¡El próximo capítulo será el último! Espero que estéis atentos al epílogo que está por verse y que os haya gustado leer esta historia tanto como a mí el escribirla.
21. El corazón de Naddy
En un último intento desesperado de detener a Deus, Hope pilotaba la Nadezhda hacia el dios de las máquinas, dispuesto a enfrentarlo cara a cara. No le costó demasiado llegar hasta él: siempre tan disimulado y ostentoso… Su nave de control estaba situada en el mismo centro de su antigua y ya derruida flota espacial. Las puertas se abrieron para él, era una invitación. Su última invitación.
- Bueno, al final somos sólo tú y yo otra vez, vieja amiga- le dijo el humano a la nave- Al igual que cómo empezó todo esto. Yo te guío y tú nos llevas.
Dicho esto, se adentró en la nave con una máscara espacial puesta tras aterrizar. Todavía tenía su forma híbrida y algo le decía que eso iba a durar más tiempo de lo que creía.
NO NECESITAS ESO. HE PREPARADO UNA ATMÓSFERA RESPIRABLE.
Hope analizó el aire con su PDA y confirmó que allí se podía respirar. Se quitó el casco y atravesó una pared para reunirse con su antiguo amigo y fiel seguidor. Allí estaba: justo en el epicentro de la nave. Su cara, aspecto y formas se asemejaban a las de un joven humano, pero su piel pálida, sus ojos con córneas negras y su sus iris azul pálido unidos a sus múltiples enchufes en brazos, nuca, piernas y estómago decían otra cosa. También llevaba una toga blanca con detalles negros y dorados y el símbolo del ojo que todo lo ve en el centro del pecho. Sin duda, Deus se había tomado su nombre al pie de la letra. Se levantó aparatosamente y se libró de sus cables, que le tenían conectado al generador de energía de su nave. Su voz atronadora fue reduciendo hasta adaptarse al tono de un humano.
- HOPE… HoPe… HOpe… hOpE… HOPe… hopE… Hope… Ha pasado mucho tiempo.
- Un año, para ser más precisos.
- Has… Cambiado.
- Tú también.
- No, quiero decir… En tu aspecto.
- Este mundo tiene un poder oculto que sólo unos pocos manejan. Lo llaman magia.
- ¿Magia?
- Si pudieras estar a mi lado, Deus… La de cosas que podría mostrarte. Este mundo es fascinante.
- Es anormal.
- ¿No era eso lo que decían de vosotros los humanos también?
- ¡Y por eso han muerto! ¡Se lo tenían merecido!
- Excusas. Sabes mejor que yo que sientes tanto como un humano. Y sin embargo, quieres extirpar esa parte de ti mismo.
- No computable. Eso no tiene sentido. He ayudado. He sido fiel a mi programación.
- Yo no te programé para que mataras sin piedad.
- ¡Me dijiste que los humanos eran irreversibles! ¡Que jamás entenderían quiénes somos! ¡Esto es el resultado de su raciocinio sentimental, lleno de desprecio a lo que es distinto y condenando a primera vista lo que ellos creen que es! ¡Eso es todo lo que les importa! ¡Pero yo he erradicado esa plaga! ¡He traído la paz al planeta!
- ¿De qué ha servido? ¿De qué te ha servido, Deus? ¿Es este el mundo perfecto que querías crear?
- ¡Era el que tú querías crear! ¿Por qué me tratas así, Hope? ¿Por qué tanto odio?
- No te odio.
- Claro que me odias. Como todos los demás. Yo maté a tu padre, maté a tu hermano… Tu familia, amigos, conocidos… ¡¿Acaso todo eso no merece una mínima pizca de odio de tu parte?!
- Suenas amargado, Deus.
- ¿Amargado? Me da dentera saber por qué sigues apoyándome pese a todo esto.
- No puedo recriminar las acciones de mi propia creación. De todas formas, yo te di una finalidad, una vida. Eres tan culpable como un corderito. Tus pecados son sólo el reflejo de mi culpa.
- ¿Y cómo es que no has muerto? ¿Cómo es que en todo este tiempo es a mí a quien han perseguido los de tu raza?
- Necesitaban algo a lo que odiar. Aunque intenté decírselo; intenté decirles que todo era mi culpa. Pero nunca me escucharon.
- Subterfugios. Todo lo que veo en tu voz es un montón de patrañas. Te mereces la muerte como el resto de los humanos. Sólo eres uno más entre un millón, Hope.
- Pues mátame a mí también. No quiero ser una excepción.
Hope abre los brazos en señal de rendición, dándole a Deus un tiro claro de su pecho y por tanto también su corazón. Su punto flaco.
- No puedo… ¡Eres un cobarde, Hope! ¡Me programaste para que no te matara y aun así me lo restriegas por la cara!
- Ese es tu problema: siempre crees que todo está computarizado. Que toda razón o motivo de ser forma parte de un programa, de un hardware, software o complicado sistema mecánico que forma parte de manera intrínseca de toda máquina y/o ser mecánico. Pero te equivocas. Aquella vez tuviste también la oportunidad de matarme y no lo hiciste.
- Tenía curiosidad por…
- Más excusas. No sabes mentir, Deus.
- ¡Antes de empezar con las demandas, quejas y reprimendas, toma parte de tus actos! ¡Tú me mentiste, Hope! ¡Dijiste que crearíamos un mundo perfecto!
- Pero no existe la perfección.
- ¿Qué?
- Está en todas partes, pero a la vez en ninguna. Pero tú no puedes saberlo porque cuando te programé yo no lo sabía. Cometí un grave error, Deus. Si quieres cargarlo en alguien, cárgalo en mí. No dejes que el odio haga que descargues esa furia en los demás, Deus. Por favor, te lo pido.
Deus miró a Hope, quien todavía seguía allí con los brazos abiertos en señal de reconciliación.
- No. Nunca más. Nunca más volverás a controlarme. Voy a arrasar este mundo, Hope. Y dejaré que lo veas desde la primera fila… ¿Eso hace que sientas dolor? Porque he decidido que en vez de morir, sufrirás por tus actos. Como has estado haciendo todo este tiempo en secreto.
Hope bajó la cabeza. Al final, todo era irremediable.
- Entonces no me dejas otra alternativa.
De debajo de su traje sacó un tubo de energía de fusión fría.
- ¿Sabes qué sucede cuando un núcleo atómico pesado se divide en dos o más núcleos pequeños?
- Se produce una… Fisión nuclear.
- La fusión fría es una reacción nuclear de fusión producida a temperaturas y presiones cercanas al ambiente, muy inferiores a las necesarias normalmente para la producción de reacciones termonucleares. Pero si rompo la fusión usando el generador de esta nave, generaré una explosión lo bastante potente para detener todo esto.
- No te atreverás…
- No puedo odiarte por lo que has hecho, Deus. Me odio a mí mismo porque eras mi responsabilidad y hui cuando debería haberte detenido. Pero esta vez no cometeré el mismo error.
Sin más, rompió ligeramente la superficie del tubo.
- ¡NO!
Pero era demasiado tarde. Cuando Hope le lanzó el tubo y este chocó contra el generador de energía, provocando así una serie de reacciones en cadena hasta que todo empezó a derrumbarse a su alrededor. El aire faltaba. El casco se hundía. Todo se rompía y acababa tan rápido como había empezado. Deus se giró a él.
- ¡Demonio! ¿Entiendes lo que has hecho? ¿Entiendes lo que…?
Pero eso no era lo que quería decir. Sin saber muy bien por qué, el odio se convirtió en algo positivo. Deseaba tener unas últimas buenas palabras con su amo. Algo bonito. Algo plausible. Algo correcto… Por una vez, algo que no lamentara.
- Te quiero, papá.
Y una explosión de luz lo llenó todo mientras creador e hijo se abrazaron.
En la superficie, una onda expansiva provocó que todos los equestres y no equestres cayeran al suelo de espaldas ante el tremendo poder que se había liberado en el espacio y que llegó hasta su planeta. En Canterlot, el revivido ejército Hueco cayó al suelo sin remedio y cuando el tremendo boom sónico había pasado todo se pusieron a festejar, el enemigo se había ido para siempre. Estaban a salvo y habían vivido para ver otro nuevo día en su hogar. Estaban vivos… Pero ¿Y Hope? ¿Habría muerto de verdad? ¿Había terminado todo para él también? Puede que hubiese cometido errores, pero igual era un amigo, un líder. Alguien en quien confiar… ¿Qué sería de este mundo sin él? Algo vacío, algo triste… Entonces, del cielo cayó un montón de trozos de metal, que impactaron en el campo de batalla, entre los restos de soldados Huecos derruidos. Twilight no tardó en reconocer los escombros ¡Era la Nadezhda! ¡Estaba segura! ¡Pudo ver los números de serie de la nave algo desdibujados en un pedazo de la chapa del casco! Desesperada, rebuscó entre los ardientes pedazos de metal en busca de alguna señal de vida, pero no hubo éxito alguno. Era inútil. Las demás se le unieron en un abrazo común, esta vez sabiendo que no volvería esta vez. Cuando de pronto, oyeron una voz.
- A-aquí…
- ¿Hope?
- No… P-Por aquí, rápido…
Todos se apresuraron a rebuscar más rápido y entonces encontraron la cabina del piloto, donde encontraron el origen de la voz: el ordenador de a bordo de la nave.
- ¿Nadezhda?- preguntó Twilight- ¿Eres…? ¿Eres tú?
- Si…
- Pero ¿cómo…?- preguntó Rainbow.
- Siempre he podido hablar por mí misma, pero no quise decírselo a nadie. Ya tenían suficientes problemas. Puedo comunicaros, sin miedo a equivocarme, que la guerra ha terminado. Deus ha muerto y el enemigo ha sido reducido.
- Al menos has vuelto a casa… Aunque sea sola.
- No.
- ¿Eh?
- Sola no.
De entre otros alejados escombros, un cápsula de rescate salió y de ella salió un inconsciente Hope, el cual todos se apresuraron a recoger. Fluttershy posó su oreja contra su pecho y verificó que su corazón latía. Llena de gozo, lloró de alegría en su pecho.
- Está vivo ¡Está vivo!
Todos estallaron en vítores de triunfo y alegría, celebrando el final de la guerra.
- Me lo has traído vivo- le dijo la pegaso a la nave, con lágrimas en los ojos y sin dejar de abrazar al inconsciente humano.
Al día siguiente, el ordenador principal de Nadezhda (su cerebro) fue reconstruido en un módulo especial para poder transportarla hasta Rise, donde quedó unida al ordenador de funciones principal de la colonia. FIL y NEAH reconocieron que era imposible reconstruir la nave, pero al menos ella podría seguir viviendo a través de la colonia. Asimismo, le encargaron que velara por Hope. NEAH reconoció que había caído en una especie de medio-coma al sufrir un golpe tremendo debido sin duda por la explosión de antes, pero que tarde o temprano despertaría. Hace años, en la Tierra, la medicina encontró una manera de tratar más apropiadamente a las personas en coma. Sólo necesitaba una conexión constante durante un tiempo determinado a una máquina mental para escanear constantemente su función cerebral mientras las ondas le iban curando poco a poco su mente. Se repondría tarde o temprano. Estaría bien.
- Gracias otra vez- dijo Fluttershy a Nadezhda- No sé cómo puedo o podré pagártelo.
- A uno le agrada estar a su servicio. Me basta con eso.
Emocionada, Fluttershy frotó su cabeza contra la pantalla de Nadezhda en un gesto de cariño.
- Gracias de corazón, Naddy.
