Notas de la autora:
*Tengan ustedes una linda Navidad Drarry.
Hagan el Baile Navideño Gay…
¡Espero que todos tengan una maravillosa Navidad/Janucha/Kwanzaa/Boxing Day/ Año Nuevo! (1)
Notas de traducción:
¡Sí, lo sé! No mantuve mi promesa… Este fin lo tuve bastante ocupado, pero prometo echarle ganas y esforzarme… :D
Gracias a Comodin, Waaleej, DarkPotterMalfoy, Alfy y Adri por comentar en el capítulo anterior. Ah, también a Hana y a Little Disaster…
¡Disfruten!
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20 de Diciembre, 1998
—Desearía poder quedarme —dijo Draco, mientras abrazaba a Harry con fuerzas—. No deberías pasar la Navidad solo.
—Otros alumnos se quedarán. No estaré solo. Además, aún nos veremos para ir a cenar a la casa de los Weasley, ¿verdad?
Draco rodó los ojos.
—Pero me odian. ¿Tengo que hacerlo?
—Sí. De otro modo, no te daré tu regalo de Navidad —dijo Harry, con una sonrisa de suficiencia.
Haciendo un mohín, Draco cedió.
—Oh, está bien. Iré. Pero solo si todos saben que voy a ir. Lo último que necesito es que alguno de ellos me hechice hasta cansarse, porque no saben que estoy contigo.
—No te preocupes —le aseguró Harry—. Todos saben que iré contigo. Estará bien.
Draco abrazó a Harry de nuevo.
—Te extrañaré.
—Te extrañaré —dijo alguien burlonamente, al dar la vuelta a la esquina.
Harry y Draco se separaron para ver a Terry Boot, que hacía gestos de besos mientras los veía.
—¿No follarán por once días? ¿Cómo van a sobrevivir, maricas? —Rio—. Por cierto, ¿cómo está tu rodilla, Potter? —Boot caminó hacia la puerta principal y salió, riendo.
—Al menos él no estará aquí contigo —comentó Draco.
Se besaron y se despidieron una vez más; luego, Draco se fue.
Harry regresó a Gryffindor con calma. Solo él, un chico de sexto y dos de cuarto se iban a quedar. Pero no le importaba. Draco había sido una gran distracción y el moreno tenía mucho trabajo qué hacer durante las vacaciones. Le agradaba el tiempo en silencio. Su plan era terminar todo para la víspera de Navidad, y así poder disfrutar desde Navidad hasta la víspera de Año Nuevo. Con un poco de suerte, sería capaz de convencer a Draco de regresar con él, después de la cena con los Weasleys.
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24 de Diciembre, 1998
El día antes de Navidad. Sorprendentemente, como Draco no había estado ahí para distraerlo, Harry había podido ponerse al corriente con todos sus deberes. Ansiaba ver a Ron y Hermione al día siguiente. Junto con el resto del clan Weasley, claro.
Sin embargo, la razón más grande por la que Harry se había quedado había sido para no importunar en lo que prometía ser un muy difícil receso de Navidad para la familia. Ron había estado melancólico últimamente, y al parecer, Ginny había estado llorando varias veces. A veces, Harry se sentía culpable por estar feliz, cuando muchas otras familias iban a estar pasando tiempos muy tristes.
Harry se dirigía al Gran Comedor esa noche, cuando vio a Draco parado en el vestíbulo, cerca de las escaleras, con una pequeña maleta en una mano y un periódico en la otra.
—¿Draco? ¿Qué estás haciendo aquí? —Harry pudo ver que había estado llorando.
—Acabo de llegar.
—¿Qué pasó? —Harry le quitó la maleta de la mano a Draco—. Me dirigía a cenar. ¿Tienes hambre?
Draco negó con la cabeza, pero caminó al lado de Harry.
Resistiendo la urgencia de preguntar de nuevo qué pasaba, Harry se sentó junto a Draco en la mesa, donde el resto de los alumnos se había reunido. Quedaban tan pocos alumnos en la escuela, por las festividades, que todos se sentaban juntos en una mesa.
—Vaya, compañero, ¿qué haces de vuelta? —preguntó Blaise, sorprendido—. No es que no me alegre verte.
Arrojando el periódico al otro lado de la mesa, Draco respondió:
—Alguien ya lo dijo. Debí haber dejado que le contaras a Chittock, después de todo. Al menos, ella habría sido objetiva.
—¡Mierda! —gritó Harry—. La maldita Rita Skeeter.
Blaise le quitó el periódico a Harry y comenzó a leer:
—De acuerdo a fuentes confidenciales en Hogwarts, el salvador del mundo mágico, Harry Potter, ha revelado que es homosexual. Después de romperle el corazón a la joven Ginny Weasley, se reveló que, el que una vez fue héroe, ha estado durmiendo con nadie más que Draco Malfoy, su supuesto némesis de la infancia. Se sabe que el mortífago, cuyo padre reside en Azkabán, ha sido un predador bisexual durante sus años en Hogwarts. Esta reportera se pregunta si Potter y el heredero Malfoy ya estaban juntos durante la guerra. ¿Mucha de la tragedia sin sentido habría podido evitarse, de no ser por la lujuria de dos jóvenes? ¿Y qué fue lo que pasó en la Torre, que llevó a la muerte al querido director de Hogwarts, Albus Dumbledore? ¡Esto es pura mierda! —gritó Blaise. Arrugó el periódico sin terminar el artículo.
—Padre está furioso conmigo. Vio el periódico y me mandó un vociferador. Aparentemente, las revelaciones de mis preferencias sexuales están afectando su estatus en prisión. Por ahora, está apartado de los demás. Para su protección.
Abrazando a Draco con un brazo, Harry preguntó:
—¿Qué dijo tu madre?
—Obviamente, está avergonzada por la prensa. Fue a pasar la Navidad al campo, con una prima distante, y me regresó acá.
—Lo siento. —Harry frunció el ceño—. Sabía que Skeeter iba a escribir algo poco favorecedor acerca de mí, pero esto es indignante. ¡Te llamó predador! Voy a ir a su oficina mañana y…
—Mañana es Navidad, Harry.
—Oh, cierto. Bueno, después de Navidad, voy a hacer que se retracte de todo. No puedo creer que insinuara que no dijimos la verdad acerca de la muerte de Dumbledore.
—No importa. —Draco suspiró—. Incluso si se retracta, la gente va a creer lo que escribió primero. —Inclinó la cabeza.
—Probablemente tenga razón —dijo Blaise. El chico miró a Harry y dijo algo sin emitir sonido, pero Harry no pudo entenderlo. Se encogió de hombros y le dijo articulando: "¿Qué?"
Blaise rodó los ojos.
—¿Estás bien, amigo? —le preguntó a Draco—. Me refiero a con lo de que tu madre te echara en Nochebuena.
Harry se preguntó cómo había podido ser tan estúpido. Por supuesto que Draco iba a estar molesto por lo de El Profeta, pero el rechazo de su madre era lo que en verdad estaba lastimándolo.
—Nunca he pasado una Navidad lejos de ella. Ni siquiera tuve oportunidad de darle su regalo.
—Probablemente pensó que estarías más seguro aquí —dijo Harry—. La prensa no te molestará.
—Y, tal vez, esté de acuerdo con que estés con Harry. Dado que te mandó de regreso con él —sugirió Blaise.
—Sí —dijo Harry—. ¿Sabes dónde está? Podríamos ir con ella mañana, antes de ir con los Weasleys.
—Joder, me olvidé de ellos —gruñó Draco. Negó con la cabeza—. No sé dónde está Madre, con exactitud. Pero está bien. La veré después de las festividades.
Harry bajó la cabeza para mirar a Draco a los ojos.
—Lamento lo que pasó, pero me alegra mucho que estés aquí.
Con lágrimas brillando en sus ojos, Draco le sonrió.
—De todas formas, me estaba aburriendo en la mansión. Madre estaba ocupada, planeando las fiestas que ahora no podrá celebrar, y Pansy solo me visitó una vez.
—Puedes quedarte conmigo —dijo Harry—. Casi todos los demás se fueron.
—De acuerdo. —Draco estaba sonriendo, pero sus ojos todavía se veían tristes.
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Recostados sobre la cama de Harry, el Gryffindor depositó besos en el rostro y el cuello de Draco. Dejó de succionar y se hizo hacia atrás.
—¿Qué sucede?
—Nada.
Inclinándose hacia adelante, Harry volvió a lamer el cuello de Draco, mientras acariciaba su pecho. Suspiró.
—Draco, ¿qué sucede?
Suspirando, Draco respondió:
—Nada. Es solo algo que mi madre dijo.
Harry esperó a que Draco continuara. Cuando el rubio no quiso hacerlo, dijo:
—Que fue…
—No quería hablar enfrente de Blaise, pero de hecho Madre me animó a volver contigo.
Sonriendo, Harry dijo:
—Excelente. Eso es algo bueno, ¿verdad?
—Quiere que experimente lo necesario para que, cuando llegue el momento, me case con Astoria y sea feliz. —Draco rio sin ganas—. Daphne se rehusó. Dijo que era demasiado raro que ambos te hayamos hecho una paja. No le gusta compartir. Compartirme, en este caso.
—Ajá. Entonces, ¿soy un experimento? —Rio un poco con eso.
—Dijo que solo es por el sexo. Que es una fase y que dejo sacar la curiosidad de mi sistema.
—Oh, Dios mío, ¿tu madre habló contigo acerca de nosotros teniendo sexo?
Draco miró a Harry.
—No es solo por el sexo, ¿verdad?
—Claro que no —replicó Harry—. ¿Le contaste que ni siquiera te permití besarme al principio?
—No le conté nada —dijo el heredero Malfoy—. No es su asunto. Harry, esto no es solo una fase.
Harry sonrió y frutó el muslo de Draco.
—Lo sé.
—¿Está bien si no hacemos, ya sabes, nada esta noche?
—Pero sí estamos haciendo algo —dijo Harry—. Estamos pasando nuestra primera Nochebuena juntos. —Apuntó a la radio con su varita y prendió la WWN. El par escuchó música mientras platicaban, hasta bien entrada la noche.
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25 de Diciembre, 1998
Los ojos de Harry se abrieron de golpe antes del amanecer. No podía dormir más. Podía oír los pequeños ronquidos que la rubia y despeinada cabeza emitía junto a él. Consideró despertar a Draco, pero luego decidió que el día de Navidad era el único día en el que no se debía despertar a alguien. Harry nunca disfrutó la Navidad de niño, con los Dursleys. La disfrutaba más con la familia de Ron. Sin embargo, jamás había estado tan emocionado como ese día. Darle regalos a Ron y Hermione le daba gusto, pero estaba casi estallando por la ilusión de darle a Draco su regalo.
Incapaz de recostarse y mirar el techo por más tiempo, Harry se levantó en silencio, se duchó y se vistió para comenzar el día. En vez de ropa normal, Harry se puso unos pijamas limpios de franela. En definitiva, Navidad era un día para descansar. Fue a la sala común y encendió un fuego. Para entonces, su estómago comenzó a gruñir y quiso despertar a Draco para que pudieran ir a desayunar. Solo había unos cuantos alumnos en el castillo, junto con algunos profesores, y el desayuno no duraría mucho.
Como por arte de magia, Draco entró a la sala común en ese momento, estirándose y bostezando ruidosamente.
—¡Feliz Navidad! ¿Te sientes mejor esta mañana? —Harry sonrió alegremente.
—Sí. Lo de anoche fue justo lo que necesitaba. Feliz Navidad a ti también. ¿Hace cuánto que estás despierto? —preguntó.
Riendo, Harry respondió:
—Desde antes del amanecer, de hecho. ¿Tienes hambre? O, ¿prefieres abrir los regalos primero?
—Regalos. —El estómago de Draco gruñó ruidosamente—. Ejem, tal vez desayuno.
Bajaron al Gran Comedor y se deleitaron con bollos, huevos revueltos y salchichas, así como con un poco de ponche de huevo. Harry no podía evitar sonreír después de cada bocado.
—¿Cuál es tu problema, Potter? —bromeó Draco—.Pareces niño en Navidad. —Le guiñó un ojo al moreno.
—Nunca he tenido a alguien… especial a quien darle un regalo —admitió Harry, avergonzado.
La comisura de Draco se levantó.
—¿En serio?¿Soy el primero?
—¿Primero? —La sonrisa de Harry se desvaneció. No se le había ocurrido que pudiera haber otros después de Draco. Había asumido que siempre sería como estaban ahora.
—¿Ahora qué sucede? —dijo Draco, suspirando.
—Nada. ¿Ya terminaste de comer? —Harry trató de olvidar sus pensamientos negativos. Quería disfrutar el día.
—Sí. Regresemos —sugirió Draco.
Mientras caminaban, algo comenzó a molestar a Harry, y finalmente decidió sacarlo a colación.
—Yo no soy tu primero —dijo Harry, de la nada.
—¿Qué?
—Probablemente pasaste Navidades especiales con Pansy.
—Harry, no lo hagas.
—Yo solo digo que…
Draco se detuvo enfrente del retrato de la Señora Gorda.
—Lo que pasó con Pansy fue hace muchísimo tiempo. Éramos niños.
—Pero le dijiste que ibas a casarte con ella algún día.
—¿Todo lo que decías a los quince lo decías en serio? —preguntó Draco—. Mi padre me dijo que me iba a casar con Pansy. Él y Parkinson estaban formando una alianza. No sé si sí sentía algo por ella, o si solo me convencí de ello. Cuando se lo dije, ella brincó. Puede que haya contado una romántica historia acerca del amor no correspondido, pero yo lo superé lo suficientemente rápido. Tenía que hacerlo. Poco después de eso, me informaron que iba a tomar el lugar de mi padre entre los mortífagos.
De repente, Harry se sintió tonto por mencionarlo. Se oía inseguro y celoso.
—Pansy y yo solo somos amigos. Buenos amigos, pero nada más. Como tú y Hermione.
—De acuerdo. —Harry asintió, sintiendo como si hubiera arruinado la Navidad antes de que comenzara—. Pero nunca tuve sexo con Hermione.
—Entonces, ¿debería estar celoso de Ginny?
Harry no había pensado en eso.
—No, claro que no. —Sonrió—. Tienes razón. Lo siento. Ponche de huevo —le dijo a la Señora Gorda.
El retrato se abrió y ambos chicos entraron. Nadie más estaba ahí. Aunque extrañaba a Hermione y Ron, Harry estaba feliz de tener la sala común para él y Draco. Se sentó cerca de la chimenea y comenzó a poner aparte los regalos de Draco.
—Tal vez debería ducharme primero —dijo Draco, aplastándose el cabello.
—No necesitas ducharte, es Navidad.
—Al menos debería lavarme los dientes. —El Slytherin hizo un mohín de disgusto—. Se sienten raros, y mi aliento huele a salchicha.
—Bueno, pero hazlo rápido —dijo Harry impacientemente. Continuó dividiendo los regalos en dos montones. Ron y Hermione le habían dejado sus regalos a Harry, así que su montón tenía unos cuantos regalos más.
Mientras Harry esperaba a que Draco regresara, comenzó a pensar de nuevo en el regalo que había comprado. Hermione había estado con él, y le había dicho que pensaba que era perfecto. Sin embargo, Harry no estaba seguro. No le gustaba pensar las cosas de nuevo, y de todas maneras no había nada que pudiera hacer para cambiarlo, así que intentó no estar ansioso.
Draco regresó del baño, sonriendo.
—Te ves muy inquieto. ¿Estás nervioso o algo así? —bromeó.
—Espero que te guste lo que te compré.
—No tenías que comprarme nada —respondió Draco con sinceridad—. Estoy feliz de pasar la Navidad contigo. Desearía que no hubieras desperdiciado dinero en mí.
—No lo desperdicié —protestó Harry.
—Solo me refiero a que… —Draco batalló para encontrar una forma de decir lo que quería, sin insultar a Harry—. Deberías haberlo ahorrado, para cuando salgas de Hogwarts. Necesitarás dinero para encontrar un lugar dónde vivir, hasta que encuentres un trabajo…
—Ése no será un problema —le dijo Harry—. Tengo mucho. No tanto como tú, pero estoy cómodo.
Draco frunció el ceño.
—Pero siempre utilizaste ropa de segunda mano, que te quedaba demasiado grande. Y parece que nunca llevas cosas más lindas. El reloj que cargas está abollado.
Harry rio.
—Supongo que nunca me han importado las cosas materiales. Además, si mis tíos hubieran sabido de mi cuenta en Gringotts, habrían encontrado una forma de apoderarse de ella. Se los he mantenido en secreto.
—Oh, siempre pensé que eras po… menos afortunado.
Riendo por lo bajo, Harry replicó:
—Bueno, al menos sé que no vas tras de mí por mi dinero. Y ahora sabes que yo no voy tras de ti por el tuyo.
—Jamás lo pensé —protestó Draco.
—Solo estoy bromeando. —Harry sonrió—. Toma. —Le dio a Draco un pequeño paquete, envuelto en papel café—. Es de Molly.
—¿Molly qué? —Draco frunció el ceño.
—Molly Weasley, por supuesto.
—Entonces debe ser para ti. —Draco trató de regresárselo.
—No, este de aquí es mío. —Harry levantó un paquete similar, con una H sobre él. El paquete que Draco sostenía tenía una D escrita sobre él.
Draco se sentó y miró el paquete. No podía entender por qué la madre de Ron y Ginny le había mandado a él, de entre todas las personas, un regalo. Harry abrió el suyo. Era un conjunto de bufanda con guantes, tejido a mano por la misma Molly. El conjunto era verde, para combinar con los ojos del moreno.
—Probablemente te mandó lo mismo. Ábrelo —lo urgió Harry.
Renuentemente, Draco abrió el paquete y encontró que sí era un conjunto de bufanda con guantes, pero de color gris claro. Harry estiró la mano y envolvió el cuello de Draco con la bufanda.
—Se ve genial —dijo, sonriendo—. Es casi del mismo color que tus ojos.
Aún confundido, Draco le preguntó a Harry.
—¿Por qué hizo esto por mí? De seguro todos me odian. —Se quitó la bufanda y la puso a un lado, junto con los guantes.
—Si te odiaran, no te habrían invitado a su cena de Navidad.
—Solo lo hicieron por ti. Ahora no puedo ir. No le compré nada.
—Bueno, yo sí. Será de parte de los dos —explicó Harry.
Aun así, no le parecía bien al rubio. Había sido criado para ser un invitado atento, no uno que solamente ponía su nombre en la tarjeta de un invitado verdaderamente atento. Había planeado llevar la botella de vino que él y Harry no habían abierto en su primera cita. Pero eso no era lo mismo que un regalo de Navidad.
—No te puedes echar para atrás ahora. Nos esperan a ambos —señaló Harry.
Suspirando pesadamente, Draco se rindió.
—De acuerdo. —Tomó una pequeña caja, envuelta en un elegante papel dorado con un moño rojo, del montón de Harry, y se lo dio.
—Éste es de mi parte.
—¿Te incomodaría si abro los de Ron y Mione, primero? Así podemos abrir los nuestros, juntos.
Draco miró cómo Harry desenvolvía un libro acerca de interpretación de sueños, de parte de Hermione, y un juego del Ahorcado reusable, de parte de Ron. El pelirrojo también le dio una pomada quita moretones, junto con una corta nota acerca de que debía probarla con los chupetones que Draco dejaba en su cuello constantemente.
Harry rio.
—Imagino que Ron está cansado de ver tus marcas en mí.
—Difícil. —Draco sonrió. De repente, brincó sobre Harry y lo echó hacia atrás, succionando fuertemente un lado de su cuello. Soltó a Harry cuando estuvo seguro de que había dejado una marca lo suficientemente oscura como para avergonzar a Ron.
—¡Draco! —gritó Harry, quitándose al rubio de encima—. Todos los Weasleys van a ver eso.
—Oops —dijo Draco, sinvergüenza—. Te ayudaré a ocultarlo. Más tarde. Quiero que abras mi regalo ahora.
Aún con un mohín, Harry señaló los regalos junto a Draco.
—Abre primero el que está hasta arriba.
Harry esperó a que Draco comenzara, y luego comenzó a desenvolver la caja dorada. Quería alcanzar a Draco antes de que abriera el otro paquete, pero el moreno estaba demasiado ocupado mirando, con la boca abierta, un reloj dorado de bolsillo. Harry recorrió el frente con un dedo. Tenía un bajorrelieve del castillo de Hogwarts. Al apretar el pequeño botón hasta arriba se abrió la tapa, revelando una carátula de reloj, en tono sepia, con números romanos y, como manecillas, unas intricadas réplicas de varitas. Era el reloj más impresionante que Harry había visto jamás. Apenas escuchó el jadeo de Draco, mientras seguía admirando el objeto.
—Harry, esto es… wow.
Alzando la cabeza, Harry vio que Draco tenía la caja abierta. Adentro se encontraba el broche de corbata, de la tienda de segunda mano.
—¿Te gusta? —preguntó Harry, inseguro.
—Es precioso.
—Está hecho de oro y platino —dijo Harry, sonriendo. Se preguntó si debía contarle la historia a Draco, pero decidió no hacerlo. Estaba contento con saber que, al parecer, al rubio le había gustado mucho.
—¿Te gusta el reloj? —preguntó Draco—. Cuando noté que el que tienes está abollado, hice que hicieran éste, solo para ti. El fabricante estuvo tan feliz con el diseño que lo añadió a su colección. Pero el tuyo es el primero. —Draco estiró la mano y giró el reloj sobre la mano de Harry—. ¿Ves? Lo firmó y lo numeró.
—Gracias. Me encanta —dijo Harry, riendo—. He estado cargando el viejo reloj de bolsillo de Fabian Prewett. —Cuando el rostro de Draco se quedó en blanco, Harry aclaró—. El hermano de Molly. —Harry siguió admirando su nuevo regalo, mientras Draco hacía lo mismo.
—Oh, no.
Harry alzó la cabeza.
—¿Qué?
—Nada —dijo Draco velozmente, con aspecto culpable. Miró a Harry por un momento, tenso. Luego, lentamente, le enseñó sus manos—. Lo siento mucho. Ya lo rompí. —Parecía como si Draco estuviera a punto de llorar. Harry solo se quedó ahí, enfrente de él, con la boca abierta—. Haré que lo reparen de inmediato. Puedo llevárselo al joyero de mi madre.
Harry seguía con la boca abierta.
Bajando la cabeza, Draco se disculpó varias veces más.
—Draco —susurró Harry, una vez que encontró su voz—. ¿Se abrió para ti?
—¿Abrió? Pensé que lo había roto. —Draco suspiró del alivio—. ¿Quieres decir que se supone que hace eso?
Harry dudó.
—Bueno… así es si… —Comenzó a temblar—. Draco, ¿tú… me amas? —Harry pasó saliva con dificultad.
Mordiéndose el labio, el rubio comenzó a parpadear por la pregunta del moreno. ¿Por qué ponía a Draco en una posición tan difícil? ¿Cómo se suponía que iba a responder? Si decía sí, ¿espantaría a Harry? No estaba seguro de estar listo para esa confesión en particular.
De repente, Harry entendió que Draco no conocía la historia del broche. Su pregunta debió haberse oído descarada e impertinente.
—Porque yo… yo estoy enamorado de ti.
Las cejas de Draco se alzaron y el chico respiró con dificultad.
Señalando al broche, o mejor dicho los broches, ahora que se había separado, Harry le contó la historia. Le explicó que lo había comprado porque le recordaba a Draco, y porque había creído que se vería genial en él. Harry nunca había soñado con que el broche llegara a abrirse para él.
Pero, dado que sí se había separado cuando Draco lo levantó, el moreno tuvo que hacer esa pregunta. Tenía que saber si era verdad. Harry acababa de abrir su corazón y ahí estaba, más vulnerable que nunca, esperando la respuesta de Draco.
Después de escuchar la historia de Harry, Draco miró los broches en su mano, como si le pudieran decir las palabras correctas que debía decir. Sonrió un poco, pensando que los objetos le mostraban exactamente qué decir. Aparentemente, ya habían hablado por él. Y Harry había dado el primer paso. Draco solo necesitaba "encontrarlo a la mitad del camino" (2).
Regresando los broches a la caja, Draco se inclinó hacia adelante, capturando los labios de Harry con una pasión que no había sentido por nadie más. Harry soltó el reloj que había estado agarrando y recorrió sus dedos por los sedosos mechones que hacían cosquillas en su mejilla.
Por muy maravilloso que el besuqueo era, Harry aún quería una respuesta verbal. Empujó a Draco por los hombros un poco, y el Slytherin captó la indirecta. Rompiendo el beso, miró a Harry, jadeando ligeramente.
—Sí —susurró—. Merlín, sí. Estoy enamorado de ti. Al parecer, lo he estado por siempre.
Esta vez, Harry se inclinó para encontrarse con los labios de Draco, y así compartir su primer beso, después de que ambos declararan su amor.
—Déjame mostrártelo. Déjame hacerte el amor, Harry.
Harry asintió. Y las manos de Draco se movieron tan veloces como el rayo, desabotonando la camisa del pijama de Harry.
Deteniendo las manos del rubio, el moreno dijo suavemente.
—Aquí no.
Repasando la sala común con la mirada, Draco estuvo de acuerdo. Había otros tres alumnos en los dormitorios de Gryffindor; además, el suelo no era el lugar más cómodo para el sexo.
Draco giró sobre sus talones y se dirigió al dormitorio de varones de octavo grado, desvistiéndose mientras entraba. Detrás de él, Harry aumentó el rastro de ropa que su amante había dejado.
Harry sabía qué esperarse. Se sentía preparado y descubrió que estaba ansiando sentir a Draco dentro de él. Sabía que Draco sería un maravilloso amante.
Sin ser de los que decepcionan, Draco veneró a Harry, besándolo sin prisas por todos lados, mientras sus dedos lo aflojaban. El Gryffindor se relajó y permitió el acceso a los dedos del rubio, hasta que Draco separó sus piernas con gentileza.
—¿Listo? —le preguntó a Harry.
El moreno asintió y miró el rostro de Draco, mientras el rubio introducía lentamente su lubricada polla. Gruñendo con cada pequeño empujón, Harry jadeó cuando Draco terminó de entrar. Pensó que había estado preparado para la sensación pero, comparada con los dedos relativamente pequeños de Draco, su polla llenaba a Harry completamente. Se sentía extraño y maravilloso al mismo tiempo. Entonces, Draco comenzó a moverse, y Harry entendió por qué Draco se había venido tan rápidamente la primera vez. Tenía el ansia de tocar su propia erección, pero Draco le ganó, acariciando al ritmo de sus embestidas. Los sonidos que salían de la boca de Harry lo desconcertaban. Sentía que debía haber estado avergonzado por lo alto que estaba gimiendo, pero no se sentía así. Y Draco parecía estar disfrutándolo.
Se movieron juntos, en perfecta sincronía. No era como si no fuera así normalmente, pero esta vez se sintió diferente para Harry, dejando de lado lo obvio. No era solo lujuria: no había incertidumbre, nada los retenía. Le dio a Draco todo lo que tenía. Y tomó todo lo que Draco tenía para dar. Harry se sentía poderoso y deseable y amado. Quería sentirse de esa manera por el resto de su vida.
Sin embargo, Draco sintió algo diferente. Al principio, sintió algo que empujaba su magia. Comenzó lentamente, causando un cosquillo agradable por todo su cuerpo. Pero, mientras Harry lo atraía más, comenzó a sentir dolor. Apagado al principio; luego, comenzó a enfocarse. Parecía emanar de sus extremidades. Sus dedos de las manos y de los pies parecían haberse dormido. Los gemidos de Harry se hicieron más fuertes, y el dolor punzante viajó por las piernas y el brazo de Draco. Después de un rato, el dolor se centró en su antebrazo izquierdo. Lloriqueó, pero no por el éxtasis, como podría haber pensado Harry.
Arqueando la espalda, Harry dejó salir un gruñido ruidoso. Se vino intensa y largamente, sobre su propio pecho. Su amante había soltado su polla desde hacía mucho, y Harry tenía las uñas enterradas en la espalda de Draco. No podía recordar haberse venido sin fricción constante, de algún tipo. La idea duró poco, pues una ola del dolor que Draco había estado sintiendo golpeó a Harry. El moreno sintió como si su corazón… no, no su corazón; su alma, estuviera siendo succionada. Sus ojos se abrieron de golpe, para ver a su amante haciendo muecas, mientras se vaciaba dentro de él.
Draco se desplomó sobre Harry, apenas capaz de recuperar el aliento. También con un poco de dificultad, el moreno esperó un momento antes de hablar.
—¿Qué carajo fue eso? —preguntó, sin aire.
—No… no lo sé —respondió Draco, temblando—. Sentí como si estuviera en llamas. Literalmente. Nunca había tenido una experiencia tan dolorosa en mi vida —dijo distraídamente. Luego, entendiendo lo que había dicho, trató de retractarse—. Quiero decir, no estuvo del todo mal. Estaba exagerando un poco. —Decidió que, probablemente, era mejor dejar de hablar.
—¿Se sintió así todo el tiempo? —preguntó Harry, con una expresión preocupada en el rostro.
—No. Al principio fue genial. Fue hermoso. —El rubio frunció el ceño—. Pero luego, sentí como si tu magia estuviera tratando de absorber la mía. No podía luchar contra ella.
—Lo siento. No estaba intentando hacer nada. Solo estaba… —Harry apretó los ojos—. Solo estaba amándote.
Draco se impulsó con las manos para levantarse.
—No quise decir que pensara que tú estabas haciendo algo a propósito. —Recordó a Pansy, relatándole, al principio del año, ese cuento de viejas brujas acerca de los magos poderosos y el sexo. Pero él y Harry habían tenido sexo unas cuantas veces, y nada parecido les había pasado antes—. Harry, ¿alguna vez algo parecido te…? ¡Maldita sea! Desapareció.
Harry abrió los ojos y trató de enderezarse.
—¿Qué sucede? ¿Qué desapareció?
—La Marca. —El ex mortífago respiró—. Desapareció. —Frunció el ceño—. Me dolió demasiado. Fue más doloroso que cuando me la pusieron.
—¿Cómo te sientes ahora?
—Me siento bien. De hecho, ahora me siento… fantástico. —Se frotó el pecho, y luego flexionó su mano izquierda—. Es como si la sombra de magia oscura que estaba ahí hubiera sido retirada. Oh, Merlín, Harry, ni siquiera te pregunté si estás bien.
Harry sonrió.
—Me siento fantástico, también. No fue sino hasta el final que todo se puso… raro. ¿Qué crees que haya pasado?
Draco se recostó junto a Harry y pasó sus manos por detrás de su cabeza. Sus ojos se dirigían a su antebrazo desnudo, y el chico lo miró mientras él y Harry hablaban.
—Pansy me platicó un cuento de viejas brujas, acerca de que los magos poderosos sueltan magia durante el sexo. Bueno, pensé que solo era un cuento. —Finalmente apartó la vista de su brazo y la enfocó en Harry—. Creo que tú hiciste desaparecer la marca.
—¿Cómo?
Draco se encogió de hombros.
—No lo sé. Pero ahora, soy más consciente de ti. Algo así como visión periférica, pero con magia.
Harry asintió. Sentía lo mismo. Una lenta sonrisa se dibujó en el rostro de Harry.
—Me amas.
Draco se volteó para encarar a Harry.
—Sí. Te amo.
Los pensamientos de Harry se fueron a su diario. Estaría feliz de reportar que su última entrada era infundada, después de todo.
—Aparte de Madre, nunca le he dicho eso a nadie. Ni siquiera a Pansy. Bueno, no esas palabras.
—Oh, pensé…
Negando con la cabeza, Draco respondió la pregunta que Harry no hizo.
—Nunca lo dije como tal. Ya te lo dije, no estoy muy seguro de haberlo sentido en realidad. Como sea, no importa. Cuando ella dijo que jamás consentiría casarse con alguien que podría tener amantes masculinos a la mano, me lastimó. Simplemente destruyó cualquier sentimiento que yo pude haber tenido por ella.
—¿Amantes a la mano? ¿Por qué pensaría que harías eso?
Draco se encogió de hombros.
—Es algo común. En especial entre los sangre pura.
Viendo la expresión de Harry, Draco añadió con rapidez:
—Pero yo no lo haría. He visto a mi madre, humillada por la falta de discreción de mi padre. Aunque es una práctica común, la mayor parte de los hombres son más adeptos a ocultar a sus amantes de sus esposas. Madre ha tenido que entretener a sus rivales en más de una ocasión. Incluso de niño, sentía la tensión. Nunca querría que alguien se sintiera de la misma manera en la que mi madre debió haberse sentido.
—Yo tampoco haría eso, jamás —dijo Harry.
Sonriendo, Draco rodó sobre su costado y se posó sobre su amante.
—Bien, porque no te voy a compartir. —Se inclinó y besó a Harry—. Nunca.
—¿Draco? —Harry pasó saliva y, por primera vez, dijo: —Te amo.
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*En caso de que alguien la haya olvidado, la historia de los broches de corbata está en el capítulo 12
¡Como siempre, gracias por leer y dejar reviews!
(1) La Kwanzaa es una fiesta secular afroamericana, que se celebra entre el 26 de diciembre y el 1° de enero. El Boxing Day es una celebración del Reino Unido, en el cual se llevan a cabo actividades deportivas y de caza. Se celebra el 26 de diciembre y, tradicionalmente, se daban aguinaldos a los empleados y tenderos de las familias acomodadas.
(2) La expresión en inglés es "Meet him halfway", que quiere decir "hacer algo que te piden, para llegar a un acuerdo"… Sin embargo, lo traduje literalmente porque se oye bien, ¿no lo creen? Sería interesante que sí fuera una expresión en español…
En el próximo capítulo:
Antes de levantarse, Ginny se inclinó hacia Harry.
—¿Puedo hablar contigo?
—Em, sí, claro. —Se volteó hacia Draco—. ¿Estarás bien por un momento?
Al principio, el pánico cubrió el rostro de Draco, pero luego el chico asintió. Harry estaba a punto de levantarse cuando un golpeteo sonó en la puerta.
〪o 〫O〬 o〭
Suspirando, Harry se sentó junto a Draco en la cama.
—Escuché a Ginny y Dean hablando esta noche, Draco. Descubrí algo que no se suponía que debía saber. Si te digo, no puedes decirle nada a nadie, incluyendo a Pansy y a Blaise.
Draco asintió.
—¿Qué es?
〪o 〫O〬 o〭
—¿Le gusta ser sanador?
Un poco sorprendido por la pregunta de Harry, respondió:
—Sí, lo he sido por casi toda mi vida. ¿Estás interesado?
—Tal vez. Aunque, no soy tan bueno en Pociones.
—Eso es solo un aspecto. Muchos diagnósticos requieren una habilidad especial para los hechizos. Y, francamente, nos serviría alguien tan familiarizado con las Artes Oscuras como tú. Casi todos quieren ser aurores. Curar heridas hechas por magia oscura puede ser bastante peliagudo.
〪o 〫O〬 o〭
Notas finales:
¿Qué tal les pareció? ¿Intenso? A mí me encantaron los regalos. Y lo de la marca…
Bueno, hasta la próxima.
Adigium21
