Como ya lo había dicho anteriormente, la recta final está cada vez más cerca… luego de casi seis años si mal no recuerdo… lo cierto es que la evolución de todo esto ha tenido un giro dramático de un tiempo a la fecha.
Inicié pensando tantas cosas y terminaré seguramente de otro modo muy distinto… sea como sea, le calculo dos o tres capítulos más. Probablemente sean menos, pero lo cierto es que nuestros amiguitos no la tendrán tan fácil (xD)
Capítulo dieciocho.
"Pervertida"
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De alguna extraña manera aquellas criaturas no le inspiraban la misma confianza que al parecer Sonic profesaba, el que se hubiesen acercado en grandes cantidades no le daba un buen presentimiento.
Y lo cierto era que no entendía del todo que eran todas esas cosas, la experiencia le decía que no debía fiarse de ninguno de los habitantes de ese extraño lugar puesto que todos mantenían una actitud demasiado, impetuosa, por decirlo de alguna manera.
Y el hecho de que aquellas extrañas criaturas con aspecto sugerente no hacían más que avivar sus sospechas.
—Sonic, debemos irnos.—Dijo de pronto mientras hacía el intento de seguir el camino que minutos antes había utilizado.
Lo cierto era que estaba comenzando a sentirse bastante incómoda; el sólo hecho de ver aquellas criaturas estaba empezando a ponerla de nervios.
—Vámonos.—Llamo de nuevo la atención del muchacho más este no le respondió.
Estaba demasiado absorto en sus pensamientos que no noto a su compañera jalarle del brazo en un intento de alejarle de ahí.
Eso comenzaba a ser frustrante; le observo por algunos momentos y pensó por un momento en la idea de dejarle ahí seguir su camino. Pero ella no era una mala persona por más que él se lo mereciera.
Suspiró con fastidio y se rindió ante la negativa de esas criaturas de dejar a Sonic libre; contemplo la escena por breves momentos y notó con sorpresa que estaban comenzando a llenarlo de un líquido extraño.
Se acercó con cautela, no deseaba que "eso" tocara su piel; olía distinto, casi como el oler una cerveza, o algún tipo de alcohol que no lograba identificar.
Y no pasaron más de dos segundos para que su mente comenzara a dilucidar un sin de posibles respuestas ante lo que aquel líquido que no parecía incomodar a Sonic.
Segundos interminables acontecieron, para darle paso a una chica desesperada y más violenta de lo usual. Aquello estaba retrasando sus planes y no era algo que fuese a permitir.
Tomó con violencia a su compañero logrando ponerlo de pie, en un intento de no ensuciar sus manos pues este ya se encontraba cubierto por completo con ese asqueroso líquido.
—¡Sonic!.—Le llamo con voz chillona mientras le zarandeaba un poco. Este no respondió lo cual provoco que le moviese con más violencia aumentando su frustración.
Parpadeó un par de veces, ajustando su vista de algún modo; la mirada de confusión que se mostró bien podía compararse con la de un niño extraviado del lado de su madre.
—Amy…. ¿Qué?.—Había intentado balbucear más fue interrumpido por un dolor punzante en su pierna izquierda. Miró con asombro como al menos diez de esas extrañas criaturas estaban mordiscando su carne.
Había intentado apartarlas con determinación, pero estas succionaban cual sanguijuelas sus líquidos vitales.
—¡Ayuda, Amy!.—Grito desesperado mientras se movía de un lado a otro intentando deshacerse de aquellas criaturas.—¡Me chupan!—Había gritado casi sin pensar mientras la chica de ojos verdes observaba la escena sin saber exactamente cómo actuar.
Y fue quizás por ello que no pensó realmente en las consecuencias que sus acciones podrían tener después, por ello simplemente se limitó a lanzar puñetazos a diestra y siniestra hacía las piernas del chico, logrando, entre otras cosas que Sonic se retorciese del dolor.
—¡Quédate quieto, está funcionado!.—Le dijo determinada a cumplir su objetivo. Y al parecer, luego del tercer intento aquellas criaturas comenzaron a desprenderse lentamente. —Ya casi—Le dijo con algo de emoción, más algo apreso sus manos.
Comenzó a forcejear pensando que alguna de esas criaturas podría haberle sujetado, pero aquella fuerza superaba con creces la que podrían tener; miró hacía a todas direcciones y fue entonces cuando la vio.
—¿Cómo osas lastimar a mis bellos Farkuk's?.—Cuestionó con molestia la mujer que había hecho acto de presencia ante ambos erizos que la miraban plenamente confundidos.
Unos momentos de silencio se hicieron presentes, hasta que aquella mujer de piel blanca decidió cuestionar.
—¿Quiénes son ustedes y que hacen aquí?.
La observó atentamente por unos momentos y trato de recobrar la compostura, a juzgar por la apariencia de aquella mujer probablemente era la presidenta o algo así de aquel extraño lugar.
—Somos Sonic y Amy.—Se apresuró a presentar la chica. —Estamos en búsqueda de las esmeraldas…—La mirada de fastidio de aquella extraña mujer le hizo callar.
La extraña mujer se dispuso a ponerse cara a cara frente a ambos erizos demostrando que era una coneja de pelaje blanco, edad madura y ojos color rubí.
Ella sonrió de lado, como si pensase que eran un par de idiotas y efecto, lo pensaba.
—Otro par de idiotas que creen que esas esmeraldas existen.—Bufó molesta. —El viaje ha sido en vano forasteros.—Les informó.
Frunció el ceño aparentemente molesta; ¿Qué no existían dichas esmeraldas?
Maldijo internamente con todas las maldiciones existentes a Eggman y su estupidez. Miró a Sonic por unos breves momentos, pero este parecía más concentrado en intentar detener el sangrado que aquellas criaturas habían dejado en sus piernas.
—Me pica…—Le escucho quejarse mientras hacía el vano intento de no rascarse; pero lo cierto era que le resultaba demasiado difícil, aquellas marcas se sentían como la urticaria más molesta y feroz que había sentido en toda su vida.
Esto pareció hacerle bastante gracia a la mujer puesto que comenzó a reír estrepitosamente, al tiempo que los miraba de arriba abajo, dando a entender que para ella, eran unos completos idiotas por haber viajado hasta ese lugar.
—¿Qué es tan gracioso?.—Pregunto de mala gana mientras le miraba desafiante, cosa que no hizo salvo aumentar las risas de aquella mujer.
—Ustedes de verdad son idiotas.—Dijo haciendo un esfuerzo por dejar de reír. —Es evidente que no tienen idea de con quien están tratando.—Dijo después con más tranquilidad, cosa que no hizo salvo aumentar la furia de la chica, quien se veía aún inmovilizada.
—Tampoco es algo que nos importe.
La mirada de desaprobación que se vio reflejada en la mujer les dio a entender que quizá no había sido un buen comentario de su parte.
Les miró de arriba abajo por unos segundos y entonces sonrío con aparente superioridad, porque de cierta forma lo era.
—Mi nombre es Sínod… diosa y señora de estas tierras.— se presentó la mujer mientras hacía gala de sus bien entrenados modales. —Es torpe de su parte retarme.—Dijo después.
Un escalofrío recorrió las vértebras de ambos chicos, ¿La diosa? Algo seguramente saldría muy mal después de todo esto.
—Podría, y debería matarlos por profanar mis tierras y ser tan insolentes hacía mi.—La mujer hizo un gesto indicando que pensaba detenidamente lo que acababa de decir. —Pero lo cierto es que hacía mucho tiempo que no me reía tanto y sólo por eso les perdonaré.—Les dijo después mientras chaqueaba los dedos para liberar a Amy de aquel agarre invisible.
Le miraron entre confundidos y aparentemente sorprendidos, era demasiada información en muy poco tiempo.
—Por cierto, muchachito.— se acerco peligrosamente a Sonic mientras le miraba directamente a los ojos de manera provocativa. —Deberías buscar un doctor, o serás madre muy pronto. —Le dijo después mientras le sonría de lado, provocando el miedo y exasperación del chico. —Depositaron sus huevecillos dentro de ti.
Y antes de que pudiese seguir con aquella conversación que le resultaba tan graciosa el sonido de algo impactando contra el piso le hizo centrar su atención en la fuente del sonido.
El chico se había desmayado. La falta de sangre y la reciente noticia habían sido demasiado para él.
Suspiró con aburrimiento y con un hábil movimiento le sujeto a su cuerpo mientras le hacía señas a Amy de que le siguiese.
—Tu novio es bastante débil…—le dijo con fastidio mientras caminaba en dirección a lo que Amy suponía era su residencia.
Negó con la cabeza.
—Él no es mi novio.—Fue lo que atino a decir.
Sínod le miro con incredulidad.
—A juzgar por el deseo que irradias por él, cualquiera pensaría lo contrario.—Comentó después mientras seguía caminando.
Un ligero tono carmín se hizo presente en sus mejillas. ¿Cómo es que ella sabía eso? Y fue cuando la respuesta cayó como un balde de agua fría. Ella era una diosa.
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Despertó de golpe sobresaltado; sintiendo un ligero dolor en ambas piernas. Y fue entonces cuando lo recordó. Comenzó a revisar sus extremidades notando que estas ya estaban cubiertas con vendas limpias.
Suspiró con alivio; mientras centraba su atención en todo lo que había a su alrededor. Estaba en una habitación enorme y juzgar por el decorado podía decir que se encontraba en la época griega.
Miró con detenimiento aquellas enormes pinturas que denotaban posiciones indecorosas y sintió sus mejillas arder. Intentó ponerse de pie, pero el dolor punzante le hizo detenerse.
—Será mejor que no lo hagas, Sonic.—La voz de la diosa le hizo estremecerse unos momentos. —A no ser que quieras que te sangren las piernas y deba amputártelas.
Y ya iba a replicar cuando observó a un montón de sirvientes en paños menores entrar por aquella enorme puerta con un sinfín de platos llenos de exquisitos manjares los cuales tendieron en aquella cama.
—Come, lo necesitaras.
El aludido asintió, más por necesidad que por alguna otra cosa; y decidió atreverse a preguntar.
—¿Dónde está Amy?.
Le observó por un momento con una mueca de fastidio.
—Debe de estar por ahí fornicando con alguno de mis sirvientes.—Le dijo como si aquello fuese usual en ella.
Frunció el ceño al escuchar semejantes palabras. ¿Cómo se atrevía a decir algo así sobre su amiga?
Así fuese la Diosa más poderosa del mundo, ni ella ni nadie insultaría a sus amigos.
—Eso es mentira.—Inquirió con tono de reproche y acusación.
La aludida sintió sus mejillas arder por alguna extraña razón se había comenzado a sentir molesta por el aparente interés entre ambos erizos y aún más si le sumaba el hecho de que el chico irradiaba un vigor que nunca en sus mil años había logrado sentir.
Le gustaba el vigor, la fogosidad y todo aquello tan íntimo y relacionado con los instintos más salvajes de las personas. Por ello, el verle ahí, indefenso, lleno de energía le hacía vibrar.
Le notó observarle con una mirada libidinosa y sintió sus mejillas arder.
Aquella bata de seda que se acentuaba a su voluptuosa figura comenzó a abrirse lentamente provocando una parálisis y nerviosismo en el de púas azules.
Sonrío con soberbia y se mostró ante el, tal cual era. Probaría esa vitalidad aunque fuese lo último que hiciese.
Quería moverse, salir corriendo de ahí pero por alguna extraña razón su autocontrol se había ido al diablo; la observó acercarse lenta y peligrosamente hasta el.
Y antes de que pudiese siquiera dilucidar la situación en la que se encontraba, ella le besó. No era un beso simple y delicado como los que solía darle a su novia, no, aquello era tan pasional, tan fuerte, tan… tan doloroso.
El dolor en su labio inferior a causa de la mordida que ella le propino le hizo regresar a la realidad. La apartó bruscamente de su persona y sintió un dolor punzante en sus extremidades.
—Oh, Sonic… ¡hazme tuya!—le exigió la Diosa mientras se abalanzaba nuevamente sobre el, comenzaban a forcejear.
No entendía exactamente qué era lo que estaba pasando; pero fuese lo que fuese no le permitiría abusar de él.
—No…—Intentaba decir mientras hacía el vano intento por quitársela de encima.
No supo exactamente cuánto tiempo transcurrió, de alguna forma el tiempo pareció acelerarse y detenerse al mismo tiempo, nunca en toda su existencia había experimentado tanta desesperación.
Y sin embargo, aquel milagro de último minuto hizo su aparición.
Un golpe sonoro se hizo presente en aquella escena y lo que aconteció segundos después no pudo entender si le aterró o maravilló.
Allí estaba Amy con un enorme martillo entre sus manos y aquella mirada asesina que en muy pocas ocasiones había visto.
Había asestado un fuerte y certero golpe en la cabeza de aquella Diosa provocando que cayera desmayada casi al instante provocando el desconcierto en la chica de ojos verde.
—Para ser una Diosa, eres muy débil y degenerada.—Le dijo cómo si esta pudiese escucharla.
Le costó asimilar unos segundos la llegada de su compañera; la miró de arriba abajo un momento y sintió un gran peso salir de su interior.
—Gracias…
Ella simplemente se limitó a sonreír de lado.
—Hay que salir de aquí antes de que despierte.—Le dijo mientras se disponía a salir de aquella habitación, más una figura masculina se lo impidió.
Un conejo prácticamente idéntico en apariencia se hizo presente entre ambos erizos provocando que ambos se pusiesen modo de alerta.
Este les observó de arriba abajo y sonrió.
—Veo que mi hermana ha causado problemas.—Dijo el hombre mientras se disponía a entrar en la habitación y caminar hasta donde se encontraba su consanguínea. —Una enorme disculpa… mi hermana no está muy bien de la cabeza.
Se miraron perplejos entre sí; dudando de que aquella situación fuese real. Todo era tan jodidamente anormal.
Y casi como si aquel sujeto hubiese adivinado su pensamiento se dispuso a proseguir.
—Esto de los poderes sobrenaturales y el contacto prolongado con los Farkuk's a afectado su cerebro.—Dijo con un tono burlón. —Por cierto, Arlon.
Decidido, aquello simplemente era una pesadilla. Ni siquiera en sus sueños más locos se habrían visto envueltos en una situación tan inverosímil y retorcida.
Se miraron los rostros, casi como si esperaran que uno de los dijese "Caíste", pero tales palabras nunca llegaron.
—Es comprensible que todo esto les resulte extraño. —La voz penetrante del hombre les trajo nuevamente a la realidad. —No sé preocupen, Sonic y Amy. Ya no vivirán más situaciones inverosímiles.
Y de alguna forma aquello había logrado terminar con la poca cordura que le quedaba, logrando que explotara.
—¿Hay algo peor qué casi ser violado, dos veces el día de hoy?.—Cuestiono de mala gana el chico mientras se cruzaba de brazos y miraba a un punto "x" en la pared.
—Un tercer intento.
Negro.
Todo se volvió negro.
Aquello había sido demasiado para su salud mental, no supo cómo, simplemente se desplomó.
La mirada de desconcierto de Amy no se hizo esperar; se colocó a su altura y comenzó a intentar socorrerlo.
—¿Qué le has hecho?—Exigió saber.
—Las mentes débiles suelen sucumbir ante una sobrecarga de información. —Aclaró su garganta.—Estará bien, déjalo dormir.
Habría deseado darle un puñetazo en la cara a aquel molesto sujeto, pero lo cierto era que hasta ella conocía sus limitaciones y aunque le molestase aceptarlo, el estaba fuera de sus posibilidades.
Guardo silencio, indicando que se encontraba molesta y decidió colocar a Sonic nuevamente en aquella cama que ya se encontraba libre de la presencia de la Diosa.
Lo observó por unos breves momentos y sintió un ligero sonrojo posarse en sus mejillas, era endemoniadamente lindo. Se reprimió mentalmente por aquel absurdo pensamiento y se dispuso a salir de aquella habitación.
Camino sin rumbo fijo por aquellos interminables pasillos hasta toparse con lo que parecía ser un balcón. La noche había tocado las tierras de aquel extraño planeta, pero la belleza que emanaba era casi hipnótica.
Se quedó absorta unos momentos, necesitaba sentirse mejor consigo misma y serenar sus pensamientos. Todo lo que había acontecido ese día aún no podía ser asimilado.
—La soledad es mala para el alma.—La voz del hombre que decía ser un Dios le hizo estremecerse.
Aquel sujeto le inspiraba demasiada desconfianza.
—No necesito tus consejos.—Fue lo único que atino a decir.
La cara del sujeto pasó de una seria a una de absoluta ternura; no sabía a ciencia cierta qué era lo que podía hacer, pero por alguna extraña razón no podía evitar pensar que leía sus pensamientos.
—Tienes mucho valor… —guardo silencio unos momentos. —Eres una virgen un poco tonta, según veo.
Frunció ligeramente el ceño y decidió omitir aquel comentario. No era algo que ella discutiese abiertamente con nadie; y mucho menos con alguien como él.
Opto por salir de ahí, lo último que quería era a alguien dictando sus defectos y burlándose de su nula experiencia sexual.
—No es un capricho tonto.—Le dijo de pronto causándole confusión.
Enarcó una ceja sorprendida y le observó.
—¿Qué?...
—El amor jamás será un capricho tonto cuando das todo sin recibir nada a cambio. —La voz del sujeto cambió a un tono más cálido. —Conserva el lazo y regrésalo a su origen.—Le dijo mientras sonría enigmáticamente.
No comprendió exactamente que era aquello que intentaba explicarle, por lo cual dudo un momento en preguntarle que quería decirle.
—A veces, las personas toman decisiones que creen correctas porque las circunstancias les indican que es así… —Comenzó a hurgar en uno de sus bolsillos, como si buscase algo muy importante. —Pero, lo que el destino ha unido, los mortales no pueden soparlo. —Le dijo después mientras le tendía una pequeña piedra color verde brillante, muy similar a una esmeralda. —No es lo que estaban buscando, pero les servirá para su cometido.— sonrío ligeramente. —Considéralo como una disculpa por el comportamiento de mi hermana.—Dijo después.
Sintió sus mejillas arder; observó aquella piedra que en apariencia no parecía gran cosa, pero si aquel "Dios" se la estaba obsequiando era señal de que realmente debía servir para algo mucho más importante que brillar.
—Gracias.
'.'
Había despertado con resaca aquella mañana, no sabía con exactitud que era hora, pero a juzgar por la posición del sol, probablemente pasaban de las diez de la mañana. Frotó sus ojos de manera perezosa y se estiró de igual manera.
Se puso de pie con la firme intención de buscar a Amy; lo cierto era que sus piernas se encontraban bastante mejor y tenía muchos más ánimos de los que había tenido en mucho tiempo.
El incidente de la noche anterior había quedado preservado en su memoria como un incidente bochornoso que no quería seguir recordando. Lo cierto era que le daba algo de pena admitir que no se había sentido cómodo ante la idea de dejar que una loca ninfómana abusara de él.
Después de todo, ¿Quién en su sano juicio habría puesto objeción a semejante situación? No lo entendía del todo; y no era porque hubiese recordado que tenía una novia a quien no veía desde hacía más de un mes y que sus instintos más bajos habían sido alterados.
No, aquello no le había detenido.
Aquella espinita de moralidad alterada debido a su amiga seguía latente en su pecho. No entendía del todo por qué había mantenido esos pensamientos, pero lo cierto era que no podía evitarlo.
¿Era acaso que había comenzado a verla de un modo distinto?.
Se tensó ante la idea. ¿Cómo podía ser eso posible? Y mejor aún, ¿Por qué le afectaba tanto? Ella había decidido poner una barrera emocional entre ambos y de cierta manera era algo que no le desagradaba del todo. La idea de mantener una distancia era algo que en antaño le hubiese fascinado, pero ahora todo era diferente.
Quizá se debía a la cercanía que habían mantenido, o puede que simplemente su mente le estuviese jugando una mala pasada, pero lo cierto era que no le agradaba del todo la idea de alejarse de ella.
Suspiró; lo mejor era alejarse de todos esos pensamientos que no hacían más que confundirle en grandes cantidades.
Pero la realidad era diferente, de alguna manera sentía que era presa de algún escritor cruel al que le gustaba jugar poco a poco con su cordura, casi al punto de volverse completamente loco.
Sonrío ante la idea, aquello era una gran tontería.
—Sonic.—La voz de Amy le hizo salir de sus absurdos pensamientos. —Es hora de irnos.—Le dijo la chica mientras le dirigía una media sonrisa, poco usual en ella.
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Puede que en algún momento hubiese dudado de sus sentimientos, pero ahora todo tomaba un rumbo diferente; el camino silencioso, así como las diversas he inverosímiles situaciones que habían acompañado aquella aventura no hacían salvo convencerle de lo que ya sabía en un principio.
Estaba perdida he irremediablemente enamorada de Sonic The Hedgehog.
¿Debía hacer algo para atentar contra lo inevitable de la situación? Ya a estas alturas no había nada que pudiese hacer.
Todo lo intentado no hacía más que restregarle en su cara que no podía huir de él.
Por ello, el silencioso camino de regreso a la guarida de Eggman no hacía salvo aumentar el suplicio al que se veía sometida desde que lo conoció.
Miró con aparente interés aquella piedra que le había sido entregada por aquel que decía ser un Dios y nuevamente aquellas palabras resonaron en su mente.
"Lo que el destino a unido, los mortales no pueden separarlo"… aquellas palabras que se habían clavado en el fondo de su corazón no hacían si no confundirle de sobremanera.
Más que confundirle, le indicaban que debía perder toda esperanza; aquello no era sino el fiel testimonio de que Sonic y Sally debían estar juntos; se habían unido y nada ni nadie podría separarles.
Y aunque aquello no hiciese si no agravar su suplicio, era la realidad. La realidad era la más cruel de todas, aquella que no hacía salvo herir sus anhelos.
—Amy…—La voz de su verdugo le trajo nuevamente a la realidad. —¿Te encuentras bien? Estas pálida.
Asintió ligeramente con la cabeza.
Y aquella fue la última vez que cruzaron palabra en todo el viaje.
Ninguno dijo nada más, no había algo de lo que pudiesen discutir, salvo de lo que, para ellos era lo mejor. Absortos en su propia realidad, habían olvidado aquella cosa que les había convertido en amigos.
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—Han vuelto ya.—El hombre en forma de huevo se encargó de hacer obvia la situación. —Francamente esperaba que tardaran mucho más.—Admitió después un tanto decepcionado pues había perdido su apuesta con Shadow.
Amy simplemente se limitó a mirarle feo.
—Cierra la boca.— Sonic frunció el ceño—Hemos pasado un sinfín de penurias para nada… ¿Me oíste? —su voz cambio a un tono chillón. —¡Para nada!.
El hombre de extraño bigote enarcó una ceja visiblemente sorprendido.
—¿A qué te refieres, rata azul?.
—¡Las malditas esmeraldas Sínod no existen!
Un silencio incomodo se hizo presente en la habitación.
—Ha perdido nuevamente, Doctor.—Fue Shadow quien interrumpió aquel silencio haciendo acto de presencia en la oficina de Eggman.
Sonic y Amy se miraron unos segundos, perplejos.
—¿Es que acaso sabías que no existían?.—Cuestionó ofendido el erizo.
Eggman simplemente se chupó los dientes en una clara señal de indiferencia.
—Maldito internet…—Refunfuñó por lo bajo, cosa que no pasó desapercibido por los recién llegados.
—¡Serás idiota!...—Y ya iba a lanzarse sobre él, cuando la única fémina de la base intervino.
De su bolsillo izquierdo tomó la pequeña joya que le había sido entregada.
—No es lo mismo, pero funcionará de igual modo. —Dijo para después simplemente salir de aquellas cuatro paredes.
Eggman miró con cierto detenimiento aquella joya y sonrió victorioso, después de todo se había salido con la suya.
—¿Y ahora qué?—Preguntó sin ganas el erizo azul.
Pasaron al menos cinco minutos antes de que su pregunta fuese contestada.
—En media hora mi sistema estará completamente listo y podrán estar completamente seguros en sus sacos de carne.
Bufó con fastidio y ligera alegría y se dispuso a salir; al fin podrían salir de aquel lugar metálico y regresar a su hogar. Claro, si todo salía bien y Eggman no cometía alguno de sus acostumbrados errores.
Al fin sería hombre al cien por ciento sin errores.
Al fin su vida volvería a la normalidad.
—Faker…—Fue Shadow quien le había seguido.
—¿Qué?.
Una mirada fría obtuvo como respuesta.
—¿Qué pasara después de que recuperes tus extremidades?—Cuestionó con aparente interés.
Lo observó, presa de una gran incertidumbre y ligera molestia.
—No es asunto tuyo.
—Debí ser más específico: ¿Qué pasará entre tú y Rose cuando todo esto termine?—Inquirió altanero, como era costumbre.
La mirada de incomodad se hizo presente entre ambos erizos.
—No lo sé…
Un bufido de molestia se escapó de los labios del poseedor de ojos color carmín.
—Eres un completo imbécil…—Fue lo único que se limitó a decir antes de desaparecer tal y como había llegado.
Y toda aquella emoción que le había invadido debido a la idea de regresar a su cuerpo había desaparecido otra vez.
Estúpido Shadow, siempre tenía que joderlo todo.
.
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.
Continuará…
He tenido un sinfín de problemas con la realización de este capítulo en particular…
Lo he escrito al menos seis veces antes de poderlo terminar en su totalidad, sea como sea, la recta final está por llegar… ¿Lograran nuestros coloridos amigos resolver sus líos sentimentales, o el destino les jugará una mala pasada? (xD)
Se cuidan y muchísimas gracias por leerme y apoyarme en todo este tiempo, de verdad, lo aprecio muchísimo...
Atte.
Gri.
