Título: Seduction.
Rating: K+.
Advertencias: Alusión a capítulos muy viejos que todos vieron.
Playlist: Your Arms Around Me by Jens Lekman. Mi obsesión con este hombre no termina nunca.
«I see you standing there like an angel; and I say: baby, I must be dead».
—Mercedes —la voz de Kurt es firme—, esto es ridículo.
Kurt se mira al espejo de la habitación de Rachel y ladea la cabeza, pensando en la última vez que ha usado ese conjunto. Aparentemente ha crecido algunos centímetros, porque puede jurar que lo siente más corto y ajustado. Incluso cuando intenta evaluarlo desde todos los ángulos posibles, no puede encontrar un lugar en donde le siente bien. Se ve ridículo, y no puede dejar de repetírselo a su amiga.
—Oh, calla, te ves genial —asegura ella, ambos encerrados en la habitación y lejos de la potencial fiesta que comienza a armarse en el sótano de la casa, algo que se ha vuelto casi una costumbre en los fines de semana del club de coro—. Ya siento pena por Anderson.
Kurt se vuelve rápidamente, con las manos en sus caderas.
—No voy a salir de aquí vestido así, Mercedes.
Su amiga sonríe, de aquella forma que Kurt sabe que es peligrosamente dulce. Los dos solos en la habitación, que es absurdamente fría, pero el joven Hummel comienza a sentirse acalorado. Tiene un mal presentimiento sobre toda aquella situación.
—Nadie dijo que tendrías que salir de aquí —comentó ella—. ¡Chicas! —gritó luego.
Antes que Kurt supiera lo que estaba pasando, Blaine ya había sido empujado dentro de la habitación, las chicas haciendo pronto su retirada y dejando a los dos muchachos solos. Kurt, aún intentando recuperarse de la sorpresa, no puede hacer más que mirar al otro joven y sentir como sus mejillas cambian de colores rápidamente, cuando siente eses ojos, abiertos y atentos, observándolo con suma atención. Un leotardo no era exactamente lo que había planeado usar para la fiesta, puede jurarlo.
—Esto… —susurra Kurt, pasando una mano por su cabello nerviosamente—. Yo realmente hace tiempo que no lo uso y—.
—Me gustaría saber cuándo fue el momento en el que me morí y llegué al cielo —murmura Blaine, sin parpadear.
El joven más alto se sonroja, aun siendo presa del atento escrudiño, mientras rueda los ojos.
—Deshazte del libro de frases cursis, Blaine Anderson.
Los dos se sonríen tímidamente, algo sobrepasados por la situación. Blaine lo busca y sus brazos se ciñen alrededor de la pequeña cintura del muchacho frente a él, que aún desea deshacerse de aquel ajustado traje, para luego correr a matar a Mercedes y el resto de sus amigas.
Sin embargo, cualquier intento de homicidio o potencial seducción —el plan original de Mercedes al ponerle aquel traje— queda olvidado cuando Blaine lo besa suavemente, volviéndose pronto un intercambio demandante que acaba por sacudir la cordura de Kurt, siendo eso lo único que es capaz de sacarse de encima. El cuerpo de Blaine se presiona fuertemente contra el suyo, sus labios y sus manos moviéndose tan torpe y ansiosamente como puede ser posible.
Y Kurt sonríe un poco dentro del beso, mezclándose la ansiedad con la sorpresa. Quizás pueda obviar los asesinatos de su grupo de amistades femeninas, por lo menos por esta noche. Algo le dice que él y Blaine se tomarán su tiempo allí.
