NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE WILLIAM JOYCE Y DREAMWORKS, SOLAMENTE ME DIVIERTO AL ESCRIBIR.

¡Hola a todo el mundo! ¡Yeah, el nuevo capítulo! ¡Soy tan feliz! (aunque personalmente no lo edité como me hubiera gustado así que haber si les gusta)

¡Estoy muy alegre porque me ha ido bien últimamente en la facultad! Así que les escribí esto lo más rápido que pude en un arranque de inspiración que me llegó. No es la gran cosa, pero al menos está más largo que el anterior y le da más felicidad al fanfic. De aquí quedan creo que solo uno o dos capítulos más a lo mucho y ¡Adiós! (bueno hasta que llegue la secuela xD)

Comentarios:

Okanee: ¡Muchas gracias por todos tus hermosos deseos! Intentaré vivir al máximo mi nueva escuela =D y este quedo algo mas largo pero la explicacion de como llegaron a Burguess queda para despues xD

CocoDriloDeLaCaleta: Se que la parte de Pippa sigue siendo desgarradora, incluso en este capitulo Pippa puede que te haga llorar. Pero quiero explicarlo perfectamente para dar un buen giro ¡Y gracias por tus buenos deseos! ;)

Richelieu1992: Si, Pitch ya esta tras las rejas e incluso tiene una pequeña participacion aqui xD ¡Espero que te guste!

damelifrost: celos de hermano mayor... no habia pensado en eso xD creo que sera algo divertido ya me lo estoy imaginando ¡Gracias por la idea!

nacha: deseo cumplido ;)

Solita-San: No hay de que, tu fic es hermoso (por cierto ahora que son "humanos" no me imagino la de cosas que iran a pasar) Gracias por leer el mío y Aires del Pasado suena bien, pero le falta... mmm... en fin, me queda tiempo para pensarlo ¡Gracias por todo tu apoyo!

Guest: ¡Gracias! me alegra que te guste. El de "War" lo tengo muy atorado pero muchisimas gracias por leerlo tambien :)

geraldCullenBlack: ¡muchas gracias! me halaga tanto que me tengas en tan buen concepto... La idea de la secuela yo la tengo diferente a la tuya pero creo que de cualquier manera te gustara porque muchos de los temas se conservan :)

¡Disfruten!


Capitulo 21

Nochebuena

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Viernes 24 de diciembre.

Burguess.

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La Nochebuena es una época muy especial del año. Es la víspera de la Navidad. En esa noche todas las familias y los amigos más cercanos se reúnen en una hermosa cena elaborada con un alto pino lleno de luces multicolores y decoraciones por toda la casa que transportan a los adultos a sus propias infancias, y a los niños los envuelven en una magia maravillosa. Hay un amor y un encanto y unas maravillas en la navidad. No por nada dicen que es la época de los milagros. Porque es cuando de forma casi milagrosa todos olvidan sus diferencias y se unen bajo un mismo manto de fraternidad, de convivencia y de generosidad, demostrando sus cariños a través de preciosos regalos.

En Burguess las personas iban y venían de un lado al otro felices cantando villancicos y deslizándose sobre la nieve mientras esperaban con entusiasmo la noche, cada familia haciendo sus propios preparativos para la fiesta, creando sus nuevas tradiciones. La ciudad respiraba un aire de armonía, felicidad y alegría que animaba a cualquier persona.

A cualquiera menos a una niña de diez años.

Norte había decidido festejar la Navidad. Siempre había amado esa época del año, al punto que todos le decían Santa Claus. Y a él le encantaba ese apodo. Por más triste que fuera la situación, la navidad tenía que continuar. Y estaba decidido a que esa nochebuena fuera la mejor de todas para Pippa.

Una misión que se estaba volviendo casi imposible. La niña había despertado triste y desde el desayuno no había mostrado interés alguno ni en la navidad, ni en los juegos ni siquiera parecía darse cuenta de las personas que estaban alrededor.

Norte llamó a los Less y como la casa de él era más grande, en la tarde Alan y su familia fueron a la casa del ruso. Las trillizas inmediatamente se lanzaron sobre Pippa arrastrándola a sus juegos sin parecer darse cuenta de que la niña no quería jugar. Eso mientras la pareja, con Norte, comenzaban los preparativos de la que iba a ser una cena increíblemente abundante y laboriosa.

Más tarde llegaron Aster y Sandy con muchos suministros que les facilitaron las cosas. La música de alegres villancicos resonaron en las paredes mientras los adultos se esmeraban en hacer la cena y un ambiente de lo más alegre, todo por la ilusión de los niños.

Llegada la noche se encendieron las luces. Toda la casa por fuera proyectaba hermosos colores que armonizaban con las demás casas creando un aura de felicidad en la colonia. Y el pino, que desprendía el olor natural de su fragancia única, era iluminado por preciosos focos multicolores y en su base colocados regalos de envolturas brillantes que prometían las maravillas más exquisitas.

Pippa solamente miraba cómo todos se abrazaban y sonreían entre sí, mientras Aster y Norte colocaban los platos en la mesa. Todo tan hermoso, tan ameno, tan feliz.

Pero ella no se sentía para nada así.

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Pitchner Black era un hombre de respeto en la comunidad hasta que fue condenado a prisión por una serie de crímenes que había mantenido perfectamente escondidos durante años. Ahora estaba en una celda, recostado sobre su catre viento el techo oscuro y sabiendo que las luces filtrándose por la ventana eran obra de esa llamada nochebuena.

A Pitch nunca le había gustado la navidad. Su madre no se esmeraba en hacer una gran cena, simplemente compraba un pavo ya hecho o un banquete en uno de esos servicios de restaurantes, nunca le gustó realmente el cocinar. Colocaba los platos en la mesa y después esperaba una hora a que llegara su padre. Papá casi nunca llegaba, porque "trabajaba" hasta tarde todo el tiempo incluido la navidad. Después de esperar una hora su madre le servía de la cena y abría una botella de vino, que usualmente ella misma se terminaba. No había anécdotas afectuosas, convivencia familiar, chocolate caliente ni regalos bajo el pino iluminado como en la casa de sus amigos. A la mañana siguiente, su padre se estaría despidiendo dejándole un enorme y costoso regalo así como una sonrisa rápida y mamá le recalentaría las sobras de la cena como desayuno.

En la universidad en cambio sus compañeros eran fiesteros impresionantes. Pero Pitch siempre fue reticente a cualquier evento social así que rara vez acudía a esas enormes fiestas navideñas más que para brindar e irse. En Burguess, cuando veía al tonto ese de Norte regalando a los niños juguetes de su fábrica como un alegre Santa Claus, algo simplemente lo molestaba. Le hacía enfadar hasta hervir la sangre.

¿Podría ser acaso que ver a los niños felices de la escuela le hacían recordar la infancia tan miserable que tuvo? ¿El ver a Norte como Santa Claus recordarle que nunca tuvo una navidad real, una familia buena? ¿Ver a tantos padres recogiendo a sus hijos con genuinas sonrisas de la escuela y abrazos de felicidad ponerle celoso de que su propia madre se fastidiaba de estar junto a él?

Con una amarga sonrisa, Pitch miró detenidamente las marcas del techo. Eso era pasado, pero quizá no le había importado tan poco como había creído. Siempre pensó que la indiferencia de sus padres y falta de amigos fueron irrelevantes en sus vidas, pero la llegada de ese Jack Frost rompió esa realidad.

El maestro que trataba a todos los niños como si fueran lo más importante del mundo. Aquél que siempre sabía cómo hacerlos sonreír, que se ganaba a las personas con una simple sonrisa, que cuidaba mimosamente de su hermana y que a su joven edad, era más maduro que muchos otros profesionistas.

El hermano que nunca tuvo. La figura paternal cariñosa que jamás disfrutó. La infancia llena de diversión y de ilusiones que nunca tuvo el privilegio de gozar. Y ahora, siendo un director amargado, sólo podía hacer una cosa: arruinarle la vida a quien le hacía sentirse arruinado.

Había sido inmaduro, cierto. Y eso le costó su fortuna y sus planes. Pero ya no importaba. De cierta forma, sabía que no saldría de ahí en algún tiempo, con los contactos que tuviera. Una venganza a Jack Frost se veía tan hermosamente distante. Pero sobre todo eso, distante.

Porque esa nochebuena Pitch simplemente cerró los ojos dejando que lágrimas distantes emergieran bajando por sus mejillas. Lágrimas que pertenecían a un niño que extrañaba a su padre y que deseaba convivir con su madre. Y aunque a la mañana siguiente negaría cualquier sentimiento, esa noche, en ese momento, sabía que su vida había sido miserable. Y estaba triste por eso.

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—¿Qué es lo que te pasa?—preguntó Jamie. Pippa estaba sentada en la ventana, viendo la nieve blanca que cubría las calles y las luces de todas las casas con un rostro entristecido. Eran como las ocho de la noche y la luna llena se veía esplendorosa en el cielo.

—Nada—suspiró—Jack… y Tooth… ¿Crees que estén bien?—su voz casi se quebró.

—Lo estarán—Jamie le dio un corto abrazo y le dedicó una enorme sonrisa—¿Por qué piensas lo contrario? Tu hermano es un tipo genial, seguro que muy pronto estará de regreso.

—Aún así tengo miedo…

Jamie iba a decir algo más cuando un auto se estacionó enfrente de la casa. Jamie inmediatamente lo reconoció, asomándose un poco por la ventana. Su rostro se iluminó y dio un enorme salto mientras le hablaba a su hermana.

—¡Sophie, corre, corre!—gritó—¡Son mamá y papá! ¡Llegaron en serio!

—¡Papi, mami!

Sophie dio saltos al lado de su hermano. Norte rio de buen humor mientras caminaba hacia la puerta para abrirla. Su hija le había dicho que regresarían para la nochebuena y había cumplido su promesa.

Jhonatan y Olga Bennet entraron en la casa con enormes sonrisas. Se abalanzaron sobre sus hijos con enorme ahínco. Jamie inmediatamente abrazó a su madre mientras su padre cargaba a Sophie dándole besos en la mejilla. La pareja entró a la casa y se quitaron los abrigos, saludando a Norte en el proceso.

—¡Mi querida Olya*!—Norte le dio a su hija un enorme abrazo que la levantó un poco del suelo y besó sus dos mejillas—¡Tanto que te he extrañado! ¿Cómo estás? ¿Cómo les ha ido en su viaje?

Jhonatan saludó a su suegro también con un apretón de manos muy fuerte y sonrisas cordiales, contándole ambos que su viaje había salido perfectamente y que solo deseaban pasar un rato en familia.

—¡Pasen, pasen! ¡La cena pronto será servida! Solo estamos esperando a tu hermano—les dijo Norte.

Jamie se separó un momento de sus padres para ir con Pippa. La niña seguía en la ventana viendo a la pareja de recién llegados. Jamie le había contado mucho de sus padres, pero apenas los conocía. Olga era una mujer alta y delgada de piel bastante pálida y unos enormes ojos azules idénticos a los de Norte. En cambio, Jhonatan era ligeramente más moreno, con cabello oscuro que Jamie había heredado y a simple vista un gran hombre encantador.

—¡Ven, Pippa! ¡Ven a conocer a mis padres!—le dijo el niño, agarrando la mano de la niña y tirando de ella para llevarla al comedor.

—Pero Jamie yo…

—¡Sin peros!

Pippa fue arrastrada hacia el comedor donde la pareja Bennet estaba saludando a los Less y también a Aster y Sandy. En un momento de distracción, Jamie se acercó a su madre.

—¡Mamá, ella es Pippa!—la presentó—¿Te acuerdas de ella? ¡Es la que te comenté en las llamadas!

Los Bennet solían llamar a sus hijos casi todos los días para saber cómo estaban. Y gracias a esas llamadas Olga supo de la nueva amiga de su hijo, también del nuevo maestro y de cómo ese maestro estaba saliendo con Tooth (a la que consideraba una buena amiga). Olga le dedicó una sonrisa a Pippa, notando que la niña se veía algo entristecida pero era hermosa y se inclinó frente a ella.

—¡Cómo olvidarla!—exclamó—Jamie me ha contado mucho sobre ti, Pippa. Yo me llamo Olga, pero puedes decirme tía, u Olya. Como tú desees—le dio un beso rápido en la mejilla.

—¡Pero que hermosa niña es nuestra invitada de honor!—exclamó Jhonatan, removiendo un poco los cabellos de Pippa—Con razón mi hijo no dejaba de hablar nunca de ti.

Pippa se sintió inmediatamente a gusto con la pareja, porque eran muy amables. Pero la incomodidad continuaba debido a que todos lucían demasiado felices, y a ella le costaba mucho sonreír.

Tal y como Jhonatan había dicho, Pippa fue tratada como la invitada especial de esa noche. Ni Aster ni Jamie se desprendieron de ella y a ratos las trillizas volvían a arrastrarla a sus juegos. Norte la entretenía cuanto podía con sus anécdotas más graciosas –se sintió feliz cuando varias de ellas le sacaron verdaderas risas a la niña– y los Bennet también buscaron entretenerla pasando tiempo con ella y con sus hijos.

Por más risas y diversión que hubiera, y aunque la sonrisa de Pippa era cada vez más genuina, la tristeza seguía brillando en sus hermosos ojos. Y todos parecían seguir luchando por quitarle esa mirada.

Unos cuarenta minutos después llegaron Iván y Vladimir, los otros hijos de Norte. Al igual que Olga y que el propio Norte, los dos eran simpáticos y llenos de risas para dar. Contaron sus propias odiseas para llegar a tiempo debido a la nieve y después le dieron dulces a todos los niños, a Pippa sobre todo.

—¡Ya que estamos todos!—dijo Norte—¡Es la hora de cenar!

Dicho eso, Rebeca y Olga sacaron de la cocina todos los platillos colocándolos divinamente sobre la mesa. Eso mientras Jhonatan, Iván y Aster iban al sótano a sacar todas las sillas de plástico que encontraron (el comedor era para seis personas así que no cabrían todos) colocaron las sillas alrededor de la mesa y cada uno se fue sirviendo, sentándose en donde pudo.

Hubo más risas conforme la comida iba pasando de persona en persona causando confusiones por lo platos, las bebidas y sobre todo los vinos que se iban a abrir. Los villancicos que continuaban de fondo creaban con las risas esos recuerdos de navidades pasadas, negando cualquier rastro de tristeza en todos.

En determinado momento de la velada, cuando todos estaban contando sus bromas y sus memorias más graciosas, sirviéndose más porciones de comida y conviviendo como una enorme familia (cuando en realidad, eran más bien conocidos) Pippa se sintió genuinamente feliz.

Ella podía ver a las personas que había conocido semanas atrás y otras que acababa de conocer dedicándole sonrisas sinceras y siendo de lo más amables con ella, haciendo de todo por verla feliz. Y ella se puso feliz. Porque estaba conviviendo con una verdadera familia enorme y estrecha por primera vez desde hace dos años, que estuvo con sus padres.

Ésta felicidad le duró el tiempo que comió. Porque al voltear para ver cómo Jamie y Sophie recibían atenciones de sus padres le hizo recordar a los de ella. Ciertamente aún los extrañaba y sabía que iba a hacerlo para toda la vida, pero Jack siempre hacía que de una o de otra forma se olvidara de eso. Y aunque todos hicieron sus esfuerzos para que lo olvidara, no estaba Jack.

Extrañaba tanto pero tanto a su hermano, que eso la puso nuevamente un poco triste. Ya no tanto como antes, pero si lo suficiente como para sentirse cansada y dejar el plato de comida en la mesa, caminando hacia la ventana solo para ver cómo pequeños copos de nieve caían del cielo.

"¿Sabías que los copos de nieve son risas?" le había dicho Jack una vez, cuando ella tenía seis años "Cada vez que un niño se ríe en invierno, por bolas de nieve, trineos, ángeles de nieve o cualquier cosa, se forma un hermoso copo como éstos. Y como cada niño es único en su alegría, cada copo es único en su forma. Es uno de los milagros del invierno"

Nadie veía el invierno como Jack. Y gracias a su hermano Pippa había tenido de las mejores infancias, a pesar de ser huérfana, seguía siendo alegre y bella a su manera. Nunca había pensado en eso realmente. Pero ahora, viendo los copos caer, recordaba más y más Jack y lo extrañaba.

—Pippa—la llamó Jamie, acercándose a ella—¿No quieres postre?

La niña se recordó a sí misma que su hermano no iba a poder llegar esa noche por la tormenta. Que no por eso dejaba de quererla y que estaría de regreso pronto. Jack la adoraba, estaba segura de eso. Y eso le dio una repentina seguridad de que todo estaría bien.

Miró a Jamie con una enorme sonrisa.

—¡Claro que si!

Feliz de ver a Pippa sonreír otra vez, Jamie la llevó al comedor donde Norte había sacado un enorme pastel. Fue partiéndolo mientras Rebeca servía chocolate caliente en tazas hermosas a todos, los niños principalmente. Esa velada tenía que ser más especial que cualquier otra.

Pippa estaba sentada con Jamie al lado y las trillizas jugando todos los niños mientras comían pastel y bebían chocolate. Fue en ese momento que sonó la campana del reloj anunciando las doce exactas de la noche.

—¡Feliz Navidad!—gritaron todos al unísono.

Siguieron entonces un montón de abrazos y besos. Pippa no podría recordar la última que vez que recibió tantos abrazos sinceros de tantas personas. Y la repentina magia la hizo sonreír otra vez muy bien. Cerrando los ojos un momento, deseó de todo corazón que su hermano estuviera bien y poder tener un abrazo suyo muy pronto.

Un deseo tan puro, tan brillante y tan hermoso, que la navidad propia dijo "¿Por qué no?"

Norte procedió a liberar los regalos bajo el pino y los niños se abalanzaron a él. Aster, Rebeca y Olga tomaron fotos mientras las trillizas abrían sus muñecas, Jamie encontraba un auto eléctrico, Sophie un conejo de peluche y Pippa (que no se esperaba recibir nada y vio el paquete con ojos soñadores) una hermosa princesa del hielo hecha por el mismísimo Norte.

Pippa miró la muñeca con una enorme sonrisa. Y fue en ese momento, a las 12:14 de la madrugada de Navidad, que su milagro se hizo realidad.

Tocaron a la puerta.

Nadie se había esperado eso, y todos se sorprendieron mucho. Norte, al final de cuentas dueño de la casa, caminó hacia la puerta con un pose protector sólo por si acaso. Igual y serían solo vecinos.

Aster animó el ambiente haciendo que los niños posaran con sus regalos para la cámara y se olvidaran por un momento de quien tocara la puerta. Funcionó, porque todos inmediatamente se sentaron bajo el pino en posición más que listos. Pippa estaba sonriendo, mucho menos triste, con la muñeca en su mano, cuando escuchó una voz.

—¡Feliz Navidad!

Pippa cerró los ojos, no. Esto no podía ser cierto. Pero escuchó ruidos y no pudo evitarlo. Su corazón dio un salto mientras se ponía de pie, con todas las dudas en su mente y rezando porque fuera cierto.

En la puerta, pudo ver perfectamente como una chica se quitaba el saco y reconoció que era Tooth.

"¿Es cierto?" se preguntó.

Norte entonces cerró la puerta y un chico estaba a su lado, desprendiéndose de su propio abrigo que dejaba caer nieve.

Los dos se miraron inmediatamente.

—¡Pippa!

La niña apenas pudo pronunciar el nombre de su hermano cuando ya estaba envuelta en un enorme abrazo protector.

Y en ese instante, todo se detuvo. Jack había hecho hasta lo imposible por estar ahí ese día con su hermana, y lo había conseguido. Sintió cómo los brazos de Pippa envolvían su cuello y la niña escondía el rostro en su hombro, más que feliz, abrazándolo fuertemente. Y él la tenía muy bien sujeta, sin desprenderse para nada aspirando el aroma de sus cabellos castaños, embelesándose con la presencia de su amada hermana.

Pareciera que nadie hacía nada, que el tiempo se había detenido, que el ruido se había vuelto el más absoluto silencio y que solo se escuchaban el latidos de sus dos corazones. Latiendo al unísono.

Todos alrededor estaban estáticos. Primero por la impresión, luego, por la hermosa escena que estaban presenciando.

Cuando pasaron casi cinco minutos Pippa pareció reaccionar separándose un poco de su hermano.

—¿Y?—preguntó—¿Cuál fue el veredicto?

Repentinamente el rostro sonriente de Jack se volvió serio y miró a su hermana fijamente.

—Lo siento Pippa—suspiró, cerrando los ojos por un momento—Pero tendrás que soportarme todos los días hasta que seas mayor de edad.

Para ese momento, Jack no podía aguantarse la enorme sonrisa que tenía y Pippa gritó de felicidad, abrazándolo de nuevo. Después de ese abrazo Jack tuvo que bajarla porque sus brazos ya no soportaban más.

—¿Quiere decir que no me iré lejos? ¿Qué podré quedarme contigo?—no cabía en sí de felicidad.

Fue Jack el que se inclinó con una deslumbrante sonrisa al borde del llanto. Pippa ya estaba llorando.

—Nadie podrá alejarte de mí Pippa—le susurró—Nadie.

Besó su frente con cariño y después agrego.

—Te amo princesa.

Pippa en respuesta le dio otro abrazo.

Tooth se alejó un poco acercándose a sus padres y a sus hermanas, contemplando la hermosa escena. Ella había visto cómo Jack movió montañas con tal de estar ahí esa noche. Y aunque los dos estaban cansados y desvelados Jack simplemente no podía abandonar a Pippa en nochebuena.

Alan y Rebeca estaban impresionados por la relación tan estrecha que había entre los dos hermanos. Aunque, considerando que los dos habían sobrellevado la muerte de sus padres y salido adelante juntos, no podía esperarse nada más.

Aster y Sandy se miraron mutuamente con una sonrisa de triunfo. Aster estaba más que feliz de ver cómo la carita brillante de Pippa regresaba mientras lloraba de alegría pura en los brazos de su hermano. Jack era especial, de eso ya no le cabían dudas y le alegraba que el muchacho también estuviera bien. Sandy compartía los mismos sentimientos que su amigo, pero en silencio, y sus ojos expresaban más que mil palabras.

Los Bennet y los hijos de Norte estaban impresionados. Claro que habían escuchado que la relación entre los dos hermanos Frost era especial y toda esa cháchara pero jamás imaginaron lo que veían sus ojos. Era casi… alucinante. Jack había llegado y con su sola presencia, cualquier cosa o tensión que hubiese se había esfumado. Como si él pudiera llevar plena alegría a donde fuera.

Norte se carcajeo por primera vez de forma sincera esa noche, contemplando lo que para él era un verdadero milagro navideño.

El ambiente era ameno, la felicidad plena. La navidad había llegado a su cúspide.

Pero para los hermanos Frost, lo único que importaba, era que estaban bien. Y que por primera vez desde la muerte de sus padres, no había ya más dudas de que su futuro sería brillante.


¿Y bien?

Me parece que seria un buen final... pero no. Faltan como 2 capítulos más, creo. Quiero explicarles cómo es que Jack y Tooth llegaron a Burguess (será interesante) y también poner una especie de fiesta por navidad. Pero esos capítulos van a ser más bien de relleno, así que podrían considerar este como el final en sí de la trama.

Quería mostrar una especie de milagro navideño, espero que me haya salido bien.

Gracias a todos por sus hermosos comentarios, ya tengo más claro el concepto de la secuela para que sepan ;)

¡Nos leemos!

chao!