Hola después de tanto y a pedido del público subo la conti de este fic les aclaro que no es tan largo y pido mil disculpas pero anduve con pocas ganas y tiempo de escribir hasta ahora. De aquí en más creo que dividiré los capítulos en partes más cortas para que ustedes no esperen tanto las contis y a mi no me de pereza completar mínimo diez hojas de word en fin... aquí vamos con la primera parte de este capitulo.

Capitulo XXI

"Terror en el festival"

Inoue ingreso algo congelada a su hogar. Dejó las llaves en la entrada, se quito los guantes y se froto las manos.

-¿Por qué rayos hace tanto frío? –suspiró intentando calentárselas frotándolas unas con otras.

-Por que es casi invierno… -acotó el pelinegro cerrando la puerta tras de sí.

-Qué raro que Urahara te dijera que no fueras ¿Será por el frio? –mirándolo pararse frente a ella.

-Supongo… -el chico la miró estático.

-¿Qué ocurre? –Pregunto sonriente tras notar el impase.

Ulquiorra soltó su valija con rapidez y la beso. Inoue sintió como era comprimida contra la pared del vestíbulo. El fuerte agarre ocasionó que su valija también terminará despatarrada en el suelo.

-¿Dónde esta Ulquiorra y que haz hecho con él? –Dijo la chica mientras respiraba excitada.

-Muj… -el chico se detuvo –Orihime… -reformuló –quiero estar contigo… -besándola intensamente.

-Yo también… Ulquiorra.

Ambos comenzaron a desvestir al otro con algo de rudeza. Las primeras en rodar por el suelo fueron las bufandas y los abrigos; luego los suéters y las camisas. Orihime se sentía como en el cielo en los brazos del hombre que amaba, pero el destino suele ser cruel y nuestras esperanzas no suelen cumplirse como las deseamos. Muchas veces las circunstancias se tergiversan y lo que era un sueño fantástico puede convertirse en una horrenda pesadilla.

Varios días después…

Inoue se desperezo en su cama con dificultad, pues pudo sentir con toda claridad un tibio abrazo sujetarla con fuerza desde su espalda rodeando su cintura. La chica sonrió y se giro despacito para contemplar al bello ángel que descansaba plácidamente al otro lado de la cama. Le acarició con delicadeza el rostro apartando un delgado mechón de aquel renegrido cabello del pálido rostro del espada. Sería todo aquello un sueño. La chica suspiro y lo beso suavemente para comprobar que todo aquello era más que una alucinación.

La mañana trascurría apacible al igual que la semana. Los alumnos de la secundaria de Karakura se encontraban muy animados terminando de ultimar detalles para el festival escolar. La obra de teatro sería todo un éxito ese año. Los organizadores esperaban mucho público, pues las actuaciones de Orihime y el renovado galán Ulquiorra Shiffer, parecían atraer al género femenino y masculino con fascinación.

Mientras las muchachas cocían sus trajes y los chicos terminaban de arreglar el escenario, un solitario joven miraba con impaciencia el cielo. Extrajo de su bolsillo el teléfono celular y marco un número, se llevo el auricular al oído intentando percibir algún soneto tras el mismo pero decepcionado y ofuscado término por cerrarlo y guardarlo en el mismo lugar.

-¿Aún esperas su llamado? Eres muy iluso Ichigo.

-Bahh que quieres que haga… -Bufo mientras contemplaba al recién llegado. –Ishida… ni siquiera tengo noticias suyas.

-¿Haz convencido a tu padre o a Urahara? –ajustándose los anteojos.

-No, ambos se han hecho los idiotas últimamente.

-¿Y Jouruichi?

-He intentado localizarla pero al parecer tampoco anduvo por aquí. La verdad es que ya no se que hacer. –bajando su cabeza.

-Bueno quizás mi padre sepa como ir al Seiretei…

-¿Y crees que nos lo diga? –Ichigo pareció despedir cierto brillo de sus ojos.

-La verdad…

-¡Si!

-Es que no… pero no perderíamos nada intentándolo…

-Muy gracioso… -sentencio ofuscado.

-¿Por qué no le preguntas a Ulquiorra de seguro el puede abrirte alguna garganta y llegar a la Sociedad de Almas?

-¡Primero muerto!

-No digas que no te lo dije… -Ishida sonrió, se ajusto los anteojos y se dispuso a alejarse del lugar cuando…

-¡ICHIGO, ICHIGO! –grito Keigo quien corrió con dificultad hasta su posición y se destartalo sobre el césped.

-¿Y después preguntas por que insisto en que hagas ejercicio? –Bromeo al verlo en tan mal estado.

-Esta aquí… -balbuceo tomando grandes bocanadas de aire.

-¿Quien? –río.

-¡RUKIA!

-¡QUE! –grito el pelinaranja.

-RUKIA… en el jardín –insistió fatigado.

-¿RUKIA? ¿En verdad? –Ichigo sintió un poderoso impulso recorrer su cuerpo como una potente electricidad, y corrió con prisa.

-¡Espera Ichigo! –grito Keigo pero nada ni nadie podía detenerlo.

-Vaya menos mal que la doncella enana apareció antes de que Ichigo echara espuma por la boca. –Rió Ishida.

-Debemos ir antes de que lo mate… -Keigo se incorporó con dificultad. Ishida lo miró con asombro y luego contemplo la figura de Ichigo perderse en el horizonte.

No podía creerlo después de aquel interminable lapso separados por fin ambos se verían. Quien diría que la extrañaría tanto, sus ojos, su cabello, su voz gruñona y algo apática.

-¡Rukia! –exclamó contento mientras se dirigía rumbo al jardín.

El pelinaranja atropello a varios estudiantes por el camino pero ningún obstáculo lograría hacerlo desistir de aquella carrerilla.

Un grupo de adolescentes la circundaban, ella estaba allí. Podía divisar en la lejanía sus renegridos cabellos balancearse con la suave brisa otoñal.

-¡RUKIA! –grito feliz yendo a su encuentro.

-Ichigo… -ella sonrió al verlo desfallecer y recogerse sobre si mismo para recuperar el aliento. -¿Cómo estas Ichigo?

-¿Cómo estoy? ¿Qué clase de estúpida pregunta es esa? Creí que ya no volvería a verte. –Mirándola a los ojos.

-¿Por qué creíste algo así? Aun que me halla casado ustedes siempre serán mis amigos y estaré aquí para visitarlos el tiempo que fuese necesario. -Rukia sonrió y entrecerró sus ojos dándole un molesto toque de felicidad en su rostro o eso creyó Ichigo.

-¿Estas bromeando verdad? –Inquirió con sarcasmo.

-¿Bromear? –la muchacha lo miró incrédula. – ¡Sabías que regresaría a la sociedad de Almas a casarme Ichigo! –bufó molesta.

-¡QUE! –grito provocando que sus compañeros lo mirarán azorados.

-Tranquilo Ichigo… -profirió Mizuru.

-¡Casarte y una mierda! Fuiste a informar a los capitanes sobre los planes de Nurielle.

-Pobrecito de ti –tocándole la cabeza con descaro y burla. –Fui a casarme Ichigo veo que el frio te afecto el cerebro.

-Rukia… -exclamó una apacible voz no muy lejana.

-¡ASHIDO! –grito la joven corriendo a su encuentro y arrojándose a sus brazos. -¡Te extrañe! –comentó feliz besándolo en los labios.

-Pero si me fui solo un momento… -bromeo él.

-Pues para mi ha sido una eternidad… -contemplándolo embelesada.

-Al parecer las cosas no están bien… -Suspiró Ishida quien corrió detrás de su desbocado amigo.

-Ichigo… -Keigo se sumó a la humillación y rechazo público sufrido por el pelinaranja.

-¡Me permites un momento! –expresó de mal humor arrastrando a Rukia por el brazo lejos de aquel desgraciado.

-¿Qué haces Ichigo? Me estas lastimando. –Intentando zafarse.

-Desde cuando eres tan debilucha Rukia ¿Qué se supone que haces? –gruño molesto apartándola de la muchedumbre

-¿Qué quieres? –Inquirió tras ser liberada por su captor a varios metros de los curiosos y chusmas.

-¿Qué es toda esta estupidez Rukia? ¿Es un juego? ¿Es alguna especie de reiatsu descontrolado que te hace comportarte como una desquiciada? ¿Acaso perdiste la memoria? –tocándole la frente.

-¡No me toques Ichigo! –Apartando con brusquedad la mano del joven.

-Rukia… -profirió con tristeza. -¿ACASO LO PREFIERES A ÉL? –grito exasperado.

-Yo amo a Ashido, Ichigo… es solo que no quería lastimarte… -confesó ella.

-¡Eso no es verdad! –el joven la miro confuso y melancólico.

-Ichigo… siempre seré tu mejor amiga…pero tú y yo no somos iguales Ichigo. Yo soy un shinigami y tú un humano comprendes que esa es una gran diferencia. –Acariciándole el rostro.

-Cuando te fuiste de aquí no pensabas eso Rukia… no se que te haya pasado no se que te ha hecho ese sujeto pero yo se muy bien lo que sentimos el uno por el otro y no voy a darme creerme esta cursilería.

-Amor… que te parece si entramos… -sugirió Ashido acercándose a ambos.

-Si, claro… -Mirándolo aproximarse a ellos. Ichigo en cambio le lanzo su mirada más furtiva. –Lo siento Ichigo… -Rukia lo contemplo compasivamente tomó la mano de Ashido y se dirigieron hacia el interior del establecimiento.

-¡Rukia! –Ichigo quiso seguirlos pero fue sujetado por el brazo de Ishida quien se ajusto los anteojos tras contemplar el insólito desplante de la pelinegra. -¡SUELTAME ISHIDA! –expreso iracundo.

-Tranquilizate Ichigo es obvio que algo no esta bien…

-¡Crees que no lo se! Tsk… -bufó molesto escupiendo el césped.

-Debes conservar la calma ante todo.

-Sabes que esa no es mi especialidad Ishida.

-Lo sabemos Ichigo pero es evidente que Rukia no era la misma. –Comentó Keigo quien se sumo al grupo.

Los tres adolescentes se tildaron unos instantes mirando la entrada del colegio, la cual, minutos antes había atravesado la incoherente parejita.

En otro lugar…

-Has oído Yugi, parece que Orihime y Ulquiorra están saliendo. –Comento una jovencita morena de grácil cabellera y contorneada figura, a su amiga de cabellos dorados y tez pálida.

-¿Tú crees que en verdad esos dos hagan buena pareja Yugi? ¡No me hagas reír! –fanfarroneo la otra mientras bajaban las escaleras.

Orihime caminaba cargada de varios objetos de utilería que utilizarían en la obra. Para su mala suerte Mizuru había dejado olvidada una de aquellas preciadas cajas a los pies de las escaleras. La chica subió trastabillando de tanto en tanto mientras su mente solo podía concentrarse en su hermoso pelinegro cuyos ojos verdes la mantenían hechizada durante las últimas semanas.

Lamentablemente su curso la llevó a encontrarse cara a cara con dos de aquellas mujercitas que últimamente asediaban a su Ulquiorra, aún que sonará extraño aun no podía formular la simple palabra "novios" o incluso dibujarla vagamente en su mente.

-Buenas tardes… -formulo algo confusa parada en el descanso de aquella escalera.

-Justamente hablábamos de ti Inoue… -bufo la pelirrubia.

-¿Así? –inquirió disimuladamente.

-Decíamos lo poca cosa que eras para Ulquiorra. –Ambas echaron a reír.

-Si fuera poca cosa para él no estaríamos juntos. –Esta contundente frase insto a ambas competidoras a dejar de reír y a mirarla furtivamente.

-Solo por que él se divierta contigo no significa que te ame. –Exclamó furiosa la morena.

-Seguramente eres un entretenimiento para él esta claro que ninguno de los dos congenian son personas completamente diferentes. –Exclamó la otra satisfecha.

-¿Y creen que él amor se fija en diferencias? –sonriendo lo que pareció molestar aún mas a ambas contendientes.

-Es inútil discutir con ella Yugi…

-Si Chuhiro, en verdad que hay algunas personas que no desean ver la realidad.

Ambas caminaron enfadadas atravesando el descanso de la escalera con una increíble rapidez y soberbia que causo gracia en Orihime. Mientras ambas muchachas se alejaban escaleras a bajo la pelirroja continuó con aquella odisea de cargar los objetos de utilería al salón de clases.

Inoue estaba segura de que habría muchas mujercitas que no estarían de acuerdo en aquella relación que mantenía con Ulquiorra, pero que más le daba, así tuviese que enfrentarse al colegio entero lo haría gustosa por defender su aguerrido amor.

Recorrió los pasillos de clases con una sonrisa en el corazón que fue obnubilada por la presencia de su chico quien permanecía estático con las manos en los bolsillos mirando a través del ventanal hacía la entrada del colegio. Inoue alzó la mano para captar su atención pero noto que un grupo de muchachos también miraba hacia aquella dirección cuchicheando por lo bajo.

-¡Es preciosa! –profirieron efusivamente mientras parecían babear más que de costumbre.

-Yo diría que es casi tan linda como Orihime. –Sonrió uno de aquellos sujetos mientras contemplaba abstraído a través de la ventana.

-No creo que lo sea… -acotó otro.

-Yo creo que es mucho más hermosa. –Señalo el primero.

-¿Tú que crees Ulquiorra? –Mirando a su lado al taciturno pelinegro quien también se había abstraído en la ventana.

-Que va a decir él si esta claro que Inoue y Shiffer son ¡NOVIOS! –fanfarroneo el otro.

-¿En verdad lo piensas? –Inquirió uno de aquellos tres muchachos.

-Bueno eso se comenta pero se lo ve tan abstraído por la rubia visitante. –hecho a reír descaradamente mientras miraba al pelinegro concentrado en la muchacha en el jardín que alzó la mirada y sonrió abanicando su mano en el aire.

-¡HOLA ULQUIORRA! –grito la voz femenina.

Inoue, inmediatamente al escuchar aquella voz y tras el cese de las risotadas por parte de sus compañeros, quienes ni se habían percatado de su presencia, y la tildada mirada de Ulquiorra en el paisaje, se arrimó con prisa a una de las amplias ventanas del pasillo. Grande fue su sorpresa al ver nada más y nada menos que a la ex novia y su, ahora consolidada, archienemiga Nurielle Andevallet quien gritaba como loca saludando al chico a quien había divisado desde el jardín en el segundo piso.

-¡PARECE QUE SE CONOCEN! –exclamó uno con asombro.

-Rayos no es justo… -acotó el otro.

-Ulquiorra ¿acaso tienes algo con esa muchacha? –Le reclamó el último.

-Ummph… -formuló reacio tras abstraerse otros escasos segundos mirando a la atractiva mujer que lo saludaba.

Ulquiorra dio media vuelta y camino en dirección contraria a Orihime quien había permanecido estática y silenciosa hasta perderse al otro lado del pasillo.

-Vaya parece que tiene un romance con dos mujeres preciosas… -bufó uno de los chicos con envidia.

-No lo culparía… -acotó el otro agachando la cabeza mientras lo miraba doblar el corredor para tomar la escalera contigua.

-Que mala suerte tenemos chicos…

-¡Si! –gritaron al unísono.

Inoue sintió que le temblaban las piernas ¿acaso debía dudar de la lealtad de Ulquiorra? Estaba claro que ella y él eran mucho más cercanos que antes pero aún no había logrado descifrar cual sería la futura respuesta del pelinegro al tener que enfrentar tan sombrío futuro a manos de Urahara. Para empeorar las cosas Nurielle hacía su aparición en el colegio ¿Qué rayos quería esa mujercita?

La muchacha soltó la caja con brusquedad llamando la atención de sus atolondrados compañeros que no tuvieron tiempo ni de saludarla, pues la joven corrió a toda prisa siguiendo al amor de su vida. Algo en el corazón le instaba a cometer aquella persecución; quería confiar en él al cien por cien pero no se fiaría de esa arrancar, eso jamás.

Bajo las escaleras a toda prisa ¿Adonde había ido Ulquiorra? ¿Acaso estaba con ella? Corrió con las manos en el corazón mientras su precioso cabello se zarandeaba en el aire.

-Ulquiorra… -Susurro.

Por otro lado Ulquiorra bajo las escaleras del colegio con cierta rapidez poco común en él ¿Por qué Nurielle estaba allí antes de tiempo? ¿Qué se supone había planeado ahora?

Camino rumbo al jardín de la entrada donde rodeo la misma hacia un lugar algo apartado de los transeúntes cotidianos del establecimiento. Junto a uno de aquellos deshojados y tristes arboles pudo ver ondear el largo cabello de la joven quien lo esperaba con parsimonia.

Lucía un hermoso traje color carmín con una falda corta y ajustada, al igual que la chaqueta, una preciosa bufanda cuadrille anudada en su cuello y unas largas botas que llegaban hasta sus rodillas de color borgoña.

-Por fin llegas Ulquiorra… -Esbozo con una sonrisa descarada en su rostro.

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