¡Hey!

Llego con una actualización en Lunes, y temprano... ¡Pidan un deseo! y si ese deseo es que haya pasado mi examen para la universidad, se los agradecería mucho ( ? Vale ya xD. Al fin ha pasado mi examen y la verdad estoy muerta de nervios aun, pero esta vez es porque quiero saber si lo pasé. Pero bueno, pasemos a lo que nos atañe, ¡respondo reviews!

*Dirigo: Tú dejas reviews a las tres de la mañana, yo a esa hora estoy invocando a Yohane ( ? Vale no xD. Gracias por seguir leyendo TwT la verdad me preocupaba cómo había quedado el cap porque lo hice en tres días diferentes, así que no sabía si estaba bien, pero me alegra que te gustara. Acabo de ver que actualizaste owo, iré a leer ahora! Espero te guste el capítulo de esa semana. Un abrazo!

*Ritsuki Kurosawi: YouRiko is love, YouRiko is life, la verdad a mi también me mató de ternura esa parte cuando la revisé xD, no pensé que había quedado tan fluffly hasta que lo vi. Muchas gracias por seguir leyendo, un abrazo!

*Karma: ¡El amor mueve montañas! Vale no, pero mi amor por Chika me hace levantarme cada mañana, se lo transmitiré a Dia xD. Bueno creo que a estas alturas cuando diga que no actualizaré no deben creerme xD siempre termino escribiendo algo y subiéndolo xD. Vamos a ver un poco más de You y Riko en el siguiente cap, pero por ahora, hay que centrarnos en Riko. Muchas gracias por seguir leyendo QwQ siempre eres de los primeros que me dejan una review y eso es algo que aprecio mucho TwT. Un abrazo!

Love Live: Aww, ¿lo volviste a leer? qué lindo. Muchas gracias por pasearte por mis desvarios de nuevo xD espero te guste el capítulo de esta semana, un abrazo!

*C.A Press: Chika is my voice ( ? Vale no xD. Yo tampoco sé a quién apostarle xD, pero ya se acerca el momento en que todo se decidirá, ya me hormiguean las manos. Con lo de "shy Ruby" me recordaste a que en wattpad respondieron a la pregunta de Mari y cuando dijo "¿Qué le pasó a la shy Ruby de un inicio?" alguien puso "Leah se la comió" xD. Hay una pista más owo, ya la notarás, se nota que eres intuitivo... intuitiva... Bueno, se nota que eres una persona intuitiva xD. hahaha entendí tu chiste de "Haz la Chika y no la Sasha" muy bueno xD. Muchas gracias por tu siempre honesta opinión, eso me ayuda mucho como ficker. Un abrazo!

Ahora me voy a escribir "Shuka", porque por poco y lo abandono. ¡Que tengan una excelente semana!


La dirección se volvió el lugar más incómodo del mundo en cuanto Sasha Fleury y Dia Kurosawa entraron en el lugar.

Después de explicar la situación a la profesora, todas las presentes en la pelea e involucradas fueron llamadas por la directora (Riko no fue llamada ya que ella no había estado implicada en la pelea directamente), y ahora, la tensión que sentía Chika era tan grande que por un momento pensó que le dolería la cabeza. La mujer de cabello negro y ojos grises soltó un gran suspiro, se irguió en la silla y juntó sus manos sobre el escritorio.

— Entonces, señorita Takami, ¿me quiere explicar cuál fue el motivo del problema? — preguntó con neutralidad.

— B-Bueno…— soltó un gran suspiro — Escuché a Sasha hablar con Yuzuma y Kaede acerca de poner una navaja en la mochila de Dia para después inculparla…

— ¡Eso no es cierto! — interrumpió Fleury, pero la directora le hizo un ademán con la mano para que no siguiera hablando.

— Continúe.

— Ellas me descubrieron espiándolas y…— era momento de enfrentar lo que tanto había retrasado — Me obligaron a acompañarlas al patio trasero…

— Ella nos siguió por cuenta propia — interrumpió Kaede.

— He pedido silencio, la próxima que hable será enviada a detención desde este momento— Sasha y sus amigas murmuraron por lo bajo, pero esto no distrajo a la mujer de cabello oscuro.

— Después de eso me preguntaron que qué había escuchado y al cabo de un rato llegó Dia junto a Riko, Sasha amenazó con golpearme si mi amiga le hacía algo, yo la empujé y me golpeó en la cara… Después de eso comenzaron a pelear y redujeron a Dia a golpes, Riko y yo las separamos hasta que llegó la profesora con You, y eso es todo lo que pasó.

— ¿Qué tienen que decir de eso señoritas?

— Ella miente, no traemos nada— dijo Yuzuma mientras miraba a la amante de las mandarinas con cierta sorpresa, pues nunca creyó que las delataría de tal manera.

— Simplemente hablábamos de darle una lección a Dia por ser tan insoportable, eso no es un crimen.

— Los asuntos personales se resuelven fuera de la institución y, de cualquier manera, sin usar la violencia— la directora no alzó la voz, pero en su tono se sentía imponente y severa —. Lo que su compañera dice es algo muy grave, ¿armas punzo-cortantes en Uranohoshi? ¿Cuándo se ha visto semejante barbaridad? Si ustedes argumentan estar jugando una broma y que su compañera miente, supongo que no les importará que revisemos sus pertenencias.

— ¡Usted no puede hacer eso! — gritó Yuzuma, claramente presa de los nervios.

— Por supuesto que sí, es mi institución y soy responsable de la seguridad de mis estudiantes, así que en este momento quiero que vacíen sus bolsillos.

— Pero…

— Ahora— la directora elevó la voz, dejando paralizadas a las chicas.

De mala gana, las castañas y la pelinegra comenzaron a sacar lo que tenían en los bolsillos de su falda. Yuzuma titubeó, y la mujer de ojos grises se dio cuenta de esto.

— ¿Algún problema?

— No…

— ¿Qué tienes en los bolsillos?

— Nada…

— ¿Segura? Los oficiales de policía vienen en camino, así que no me quiero ver en la penosa necesidad de pedirles que te registren— una pequeña mentira que funcionó, pues Yuzuma suspiró y sacó la navaja suiza de su bolsillo —. Déjala en el escritorio.

La joven obedeció y bajó la mirada al regresar al lugar donde estaba parada. Chika la pudo ver temblar, quizá de coraje o pena, incluso de miedo.

— Lo siento…— susurró por lo bajo, pero la pelinegra la escuchó. Alzó la mirada y se encontró con los rubíes de su compañera, quien esbozó una sonrisa no muy marcada que inmediatamente cambió por una mueca de dolor al estirar de más su labio inferior.

— Está de más decir que esto es decepcionante, ¿a quién le pertenece? — no obtuvo respuesta, así que avanzó hacia el trío de busca problemas — Si no responden, llamaré a sus padres y les preguntaré a ellos.

— Es de Sasha— dijo Kaede, quien había comenzado a llorar —, no llame a mis padres, por favor.

— Bien señorita Fleury— la directora se paró frente a la francesa —, usted se quedará aquí por el resto del día, llamaré a sus padres para pedirles que vengan por usted y hablar con ellos— la mujer suspiró pesadamente —. Por favor, quiero que piense en lo que pudo haber ocasionado al traer tal arma a la institución; su compañera Dia pudo haber sido llevaba a prisión, o quizá usted podría haber salido lastimada, incluso su amiga — regresó a su escritorio y presionó uno de los botones del teléfono — Danielle, por favor, llama a los padres de Sasha Fleury del grupo A, diles que necesito que vengan a Uranohoshi para platicar un asunto grave relacionado con una falta al reglamento de su hija.

Dia notó que la francesa tenía un rostro temeroso; recordaba a su madre vagamente, y sabía que la señora podía ser realmente dura con su hija. Sintió pena por la chica, pero solo se limitó a suspirar, no había nada que ella pudiera hacer y esas eran las consecuencias que los actos de Sasha le habían traído.

— En cuanto a ustedes dos— la directora se dirigió a Kaede y Yuzuma — Deberían demostrar que son buenas amigas y evitar que una de ustedes haga tonterías, si no aportan no quiten— regañó con severidad —. Harán limpieza en los clubs una vez termine el día escolar por dos semanas y quedan suspendidas de tales por lo que resta del semestre, y usted, señorita Kirishima— miró a la castaña — Le quitaremos el lugar del cuadro de honor de Uranohoshi en esta evaluación, ya que es claro que, a pesar de su inteligencia académica, no puede llevar sobre sus hombros la responsabilidad de ser un modelo para sus compañeras, al menos no ahora.

— Entiendo— dijo Yuzuma, sin alzar la vista.

— Señorita Kurosawa— miró a Dia — Le agradecería que no golpee a sus compañeras, por más enojada que esté, a pesar de sus intenciones, una pelea es una clara violación al reglamento, por lo tanto, queda suspendida una semana de su respectivo club y ayudará esa misma semana a las señoritas con la limpieza.

— ¿Qué? Pero…

— No está en posición de reclamar. Ahora vuelvan a sus clases, no sin antes atender sus heridas.

Todas salieron de la oficina, menos Sasha. Kaede y Yuzuma no mediaron palabras con ellas, simplemente se adelantaron con paso apresurado por el pasillo.

— ¿Te duele? — preguntó Chika, mientras miraba el rostro de Dia. Tenía un visible golpe en el pómulo izquierdo, la ceja abierta ligeramente y en su nariz se notaba un camino seco de sangre que terminaba en su barbilla tras rodear sus labios.

— No mucho, ¿te duele a ti? — la miró con preocupación.

— Solo cuando abro mucho la boca, realmente creo que la peor parte de la golpiza te la llevaste tú…— Dia notó que su amiga estaba apretando los puños con fuerza — Lo siento…

— Chika, no te disculpes… Ya escuchaste a la directora, tú actuaste de la mejor manera.

— No… Yo… Es cierto que no me gusta la violencia, pero también… siempre he tenido tanto, tanto miedo de ellas… Solo una vez intenté defenderme de ellas, y solo fue peor, nadie hizo nada… Y yo tampoco pude hacerlo— cubrió su rostro con ambas manos —. Pensé que ceder era lo mejor y lo más fácil, pero nos llevó a esto… Estás lastimada, yo… lo siento Dia… Lo siento mucho.

— Oye…— la pelinegra no sabía qué hacer, nunca se imaginó ver a Chika Takami llorar porque… Bueno, era Chika Takami, ¿qué sería bueno? ¿abrazarla?, ¿darle una palmadita?, ¿picarla con una rama?

En ese momento reflexionó en que la ojicarmín llevaba lidiando con una situación tan incómoda tanto tiempo, y siempre había preferido darle la espalda; pensar que no pasaba nada. Pero por más que lo quisiera ignorar, aun podía sentir miedo, aun podía sentirse intimidada, aun podía molestarse y sentirse impotente por su propia cobardía y la pasividad de su alrededor. Ahora que por fin había decidido hacer algo y se permitía ser más abierta, se había sincerado con ella misma.

— Si no fuera tan cobarde… Si no me hubiera acostumbrado a ceder… Tú no estarías así… Yuzuma y Kaede no temblarían de nervios y miedo, Sasha no estaría ahí dentro…

— ¡Chika! — la pelinegra tomó los hombros de su amiga y la sacudió ligeramente — Escucha, ¿qué estás haciendo? ¿Culpándote por las acciones de los demás? ¿Es que acaso te crees el maldito centro del universo? ¿Crees que puedes cambiar a una persona tomando decisiones por ella? Esto iba a pasar tarde o temprano, ya que ellas son esto, son problemas— bufó con molestia —. El que te hayan agarrado de su juguete todos estos años es tu culpa, pero hasta ahí déjalo, porque el que Sasha esté en la dirección y esas otras idiotas estén castigadas no es tu culpa y no es por ti— las lágrimas seguían cayendo del rostro de Chika y Dia suspiró con pesadez — ¿Sabes qué sí es por ti? — la ojicarmín negó con la cabeza mientras secaba el rastro de su llanto — El que yo no me haya metido en más problemas hoy, el que Sasha, Kaede y Yuzuma sigan casi intactas, el que pueda soltarme más… El que Leah siga viva — Chika rio ante el comentario de Dia y la pelinegra se felicitó internamente —. No te culpes por esto, ¿sí?

— Sí…— dijo en voz baja. El nudo en su garganta aun no se había ido.

— Ahora vamos a la enfermería— tomó su muñeca —. No digo que no te quede ese look despeinado de héroe tras la batalla, pero no podemos volver a clase así, ¡Kanan me mataría si se entera de que dejé que te pasara esto!

Chika sonrió ligeramente ante el comentario de Dia, ya que sí, Kanan parecía la hermana mayor de las chicas en algunas ocasiones, aunque no habían podido vivir lo suficiente juntas como para saber hasta qué punto llegaba el instinto protector de la amante de los delfines.

Siguió a la pelinegra hasta la enfermería y se dejaron atender las heridas. La ojicarmín casi tiene que sostener las manos de su amiga para que se dejara curar la herida en la ceja. Sobraba decir que Dia había estado a punto de llorar al sentir el escozor del alcohol en su herida.

— Creo que lo que no te causó Sasha, te lo causó la enfermera— su burló Chika una vez estuvieron de camino a su salón.

— Cállate— replicó Dia —. Duele mucho el alcohol.

— Pero deberías haber visto tu cara, fue algo así…. — intentó hacer una réplica de la expresión de la bravucona de Sakuranomiya, pero sin querer estiró su labio más de la cuenta — Auch…

— ¡Ja! — Dia sonrió — Oye… ¿Ya estás mejor?

— ¿De qué?

— Lo de hace un rato, en el pasillo…

— Oh, eso…— Chika suspiró — Gracias, me animaste — sonrió ligeramente.

— No es nada.

— Espero dejar de causar problemas así…

— Hey— dio un ligero golpe en la cabeza de su compañera —, ya te dije que no es tu culpa, además, está bien que no pelees, para eso me tienes a mí.

— ¿Eh? No, nunca más vuelvas a pelearte por mí.

— ¿Por qué no?

— No me gusta verte lastimada…

— Vale la pena por mis amigas.

Dia notó cómo los ojos se Chika se abrían enormemente debido a la sorpresa, y entonces se sintió un poco avergonzada.

— Solo no te lastimes mucho…

— No— esbozó una sonrisa antes de abrir la puerta del salón y pedir entrar.


Un día más terminó y Riko salió con sus guardaespaldas: Matsuura-kun por un lado y Watanabe-kun por el otro. Todas las demás estaban atrás hablando con Chika y Dia acerca de lo ocurrido en la oficina de la directora. Algo en su interior le hizo sentir una gran satisfacción al enterarse de que Sasha y sus amigas tendrían su merecido, aunque también se sentía una mala persona al hacerle gracia el hecho de que la mayor de las Kurosawa terminara castigada junto a Kaede y Yuzuma. Ese era el primer día del castigo y la ojiverde ya estaba echando humo por las orejas.

Al cruzar la puerta, Kanan chocó con una figura ya conocida.

— ¿Estás bien capitana?

— Sí, perdón, llevaba esto a mi casillero.

— ¿Partituras? — la pelirroja se había agachado a tomar las hojas que habían quedado regadas en el piso; reconoció "Sad Romance" y "Claro de luna".

— Sí, son algunas canciones que quiero terminar de aprender— sonrió —. Se me hace tarde para llegar a mi casa, así que debo dejar esto, nos vemos— besó a You en la mejilla y siguió su camino. Está de más decir que esto hizo Riko la bofeteara hasta cansarse en su mente, pero no era momento para ponerse celosa. Ya habían sido demasiados dramas por un día.

— Riko— la voz de Kanan interrumpió sus pensamientos — No quisiera poner tenso el ambiente, pero mira allá— señaló la entrada de la escuela. Una chica de estatura considerable y largo cabello rubio estaba parada en una de las rejas: Rossalía. Menos mal no se había acercado por la fuerza como habían previsto, o no le hubiera ido bien.

— ¿Qué vas a hacer? — preguntó You, sin mirarla.

— Déjenmela— Leah comenzó a avanzar mientras se arremangaba el suéter.

— Leah…— Ruby la tomó de la manga del antebrazo— Escuchemos a Riko antes.

— C-Creo…— la pelirroja miró a You, buscando algo de valor, pero la peligrisácea tenía su vista al frente. Dirigió sus ojos a la rubia, tal parecía que ya la había visto, pero no se acercaba. Quizá era su manera de pedir que hablaran y le daba oportunidad de declinar o aceptar.

— Ánimo zura— dijo Maru. Todas notaron que Riko consideraba seriamente hablar con su ex novia, pero necesitaba algo de valor. Silenciosamente, se pusieron de acuerdo para darle ese empujón que le faltaba.

— Si te sientes lista, no hay que temer— sonrió Kanan.

— Y si no, si quieres paso a lado de ti para que no se acerque— ofreció Dia.

— Todo queda en ti Riko— escuchó la voz de Chika.

Suspiró pesadamente y dio un paso al frente. Ya había escuchado al ángel caído alguna vez decir una frase que rezaba: "Si quieres hacer algo, hazlo, y si tienes miedo, hazlo con miedo". Quizá no era el mejor consejo, pero intentó aferrarse a esas palabras.

— Hablaré con ella— se volvió a su grupo de amigas — Gracias chicas, les avisaré cualquier cosa que pase.

Todas asintieron y la pelirroja miró al frente. Comenzó a avanzar más rápido de lo que planeaba, estaba ansiosa. Llegó frente a Rossalía y pudo ver el nerviosismo en su mirada.

— Hola— saludó.

— Hola Riko…— la rubia sonrió con alivio.

— Supongo que quieres hablar.

— Sí… ¿Vamos? — ofreció su brazo, más por costumbre que por ser atenta. Riko comenzó a caminar por delante de su ex novia, rechazando el gesto. Su corazón estaba latiendo deprisa ante la expectativa, definitivamente ahora pensaba que no estaba lista para enfrentarla, pero ya estaba ahí, y no había vuelta atrás.


Rossalía la llevó a un mirador, tal parecía que conocía bien el camino.

— ¿Cómo has estado?

— Bien— respondió casi al momento, titubeó un poco antes de continuar — ¿Y tú?

— Bien, estoy en Otonokizaka.

— Genial— miró el horizonte. Se sentó en la banca y puso ambas manos en sus rodillas, recargándose.

— Veo que… tienes muchas amigas ahora.

— Tal parece que tú también.

— Sí… Me he rodeado de mejores personas.

— Muy bien.

— ¿Cómo ha sido vivir aquí? Ciertamente a mi me parece extraño no escuchar el sonido de los autos y el murmullo de la gente, pero es un lugar hermoso por lo poco que he explorado.

— A mi también me costó un poco de trabajo al principio… Pero— Riko cerró los ojos y se concentró en el sonido de las pequeñas olas —, una vez te acostumbras, empiezas a valorar las pequeñas cosas de esta ciudad.

— Te ves feliz, eso me alegra mucho— Rossalía junto sus manos y suspiró con pesadez antes de hablar. Era ahora o nunca —. Yo… Quiero pedirte perdón Riko— la pianista abrió los ojos, pero no la miró. Aun no se sentía preparada para cruzar palabras con ella que encerraran su pasado, pero sí podía escuchar lo que tenía que decir, y si entre todo eso las frases comenzaban a nacer en sus labios, las dejaría salir —. Perdón por hacerte sufrir, por hacerte daño, por reírme de ti, por tratarte de la peor manera… Soy una mierda de persona, la única razón por la que no he recibido mi merecido seguramente es porque ni siquiera la mala suerte quiere toparse conmigo debido a lo podrida que estoy por dentro— le dijo mirando al suelo. Pensó que tenía la entereza como para mirar a la pelirroja a la cara mientras admitía su culpa, pero fijar sus ojos en esos orbes dorados solo le hacían recordar que ella alguna vez había apagado ese brillo juguetón que emanaban. No podía perdonarse por eso. Riko no habló, pero puso una mano en el hombro de la rubia mientras la miraba con una sonrisa; una sincera y cálida sonrisa. Sin embargo, eso no hizo más que atormentar más a Rossalía, ¿por qué no le decía que estaba jodida, que ni siquiera soñara con su perdón o algo por eso estilo?, ¿no le daría una bofetada al menos?, se lo merecía, podría dejarse hacer lo que Riko quisiera hacer con ella, pero la pianista simplemente palmeó su espalda con empatía oculta y sonrió — No te entiendo— dijo por fin.

— Realmente yo tampoco te entiendo, pudiste seguir con tu vida y ya… Pero aquí estamos.

— Digamos que tuve mi merecido y me hizo darme cuenta de que no podía ir por la vida haciendo lo que quería sin lastimar a alguien gravemente… Y solo una vez sentí un poco del dolor que les causé a todas ustedes, fue cuando comprendí muchas cosas.

— ¿Te pasó algo malo? — preguntó Riko, incrédula. Aunque el hecho de que su plan de darle celos no funcionara no quería decir que el de otra persona tampoco lo hiciera; a su mente vino una pequeña plática que tuvo con la chica con quien Rossalía la engañó— … ¿Fue Lila?

— Bueno… Sí, ¿cómo lo sabes?

— Después de terminar contigo ella me pidió disculpas al siguiente día, pero nunca más volví a hablar con ella después de eso— recordó el rencor que sintió al ver a Lila hacer una reverencia tan profunda ante ella pidiéndole perdón, pensó que no tenía vergüenza y que quizá se estaba burlando de ella, cosa que concluyó una vez supo que Rossalía y ella estaban saliendo formalmente. Ese día no pudo evitar darle una bofetada a la chica.

Miró su mano, ahora entendía las disculpas de su compañera.

— Ya veo… Bueno, digamos que me hizo un poco de lo que yo te hice a ti, fue cruel, pero me lo merecía.

Riko no quería decirlo, pero ahora sentía pena por Rossalía. Quizá también, en el fondo de su mente, sentía satisfacción de que hubiera pasado por algo similar para que supiera lo que era; aunque eso no venía al caso. Ambas habían madurado, tal vez Riko lo había hecho un poco más desde que había llegado a Uchiura, pero había aun un largo camino que recorrer para la pianista.

— Bien… Yo… No sé qué decir, pero no siento ya ningún resentimiento hacia ti, afortunadamente pude dejar eso atrás hace mucho tiempo— frunció el ceño —. Pero verte regresar a mi vida tan repentinamente, me hizo entrar en pánico, no sabía qué era lo que querías realmente, pero al final creo que no puedo huir de lo que tiene que pasar, y sinceramente… Ahora me siento liberada.

— Yo igual… Un poco…— Rossalía suspiró. Las lágrimas habían amenazado con salir innumerables veces esa tarde, y aunque hacía su mayor esfuerzo por contenerlas, Riko pudo notar cómo bajaban por sus mejillas — Lo siento… Creo que tú eres la que debería estar llorando.

— Ya no soy así— mentira, incluso se había vuelto más sentimental, pero de momento, eso no era algo de relevancia —. Tranquila— palmeó su pierna.

— Gracias— la rubia sonrió y se secó las lágrimas—. Ya es algo tarde, ¿te llevo a tu casa? Claro, sí no quieres está bien… Incluso si no deseas que recuerde tu dirección la olvidaré— prometió con la mano derecha levantada y rostro severo, pero se notaba que era una broma. La pelirroja rio, pudo recordar con gracia que el sentido del humor de Rossalía era una de las razones por las que se había enamorado de ella.

— De cualquier manera, vamos a terminar tomando el mismo camino, vayamos juntas.

— ¿Eh?

— Lo entenderás cuando lleguemos.


Mari estaba dando vueltas de un lado a otro en su habitación. Su padre había llegado el día anterior, pero eso no significaba que estuviera en el hotel todo el día; y justo había salido a Tokio en la mañana, aunque le avisaron que dejó indicaciones para tener una junta con el personal a las seis de la tarde.

Eso significaba que, si quería hablar con él, debería esperar a que terminara la dichosa junta. Una vez una de las chicas del servicio le avisó que su padre se hallaba en su habitación, se dirigió a esta y tocó la puerta con cuidado.

— ¿Padre?

— Mari, pasa— se escuchó desde el otro lado de la puerta.

Nights, ¿cómo te fue hoy? — preguntó mientras se sentaba a los pies de su cama. El señor Ohara tenía la laptop en las piernas, pero en cuando Mari se sentó, la hizo a un lado para mirarla con curiosidad, pues raramente su hija iba a verlo por las noches, su costumbre cuando estaba en el hotel era que el hombre de cabello negro le daba las buenas noches, generalmente a las diez de la noche, y la joven le daba los buenos días, generalmente a las seis de la mañana.

— Fue un día realmente estresante— el hombre puso ambos brazos tras su nuca —, sinceramente quería tirar todo y venir a dormir.

— Tú siempre tienes sueño daddy.

— Ciertamente, pero bueno, ¿cómo te fue a ti? — preguntó con una sonrisa.

— Bien… Yo amm… I wanted to ask you something...

— Soy todo oídos.

Mari suspiró y miró fijamente al hombre de cabello oscuro.

— ¿Por qué no funcionó con Paulette?

El señor Ohara alzó las cejas en señal de sorpresa, pues no pensó que su hija le llegara a preguntar sobre su relación con su vieja agente y amiga. Suspiró y miró a la rubia con una sonrisa nostálgica.

— Bueno, ella y yo no nos dimos el tiempo de conocernos como pareja— comenzó a decir—. Es fácil querer a un amigo de una forma romántica, crees que todo está arreglado con eso, pero de alguna manera es extraño, sobre todo si antes no hubo una atracción previa ni la hay al momento de intentar algo juntos, y eso es lo que nos pasó a nosotros— levantó la vista y se acomodó los lentes—. Un día simplemente decidimos que estaríamos bien como pareja: Ella era una persona que ansiaba el cariño que ningún otro hombre parecía querer darle, y yo ansiaba compañía, alguien amorosa tal y como ella lo parecía con sus novios, son deseos muy egoístas, eso es lo que nos condenó al fracaso inminente— terminó de decir —. Fue algo muy inmaduro de nuestra parte.

Mari se detuvo a analizar la historia de su padre. Ella solo había tenido oportunidad de ver el exterior: Vio cómo Paulette había pasado de ser esa chica enérgica y bromista con su padre, a ser más reservada e incluso mirarlo con algo de incomodidad. Y el señor Ohara no se quedaba atrás, él también había tenido un cambio demasiado drástico en su forma de ser con Paulette. Los miró alejarse más y más hasta que finalmente la rubia renunció.

— Entiendo…

— ¿Tienes algún problema Mari?

— No sé si llamarlo "problema"— hizo comillas con los dedos —. Pero sí he pensado mucho acerca de esto… Hay… Hay alguien que me gusta, pero la conozco desde que éramos niñas y…

— ¿Es la niña de Matsuura?

— ¿Eh? Sí…

— Ha cambiado mucho— dijo el señor con una sonrisa—. Siempre que la veo en la playa cuando salgo de viaje me hace sentir viejo.

— Je, je…— Mari pensaba que su padre estaba a punto de atravesar la crisis de los cuarenta, así que se estaba preparando para la humillación pública que sufriría cuando el hombre de cabello oscuro quisiera hacerse pasar por su hermano o alguna de esas cosas que hacen los adultos cuando llegan a dicha edad — Bueno, es eso lo que me tiene preocupada…— se recostó en el colchón queen size y miró el techo — Cuando me fui… I missed her so much, tanto que solo podía pensar con crecer y poder volver lo más pronto posible, ella… Bueno… Ya lo sabes…

— Sí— el señor Ohara bajó la mirada con pesar—, ella fue tu única compañía mientras yo me enfoqué en otras cosas… Sigo lamentándolo.

I do not blame you father— dijo Mari mientras se incorporaba y gateaba hacia el lugar donde se hallaba el hombre de cabello oscuro —, sé que lo que hiciste, lo hiciste por miedo a que yo muriera… Sé que lo que pasó con mi mamá te marcó de una manera terrible, y es por eso que buscaste hasta por debajo de las piedras el mejor tratamiento para mi y trabajaste mucho por él.

— No podía dejarte…— los ojos color zircón del señor Ohara se comenzaron a llenar de lágrimas, Mari lo abrazó con fuerza.

— Y no lo hiciste, nunca me abandonaste, pero cuando era niña no comprendía eso y siempre me escapaba a la playa por la única persona que se sentaba a escucharme por más tonterías que dijera— rio al recordar la cara seria de Kanan mientras le platicaba de la poca atención que su padre le ponía, obviamente la pequeña no entendía ni un poco por lo que estaba pasando, pero asentía con tanta seguridad y seriedad que parecía que realmente lo estaba razonando —, fue como mi hermana mayor… Pero cuando volví… Padre… Cuando volví no la pude reconocer, y eso que la tuve tan cerca… No pude reconocer a esa niña, porque ahora era toda una mujer que me dejó sin aliento en cuanto se acercó a mi… Mi corazón latía muy rápido… De alguna manera me transmitía esa sensación de seguridad y ternura, pero… Pero cuando supe que era Kanan simplemente no supe cómo reaccionar— mimosa, frotó su cara contra el hombro de su padre y este acarició su cabello lentamente —, grité, maldije dentro de mi… Porque tenía miedo… Tengo miedo… de que, si ella y yo llegamos a ser pareja, un día tenga que encontrarme con esa mirada de incomodidad en ella, o que me rechace y me aleje de su lado… I know that my heart could be with Kanan forever, pero… No sé si el de ella pueda estar conmigo, y no soportaría que no fuera así.

— Creo que estás hablando muy pronto de un "para siempre", a tu edad el amor parece…— comenzó a decir su padre con sinceridad, pero fue interrumpido.

— ¡No! Yo sé que la amo y eso nunca va a cambiar— dijo con un fulgor desconocido en su mirada, el cual hizo que el señor Ohara se detuviera de decir algo más —, pero tengo miedo… Y si somos amigas… Siempre seremos amigas.

— ¿Tú quieres solo ser su amiga Mari?

— N-No... — admitió cabizbaja. Sintió cómo el calor subía a sus mejillas de golpe.

— Bueno… Si algo puedo aconsejarte hija, es que…

— Que me arriesgue, que luche por ella, que llegue y la bese… I know all that!, mis amigas no paran de decírmelo… Pero…

— Entonces deja de tener miedo.

How?

— Inténtalo.

— ¡Pero eso es lo que me da miedo!

— Hija… Eres todo un caso— rio ligeramente el hombre de cabello oscuro —, pero creo que te entiendo de alguna manera— se acomodó para poder mirar a su hija —, aun así, nada comenzará si solo te quedas parada en un lugar seguro, yo me arriesgué con tu madre, afortunadamente me correspondió, ¿qué tal si ella te corresponde también?

— Lo hace… Lo sé…— el señor Ohara se quedó callado, mirando a la nada — ¿Padre? — Mari pasó su mano por el frente de la cara de su papá, pero éste seguía sin reaccionar.

— Mari Ohara.

— Eh…

If you do not invite her out this weekend I will disinherit you! (Si no la invitas a salir este fin de semana, ¡voy a desheredarte!)

— ¡Pero ya me dijiste que no me ibas a dejar nada de herencia! — dijo Mari, algo descolocada por la reacción del mayor.

— Obviamente eso es para que hagas tu propio dinero y no vivas siempre del mío, pero definitivamente no lo haré si sigues así.

— ¿Qué tiene que ver el amor con los negocios?

— Realmente no mucho, pero en ambos debes seguir tu instinto, ¿tú quieres a Kanan?

— Sí…

— Deberías simplemente seguir los consejos que te dan entonces, no tienes nada que perder.

— Pero…

El señor Ohara creía comprender el temor de su hija, no pensó que Paulette tuviera tanta relevancia para él incluso después de tantos años.

— Lo siento, no soy bueno dando consejos sentimentales, mi propia vida amorosa es un desastre— el hombre de ojos color zircón sonrió con cierta inocencia —, pero puedo asegurarte que las cosas no pasan de la misma manera para las demás personas… A diferencia de lo que pasó conmigo, ustedes sí se quieren de esa manera, aunque no por eso tienen el éxito asegurado, deben esforzarse para sacar adelante su relación.

Mari le dio un beso en la mejilla, realmente ya no sabía qué decir, ahora se sentía muy tonta.

— Será mejor que te deje trabajar, no te desveles mucho, I love you so much dad.

— Yo también te quiero.

El hombre vio a su hija salir y tomó su teléfono, entró a su lista de contactos y miró un número que hacía mucho no llamaba. Quizá…


Hanamaru miraba su reloj, Yoshiko pasaría por ella a su casa y su madre esta vez era la que la recibiría. Eso la ponía muy nerviosa, ya que si bien, su padre era de temer cuando se ponía serio, su madre lo era aun más; quizá el ángel caído saliera huyendo por el solo hecho de cruzar miradas con ella, aunque no la culparía, ella misma estaba a punto de tener un clásico sermón acerca de la responsabilidad de elegir a la persona correcta con quien estar, cosa que se retrasó con la presencia de sus amigas, pero que ahora, no había ningún impedimento para abordar.

— Hanamaru— le habló su mamá. Ambas estaban en la sala —, ¿a dónde irán hoy?

— Realmente no lo sé, me dijo que sería una sorpresa zura.

— Tienes que llamarme cuando sepas el lugar.

— Sí mamá…

— Si ella no respeta tu espacio, háznoslo saber a tu padre y a mí zura.

— E-Ella es muy respetuosa zura— dijo con seguridad —, nunca me obligaría a nada.

— Eso no lo sabes— afirmó su madre con severidad.

— Tú tampoco lo sabes zura— contra atacó.

Hanamaru sabía lo que sentía su madre, sabía que no era mala ni mucho menos le molestaba el que estuviera enamorada de una chica; su sobreprotección venía de muchos años atrás en su juventud, cuando se enamoró de una persona que la abandonó en cuanto tuvieron sexo, solo para volver años más tarde a tomarla por la fuerza. Nanami Kunikida tenía miedo de que se encontrara con alguien así y que una vez la tomaran, la abandonaran y le hicieran daño, pero Hanamaru sabía que su ángel caído no era así. Ella ponía todas sus cartas en favor de Yoshiko.

— ¡No me respondas así, Hanamaru! — exigió la señora de cabello castaño. La menor Kunikida tuvo que morderse la lengua para no decir nada más, pues sabía que su madre podría cambiar de opinión y no dejarla salir con la peliazulada.

— Ella no es mala— solo se limitó a contestar. Antes de que la señora respondiera, la campanilla de la puerta sonó, indicando que el ángel caído había llegado —. Iré a abrir— dijo Hanamaru mientras se levantaba e iba rápidamente a la puerta principal.

— Hola Zuramaru— saludó la peliazulada con una sonrisa, pero al notar el rostro decaído de la castaña borró el gesto y lo reemplazó por uno preocupado —, ¿estás bien?

— Yoshiko Tsushima— habló la señora Kunikida —, espero cuides bien de Hanamaru, y más importante que eso, te exijo que la respetes, ante todo— el tono de la castaña mayor era fuerte y directo.

El ángel caído no entendió la agresividad de la madre de Maru, pero no estaba dispuesta a arruinarlo cuando apenas estaban comenzando a ser algo. Se irguió y miró directamente a la señora a los ojos.

— La respetaré y cuidaré con mi propia vida si es necesario señora, no deseo nada más que el bien de Hanamaru.

Maru se sorprendió de lo seguro que era el tono de voz de Yoshiko y no lo ocultó en lo más mínimo, pues la miró con los ojos muy abiertos. Ahora lo importante era saber cómo reaccionaría su madre.

— La quiero aquí antes de las siete y media de la noche.

— Aquí estará, ahora, con permiso señora Kunikida— Yoshiko hizo una reverencia profunda e invitó con un gesto a Hanamaru para que comenzara a caminar con ella.

— ¡Hanamaru! — gritó su madre.

— Mande zura— contestó, sabía que era demasiado bueno.

— Cuídate zura…— dijo antes de voltearse y cerrar la puerta tras de sí.

Sonrió, aunque su madre no fuera muy cariñosa, sabía que ese "cuídate" significaba más de lo que se percibía a simple vista.

— ¿Está todo bien Zuramaru? — preguntó Yoshiko una vez estuvieron más alejadas del templo Kunikida.

— Mi mamá es una persona muy difícil zura— comenzó a decir—, pero lograste responderle sin que te dijera algo malo… Eres sorprendente Yochan.

— Eh… Bueno…— el ángel caído rascó su mejilla— Gracias…

— Je, je, no es nada zura— Hanamaru tomó el brazo de Yoshiko y se pegó a ella, recargando su cabeza en el hombro de la peliazulada —, comencemos nuestra cita mi ángel caído.