La vida en vista de dos grados.
Lo más interesante del día fue hablar con Moka-san con naturalidad, creí que me pondría tan nervioso que diría alguna estupidez pero no sucedió, a veces pienso que exagero y que no debería de tener miedo de algo así, pero… ¡Las impresiones siempre importan! Siempre he pensado que nunca podré hacer las cosas que quiero, me rindo antes de poder intentar algo, pero siempre intento ayudar a los demás, incluso si yo nunca me ayudo a mí mismo, creo que es la ironía de mi vida.
Las clases habían acabado como de costumbre y volvería a mi casa como de costumbre y haría las cosas que acostumbro a hacer, pero esas cosas y el tiempo se me fueron arrebatados, a excepción de la comida.
Iré al curso de regularización después de comer, eso nada lo puede evitar. La comida de mi mamá sigue siendo deliciosa, pero me siento frustrado, solo será una hora diaria, excepto el fin de semana, pero una hora es una hora. Tal vez vuelvo a exagerar pero me siento en una cárcel de la que no hay salida y abarca toda la ciudad, pero no hay salida.
—Tsukune, es hora de irnos.
—Sí, papá—. Tomé mi mochila de nuevo y ya con ropa más casual, fuí al auto y mi padre me llevó hacia una parte de la ciudad que me la pasé viendo; la forma de las casas, los colores y los jardines de algunas. —Papá.
—¿Qué pasa, Tsukune?
—Creo que estás cometiendo un error, no hay forma que pueda ser más… inteligente, así es cómo soy, no importa cuánto me esfuerce, no podré superarme, yo lo sé, ya lo intenté.
—Sí, lo sé, hijo—. Iba justo en el asiento de al lado pero no estaba viendo la cara de mi padre, hasta ahora que me gire a verlo, vi que no sonrío, creo que sentía pena por alguna razón. —Pero tu madre quiere ayudarte, ya sabes, a ella le gusta esas cosas, aunque se asusta fácilmente con cosas que no puede hacer. Tsukune, valora nuestro esfuerzo.
—En verdad… mi mamá es tan… buena—. El auto se detuvo y salí del auto.
—Haz todo lo que puedas por tu madre, hijo. Te veré en una hora.
—De acuerdo, haré todo lo posible.
Era una casa grande, de color blanco pero con portones negros que son lo primero a la vista, al parecer no hay patio ni jardín, ni letrero. Tampoco hay timbre pero no escucho voces de ningún tipo, aunque sí un movimiento de sillas. Toque el portón varias veces y la puerta fue abierta.
—¿Se le ofrece algo?—. Me esperaba un profesor, pero no una profesora y no una tan joven. Tiene unos ojos violeta hermosos, el cabello largo de color negro, sus labios están pintados con lápiz de color rojo, además de sus uñas y viste falda azul oscura, con medias largas, zapatillas negras y una blusa rosa.
—¿Aquí son los cursos?
—Oh, así es, ¿vienes por el examen?
—¿Examen?—. ¡Nadie me dijo nada de eso! Mamá, ¿y si fallo aquí también?
—Oh, tranquilo, es solo una prueba sencilla, no te preocupes. No pasa nada si fallas.
—¿En serio?
—Sí, entra, por favor—. Ella en verdad es muy agradable, que suerte, creo que estos cursos no serán tan malos si tengo una maestra tan amable. Entré y vi varias sillas en los costados.
—¿Vine muy temprano?
—No, no, yo llegué tarde—. ¿Acaba de llegar? Debe de estar cansada. —Estaba arreglando las sillas. Mi nombre es Ruby Tojo, espero que podamos llevarnos bien.
—Ah, yo soy Tsukune Aono, encantado de conocerla, Ruby-sensei
—¡No!
—¿Qué?
—No, es decir, por favor no me llames sensei, me haces sentir vieja—. Ruby-san se tomó la mejilla con su mano y se sonrojo, eso fue tan… ¿Juvenil?
—Lo siento, ¿Cuántos años tienes?
—24, lo sé, parezco de 19 años.
—Eres muy joven, Ruby-san y sí, parece que tuvieras 19 años.
Ambos nos reímos un poco por eso, luego me senté en una de las sillas y Ruby-san me hizo la prueba. Me alivié cuando me pasó la hoja con los ejercicios, todos de Matemáticas, pero básicos. Lo más complicado era el sistema de ecuaciones de dos incógnitas. Pensé que era un truco, sonreí y comencé a contestar como si se tratará de una simple descripción o de una opinión que nadie más que yo mismo leerá.
—Tsukune-san, puedes hacer lo que quieras con la hoja pero no uses calculadora y haz las operaciones como puedas, ¿de acuerdo?
—Sí, Ruby-san.
No puedo creer que el examen sea tan sencillo, ¿o es un truco? ¿Mi mamá le habrá dicho algo a Ruby-san? No, ella no haría eso, es mi mamá. Terminé rápido y le di mi examen a Ruby-san, ella empezó a calificar y por primera vez, me sentí con confianza. Ella me vio de reojo y me sonrío pero siguió calificando. No pasó ni un minuto y me devolvió el examen, pero no había nada más que lo que yo había hecho.
—¿Lo hice mal? ¿Otra vez?
—No te deprimas—. Ruby-san me puso su mano en mi cabeza y me sonrío como… no sé… no sé a quién… me recordó esa sonrisa. —Solo tuviste un error y de seguro fue por exceso de confianza, mi examen es muy fácil, ¿verdad?
—Sí, no puedo creer que fallé en algo tan sencillo—. Moka-san, tu no hubieras fallado ni una pregunta.
—No tienes por qué culparte, siéntete orgulloso por tu calificación, Tsukune-san. Esa es tu verdadera inteligencia y capacidad, eres inteligente, Tsukune-san pero… no confías en ti y la razón por la cual estás aquí se deba a que nunca te has esforzado al máximo.
Abrí los ojos con impresión, ¿a qué se refiere? Ya lo he dado todo de mí muchas veces, lo he hecho y no ha sido suficiente.
—Mi examen fue sencillo porque se trataban de ejercicios sencillos que ya conocías, te prometo, Tsukune-san que si te esfuerzas y si me haces caso, los siguientes exámenes de tu escuela los sentirás como este.
—Ruby-san, espero que tenga razón. Aun así, ¿por qué no calificó mi examen y solo me dijo mis errores?
—Calificar el valor de las personas con un número o símbolo es algo imposible para mí, no puedo juzgarte, ni a ti ni a nadie.
—Gracias… Ruby-san.
Con la ayuda de Ruby-san, no sé lo que pueda llegar a hacer, pero creo que voy a aprender mucho, haré todo lo que pueda, incluso si todo termina mal, haré que valga la pena. Tal vez si aprendo mucho, podré llegar a ser tan bueno como Moka-san, no lo sé, sigo pensando en ella incluso ahora que tengo que estudiar.
Moka-san, siempre estás en los momentos menos oportunos, pero… ¿Pensarás tú en mí en algún momento?
Hoy fue otro día como cualquier otro, ¿por qué escribo entonces? Para matar el tiempo y porque hoy pasó algo interesante que es… eso no importa, pero fue interesante. Hoy hablé con tres personas que son algo… diferentes, es difícil de explicar con palabras. ¿Sus nombres? Mizore, Tsukune y Kirito. Lo extraño no son ellos, sino yo. Me sentí bien al hablar con ellos, no fueron trivialidades como la mayoría de temas de conversación que tengo con otras personas, fue raro porque me sentí muy confiada, esa confianza solo lo merecen los amigos más cercanos y mi familia.
…
Para cuando me di cuenta, mi libreta estaba llena de puntos al azar. "¿Por qué escribo entonces si todos los días son iguales?". Creo que no todos los días son iguales, solo que algunos nos sorprenden más. Me pregunto que más pasará hoy, tal vez si es una sorpresa lo escriba en mi medio-diario, en el que solo escribo a veces.
SFX: TAP-TAP
Ese sonido, esos pasos apresurados… Ahh, ¿por qué justo ahora? Fijó la mirada en la puerta pero me escondo debajo de la cama y la puerta se abre.
—¡Onee-sama! ¿Eh?—. Kokoa comienza a adentrarse al cuarto, sí, ven más cerca, más cerca. —¿Moka? Kahlua-neesan dijo que ya habías llegado, ¿dónde estás?
Nunca tocas antes de entrar, Kokoa, pero no importa, porque gracias a eso puedo hacer esto. Tomé la pierna de Kokoa con todas mis fuerzas.
—¡Kyaaa!—. Kokoa cayó sentada, agarrándose el corazón y yo salí de mi escondite y solté su pierna. —¡Oye!
—¡Ja, ja, ja! Era solo una broma, Kokoa. Soy solo yo.
—¡Eso no es gracioso! ¿Por qué me haces eso?
—Deberías de tocar antes de entrar, entonces no tendría por qué hacer esto. ¿Y bien? ¿Qué quieres?—. Dije en tono normal, pero ella me vio con enfado de niña pequeña.
—¿Cuándo será el día en que me recibas con los brazos abiertos y me digas: "Haré lo que tú quieras, hermanita"?
—Nunca, de todas formas, no eres indispensable.
—¿¡Qué?!—. Jajaja, si tan solo supiera cuando bromeo y cuando no, eso nadie lo sabe. Me gusta molestarla, viendo su cara con la boca abierta, es tan cómico.
—¡Ja, ja, ja! Solo estoy bromeando, Kokoa—. Pero ella agachó la cabeza y giró su cabeza hacia otro lado, tantos años viviendo juntas y siempre cae en las más básicas. —Kokoa, no tienes por qué ponerte así, sabes que solo estoy jugando.
—Esas bromas son malas, ¡te odio!—. Ya va a empezar con su berrinche, la conozco demasiado bien, es momento de contentarla, la abracé con fuerza y me acerqué a su oído para hablar suavemente
—Cállate, Tsundere, que sé que me amas.
—¡No soy una Tsundere! Y además vine para pedirte ayuda con mi tarea ahora que tienes tiempo. Pero si me vas a ayudar que sea sin bromas y sin básicas.
—Bueno, ya. Está bien, sin bromas. Vamos… Tsundere—. En ese momento, ya casi estaba a punto de salir de mi cuarto, cuando dije eso.
—¡Onee-sama! ¡Dije sin bromas!
—¡Kokoa! Tus gritos se escuchan hasta la casa de al lado—. Dijo mi hermana mayor, Akua, totalmente disgustada y con ojos cansados, hoy se puso un vestido chino de color azul cielo y con un dibujo de flor bordado de color blanco, además de zapatillas negras, algo raro porque ella odia las zapatillas, el incómoda caminar así.
—Lo siento, Akua-neesan. Pero ella me volvió a decir Tsundere, ¡no es justo!—. Akua sonrío y yo me reí por lo bajo.
—Decir eso solo demuestra tu actitud Tsundere, no sé de qué te quejas, si eso es lo que eres.
—¿¡Tú también?! Maldito diablo negro.
—¡No me cambies de género, Kokoa!
Yo me alejé de la situación, ellas siguieron diciéndose de cosas, desde que éramos niñas, Kokoa y Akua siempre han sido así, siempre peleándose, a veces parece que lo disfrutaran… aunque eso suene algo masoquista. El punto es que regresé a mi cuarto para poder descansar un poco más, haciendo memoria de lo que pasó hoy. Incluso la rutina de despertar no siempre es la misma en mi vida, por lo menos hoy, no lo fue.
La vida en vista de dos grados, sé que es un título algo raro, pero el punto del título es que las personas solo podemos ver las cosas de nuestra manera (solo un grado) y por eso se me ocurrió hacer este capítulo.
También, escribir desde la personalidad de Moka no fue fácil, sobre todo porque no sabía cual de todas debía usar: La Moka del epílogo, que en realidad son las dos Mokas, la Moka interior o improvisar.
Dejen que les explique: Aquí Moka tiene a su mamá, a su papá y sus hermanas no son asesinas ni nada por el estilo, tampoco es un ser de clase S ni un vampiro, por lo que Moka, tal y cómo la conocemos en el manga no podría ser la misma que yo pongo aquí por el simple hecho de que no tuvo el mismo pasado oscuro, eso aquí no existe, las personas son como son por su pasado, por sus experiencias, es por eso que sí ven a Moka alegre, haciendo bromas a su estilo y molestando a su hermana menor, que es algo que los hermanos mayores hacen y demás cosas que no cuadran tan bien con ella, ahora entienden por qué.
Sin más, espero que les haya gustado, la mañana de Moka continua en el siguiente capítulo.
Saludos.
