Un corto espacio de tiempo se había pasado desde que las comitivas entraron en el castillo de Arendelle y se sirvieron en el banquete del salón del trono. Aún no habían terminado sus tentempiés, cuando una voz grave interrumpió los murmullos y el ambiente de tertulia que resonaba en el gran salón.

-Antes de más nada Majestad, si me permite, me gustaría rever esos documentos que me fueron mostrados antes por la princesa de Dumbroch.- Olsson hablaba serio, pero con una mirada bastante pícara hacia Elsa.

-Por supuesto! Usted los verá nuevamente y podrá estudiar cada detalle con detención; pero creo que no sería apropiado discutir asuntos tan delicados aquí y ahora.-

-Qué propone entonces joven reina?-

-Tenía planeado convocar una Reunión Oficial.-

Más murmullos y chismorreos se escuchaban de fondo. Todos sabían que a las Reuniones Oficiales solamente podían asistir los reyes vigentes, o representantes de éstos, de cada parte involucrada; así lo dictaba el protocolo real.

"Buen comienzo…" Pensó Elinor. "Parece que esta chica tiene algo de buen censo."

-De acuerdo! Entonces deseo ver a mi hijo antes de dicha reunión. No haré ningún acuerdo hasta ver que está vivo.- Condicionaba el rey de las Islas. –Dónde se encuentra ahora mismo?-

-En los calabozos.-

"Retiro lo dicho…" Esa era Elinor indignada.

-Y se puede saber por qué motivo aún sigue encerrado?- Pinchaba Olsson.

-Le parece poco el estado en que ha dejado mi reino!? Mi castillo!? Tenían a mi hermana pequeña, la princesa de Arendelle, encerrada en una celda de NUESTRO PROPIO calabozo!- Remarcó Elsa en un tono más alto y notablemente más nervioso, ya que en el mismo instante, las patas y esquinas de la mesa en las que estaba apoyada comenzaron a craquear, por la gruesa capa de hielo que se formaba envuelta de ellas.

"Maldita estúpida! No se da cuenta!?"Elinor sabía lo que pretendía el rey. Quería presionarla, agobiarla para que, al hacer ver a todos el poco autocontrol que Elsa tenía sobre su magia, poder incriminarla y librar a su décimo tercero descendiente de la horca.

Debía mantenerse serena, debía guardar la compostura y pensar bien antes de escupir cualquier estupidez. Elinor fingió limpiarse la garganta para llamar la atención de Elsa y, cuando la obtuvo, le hizo un gesto con la palma de la mano, indicándole que se calmase y recuperase el control. Elsa captó el mensaje e instintivamente asintió con la cabeza.

-Pero como iba diciendo, alteza… Podrá ver a su hijo cuando estéis listo.- Finalizó la rubia, refiriéndose a la taza de té que tenía el rey en sus manos. Olsson miró su taza y sonrió, llevándosela a la boca. La reina retribuyó el gesto aliviada. Nuevamente, ella tomaba el control de la conversación.

Break Scene


Desde la otra punta de la mesa, Mérida observaba cada detalle de los hermanos de Hans. Gravaba cada gesto, cada movimiento que hacían, estudiándolos, intentando conocer sus habilidades, puntos débiles, destrezas etc…

Había notado que, el que parecía ser el mayor de los hermanos, el príncipe Nicolau, tenía una cicatriz que le comenzaba entre los dedos pulgar e índice de la mano derecha, y le subía por la muñeca hasta esconderse por la manga de la casaca. Eso sólo podía significar dos cosas; que sus nervios y tendones en esa mano (o quizás en el brazo entero), estaban realmente comprometidos, y que su punto débil, era justo ese.

El más fuerte de ellos, Máximus, no decía cualquier cosa con sentido, y su lerdeza para pensar era la misma que tendría al pelear, ya que era grande, robusto y su arma era un mandoble enorme y pesado, como él.

Ya a Alexander, se le veía la destreza que tenía con las manos… Ese sí podría ser peligroso. Manoseaba los cubiertos por entre los dedos, los lanzaba hacia arriba y los agarraba al aire sin siquiera mirarlos, como si de bolas de circo se tratase. Sacó dos pequeños puñales de la cintura y troceó en segundos una manzana con ambas manos… Vale perfecto, era ambidiestro… Ese chico impondría un poco más de respeto al pelear.

Luego estaba Bernard; no sabía si sería ágil con las armas o si no tenía ninguna destreza al luchar, pero lo que él si tenía era el más peligroso de los dones. El don de la "buena labia." Mérida lo observaba hacía ya rato y vio cómo consiguió que las damas le trajeran más queso y vino de lo permitido con tan solo mostrarles su sonrisa emblanquecida y decirles dos palabras al oído, mientras les acariciaba la palma de la mano a las doncellas; caían como moscas y Mérida reviraba los ojos asqueada.

La muchacha era quien más le intrigaba. No conseguía sacar nada de ella; ninguna actitud sospechosa, ninguna destreza, ningún fallo siquiera… Apenas la veía mirar su plato y comer, su taza y beber; ojos siempre fijados en el metro cuadrado de mesa que ocupaba, sin levantar la apenas vista.

"No creo que sea un peligro, tanto como lo pueden ser los demás…" Pensaba Mérida para sí misma. Lo único de que se había dado cuenta sobre ella, era que, atraía a todos los hombres de la mesa. Los pilló a todos, incluso a Kristoff, mirándola más de una vez durante varios segundos seguidos. Eso a Mérida también le repulsaba.

Mal habían acabado sus tés cuando el rey se puso de pie; acto seguido sus hijos lo imitaron.

-Estamos listos Majestad.-

-Muy bien. Quieran seguidme por favor.- Se pronunciaba Esla. -Veo conveniente que nos acompañen sus altezas reales de Escocia, al fin y al cabo, ellos también están envueltos en esta historia y no por deseo propio.-

Olsson cayó unos segundos; se veía un tanto fastidiado, pero no perdió ni un poco la compostura y retomó la conversación.

-Con todo respeto majestad, no creo que lo que yo tenga que hablar con mi hijo sea de interés de tantos; como creo obvio, sólo usted estaría en el derecho de asistirnos.- Lo dijo tranquilamente, como si de eso no dependiese una guerra.

-Se equivoca alteza... El tema de conversación entre usted y el príncipe Hans, es de interés de todos los aquí presentes; todos aquí estamos involucrados y afectados, debo decir, por las acciones de su hijo y el Duque de Weselton. Por eso y porque, aunque esté en pedazos, seguimos estando en mi reino, alteza.- Concluyó Elsa remarcando que aún era la reina de Arendelle y dejando claro que allí, aún mandaba ella.

-De acuerdo...-Respondía Olsson contrariado. -Pero solamente nos acompañará la realeza regente. Mis hijos esperarán aquí también.-

-Pero, padre, queremos ver a Hans!- Se escuchó entre las voces de los príncipes.

-Me aguardaréis aquí, así como la princesa Mérida y la princesa Anna. Cierto majestad?- Finalizó dirigiéndose a Elsa.

Esta no tuvo más remedio que aceptar y asentir con la cabeza, poniendo rumbo entonces hacia las escaleras del calabozo, acompañada por Elinor, Fergus y Olsson.

Break Scene


-Maldita sea! Rayos, sapos y lagartos! Que un rayo le parta!-

Anna escuchaba cómo Mérida soltaba mil maldiciones al viento mientras volvía a tomar asiento en la gran mesa del salón. No dejaba de hacerle gracia la actitud de la pelirroja, por más que le había molestado a ella también no poder acompañar Elsa al calabozo. Dejó un momento a Kristoff y se sentó al lado de Mérida.

-No te preocupes! Se saldrá bien allí abajo!- Comentaba positivamente la noruega.

Mérida dio un pequeño sobresalto, no se dio cuenta de que Anna había tomado tanta aproximación...

-Ahm sí! Eso espero...- Finalizaba en voz baja.

-Además, está con tu madre! Ui! Quiero decir, con la reina Elinor!-

-No te molestes por utilizar un lenguaje coloquial conmigo Anna. Es más, lo prefiero si no te importa, vale?- Mérida parecía no estar dándole mucha atención a lo que Anna tenía por decir, aun así, la princesa de Arendelle continuó.

-Uff mejor! A mí tampoco es que me guste mucho sabes? Se me hace tan aburrido y largo hablar siguiendo el protocolo que a veces me canso antes mismo de terminar un asunto y...- Se detuvo al ver la expresión de aburrimiento en el rostro de Mérida. -Bueno! La cosa es que, está allí tu madre y seguro que si se mete en un apuro, ella le ayudará de nuevo...-

Ese comentario captó la atención de Mérida. Cómo sabía Anna que su madre estaba "ayudando" a Elsa, si ni siquiera ella misma lo sabía aún!?

-Por qué crees que mi madre está ayudándole? Es decir, qué te hace pensar tal cosa?-

-Bueenoo! No hace falta ser una catedrática para percibirlo y tampoco es que no me fije en detalles sabes? Como por ejemplo, cuando tu madre carraspeó su garganta para llamar la atención de mi hermana e indicarle que se calmara...-

Ahora la escocesa estaba realmente intrigada.

-También vi como estudiabas a los hermanos de Hans en la mesa... Qué te han parecido?- Decía Anna inocentemente.

-Qué!? Se me notó mucho!? Estuvo demasiado a la vista lo que estaba haciendo!?- Mérida se alteró un poco al oír aquello de la princesa de Arendelle y ésta comenzó a reír.

-Tranquila! No creo que alguien más se haya dado cuenta! Estaban muy ocupados en sus propios pensamientos y asuntos... Es que yo hacía lo mismo!-

-Los estabas analizando tú también?-

-Claro! Quiero saber con qué tipo de gente estamos lidiando... Ya no me fio de nadie que venga de esas malditas Islas del Sur!-

Mérida estaba realmente sorprendida! Anna no era la chica infantil y tan inocente que creía! Era astuta e inteligente al fin y al cabo!

-Pero quien más me preocupa, es esa chica...! Ahh si yo leyera mentes, esa se las vería conmigo ahora mismo!-

-Thália!? Por qué dices eso? Yo no le he visto nada extraño o sospechoso durante la cena.- Retrucaba Mérida dudosa. -Es más, me atrevo a decir que es tan introvertida y reservada cuanto Elsa... Lo que no quiere decir que tenga malas intenciones...-

-Pero tú estás ciega o qué!? Es que no la viste!?- Anna levantó la voz y se puso de pie de un tirón, sin darse cuenta.

-Anna por los dioses! Mantén la calma!- Mérida miraba a la princesa de Arendelle perdida y un poco avergonzada por no saber a qué se refería.

-No me digas que no has dado con la personalidad de la chica!?- Preguntaba sentándose de nuevo y acercándose al rostro de Mérida, ahora casi cuchicheando.

La escocesa se encogió de hombros aún más avergonzada.

-A ver...No te parece extraño, que una chica sea oficial!? Eso en primer lugar claro!-

-Ahm... La verdad es que no Anna...-

-Ah claro! Tú que vas a creer raro si eres otra princesa de las que les gustan las peleas, las espadas, la sangre, las flechas...-

-Vale, vale! Ya he captado el mensaje! Sigue hablando!- Pedía Mérida curiosa.

-En segundo lugar, no sé si conoces tan bien a Hans como yo, pero parecía que lo estaba viendo a él cada vez que la miraba! Desprende la misma, va a sonar raro pero, la misma seducción! Y tiene la misma expresión de indiferencia, la misma calma, la misma mirada siniestra!-

Tenía que admitir, que un poco de la actitud de Thália en la mesa, le recordó a Hans... Chico serio, educado, bien vestido, atractivo y reservado. Y al fin y al cabo, un gran hijo de ****! Pero en versión chica! "Será que..."Mérida cavilaba intentando buscar señales; pero nada! "No... No puede ser! Estoy segura de que reconocería esa actitud si la tuviera!" Concluía orgullosa de su razonamiento. Pero paró un instante. Anna había comentado sobre la "siniestra mirada" de la chica... "Qué mirada!? Si no le quitaba ojo a al suelo!?" Pensó.

-Por qué dices lo de su mirada Anna? Casi no la movía de su plato!-

-Ay por los dioses, eres tan ingenua Mérida...-

"Que, qué!? Me va a llamar ingenua? A mí?" Pensó molesta.

-Cada vez que mirabas a Elsa; y tengo que decir que fueron muchas veces vaya, Thália os miraba de reojo... Primero a mi hermana, luego a ti! Y volvía a dirigir la mirada hacia abajo sosteniendo una sonrisita ridícula! No sé qué quiere decir eso, pero apuesto a que no es nada, pero nada bueno!-

La escocesa se sentía la persona más estúpida del salón en ese momento. "Cómo se me ha podido escapar ese detalle!?"

-Es normal que no te dieras cuenta Mérida, estabas demasiado centrada adorando (por no decir otra cosa) a Elsa con la mirada...- Dijo Anna soltando una carcajada, como si le hubiera leído el pensamiento.

-Cállate Anna! No te pases...- Pero Anna no se intimidó y la miró con aire picaron. -Maldita zorrilla! Yo sabía que algo no encajaba en ella!- Dijo mintiendo a sí misma. -No le voy a quitar ojo de encima y avisaré a Elsa para que esté atenta!- Finalizó la princesa de Dumbroch decidida.

-Ah! Por eso, no te preocupes… Ujum... Ya avisé a mi hermana cuando estábamos aún en la mesa...- Dijo Anna con timidez.

La pelirroja la miró estrechando los ojos, con desaprobación, pero tenía que admitir que estaba muy sorprendida. Anna estaba un paso al frente de ella y aunque, no se lo reconoció, de ahora en adelante le tendría más respeto, gracias a esa conversación.

-Bueno, me ha encantado hablar con mi futura cuñada! Pero tengo que volver con Kristoff, el pobre se siente un poco desplazado en estas ocasiones...- Y salió dedicándole una enorme sonrisa, antes de que la escocesa pudiera responderle.

Break Scene


Al llegar al calabozo, se encontraron a un Hans aún más deteriorado de lo que ya lo estaba antes. Sus ropas seguían sucias y rotas; sin embargo, lo que llamaba la atención esta vez no era su vestimenta, si no su rostro. Lo tenía desfigurado todavía debido a la paliza que recibió de los guardaespaldas del Duque. Mostraba un semblante pálido, deshidratado y emitía cortos quejidos de dolor, muy mal interpretados, de hecho.

A Elsa todo eso le repudiaba inmensamente, pues sabía que era una farsa. De lo único que se sentía responsable (y tampoco tanto), era del "manotazo" que su monstruo de nieve le había dado anteriormente en la batalla.

-Hans, levántate!- Ordenó Olsson severamente.

-Padre! Qué bien que llegaste! Ayúdame por favor!- Lloriqueaba el príncipe.

-Silencio! Tenemos cosas que discutir y poco tiempo para malgastar. Trata de recomponerte y descansar esta noche. Mañana por la mañana nos reuniremos para evaluar la situación.-

-Evaluar!? Es que no ve usted cómo me tienen? Cómo estoy!? No crea en nada de lo que le diga esta bruja padre! Está loca!- Dijo señalando a Elsa. -Es todo mentira!-

-Ya basta Hans! No pareces más que un estúpido crío comportándote así! Majestad,- dijo volteándose a Elsa, -Le ruego que le permita a mi hijo asearse y cambiar sus trajes, así como dejar que descanse en una de sus alcobas esta noche, para estar un poco más presentable en la reunión de mañana, si es tan amable.-

Elsa lo miró con fastidio, no tenía por qué darle ninguna regalía al hombre que tramara contra ella y su reino, dos veces! Pero ladeó un poco el rostro y vio como Elinor le asentía con la cabeza, para que ella le concediera lo solicitado. Se acababa de dar cuenta de que, la reina de Escocia la estaba aconsejando... Y no tardó mucho para darse cuenta también, que Mérida estaba por detrás de eso, sin duda alguna.

-De acuerdo rey Olsson. Me encargaré de que su petición sea debidamente atendida; con una condición. Mis guardias harán turnos toda la noche para vigilar las puertas y ventanas de la habitación dónde se hospede el príncipe Hans.-

"Bueno… Menos mal! Algo inteligente por fin!" Pensaba Elinor.

-Concuerdo majestad.-

-Y qué hay de nosotros!?- Una voz aguda y envejecida se escuchó desde el fondo del calabozo. Olsson y Fergus se acercaron para ver de quién se trataba... En realidad era de quienes se trataba.

El Duque de Weselton estaba sentado en la pequeña cama que había dentro de la celda. Su secretario parecía estar "castigado", aislado en el rincón del fondo, aguantando sus rodillas con las manos y con la cabeza metida entre sus piernas. Los guardaespaldas del Duque miraban, apoyados en las rejas, pasar a los visitantes, desde la celda de enfrente.

-A vosotros os bastará con un baño y unas sábanas para pasar la noche, aquí.- Resaltó la reina de Arendelle. –Ahora, si no queda nada más por decir, me gustaría retirarme.-

Fergus y Olsson volvían al lado de Elsa y Elinor mientras caminaban hacia las escaleras del calabozo.

-Y a mí me gustaría saber qué diablos tiene que ver Weselton o su Duque en todo esto!- Comentó Olsson con una sonrisa burlona, dirigiéndose a Elsa.

-Ya lo sabrá mañana en la reunión alteza, no le quepa duda.- La reina le respondía con igual gesto burlón y simpático. A decir verdad, estaban más a gusto entre ellos dos, de lo que habían esperado.


Y bien...? xP quiero opiniones, críticas, aplausos (que creída), etc etc! Enfin, que comentéis! ^^ Espero que os haya gustado y que sigáis leyendo los próximos capítulos ;)

Besos a todos y como siempre: Gracias por leer! x)