Disclaimer: Todos los personajes le pertenencen a J.K. Rowling. Menos Kevin que es mi hijo :)
Cáp. 21: Control
Hermione miraba en dirección a la puerta por la que Malfoy había salido segundos atrás.
Una avalancha de sentimientos se removía en su interior.
Sus manos y piernas temblaban, no se atrevía a bajarse de la mesa, porque sabía que quedaría estampada en el suelo como una alfombra, si es que de la firmeza de sus piernas dependiera.
Su vista estaba fija en el suelo, sin atreverse a levantarla, porque a pesar de estar completamente sola en esa sala, aun se sentía muy avergonzada por lo que acababa de pasar. No quería pensar que así fuera, pero su encuentro con Malfoy había sido… muy pasional. Mejor dicho había sido un desborde de pasión y nada más. No hablaban, no compartían. Eran solo besos y caricias, y la confundía aún más no saber si eso la fastidiaba o no.
Estaba completamente retraída en sus pensamientos, cuando a lo lejos escuchó la voz de Ginny, que probablemente gritaba desde algún lugar de ese pasillo
-¡…por eso Jake… es tan divertido estar contigo!
De pronto Harry entró y cerró la puerta apoyando su frente en ella luego del portazo. Hermione se asustó de verlo ahí. Intentó arreglarse la ropa y el cabello antes de que se volteara.
-¿Harry? – preguntó dubitativa cuando volvió a colocar su blusa donde correspondía.
El chico dio un respingo. Al entrar no se había volteado a mirar si había alguien en la sala. Miró de reojo por sobre su hombro izquierdo, y al reconocer a Hermione, suspiró y sus hombros se relajaron.
-¿Hermione? ¿Qué haces aquí? – Harry avanzó hasta la ventana abierta que había del otro lado del salón – creo que el viento te ha despeinado un poco – agregó cerrándola.
La castaña enrojeció levemente, mientras dirigía su mirada hacia algún sitio lejano a Harry.
El chico se sentó en una mesita frente a ella, mientras su mirada se perdía en el exterior.
-¿De qué escapas? – preguntó Hermione con una sonrisa comprensiva.
-No estoy escapando… es solo que… Ginny… ¿sabes?
-Si, creo haberla escuchado – sonrió Hermione
-Si… bueno, a veces preferiría que ella tuviera novio o que al menos me hablara para saber que no me odia, pero no sé que es lo que quiere realmente – exclamó y sus ojos casi se desorbitaban - ¡las mujeres son muy complicadas!
-…y los hombres tan simples ¿no? – agregó Hermione alzando una ceja ante el comentario.
Harry sonrió.
-Más simples que ustedes al menos. – Se rió – ustedes cambian de opinión y de ánimo todo el tiempo, no hay como saber de que humor se levantan, como tú, que has estado distraída últimamente.
-No se a que te refieres Harry, he tenido mucho que hacer y mucho que estudiar, pero nada más.
-Te vi el otro día en Transformaciones, Hermione. Estabas mirando por la ventana, en otro mundo ¡No estabas escuchando a McGonagall! – exclamó con entusiasmo – Eso me hace creer que nada en este mundo es imposible – sonrió divertido.
-Bueno, puede que tal vez un poco… - aceptó con la mirada perdida en los bosques y una sonrisa en el rostro.
-A eso me refiero, todo hay que adivinarlo, no es contra ti, porque gracias a Merlín eres mi mejor amiga y entre amigos las cosas son más simples. Pero he tenido que averiguar que estas distraída. – Comenzó un tanto dudoso – y he estado observando a algunas chicas y creo que estás enamorada – soltó de pronto y Hermione lo miró como si su cara se estuviera deformando.
-¿QUÉ? ¡Harry, qué dices! Estás demente, estoy preocupada por los éxtasis que ya falta un poco más de un mes… y no he estudiado lo suficiente.
-¡Lo niegas! Yo estoy seguro de que es así, no lo había mencionado antes porque no lo estaba… y además porque estaba Ron y él es muy sobre protector contigo – dijo Harry rascándose la cabeza.
-¿Por qué crees eso? – preguntó Hermione intentando desviar el tema hacia otro lado, que no fuera la obvia pregunta de quién era su enamorado.
-Pondré el ejemplo más simple del universo – dijo Harry moviendo las manos para explicar – a Malfoy le desagradan los muggles y sus cercanos y nos lo hace saber y también que adora a… a él mismo. Es fácil saber que a Malfoy no le gustan los nacidos de muggles y que se ama, es muy simple.
-Claaaro… buen ejemplo, Harry, tan simple… - dijo Hermione mirando hacia afuera para esconder el horror que sentía.
-O como Ron, a Ron le gusta la comida y come más que todo Gryffindor junto, a Ron no le gusta estudiar y no lo hace a menos que tu varita apunte su nuca – exclamó con una sonrisa – en cambio a ti te gusta un chico y no me quieres decir quién, y pareces distraída y alterada a momentos
Hermione se quedó unos segundos en silencio, enumerando las posibilidades de cómo terminaría la conversación. "puedo fingir un desmayo y no hablaría más" pensaba como escapatoria en caso extremo.
-¿Es Kevin? – preguntó Harry temeroso de la reacción de su amiga.
-Es… es bastante complicado. No voy a negártelo – empezó Hermione sonriendo – jamás pensé que se darían cuenta, pero si estoy interesada en alguien, solo que no puedo decirte quien es…
-¿Por qué?
-Complicado – fue su única respuesta, y sonrió como disculpándose.
-¿Eres feliz? – Preguntó Harry preocupado - ¿Te hace feliz?
Hermione lo miró un instante, y agradeció simplemente por tener tan buenos amigos, porque aunque lo había dudado, ellos si estaban atentos a lo que le pasaba, si les importaba. No los detalles… después de todo, eran chicos, y pocos eran como Kevin que notaba hasta lo que para ella era invisible, pero Harry ponía de su parte. Y la respuesta… ¿era feliz?
-Al menos lo intento – respondió finalmente. - ¿Qué crees que es mejor? ¿Vivir siempre en lo correcto, esperando que la felicidad venga a ti? O tal vez ¿romper un poco las reglas y jugártela por tu felicidad?
-Creo que la respuesta es obvia – rió Harry – romper las reglas siempre es más divertido.
-Bueno… depende de cuanto se rompan – pensó Hermione en voz alta – voy a darte un consejo, si aun sientes algo por Ginny, ignora todo lo que dice, simplemente toma en cuenta sus acciones. La respuesta que tú buscas está clara en sus ojos… casi impresa en su frente Harry. Si no lo ves… vamos a buscarte otro par de gafas.
El chico sonrió y luego ambos se levantaron para ir a cenar.
-o-
Hermione estaba recostada en su cama, repasando pociones de nivel avanzado. Kevin tenía tutoría con Astoria, y Ron había salido corriendo a penas había mencionado la palabra estudio, y por supuesto, se había llevado a Harry arrastrando con él.
Desde temprano en la mañana que por su mente daba vueltas el recuerdo de Malfoy diciéndole "nos vemos mañana", no podía evitar sentirse usada, como un objeto, o como simplemente una chica más en su lista, aunque le jurara que no lo era. Y es que era siempre él quien asumía el control de todo. Él decidía si se veían, o si se besaban, o si estaban ambos de buen humor. Pero a la vez también sentía algo de emoción. Él quería volver a verla, y volvía al mismo dilema, era él, pero ella ¿quería?
Una lechuza negra se paró en el alféizar de la ventana abierta junto a su cama. Llevaba una notita atada en su pata, y como no había nadie más en la habitación Hermione se levantó para soltar la nota. Una de las caras tenía su nombre escrito en tinta verde.
Mariposas revoloteando en su estomago.
Desdobló lentamente el papel, mientras volvía a su cama. Se sentó en ella y antes de leer la nota, observó como se alejaba la lechuza del castillo. Solo había dos líneas escritas en el centro de la pagina:
"En cinco minutos, en el salón.
PS: no podrás llegar cinco minutos antes"
No pudo evitar esbozar una sonrisa. Siempre encontraba la manera de ser odioso. ¿Por qué eso tenía que encantarle?
Cada vez que se detenía a pensarlo terminaba medio enfadada con ella, medio enfadada con el mundo, así que decidió que esta vez no meditaría tanto.
Pero había un cambio que hacer en este asunto.
Se levantó rápidamente y prácticamente trotó hasta el salón. La puerta estaba entreabierta. Él ya estaba ahí. Respiró hondo varias veces, armándose de valor. Luego entró con la frente en alto y cerró la puerta tras de sí.
-Justo a tiempo, Granger. Oh, espera, eso significa ¿tarde para ti? – preguntó el rubio arrastrando las palabras, con un falso tono inocente.
-Muy gracioso. Debo reconocerte el merito del ingenio. A veces demuestras que tu cabeza no solo está ahí para sostener esos mechones platinados que se vienen a tu frente – rebatió sin demora, dejando levemente impactado a Malfoy. No es que fuera algo muy notable. Pero ella lo conocía y sabía que cosas indicaban qué.
Sus pupilas siempre se volvían levemente más pequeñas cuando imperceptiblemente abría sus ojos, en un mínimo gesto de sorpresa. Hacían que su expresión pareciera aún más fría, si es que eso era posible.
Malfoy se quedó en silencio unos segundos. Luego una sonrisa de medio lado se dibujó en sus labios y avanzó hacia ella directamente. Estaba a unos escasos cincuenta centímetros de Granger cuando su brazo se estiró y se apoyó en su pecho, obligándolo a detenerse.
-¿Qué…? – exclamó confundido, pero con una leve sacudida de cabeza, hizo presión para que Granger cediera.
-No te acerques a mí. Esto es lo más cerca que estaremos hoy – exclamó Hermione poniendo toda su fuerza en el brazo que detenía la presión de Malfoy hacia ella, y evitando pensar en los escalofríos que la recorrían por tener tan apoyada su mano en el pecho del chico. Sentía el suave ritmo de su corazón bajo su mano.
-¿Para qué has venido entonces? – preguntó en voz muy baja, apretando sus labios hasta volverlos una fina línea. Estaba comenzando a enfadarse.
Aquí venía el cambio. Ahora, ella quería tener el control de las cosas, aunque fuera por una vez.
-Quería verte
La respuesta tomó por sorpresa al chico, que dejó de hacer presión con su peso. Una delgada línea se dibujo entre sus cejas.
-Pero no quiero otro desborde de pasión – continuó la chica – no hoy – especificó y notó como esto hacía que Malfoy relajara un poco su posición.
-¿Quieres que tomemos el té? – el sarcasmo siempre se le había dado muy bien.
-No, solo quiero conversar, el té puede quedar para otro día.
-¿Qué te hace pensar que yo quiero conversar? – agregó él ácidamente.
-Primero, te aviso, estamos conversando, segundo, si no respondes las cosas que pregunto, no nos vamos a ver más.
-¿Es eso una amenaza? Porque no encuentro nada que me preocupe en ello.
-No, no lo es, o tal vez si, pero para mí. – Respondió sinceramente la chica – estoy aceptando todo, Malfoy. Los encuentros, que tú elijas donde y cuando, mis sentimientos, y ¿sabes? Estoy intentando ser feliz.
-No esperes nada de mi, te lo he dicho mil veces – exclamó molesto.
-No lo estoy haciendo, estoy esperando cosas de mi, y exigiendo cosas de ti.
-No eres nadie para exigirme. Te estas pasando de la raya, Granger. Recuerda que solo eres… - comenzó a amenazar, pero ella se adelantó.
-Voy a ser tu excepción. Yo te he dicho mil veces que no voy a ser una más en tu lista. Si voy a ser algo, al menos quiero también decidirlo yo. Quiero ser parte de esto.
Malfoy estaba entre la histeria, el pánico, y el horror vomitivo. ¿Es que acaso ella se estaba tomando esto como una relación… seria?
Como si leyera su pensamiento, Hermione agregó
-No es que tengamos algo serio, es solo que no siempre vamos a hacer lo mismo – exclamó. – Te lo dije una vez… las chicas sueñan con el amor y todas esas cosas que piensas que no son más que idioteces, pero también te dije que estaba aburrida de soñar con él. Quiero sentirlo. Y voy a arriesgarme a sentirlo por ti, eso te libera, porque no te compromete en nada, soy solo yo la que se compromete.
Malfoy no entendía nada de lo que decía ella. Nunca nadie le había hablado así, ni de esos temas, ni de entregarse tan libremente. Sentía una sensación extraña que le incomodaba.
-¿Qué haces en tus ratos libres? – preguntó Hermione sentándose en una mesa, lejos de Malfoy. El cambio de tema fue tan veloz y tan extremó que el rubio pensó que había estado inconsciente algunos minutos.
-¿Qué? No tengo por qué decirte eso… es asunto mío lo que hago o no.
-Solo responde si o no, entonces. – Suspiró, y sonrió mirando fijamente al rubio, directamente a esos ojos de hielo - ¿Estudias? O te dedicas a molestar a todos los hijos de muggles, o te la pasas con Crabbe y Goyle tramando cosas contra el trío dorado – agregó las últimas palabras haciendo comillas con sus dedos. Eso pareció divertirle a la serpiente, que sonrió mostrando sus dientes.
-Nada de eso
-¿Entonces? – Preguntó confundida, y una ultima idea le vino a la mente – ¿ocupas este cuarto muy seguido en tus ratos libres? – la sonrisa se acentuó en el pálido rostro del chico, pero se limitó a decir
-Duermo.
-¿Dormir? Yo creo que te la pasas más aquí que en tu habitación.
-Me gusta dormir – levantó sus hombros, quitándole importancia. La verdad… hace tiempo que no utilizaba este salón con nadie más que con…
-Bueno, pero tampoco es que duermas todo el día. ¿Qué más haces?
-Duermo – repitió. No tenía por qué agregar que dormir era la única manera de no estar rodeado de sus "amigotes" y que últimamente, la compañía de las serpientes se le hacía insoportable.
-¿Tienes algún horario de estudio? Los éxtasis ya vienen, supongo que estas estudiando.
-No
-¿No has repasado nada de nada?
-Nunca lo he hecho
Hermione lo miró sorprendida, en muchas de las materias, Draco era el siguiente en sacar las mejores notas después de ella… Sintió un espasmo de estrés de solo pensar en no estudiar nada antes de sus éxtasis.
-¿Cuántas novias has tenido? – preguntó de pronto ella.
Malfoy miraba hacia el exterior, se sentó en una mesa que estaba directamente frente a Hermione, pero en el otro extremo del salón.
-Ninguna… o… una…
-¿Astoria? – preguntó ella y él simplemente asintió una vez. - ¿Y Briseida?
Malfoy se giró hacia ella, por un momento se extrañó, pero luego recordó la "cita" que había tenido tiempo atrás, cuando había hecho que Granger se transformara en Briseida, su vecina, con poción multijugos. Pensó un segundo su respuesta. Una sonrisa se dibujaba en su rostro.
-Ella no.
-¿Y por qué sonríes?
-Es la única mujer que me ha rechazado – comentó él restándole importancia – se que ahora se arrepiente.
Hermione sintió una pizca de algo parecido a los celos. Una mujer se había marcado en su vida por rechazarlo. Ella también lo había rechazado una vez… aunque… duró poco el rechazo.
-¿Por qué dices que ahora se arrepiente?
-Porque yo iba tras ella cuando era pequeño, antes de venir a Hogwarts… ella nunca quiso ser mi novia, se lo pedí… un par de veces. Pero puedo ver como me mira ahora. – una sonrisa de completa satisfacción maléfica se dibujó en su rostro. Y ella estuvo a punto de sonreír también.
-No puedo imaginarte con menos de 10 años persiguiendo a una chica y que además ella te rechazara.
-Se que parece imposible que alguien pueda rechazarme, están a la vista todos los motivos para no hacerlo, y hay motivos muchísimo más grandes, pero no están a la vista – insinuó pervertidamente.
Hermione cayó tarde en su comentario, y su cara se desfiguró de repulsión.
-Es un asco lo que dices.
-No es lo que dicen otras.
-Es lo que yo afirmo y con eso basta por ahora – exclamó subiendo el tono. Mientras Malfoy se divertía.
-Santurrona
-No me llames así, tengo nombre.
-¿Hermione?
-Muy bien, casi pensé que no lo sabías. – exclamó ella, aunque sintió un escalofrío recorrer su columna al oír su nombre en esa fría voz. -¿Te gusta ser tan arrogante y… tan… tú? – preguntó de pronto
-No se a qué te refieres – respondió confundido.
-Ya sabes, comprar siempre lo más caro, y hacérselo saber a todo el mundo, en especial a aquellos que no lo tienen
-¿Cómo Wesel? – Hermione simplemente continuó mirándolo sin cambiar de expresión – No es mi culpa que mis padres hayan tenido dinero, ni que sus padres lo hayan hecho. Siempre tuve las cosas más finas y costosas y estoy acostumbrado a eso, no tengo la culpa de haber nacido en una familia bien acomodada.
-Es extraño que esa sea tu excusa.
-¿Por qué lo dices? No es una excusa.
-Porque yo tampoco elegí nacer en una familia muggle, pero me haces cargar con eso como si fuera mi culpa.
Malfoy se quedó en silencio. Tenía razón. Siempre lo había sabido en el fondo, pero siempre su excusa había sido valida para él nada más. Y a fin de cuentas, era cierto, siempre le habían explicado que no tenía que dejarse pasar a llevar, que su familia era como era y era lo que le había tocado, pero nunca había tomado como ejemplo a un muggle, simplemente sabía que eran la escoria del mundo mágico.
-¿Sueñas? – preguntó de pronto Hermione, para cambiar el tema. Era feliz con haber plantado ese pensamiento en él. Ahora continuaba su semi-conversación.
-¿Qué? – se extrañó el chico.
-Dijiste que duermes en tus ratos libres, ha de ser bastante, y yo pregunto si sueñas. Si recuerdas lo que sueñas o simplemente duermes en blanco.
Los ojos del chico vagaron por la habitación, hasta volver a posarse en ella. Buscaba la respuesta que él no había intentado encontrar antes, y se dio cuenta de que incluso cuando no estaba dormido, soñaba. Soñaba con una sola cosa desde hace un tiempo.
Con ella.
-No – respondió firmemente.
Hermione suspiró largamente.
-Es hora de irme, voy a obligar a Harry y a Ron a estudiar – dijo levantándose y caminando hacia la puerta.
Malfoy la miraba confundido.
-¿Eso es todo? – preguntó y su voz se notaba cargada de molestia.
Hermione se volteó hacía él, soltando el pomo de la puerta. En tres pasos largos estuvo justo frente a él, una sonrisa se dibujó en sus labios y en un abrir y cerrar de ojos, ella lo besó.
Un segundo tardó Draco en reaccionar y darle rienda suelta a lo que había estado deseando desde el día anterior, y desde ya hace mucho tiempo. Desde la primera vez que sus labios se unieron, no deseaba otra cosa más que volver a ellos.
-Nos vemos – dijo Hermione separándose de él – tú dirás cuando. Y esta vez, fue ella quien se fue.
Esta vez ya no tengo perdon, tardé mil años en actualizar la historia. Es más... fue el año pasado. Incluso tuve que volver a leer mi propio fic para recordar bien de que iba para no meter la pata con cualquier cosa... pero prometí que no iba a abandonarlo y aquí estoy. Seguramente muchas de ustedes ya habrán perdido el hilo de la historia, y no lo continuen, pero para las que sí, les agradezco por esperar y prometo no tardar tanto para actualizar el proximo capitulo. Me faltaban dosis de amor... despues de ver mil comedias romanticas, estoy de vuelta.
Ya dije una vez que yo no paro hasta terminar este fic, esa promesa sigue en pie. Tal vez tarde, pero lo voy a terminar. Agradecimientos del chap anterior
Capitulo dedicado a Thunder, por seguirme insistiendo siempre para que siga escribiendo la historia. Sin personas como tu, no habrían tantas historias. Te lo aseguro.
Gracias por seguir pasando =)
Espero leerlas en este capitulo tambien. Gracias por su apoyo!
Dejar Reviews quema calorías ;)
