Hoooola amigos :)
Lo primero, como siempre, ¡muchas gracias por los reviews! Animan mucho :). Parece que queréis que siga mucho más con la historia... Así que de momento, seguiré con los capítulos.
Bueno... Este capítulo es más largo de lo normal porque quería avanzar un poco más con la historia... ¡Espero que no os moleste!
Aquí la continuación :)
Chapter 21: Una simple canción...
Raph M: ¿Q-qué te pa-pasa? -no sentía el corazón.
Claire: Nada… Solamente… Pensaba… -miró hacia otro lado.
Raph M: Claire… -no pudo aguantar más y se arrodilló a su lado rodeándola con los brazos en un fuerte abrazo. Un abrazo que hasta a él mismo le sorprendió. –No quiero que llores más por favor. Mira, si quieres… Lloro por ti. Pero deja de llorar… -la chica le miró y este puso una sonrisa divertida.
Claire: Oh… -rió un poco haciendo parar el llanto. –Gracias por preocuparte por mí. No hacía…
Raph M: No lo digas. –interrumpió. –No quiero que te disculpes, ni que digas que no hacía falta. No quiero que pienses que estás sola, porque no lo estás. Me tienes a mí y a todos mis hermanos. Tienes a Splinter, a April… No estés mal por eso. Nos tienes a todos nosotros.
Claire: No Raph… -acarició la mejilla de la tortuga. –De verdad que te agradezco que digas eso… Pero en realidad no lloraba por nada en especial… Simplemente necesitaba desahogarme… En serio, en verdad estoy bien… -puso una sonrisa falsa a la vez que algunas lágrimas se empezaban a asomar por sus ojos.
Raphael, paralizado ante ella, miraba sus ojos vidriosos y no pudo evitar sentir algo de rabia, ¿de verdad pensaba que la iba a creer? Pero no quiso expresar su cabreo. La chica ya tenía suficiente con lo que estaba pasando. Ante eso hizo todo lo contrario a lo que tenía pensado. Abrazó aun más fuerte la chica haciendo que esta soltara alguna lágrima más sin sollozar.
Raph M: A partir de ahora… No quiero que te desahogues tú sola… Me tienes a mí… -suspiró. –Y siempre me vas a tener…
Estuvieron ahí parados un rato hasta que la chica se calmó del todo. Esta rompió el abrazo separándose de Raph y le miró a los ojos con una tierna sonrisa.
Claire: Gracias Raph, gracias por todo… Pero, -se miró a sí misma y luego rió. –creo que me tengo que vestir.
La tortuga, un poco confuso, miró el cuerpo de la chica. Ya se había fijado en que solo tenía una toalla que la tapaba, pero no le había dado importancia hasta ahora. Su cara empezó a coger un tono más rojo hasta que no se le distinguía de la cinta. Se separó de ella lo más rápido que pudo.
Raph M: Lo-lo-lo siento… No me había… Yo solo…
Claire: No importa Raph, no ha pasado nada, ¿o sí? Jajaja.
Raph M: Bueno… Es que yo… Es que… Me-mejor dejaré que te vistas. –salió del baño cerrando la puerta tras de sí y dándose con el puño en la frente. –Tonto, tonto, tonto… -susurró.
Este se sentó en la cama y al minuto salió del baño Claire. Ahora tenía el pelo seco y muy liso, parecía aún más claro de lo normal. Llevaba unos vaqueros cortos. Al parecer cortados por ella. Una camiseta negra con la frase "Live the best and fuck the rest" en blanco, un chaleco de tela largo blanco y con calaveras negras, un gorro negro de lana y unas converse negras. La tortuga, al verla se quedó boquiabierto. En verdad estaba muy guapa y esa ropa le quedaba genial, pero nunca pensó que ese era su estilo. La chica entró en su habitación y le sonrió. Después cogió una maleta y la puso encima de la cama.
Raph M: ¿Y esa maleta?
Claire: Si voy a ir a la guarida, no pienso volver a estar y dormir con la misma ropa, ¡me llevo mis cosas!
Esta abrió un armario que estaba al lado de la cama y empezó a sacar ropa y meterla en la maleta. Lo hacía con tanta rapidez que la tortuga ni se daba cuenta de que estaba metiendo. Al terminar, cerró la maleta y por último, Claire cogió su diario y lo metió en su mochila de cuero. Raph, para que ella no sospechara, se hizo el interesado.
Raph M: ¿Q-qué es eso?
Claire: ¿Esto? –sacó su diario y la tortuga asintió. –Solo es mi diario, lo llevo siempre conmigo.
Raph M: Y supongo… Que nunca lo podré leer, ¿no? –se rascó la nuca.
Claire: ¡No! Nadie en el mundo sabe que pone aquí, solo Menta, y ella no contará nada.
Raph M: A Menta eh… -miró a la coneja y esta le contestó con otra mirada de pregunta.
Claire: Sí, -la tortuga la miró. -¿o acaso tú no le cuentas tus secretos a Spike?
Raph M: Bueno, em… Sí… Claro…
Claire: ¡Genial! –sonrió. -¡Otra cosa que tenemos en común!
Raph M: ¿Otra cosa? ¿Qué más cosas tenemos en común? –se levantó de la cama.
Claire: Bueno… -se acercó a la mesa de en frente de su cama y cogió un papel y un bolígrafo. –A parte de que los dos tengamos como mejor amigo un animal… -empezó a escribir algo en el papel. –Los dos tenemos un hermano mayor que pensamos que es Don Perfecto. –la tortuga rió ante eso.
Raph M: ¿Tú también piensas eso de tu hermano?
Claire: Oh sí… -quitó su vista del papel y miró al adolescente. –Dani siempre está haciéndose el mayor conmigo, como si yo no supiera nunca lo que hago y echándome la bronca por todo…
Raph M: No sabes cómo te entiendo… -la chica sonrió de una manera algo sensual.
Claire: Sí, sí lo sé… -siguió escribiendo en el papel. –También nos encanta la pizza. Bueno… ¿Y a quién no? Jajaja. Y bueno… -dejó de escribir en el papel, cogió su mochila de cuero y su maleta y se puso al lado de la tortuga agarrándole el hombro. –A los dos nos encanta que me lleves en brazos. –rió pícaramente.
Raph M: ¿Qué? –se puso algo rojo. –Yo no… -miró la sonrisa de la chica y suspiró. –Bueno… Está bien… -la cogió en brazos, como a una princesa y salieron al jardín.
La chica se despidió de su coneja con la mano y esta le puso una mirada triste. La morena la miró con algo de melancolía. La estaba dejando otra vez de lado… Así que, justo cuando Raph estaba dispuesto a saltar a la calle, la chica gritó.
Claire: ¡Espera, espera!
Raph M: ¿Qué? ¿Q-qué pasa? –miró asustado de un lado a otro.
Claire: No puedo… -se bajó de sus brazos. –No puedo dejar a Menta sola otra vez.
Raph M: Pero Claire, es que…
Claire: ¿Tú dejarías a Spike solo tanto tiempo? –interrumpió.
La tortuga miró unos segundos a la chica. En sus ojos se veía nostalgia y melancolía. Pero, sobre todo, el maldito sentimiento de culpa. Ese que tantas veces había sentido él. Después miró a la coneja y se imaginó que era Spike. Que su pobre amigo estuviera sin su dueño tanto tiempo le destrozaría por dentro… Así que simplemente suspiró derrotado.
Raph M: Sí… Está bien… Llévatela contigo, ¡pero fue idea tuya!
Claire: ¡Bien! –cogió a su coneja en brazos aunque de mala manera ya que iba muy cargada. –Y no te preocupes… ¡Caerá sobre mí la culpa! –dijo en tono burlón.
El ninja nuevamente la cogió como una princesa, mientras ella sujetaba sus cosas en su barriga y rodeaba el cuello de Raphael con sus brazos, haciendo que este se sonrojara un poco. Saltó y empezó a correr.
Raph M: Por cierto, ¿qué era ese papel que dejaste encima de la mesa?
Claire: Oh… Lo puse ahí por si venía mi madre. En él escribí que me iba a pasar unos días a casa de una amiga. Así no se preocupará. –la tortuga decidió no contestar y seguir corriendo.
Llegaron al callejón de la alcantarilla. Allí bajó a la chica. Pero justo, cuando iba a abrirla, oyó un ruido, y en un movimiento involuntario sacó sus sais asustando a la morena. Esta se quedó detrás de él, inmóvil, mientras que él miraba de un lado al otro buscando de dónde había procedido el extraño ruido.
Raph M: Tranquila… Todo está controlado… -le dijo a la chica.
Un gato. Un simple gato salió del contenedor haciendo que Raph bajara sus armas con el sentimiento de vergüenza recorriéndole la cabeza.
Claire: Tranquilo Raph… Creo que contra eso podrás ganar. –bromeó la chica haciendo que este la mirara con cara de pocos amigos y esta solo le pudo contestar con una simpática sonrisa.
Raph, con algo de rabia, abrió la tapadera y los dos bajaron. En un momento ya estaban en la guarida. Al entrar vieron algo sorprendente. Justo en el centro de la sala había un montón de colchones con mantas y almohadas y todos se encontraban colocándolo. Splinter, en cuanto vio a su hijo y a la chica se acercó a ellos haciendo que todos clavaran la mirada en los recién llegados.
Raph M: ¿Q-qué está pasando aquí?
Mikey M: ¡Tío! ¡El Sensei nos deja que durmamos todos juntos! ¡Como cuando hacíamos "acampadas" de pequeños! –sonrió alegremente.
Raph M: -miró a su hermano menor algo atónito y luego miró a su padre. –Pe-pero Sensei, ¿cómo…?
Splinter: Me pareció buena idea. –interrumpió. –Hacía bastante que no hacíais esta cosas, y ya que hoy estáis todos juntos…
Mikey M: ¡FIESTA DE PIJAMAS!
Raph P: ¿Eso no es de chicas? –preguntó dejando de colorar las mantas.
Donnie P: También puede haber de chicos Raph. Hay muchas aficiones que son consideradas…
Raph P: ¿Sabes cuál es una de mis aficiones favoritas? –interrumpió. -¡El juego de "A ver hasta cuando se dobla Donnie sin romperse"! –hizo sonar sus puños.
Donnie P: ¡Está bien! ¡Está bien! Me callo… -siguió colocando sus cosas.
Claire: Wow, ¡es una genial idea! ¡Me encantan estas cosas! –se acercó al Sensei y lo abrazó haciendo que todos miraran desconcertados la escena. El maestro correspondió al abrazo. –Muchas gracias maestro Splinter.
Al soltarse, la chica dejó sus cosas encima del sofá y soltó a la coneja en el suelo, al lado de Spike. Los dos animales se miraron extrañados, pero un segundo se juntaron más. Parecía que se habían caído bien. Raph y Claire sonrieron ante esa escena. Y el Mikey adolescente, en cuanto pudo, fue a coger a la coneja.
Mikey M: ¡Has traído a Menta! –la acarició tiernamente. -¡Es genial! ¡Holaaaaa amiga!
La coneja simplemente miraba al simpático chico con un gesto de alegría. Al momento, Mikey la dejó en el suelo para que estuviera con Spike; Los dos animales se fueron hacia el cuarto de Raph.
Splinter: Bien chicos, espero que lo pasen bien esta noche. Yo me voy a mi dormitorio, ¡duerman bien! –se fue yendo a su cuarto.
Todos: ¡Buenas noches Sensei!
April: Yo me voy a poner el pijama, ¡ahora vuelvo!
Claire: Espera April, ¡te acompaño! –cogió sus cosas y se fueron juntas.
Al momento aparecieron las dos chicas. April llevaba su famoso pijama amarillo, mientras que Claire llevaba una camiseta negra bastante ancha de mangas cortas con una calavera blanca con un lazo en el medio y unos leggins negros.
Claire: ¡Bien! ¿Cómo dormimos?
Raph P: ¡Me pido esa cama! –señaló a una cama que estaba en la esquina.
Donnie P: ¡Yo esa! –señaló una que estaba a los pies de la de su hermano de rojo.
Mikey P: ¡Yo quiero al lado de Raph!
Raph P: ¡Oh no! ¡Ni lo sueñes!
Mikey P: ¡De ti no! De él. –señaló al Raph adolescente.
Raph M: ¿De mí? –miró que Mikey tenía otra vez la cara de cachorrito y suspiró derrotado. –Está bien…
Después de unas cuantas discusiones, cada uno tenía su sitio. El pequeño Leo dormía a la izquierda de Claire; a la derecha de esta estaba el adolescente Raph; a la derecha de este estaba el pequeño de Mikey; y a la derecha de este estaba el adolescente Mikey.
A los pies del pequeño Leo estaba el pequeño Raph; a la derecha de este estaba el adolescente Leo; a la derecha de este estaba April; a la derecha de esta estaba el adolescente Donnie; y, por último, a la derecha de este, estaba el pequeño Donnie.
Ya cada uno se encontraba acomodado y sentado en su colchón pero ninguno quería dormir.
Raph P: ¿Qué hacemos ahora? –dijo aburrido.
Mikey M: ¡Oh ya lo sé! ¿Y si jugamos a la…?
Raph M: Como digas Play ya puedes empezar a correr… -soltó con una voz amenazante que intimidó a su hermano.
Mikey M: Vale… Me callo…
Leo M: ¿Y si jugamos a las cartas?
Todos: ¡No!
Raph M: Hermano, ¡eso es muy aburrido!
Leo M: Vale, vale… Pues me diréis vosotros que hacer…
Claire: Em… -se aclaró la garganta haciendo que todos la miraran. –Contarme, ¿cómo os convertisteis en tortugas mutantes? –se quedaron extrañados ante la pregunta y luego reaccionaron.
Donnie M: ¿No te lo ha contado ya Raph?
Claire: Pues… -miró a Raphael y luego a Donnie. –No.
Donnie M: Oh bueno, pues es muy sencillo… Todo ocurrió…
Y ahí empezó la historia. Claire escuchaba atentamente cada cosa que decía Donatello. Los demás, aunque ya se sabían esa historia, lo escuchaban al igual que la chica. Al terminar, esta estaba algo triste por lo que le sucedió a Splinter al perder a su familia, pero a la vez atónita al haber tanta acción.
Claire: Wow… Nunca me lo hubiera imaginado así. –se rascó la nuca sonriente.
Mikey M: ¿Y cómo te lo imaginabas?
Claire: No sé jaja… ¿Unos científicos experimentando con tortugas? Algo más… Normal.
Raph P: Cuanto más extraño mejor, siempre lo digo.
Leo P: ¿Cuándo has dicho tú eso?
Raph P: Cuando tú dejabas de ser un pelota. –dijo enfadado.
Leo P: ¡Ya te he dicho que yo no soy…!
Un ronquido interrumpió la disputa de los dos hermanos. Al parecer el Mikey adolescente se había quedado dormido al no tener nada que hacer mejor que eso.
Leo M: Creo que lo mejor será dormirnos.
Todos aceptaron la propuesta del líder. Al rato, ya estaban bien tapados y acomodados en sus camas pero, a la desgracia del pequeño Donnie, no podía dormir. Era como si hubiera tomado cien tazas de café. Intentaba cerrar los ojos pero al momento los volvía a abrir. No debería haber dormido tanto por el día.
Donnie P: Chicos… No puedo dormir. –todos suspiraron ante esas palabras y se incorporaron en sus camas. –Lo siento… No debía haber dormido tanto este día…
Leo P: ¡Cierra los ojos e intenta dormir Donnie!
Donnie P: ¿Te crees que no lo he intentado ya?
April: Creo que tengo una idea. –todos miraron a la pelirroja. –Que Claire cante algo. –todas las miradas se dirigieron a la nombrada.
Claire: ¿¡QUÉ?! ¡NI MUERTA! –se puso algo roja.
April: Oh vamos, si cantas muy bien.
Raph M: Sí Claire, ¡canta algo!
Todos: ¡Venga Claire!
Leo M: Tienes una voz fantástica, por favor, ¡cántanos algo!
La chica miró al líder algo extrañada. Estaba completamente segura de que Leo ya no le iba a hablar más después de lo sucedido. Pero, al parecer, estaba equivocada. Entonces sonrió. Iba a cantar. No solo porque si no lo hacía no la iban a dejar en paz. Si no porque Leo se lo había pedido.
Claire: Está bien. –suspiró con una sonrisa. -¿Y qué puedo cantar?
Todos se acomodaron sin hacer apenas caso a la pregunta de la morena.
Claire: ¡Ya sé! Bien… ¿Estáis listos?
Todos: ¡Siiiiií!
Raph P: ¡Dale caña!
La morena se sentó apoyándose hacia atrás en sus manos. Suspiró cerrando los ojos para dejar que la canción saliera sola, (Está en inglés, pero yo la escribo en español. Aquí la tenéis: watch?v=abJ-7_B41tM).
Empezó como un
Sentimiento,
Que creció para
Convertirse en una
Esperanza,
Que se tornó en un
Pensamiento callado,
Que cambió hasta
Transformarse en una
Callada palabra.
Todos escuchaban, con los ojos cerrados, sorprendidos. Su voz era tan suave y dulce… El pequeño Mikey golpeó un poco al adolescente Mikey para que se despertara y oyera la canción; y así lo hizo. Raph, Leo y April ya la habían oído cantar más veces, pero se volvieron a sorprender al oír esa canción.
Entonces esa palabra creció
Fuerte y fuerte,
Hasta convertirse en un grito
De batalla.
Volveré cuando
Me llames, no
Hay necesidad de
Decir adiós.
La chica abrió un momento los ojos y miró a Raph. Este la estaba observando con una tierna sonrisa a la que la chica correspondió con otra. Entonces, casi sin pensarlo, le agarró la mano haciendo que los mofletes de la chica se volvieran algo rojos, pero con la oscuridad, eso no se vio.
Solo porque todo esté
Cambiando, no
Significa que ahora
Nunca haya sido de
Esta manera.
Todo lo que puedes
Hacer es averiguar
Quiénes son tus amigos
Mientras te preparas
Para la guerra.
Leo abrió los ojos ante esa frase. Era como si se lo estuviera diciendo a él. Entonces se giró y vio como su hermano de cinta roja y la chica morena estaban agarrados de las manos. Se volvió a girar derrotado y en su interior sintió un pinchazo.
Escoge una
Estrella en el
Oscuro horizonte
Y sigue la luz.
Volverás cuando
Todo se acabe,
No hay necesidad
De decir adiós.
Volverás cuando
Se acabe,
No necesitas
Decir adiós…
Ahí acabó el dulce sonar de su voz. No necesitaba aplausos. Con saber que todos se habían dormido le bastaba. Abrió los ojos y acertó. Todos con sus ojos cerrados y dormidos. Bueno, no todos… Los adolescentes Leo y Raph seguían despiertos, aunque Claire solo pensaba que el de rojo era el último en dormirse.
Se tumbó en la cama, aún agarrando la mano de Raph y mirándolo a los ojos. Parecía que brillaban en la oscuridad. Los dos sonrientes. Sin decir palabra, pero sonrientes.
La chica puso su mano libre en la mejilla de la tortuga acariciándolo con cariño. Era el momento. Estaba decidida. Nada le pararía ahora. Nada la podría interrumpir. Se fue acercando a Raphael poco a poco, mientras cerraba sus ojos y dejaba semiabierta su boja.
La tortuga también sabía lo que iba a ocurrir, y estaba preparado. Quería hacerlo. Debía hacerlo. Era el lugar y el sitio perfecto. Y no podía aguantar más. Nunca lo había hecho antes. Bueno, sí, pero esta vez sería diferente. A diferencia de la chica, la tortuga cerró los ojos y en un segundo pegó sus labios a los de la morena uniéndose en un tierno beso. Ese beso que llevaba esperando demasiado tiempo. Al fin había sucedido.
La chica abrió un momento los ojos al notar los labios de Raph para asegurarse de lo que estaba pasando era real. Y así era. Los volvió a cerrar pegando más su cuerpo al del ninja. Sentía tantas cosas a la vez. Tantos pensamientos se le cruzaban en la mente… Pero en un segundo los dejó a parte. No quería pensar en nada. Simplemente se centró en lo feliz que estaba en ese momento.
Por otra parte, el mutante se sentía libre. En su imaginación solo estaban Claire y él. Nadie más había allí. Su primer beso en el que la palabra "amor" tenía sentido. Al igual que la chica, tenía muchos pensamientos a la vez, pero no quería hacerlos caso. Solo quería sentir los labios de la chica. Y como su cuerpo estaba tan pegado al suyo.
Después de unos cuantos minutos unidos por el beso y perdidos en sus sentimientos… Llegó el momento de separarse. Al hacerlo, se quedaron mirándose con una tierna sonrisa. ¿Qué pasaría ahora? ¿Qué les tenía preparada el destino para ese momento? La chica lo único que pudo hacer es volver a acariciar la mejilla del ninja llevándose un beso en la mano de este mismo.
Raph M: Claire… Y-yo… T-te quiero. –dijo más sincero que nunca.
En ese momento la chica no sabía cómo reaccionar. No sabía que tenía que hacer. Había esperado tanto para que el ninja le dijera eso… Y ahora, no sabía cómo responderle. Pensó por un segundo y dejó que las palabras salieran solas.
Claire: Yo también te quiero Raph; Más que a nada en el mundo. –sonrió alegremente y la tortuga la imitó.
Alegría. Ese era un sentimiento parecido al que estaba pasando Raphael en ese momento. Alegría, solo que… Multiplicado por un millón. Nunca en su vida pensó que una humana le iba a decir algo parecido. Y, mucho menos, una humana a la que él mismo quería. Tanta felicidad sentía, que tampoco sabía cómo reaccionar en ese momento.
La chica, al notar lo que él sentía, usando su don, lo mejor y único que se le ocurrió fue darle otro beso con el que afirmó sus palabras.
Al separarse, solo con una mirada, comprendieron que era la hora de dormir. Y así lo hicieron; abrazados el uno al otro.
¿QUE OS PARECIÓ? :)
Mikey M: Oh... Eso es adorable :3
Yo: ¡Gracias Mikey! :)
Raph M: ¡Yo no soy así! ¡Nunca diría esas cosas y besaría a Claire...!
Claire: Ejém.
Raph M: Oh, quería decir que... Yo... Esto...
Donnie M: Parece que alguien está en problemas.
Raph M: Tú sí que vas a estar en problemas como no te calles.
Yo: Venga chicos...
Mikey M: Y que Raph, ¿te gustó besarte con tu noooooovia?
Raph M: ¡Como te coja!
Yo: Em... ¿Chicos?
Donnie M: Oh vamos Raph, no querrás que Claire se enfade y no te bese más.
Raph M: ¡Donnie te vas a tragar tus palabras!
Donnie M y Mikey M: JAJAJAJAJAJAJAJA.
Leo M: Venga chicos... Conejis tiene que terminar ya el capítulo.
Yo: ¡Gracias Leo! ¡Tú siempre tan atento a los demás!
BIEEEEEN, y como dice Leo, ¡hasta aquí el capítulo 21! ¡Espero vuestros reviews!
