Capítulo 21
Empieza la diversión
Plutarch les aviso el día anterior dónde serían las grabaciones y cuáles concursantes participarían cada día.
― Querida, estoy segura de que te va a encantar este parque de diversiones temático, Calabozos y Dragones. ¡Será un día muy muy divertido! ― le sonrió Effie.
Haymitch se encogió de hombros ― El lugar está bien, pero yo prefiero la feria, ya sabes un lugar un poco menos ostentoso.
― ¿La feria? ― preguntó.
― Enfoquémonos en este parque. Después podemos llevar a Katniss a la feria. Calabozos y Dragones es un parque que se diseñó a partir de un juego de rol muy famoso del mismo nombre. Hay videojuegos, películas y una serie de televisión.
― Es un lugar ridículo como todo lo que hace el Capitolio ― rodó los ojos su mentor ― Para que te des una idea, es un juego donde tú elijes ser otro personaje y vas avanzando a través de cartas y dados. Cuando ingresas al parque, debes elegir uno de los ocho personajes principales.
― ¿Y cuáles son esos personajes?
― Veamos ― comenzó a enumerar Effie ― Está el Mago que tiene un sombrero mágico y una varita; la Acróbata que viste como amazona y tiene una lanza mágica; el Bárbaro, quién porta un garrote mágico capaz de producir terremotos; el Caballero, quien tiene una espada y un escudo mágico que lo protege de todo; el Invisible quien porta una capa mágica de invisibilidad, ¡Oh! ― exclamó ― También hay un Arquero.
― Déjame adivinar, ¿posee un arco mágico con flechas mágicas?
― Bien, Preciosa. Ya te vas dando una idea de qué va esto.
― ¡Pero eso es lo divertido! todos tienen un objeto mágico. ¡Ah! y me falto mencionar al Amo del Calabozo, quién es el mentor y que proporciona las armas, por lo tanto, sabe utilizarlas todas y el Vengador, pero no querrás ser ese personaje, es el villano y tiene un cetro…
― Yo lo digo ― la interrumpió Katniss ― ¿Cetro mágico?
Haymitch y ella rieron.
― Muy graciosos ― su escolta apretó los labios ― Búrlense todo lo que quieran, pero ya los veré divirtiéndose allá adentro.
La entrada al lugar era impresionante, había un gran arco de piedra y varias gárgolas en la parte superior, a las cuales se les iluminaban los ojos con luces rojas.
― ¿Lista, Katniss? ― le preguntó Fulvia ― Este es tu boleto de entrada. Cuando ingreses por favor repite la siguiente frase "Calabozos y Dragones es el lugar más divertido y mágico del Capitolio".
¡Claro! No perdían ninguna oportunidad para promocionar a los patrocinadores, no era la primera vez que la hacían repetir alguna frase así.
― De acuerdo ― volteó hacia la izquierda donde estaban los cinco concursantes charlando con Plutarch.
― Te reunirás con ellos en el interior ― comentó la asistente siguiendo su mirada ― Tú pedirás en la entrada ser la Arquera y después de que te entreguen el arco y las flechas, irás con los chicos y dejarás que cada uno de ellos se presente contigo. Por cierto, me encanta tu vestuario, tendré que pedirle a Cinna que me diseñe algunos cuantos trajes.
Katniss bajó la mirada para verse una vez más. El vestuario que llevaba incluía un blusón sin mangas largo con corte irregular terminado en picos color rojo ladrillo, con cintas en el pecho, con un cinto en forma de corsé color ocre pardo, leggins y unas botas altas cafés de cintas, muy medieval. Y la habían peinado con su clásica trenza.
Era molesto que grabaran cada uno de sus movimientos, ya le dolía la mandíbula de tanto forzar una sonrisa.
Le entregaron un arco y un carcaj con flechas falsas. El conjunto era de juguete, aunque lo deseara, esas flechas jamás se dispararían muy lejos ni le harían daño a alguien.
― ¡Corte! ― gritó Plutarch.
― Bien, querida ― Fulvia de nuevo le dio instrucciones ― Frente a la fuente de los dragones se encuentran los chicos, ve allá y diles "¿Quién podrá ayudarme a realizar esta travesía por lugares inhóspitos?"
Ella suspiró, y eso que el día apenas iba comenzando ― Por supuesto.
Cuando llegó a la fuente, respiró hondo y repitió la frase que le dijeron. Frente a ella estaban los cinco candidatos.
Peeta dio un paso al frente, le habían colocado una túnica medieval color azul rey con vivos dorados con pantalón y botas negras. Caminó hacia ella y se hincó en una rodilla, colocando frente a él, un escudo y una espada ― Mi hermosa damisela, juro que os protegeré con mi vida ― y ahí estaba de nuevo esa sonrisa y ese guiñó que la hacían sonreír.
― Gracias, valiente caballero.
A continuación, el doctor Daniel se acercó a ella, iba vestido con una túnica gris plata larga hasta las rodillas, cinturón y pantalón negros, un sombrero gris Oxford de mago y una varita de madera ― Bella Katniss. Yo hechizaré su corazón y la protegeré con mi magia.
Tras él, Peeta frunció el ceño.
― Gracias, mago.
Y el resto de los concursantes hicieron lo mismo.
...
...
― Haymitch, ¿por qué cuando venimos aquí, tienes que elegir siempre al villano?
― Tú siempre eliges a la mujer invisible.
― Sí, pero porque la capa es fabulosa ― se movió haciéndola ondear ― Por una vez deberías elegir al caballero.
El mentor volteó hacia los lados, nadie les prestaba atención, estaban muy ocupados con la grabación de Katniss. Dio un paso hacia Effie y la sujetó de la cintura por la espalda, metiendo una mano en la abertura de la capa ― No te casaste conmigo por ser un caballero, admítelo, lo hiciste porque te gustan los chicos malos ― le susurró al oído.
Ella rio.
― Los villanos tienen unas excelentes mazmorras para encerrar a sus presas. Ven conmigo, podríamos divertirnos un rato mientras pasan las aburridas grabaciones.
― ¡Haymitch! ― siseó ― No voy a tener sexo contigo en un lugar público.
― No sería la primera vez que lo hacemos, porque ahora estás toda remilgosa.
― Porque no quiero salir expulsada del parque por cometer faltas a la moral y ver nuestros rostros en las primeras planas de las revistas del corazón.
― ¿Dónde está tu sentido de la aventura?
― Bien guardado ahora que Katniss ganó, muchos ojos están puestos en nosotros, así que compórtate y puede que, si te portas bien, está noche vuelva a usar la capa de invisibilidad sin nada abajo ― le dijo de forma seductora.
― Descarada ― le dijo en voz baja antes de depositar un beso en su cuello.
...
...
Katniss caminó acompañada de Declan y Cotton a la zona comercial del parque llamada la "La Aldea Mágica", que consistía en una serie de corredores adoquinados; edificios de ladrillos de diversos colores que indicaban donde terminaba una tienda y comenzaba otra, con ventanales que mostraban todo tipo de objetos extraños sacados como de cuentos de hadas; edificios elegantes de cantera que eran restaurantes o tiendas de regalo.
― ¡Un dragón! ― la castaña señaló hacia un edificio que tenía sobre el techo un enorme dragón blanco.
― Ya va a ser hora de que Wawel haga una pequeña demostración ― Declan revisó su reloj.
― ¿Wawel? ― preguntó.
El joven heredero de las tiendas departamentales Choules, señaló con la cabeza ― Es el nombre del dragón blanco.
En ese momento el dragón escupió fuego y todas las personas que se habían detenido para verlo, comenzaron a aplaudir. El dragón movió la cabeza y volvió a escupir fuego en tres ocasiones más.
Ella no se dio cuenta en que momento se hizo para atrás. No era un dragón real, estos no existían, pero sabía que el Capitolio podía crear genéticamente especies animales o dar vida a algunas nuevas. Tuvo el instinto de tomar su arco y flecha, solo para recordar que eran falsos.
― Tranquila ― Peeta apareció de pronto a su lado ― Todo lo que veas en este parque de diversiones es falso, le dicen animatrónico, son robots programados por una computadora para moverse cada cierto tiempo.
Ella se relajó ― ¿Te gusta este lugar?
Cuando el rubio iba a contestar, apareció Daniel a su lado ― Aún no es nuestro turno, Mellark.
Peeta y doctor comenzaron una competencia de miradas ― Lo sé, solo quería comentarle algo.
― Señores, continuaremos con la grabación ― Plutarch de inmediato los interrumpió.
Lo siguiente que pasó, fue que Katniss se paseó por una gran tienda de dulces en la cual Cotton Fudge o él hombre cabeza de algodón de azúcar como le gustaba referirse a él cuando estaba a solas con Haymitch y Effie, le indicó toda la selección de golosinas que proveían sus fábricas y que hacían exclusivamente para su venta en el parque. Era cómico de ver, con su cabello de algodón rosa y su larga túnica roja de Amo de los Calabozos.
Con Declan, ingresó a un juego mecánico al que se entraba a través de una tienda de supuesta hechicería y magia negra. Imaginó que la habían asignado con él a ese juego debido a que él era El Vengador, iba vestido completamente de negro y portaba un centro en la mano.
El juego era de realidad virtual, nada que hubiera visto antes, mientras avanzaban en un carrito que simulaba ser un gran caldero.
Después de ese juego, pasaron a otra zona del parque. Otto Bear caminaba a su lado, paseando entre chozas con techo de paja, cuando de pronto golpeó el suelo con un garrote que le habían dado ― ¡Soy Otto el Bárbaro, admiraren mi poder!
El piso comenzó a temblar y Katniss se sujetó de una mesa en la zona de comidas ― ¿Qué hiciste? ― preguntó asustada.
― Hermosa, es solo un garrote de mentiras, pero estamos en la zona de El Bárbaro, ya sabes el personaje del juego capaz de provocar terremotos con solo golpear su garrote en el piso, yo solo lo hice porque sabía que era hora de un temblor, están programados cada 15 minutos. Tenía que admitir que el personaje le quedaba como anillo al dedo, iba con el pecho descubierto y un chaleco de piel café.
Después de hacer algunas grabaciones con el veterinario, fue hacia donde estaba Plutarch reunido con Peeta y Daniel.
― Queremos hacer algunas tomas en la montaña rusa y la rueda de la fortuna, necesito que se pongan de acuerdo, quién desea subirse a cuál atracción junto con Katniss.
― ¡Yo la montaña rusa! ― dijo de inmediato el doctor ― Claro, si no hay problema con Peeta.
― Esta bien, me quedo con la rueda de la fortuna.
― Excelente.
En la entrada de la montaña rusa, había dos enormes dragones, uno rojo y uno azul.
― ¿Estos dragones también escupen fuego?
― No ― negó con la cabeza el doctor ― Solo baten sus alas, Fafnir, el dragón azul, es el dragón del hielo y Bálagos, el dragón rojo, es el del fuego.
― Interesante y más aún que te sepas todos los nombres.
Él rio ― No creo que haya un solo niño en el Capitolio que no haya jugado Calabozos y Dragones, todos lo hicimos en alguna etapa de nuestras vidas.
Cruzaron la entra al juego y tomaron la fila de la derecha, la cual era un acceso rápido al juego al contar con un pase vip.
― Alex me comentó que han estado hablando.
― Sí ― respondió un poco incómoda ― Le marqué directo a su habitación, sé que eres un hombre muy ocupado y tienes muchos pacientes que atender y no quería molestarte.
― Katniss ― se volteó y le tomó la mano ― Puedes llamarme por teléfono siempre que así lo desees. Nunca será una molestia para mí el charlar contigo ― se detuvo ― lo digo enserio.
Ella se sintió incómoda por el contacto, pero él pretendía ignorar eso. No la soltó hasta que llegaron al carro que montarían en el juego.
― Extraño nuestras charlas, deberíamos quedar para ir a un café o a cenar, lo que tú prefieras.
― Daniel ― tenía que buscar la manera de declinar su invitación ― Sabes que durante la grabación del programa no podemos salir, está estipulado en el contrato.
― Podemos vernos en mi casa o en la clínica, si lo que pasa es que tienes miedo de que nos vean.
― No conoces a Effie ― fingió una risa ― Es una mujer que sigue fielmente las reglas, jamás permitiría que las rompiera y estoy viviendo en su casa, no puedo salirme cuando quiero.
― Adelante, por favor ― le indicó un joven vestido de escudero y levantó una barra que estaba sobre el asiento del carrito.
― Tendré entonces que buscar la manera de convencer a Effie ― le guiñó un ojo.
Ella solo apretó los labios, aparentando una sonrisa y tomó asiento dentro del carrito.
― Espera, debes abrocharte el cinturón ― el doctor se inclinó hacia ella, demasiado cerca para su gusto y tomando las dos partes del cinturón de seguridad, lo abrochó, después bajó la barra sobre sus piernas.
Mientras tanto, un camarógrafo sentado frente a ellos grababa todos sus movimientos.
― Si te asustas, siente la confianza de abrazarme.
― Que amable ― rio ella.
― Creo que me quedaría mejor el traje de caballero a mí que a Mellark.
El carrito comenzó su movimiento y Katniss tomó la barra frente a ella.
― Se me olvidó decirte, vamos al interior de la montaña que está llena de dragones.
No hubo oportunidad de decir nada más. Ella iba asustada, el carro iba demasiado rápido, jamás había experimentado algo así. Los dragones volaban en el interior de la montaña, se veían al menos un centenar. Ellos iban muy rápido y los gigantescos animales parecían acercarse a ellos en cada curva que tomaban.
Katniss se agachó en un par de ocasiones, temiendo que un dragón fuera realmente a atacarla.
De pronto desaceleró y comenzó a subir en forma casi vertical.
― ¿Por qué está subiendo tanto? ― si bien terminó la frase, el carrito cayó en picada por una abertura de la montaña hacia el exterior.
Jamás en su vida había lanzado un grito como el que dio en ese momento, alcanzó a girar, cerró los ojos y se abrazó fuertemente de Daniel.
Quería bajarse, se mantuvo sujeta del doctor el resto del recorrido que ya estaba por terminar.
― Katniss ― sintió un ligero apretón en el brazo― La atracción ya llegó a su fin.
Ella abrió los ojos lentamente y se separó de inmediato de Daniel al ver la forma en la que estaba abrazándolo.
El camarógrafo frente a ellos tenía una gran sonrisa.
― Lo siento, yo…
― Está bien, la primera vez es normal asustarse un poco. Pero de todas formas te conseguiré algo de azúcar, creo que estás demasiado pálida.
Salieron del juego.
― ¿Estás bien, preciosa? ― se acercó Haymitch.
― ¿Te has subido a eso?
― Debí habértelo advertido ― se rio.
― Pero no lo hizo para que te asustaras y gritaras como lo hizo él la primera vez que se subió ― dijo Effie.
― ¡No grité!
― Cierto, fueron exclamaciones de emoción ― comentó ella, pero negó con la cabeza viendo a Katniss.
― Creo que necesitas esto ― Peeta se acercó y le ofreció un gran vaso con una bebida frappé roja.
Una hora más tarde, después de descansar un rato y comer algo, fue el turno de subirse con Peeta a la rueda de la fortuna.
― Prometo que esta atracción te va a gustar ― sonrió él ― Solo gira y no va tan rápido. Y a mero arriba tienes una vista espectacular del parque.
Subieron juntos a una cápsula que aparentaba ser un enorme huevo de dragón. Un camarógrafo subió en un carro antes que el de ellos.
― ¿Jugabas de pequeño a Calabozos y Dragones? ― preguntó ella una vez que avanzaron.
Peeta se rascó la nuca y frunció los labios ― Define pequeño.
La castaña abrió mucho los ojos y sonrió ― ¿Jugabas de grande?
― Define grande.
― ¡Por Dios! No me digas que a semana pasada lo jugaste.
Él rio, le gustaba su risa ― No tan grande, pero lo hice durante la preparatoria y la universidad.
― Bueno, supongo que tendré que jugarlo algún día para entender mejor todo esto.
― Yo puedo enseñarte cuando quieras, podemos jugar a el juego de rol o el videojuego.
― ¡Lo sabía! ― lo empujó con el hombro ― Sabía que aún lo jugabas, de lo contrario no lo tendrías.
― Me gusta coleccionar juegos clásicos ― se defendió.
― Sí, como digas.
La charla entre ellos fluía demasiado fácil.
Cuando estuvieron en la cima del juego, éste se detuvo, como aún continuaban subiendo a personas en las cápsulas inferiores, la rueda avanzaba un poco y se detenía.
― Ese es el castillo del rey Teodorico ― señaló Peeta ― en su interior tiene un restaurante, una serie de calabozos que son en realidad un laberinto y algunas tiendas.
― ¡Es enorme!
― Y cuidaron todos los detalles, es idéntico al de la serie. El gigantesco dragón negro que está posado sobre esa mazmorra se llama Kreston.
― ¿Hace algo, es decir arroja fuego o bate también las alas?
― Este en realidad vuela durante el show de luces y fuegos artificiales de la noche, es muy impresionante.
― Y… ¿vamos a cenar en el restaurante del castillo?
― ¿En nuestra cita? ― sonrió ― No, cenaremos en la Cueva del Dragón, es más privado y tiene mejor comida.
― Suena bien ― lo vio a los ojos.
― No sabes el gusto que me da haber ganado en las votaciones. Necesito pasar más tiempo contigo ― le tomó una mano.
En ese punto, la cápsula del camarógrafo estaba más abajo que la de ellos y no podía grabarlos, en realidad seguían demasiado arriba como para que pudieran verlos bien las personas en el suelo.
― A mi también me dio gusto que ganaras tú.
― ¿Sí? ― se acercó a ella y subió la mano para acariciarle la mejilla.
Ella asintió, manteniendo la mirada fija en sus labios. Labios con los que había soñado despierta en varias ocasiones.
Peeta no esperó más, cerró el espacio entre ellos y la besó. Katniss colocó la mano sobre su pecho y lo tomó de la túnica. El beso era suave, pero a diferencia del anterior, había más seguridad, se sentía mejor. El rubio le separó los labios con la punta de la lengua, lo que provocó que su centro comenzara a palpitar de necesidad, sin pensarlo abrió más la boca, permitiéndole el paso, pero en ese momento sintieron una sacudida hacia adelante cuando el juego avanzó.
Ambos rieron.
― Me olvidé de todo por un momento ― admitió él.
― Yo también ― ella volteó hacia abajo ― Todavía estamos casi arriba, ¿falta mucho para bajar?
― Lo que tarden en llenar el resto de las cápsulas, después el juego comenzará a girar.
Katniss cerró los ojos por un momento.
― ¿Estás bien? ― él le hizo la trenza hacia atrás.
Muy bien ― contestó ella y en esta ocasión, fue quien inició el beso.
...
...
Hace 23 años
Haymitch no había podido dormir bien en toda la noche. Despertaba cada media hora.
Los recuerdos de lo sucedido con Effie la noche anterior lo perseguían, había sido un completo idiota, se sentía molesto consigo mismo y molesto con ella por lo que lo hacía sentir.
Effie también había tardado en dormirse, la escuchó dando vueltas parte de la noche, pero hacía media hora que ella se había despertado y ya se había dado una ducha, no podía evitar estar atento a sus movimientos.
Las puertas de la habitación se abrieron y salió ― Estás despierto.
― Como no voy a estar despierto con todo el escándalo que hacías allá adentro. Me despertaste, princesa ― era mentira y no había querido contestarle así. En realidad, quería preguntarle cómo se sentía, si seguía adolorida, pero las palabras simplemente se negaron a salir de su boca. Y se molestó más consigo mismo si eso era posible, al ver la mirada de dolor en sus ojos.
― Lo siento ― se disculpó ― ¿Quieres que te pida el desayuno?
― Yo puedo hacerlo.
― Bien, yo iré a caminar a la playa.
― ¿No vas a desayunar?
― No tengo hambre, pero gracias.
― Como quieras ― él se encogió de hombros, tratando de demostrar que no le importaba.
Effie traía un vestido de tirantes de estampado floral, sencillo para la moda de ese lugar, sandalias de piso, el cabello lo traía suelto y por maquillaje solo brillo labial.
― Te vas a quemar con el sol ― le dijo antes de que saliera por las puertas corredizas.
― Me puse bloqueador.
― Bien, porque no quiero escuchar tus quejidos si regresas toda ardida ― ahí iba de nuevo, no podía quedarse callado, siempre tenía que lanzarle un comentario hiriente. Era algo que no podía evitar.
― Nos vemos más tarde ― fue lo único que dijo ella antes de marcharse.
Él la siguió con la mirada, caminó derecho hasta la playa y se quedó parada ahí, contemplando el mar. Sacudió la cabeza, no iba a estar atento a todos sus movimientos, se fue a la recámara, una ducha lo haría sentirse mejor.
...
...
Effie caminó sobre la arena húmeda, permitiendo que las olas del mar le mojaran los pies. Sostenía en una mano sus sandalias. A esa hora de la mañana había muy poca gente en la playa, al ser esa una isla donde abundaba la diversión nocturna, la mayoría de las personas a esa hora seguían dormidas.
Estaba triste, sentía una gran opresión en el pecho. ¿Qué había pasado? Los meses que estuvieron juntos, comprometidos, él había demostrado ser algo malhumorado, pero no cruel, no de esa manera.
Su madre nunca dejó de repetirle hasta el cansancio que no se casara, que la vida con un Vencedor no podía ser fácil, pero ella jamás quiso escucharla, estaba muy cegada, lo había idealizado, lo había subido a un pedestal, pero ahora ese pedestal se estaba cayendo a pedazos.
Se limpió una lágrima que rodaba por su mejilla y continuó caminando, pasando diferentes hoteles, deteniéndose por momentos para sentarse un rato y simplemente admirar el mar.
Su matrimonio apenas había comenzado, pero lo había hecho con el pie izquierdo. Eso no se podía quedar así, debía buscar la manera de mejorar las cosas, estaba segura de que había amabilidad en él, lo había visto y también se preocupaba por ella. Ahora solo debía encontrar la manera de traer de vuelta a ese Haymitch amable que ella había conocido.
...
...
Su esposa había salido a caminar a las 8:30 de la mañana. Ya pasaban de la una de la tarde y no había regresado. ¡Diablos! Estaba preocupado. ¿Y si le había pasado algo o alguien le había hecho daño?
― Más que tú no, idiota ― se contestó mentalmente.
Diez minutos más, le daría solo diez minutos antes de salir a buscarla. Trató de continuar leyendo el libro que le regaló Chaff y que le había insistido en que leyera, era una novela escrita por Lucrecia, la primera de una serie de libros, pero no podía concentrarse. Effie era lo único que ocupaba su mente, se paró enojado y arrojó el libro en la silla de la terraza sin molestarse en marcar la página donde se había quedado.
Caminó hacia la playa y volteó a ambos lados, no había visto el rumbo que había tomado, ¿Se habría ido a la derecha o izquierda? Resopló, no había huellas que seguir, el mar las había borrado. Entonces decidió tomar el camino de la izquierda; su hotel era el último por lo tanto había un largo tramo de playa y vegetación sin nada alrededor.
Siguió la orilla de la playa por media hora buscando señales de ella, hasta que terminó la arena y continuó un camino rocoso. Se detuvo y pateó el suelo, levantando un trozo de arena húmedo. ¡Demonios! Probablemente había tomado el camino de la derecha.
Trotó de regresó hasta la habitación del hotel. Decidió revisar si ella ya había regresado. Abrió las puertas corredizas y comenzó a llamarla ― ¡Effie! ¿Princesa estás aquí? ― pero el lugar se veía vacío; entró a la recámara, al baño, no estaba. Se jaló el cabello, se sentía frustrado, saldría a buscarla de nuevo.
Traspasó las puertas corredizas y la vio a lo lejos, venía caminando de regreso con la vista perdida en el suelo, no lo había visto aún.
Regresó a la silla donde había estado sentado y tomó el libro, deseaba pretender que no había estado preocupado.
― Tuviste una larga caminata ― le dijo cuando la vio acercarse.
― Lo sé, perdí la noción del tiempo. Estoy agotada.
― Hace rato ordené la comida, pero ya debe estar fría.
― No importa, no tengo hambre ― pasó a su lado.
Él habló antes de que ella desapareciera en el interior ― Claro, no comas, desperdicia la comida. La princesa se puede dar el lujo de hacerlo, pero en los distritos muchas personas mueren de hambre, no pueden permitirse rechazar una comida.
De nuevo le lanzó esa mirada que lo estaba matando ― Yo… guardaré la comida en el refrigerador y la comeré en la cena.
―Déjalo ― se puso de pie ― La guardo yo, tú vete a hacer lo que tengas que hacer.
La verdad era que él tampoco había comido, se había sentido muy preocupado para hacerlo y su plato se encontraba ya en el refrigerador y no quería que ella lo viera.
Escuchó que ella llenó la tina de baño. Haymitch se sentía más relajado ahora que estaba en la suite con él y decidió regresar a su lectura. Pero dos horas después no había señales de ella.
― Debe estar dormida ― pensó. Pero decidió verificarlo abriendo la puerta de la recámara con cuidado.
La cama estaba pulcramente tendida como la había dejado la mucama que hizo la habitación más temprano, la puerta del baño estaba abierta y el foco apagado. Entonces caminó dentro de la habitación y volteó a su izquierda. Se asustó.
Effie estaba dentro de la tina de baño, no se movía.
― ¿Effie? ― la llamó ― ¿Effie? ― volvió a nombrarla con un deje de nerviosismo en la voz.
Continuó sin moverse. Corrió a su lado y se dejó caer de rodillas, los oídos le zumbaban, colocó los dedos en su cuello para verificarle el pulso, estaba viva, suspiró. La levantó de la nuca y le dio pequeñas palmadas en la mejilla ― ¡Effie despierta! ¡Reacciona, princesa!
En ese momento ella abrió lentamente los ojos ― ¿Qué pasó?
― ¿Qué pasó? ¡Te desmayaste en la tina de baño! ¿Sabes lo peligroso que es eso?
― Debí haberme quedado dormida.
― ¿Dormida? Te estaba llamando desde hace rato, no estabas dormida ― la abrazó contra su pecho sin importar que se le mojara la playera, aún se sentía asustado ― Debieron ser tantas horas bajo el sol y que no has comido nada. Ven, vamos a sacarte de ahí.
Tomó una gran toalla blanca y la ayudó a ponerse de pie. Después a envolvió con ella con sumo cuidado y la ayudó a secarse. Su preocupación lo hacía actuar sin pensar, la tomó en sus brazos y la llevó hasta la cama a pesar de que estaba a unos cuantos pasos.
― Voy a traerte agua, necesitas hidratarte ― le comentó una vez que la acostó.
Salió de la habitación y fue por un bote de agua, regresó y le ayudó a tomársela a pesar de que ella estaba consciente y podía hacerlo sola.
― Gracias ― sonrió ― Siento haberte asustado.
Él tomó un mechón de cabello y se lo colocó atrás de la oreja ― No vuelvas a marcharte tantas horas sin avisarme a dónde vas, y por favor come a tus horas, es malo que te malpases así.
Ella se enderezó sin importarle que la toalla cayera alrededor de su cintura. Subió la mano para acariciarle la mejilla y él cerró los ojos.
Estaba consciente de que había sido un asno con ella y ahora deseaba compensarla, más adelante probablemente volvería a ser un idiota, pero ella no merecía eso después de que se había casado con él y todo lo que eso implicaba.
Sintió unos labios cálidos sobre los suyos y de inmediato correspondió al beso, abrazándola fuerte como si ella fuera a desaparecer en cualquier momento.
― Tienes la playera muy mojada ― susurró ella contra sus labios, y lo ayudó a quitársela.
La deseaba y no creía poder cansarse de ella. Esta vez haría las cosas bien.
Tomó la toalla y se la quitó.
― ¿Confías en mí?
Ella asintió en respuesta.
― Bien, quiero que me digas si no te gusta algo de lo que te éste haciendo y dime cuándo algo sí te guste.
Haymitch subió a la cama y colocó las rodillas a ambos lados de su cintura. Con las manos apoyadas en el colchón a ambos lados de su cabeza, se inclinó para frotar suavemente sus labios sobre los suyos, solo ligeros toques. Provocándola. Notó la impaciencia que comenzaba a demostrar Effie y entonces la besó más fuerte. Ella movió los labios bajo los suyos, sus lenguas se tocaron y comenzaron un baile entre ellas que prometían mucho, que mostraban lo que iba a suceder a continuación.
Effie lo tomó de la cadera cuando el beso cambió a más brusco; suspiró de placer en su boca cuando su erección la rozó en el vientre. Haymitch gruñó y desplazó sus labios por su mejilla hasta el cuello, dejando un reguero de pequeños besos. Después se fue abriendo camino más abajo, descendiendo por su cuerpo, quería besar cada centímetro de su piel y saborearlo.
Ella permanecía quieta con los ojos cerrados y la respiración agitada, aferrándose fuertemente a su espalda.
Besó sus senos suavemente y después introdujo un pezón a su boca, chupándolo fuerte antes de liberarlo y darle el mismo tratamiento al otro. Ella gimió fuerte en respuesta y elevó sus caderas hasta rozar las suyas, se notaba su impaciencia, pero no iba a dejarse llevar por las ganas esta vez, no, iba a hacer las cosas bien.
― ¡Haymitch!
Sus muslos lo apretaban de la cadera, incitándolo a acercarse más, lo que provocó que él solo la lamiera y chupara más fuerte, mientras con una mano pellizcaba el otro pezón.
Los dedos de Effie se clavaban más fuerte en su espalda ― ¡Haymitch…! ― imploró de nuevo. Sabía lo que quería, pero tendría que esperar.
― ¿Te gusta eso, princesa? ― preguntó con la voz ronca. Se acercó a su oído para susurrarle ― ¿Te gusta cuando que lamo y te chupo fuerte?
Ella se ruborizó, pero aun así respondió ― Sí, me gusta.
Así que él bajó de nuevo y volvió a torturar sus pechos, mientras ella se movía bajo de él, desesperada buscando algo de fricción.
― Haymitch… ― imploró una vez más, y él comenzó a hacer círculos con su lengua alrededor de la aureola ― No puedo…
Estaba cerca, así que decidió bajar más, continuar su camino de besos húmedos hacia el sur. Le acarició el vientre ― Ábrete, princesa.
Ella se mordió un labio, pero lo obedeció.
La besó ahí y ella se estremeció fuerte, después deslizó dos dedos en su interior lo que provocó que ella gimiera. Él movió los dedos dentro y fuera, lentamente, mientras ella empujaba con su cadera tratando de igualar su ritmo.
― Estas empapada, cariño ― gruñó ― Muy mojada, ¿te gusta lo que hago?
― ¡Sí! ― levantó las caderas de nuevo ― ¡Oh por Dios, sí! No te detengas.
Tenía que probarla de nuevo. Bajó la cabeza y retiró los dedos, entonces pasó su lengua a través de sus pliegues y describió un circulo alrededor del clítoris y succionó.
Ella gritó, liberando por fin su orgasmo, mientras él sonreía internamente al haberle provocado eso con la habilidad de sus dedos y su lengua.
Ella lo abrazó por el cuello y lo besó ― Haymitch.
― ¿Sí? Dime lo que quieres, Effie.
― Tú ― respondió de inmediato y sin titubeos ― Te quiero a ti dentro de mí.
Él sonrió y sin dejar de mirarla, se bajó de la cama para retirarse los pantaloncillos cortos y los bóxers, antes de subir y colocarse entre sus piernas.
Colocó su mano sobre la suya y entrelazó los dedos y sin alejar la mirada de ella, comenzó a empujar en su interior, poco a poco, lentamente fue presionando en su interior, vigilando sus gestos por miedo a lastimarla de nuevo, no sucedió, Effie continuaba con sus pequeños jadeos de placer. Y de pronto, estuvo por completo en su interior.
― Voy a ir lentamente, princesa. Pero eres tan apretada que… ― cerró los ojos, necesitaba resistir más tiempo, la noche anterior le había ganado la ansiedad, había dejado que sus instintos lo dominaran.
Le dio un momento para que se ajustar a él, después se hizo para atrás, sin salir por completo y volvió a impulsarse a su interior, se mantuvo así por un tiempo hasta que sus acometidas fueron subiendo el ritmo.
Los gemidos y jadeos de Effie le decían todo lo que necesitaba saber, pero aún así preguntó ― ¿Estás bien?
Ella no podía dejar de jadear ― Yo… sí … tú… ― no era coherente y si no estuviera en la situación en la que se encontraba, quizás lo hubiera encontrado gracioso.
― Princesa, vente conmigo ― le ordenó ― No creo aguantar más tiempo.
Ella asintió. Entonces él bajó una mano entre sus cuerpos para presionar con su pulgar el clítoris y eso fue todo.
Effie gritó fuertemente su nombre, al tiempo que le enterraba las uñas en su espalda, a este punto probablemente estaba cubierta de rasguños, pero no le importaba en lo más mínimo
Él gruñó y tomándola de la cadera, empujó dos veces más antes de alcanzar su propio clímax.
Cayó sobre ella, procurando no aplastarla mucho. Eso había sido por mucho, mejor que el día anterior.
Le besó el cuello y una vez más lo labios antes de girarse y recostarse a su lado, permitiendo en esta ocasión que ella se acurrucara junto él y lo abrazara por la cintura.
― Ahorita me quitó, solo déjame estar así un momento más ― dijo ella.
Él le acarició el cabello en respuesta.
¿Qué le estaba haciendo esa mujer?
¡Hola!
¿Qué les pareció esta primer cita compartida de Katniss con los 5 concursantes? Peeta y Daniel siguen haciendo sus movidas para acerarse más a Katniss.
¿Qué opinan de los besos?
Para el parque me inspiré en el parque temático de Harry Potter de Universal Studios. No soy experta en Calabozos y Dragones, jamás lo jugué así que no me cuelguen si cometí muchos errores, pero bueno imaginemos que éste es otro juego de Calabozos y Dragones, para los personajes me inspiré en los de la caricatura. Los nombres de los dragones son reales, me basé en dragones famosos: Wawel es un dragón de una leyenda de Polonia; Fafnir es de la mitología nórdica, Balagos "la llama voladora" es uno de los dragones rojos más famosos y Kreston es un dragon negro de los Reinos Olvidados, un universo de ficción que trascendente de Calabozos y Dragones.
Pasando a Hayffie, qué opinan de Haymitch? Al menos terminó bien el capítulo no? ;)
¿Qué creen que vaya a pasar?
Muchas gracias por leer y gracias por sus comentarios y ayudarme a superar la marca de los 300: Ady Mellark87, claudiacobos79, atalinunezz1, 96Ale-G, Sheryl, BELENN, Cleoru Misumi, Silvia, AnaM1707, 75everything, F, Ilovehayffie, Brujita22, BrendaTHG, Gagonaya y EternalReader15.
El próximo viernes no sé si vaya a actualizar El circo de la esperanza, últimamente he tenido mucho trabajo y veo que esa historia ha perdido mucho interés. No estoy segura, si alcanzo a terminar el capítulo lo subiré con mucho gusto.
saludos
Marizpe
