Disclaimer: FMA no es mío y este fic le pertenece a The Sacred Pandapuff.
PARENT'S RESPONSIBILITY
Capítulo 21
Desaparecido
Ed se estaba sintiendo mareado, tieso y su cabeza le dolía un montón. ¿Qué había pasado? Gimió de forma patética e intentó mover su cuerpo, pero se dio cuenta que su brazo derecho se negaba a moverse y su izquierdo estaba atado incómodamente a algo atrás suyo. Rechinó sus dientes y abrió su ojo derecho.
Todo estuvo borroso por un momento e incluso le tomó un tiempo antes de que pudiese ver algo de manera clara. Ya estaba oscuro… probablemente estaba en un lugar clandestino en medio de la noche. Bufó y abrió su otro ojo también. Nadie estaba alrededor. Al menos por lo que podía ver. Dolor corrió por su cuerpo otra vez y cerró los ojos. Dios, como quería dormir… pero no, ¡no podía dormir ahora! ¡Tenía que escaparse e ir a donde estaba Roy, necesitaba asegurarse de que fuera a estar bien! ¡No podía darse por vencido ahora!
Trató de tragar saliva, pero su boca estaba seca y su garganta le dolía. Fantástico. Como si ya no se sintiera mareado, ahora debía de tener mucha sed. Fantástico. Escuchó a sus huesos craquearse incómodamente mientras intentaba voltearse para ver donde su brazo derecho estaba atado.
Sí, esto en realidad era su suerte. Estaba malditamente esposado en un caño de metal. Y no podía mover su brazo derecho para que pudiese chocar sus manos y transmutarse algo para salir. Quien sea que lo haya capturado debe haberle hecho algo a su automail. Ahora era un peso innecesario en su lado derecho. Gruñó molesto e intentó gritar.
-¡Ayuda! ¡Que alguien me ayude! –logró gritar con la voz ronca antes de que empezara a toser. Su boca estaba tan seca. Hip, hip hurra. Nunca lograría escaparse de ahí.
Sintió lágrimas en sus ojos. ¿Volvería ver a Roy otra vez? ¿Estaba bien? ¿Estaba… estaba aún con vida? ¿Estaba preocupándose por él? ¿Se había al menos dado cuenta que ya no estaba? Si estaba vivo, diablos, ¡necesitaba saberlo! Sintió lágrimas calientes en sus mejillas. ¿Por qué todos los que eran cercanos a él estaban muriendo? ¿¡Por qué! Primero mamá, después Al y ahora Roy. Un sollozo silencioso escapó de sus labios. Genial, llorar lo estaba haciendo más sediento de lo que ya estaba antes y no tenía idea cuando tendría algo para tomar de nuevo. Estaba cansado, confuso, sediento, hambriento y angustiado. Tan sólo quería perder la conciencia, así podría dejar de pensar, dejar se sentir, dejar de llorar. No quería pensar en Roy. No quería pensar en Al. Y no quería pensar en su mamá tampoco.
Escalofríos corrieron por su espalda mientras lloraba. El lugar donde estaba era húmedo y frío. Su cálido abrigo rojo parecía estar perdido y el resto de sus ropas estaban mojadas. Estornudó. Como si ya no se sintiera mal, ¿¡pero esto también! ¡Sólo quería regresar a donde estaba Roy, maldición! ¡Extrañaba al hombre! ¡Sí! Lo admitía, lo extrañaba, extrañaba su calidez, su gentil toque, sus estúpidas bromas, ¡el sentimiento de seguridad persistente a su alrededor! ¡Extrañaba tenerlo parado a su lado dentro de la oscuridad, en la maldita oscuridad que lo estaba tragando incluso ahora! ¡Quería acurrucarse a su lado! ¡Y ni siquiera sabía si el hombre estaba vivo! ¡Y probablemente nunca lo vaya a saber por como las cosas lucían! ¿Lo vería también después de la muerte? ¿Vería a alguien después de su muerte? Su cabeza le dolía tanto… Era tan difícil pensar, ¡pero no podía detenerse!
Trató de echarse para atrás de forma cómoda, pero falló en su intento. Las lágrimas estaban encontrando su camino a su boca lo estaban haciendo demasiado sediento que casi intentó revolcarse y tratar de tomar algo de la humedad de la tierra a su boca. Si hubiese escuchado a Roy no estaría ahí, Roy sólo había pensado en lo mejor para él una vez más. Y se había atrevido a escaparse e ignorarlo. Otra vez. Si no lo hubiese hecho tal vez habría oído las noticias suyas pronto, quizás estaría llorando en el cómodo sofá en vez de éste suelo duro que parecía estar hecho de cemento. Comenzó a hipar.
Por Dios, Roy, estate bien. Estate bien y sálvame. Quiero verte tanto… no mereces morir sólo por mí.
Escuchó unos pasos acercándose.
Roy se despertó sintiéndose adormecido y cansado. Gruñó y movió apenas su mano derecha para ponerse un poco en una posición más cómoda.
-¿Coronel? ¿Coronel, está despierto?
-¡Roppy, por Dios, me asustaste!
-¿Roppy?¿Cómo te estás sintiendo?
-¡Coronel, gracias a Dios!
Las súbitas voces estaban lastimando su cabeza. Y hablando de dolor, su cuerpo también le dolía un poco. Abrió los ojos, que estaban mojados por unos momentos por la repentina y brillante luz, que casi lo estaba dejando ciego.
Su mamá, Riza, Maes, Havoc, Breda, Fuery y Falman. Se sentía honrado de tenerlos a todos ahí.
Sólo una persona faltaba. Gruñó de nuevo.
-¿Dónde está Ed? –logró decir roncamente. Su mamá pareció poco ofendida y Riza suspiró.
-Todavía no le hemos dicho, Roy.
Roy respingó.
-¿Por qué?
-Porque ninguno de nosotros estaba dispuesto a traerlo antes de que despertaras y no queríamos que viniera aquí solo porque Root aún está suelto.
Típico de Riza. Tan militar y leal, pero a veces sus decisiones no hacían a las personas felices. Mantenía a las personas vivas, pero las dejaba malhumoradas.
Levantó sus cejas somnoliento,
-Oh, ¿podría alguien irlo a buscar ahora?
Riza asintió y se inclinó antes de dejar la habitación, diciéndoles con los ojos a los otros militares que la siguieran. Roy fue dejado solo en la habitación con su mamá.
-¿Cómo te estás sintiendo, Roy? –preguntó preocupada. Roy suspiró y cerró sus ojos.
-Siendo sincero, -comenzó y sintió una pequeña sonrisa formarse en sus labios-, peor que nunca.
Ed gruñó con furia mientras su secuestrador apareció en frente suyo, cargando una pequeña caja de herramientas en su mano derecha.
-Siempre ten un plan B, Edward –dijo y le pateó en la cara. A Ed le entró arena en su boca e intentó escupirla, pero con la boca seca no estaba teniendo mucho éxito. Podía sentir la arena crujir mientras apretaba los dientes y rozaba su garganta seca.
-Le disparaste a Roy –soltó, haciendo al hombre reír, obviamente de malicia. Sintió cerrarse su mano izquierda en un tembloroso puño.
-Nunca le disparé a alguien antes. Estaba asombrado por que lo hice. Y tres veces seguidas. El pobre hombre no se veía muy bien –terminó su oración con una risa demente. Ed trató de pegarle una patada con su pierna derecha desatada que aún se podía mover, pero el hombre estaba muy lejos. Su rostro de inmediato cambió de uno loco a una de puro disgusto y furia. Ed sintió correr escalofríos por su espalda.
El hombre pisó su pierna dando un paso y Ed ahogó un grito. No era como si el hombre fuera ligero, en realidad era todo lo contrario.
-Debería aprender a respetar a la gente más grande, señor Elric, -Root rugió peligrosamente y se acercó a él. Ed podía oler su aliento en toda su cara. Todo su cuerpo estaba temblando mientras que Root le dio una cachetada. ¡Dios, como si no hubiese tenido suficientes cachetazos con la señora Mustang!
-No respeto gente como tú –rumió y el hombre retrocedió hacia su caja de herramientas y sacó un cuchillo. Ed se quedó helado. El hombre pisó su pierna otra vez y llevó el cuchillo al borde de su garganta. Ed no se atrevió a moverse.
-Tampoco respeto a gente como tú. "Héroe" dicen, pero no eres más que un asesino a sangre fría. Sirves a los militares con tus habilidades que podrían ayudar a las personas. ¿Y qué es lo qué haces? Causas un levantamiento que mata a mi familia, muchos amigos míos y un montón de otras personas. No eres un héroe –dijo oscuramente y dejó que el cuchillo se hundiera en el pecho de Ed. Él ahogó un grito, pero no pudo evitar jadear fuerte.
-¿Qué levantamiento?
-Duele, ¿no? –susurró Root y Ed rechinó sus dientes mientras el hombre sacaba el cuchillo deslizándolo. Sintió sangre salir de su hombro, haciéndolo sentir sucio. ¿Dónde estaba Roy cuando lo necesitaba?
-No –masculló y respiró hondo antes de mirar fijamente de forma testaruda a los ojos de su captor-. Y respóndeme. –No iba a salir con vida y lo sabía. El hombre por ahora sólo se estaba divirtiendo, pero tenía las agallas para matarlo. ¿O no las tenía? Pero había matado a Al y disparado a Roy… ¿había matado también a Roy? Ed no lo sabía, pero sintió lágrimas en sus ojos de nuevo mientras el hombre levantaba las cejas y sonreía.
-El de Lior –rumió el hombre y Ed tosió.
-¿Lior? ¿¡No lo hice…¡? ¿¡No pude hacerlo! –jadeó y el hombre lo empujó fuerte contra el caño de metal. Ed sintió dolor en su brazo. Si el hombre lo empujaba unos centímetros más definitivamente se iba a quebrar.
-Oh, sí, pudiste, Edward. Tu pequeño viaje fue como dibujar una cruz sangrienta en el mapa. Mataste a muchas personas. No puedo ser el único que espera por tu dolorosa muerte…
No… ¡No! ¡No pudo hacerlo! Sólo había eliminado al sangriento traidor-sacerdote en Lior, ¡no había hecho nada para causar un levantamiento! … ¡O al menos no lo había hecho a propósito! ¡Había creído que había salvado al pueblo, había creído que la gente iba a estar bien! ¡Había pensado que conseguirían una mejor vida! ¡No! ¡Esto no era lo que había querido! Había causado la muerte de personas… Era un asesino. El pensamiento se hundió en su mente e hizo que quisiera gritar y llorar, y acurrucarse en los brazos de su mamá, pero no era como si tuviese una. Creando aquella… criatura… y verla morir en frente suyo…
Dios, era un asesino… ¿Quién era para culpar a otros si él mismo era uno? Era como si toda la inocencia que le quedaba, que había tratado de proteger, se había ido para siempre. No había nada. No había nada excepto el frío y el dolor. La culpa. Los gritos. Estaba solo, ni siquiera se merecía a nadie después de todo lo que había hecho. ¿Qué diría Winry cuando se enterase?
¿¡Por qué no le habían dicho nada! ¿¡Por qué! ¿¡Por qué Roy se lo guardó como un secreto, dios, por qué! ¿Creía que las cosas serían diferentes si no lo sabía? ¿Qué sería más inocente? ¿Ya no querría a alguien con un peso tan pesado como su hijo? ¿Lo veía también como un asesino? ¿Había aceptado el hecho de que lo era?
-Dime… ¿cómo está Roy? ¿Está vivo? –preguntó Ed con desesperación. Sabía que no debía mostrar aquel lado débil a su captor, pero no podía evitarlo. Estaba preocupado… ¿qué tal si Roy estaba muerto…? ¿Qué tal si la última persona que estuvo al lado suyo había muerto también…? ¿Qué tal si Roy estaba muerto, por siempre inalcanzable para él? Era tan difícil respirar… Era tan difícil hacer algo ahora.
-¿Roy? ¿Quieres decir el hombre al que le disparé?
Ed asintió y miró al hombre a los ojos. ¿Sabría el hombre algo de Roy? ¿Lo sabría? ¿Tendría Roy esperanzas? Tenía que hacerlo, ¡era Roy!
-Oh, lo siento Elric, pero ya debería haber muerto. Tres balas, sangraba por todos lados. No tenía muchas esperanzas de sobrevivir –dijo el hombre y dio un paso atrás, hacia su caja de herramientas. Ed comenzó a llorar. ¿Estaba Roy muerto? ¿Estaba realmente muerto? El mundo era tan frío… Estornudó, pero le hizo doler su garganta y hacerlo sentir borroso. El hombre metió el cuchillo sangriento dentro de la caja y estiró sus manos.
-Vas a arrepentirte del día en que apoyaste un pie en Lior –dijo amenazadoramente y pateó a Ed en sus costillas. Ed sintió en su espalda su mano quebrarse y gritó. El hombre estaba arriba suyo, pateando y golpeando sus puntos sensibles. Ed incluso vomitó algunas veces mientras que el hombre le pateaba el estómago.
Lloró. Lloraba ahora que todavía podía. Porque después de todos aquellos años en que se guardó todo, era la única oportunidad que necesitaba para sacarlo.
-… No está aquí –dijo Riza después de poner patas para arriba toda la oficina diez veces. Cada oficial estaba empezando a entrarle pánico. Fuery estaba temblando.
-Si no está aquí, ¿dónde está? –preguntó Breda y agarró el cigarrillo de Havoc justo a tiempo antes de que él lo masticara y lo lanzó fuera de la ventana. Como siempre, Havoc tomó otro nuevo de su paquete.
-¿Quizás tenía hambre? –preguntó Falman. Havoc negó con su cabeza.
Pero después de quince minutos estuvieron seguros de que Ed no estaba comiendo. Por lo menos en el edificio militar. Los hombres estaban mirando a Hawkeye arrancarse sus pelos a la mitad.
-¡No puedo creerlo! ¿¡Dónde puede estar! –bramó furiosa. Fuery intentó calmarla, pero se dio por vencido después de conseguir que le apuntara con la pistola sobre sus ojos.
-Vayan y pregunten. Pregúntenles a todos si alguien lo vio –ordenó y se separaron. Más le valía a Ed estar bien.
¿Qué le dirían a Roy si no lo estaba?
Ed escupió sangre después de que el hombre terminara por un tiempo. Se había ido a algún lado y Ed se encontraba tirado en el piso cojeando e intentando de forzar que le entrara aire a sus dolorosos pulmones. Al menos había una buena cosa de estar en ese estado. Aunque la sangre sabía agria y horrible de todas formas, estaba consiguiendo mojar con algo su garganta.
Todo su cuerpo estaba temblando y cada centímetro de él le dolía un montón. Tenía hambre, pero incluso si hubiera conseguido algo para comer, dudaba si podría mantenerlo en su estómago. Sentía nauseas y su cabeza le dolía más que nunca. Podía sentir una gruesa línea de sangre correr por su rostro lastimado. La pérdida de sangre tampoco ayudaba mucho. Se sentía tan horrible que no lo podía explicar.
En toda su vida estuvo sufriendo, pero nunca había sufrido tanto como aquel día, ese momento. A todos los que consideraba queridos ya no estaban y él era un charco de sangre en el húmedo y duro suelo, incapaz de moverse si quiera con libertad. Había causado la muerte de tantas personas que si los diablos del infierno existiesen lo recibirían con los brazos abiertos. Esto no era lo que había querido en su vida. Había querido vivir en armonía con todos, tener una feliz y completa familia y vivir en el campo.
Era increíble como había seguido soñándolo y soñándolo aunque al final supiera que nunca iba a pasar. Era tan ingenuo que le costaba ver como había llamado ingenuo también a Roy. Nunca le pudo decir al hombre cuanto lo quería. Como en realidad se sentía. Como había dejado a Roy ser parte de las pocas personas a las que llamaba familia. Amaba a su familia, estaba dispuesto a hacer un montón de cosas por cada miembro de ella. Y ahora había vuelto a perder a uno más de nuevo. Uno que lo había hecho sentir feliz durante tiempos oscuros. Su luz de la luna.
Como deseaba poder ver las caras de su familia muerta una vez que muriera también.
No iba a pasar mucho tiempo para eso si las cosas seguían este curso.
Pronto estaría en los brazos de su amada madre, hermano y la persona a la que consideraba su padre.
-¡Riza! –gritó Havoc en cuanto encontró a la mujer rubia apuntándole enojada con su pistola a dos hombres-. ¡Unos tipos recuerdan haberle contado lo del Coronel y lo vieron irse corriendo después de preguntarles el hospital!
Riza maldijo en voz baja y los dos hombres vieron su oportunidad, y escaparon. Breda y Fuery, que estaban al lado de Havoc, ya habían sido informados de la seriedad de la situación. Riza suspiró.
-Muy bien, no hay tiempo para perder. Havoc corre y revisa el hospital y si él no está ahí, lo siento, pero supongo que tendrá que decirle al Coronel sobre su desaparición…
-¿Por qué yo…? –refunfuñó Havoc, pero se fue corriendo en cuanto había sido ordenado. Riza rodó sus ojos mientras continuó.
-Fuery va a buscar a Falman. Ustedes dos irán y le preguntarán a la gente si lo vieron en la calle, sólo traten de encontrarlo, ¿si? Breda viene conmigo. Ahora.
-¿¡¿¡QUÉ QUIERES DECIR CON QUÉ DESAPARECIÓ! –vociferó Roy desde el fondo de sus pulmones a Havoc, cuyo cigarrillo cayó al piso. Con rapidez lo pisó para prevenir un incendio. La madre de Roy le pegó una cachetada a su hijo molesta.
-No te presiones, Roppy.
-…Él no está allí y alguien lo vio correr fuera del edificio –explicó Havoc, ignorando la oración de la madre de Roy-. Traté de advertirle a Riza sobre los rumores, pero ella no escuchó y este es el resultado. No tenemos idea de donde está. Es muy posible que Root ya lo tenga.
Roy intentó levantarse, pero su madre lo obligó a acostarse.
-Mamá, necesitas dejarme ir, él me necesita… -empezó, pero antes de que su madre lograra abrir su boca, Havoc empujó al Coronel a la cama.
-Usted no irá a ningún lado, Coronel. Usted se va a quedar en esta cama tanto como lo necesite y juzgando por como van las cosas, podría tomar un tiempo. Nosotros nos encargaremos de esto.
Roy negó con su cabeza.
-¿¡No esperaras que me quede acostado en mi cama mientras Ed está en las manos de alguien que quiere matarlo!
-¡Sí, lo hago, y usted hará exactamente eso! –gritó Havoc-. ¿Crees que puedes ser alguna clase de ayuda en aquella condición?
Roy cerró su boca, pero gruñó con furia y trató de mover sus hombros. Las balas habían golpeado su hombro, pierna y lado izquierdo.
-Lo quiero con vida, Havoc. Y quiero a ese maníaco tras las rejas. ¿Entendido?
-¡Sí, Coronel! ¡Estoy en camino! –gritó Havoc y salió corriendo de la habitación. Más valía que esto saliera bien.
El hombre le estaba cortando su pierna izquierda profundamente, haciéndolo sangrar bastante. Ed se estaba sintiendo tan desvanecido que le era difícil centrarse en el dolor. Dio un gruñido.
-¿…Cómo pudiste salir de la cárcel? –preguntó adormilado. Jadeó cuando el hombre cortó más hondo.
-Con pura inteligencia. No es de tu incumbencia -masculló el hombre como respuesta. Ed encogió los hombros.
-Después de que me mates… ¿regresaras…?
El hombre ni siquiera se rió.
-No. Después de eso me suicido. Es mucho mejor que la cárcel.
-…Quiero que regreses a la cárcel… por lo que le hiciste a mi hermano…
Esta vez el hombre rió.
-No recibí pena por ello.
Ed se congeló.
-¿…Qué?
-No hubo cuerpo, no hubo evidencia y ese Coronel tuyo ni se atrevió a revelar que tu hermano muerto era un alma en una armadura. Todo lo que tuve fueron unos diez años por ti.
-¡…Eso no puede ser…! ¡No puede ser! ¡Al…!
El hombre metió de golpe el cuchillo en el brazo izquierdo de Ed.
-Es gracioso como logré escaparme de ello. Culpa a tu Coronel en esa.
…Y por la primera vez en todo su secuestro Ed realmente deseó que Roy haya tenido una muerte dolorosa.
N/A: Me disculpo por lo poco claro que fue esto… Estoy teniendo sueño ahora…
Fic original de The Sacred Pandapuff, traducido y publicado con su autorización.
