Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía
Capitulo 20: Nos tienes aquí
Bella POV
Con paso lento y arrastrando los pies me dirigí hacia el baño, necesitaba una ducha rápida para poder estar más relajada, pero sobretodo necesitaba arreglarme un poco, porque estaba segura de que ahora mismo daba algo de miedo. No me sentía con demasiado ánimo para salir, pero sabía que debía hacer un esfuerzo, porque como empezara a quedarme en casa ya no volvería a salir en una buena temporada…
Una vez duchada, fui hacia el armario y saqué unos jeans oscuros, una camiseta blanca de tirantes anchos, una cazadora gris a cuadros y unas manoletinas (N/A: zapatos) y un bolso plateados. A continuación me maquillé levemente, sin que se notara demasiado pero aplicando la cantidad suficiente como para disimular mis ojeras y mi palidez, y sobre todo para intentar quitar en un patético intento la cara de confusión que tenía.
Cuando terminé de arreglarme, fui al salón y me senté en el sofá a esperarles, según mis cálculos tardarían unos 15 o 20 minutos más en llegar. No me encontraba con ánimo para hacer nada, pero sabía que tenía que hacer algo solo para no pensar. Giré la cabeza para intentar encontrar el mando de la televisión; al hacerlo, me fije en la foto enmarcada que estaba encima de la mesa, una foto muy especial que hacía mucho que no me detenía a observar. Fue tomada hace unos dos años, durante el festival de Lollapalooza en Chicago. En ella aparecíamos los cuatro, abrazados, sonrientes, felices… en ese entonces no había problemas ni dolor, ni quebraderos de cabeza, éramos solo un grupo de amigos dispuestos a divertirse, sin más cosas en las que preocuparse que pasárselo bien. Añoraba esos tiempos, apenas era capaz de reconocerme en esa foto, ya no era la misma chica que aparecía sonriente mirando de reojo a Edward, como si estuviera viendo el sol por primera vez. Todos nos habíamos vuelto mucho más serios, responsables y maduros, por una parte estaba bien, pero por otra… era deprimente ver cómo pasa el tiempo y toda tu vida va cambiando sin apenas darte cuenta. Y no solo yo estaba distinta, Emmett ahora era el dueño de un gimnasio, con obligaciones y muchas cosas de las que encargarse, aunque siguiera conservando su sentido del humor; Jasper acababa de terminar la carrera y estaba en busca de un trabajo, ahora estaba más centrado y formal, y Edward, ya no era aquel joven despreocupado, alegre y amable del que yo me enamoré, ahora era un joven empresario mucho más serio, callado y con el poder de confundirme hasta más no poder. Por un momento quise volver a tener 19 años… pero ese era un deseo imposible
El timbre sonó, ¿ya habían pasado 20 minutos?. Y yo lo único que quería era no pensar… era más débil de lo que creía. Me levanté y fui a abrir la puerta, allí estaban Jake y Leah, sonrientes… ojala yo pudiera tener ese estado de ánimo
-Hola guapa – Jacob me dio un breve beso en los labios – ¿qué tal?
¿Qué tal? Fatal
-Bien, como siempre – me encogí de hombros. Miré a Leah que había fruncido levemente el ceño, después de un segundo sin reaccionar se acercó a mí y me saludó con dos besos en las mejillas
-¿Estás lista? – me preguntó mi novio, asentí – Vale, entonces vámonos ya
-Y, ¿a dónde se supone que vamos a ir? – pregunté dudosa.
-He hablado con Rose cuando veníamos hacia aquí – comentó Leah – está con Emmett en el centro comercial, así que hemos quedado con ellos allí
-Al parecer Rose pasa más tiempo en Seattle que en Forks… ahora apenas veo a Emm
-Ya ves, está bastante pillada por él, aunque no lo quiera reconocer – rió Leah
-¿Ahora vais a empezar a cotillear? A este paso no nos iremos nunca… – se quejó Jacob, medio en broma
-Nosotras no cotilleamos, eso es de marujas – le respondió Leah – nosotras comentamos hechos de la vida de nuestros amigos y conocidos
-Lo que comúnmente se conoce como cotillear – se burló Jake
-Anda, cállate y vámonos ya – le medio empujó a la salida, fueron hacia el coche mientras yo cerraba con llave la puerta de casa.
Nos montamos en el coche y partimos hacia el centro comercial, fueron 10 minutos de camino, en los que Leah se paso parloteando sobre que Alice no paraba de hablar de Jasper y que Rose estaba todo el día al teléfono con Emmett. Mientras tanto yo solo me dediqué a escuchar las canciones de la radio, que desafortunadamente me recordaban demasiado a momentos de mi vida en los que se encontraba Edward
Edward, Edward, Edward… Tengo que dejar de pensar tanto en él. Al final me lo van a notar
Hice un esfuerzo por cambiar la mueca que seguro se había formado en mi cara. Por fin llegamos al aparcamiento del centro comercial, y tras dar un par de vueltas Jake consiguió encontrar un sitio para dejar el coche. Mis acompañantes bajaron con energía, yo lo hice lentamente, sin ánimo. Entramos por la puerta del enorme centro comercial que había sido recientemente construido, apenas había estado aquí un par de veces. Sin embargo, Jake y Leah se movían con soltura por el lugar, muy seguros del camino por el que debían ir
-Y ¿Dónde exactamente hemos quedado con Emm y Rose? – les pregunté
-En la bolera – contestó Jake
Un momento…BOLERA
-¿Una bolera? ¿No estaréis pensando en que juguemos una partida, verdad? – dije parándome de golpe
-Claro, ¿Qué vamos a hacer en una bolera sino? – dijo Jacob despreocupadamente, siempre con el mismo tono relajante en su voz, pero esta vez ese tono no causaba ningún efecto en mi
-No puedo jugar a los bolos, soy malísima… seguro que le hago daño a alguien – me excusé, pero Leah no tardó en intervenir
-¡Oh, vamos Bella! Será divertido – Leah me agarró del brazo y tiró de mi, obligándome a andar – exageras demasiado. No creas que yo soy muy buena jugando a los bolos… eso solo para pasar el rato
-Leah, realmente nunca me has visto jugar, no sabes si estoy exagerando. Una bola de bolos en mis manos puede ser como la bomba atómica
-Bella, por muchas excusas que intentes poner, al final vamos a terminar jugando, y lo sabes – intervino Jake – así que deja de preocuparte y vamos a pasar un buen rato
Tras un largo y sonoro suspiro, me rendí. Casi sin darme cuenta estábamos entrando por la puerta de la bolera. En una esquina y pegados a la pared nos esperaban Emmett y Rosalie. Nada más verme Emm adivinó mi nerviosismo, pero hizo caso omiso a mis suplicas y dio mi número de zapatos. Nos dieron la pista, nos cambiamos los zapatos y nos dispusimos a formar los equipos, solo había un problema, éramos impares
-Yo me quedo sin jugar – ofrecí
-Ni de coña – respondió Emmett – tú vas a jugar como todos los demás. No seas sosa, peque. Sabes que no va a pasar nada
-Pero Emm… – no me dejaron continuar
-Ya sé – dijo Jacob, no dejando mostrar mi "opinión". Él también comenzaba a conocerme – Emmett y yo contra vosotras tres
-Pero entonces estaríais en desventaja – dijo Rose
-No lo creo, Bella es bastante mala… ya veis que ni quiere jugar, seguro que monta una rabieta porque no le salen bien los tiros. Ni se preocupara por el equipo – dijo Emmett riéndose levemente, sabía que lo estaba haciendo para picarme, y lo consiguió
-¿A si? Ya verás. Vamos a ganar y después te lo restregaré por la cara – dije un tanto ofuscada. Emm conocía de sobra las maneras para hacerme reaccionar de diferentes formas. Y más hoy, que estaba con las emociones a flor de piel debido a aquella conversación con Edward
Edward, Edward. ¡Deja de pensar en él!
-Así se habla, compañera – rio Leah con un puño en el aire, en señal de apoyo
Nos acercamos a coger las bolas, en ese momento Jake aprovechó para ponerse a mi lado y preguntarme
-Bell, ¿te pasa algo?
¡Oh, si, claro que me pasa algo, Cariño! Resulta que mi mejor amigo del cual sigo enamorada me acaba de confesar que también está enamorado de mi. Y te puedes imaginar como estoy… pero por lo demás todo va estupendamente. Gracias por tu preocupación
-¿A mí? No, nada. Estoy bien – me evaluó con la mirada durante unos segundos, para después sonreírme y dirigirse a recoger su bola
Funcionó. Al parecer estoy aprendiendo a mentir…
La partida comenzó, en un principio nosotras íbamos perdiendo. La mayoría de los puntos que teníamos eran gracias a Rose. Después Leah comenzó a mejorar su técnica y conseguimos el doble de puntos de los que teníamos, quedando empatados con los chicos. Mientras tanto, a mi mente venía una y otra vez los momentos en la universidad en los que veía a Edward jugar al billar, a los bolos o a las cartas con sus amigos…
Una vez en la recta final, la última tirada me había tocado a mi
-Vamos Bella, puedes hacerlo – me animo Rose – solo concéntrate un poco, deja de pensar en las musarañas
-Haz un esfuerzo, B – dijo Leah en mi oído – recuerda, ganar para restregárselo a Emmett por la cara
Intenté acordarme de la postura que utilizaba Rosalie para tirar, estaba segura de que me salió un pobre intento, pero aún así lo hice. Respiré hondo, eché el brazo hacia atrás y luego lo moví hacia delante dejando caer la bola con un ruido sordo. Para mi sorpresa la bola siguió recta y logré derribar casi todos los bolos, dejando dos en pie.
-¡Bella! ¡Hemos ganado! ¡Has ganado! – chillo Rose
Las dos se me echaron encima y empezaron a dar saltitos, obligándome a hacerlo a mi también. Tengo que reconocer que eso me levantó algo el ánimo.
-¡Peque! Al parecer se te ha pegado mi talento – Emm me abrazó levemente – ¿A que no era para tanto?
Las chicas decidieron que debíamos celebrar nuestra victoria, por lo que fuimos a un bar cercano a tomar unas cañas. El bar estaba bastante lleno, por lo que los chicos fueron a pedir a la barra y nosotras nos quedamos sentadas.
Rose y Leah comenzaron a hablar, no sé muy bien de qué ya que no las estaba prestando atención; me limitaba a asentir de vez en cuando y a soltar unos cuantos "mmm" y "aja"
Se me hacía imposible no pensar en Edward, viendo a toda esa cantidad de parejas agarradas de la mano paseando delante de mí continuamente. Yo también quería ser feliz y al menos, creía que lo merecía. Y sabía que yo misma era la que lo estaba impidiendo, yo y mis inseguridades, pero he pasado tanto tiempo ocultándole mis sentimientos a todo el mundo y auto-convenciéndome de que Edward nunca me iba a querer que ahora se me hacía imposible pensar lo contrario. ¿Qué debía hacer? Tenía que reflexionar sobre tantas cosas, analizar tantas situaciones… No quería hacer daño a Jake, no sabía si fiarme de Edward, no quería resultar herida en el intento, y sobre todo, no quería decepcionar a nadie.
Un suspiro lastimoso salió de mis labios sin apenas darme cuenta. La vida es tan complicada…
-Ya que estamos en una tarde de juegos – la voz de Jacob interrumpió mis pensamientos abruptamente – ¿queréis echar una partida al billar?
-Me apunto – exclamó Rosalie poniéndose inmediatamente en pie
-Yo paso – dije – con jugar a los bolos he tenido más que suficiente…
-Yo también, me voy a quedar haciéndole compañía a Bella – dijo Leah a la vez que pasaba un brazo sobre mis hombros
Jacob se encogió de hombros – como queráis – dicho eso se dirigieron hacia las mesas de billar, que se encontraban al otro lado del local
-Empieza a hablar – dijo Leah con voz autoritaria. La miré atónita
-¿Qué?
-Se que te pasa algo – ¿por qué tenía que ser tan transparente siempre? Intenté poner una cara de indiferencia, al parecer, no funcionó – Venga ya, Bella. Suspiras, no tienes ganas de hacer nada, estás distraída y apenas le prestas atención a nadie. Puede que con Jake haya funcionado, pero a mí no me engañas ¿Qué es lo que pasa?
Me tenía contra las cuerdas. Me debatía entre soltarle una patética escusa arriesgándome a que me pillara o contarle la verdad. Pero, ¿quería que alguien más supiera la verdad? La situación se me estaba saliendo de las manos, primero Jasper, luego Alice, después Jake, obviamente no podía olvidarme de Edward… y ahora Leah. Cuanta más gente lo sabía más indefensa me sentía. Esto de dejar los sentimientos libres no me dejaba una buena sensación en el estómago, ni mucho menos. Pero creo que ya no podía hacer nada, debía contárselo. Después de todo Leah me ha demostrado ser una buena amiga y quizás esto me sirviera para desahogarme…
-Es que… verás… yo… A mi antes, m-me ggustaba un amigo… – ¡Arggg! ¿Por qué es tan difícil explicar esto?
-¿Un amigo? – enarcó una ceja – Querrás decir Edward
Me quedé petrificada, durante unos segundos mi mente se quedó en blanco y no sabía cómo reaccionar, ¿Leah lo sabía?
-¿Qué? – fue lo único que salió de mis labios – ¿Cómo lo sabes? ¿Te lo ha contado Alice… o Jake?
-Nadie ha tenido que contarme nada, Bella. Soy observadora, es más, hasta hace unos segundos era solo una sospecha, pero con tu reacción me lo acabas de confirmar
Ya no podía negarlo, me había pillado. ¿Para qué seguir ocultándola los detalles de la historia?
Suspiré – Si, se trata de Edward – asintió con la cabeza, ni siquiera parecía algo sorprendida con la noticia
-¿Qué ocurre con él para que estés tan distante? – inquirió
-Pués… a ver, cuando conocí a Edward aún seguía en la universidad. Estaba loca por él, me inventaba cualquier escusa para verle, para hablar con él. Y él siempre ha sido tan cariñoso y amable conmigo, que cada vez que estaba en su presencia me sentía como en una nube. Estaba muy, muy enamorada. Yo me moría de celos cuando él nos presentaba a su nueva novia, o su nuevo ligue… pero nunca le reproché nada, ni deje que se enterara de mis sentimientos. Yo no era adecuada para él – dolía demasiado admitirlo – Yo estaba rodeada de chicos, apenas tenía amigas y no vestía como las demás ni me interesaban las mismas cosas… en fin. Durante los tres años en los que hemos sido amigos me he auto-convencido de que entre Edward y yo nunca iba a pasar nada, y por mi estaba bien mientras que siguiésemos siendo amigos… pero entonces llegó Tanya
-¿Tanya? – fui interrumpida abruptamente por Leah, ya casi me había olvidado de su presencia. Estaba absorta recordando los buenos y malos momentos vividos con Edward durante esos tres años – Aquí viene la peor parte del relato ¿verdad?
Asentí, tome un par de respiraciones lentas para intentar mantener la calma y no desmoronarme mientras contaba la historia – Tanya era… es la compañera de trabajo de Edward. Llegó nueva hace unos meses y todos se quedaron medio embobados con ella. Ya sabes, es la típica niña guapa, con una figura impresionante, un bonito pelo y una bonita cara, muy superficial y muy estúpida, pero al parecer los tíos no llegan a captar esa última faceta suya… Lo que quería decir, es que Edward también estaba detrás de ella, poco a poco me contaba cómo se habían enrollado, cómo comenzaban a pasar tiempo juntos… hasta que llegó un día en que quedó conmigo para contarme que era su novia. Leah, fue horrible. De todos sus amigos tuvo que llamarme precisamente a mi
-Sí, los hombres pueden llegar a ser tan insensibles y ciegos… No puedo creer que te hiciera pasar por eso. Creo que yo en tu lugar le hubiera dado una buena patada en las pelotas – ese comentario me hizo reír, estaba segura de que Leah lo hubiera hecho. Era muy impulsiva – continúa, por favor
-Por ese entonces teníamos planeado hacer un viaje juntos a California, por supuesto Tanya se había apuntado al plan, por lo que en el último momento fui a la agencia de viajes y organicé mi escapada a Florida, no quería pasar el verano rodeada de "su amor". Entonces os conocí a vosotros, cambié muchos aspectos de mi vida y comencé a afrontar con calma la situación. Reconozco que uno de los motivos que me llevó a aceptar ser la novia de Jacob fue intentar olvidar a Edward, y lo estaba consiguiendo… pero entonces volví a Seattle, y le vi de nuevo, y los sentimientos seguían ahí, solo que estaban aplacados. Luego me enteré de que lo había dejado con Tanya. Cuando les presenté a Jake, le dio un ataque de celos impresionante, se pusieron a discutir sin apenas conocerse… luego estuvo unas semanas sin verme ni hablarme, y llega esta tarde y me confiesa que está enamorado de mi – una mueca de asombro se plantó en su cara – y ahora estoy tan confundida, Leah… yo estaba bien con Jake, pero como siempre tiene que venir Edward y arrasar con todo, no he parado de pensar en todo lo que me ha dicho esta tarde
-Joder Bella, esto podría ser perfectamente el argumento de un culebrón. ¿Qué le has dicho tú?
-Le he terminado confesando que yo siempre he estado enamorada de él – posé mi vista en el suelo
-¿Y lo sigues estando ahora?
-Si, pero también me gusta Jake. Soy demasiado egoísta, Leah
-No, solo tienes un cacao mental que no puedes con él. Ahora entiendo porque estabas tan distraída hoy…
-No sé qué hacer. No quiero dañar a nadie, ni a ellos ni a mi, pero no veo ningún camino en el que alguien no salga mal parado – mi vista se volvió acuosa – me siento tan culpable Leah…
-Mira Bella, yo no soy una experta en todo esto del amor. Apenas he tenido dos novios formales en mi vida y solo me duraron un mes cada uno, pero, creo que deberías distanciarte un poco de los dos, de todo el mundo en realidad. Necesitas aclarar las ideas y lo mejor para eso es estar sola
-Lo sé, sé que tienes razón. Pero tampoco puedo aislarme del mundo como si tal cosa – expliqué
-Tampoco hace falta que te vuelvas una huraña, Bella. Solo digo que si un día no te apetece pasar tiempo con otras personas, no lo hagas. Date una vuelta, despeja tu mente y entonces podrás hacer lo que tú quieras. Porque sé perfectamente que esta tarde no te apetecía nada salir y has aceptado solo para no hacernos un feo… ¿o me equivoco?
Me había calado hasta el fondo. Era más transparente de lo que creía
-Tienes toda la razón
Rosalie llegó a la mesa con una sonrisilla de suficiencia. Por su cara se notaba que estaba relajada, se encontraba a gusto y era feliz. Cómo la envidiaba…
-He ganado – afirmó
-Solo has tenido suerte, casi te tenía – dijo Emmett enfurruñado. Estaba justo detrás suya. Jacob asintió con la cabeza dándole la razón a mi amigo.
-¿Queréis la revancha? – les desafió Rose. Rápidamente volvieron a la mesa de billar para echar otra partida
-¿Vamos a verles? – me preguntó Leah
-Claro, no quiero seguir hablando de esto… terminaré deprimiéndome más
-La vida es difícil a veces ¿no? – dijo de manera ausente, le di la razón. Pude captar como mientras decía esa frase, le echaba una mirada a Jake. Había visto que ella y mi novio se llevaban bastante bien, tenían mucha complicidad y un sentido del humor parecido. Estaba segura de que detrás de ellos había una pequeña historia o algún secreto que no me habían contado. Sentía curiosidad por ello, pero a lo mejor solo eran imaginaciones mías, desde luego no iba a meterme donde no me llamaban
-Para unos más que para otros – la contesté finalmente
-Y que lo digas… – se giró a mirarme. Sus ojos demostraban seguridad y determinación, cualidades que en este momento, yo no poseía – Bella, la vida no se acaba por un hombre, recuérdalo
Nos apoyamos contra la pared más cercana y seguimos observando cómo se desarrollaba la partida
oOoOoOoOoOo
Acababa de llegar a casa con Emmett después de una intensa tarde, estaba agotada. Una confesión, una partida de bolos y una conversación sobre mis sentimientos habían sido suficientes para un día.
Fui a la nevera, tomé un vaso de agua, me despedí de Emmett y me fui a mi cuarto. Cinco minutos después estaba metida entre las sábanas esperando que el sueño llegara a mí, pero no lo hizo. Tenía demasiadas cosas en la cabeza, en realidad, tenía una cosa en la cabeza.
Las palabras que Edward había pronunciado esta tarde estaban grabadas a fuego en mi memoria. Desde luego este día había sido irreal, si ayer me hubieran dicho que esto ocurriría les tacharía de locos.
Lo que me hubiera gustado que existiera un botón para apagar mi cabeza y que dejase de pensar, pero por más que lo intentaba las palabras llegaban a mi dejándome aún más confusa de lo que estaba esta tarde.
"No quiero que haya un distanciamiento entre nosotros, Edward"
"me es imposible estar cerca de ti mientras estés con ese tío…"
"ya no eres el mismo de antes"
"¡PORQUE ESTOY ENAMORADO DE TI, BELLA!"
"es imposible que tú estés enamorado de mí en la vida real"
"te querré igual que te llevo queriendo durante mucho tiempo, solo que no me había dado cuenta"
"necesito que estemos juntos"
"¡¿Cuál es el maldito problema para que no seamos una pareja?"
"¡Tú no le quieres, tú misma te estás forzando a no ser feliz!"
"Lo siento tanto, peque. No sabes lo que me duele verte llorar"
Realmente aún no había asimilado todos los acontecimientos, creo que me encontraba en una de esas situaciones en las que, hasta que no pasan unos días, no te das cuenta de todo lo ocurrido, no te pones en situación…
Estaba claro que esta noche no iba a sacar ninguna conclusión coherente, me estaba forzando a encontrar soluciones a todo esto que sentía. Había sentimientos que ni yo misma era capaz de reconocer, se encontraban alojados tanto en mi estomago como en mi pecho, estaba segura de que si los juntaba eran como una enorme bola de demolición
El sonido de un nuevo sms, sonó en mi móvil:
No he podido dejar de pensar en ti en toda la tarde
Te echo de menos.
Aunque hoy no estamos juntos, sé que tú me quieres
y todavía tenemos una oportunidad
Voy a esperar hasta que por fin te des cuenta de que
lo nuestro puede funcionar
Eres lo más bonito que hay en mi vida.
Buenas noches, preciosa
Te quiero
¿Por qué tenía que hacer estas cosas? ¿Por qué se empeñaba una y otra vez en intentar confundirme? Era tan sumamente atento y tierno, que me hacía querer ir corriendo a buscarle y pasarme abrazada a él toda la noche, pero luego me acordaba de todo lo mal que lo había pasado por su culpa y esos sentimientos se iban a la mierda…
Algo enfurruñada dejé el móvil en la mesilla, cerré los ojos fuertemente y luché por acompasar mi respiración. Tenía que dejar la mente en blanco para poder dormir
No sé cuánto tiempo pasó hasta que el sueño acudió a mí, pero una frase llegó a mi justo antes de caer en la inconsciencia:
"Bella, se que necesitas tiempo para pensarlo y quizás he sido algo brusco en la manera de decírtelo… pero quiero que sepas que no me voy a rendir. Ahora tengo claro que quiero estar contigo, y no voy a dejar escapar ni la más mínima oportunidad"
oOoOoOoOoOo
Me desperté con una perspectiva diferente de las cosas, seguía sin poder creerme que todo eso hubiese sucedido en la vida real y no en uno de mis sueños. Lo que sin duda no me esperaba encontrar era una sensación de felicidad.
Edward me quería, Edward me quería, me quería…
Se había cumplido lo que yo tanto había deseado, pero en el momento menos oportuno. ¿Qué podía hacer yo ahora? Romper con Jake solo porque Edward se me ha declarado después de tanto tiempo, eso sería una putada. O también podía seguir con Jake y despreciar mis sentimientos, engañándome a mí y a todos de paso. No, ese plan tampoco me gustaba. Por muchas ideas que pensaba, en todos había una parte que no me gustaba ni un pelo.
¿Qué hacer ahora para no terminar volviéndome loca? La idea precipitada de buscar trabajo de ayer, me parecía la mejor opción. Por lo que me podría manos a la obra y así, el tiempo pasaría mucho más rápido. Decidí que me daría una vuelta por Seattle y miraría bien las ofertas de trabajo. Quería a empezar trabajando en algún sitio en el que mi recién estrenada carrera universitaria sirviera para algo, pero sabía que era bastante difícil encontrar un trabajo como periodista sin tener ninguna experiencia laboral relacionada… por lo que me conformaría con cualquier trabajo y mientras buscaría algo de lo mío.
Me duché y vestí rápidamente, no había tiempo que perder y sorprendentemente yo me había levantado con energía.
Cogí mi bolso/bandolera, metí un cuaderno, un bolígrafo, la cartera y las llaves y salí de casa. Me metí de un salto en mi coche sin caerme, todo un milagro, y arranqué sin un rumbo fijo. Tras treinta minutos de dar vueltas por Seattle encontré una oferta como camarera y otra como cajera en un supermercado, no era gran cosa, pero yo podía ir tirando con eso… en realidad, cualquier cosa me valdría.
Me di cuenta de que cerca de la calle por la que estaba circulando, se encontraba el gimnasio de Emmett, asique decidí pasarme por allí para entretenerme más que para otra cosa… Tendría que considerar la posibilidad de apuntarme al gimnasio, sería otra manera de mantenerme ocupada.
Aparqué justo enfrente. El gimnasio de Emmett era enorme, con grandes aulas destinadas para diferentes actividades, un montón de máquinas por todos lados… era una locura, pero gracias al esfuerzo de mi amigo todo eso se había convertido en un negocio muy rentable, clientes no le faltaban.
Entré por la puerta de cristal, justo enfrente se encontraba una mesa desocupada y al lado, el pasillo que daba al interior del gimnasio, ya que no había nadie en la mesa que pudiera atenderme, me atreví a entrar. Después de todo Emm siempre me decía que podía ir allí cuando quisiera, que no habría problemas. Casi todas las máquinas estaban ocupadas, algún que otro monitor paseaba por allí, decidí preguntar por Emm, así acabaría antes y no me tiraría los minutos dando vueltas por allí sin saber exactamente donde ir
-Perdona – le dije a uno de los monitores, que se encontraba ayudando a una señora algo entrada en carnes – ¿Podrías decirme dónde está Emmett?
-Claro, pero en este momento está algo ocupado. Puedes pedirle ayuda a cualquiera de los otros monitores – me ofreció el chico. Era bastante alto, con un poco menos de musculatura que Emmett, pero aún así era impresionante…
-Oh, no, yo soy amiga de Emmett, he venido a verle, nada más…
-Ah vale – el chico me lanzó una fugaz sonrisa – pues creo que está en el aula de aerobic, colocando las cosas
-De acuerdo, muchas gracias – seguí las indicaciones que me dio el chico. No me fue difícil encontrar la sala, pese a que el gimnasio era bastante grande.
Pasé sin tocar la puerta, estaba solo y era de confianza… Al oír como la puerta se abría Emmett se giró, su cara mostraba confusión cuando me vio
-¿Peque? ¿Qué haces aquí? – me preguntó, dejando de lado sus tareas y plantándose frente a mí – ¿quieres apuntarte al gimnasio?
-No, solo pasaba cerca de aquí y pensé en venir a verte… – me encogí de hombros – ¿no molesto, verdad?
-Tú nunca molestas, Bells. Aunque la verdad es que ahora estamos hasta arriba de trabajo… ¡Estoy pluriempleado, Bells! Tengo que hacer de jefe, de entrenador personal y de recepcionista yo solo… es estresante – resopló
Fruncí el ceño – ¿Y eso?
-La recepcionista se despidió hace poco y todavía no he podido contratar a nadie, en fin… ¿Y qué hacías tú por esta zona? Normalmente a estas horas estás en casa – interrogó
-Bueno, mmm… estaba buscando ofertas de trabajo. Necesito algo en lo que ocupar mi tiempo libre – le comenté
Su cara se iluminó de repente – ¡Dios, Bells! ¡Es genial! – dijo totalmente entusiasmado
-¿El qué es genial?
-Tú necesitas un trabajo y yo una recepcionista. Eres perfecta para trabajar aquí, no necesitaría hacer ninguna entrevista y tengo plena confianza en ti… si lo quieres, el trabajo es tuyo – estaba entre serio e ilusionado
¿Trabajar para Emmett cómo recepcionista? Ni si quiera se me había pasado por la cabeza pedirle ayuda a mis amigos para ponerme a trabajar, era una buena oportunidad, conocía la forma de ser de Emm y no sería difícil trabajar para él, pero por otro lado nunca había sido partidaria del enchufismo…
-No sé, Emm…
-¡Venga Bella! Me ahorrarías muchos problemas y me sentiría mucho más cómodo trabajando contigo que con una desconocida. Además, no es un trabajo difícil… se trata de atender a los clientes que vengan, hacer algunas gestiones en el ordenador y coger las llamadas…
¿Necesitaba darle tantas vueltas? En el fondo sabía que no podría encontrar un trabajo mejor que este, mi casi hermano sería mi jefe, no tendría que hacer ningún esfuerzo que pusiera en riesgo mi salud o la de otras personas, como sostener una bandeja llena de platos y vasos de cristal sin que se cayeran… Decidido
-De acuerdo, soy tu nueva recepcionista – acepté con una sonrisa
-¡Eres la mejor de las mejores! – me envolvió en un asfixiante abrazo y se dedicó a darme vueltas por el aire como si de una niña pequeña se tratase, afortunadamente no tardó mucho en dejarme de nuevo en el suelo – Bien, tengo que prepararte el contrato, así que te pasas mañana y lo firmas, ya sé que vivimos en la misma casa pero no creo que me dé tiempo a hacerlo hoy, con la de trabajo que tengo…
-No te preocupes, tomate tú tiempo. Tú eres el jefe al fin y al cabo ¿no?
Por un momento se me pasó por la cabeza que iba a ser algo raro convivir con mi nuevo jefe, pero era Emmett, estaba segura de que nuestra relación no cambiaría solo por el hecho de que iba a trabajar bajo sus órdenes. Le conocía como la palma de mi mano
-Oye, ¿y cómo es que te ha dado por buscar trabajo? – me preguntó con el gesto de curiosidad plasmado en su cara
-mmmm… necesito una distracción – me tensé levemente y sin querer, di un pequeño y silencioso suspiro – tengo… demasiadas cosas en la cabeza
-¿Cómo no me has dicho nada? ¿Qué te pasa? Has terminado tu carrera y no tienes nada de qué preocuparte en estos momentos – su ceño se frunció, intentando averiguar la respuesta
-Ya, bueno. Últimamente no he parado, tú, Jazz, Jake, Rose, Alice, los chicos…
-Edward – concluyó
Me descolocó, por unos momentos no supe que decir. Seguro que se me habría cambiado la cara ante la mención de ese nombre, pero no tenía porque pensar mal… a lo mejor solo lo ha dicho porque no le había mencionado, no ha sido nada, Emm no sabe nada ¿verdad?
-Bells, yo no sé qué pasa entre vosotros… Bueno, me puedo hacer una idea, pero creo que necesitáis hablar con tranquilidad. No me gusta veros así, a ninguno – sabe algo, lo sabe, lo sabe… ¿cómo lo sabes?
-¿Qué crees que pasa entre nosotros? – pregunté con algo de miedo. ¡Dios, cada vez lo sabía más gente!
-Os gustáis, demasiado. ¿Me equivoco?
-¡No puedo creerlo! ¿Tú también lo sabes? ¿Cómo? – llevé mis manos a mi pelo y empecé a revolverlo y tirar de él sin motivo alguno. Esto era de locos
-He oído… algunas conversaciones, sin querer, pero era inevitable por el tono de voz que utilizabais – intentó excusarse, no podría enfadarme con él. Emm no lo habría hecho con mala intención, nunca había sido demasiado cotilla – La primera vez que sospeché algo fue cuando Edward cortó con Tanya, te defendió de una manera… demasiado intensa. Y ayer, cuando llegué de la cita con Rose, oí… que le echabas en cara lo que has sufrido por él y todo eso – se acercó a mí y posó su enorme brazo en mi cintura, rodeándola – lo siento Bells, nunca noté nada, si lo hubiera sabido yo…
-Lo sé Emm – le corté de inmediato, no necesitaba excusarse – no pasa nada, enserio
-En fin, escuché una buena parte de la "pelea", pero no quería meterme así que me di una vuelta hasta que pasó un buen rato – se llevó una mano hacia su nuca y la rascó un par de veces – mira peque, siempre he odiado verte triste, y sé que ahora es inevitable que estés así, pero no te cierres ¿vale? Tómalo con calma, escoge la decisión que creas oportuna y avanza – me hizo sonreír. Podía tener la personalidad de un niño de tres años, pero era una de las mejores personas que he conocido en la vida – Pero quiero que sepas que me tienes aquí para lo que sea
Lo tenía y siempre lo había tenido, por eso confiaba ciegamente en Emmett
-Lo sé, gracias – no pude contenerme y lo abracé.
Esa conversación había conseguido que un peso invisible que tenía sobre mis hombros se fuera de repente. Me había hecho sentir bien; al menos ahora empezaba a ver gris donde antes era todo negro
¡Hola! Lo sé, he tardado otro mes en actualizar… no tengo perdón, pero esta vez no ha sido por falta de ganas o de inspiración, sino de tiempo. Por lo menos este capítulo es más largo que los demás… 13 hojitas de Word para vosotros. Espero no a ver decepcionado, era un capitulo con demasiadas cosas y quería plasmarlo bien, ya me diréis que tal ha quedado
Muchas, muchísimas gracias por todos vuestros Reviews, favoritos y alertas, sois los mejores. Gracias a vosotros esto sigue en marcha =)
Por cierto, alguien me preguntó que cuantos capítulos quedan, pues no lo puedo asegurar al 100% pero yo calculo que unos 6 o 7 más (epilogo incluido). También deciros que en mi perfil está la ropa de Bella que usa al principio de este capitulo
Creo que por mi parte nada más, espero que os haya gustado y como siempre espero vuestros reviews para saber ;)
Si alguien quiere pasarse por mi blog (dirección en mi perfil) sois más que bienvenidos
Muchos besos, nos leemos pronto
Niita94
