Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia en la que aparecen como seres angelicales es mía y queda prohibida su reproducción sin mi expreso consentimiento.
¡Noticias!
Cariños míos, sé que me he ausentado por un largo tiempo y que este es un capítulo muy corto, pero quiero informarles que continuaré con la historia de ahora en adelante.
Como varios sabrán había tenido una historia en marcha ("Una modelo") y había tenido ciertos problemas con esta historia, ya que tenía dos opciones para publicar y no tenía ni idea de cual de las dos era la ideal, por suerte he resuelto este asunto decidiendo que combinaré ambas.
Me tomará tiempo, no estoy segura de cuándo serán las actualizaciones ni cuántos capítulos serán pero les aseguro que no las dejaré de nuevo.
Les estoy pidiendo un enorme favor, que sean pacientes conmigo y comprensivas y yo trataré de brindarles la mejor historia que pueda darles, llena de corazón y amor, como en todas mis historias, esto es por y para ustedes, recuerden eso.
Capítulo veintiuno.
—Así que en realidad Alistair no es tu padre— Ed asintió, estábamos solos en la cabaña, sentados en la mesa, yo desayunando y él observando, como lo habíamos hecho varias veces en mi apartamento.
Alice se había empeñado en ir personalmente— a pesar de las protestas de Jazz— y buscar toda la ropa y el libro, que en la carrera, habíamos dejado sobre la mesa; Emmett por su parte, quería recuperar a "su bebé" y no iba a dejar que nadie más condujera, suponía.
—Los guardianes generalmente necesitan un mentor, un guía— continuó Ed explicándome— Cuando los nuevos guardianes están listos, lo más común es que sean designados a los nietos de los protegidos de sus guías.
—Pero Alice es la nieta biológica de Alistair— Ed asintió de nuevo.
—Así es, supongo que no es muy común pero bastante lógico. —Sí, suponía que era eso.
Escuchamos las llantas de un auto chirriar afuera de la cabaña y yo me precipité a la entrada, del Jeep bajaron Jazz, Rose, Emmett y Alice hechos unas balas.
—Tenemos problemas— entró Jazz, soltando a bocajarro las nuevas.
— ¿Qué problemas? — Instintivamente Ed se acercó a mí y yo me pegué a su cuerpo.
—El libro desapareció— aclaró Rose, yo sabía que los ángeles no maldecían, pero cualquier mortal que estuviera al tanto, o más o menos consciente del peligro que representaban los Vulturis, hubiera pensando lo mismo "Mierda"
— ¡Bella! — Me reprendieron Jazz y Rose, Ed los miró mal pero no pidió explicación, estaba bastante segura de que sabía por qué me estaban molestando, pero al parecer, no le importaba.
— ¿Qué haremos? — Me aventuré a preguntar, sintiendo la tensión que emanaba en la pequeña estancia.
—Nada— finalmente dijo Jazz, todos, o al menos Emmett, Alice y yo lo vimos extrañados— Tenemos unos empleos a los que debemos reportarnos para no levantar sospecha alguna, y los Vulturis no pueden estarse dejando ver por cualquier parte.
¿Estaba hablando en serio? ¡Y un cuerno con el trabajo!, había un peligro real y Jazz sólo pensaba en no levantar sospechas.
—Jazz tiene razón— concordó Ed, yo me volteé para verlo con la pregunta grabada en la frente, aunque no pudiera leer mi mente, claramente decía: ¿Has perdido la razón?
—No puedes faltar a tu empleo, ni yo, sin que por lo menos Angela sospeche algo y se preocupe lo suficiente como para llamar a tu padre y hacer que se preocupe, Sue no tardará en atar cabos y será lo suficientemente consciente como para decirle todo lo que sabe, mientras menos gente lo sepa más seguros estarán todos— sentenció, y en eso, estaba de acuerdo, ni Angela, ni Charlie, ni Sue tenían por qué ser puestos a un riesgo innecesario, ya bastante era con saber que había unos tipos detrás de Ed y de todos nosotros.
—De acuerdo— aceptó Alice, Emmett y yo asentimos— Pero tenemos que hacer algo pronto, no podemos perder más tiempo.
—Los Vulturi no pueden tomar forma humana, por lo que su poder en el mundo material es mucho más frágil que en el mundo practico— dijo Rose, Ed y Jazz se miraron y concordaron con ella.
—Pero no tardaran en encontrar una solución para ello— terció Jazz, que al parecer entendía su manera de actuar.
—Estamos especulando— intervino Emmett, ya estaba temiendo su mutismo— Ni siquiera estamos seguros de que los Vulturi hayan estado en la casa de mis tíos ni que ellos se hayan llevado el libro.
— ¿Entonces quién pudo ser? — Se sulfuró Jazz.
—Pudo ser cualquiera— intervino Alice, haciendo tranquilizarse a Jazz. —Incluso las personas del aseo, pudieron haber visto el libro y preguntarse si alguien lo había tomado.
—Es probable— Aceptó Ed, su tono podría sonar sereno, tranquilo, pero la presión que su mano hacía sobre mi cintura me hacía creer que no estaba del todo convencido de que no hubieran sido los Vulturi quienes había llegado ayer.
—Será mejor que nos pongamos en marcha— Rose se llevó a Emmett para bajar las maletas y Alice salió junto con Jazz que parecía a punto de estallar, dejándonos a Ed y a mí solos de nuevo, en cuanto todos desaparecieron lo encaré, no estaba dispuesta a que me ocultara lo que realmente pensaba.
—Dime lo que piensas de verdad— le exigí, su mirada era tan dulce que me derritió, pero necesitaba estar firme. — No hagas eso— su musical risa le dio un vuelco a mi corazón, sus brazos se ciñeron más a mi cintura y enterró su rostro en mi cuello, provocándome calambres donde su aliento soplaba.
—Creo que los Vulturi están más cerca de lo que pensamos— me tensé sin poder evitarlo.
—Ed… ¿Qué ocurrió con Alistair? — levantó su rostro de mi cuello y me miro fijamente, sabía que no quería decírmelo, pero lo iba a hacer.
—Cuando los Vulturi se enteraron de la existencia de tu tía— comenzó— Intervinieron, le dieron un ultimátum, o él o tu abuela, Alistair decidió que la vida de tu abuela y de tu tía era mucho más importante, así que aceptó el castigo que le impusieron.
— ¿Cuál fue el castigo? — Los verdes ojos de mi ángel se volvieron impenetrables.
—Alistair debía regresar al mundo práctico pero nunca más podría volver al mundo material, y… Nunca podría elevarse al último estadio. — Mi pequeño cerebro trabajaba a marchas forzadas, si entendía bien las palabras de Ed, todo eso significaba…
—Él y mi abuela nunca podrán estar juntos de nuevo—susurré con la voz cortada, ¿eso era? ¿Eso nos pasaría a nosotros si los Vulturi nos encontraban? ¿Alejarían a Ed de mi lado? ¡Sobre mi cadáver!
—Debe haber algo que podamos hacer. — No me había dado cuenta antes de que estaba llorando hasta que sentí las manos de Ed sobre mi rostro.
—No voy a permitir que nos separen, Bella, pase lo que pase, tú y yo estaremos juntos— Me abracé a él sin poder soportarlo más.
Quería creerle, era lo que deseaba más vehementemente, ahora que estaba con Ed… No podría concebir mi vida sin él, simplemente era ilógico.
—Muy bien, es hora— entró anunciando Alice, con un conjunto de ropa entre sus manos, se veía aparentemente motivada, pero podía ver el ligero enrojecimiento en sus ojos, al parecer, Ed y yo no habíamos sido los únicos que habían hablado de la verdadera situación que estábamos viviendo.
Rápidamente nos cambiamos por una ropa más adecuada para el frío, limpiamos la pequeña cabaña, y por tonto que fuera, nos despedimos del lugar, ese era el último lugar en donde tendríamos un poco de tranquilidad, cuando regresáramos al mundo normal, no sabríamos lo que nos esperaba…
¿Les gustó?
Me apresuraré a terminar el siguiente capítulo y continuar con los demás, no prometo nada porque tengo que hacer varios trabajos para este lunes, así que espero no tardarme mucho.
¿reviews?
Las amo!
Love always, An.
