desmayado antes y pudiste resistir. Ni siquiera es algo posible… pero vos lo lograste.
—Será… pero Harry, ninguno de los dos lo tomamos en serio en ese momento… y pudo haber sido gravísimo. —el tono de voz empezaba a cargarse de enojo— Y fue entonces que Malfoy gritó confesando que era él el que salía con vos y entraste del asombro en una especie de subespacio alternativo… de que lo reconociera así sin más… y creo que luego actuaste más por reflejo que pensando… Harry… ¿vos tenés consciencia de que lo salvaste de la Maldición Mortal? A mí las palabras me hacen estremecer pero para vos suenan como un hechizo inocuo de primer año.
—He oído las palabras centenas de veces… y yo mismo las he pronunciado.
—¡No, Harry, no es así! ¡Ése fue Snape! ¡Ése no sos vos!
—Pero siento como si hubiera sido yo… y eso me da fuerza. Y me calmo cuando me concentro en Severus… y también cuando me concentro en vos. Ginny… mi mente no está del todo bien todavía, los dos lo sabemos. Pero está mejorando. El verdadero problema es que la vida misma está en este momento tan enredada… tan caótica… tan confusa… no es de extrañar que yo esté igual.
—Casi te perdí esta mañana. —susurró Ginny— Malfoy tiene mucho que ver con la confusión que sentís, pero reconozco que fue él el que te salvó la vida hace unas horas… pero para mí no es fácil… vos estás muy cambiante… de un día al otro… de un momento al otro… para mí… es como si estuviera vinculada con veinte personas distintas.
Harry no pudo evitar una sonrisa. —Por suerte tengo una gemela poderosa que logra mantenerme en vereda en todo momento.
—Que ni se te ocurra tratar de comprarme con halagos, Harry Potter.
La sonrisa de Harry se amplió. —Malfoy piensa que vos metés miedo. —Ginny rió.
—En serio. —prosiguió Harry— Y por supuesto yo estoy de acuerdo con él. Y le dije que me ponía más que contento tenerte de mi lado… y él dijo que yo era muy afortunado de que así fuera.
—Ay… ¡callate! —exclamó ella riéndose aun con más ganas.
Harry le sonrió pero sus ojos se pusieron serios. —Ginny, viéndome ahora así de confundido… ¿te arrepentís de haber accedido a ser mi gemela?
—No. —dijo ella sin vacilar un segundo— No… es sólo que… Harry, yo no estoy acostumbrada a vivir con miedo… y ahora… hay momentos en los que no sé qué hacer.
—Yo tampoco, Ginny… yo tampoco…
Le pasó un brazo por sobre los hombros y se pusieron en marcha en silencio hacia la biblioteca. Con el vínculo mental entre ellos abierto. Disfrutaban del hecho de sentirse tan próximos… y de sentirse vivos.
oOo
Malfoy ya estaba allí, sentado en una mesa de un rincón, conversando con Hermione. Cuando los vio acercarse tan juntos sintió una punzada de celos, pero hizo todo lo posible por disimularlo.
—Potter, —dijo con evidente alivio en el tono— Granger me estaba contando sobre las profecías y sobre lo que estudiaron de Artes Oscuras para encontrar una forma de destruir el alma de Voldemort.
Ginny se volvió hacia Hermione con las cejas en alto, denotando sorpresa y… ¿reproche? Hermione miró para otro lado como si no la hubiese notado.
—Sinceramente… —prosiguió Malfoy, se adivinaba un dejo de ansiedad en el tono— …me habría gustado que me lo comentaras antes… y no lo tomes a mal, no es que te lo esté reprochando. Pero me alegra saber que estuviste haciendo algo. La cosa es que matar almas es magia legendaria… en el sentido de que todo lo que tiene que ver con eso no son más que leyendas… no es real… y esa historia que leyeron sobre la creación de los dementors, es eso… un cuento, no es real. Los dementors ya existían mucho antes de que apareciera el primer mago sobre la Tierra.
—¿Cómo es que sabés todo eso? —preguntó Harry.
—Es esa cosa muggle… la… —se volvió hacia Hermione— ¿Cómo fue que la llamaste?
—La Huesuda, La de la guadaña… la alegoría tradicional de la Muerte. Al parecer incluso antes de que la sociedad mágica se organizara, ya existían los dementors que absorbían el alma de los vivos. Para los muggles pasó a ser un mito…
—En eso de que pasara a ser un mito, los magos tuvimos mucho que ver. —apuntó Draco pomposo.
—Pero, lo que nos interesa es la destrucción de almas. —dijo Ginny— ¿Qué podés decirnos de eso?
—Es algo que no se puede hacer. Aunque sí se cree que los dementors destruyen las almas que absorben, hasta ahora no hay documentada ninguna sesión espiritista que haya podido convocar el espíritu de alguien que hubiese sucumbido al beso de un dementor.
Harry se estremeció recordando el espantoso momento en que el dementor se le había acercado… Ginny le apretó la mano y lo hizo volver al presente.
—En lo que deberían concentrarse… —continuó Malfoy, no se le habían pasado por alto las manos entrelazadas— …es en tratar de cortar el vínculo de Voldemort con el mundo de los vivos. La mayoría de las almas, cuando el cuerpo muere, pasan a otro plano de existencia. Pero Voldemort ha hecho algo para quedar atado a nuestro mundo. ¿No hablaste de nada de esto con Severus? Estoy seguro de que él sabe mucho sobre el asunto.
Harry se dejó caer sentado en una silla. —Harry… —empezó a decir Ginny.
—Dame unos momentos. —pidió él en el lenguaje de ellos. Harry repasó las memorias de Snape que había conservado. No recordaba nada que explicara de qué forma Voldemort había atado su alma al plano de existencia real. —No… si sabía algo sobre eso… esas memorias no las tengo.
Malfoy alzó las cejas con desconcierto. —¿Hablaste con él o no?
Harry se volvió hacia él y respondió en inglés: —No… pero voy a hacerlo.
Hermione suspiró y se puso de pie. —Bueno… quedamos así. Voy a ver por dónde anda Ron, debe de haberse perdido entre los estantes.
Se está comportando de manera extraña. Fue el pensamiento que intercambiaron Harry y Ginny.
¿Te molestaría…? le pidió Harry.
Voy a ver qué puedo averiguar. Ginny se puso de pie y la siguió.
Cuando se quedaron solos, Harry le preguntó: —¿Hablaste con Severus?
—Sí.
—¿Arreglaron las cosas?
—Eso creo. —respondió Malfoy. Por alguna razón evitaba mirarlo directo a los ojos, pero Harry decidió que por el momento no le iba a preguntar por qué.
oOo
Durante el almuerzo, Luna no estaba entre los Ravenclaws.
—Está pasando por un muy mal momento. —explicó Hermione. Harry asintió.
—Hermione tiene algo que contarnos. —dijo Ginny.
Hermione hizo una cara.
—¡Vamos! —la urgió Ginny.
—¿Qué es? —preguntó Ron.
Hermione suspiró, era como si tratara de juntar valor para decir algo que le resultaba vergonzoso. La pausa se prolongó bastante, finalmente anunció: —Creo que soy vidente.
—¿¡Cómo!? —exclamaron los otros tres al unísono.
—Bueno… al principio cuando fui a ver a Sybil sólo fingía… para convencerla y que accediera a prestarme los libros… pero después… después empecé a tener algunas visiones menores. Era como si… —hizo una pausa y frunció el ceño—…como si de pronto supiera que algo era cierto… pero algo que yo no tenía por qué saber…
—Las profecías de la batalla… —susurró Harry—…vos sabías que existían y sabías adónde ir a buscar para confirmarlo.
Hermione asintió. —Sí, cosas como ésa.
—¿Y lo de hoy…? —preguntó Ginny.
—Cuando me pegó el hechizo vi todo lo que pasó mientras estaba desmayada. Y después vi lo que iba a pasar en el despacho de Dumbledore. Y vi lo que iba a pasar en el portal con Luna y Crabbe. —se estremeció— Y que íbamos a ir a la biblioteca con Malfoy y que él nos iba a ayudar a encauzar la investigación. Y Malfoy realmente quiere ayudarnos. —enfatizó volviéndose hacia Ron.
Ron asintió. —Sí ya me había dado cuenta… pero todavía me resulta difícil y raro sentarme al lado de él.
—La de Malfoy fue la más vívida de las visiones que tuve hasta ahora. Se lo voy a contar a Sybil esta tarde, a ella le va a interesar mucho saberlo.
Ginny le sonrió intencionada, Hermione revoleó los ojos. —Está bien… sí, admito que estaba equivocada, no es una total farsante.
Hubo risas de los otros tres. Ron la rodeó con un brazo. —Hermione, ¡es genial! ¿Cómo es que no nos habías dicho nada?
Sonrió avergonzada. —Pensé que se iban a reír de mí.
—¿Cómo fuiste a pensar algo así? —dijo Harry sin dejar de reírse y agregó malicioso— A ver… ¿qué es lo que estoy a punto de decir a continuación?
Hermione entrecerró los ojos. —Te vas a disculpar conmigo.
—¡Exacto! Perdón.
Hermione también se echó a reír.
—Hermione… —dijo Ginny poniéndose seria—…¿qué hubiera pasado con Luna y Crabbe si no íbamos?
—Probablemente el auror ése lo hubiera matado. Y si eso hubiera pasado… Luna no habría podido soportarlo.
—¡Merlín! —susurró Harry— ¡Le salvaste la vida a Crabbe!
Hermione se encogió de hombros. —Son muchas las cosas que pasaron esta mañana, ¿no?
—No entiendo cómo podés mostrarte tan indiferente. —dijo Ginny.
Hermione volvió su atención al plato. Era claro que no quería seguir hablando del asunto. Pero luego de unos segundos dijo. —Ah, Harry… y otra cosa… tenés que hablar con Snape lo antes posible… pero no trates de presionarlo demasiado… sobre ningún tema.
Harry la miró inquieto. Evidentemente se trataba de un consejo críptico de la vidente. —De acuerdo. —respondió.
Severus estaba en ese momento en la mesa del personal, conversando con la profesora Sinistra. Hablaría con él esa noche. Luego dirigió los ojos a la mesa de Slytherin, cruzó miradas con Malfoy. Le sonrió. Malfoy le devolvió una media sonrisa.
Un gesto muy simple, pero lo llenó de satisfacción… y ya no tenían que disimular.
oOo
Bajó a los subsuelos esa noche cubierto con el Manto. Snape estaba en el aula Pociones, trabajando muy absorto sobre un caldero. Harry le expuso la mente al entrar, Severus se sobresaltó y estuvo a punto de dejar caer un frasco.
Alzó la cabeza, tenía el ceño fruncido; sus ojos se clavaron el espacio vacío delante de él. Parecía muy enojado.
Harry se quitó el Manto. —Perdón… quizá sea mejor que vuelva en otro momento.
—¿Hay algo de lo que quisiera hablar conmigo, Potter? —el tono había sido calmo pero Harry creyó detectar una veta incisiva.
—Quería hablarle… sobre cómo matar a Voldemort. —lo había llamado Potter, Harry prefirió recurrir al trato formal.
—Ya veo. —Snape puso el caldero en estasis, bloqueó la puerta con un encantamiento y enfiló hacia la oficina, Harry lo siguió. —¿Qué es lo que quiere saber? —preguntó una vez que se hubieron sentado.
—¿Puede lograrse? —preguntó Harry— Más específicamente… ¿puede deshacerse lo que sea que Voldemort haya hecho para anclar su alma a nuestro plano de existencia? No encuentro nada al respecto en las memorias.
—Es así porque yo no tengo memorias sobre eso. El Señor Oscuro había estado experimentando consigo mismo durante décadas antes de que yo me uniera a sus filas. Desconozco el tipo de magia que lo mantiene "anclado", tal como Ud. lo pone.
—¿Es posible destruirlo de alguna forma?
—Si la hubiera, señor Potter, sería Ud. el encargado de ponerla en práctica.
—Eso no me sirve de nada, profesor.
—Lamento decepcionarlo.
Se miraron durante un rato en silencio. El rostro de Snape cubierto por la máscara inexpresiva.
Harry se inclinó hacia delante y bajó todas las barreras mentales. Sev, ¿qué pasa?
Snape desvió la mirada. Era claro que no quería entrar en la mente de Harry.
—Estaba preocupado por vos. —dijo Harry en voz alta.
—No hay razón para inquietarse. Estoy muy bien.
—No me lo parece.
—No todo es siempre lo que parece, señor Potter. —Harry sospechaba que sus palabras tenían algo que ver con Malfoy.
Harry volvió a levantar sus barreras. Snape volvió a mirarlo.
—¿Qué es lo que querés que haga, Severus?
—Para empezar… no quiero que se cuele furtivamente en mi laboratorio… si quiere hablar conmigo, haga como los otros alumnos, venga antes del toque de queda, golpee y espere a que le autorice el ingreso.
Harry iba a protestar pero se acordó de lo que le había dicho Hermione: No lo presiones…
—Está bien… ¿qué sugiere que haga respecto de Voldemort? —de vuelta al trato formal.
Snape pensó durante unos segundos. —Estoy trabajando en eso. Cuando haya arribado a alguna conclusión se lo haré saber.
—¿Y mi entrenamiento?
—Continúe practicando con la señorita Weasley, por ahora. Voy a hablar con el director sobre el asunto… creo que en esa área yo ya no puedo servirle de ninguna ayuda.
Harry lo miró como si no pudiera creer lo que oía. —¡Pero…!
—Señor Potter, creo que dado como están las cosas… el vínculo entre nosotros es más dañino que beneficioso. Será mucho más productivo que sea el señor director el que se ocupe de su entrenamiento de ahora en más.
Harry lo miraba boquiabierto. Se sentía muy herido, además. Severus se lavaba las manos. Harry quería saber por qué, pero no se atrevía a preguntar… por orgullo quizá.
Reacomodó sus rasgos hasta volverlos tan inexpresivos como los de Snape. —Muy bien, que así sea… le agradezco toda la ayuda que me ha brindado hasta ahora… y le pido disculpas por haberle hecho perder el tiempo esta noche con mi visita no anunciada. No es necesario que me acompañe hasta la puerta, conozco el camino. Buenas noches, profesor.
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Sus amigos lo estaban esperando en la sala común, Ginny lo abrazó al verle la cara cuando entró.
—Parece que la conversación no resultó del todo bien, ¿que pasó? —preguntó Ron.
Harry se volvió hacia Hermione. —¿Habría resultado peor si lo hubiese presionado?
Hermione asintió mirándolo con ojos compasivos. —Sí… mucho peor.
Harry dejó caer la cabeza. —Gracias… entonces. —masculló y partió escaleras arriba a los dormitorios. Trató de ocuparse con los deberes asignados para el día siguiente pero le fue imposible concentrarse.
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