En ti los ríos cantan y mi alma en ellos huye, como tú lo desees y hacia donde tú quieras. Pablo Neruda.

Me escondí detrás de sus ojos, entre sus sonrisas y risas, abrumada de felicidad, no sabía sí reír, sonreír y besarlo o solo mirarlo, ahora sabía lo que siento al perderlo y no pienso volver a sentir lo mismo… Llena de vacíos, agujeros que él dejo al irse y pensar en perderlo de nuevo es como sí corriera hielo por mis venas.

-No siempre será fácil—tomaba mi mano, la acariciaba y yo no creía eso real, esperaba levantarme de mi sueño. Despertar y darme cuenta que no es real.

-Pero a mí no me importa pero Edward yo nunca aceptare que no me amas, que no soy nada a menos de tú me lo digas, pese a lo que le diga Tanya, tu madre, tu padre… Incluso Alice o Rosalie. Eso me mantuvo viva, el saber que pese a que no había señales, ni un rayo de esperanza yo sabía que me amabas, porque lo dijiste.

Tomó mi mano y la beso, mi antebrazo, mi cuello y mis labios, suavemente, fue casi deslizándose, como si de un baile se tratara, cariñoso. Me desvanecí entre sus manos y sus labios, no quería despertar de este sublime estado.

-Créeme Bella cuando te digo que siempre te voy a amar. Tomando tu mano, mirando tus ojos y sabiendo que vamos juntos, no tengo miedo de ir a ningún lado. Siempre he esperado a alguien como tú.

La escuela volvió a la normalidad, sí es que alguna vez hubo algo llamado normalidad en este lugar. El semestre avanzó más rápido que nunca.

Edward y yo pasábamos todo el tiempo juntos, practicaba violín y él me enseñaba cosas de canto. Angela y yo hicimos un equipo para el trabajo de Armonía, nos divertíamos mucho y ahora que ella estaba con Ben se le veía más feliz, por alguna razón parecía un poco menos asustada de todo.

Nos acercábamos a los parciales y Alice tenía una presentación de ballet la próxima semana, la final. Cómo les quedaban todavía más años, estaban también evaluando quien sería la primera bailarina del Lago de los Cisnes para el siguiente semestre, ella estaba vuelta loca, dando vueltas y corriendo por todos lados y Jasper detrás.

Era la oportunidad de Alice sí era realmente buena y bailaba como principal en el Lago de los Cisnes podría dedicarse al ballet profesionalmente. Aunque en mi interior deseaba que no hubiera ninguna ocasión especial, así su madre nunca vendría…

-Edward… ¿Tú madre sabe que estás conmigo?

-No.

-¿Y cuando venga, qué haremos?

-Irás a la presentación de Alice, cómo sí nada se tratara, la apoyarás y ya.

-Pero… Se podría decir que tuvimos un pequeño roce en Washington.

Se rió, calmando cualquier sonido en el cuarto—Lo sé. Por eso te amo.

Nos abrazamos y sé que ninguno pudo calmar al otro, ambos temíamos que pudiera pasar.

Y al fin! Pero hoy espero actualizar de nuevo este fic, subir mínimo otros dos capítulos, espero por que tengo tarea que no he hecho en las vacaciones :P Besos!