¡Hola a todos!
MUCHAS GRACIAS por todos sus mensajes de apoyo.
Este es uno de los capítulos más difíciles que tuve que escribir, así que espero que sea de su agrado.
AkiraSendoh17: GRACIAS por todo el aguante. ¡Este capítulo va dedicado con mucho Nagisa de por medio! jajajaja
¡Nos vemos!
CAPÍTULO 21: EL AMOR CRECE EN UN CLOSET PECAMINOSO
Las tardes de domingo siempre tenían la particularidad de abarrotar el centro comercial de gente. Así como la tienda Zero, donde Matsuoka Gou estaba caminando buscando la sección de complementos dietarios.
Había prometido a sus amigos prepararles el mejor almuerzo del mundo, ya que había desaprobado con creces a cada uno de ellos el día anterior y prácticamente la respuesta generalizada había sido "Entonces prepáranos algo tu". Y ahí estaba, revisando los estantes una y otra vez, cuando a sus espaldas sonaron una serie de voces totalmente familiares para ella, girando su delgado cuerpo para divisar la musculosa figura de su hermano junto a Sousuke, Nitori y… ¿El hermano menor de Mikoshiba-bouchou?... ¿Cuál era su nombre…?
-¡Momo! ¡Deja de hablar y escúchame!- Rin lo regañó para por fin poder avanzar con el programa de ese día. Adquirir nuevos trajes de baño para los nuevos miembros del Club de Natación. Tarea nada sencilla cuando Mikoshiba Momotaro no dejaba de pedir algo colorido, alegre y que reflejara su personalidad en el agua.- Busquen lo que necesiten, y piensen sobre todo en la funcionalidad.-
Nitori caminó unos pasos hacia su derecha para revisar los trajes cortos, quizá pudiera comprar uno también. Rin volteó hacia su mejor amigo, que se dedicaba a revisar los que llegaban por sus tobillos. Solían tener el mismo estilo para vestir al momento de competir. Solo en eso se asimilaban en el agua…
-Lamento haberte hecho venir, Sousuke.- Le dijo acercándose a él. La mirada cian de su mejor amigo se posó en él, negando con la cabeza.
-Está bien, no me molesta. Además pensaba comprar uno nuevo de todas formas.- Y su conversación fue interrumpida por la melodiosa y fina voz de la menor de los Matsuoka.
-¡Onii-chan! ¡Sousuke-kun!- Y se acercó a ellos sonriendo de oreja a oreja, haciéndolos girar hacia ella totalmente sorprendidos.
-¡Gou!-Dijo el pelirrojo levantando una ceja.- ¿Qué haces aquí? ¿Haru y los demás vinieron contigo?- Preguntó mirando de lado a lado en busca de sus amigos, sin notar la mirada de incomodidad de Sousuke a su lado ante la mención de Nanase. Gou negó con la cabeza aun sonriendo antes de responder.
-No, solo estoy yo. Vine a comprar unas cos…- Y un huracán pelirrojo se apareció frente a ella, ignorando el concepto de espacio personal.
-¡GOOOOOOOOU-SAAAAAAAAAAAAN!- Gritó con su característica voz ronca. El sonrojo masivo en sus mejillas bronceadas se vieron en primer plano cuando se plantó a solo centímetros de su rostro, haciéndola retroceder medio paso por el impacto visual.- ¡¿ME RECUERDAS?! ¡SOY YO!-
-Eh...Si. Kent…¿Kentar….?-
-¡MOMOTARO!- Gritó haciendo cada vez más grandes sus ojos dorados.- ¡Mikoshiba Momotaro! ¡Soy de primer año! ¡Me llaman la Nutria de Japón! ¡Mi comida favorita son las hamburguesas con queso y mi spaghetti preferido es e….!-
-Momooooo-.- Y la vena en la frente de Rin creció dos talles en un segundo, llevándoselo de una oreja pese a sus quejas y llantos hacia una estantería donde le entregó un speddo para que se probara. La forma en la que Rin le explicó que por su estilo pesado en el agua ese traje sería el más indicado para él pareció llamar por completo su atención y el rostro se le transformó a uno de total concentración. Gou rió divertida cubriéndose levemente los labios mientras Sousuke le dedicaba una mirada intrigado.
-¿Pasa algo?-
-¡Nada!- Y se dio media vuelta riendo.- ¡Nos vemos pronto, Sousuke-kun!- Y vio la delgada figura de la menor de los Matsuoka alejarse con brío por los pasillos de la sección deportiva, desapareciendo tras los estantes llegando a la esquina. Los gritos de Momotaro al darse cuenta que el objeto de su afecto más profundo ya no estaba partió el aire en mil pedazos, solo para que Rin le tapara la boca casi con su puño completo. Sousuke solo pudo rascarse la cabeza, pensando en cómo rayos se había metido en un equipo así. Y vio el rostro de su mejor amigo como si la respuesta le hubiera llegado inmediatamente.
-Bien…-Dijo tomando un traje de baño lo suficientemente largo como para que le llegara a sus tobillos.- Hagamos que todo esto valga la pena.- Y se metió al probador más cercano, riendo de los gritos de ambos para sus adentros.
-¡Ah! ¡Sousuke-kun!- Gritó la peligranate volviendo sobre sus pasos, viendo la cabeza del moreno asomar por detrás de la cortina.- ¿Tienen Onii-chan y tu algo que hacer esta noche?- Le preguntó alegre. Sousuke solo pestañeó varias veces.
-¡Mako-chan! ¡Te tocó "Gran Suerte!- Gritó con ganas Nagisa mientras leía por encima del alto hombro el papel de la fortuna que su amigo y Capitán había sostenía entre sus largos dedos.- La persona que esperas vendrá. Si juegas algo ganarás. Si empiezas un viaje, te irá bien.-
-Wow, ¡qué bueno!- Dijo con una sonrisa amplia sonrojándose al pensar en los buenos augurios. Rei desvió su atención hacia la derecha para notar que Haruka-Sempai sentado en unos escalones del Templo que solían visitar siempre que tenían un Torneo cerca.
Habían ido varios reclutadores para ver a su Sempai en el transcurso de dos semanas pasadas el Torneo Prefectural, y hasta él podía notar la presión que ejercía ese hecho en Haruka. Y en su nado.
Se acercó a él a paso ligero mientras la luz de la tarde comenzaba a golpear sus espaldas levantando el calor emanando del suelo.
-¿Que conseguiste tú, Haruka-Sempai?- Le preguntó.
-También "Gran Suerte".- Le respondió haciendolo foco de su mirada azulina.
-A mí me tocó "Media Suerte". Dicen que hay menos de esos por caja que "Mala Suerte", así que puedo considerarme como si hubiese sacado "Gran Suerte" o más, HAHAHAHAHAHAHAHAHA.- Y su risa sonaba como si se estuviera convenciendo realmente de lo que decía.
Haru lo miraba tratando de comprender por qué su kohai reía de esa forma, hasta que lo vio tomar aire profundamente y volver a verlo con seriedad. La voz de Rei sonó profunda, como cada palabra que brotó de sus labios en ese momento.
-...- Haru creyó tratar de preguntar que ocurría, pero la voz del megane le ganó antes de que pudiera murmurar algo siquiera.
-Creo que pase lo que pase y digan lo que digan, la forma de nadar de Haruka-Sempai es hermosa.- Soltó de un solo fiatto.
Los ojos azules se abrieron de par en par sin comprender siquiera lo que ocurría, queriendo preguntarle que estaba ocurriendo, pero Rei continuó.
-Me hace sentir algo indescriptible. Fue lo que hizo que quisiera nadar así…-
-Rei…-
-Por eso creo que está bien que quieras ser "libre", Haruka-Sempai. Al ser libre puedes hacer muchas cosas. Pero creo que su significado más amplio es tener un corazón que no pueda ser atado por nada. Así que no importa lo que elijas, mientras sigas siendo tú.- Y el rostro de su Sempai le dio a entender que lo que había dicho le había llegado profundo, ocasionando que sus mejillas se volvieran rojas y batiendo los brazos como un colibrí se disculpara con un tono híper agudo en su voz.- ¡G-GOMEN NASAI! ¡No quise hacerme el importante!-
Y Haru quedó pensativo.
-¡YA BASTA! ¡¿Cómo lograste que esa olla explotara?!-
-¿¡Y como se supone que sepa eso?!-
-¡Tú estabas vigilándola!-
-¡Pero no tomo decisiones por ella!-
-¡RUKA-CHAN, FUERA DE LA COCINA!- Gritó la peligranate empujando a la muchacha de pecas por el dintel del pequeño espacio donde cocinaban ambas los almuerzos prometidos para los chicos al día siguiente.
Caminó descalza y cabizbaja hasta que llegó al living de la casa donde Steve dormía plácidamente sobre una silla. Se acercó a él para dejar que oliera su mano y refregara su enorme cabeza peluda contra sus largos dedos antes de suspirar.
-¿A tí también te corrieron?- Le preguntó con voz monótona haciendo que el gato abriera los ojos amarillos para posarlos en ella como mirando a una total lunática hablándole a un gato.
Fue entonces que el timbre resonó en toda la casa, haciendo que la pelirroja de pecas girara sobre los talones para ver a su kohai aún en la cocina visible tras la barra del desayuno. Los ojos oscuros la enfocaron directamente con las manos llenas de arroz.
-¡Ruka-chan! ¡Abre! Seguramente es Onii-chan.- Le dijo.
-No me dijiste que invitaste a tu hermano.- Le contestó volteando nuevamente hacia la puerta para abrirla, encontrándose con el muchacho de lacio cabello rojo y la altísima figura de Yamazaki Sousuke.
-Ah…- Quiso decir con la vista fija en el alto moreno, sorprendida por el enorme parecido con la envergadura de su novio. Literalmente Makoto podría hablarle mirándole a los ojos sin agachar la cabeza.
-¡Ah! ¡Ruka! ¡Que sorpresa!- Le dijo Rin con una sonrisa de oreja a oreja en su rostro.- No sabía que ibas a estar aquí.-
-Lo sabías perfectamente, te pasé el mensaje textual de Gou.- Sousuke habló con voz gruesa y firme, conteniendo la risa cuando el rostro de Rin se puso en tonos violeta.
-URUSAI.- Contestó.
Ruka estalló en risa al verlos interactuar. No eran nada como Makoto y Haru. Aunque el sentimiento de verlos juntos se asemejara muchísimo. Se corrió del dintel permitiéndoles pasar y cerrando la puerta tras su espalda.
- ¡Hacía tiempo no los veía! Desde el festival en Iwatobi, ¿verdad?- Les preguntó, cayendo en cuenta de sus palabras.
-Si, el que terminó con Nagisa y tu traumados de por vida.- Rin levantó una ceja. Ruka se incendió como demostraba su rostro.- ¡Hola Steve! Sigues teniendo ese estómago sobresaliendo, ¿verdad?- Dijo mirando al gato gordo durmiendo en la silla, justo antes que se bajara ignorándolo totalmente.
-Te lo mereces.- Le dijo Sousuke dejando unas botellas de té helado sobre la mesa.
-¡URUSAI!- Gritó el mayor de los Matsuoka. Y fue la señal para que Gou corriera desde la cocina hasta donde estaban los tres.
-¡ONII-CHAN!- Y se le lanzó al cuello.- ¡Qué bueno que vinieron! Estaba preparando el almuerzo para los chicos.-
-¿Almuerzo? ¿Qué están haciendo?- Preguntó horrorizado. El rostro de Gou se contrajo en molestia mientras que la pelirroja de pecas de pie junto a Sousuke levantó las manos cual jugador de baloncesto excusando una falta.
-A mi me expulsaron de la cocina. Quien muera mañana no será por mi culpa.- Dijo.
-Técnicamente es tu culpa. Estabas aquí. Eres cómplice.- Dijo Sousuke mirándola desde arriba. Era mucho más baja que él, aunque más alta que Gou.
-Cierto. Necesitaremos ayuda para esconder los cadáveres. ¿Te apuntas?- Le respondió devolviendo la mirada verde cristalina.
-Tengo cosas que hacer.- Y se encogió de hombres.- Al menos que sea en la noche.-
-¡Eso es una bue…!-
-¡DEJEN DE HACER CHISTES TAN NEGROS!- Gritó Rin totalmente rojo. Sabía que el humor de Sousuke era difícil, pero no sabía que podía dispararse tan fácilmente con una oponente digna. Y no podía entender como alguien con ese humor ácido era novia de un sujeto similar a un oso de felpa.
-Parece que Sousuke-kun se divierte.- Murmuró Gou para los oídos de su hermano.
-¿Llamas diversión a eso?- Y los señaló mientras trataba de seguir la conversación sobre donde podrían esconder un cuerpo y cubrir sus huellas para no ser atrapados por la policía.
Gou había comenzado a dar la vuelta hacia la cocina para traer unas papas y poder charlar más amenamente, cuando la pregunta de Sousuke dirigida a su Sempai llegó a sus oídos, haciéndola parar en seco.
-¿De verdad sales con Tachibana?- Soltó ante la asombrada mirada esmeralda de la pelirroja de pecas, y haciendo que su mejor amigo se contorsionara en espanto.
-¿Nani?- Preguntó tratando de comprender a qué venia esa pregunta tan personal.
-¡BAKA!- Le gritó su mejor amigo bramando como elefante, seguido por su versión femenina meneando la cabeza de forma reprobatoria.
-¡Sousuke-kun! ¡Eso estuvo totalmente fuera de lugar!- Dijo desviando la vista a su amiga, que se había cruzado de brazos y arqueado una ceja clara.
-No dije nada malo…- Y sus ojos cían se voltearon a la pelirroja a su lado.
-Desde luego que estoy saliendo con Makoto. ¿Por qué lo preguntas?- Los había visto juntos el día del festival. Los había visto juntos el día del recital benéfico. ¿Qué más pruebas necesita….?
-Porque ahora te escucho hablar más, y es extraño que estén juntos. Porque Tachibana realmente parecía una buena persona…- Soltó con tono grave y maquinal. El rostro de Rin se petrificó. El rostro de Gou-chan siguió su ejemplo. Steve regresó para dormir sobre la mesa. Y Ruka pestañeó tres veces antes de chasquear la lengua desviando las gemas esmeralda hacia el lado contrario.
-Ratas…-Dijo.- Me descubrió…-
Y Sousuke ahogó una risa que hizo alertar a Rin. Era la misma risa que tenía con él. La risa real de Yamazaki Sousuke. Lo vio incorporarse y sonreírle de costado.
-Bueno. Si terminan, llámame.-
-¡ERES UN…!- Gritó Rin sosteniendo a su hermana que se había ruborizado entre la alarma y la emoción de estar viendo una serie shoujo. Pero la voz tranquila de la muchacha lo hizo quedarse en su lugar.
-Gracias por la oferta. Pero lo primero que dijiste nunca va a ocurrir.- Y los blancos dientes en una sonrisa que dejó pasmados a los tres.
Nanase Haruka corrió la silla de su escritorio al entrar a la habitación en penumbras, porque la luz exterior daba la iluminación justa para lo que realmente necesitaba en ese momento.
Al ser libre puedes hacer muchas cosas. Pero creo que su significado más amplio es tener un corazón que no pueda ser atado por nada. Así que no importa lo que elijas, mientras sigas siendo tú.
Las palabras de Rei resonaban en su mente mientras emparentaba su papel de la fortuna con la hoja escrita de su propio puño y letra donde su colegio le pedía elegir una carrera.
Suspiró con fuerza tomando un lápiz de su cartuchera y se puso a escribir sobre ella.
La charla fue totalmente amena. Los tópicos de Torneos, natación, músculos, música, bandas, anécdotas, bromas negras, bromas livianas y más risas fueron todo lo que pudieron oír en la mesa donde los cuatro se sentaron, con Steve acompañándolos.
La tarde de domingo llegó a su fin cuando guardaron los platos y se despidieron en la puerta, con Ruka, Rin y Sousuke caminando a la estación para cada uno tomar el tren en sentido distinto.
Las luces de neón de los faroles no dejaban ningún lugar sin fulgor blanco y amarillo, y ese reflejo lumínico centelleó en los ojos y cabello de la muchacha cuando volteó hacia ellos.
-No es necesario que esperen el tren conmigo. Hay gente de este lado de la plataforma.- Los altos nadadores de Samezuka estaban junto a ella. Rin sonrió ampliamente.
-No sería caballeroso irnos ahora. Queremos verte subir a salvo.-
-¿Desde cuando eres tan caballeroso?- Preguntó Sousuke.
-Hoy estás particularmente molesto, Sousuke…- Le dijo entornando peligrosamente los ojos rojos. Ruka rio fuertemente.
-Son la versión MakoHaru pero con groserías.- Y ahogó la carcajada entre sus finos dedos. Pestañearon al mismo tiempo.
-¿...Ha?- Ruka sonrió con ternura. Ambos quedaron helados.
-Nada. Aún no nos conocemos lo suficiente como para que se adentren tan profundamente en las tinieblas de mi mente.- Y les guiñó un ojo verde en el preciso momento en que el tren se detenía en la plataforma.- ¡Nos vemos pronto!- Y la figura delgada de Ruka desapareció entre la gente dentro del vagón.
Quedaron en silencio viendo como la enorme pieza de maquinaria comenzaba a irse, cuando el Capitán vio la mirada de su mejor amigo. Gruñó en un volumen perfectamente audible, pateándole la pantorrilla desde atrás.
-Te dije que tiene novia.- Le dijo molesto. Sousuke lo miró levantando una ceja morena.
-No sé a qué te refieres.-
-¡Flirteaste con ella!-
-Claro que no lo hice.- Claro que lo había hecho. Y fracasó ante la sonrisa y la frase aniquiladora que le dio. Rin chasqueó la lengua rascándose la nuca antes de sonreírle nuevamente.
-De todos modos pierdes el tiempo. Makoto como novio es totalmente imbatible.- Le dijo girando la cabeza hacia el lado contrario. Tachibana Makoto podría ser considerado el mejor muchacho del Universo, y definitivamente el mejor novio de Japón.
Las cuatro cajas de gran tamaño repletas de deliciosos onigiris, croquetas de cerdo, carnes rebozadas, verduras y todo tipo de alimentos apetitosos se mostraba frente a los cuatro nadadores quienes miraban con asombro como todo parecía refulgir.
-¡WOW!- Gritó Nagisa.- ¿Ustedes hicieron esto, chicas?-
-¡Se ve delicioso!- Dijo Makoto inclinándose para ver mejor.
-Yo me dediqué a mantenerme alejada de la cocina. Todo es creación de Gou-chan.- Dijo la pelirroja de pecas señalando a su amiga sentada a su lado.
-Por el bien de todos…- Concluyó Gou-chan intercambiando miradas. Adoraba a su amiga y Sempai. Pero jamás había visto a alguien cometer tantas imprudencias en tan poco tiempo.
-¿Lo hiciste ayer?- Preguntó Nagisa.
-Si. Fui a comprar todo el sábado y me encontré con Onii-chan y Sousuke-kun en la tienda de deportes…- Y justo cuando iba a comentar la reunión amigable que habían tenido el domingo, fue que Rei unió todos los cabos sueltos al tiempo que sus amigos mordían sus alimentos.
-Momento…¿Por qué estabas comprando ingredientes en una tienda de deportes?-
-Porque necesitaba polvo de proteína.- Contestó.
El silencio sepulcral y el gusto a chocolate emanando de los onigiris que Makoto y Haru comenzaron a comer fue contrapuesto con el grito de alegría de Nagisa.
-¡Polvo proteico de chocolate! ¡Delicioso!-
No lo era.
Ruka trataba de concentrarse en la elongación de Haru mientras ayudaba a Rei a sostener su espalda para que el ojiazul no se fuera a lastimar.
Lejos de ellos, su altísimo novio estaba acuclillado junto a la piscina con el rostro tapado por sus grandes manos mientras aún sentía ganas de vomitar. El azul en su semblante confirmaba su sentir.
-Debí darme cuenta de que algo estaba mal cuando dijiste que te habías encontrado a Rin y Yamazaki-kun en la tienda de deportes comprando ingredientes…- Había comido. El gusto a chocolate estaba en su boca. La proteía en su estómago. Quería morir.
-¿Todavía con eso? ¿Tanto así no querías comer mi comida?- Le dijo Gou mirandolo desde un costado mientras revisaba los tiempos de todos en su planilla. Nagisa se acercó corriendo feliz.
-¡A mi me gustó! ¿Que otros gustos hay?-
-Chocolate, banana y fresa…-
-¡FRESA, FRESA!-
-¡BASTA LOS DOS!- Gritó horrorizado, sudando frío volviendo a cubrir su rostro oliva. No vio cuando el rubio se sentó a su lado en el borde de la piscina cuando el sol de la tarde comenzaba a pegarles de lleno.
-Me sorprende que Ruka-chan no haya visto nada. ¡Es cómplice!- Dijo divertido. Gou-chan negó con la cabeza antes de responder.
-Ruka-chan no tuvo nada que ver. Mientras yo terminaba ella estaba sentada con Onii-chan y Sousuke-kun en el living charlando.- Dijo sin darse cuenta que los rostros de los dos muchachos la tenían de blanco.
-¿Acaso fueron a tu casa el domingo cuando estaban juntas, Gou-chan?- Preguntó Makoto asombrado. Ruka le había dicho que iba a ayudarla a cocinar, pero nunca pensó que sería una reunión tan grande.
-Hm.- Dijo la peligranate sonriendo ante el recuerdo.- ¡Pasamos una linda tarde! ¡Haha! ¡Ruka-chan y Sousuke-kun tienen un humor muy similar! Escucharlos hablar daba miedo y gracia al mismo tiempo.-
Makoto pestañeó varias veces ante sus palabras. El humor que tenía su novia era tremendamente ácido y muchas veces le costaba seguirla, siendo consciente de que se medía cuando estaba con él. ¿Acaso Yamazaki-kun hablaba su mismo idioma?
-¡Eso debe haber sido muy divertido! Sobre todo porque Sou-chan no habla con nadie por lo que se nota.- Dijo Nagisa logrando que Makoto lo mirara de reojo antes de volver a mirar a Gou quien asentía con fuerza.
-¿A-Acaso pasó algo…?- ¿Por qué tenía un mal presentimiento de todo esto? Gou confirmó su sospecha cuando volvió a hablarle con una sonrisa sin entender el peso de sus palabras.
-Mmmh.- Dijo.- Nada de que preocuparse, además la respuesta de Ruka-chan fue épica. Le dijo que no iba a ser posible, porque ustedes dos nunca iban a separarse.- Finalizó como si estuviera hablando del cielo despejado sobre sus cabezas o la temperatura del agua y no hubiera provocado que el corazón de Tachibana Makoto se saltara ocho latidos y su cabeza estallara de dolor sin entender lo que estaba ocurriendo.
-...¡¿EEEEEEEEEEEEEEEEEEEEHHHHHH?!- Gritó sin comprender.
-¡EL FUEGO DE LA JUVENTUD AL FIN SE ENCIENDE, MAKO-CHAN!- Y saltó desde su lugar sabiendo que su amigo y Capitán claramente no lo había escuchado porque seguía totalmente en sus pensamientos con la mandíbula bailando en temblequeos y el rostro de alguien que no sabe dónde se encuentra parado.
Makoto estaba en silencio pero por dentro estaba gritando en tonos muy agudos, como una pava que alcanza temperaturas extremas y está por estallar. ¿Que era esa respuesta? ¿Cuál fue la pregunta? Es obvio que si le dijo que nunca se iban a separar fue porque Yamazaki-kun le dijo que… ¡¿EH?! ¡¿EEEEEHHHHHH?! ¿Yamazaki-kun no tenía códigos? Él sabía que es su novia, ¿Como…?
-¡Esa es mi Ruka-chan!- Gritó Nagisa.- ¡Puedes dormir tranquilo! ¿Verdad Mako-chan?- Y su amigo aún no estaba ahí.
Sentía a Gou-chan reír a sus espaldas por el grito que había pegado y a Nagisa ponerse de pie e ir junto a ella aun pidiendo más información. Y sus ojos verdes se dirigieron nublados a donde estaba su novia, del lado opuesto en la piscina, ayudando a Rei a terminar sus ejercicios de elongación.
El cabello rojo brillante al sol, la galaxia de estrellas en su rostro pálido, los ojos verdes sonriendo a sus amigos. Su novia era hermosa. ¿Había sido tan iluso de pensar que nadie más la iba a mirar nunca?
Pero...Pero su respuesta. Su respuesta había sido totalmente…
-¿Haru se quedó dando una vuelta más?- Le preguntó la hermosa pelirroja poniéndose la mochila al hombro.- ¿Por qué no te le unes? Yo los espero a ambos. Hace calor, te vendría bien.- Le dijo apoyada contra la pared exterior del depósito del Club de Natación.
Nagisa, Rei y Gou-chan se habían ido, y como ocurría hacía varios días, Haru quería quedarse nadando un poco más. Quizá era la costumbre de volver los tres juntos, pero habían decidido por voto unánime esperarlo.
-Está bien, Ruka-chan.- Le contestó sonriendo.- Ya estoy totalmente seco y prefiero esperarlo aquí.-
-No me voy a quejar de que estés aquí.- Dijo riendo con el rostro pálido cubierto de pecas que desaparecían tras una cortina de rubor.
No pudo evitar imitarla en su gesto. El rojo del atardecer se fundía con su cabello y una vez más la hora mágica se hizo presente en el momento en que la miraba. Como si la verdad del Universo se posara en la coronilla cobre de sus rizos y sus ojos verdes miraran directo al alma que le dolía de pensar que ya no pudiera ver esa imagen. Ni esa sonrisa. Ni contar las pecas en su rostro. Ni notar un nuevo pendiente en sus orejas.
Y sus brazos largos y musculosos se movieron por sí solos cuando la abrazaron sintiéndola hipar de sorpresa contra su camisa blanca escolar. El rostro rojo que trataba de ocultar en el hueco de su blanco cuello era el reflejo de su corazón latiendo a todo galope.
-O-Oi, M-Mako…- Quiso decirle. Pero no se lo permitió.
-G-Gra-Gracias por dar esa respuesta.- Le dijo de golpe.
-¿Eh? ¿De qué respuesta estás…?-
-P-Pero po-por favor...Ruka-chan. P-Por favor, no nunca me dejes…- Y su voz se hizo pequeña, como la de un niño susurrando en su oído mientras Ruka ampliaba sus ojos en sorpresa queriendo ver su rostro para saber que le estaba pasando. Lo sintió sonreír contra su cuello al hablar.- T-Te prometo que seré el mejor novio…- Y juraba que lo sería. Por ella sería todo.
Ruka extendió sus brazos hasta sujetar la espalda por sobre la camisa del uniforme de verano, resignándose a que no podría zafarse para ver su rostro. Quiso preguntarle qué pasaba. Quiso saber. Quiso preguntarle qué lo estaba angustiado y qué era esa respuesta a la que se refería. Pero dijo otra cosa. Lo más real que sintió en su pecho en ese momento.
-M-Makoto…-Dijo. Y sonrió contra su pecho. Y él lo sintió.- Ya eres el mejor novio del mundo…- Y lo era.
De verdad lo era.
Los días pasaron. Las semanas pasaron. Y casi llegando a las últimas horas de entrenamiento de un jueves en pleno verano fue que Gou se acercó a todos con el análisis que había hecho junto a Sasabe-Coache sobre los tiempos de cada uno de los integrantes del Club de Natación. Y el rostro blanco de la menor de los Matsuoka no mostraba nada bueno.
-Estos son sus tiempos en el Torneo Prefectural.-Y les repartió una hoja a cada uno.- Makoto-Sempai, Nagisa-kun y Rei-kun pasaron apenas con lo necesario a la siguiente ronda, al igual que en el Relevo. Todos los records los tiene la Academia Samezuka.-
-Vaya…-Comenzó a decir Makoto.- Parece que en cuanto a tiempos, no podemos compararnos con Samezuka…-
-No solo eso. El único que obtuvo un tiempo excelente fue Haruka-Sempai. Esto significa que aún no podemos considerarnos rivales de la Academia Samezuka.- Dijo con voz firme. Los muchachos asintieron con el rostro serio.
El sol les pegaba fuerte mientras la voz de la menor de los Matsuoka resonaba en sus oídos, hasta que algo los sacó totalmente de concentración.
-¡MINNA!- Escucharon volteándose hacia la escalera que conectaba el pasillo externo con la piscina, viendo la figura delgada de su profesora.
-Ama-chan-Sensei, ¿qué ocurre?- Preguntó Makoto pestañeando varias veces.
-¡U-Un reclutador! ¡Otro reclutador vino a ver a Nanase-kun!- Dijo recuperando el aliento llegando hasta donde se encontraba el grupo, sorprendiendolos a todos. A todos menos al muchacho de ojos zafiro.
-¡Eso es increíble Haru-chan! ¡Felicidades!- Gritó Nagisa colgándose de los hombros, sin obtener respuesta.
-¡Esto puede ser muy importante para tu futuro, Nanase-kun! ¡Como dice el famoso dicho! ¡El que no…!- Y sus palabras murieron en sus labios cuando el cuerpo del nadador pasó por su lado, arrojándose al agua y no sacando la cabeza hasta llegar a la otra punta, ignorando a todos sus amigos.
Los ojos verdes del alto Capitán se entornaron en absoluta tristeza. ¿Esto iba a seguir por mucho tiempo más…? Haru no podía escapar a lo que vendría para siempre.
-Parece que Nanase-kun no está interesado…- Dijo Ama-Sensei bajo su sombrilla.
-¡Muchos han ido a buscar a mi hermano también!- Dijo Gou-chan orgullosa.- Así que estoy segura de que Haruka-Sempai estará bien. ¡Tendrá más opciones de donde elegir!-
-Pero me pregunto...Si es eso lo que Haru quiere…- Dijo Makoto como en medio de una broma ensoñada mientras veia el cuerpo de su mejor amigo ir y venir en la piscina con la gracia de un delfín.
-¿Nani?-
-¡Oh! Nada…-
-Por cierto, ¿has decidido que harás después de graduarte, Makoto-Sempai?- Preguntó la menor de los Matsuoka. El rostro de Makoto se contrajo, viéndose totalmente sorprendido. Pero la sonrisa tranquila que lo caracterizaba apareció en su rostro oliva.
-No lo he decidido aún, pero quizás entre a una universidad local.-
-¿En serio?- Respondió sorprendida, al igual que Ama-Sensei y sus compañeros.
Y Haru continuaba nadando.
-Shimizu, ¿puedo hablar contigo un momento?- Kisaragi-Sensei se acercó a ella con una sonrisa en su rostro cubierto por pequeñas arrugas tras unos lentes gruesos.
Kisaragi Tobio era el profesor de Música, y el director del ensamble que conformaban los integrantes del Club de Música en Iwatobi. Amable y recto, era respetado y querido por cada uno de los chicos que cursaba bajo su tutela. Por eso el rostro de la pelirroja se iluminó cuando lo oyó nombrar su apellido con voz ronca y una sonrisa.
-Kisaragi-Sensei. Claro, ¿en qué puedo ayudarlo?- Era poco más baja que él. Su postura encorvada no hacía más que reafirmar su poca estatura para un hombre adulto.
-Shimizu, en estos dos años conmigo te has desempeñado de forma excelsa siendo piano guía en el ensamble.- Y el rostro cubierto de pecas se ensombreció de rojo al notar que algunos de sus amigos lo habían oído y la vitoreaban por lo bajo.- Quisiera saber si tienes algún plan para tu futuro al graduarte de Iwatobi.-
Pestañeó varias veces. Ella se había graduado del Conservatorio Nacional en Sapporo hacia dos años. Siempre pensó en seguir una carrera dedicada a la música, no se imaginaba sin algo que pasara por sus dedos creando melodías. Pero…
-Bueno…-Se rascó la nuca con delicadeza meditando.- Estoy graduada en Sapporo, así que siempre pensé en una Maestría. Pero…-
-Quisiera recomendarte para una audición en el Royal Academy of Music en Londres.- Finalizó.
Los ojos de Shimizu Haruka se abrieron de par en par.
Su corazón se saltó un latido.
La sonrisa de Makoto fue lo único que vino a su mente cuando su cerebro volvió a funcionar.
-¿Ruka tenía cosas que hacer hoy?- Haru habló mirándolo de reojo mientras caminaban lado a lado llegando a la intersección donde comenzaba la subida hasta sus hogares. El amarillo mezclado con fulgores naranjas que desprendían los rayos solares alumbrando la calle esa tarde de verano le hizo pensar al más alto que estaba dentro de una pintura. El mar de Iwatobi siempre le había parecido maravilloso, aún y cuando le temiera con su vida.
-Hmm. Tenía que quedarse a una reunión para el concierto de graduación.- Contestó con una sonrisa. Ruka le había dicho poco antes de irse del salón que no hacía falta que la esperaran porque realmente no sabía cuándo iba a terminar, y si Haru dejaba la piscina antes de tiempo por ella iba a estar muy molesto. Y era cierto.
-Mmh…- Dijo por debajo de un murmullo. ¿Graduación, eh?...
-Por cierto, Haru…- Comenzó a decir el alto muchacho. Su amigo lo miró.- Has…¿Has pensado que harás cuando…?-
-No.- Lo cortó. Makoto pestañeó varias veces.- Mientras pueda seguir nadando, estaré bien.- Dijo volviendo su vista al frente. Makoto siguió observándolo.
"¿Qué pasará cuando eso ya no sea suficiente, Haru…?" Pensó. Pero no lo dijo.
Llegando a la puerta de su casa, el castaño detuvo sus pasos. Haru lo imitó buscando despedirse.
-¿Quieres cenar con nosotros, Haru?- Le preguntó con una sonrisa esperanzadora. El moreno negó con la cabeza.
-Estoy cansado. Tal vez mañana.-Y empezó a caminar nuevamente.- Que descanses.-
-Hasta mañana, Haru…- Le dijo. Volteó a su casa con el rostro bajo, siguiéndolo con la mirada. Haru…
Entró a su casa quitándose las zapatillas con cuidado en el pasillo que seguía al recibidor, sintiendo los pasos apresurados de sus hermanitos y sosteniendo su enorme cuerpo firme al piso para el impacto.
-¡ONIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII-CHAAAAAAAAAAAAAAAAAAN!- Gritaron al unísono arrojándose a su cuello. Cada vez crecían más y más y era más y más difícil mantener el equilibrio para no caer de bruces cuando el amor fraternal lo atacaba de ese modo.
-¡Tienen que dejar de hacer esto! ¡Ran! ¡Ren! Ya pesan mucho…-Les dijo disimulando el dolor con una enorme sonrisa.
-¡Pero te extrañamos onii-chan!-
-¡Si! ¡Tenemos mucho que contarte!-
-Yadda, yadda…-Les dijo.- Vamos adentro…-
Y caminando con ambos colgados de su espalda fue que vio la delgada figura de su madre, con el cabello oscuro por la cintura de espaldas a ellos, terminando de preparar la cena. El rostro que tan similar era al suyo le dio la bienvenida.
-¡Makoto! ¡Llegaste! Tengo algo para tí.- Le dijo su madre. Pestañeó varias veces.- ¡Esta lista para el mercado!- Sonrió ampliamente mientras le mostraba el papel entre sus finos dedos. Makoto no pudo más que suspirar con una sonrisa cansada. Parece que el día no había terminado.
-¿¡LONDRES!?- Gritó Nagisa a todo volumen, logrando que ambas pelirrojas se alejaran el celular del oído por el impacto auditivo.- ¡¿LONDRES DE INGLATERRA?!-
-No existe otro Londres, Nagisa…- Le dijo la muchacha tirada en su cama boca arriba, sosteniendo el celular con su hombro mientras sus finos dedos jugaban aleatoriamente con las cuerdas de su ukelele. El mismo que había llevado al campamento con sus amigos. El mismo en el que había quedado horas con Makoto viendo las estrellas y charlando. Y…
-Londres es muy lejos, Ruka-chan…¡NO QUIERO!- Gritó el rubio nuevamente mientras sentía que sus ojos se llenaban de lágrimas.
-Nagisa-kun, yo tampoco quiero que Ruka-chan se vaya.- Comenzó a decir Gou tomando aire y pensando muy bien que decir.- Pero no es tu decisión. Es de ella. Y esta oportunidad es increíble, Ruka-chan...Honto ni, omedetto.-
-Gracias, Gou-chan…-Suspiró largamente.- Pero aún no respondí nada.-
-¿Eh? ¿Por qué no?-
-Londres...es muy lejos.- Repitió las palabras de su amigo con tristeza.
-Mako-chan va a morir de tristeza.- Sentenció con dureza.
-¡NAGISA-KUN!- Gritó Gou alarmada. Ella también había pensado lo mismo, ¡Pero no se lo podía decir! ¡Es muy cruel!
-¡Es la verdad! ¡Mako-chan diría que todo está bien pero por dentro estaría rompiéndose!- Y Ruka juraba que las orbes rosáceas la miraban a través de la línea.- ¡Ruka-chan! ¿Acaso no piensas en Mako-chan?-
-¡Desde luego que pienso en él! ¡Por eso les estoy hablando!- Contestó de pronto, haciendo que Nagisa tragara fuerte.
¡Desde luego que había pensado en Makoto! ¡Es en todo lo que había pensado! En sus amigos. En sus padres. Y en el chico que adoraba por sobre todo lo que hubiera adorado jamás.
Se había emocionado al saber que podía audicionar en una de las más famosas y prestigiosas academias de música en el mundo, pero ¿qué pasaría si era aceptada?
Años de estudio en un lugar maravilloso. Nuevas experiencias. Y perder al amor de su vida.
-Y-Yo...Lo lamento, Ruka-chan…- Nagisa murmuró por encima de un suspiro.
-No...No es tu culpa. Estás hablando por una parte de mi cerebro, Nagisa.- Y trató de que su voz reflejara su sonrisa para calmarlo.
-Decidas lo que decidas.- Dijo Gou-chan.- Te apoyaremos paso a paso.- Y quiso que su cariño se transmitiera por su voz.-Pero vas a tener que hablar con Makoto-Sempai cuanto antes...Por tu propia estabilidad mental.- No podía imaginarse la encrucijada que estaba viviendo su amiga en ese momento.
-Arigatou...minna…-
Miró la lista de compras varias veces, repasando cada item y chequeando que estuviera en su bolsa de tela a puntos rojos. Asintió con seriedad al terminar la revisión.
-¡Bien! Tengo todo.- Y sonriendo ante su propio pequeño logro, encaminó sus largas piernas hacia la calle principal costeando la línea de playa, volviendo a su hogar.
La noche había caído en Iwatobi con una claridad abrumadora, dejando el cielo descubierto para que las estrellas de verano alumbraran todo a su paso. Y en esto pensaba cantando mentalmente la melodía pegadiza que había estado tarareando Nagisa toda la mañana en el entrenamiento, cuando un chistido llamó su atención.
-¡Muchacho!- Dijo un alto hombre de anteojos.- ¿Quieres probar tu suerte?- Y señaló un bolillero de madera situado en una mesita repleta de carteles y fotos de las Termas de Iwami, un complejo vacacional tradicional que no quedaba demasiado lejos de Iwatobi. Pestañeó varias veces. Su reloj pulsera indicaba que aún tenía tiempo.
-E-Eto…-Sonrió.- ¡Claro!-
La cena se había servido hacia poco, y poco había comido. La realidad es que los pensamientos de Yamazaki Sousuke estaban muy, muy lejos de donde físicamente se hallaba.
Las estrellas claras hacían que el césped cuidado de los parques rodeando su colegio pareciera de un tímido color azul, y si no supiera donde se encontraba, pensaría que su pésimo sentido de la orientación lo había llevado lejos a una tierra extraña donde todo era más hermoso de noche.
Pero sus pensamientos no lo eran. Porque había pensado horas. Días. Semanas.
Y no, no lo había visto. Lo que Rin le dijo, le prometió que vería.
¿Acaso ese sueño también iba a truncarse?
-¿Que se supone que haces aquí afuera, Sousuke?- Frunció el entrecejo al oír la totalmente reconocible voz de su mejor amigo. No podía ser más inoportuno.
-Me perdí.- Respondió con la parsimonia de siempre, desplegando todos sus dotes actorales. Los mismos que nunca iban a servir con Matsuoka Rin.
-Nuestra habitación es aquella ventana del segundo piso. Piensa en otra cosa si quieres mentirme.- Le respondió enseñando los dientes mientras su largo dedo señalaba la ubicación exacta del espacio físico que compartían. Maldición.
-Vaya. Parece que mi sentido de la orientación no es tan malo después de todo.- Rió. O trató de hacerlo, pero el rostro de Rin no lo permitió.
-Haz estado raro desde que competimos.- Le dijo con sinceridad, y esperaba que le respondiera del mismo modo.- ¿Que te ocurre?-
-No me pasa nada.-
-Entonces te lo preguntaré más directamente. ¿Cómo fue el relevo ahora que nadaste?- Le dijo. El rostro de Sousuke quedó estático. "Quiero nadar relevos contigo. Tengo la impresión de que si nado relevos, entenderé algo. No se qué, pero necesito saberlo." Le había dicho en aquella ocación.- ¿Lo entendiste?-
-No lo sé.- Fue su respuesta. Y la mirada de Rin se volvió inentendible en furia.
-¿QUE?-
-DIJE QUE NO LO SE.-
Y el brazo del Capitán de Samezuka alcanzó el cuello de la camiseta del moreno, estrellándolo con fuerza contra un enorme roble, haciéndolo cerrar los ojos.
-¡TE DIJE QUE SOLO QUERÍA GENTE QUE SE LO TOMARA EN SERIO! ¿Y me dices que no sabes si lo entendiste?-
-¿Crees que no me tomaría en serio el nadar contigo?- Le dijo con furia y dolor en su mirada cian. ¡ES PRECISAMENTE PORQUE ME LO TOMO EN SERIO QUE NO PUEDO MENTIR Y DECIR QUE LO ENTENDÍ!- Y lo soltó. La mirada de Rin se suavizó aún sin comprender que era lo que estaba ocurriendo.- Al menos entiende una cosa...Quiero nadar más.-
Los ojos claros de Yamazaki Sousuke nunca habían sido tan serios y decididos. Y Matsuoka Rin no entendía por qué.
Viernes.
Makoto recordaba haber girado el bolillero tres veces y que la pelotita que salió de la abertura era de color roja. Eso fue suficiente para que el hombre en el stand saltara de gusto, aplaudiendo varias veces ante su asombro y susto. Y más fue su asombro cuando le tendió dos papeles de colores y forma rectangular junto con un sobre dorado.
PRIMER PREMIO - FIN DE SEMANA EN LAS TERMAS DE IWAMI.
Rezaba. Y los boletos eran reales.
Había vuelto a su casa. Dejado las compras. Cenado y ayudado con la mesa. Jugado con sus hermanos. Y los boletos descansando en su escritorio lo esperaban al volver a la habitación, y mirándolos fijo es que había llegado a la conclusión que estaba a punto de ejecutar.
Faltaba mes y medio para los Regionales. Ese sería quizá el último fin de semana en la que tendría la posibilidad de cancelar el entrenamiento antes de que Gou-chan los asesinara si lo intentaba nuevamente. Era ahora o nunca.
Se había puesto rojo ante la idea de preguntárselo a Ruka-chan, pero su corazón latía tan fuerte que no podía ignorarlo. Hacía poco menos de un año que salían. De hecho habían cumplido 10 meses hacia unos días y no habían podido hacer mucho más que compartir una paleta helada y caminar juntos por la playa. Merecían esto como pareja.
Y eso pensaba decirle cuando apareciera por el pasillo externo al salir del Club de Música y comenzar el entrenamiento con el Club de Natación.
Y eso quiso hacer. Juraba que eso quiso hacer. Pero el rostro de Hazuki Nagisa asomando por su hombro amplio para ver mejor lo que Mako-chan tenía en sus manos lo hizo cambiar de planes.
-¿¡TERMAS DE IWAMI!? ¡MARAVILLOSO MAKO-CHAN! ¡ES UNA IDEA GENIAL!-
-¿EEEEEEHHHHHH? ¡C-CH-CHOTTO MATTE NAGISA! E-esos boletos son…-
-¡Eres muy considerado, Mako-chan! ¡Estos boletos valen para tres personas cada uno!- Y volteó hacia donde estaban Gou, Haru y Rei preparándose para subir las escaleras y llegar a la piscina.- ¡MUCHACHOS! ¡TENEMOS EL MEJOR CAPITÁN DEL MUNDO!-
-¿De qué hablas, Nagisa-kun?- Preguntó Rei.
-¡MAKO-CHAN NOS CONSIGUIÓ PASES GRATIS PARA LAS ONSEN DE IWAMI!- Gritó, y solo Haru notó la cara descompuesta de Makoto tras la figura del rubio.
-¡Makoto-Sempai! ¡Eso es increíble! Justo estaba pensando en que este fin de semana es el último que podemos tomarnos para descansar antes del entrenamiento intensivo hasta los Regionales.- Dijo Gou sonriendo. Makoto se descompuso aún más.
-Makoto…- Dijo Haruka mirándolo con detenimiento. Era obvio que algo pasaba, pero no podía entender qué.
-Oigan, sus gritos se escuchan desde la entrada.- Y todos voltearon al escuchar la clara voz de Ruka-chan al acercarse por el pasillo exterior con una media sonrisa divertida en su rostro cubierto de pecas.
-R-Ruka-chan…- Trató de decir Makoto al ver que se detenía a su lado. Lo miró con el cariño de siempre.
-Makoto, ¿te sientes bien? Estás pálido.- Y la sonrisa de su novio fue imposible de identificar.
-¡RUKA-CHAN! ¡NOS VAMOS DE VIAJE!- Gritó feliz.
Sábado.
Makoto se pasó la mano suavemente por el castaño cabello después de cruzar la puerta corrediza del vagón, alzando los boletos para chequear la ubicación y volteando finalmente sobre el hombro para ver el rostro sonrojado de Ruka-chan quien lo seguía de cerca.
El rostro cubierto por una galaxia de pequeñas marcas circulares pareció iluminarse al momento que Nagisa gritó que todos, TODOS, se irían de viaje. Todos.
¿Cómo había ocurrido? ¿En qué instante Nagisa fue más rápido que él? Y es que Nagisa siempre era más rápido que él. Pero no debía haber sido en ese momento.
Recordó las horas recostado en su cama mirando los boletos como ausente imaginándolo todo, planeándolo todo en su mente. Que ropa llevar. Que lugares visitar. Que comida pedir. Recordaba que su mente pronto había viajado a otros sitios, haciéndolo imaginar como seria acariciar el cabello húmedo de Ruka-chan. Como sería compartir una habitación con ella que no fuera la suya. O la propia. Y sin ningún otro familiar que pudiera abrir la puerta. Como sería degustar platos típicos y tradicionales de la región. Como sería caminar por la parte antigua de la ciudad. Como sería visitar el templo y subir la colina tomados de la mano, aunque seguramente deberían volver antes del anochecer o su propio terror a todo lo que no pudiera ver lo haría pasar un mal rato. Como sería cenar juntos y solos. Y finalmente, como sería pedirle a la dueña de la hostería que solo armara un futón en el tatami de su habitación.
La sangre se le fue a la cabeza haciendo que sus mejillas se pusieran rojas mientras dejaba el equipaje sobre la parte superior luego de haber levantado la maleta de su novia. Era un buen plan, era un plan excelente de hecho…
Entonces, ¿Cómo era que todo el equipo se encontraba acompañándolos?
Vio a Ruka-chan inclinarse ligeramente sobre la pequeña mesa que separaba los asientos enfrentados para ver lo que Gou-chan le mostraba en una revista de Iwami. Haru dormitaba con la cabeza colgando hacia adelante a su lado mientras Rei y Nagisa discutían de manera entretenida sobre la posibilidad de ir a una feria o un museo regional.
Y él, sintiendo como la chica de sus sueños estaba sentada a su lado sosteniendo su mano por debajo de la mesa.
Así que allí estaban todos los integrantes del Equipo de Natación del Colegio Iwatobi dispuestos a disfrutar de un fin de semana en las aguas termales. Y allí se iban sus planes originales por la borda de un barco imaginario que se hundía lentamente frente a sus ojos.
Solo le quedaba esperar. Serían unas largas cuatro horas de viaje.
El castaño se despertó por el traqueteo constante del tren. Su cabeza inclinada con delicadeza sobre el hombro de Ruka-chan no parecía incomodar a la pelirroja que traía la vista puesta en un libro bastante gordo. "Vida y obra de Franz Schubert" pudo leer en la portada, mientras sus ojos verdes recorrían los renglones con rapidez.
-¡Mako-chan! ¡Llegaremos en 20 minutos!- La voz de Nagisa lo obligó a mirarlo y él solo pudo sonreír. Las caras de satisfacción de todo el grupo eran tales que no podía no sentirse feliz aun cuando no fuera su plan original.
Fuera, el paisaje había mutado por uno de caminos frondosos y rocas afiladas. Al bajar la mirada el rostro de la pelirroja de pecas lo tenía como único punto de enfoque, y sintió el calor subirle a las mejillas sonriendo con dulzura.
- Estabas muy dormido y no quise molestarte.- Le dijo levantando una ceja graciosamente.-¿Seguro que te encuentras bien?-
-Hai.- Respondió sonriendole.- Perfectamente.- Y sintió su cuerpo inclinarse hacia delante en un claro indicio de que el tren estaba por frenar.
-¡Que emocionante!- Gou-chan golpeó con suavidad sus manos y Ruka-chan alzó sus cejas claras en su dirección. Estaba segura de que aquella alegría solo tenía que ver con músculos en yukata. Y le daba toda la razón.
Makoto se tomó un segundo para bajar sus pertenencias del portaequipaje, así como las de Ruka y Gou. El grupo de adolescentes se encaminó de manera ordenada hacia la salida cuando el vagón se hubo detenido por completo.
-¡WOW! ¡MIRA LA FORMA DE ESA MONTAÑA!- Los ojos rosáceos de Nagisa parecían dos canicas a punto de salirse de sus cuencas mientras señalaba con el dedo. Rei tomó una foto rápidamente.
-Técnicamente, ese es un volcán Nagisa-kun. Por algo esta zona tiene la particularidad de poseer varias cuencas y ríos subterráneos con aguas termales sulfuradas.- Le explicó levantando el dedo índice como todo el erudito que era.
-Le quitas lo divertido a la vida…- Le dijo Nagisa.
-Empezaré a cobrar cada vez que uses esa frase sin mi permiso, Nagisa.- Le dijo Ruka.
-¡Tienes que aprender a compartir, Ruka-chan! ¿Acaso faltaste ese día a clase de kinder?- Le respondió mientras el rostro de Rei se descomponía en furia porque nadie estaba escuchando todo lo que había estudiado antes del viaje para poder servir de guía para sus amigos.
-Yo solo quiero llegar y pedir el menú de caballa.- Dijo Haruka cargando su bolso al hombro cerca de Gou.
-¿Acaso investigaste si la hostería tenía menú de caballa, Haruka-Sempai?- Preguntó Gou observándolo con asombro.
-Desde luego que si.- Dijo como si le quitara importancia. Makoto sonrió desde su lugar. Realmente estaba feliz de que todos estuvieran juntos.
Caminaron las pocas calles que separaba la estación de trenes hasta el Hostal Chidori. Las calles de piedra pulida, puestos callejeros con comida que Nagisa se encargó de degustar paso a paso hasta que llegaron a destino, árboles de castañas puros rostros sonrientes fue lo que los recibió en Iwami.
Las puertas de madera de roble estaban abiertas para darles la bienvenida a la posada, y una vez que Makoto entregó los boletos una adorable mujer que le recordó a Tanaka-san colocó tres juegos de llaves en su enorme mano. ¿Tres llaves? ¿Tres habitaciones? Y su mente hizo todos los cálculos.
Oh. Eso significaba...
-¿Cómo vamos a dividirnos para dormir? - La voz del megane lo sacó de su ensimismamiento obligándolo a mirar a su equipo, que se había reunido alrededor de su gran cuerpo. Quizá muy dentro de su cuerpo aún tuviera esperanzas. Quería tenerlas. Quizá este viaje podía ser mejor aún. Pero...
-¡Rei-chan es obvio! Tu conmigo. Haru-chan y Mako-chan en otra. ¡Y las chicas juntas!- La voz de Nagisa hizo que algo en su cerebro hiciera un sonido similar a un click y él quiso sacudir la cabeza en negativa. Y creyó que sus funciones motoras lo obedecían cuando todo el mundo comenzó a asentir ante las palabras del más bajo del equipo. Sus hombros amplios y su eterna expresión amable desaparecieron por solo unos instantes. Decepción. Aceptación.
-Claro...- Respondió y no tuvo más opción que acomodarse la mochila a la espalda y terminar de recorrer el camino que llevaba al pasillo trasero y hasta las habitaciones.
-A riesgo de sonar como una verdadera molestia, ¿De verdad te encuentras bien, Makoto? -La expresión de desánimo en el rostro de su novio la tenía preocupada. Caminaron lado a lado quedándose como último par en la caravana por el pasillo de colores cálidos y olor a madera. Su dedo dibujó un pequeño círculo en el dorso de la mano oliva, y el rostro amable y hermoso la enfocó con una sonrisa.
-Claro que si Ruka chan. Estoy feliz de que estemos aquí.- Y era realmente sincero. Realmente estaba feliz de compartir esa experiencia con Haru, Rei, Nagisa y Gou. Pero se guardó para si mismo la parte donde agregaba que había soñado que compartirían aquel tiempo a solas.
Las damas de la posada encargadas de la limpieza y cuidado de cada cuarto los saludaban y se sonrojaban al ver pasar a los muchachos. Se cruzaron con unos pocos huéspedes y notaron que a pesar de ser pleno verano, ese fin de semana parecía estar tranquilo.
El castaño suspiro de manera disimulada al detenerse frente a la puerta de la habitación que Ruka y Gou compartirían. Rei y Nagisa siguieron caminando hasta casi llegar al final del pasillo y entraron a la habitación gritando el rubio que no perdieran tiempo y se pusieran sus yukatas.
-¡Entonces nos cambiaremos y nos vemos en la puerta de los baños!- Gou-chan empujó la llave para abrir la puerta entusiasmada de poder ver a los cuatro muchachos en yukatas de verano y Ruka permaneció un segundo más sujetando la mano del capitán.
-Parece que verlos a todos en yukata será una nueva forma de exhibir sus músculos.- Les dijo riendo a sus dos amigos, logrando que Makoto riera nervioso. Abrió los ojos al verla entrar en su habitación. La idea de ver a Ruka-chan en yukata de verano lo revitalizó por un segundo mientras seguía camino junto con Haru por el pasillo.
-¿Por qué te ves tan deprimido? Hemos compartido habitación desde la primaria...- El sonido monótono lo obligó a curvar los ojos con una sonrisa antes de responder. Era la primera vez en casi toda la mañana que su amigo había abierto la boca y era para regañarle.
-Ah...Eh…- Y sacudió la cabeza despacio sin dejar de reír.- No te preocupes, Haru-chan. Creo que no lo entenderías.- Sonó ligeramente divertido, pero estaba seguro de que si intentaba explicarle la situación a su amigo solo le diría que tendría que haber dicho que su deseo era dormir en la misma habitación que Ruka-chan. Y esa lógica simple que caracterizaba a Haru no era aplicable en ese preciso momento.
-¡Te ves muy bonita Ruka-chan!- La voz de Gou le llegó como una campanada mientras pasaban las cortinas castañas para llegar hasta la zona donde estaban las piscinas de piedra y agua caliente. Tragó fuerte. El onsen era mixto. Había sido una buena idea traer sus bañadores. Aunque siendo realistas, Gou la había hecho comprar ese estúpido bikini el mismo día que decidieron ir. Que vergüenza…
-G-Gracias, Gou-chan.- Respondió.- Esa yukata te queda hermosa. Tienes el cabello tan largo que llevarlo atado de ese modo te hace ver mucho mayor.- Y era cierto, el largo cabello granate estaba recogido en un rodete sobre su cabeza, de forma similar al suyo, aunque fuera más ondulado y bastante más corto. La menor de los Matsuoka sonrió agradecida, pero su rostro cambió al segundo siguiente.
-Ruka-chan… ¿Te encuentras bien?- La joven no había olvidado la charla que tuvieron por teléfono junto a Nagisa como confidente. Habían jurado no decir nada, y sabía que no lo haría ninguno de los dos. Pero había algo en el rostro de Ruka-chan que la hacía preocuparse.
-Hai…- Dijo sonriendo con ternura.- Se lo diré cuando volvamos. Aún no sé qué es lo que voy a hacer…-Suspiró. No quería pensar en eso ahora.- Pero antes de tomar una decisión, tiene que saberlo.-
Makoto y Haru solo llegaron a escuchar murmullos que identificaron como las voces de las chicas tras las cortinas cuando llegaron a la sala común antes de los baños y las aguas termales.
Y ahí fue donde encontraron a las dos pelirrojas hablando muy bajo envueltas en las yukatas tradicionales del baño.
- ¡Ah! ¡Haru-Sempai! ¡Makoto-Sempai!- La menor de los Matsuoka habló con el rostro totalmente sonrojado entre estrellas, luces y bruma fragante por ver a sus Sempai siendo más apuestos que nunca y esos bíceps que se asomaban con sensualidad por la tela que los cubría. Su expresión terminó obligandola a voltear el rostro hacia la puerta de ingreso, siendo los ojos de Haru lo primero en aparecer en su campo visual, seguido de la expresión amable de Makoto que se ayudaba con la mano para poder pasar bajo la cortina.
Su rostro enrojeció de inmediato al verla recargada contra la pared junto a la hermana de Rin. Su cabello de fuego ya alzado en un moño en una pequeña cola de caballo dejaba el delicado cuello regado en pecas la vista. Trago despacio y sonrió en su dirección.
-T-Te v-ves muy bi-bien Ruka-chan...- Le dijo tratando de contener su propia biología adolescente al ver a su novia en un traje que dejaba a la vista tanto su nuca como las clavículas en su pecho.
-¡T-Tú ta-también Makoto!- Su voz salió algo quebrada debido al nerviosismo. El alto Capitán de Iwatobi se veía soñado enfundado en la yukata de verano, Ruka le miro los tobillos que asomaban y definitivamente sintió el calor quemarle el rostro.
-Me sorprende que Haruka-Sempai no haya corrido al agu…- Y fue todo lo que pudo pronunciar antes de que el cuerpo blanquecino de su Vice-Capitán pasara por su lado despeinando el cabello granate y el sonido del agua se oyera al fondo del pasillo.
-Ni siquiera se lavó antes, ¿verdad?...- Preguntó Ruka levantando una ceja.
-Se dio una ducha en la habitación.- Dijo Makoto riendo avergonzado.
-¡Ya estamos aquí!- Nagisa entró como un rayo, arrastrando a Rei por el brazo. El más alto se acomodó las gafas al detenerse y se tomó un segundo pasa saludar a todos antes de dividirse en los baños por sexo y entrar juntos al final en las termas.
El grupo de chicos salió entre cuchicheos directo hacía el agua caliente. Makoto mantuvo los ojos en dirección a la salida de las mujeres cuando no pudo encontrar las cabelleras rojas dentro de las piscinas humeantes.
Había poca gente además de ellos. Una pareja de ancianos estaba sentada juntos en la otra punta de la enorme piscina de piedra natural. Un grupo de chicas no dejaba de mirarlos con timidez un poco más a la izquierda y una familia con dos niños trataba de mantenerlos tranquilos, aun cuando Nagisa hacía más ruido que ellos. Flexionó las piernas suavemente dejando que el agua caliente lo cubriera hasta el cuello.
- ¡Tu traje de baño es muy bonito! - Ruka-chan observó los pequeños volados blancos en la bikini que Gou-chan ya tenía puesta, y se detuvo un segundo antes de cruzar la puerta que llevaba a las piscinas. Su cuerpo enfundado en el bikini verde claro se pegaba a la perfección a las curvas de su cuerpo.
- ¡Pues creo que el tuyo te hace lucir muy madura Ruka-chan! ¡Por algo lo elegí! - Su tono dulce la devolvió a la realidad. Rio. Gou era su eterna asesora de moda.
La cabeza de los cuatro nadadores giraron al unísono en su dirección y ella solo tomo aire con suavidad como clavada al suelo.
Makoto tragó saliva con un sonido totalmente audible contra su garganta seca por la impresión al posar sus ojos en Ruka. Dos segundos y ya sentía que estaba a punto de desmayarse, ¿Acaso sería el calor?... No. Es que jamás se hubiese sentido preparado para ver a su novia entrar en el cuadro vistiendo así. Se le secó la boca de golpe y estaba seguro de que eran la visión del estómago plano de Ruka-chan, el escote suave de la bikini y sus muslos regados de pecas claras los culpables de que se estuviera sintiendo morir.
Podía sentir la sangre correr desbocada detrás de sus mejillas, se enderezó con suavidad acercándose al borde de la piscina. Cualquier hombre hubiese dicho que Haruka Shimizu, SU Ruka-chan, se veía simplemente hermosa.
Contuvo el suspiro que le nació del pecho de solo pensar que de haber estado solos la habría tenido solamente para sí vistiendo de esa forma. La situación le pareció tan intensa que no pudo evitar notar que hasta Haru había tragado duro antes de voltearse para hundirse en el agua y alejándose nadando.
- Lo sentimos mucho. Nos demoramos porque mi llave cayó tras un casillero.- La más joven de los Matsuoka movió los pies de forma nerviosa mientras se acomodaba un mechón tras la oreja.
Ruka observó los ojos de Nagisa volverse amplios y brillantes, y el rostro de Rei estaba tan rojo que estaba sufriendo un golpe de calor. La adolescencia les había llegado de golpe, pensó… Rápidamente sus ojos buscaron los verdes, sonrió a pesar de que no podía saber qué era lo que pasaba por su mente en ese momento.
- Entraremos entonces.- Dijo sonriente.- Con permiso-.- Y Gou le tomó el brazo de su amiga pasando directamente hacía el lado de Makoto, obligandola a meterse junto al alto Capitán y ella seguir su camino hasta sus compañeros de año.
Le sonrió otra vez de frente al acomodarse junto a él con el agua hasta la cintura.
Makoto giró la cabeza como si el diablo hubiese susurrado su nombre, y la única reacción que creía posible en ese momento era cubrirse los ojos con la mano. No podía seguir viéndola fijo o su nariz empezaría a sangrar por la presión que sentía a punto de estallar en su cerebro.
Nagisa se rió entre dientes mientras se alejaba nadando chapoteando en el agua como los dos niños cuyos padres parecían divertidos con el drama adolescente que estaban brindando.
- Nee Gou-chan, ¡vamos a nadar! - Su voz infantil hizo que la joven manager le siguiera con la discusión de siempre sobre si era Gou o Kou, aunque ella ya estaba perdida. Rei inclinó la cabeza en la dirección de ambos antes de alejarse siguiendolos y ella solo pudo voltear a ver a su novio que aun parecía querer derretirse en el agua.
- ¿No te sientes bien? ¿El agua está demasiado caliente?- Evitó mirarla clavando los ojos claros en el cielo estrellado. Ruka apretó la boca hasta casi formar una sola línea, no es que se hubiese puesto aquel traje de baño para que la notara pero… A quien engañaba. Había comprado esa estúpida bikini pensando exclusivamente en él, y ni siquiera la había mirado.
Claro que lo había hecho. Por eso no podía seguir viendola o tendría la peor hemorragia nasal en años.
- E-estoy bien Ruka chan...- Quería disculparse, por haber permitido que todos terminaran sumándose a lo que debía ser su primera salida como pareja, sin embargo no estaba seguro de que ella estuviera molesta por ello...de hecho, parecía disfrutarlo.- ¿Estas feliz?...-
Su pregunta le lleno los oídos y sin pensarlo realmente estiró la mano para tomar los dedos largos de Makoto entre los suyos. El castaño finalmente se giró para mirarla y no pudo evitar sonrojarse al observarla desde arriba.
-Claro que lo estoy.- La sonrisa suave hizo que alzara la mano para acariciar la piel nacarada con su pulgar. Ninguno de sus compañeros parecía estar a la vista, aunque no sabía si sería muy arriesgado inclinarse para besarla en aquel lugar. Los ojos de Ruka brillaban de forma hermosa bajo la luz tenue de las piscinas, opto por solo rozarle la mejilla cubierta de pecas con los labios suavemente.
El chapoteo intenso los obligó a separarse de golpe, Rei apareció con el rostro enrojecido y una expresión extraña.
-¡Makoto-Sempai! ¡Por favor, ayúdenos con Haruka-Sempai! ¡No quiere salir del agua y podría sufrir un golpe de calor!-
El alto Capitán se puso de pie de un salto, los ojos de Ruka siguieron la línea oscura que eran sus piernas y aunque ya estaba acostumbrada a la visión se sonrojo de todas formas.
Realmente no lo pensó, aun con Rei allí, el alto Makoto Tachibana se inclinó colocando ambas manos en la cintura de su pelirroja novia para levantarla como si se tratase del peso de una almohada antes de dejarla fuera de la piscina.
- ¡Por favor quédate fuera del agua! ¡HARU! ¡HARU-CHAN! ¡¿ESTÁS BIEN?! - Lo vio desaparecer junto con su compañero luego de asentir con delicadeza y un minuto después Gou apareció junto con Nagisa.
-Ruka chan, vamos a alistarnos para comer...Haruka-Sempai está bien, pero les tomara otro momento lograr que salga del agua.-
-Hahaha. ¡Haru-chan no conoce el peligro!- Rio Nagisa aplaudiendo como una foca.
Se alejaron con la preocupación latiendo en el pecho y media hora más tarde ya sentados alrededor de la pequeña mesa los integrantes más altos del equipo aparecieron en escena.
Haruka tenía el rostro tan enrojecido que Ruka pensó que debía tener fiebre, su novio y Rei se veían agotados.
- No fue tan fácil como parecía, ¿verdad? - se movió suavemente para que Makoto se pudiera sentar junto a ella y todos se movieron hacia la puerta cuando la mujer del servicio entró dispuesta a buscar sus órdenes.
- Si. Tuvimos que arrastrarlo fuera. Pero es Haru.-
El único seguro de su respuesta fue Haru, el resto se tomó un momento más, la mujer se alejó luego de confirmar que volvería en media hora con sus pedidos.
Y no fueron más de unos segundos los que tuvieron que pasar para que el más bajo del grupo riera a todo volumen, preparado para ejecutar su plan maestro.
- ¡NO HAY MEJOR OCASIÓN QUE ÉSTA PARA JUGAR A EL REY MANDA! - Nagisa pareció sacarse de la manga de la yukata los seis palillos coloreados en una punta y con un pequeño número asignado.
Ruka observó el único palito azul y tembló...aquello no era bueno. Nada que pudiese venir de Nagisa podía ser bueno, porque era el Diablo con rostro adorable. Lo vio darle paso a su amiga para explicar las reglas a quienes no conocieran el procedimiento. Kami, desde primaria no jugaba esto...
- ...Entonces cada uno tomara un palito de mi puño.- Gou-chan les enseñó el puñado que sostenía escondiendo la punta coloreada dentro de su mano- Quien consiga la varilla azul, será el Rey...o Reina, y podrá hacer y deshacer a su voluntad.- La bella chica de ojos tintos los miro todavía sentados en sus lugares - ¿Preparados?...- Casi sonaba a carrera en la piscina.
- ¡Nagisa! ¡No puedes olvidar lo que prometiste! - La voz del pelinegro corto la atmósfera que había comenzado a crecer entre todos, obligando al rubio a suspirar. El resto de ellos se miraron intrigados mientras el muchacho contestaba.
- Hai hai. ¡Ya lo se Haru-chan! ¡Un llavero de Susumishimazuki-chan...no lo olvidaré.- Los ojos azules de su amigo brillaron como dos zafiros al sol. Desde su cumpleaños quería ese ítem y no había podido comprarlo en el Campamento. Se acomodó dispuesto a tomar uno de los palillos.
- Como dije…-Suspiró- Preparados...listos…¡KYU! - Cada uno tomó con agilidad la varita que habían estado viendo desde el comienzo y la risa histérica de Rei los hizo voltear en un segundo.
- ¡Vaya! Felicidades Rei.- Makoto sonó tan amable como siempre mientras sostenía el palillo que parecía un juguete en sus manos enormes, sonriéndole a su amigo.
- ¡Todos!- Gritó haciendo que se les helara la sangre por un momento. Estaban seguros que de ser realmente Rey, el megane sería un déspota…- El Rey les ordena en este instante...una representación.- Todos se miraron en silencio mientras el moreno se acariciaba la barbilla de forma pensativa - una representación de la pintura de "El nacimiento de Venus" de Botticelli.-
- ¡¿El nacimiento de que?! - la expresión divertida de Nagisa hizo que el Rey de turno frunciera la boca.
- Es un cuadro...- Ruka-chan le tocó el hombro para explicarle y luego se giró hacía el megane - ¿Quién será la venus?- Lo enfocó con sus ojos verdes y Rei torció la boca con delicadeza antes de hablar.
- Haruka-Sempai será la venus. Gou-san, tú serás Primavera, así que debes conseguir un manto. Makoto-Sempai será Céfiro a un lado junto con Ruka-Sempai que será Cloris.- Y dirigió su mirada a los enormes y brillosos ojos de Nagisa, que esperaba como un niño espera un dulce que su rol fuese revelado.- Nagisa-kun tú serás la almeja...- Y las féminas del grupo estallaron en risa abrazándose para sostenerse mientras lloraban por la impresión. Escucharon el quejido infantil del rubio y era música para sus vengativos oídos.
- ¡Yo no quiero ser la almeja! - El muchacho bajó se sacudió fingiendo un llanto exagerado antes de mirar a Gou con ojos brillantes.
- ¡Gou-chan! ¿Intercambiemos?- La hermana de Rin quizá podría haber aceptado el trueque, puesto que tendría una vista espléndida de los tríceps de Haruka-Sempai desde ese posición… Pero el rubio seguía llamándola "GOU".
- ¡No! Y ya te dije que es Kou! ¡KOU! - su voz sonó aguda mientras se ponía de pie para buscar algo en su maleta.
Haru se estaba quitando quitando las mangas de la yukata aprovechando que así se sentiría más aliviado para su rol, que fue aprovechado por la menor de los Matsuoka mientras tomaba fotos a diestra y siniestra.
Makoto se inclinó delicadamente en dirección a Ruka, que estaba atenta mirando la pantalla del móvil la reproducción del cuadro ocupaba toda la pantalla.
Céfiro y Cloris estaban acomodados sobre el lado izquierdo de la imagen. Ruka enrojeció con delicadeza al notar la pose de ambos personajes. Al levantar la cabeza los ojos verdes se encontraron de lleno con los suyos, el castaño le sonrió de forma amorosa.
- ¿E-está bien para ti?- Makoto volvió a mirar la imagen sintiendo el rostro enrojecer con suavidad y asintió de manera silenciosa. Estaban saliendo desde hacía casi un año, debería dejar de sonrojarse por esas cosas. Rin tenía razón, era su novia después de todo.
- H-hai. No te preocupes, no te dejaré caer.- Ruka bajó la vista completamente enrojecida y suspiró con suavidad al sentir la mano amplia contra su cabeza en una caricia suave que estremeció cada célula de su cuerpo.
- ¡BIEN! ¡ES PERFECTO! ¡ARMÓNICO! ¡PERFECTO! - Era muy probable que la risa de Rei se pudiese escuchar en todo el onsen.- Mantenganse así. Les tomaré una foto.-
Era la situación más ridícula de su existencia, pero Kami, debía comprarle un chocolate carísimo a Rei por aquella oportunidad. Sus brazos delgados estaban firmemente cerrados sobre el abdomen de su novio que estaba igual de rojo que ella mientras hacía fuerza para mantenerla en aire con su brazo alrededor de su cintura, ambos con las mejillas infladas fingían soplar en dirección a Haru que permanecía de pie en el dentro de la sala, una mano en su pecho, la otra cerca de la pelvis. Gou-chan, sacudía un vestido con ímpetu buscando recrear el viento sobre la manta.
Nagisa estaba en la misma posición estática recostado en el suelo por los últimos 5 minutos. Eso era delicioso.
El rubio se puso de pie lloriqueando luego de la sesión de fotos y exigió rápidamente mientras juntaba los palillos que se largase una nueva ronda. Le tendió el puñado a Haru que sujeto todo lo que le ofrecía con expresión serena.
- Todos listos...- Makoto dejó a Ruka-chan nuevamente sobre el suelo con el rostro enrojecido y se acercaron para tomar una varilla nuevamente- 1...2...3 - la vista general fue derecho a la mano enorme de Tachibana Makoto.
- Oh… Lo tengo yo - El alto Capitán de Iwatobi se rasco la mejilla con suavidad.
Nuevamente todos sentados alrededor de la mesa le observaban tomar la decisión de que prenda exigir. Amaba los juegos, pero éste era uno que en particular nunca había tenido la oportunidad de experimentar. Deseó con fuerza que pudieran tener una consola cerca...
Makoto se cruzó de brazos pensativo antes de alzar el rostro y el dedo índice en el aire.
- El Rey exige saber...- Y su rostro subió un tono solo por el hecho de haberse llamado Rey a sí mismo - Eto... ¿Cuál es el color favorito de cada uno?- la sonrisa amable los dejó helados. ¿En serio preguntaba eso?
Nagisa lloriqueo con fuerza, ¡Lo estaba desperdiciando! Haru fue el primero en contestar.
- Azul.- Hasta parecía emocionado como si el solo hecho de responder la pregunta de su amigo. Todo lo que le recordara el agua le hacía brillar los ojos de forma exagerada.
- El mio es el verde.- Fue ridículo que el propio Makoto se apresurara a dar respuesta a su pregunta.- Aunque también me gustan el amarillo y…-
-¡Solo uno Mako-chan!- Gritó Nagisa. Makoto nunca podía decidirse por una sola cosa.
-Hehe, gomen gomen…- Y se rascó la cabeza con delicadeza. Su voz amable llegó a los oídos de Ruka que tomó nota mentalmente.
- ¡Me gusta el rosa! - Nagisa dibujo la palabra sobre la mesa con un dedo antes de inclinarse - ¡¿cuándo van a traer la comida!?-
- ¡Rojo! - Kou se acomodó las mangas de la yukata antes de observar a Rei.
- Violeta - El muchacho se volteó a mirar a Ruka, parecía un concurso por bien que sostenía una patata caliente entre los dedos antes de pasarla al siguiente participante.
- Violeta- Sus ojos verdes se cerraron dos o tres veces al notar la mirada del grupo. Rei se apoyó en el tatami para mirarla de cerca.
- Ruka-Sempai, no copie mi color, por favor.- La pelirroja de pecas sacudió la cabeza al mirarlo con una ceja levantada.
- ¡¿Desde cuándo puedes capitalizar un color?!-
- ¡Es que acabo de decirlo!-
- ¡Pues también es mi favorito!-
- Chicos, pueden compartir un color ¿No creen?- Dijo Makoto tratando de apaciguarlos. Lo miraron de repente.
- ¡DÍSELO A ÉL!-
- ¡DÍGASELO A ELLA!- Y el alto castaño retrocedió. Su novia se ponía muy rara cuando discutía con su kohai.
- Yo hubiera jurado que el color favorito de Ruka-chan era el negro…- Dijo Nagisa pensativo. Lo miraron de repente.
-¿Negro?-
-¿Por qué negro?-
- Bueno, negro. Como su alma.- Y echaron a reír. Los ojos de la joven se entornaron tanto que su propio novio retrocedió.
- La única alma negra de este grupo está allí...- Y el dedo pálido apunto sin lugar a duda al pequeño rubio que se estaba mordiendo la uña de manera pensativa.
-¿Hablas de mí?...- Nagisa se señaló el pecho volteando a mirar a su alrededor.
-La única diferencia entre el cab Cerberos y tu es la cantidad de cabezas...- Ruka hablo por lo bajo observándolo como si se encontrasen al borde del abismo. Tan oscuro y misterioso.
La comida llegó mientras aun discutían acerca del nivel de maldad en el pequeño rubio. Los palillos quedaron olvidados un minuto mientras comían los platillos de la cocina tradicional. Haru solo pareció concentrarse en la caballa que había en su plato olvidándose de socializar.
- ¡Vaya! ¡Es muy bueno! - Rei se acomodó los lentes antes de volver a tomar un pedacito de salmón.
- ¿Q-quieres probar?...- Ruka alzó algunas verduras grilladas en dirección a Makoto, los palillos casi se le cae al ver al alto capitán inclinado en su dirección con la boca abierta. Vaya...el sonrojo en su rostro fue un reflejo de los nervios que le hacían temblar las manos. Dejo la pequeña pieza en la boca de su novio y suspiro con delicadeza al verlo comenzar a masticar.
- ¡Está muy bueno! - Makoto sonó alegre aunque su rostro se tornó rojo al notar lo que acababan de hacer. Si, literalmente lo había alimentado de sus propios palillos delante de todos. Oh. Rayos.
Un pequeño rubio al otro lado de la mesa se frotaba las manos con fuerza mirando a su grupo comer, especialmente a la parejita sonrojada que se estaba alimentando mutuamente. Y aunque en su mente maquiavélica ya había ideado el resto de la velada, la cena se extendía más de la cuenta y la vena en su frente se hincho hasta ya no poder contenerse.
- ¡TERMINEN DE UNA BUENA VEZ! - Sus brazos delgados pero torneados se sacudieron con fuerza haciendo que Rei cayera hacia atrás por el susto que el grito le había provocado - Nadie se irá a dormir hasta que YO haya conseguido el palillo ganador...- y aquello había sonado a amenaza.
Ruka sintió un escalofrío en la espalda al ver el ímpetu en los ojos café...aquello no podía ser bueno. Makoto se enderezo para sentarse a comer correctamente. Gou tenía el rostro medio escondido tras la pequeña y delicada tacita de té, lo prefería al jugo o la gaseosa. Haru dejó sus palillos y un plato completamente limpio frente a él. Todo parecía que deberían seguir jugando.
Las damas que pasaron a retirar los platos solo pudieron reírse al notar al grupo de adolescentes de pie amontonados alrededor de la mano del atlético joven de anteojos como preparados para escuchar una historia de terror. La melodiosa voz de Rei se escuchó por toda la amplia sala.
- A la cuenta de 3 ¡Cada uno tomará su palillo de forma hermosa! - Su risa estruendosa hizo que casi se cayera un plato a sus espaldas-
-¿Y cómo sería sacar un palillo de forma hermosa?- Dijo Nagisa mirándolo como quien mira a un lunático. El alto megane prefirió ignorarlo.
- 3 - 2 - 1, ¡GO! - su forma de contar fue extremadamente rápida y cada uno tiró con fuerza de su puño. El rostro cubierto de pecas se iluminó al notar el color azul inmediatamente en la punta de su palillo.
-¡Yay! ¡Lo tengo! - Se permitió girar alrededor de un Nagisa enfurruñado que no podía creer que nuevamente el trocito de madera no fuera más que de un plano tono amarillento.
- ¡No desperdicies tu oportunidad Ruka-chan! - Los ojos tintos de la primera manager se posaron en Makoto-Sempai por un segundo con tal intensidad que terminó obligándolo a dar un paso a atrás y luego los dirigió a la pelirroja que se había cruzado de brazos pensativa.
- ¿Un reto?...No, no - Murmurando sola parecía balancear sus posibilidades y estaba tan abstraída que ignoraba las miradas casi aterradas de su novio y amigos. ¿Hacer sufrir a Nagisa?... ¿Pedirle a Haru besar a todos sus compañeros de equipo?... No, no. Se pondría insoportable luego. ¿Hacer que Makoto cantara una canción de amor? El sonrojo se le fue a la cabeza con rapidez obligándola a sacudir la ondulada melena. No, definitivamente no. Tenía que cobrarle muchas cosas a ese pequeño y endemoniado rubio.
Asintió de golpe y el grupo la observó antes de que levantara el pálido y delgado dedo en el aire.
-La Reina Suprema, Dama Blanca de Lorien dueña de la Llama de Udún exige que... - Contuvieron el aire y pudo ver a Rei aplaudir entre risas al entender todas sus referencias Tolkien mientras el rostro de Haru caía con delicadeza sobre su hombro. Las cejas de Gou-chan estaban arriba, muy arriba- El miembro del grupo con el cabello más claro tiene que comerse lo que quedó de cebolla en ese plato - La pelirroja movió la mano en dirección a la mujer que estaba terminando de retirar los platillos y que al verse acorralada se inclinó con respeto antes de dejarlo y salir de la habitación.
- ¡ESONOESJUSTORUKACHAN! - El chillido del rubio le taladro los oídos mientras lo ignoraba y se apresuraba a buscar el plato para traerlo en dirección a Nagisa - ¡ES ASQUEROSA! - Podía ver lágrimas reales asomar por las comisuras de sus ojos, y por un momento sintió algo parecido al arrepentimiento. Pero no. Claro que no.
- Y esto es por cada vez que me pediste una de Ed Sheeran en el concierto...- Ruka habló con firmeza entornando sus verdes ojos y Makoto alzó las esquina de los labios en una sonrisa delicada. Así que aún no lo había olvidado… Él tampoco se había quitado la imagen de la hermosa pelirroja sobre el escenario cantando aquella melodía dulce.
- Me lo cobraré...- El rubio sonrió al mirarla de manera maliciosa antes de tomar el trocito de cebolla con expresión de asco y metérselo en la boca.
Le daría batalla en caso de ser necesario pero de momento solo podía disfrutar la expresión de gato que ha olido una naranja que Hazuki Nagisa estaba haciendo mientras apretaba los ojos.
- ¡Eres una tirana! - Su reproche infantil la obligó a sonreír.
- Si tanto disfrutas de Ed Sheeran deberías poder soportar de esto sin quejarte! - Ruka frunció el ceño y sostuvo los palillos esperando que los sacaran a su llamado, Rei devolvió el suyo al notar que volvía a tener el puesto de honor "somos pocos, por lo que debería tocarle una vez a cada uno en un principio" había dicho la hermana menor de Rin.
- Realmente su alma es negra...- la voz calma de Haruka lo sacó de sus pensamientos y Makoto solo pudo mirar a su novia que parecía querer comerse vivo al pequeño nadador.
Volvieron a sacar, con un suspiro y apenas tuvieron tiempo a chequear sus palillos cuando Haru habló con ligereza.
- El Rey exige que Ruka chan pida otro plato de caballa hablando como delfín...- las cejas castañas de Makoto se torcieron y Rei y Nagisa no pudieron contener la risa explosiva.
- ¡Eres mi héroe Haru-chan! - el rubio saltó alrededor del moreno aplaudiendo y enseñándole la lengua a la pelirroja que parecía cambiar de color a cada segundo.
- ¡OYE! ¡HARUUU! - Su novia se apresuró a ponerse junto a él y su mejor amigo, y tuvo que contener el impulso de querer abrazarla. Ruka-chan alzó los ojos en busca de apoyo y el se estrujó las manos sintiéndose un poco nervioso.
- Nee Haru...- Makoto hablo despacio pensando en la mejor manera de preguntar porque lo había hecho, sin embargo el pelinegro volteó a mirarlos con la misma expresión calma de siempre.
- Nagisa tiene que darme el llavero de Iwatobi chan. Además una vez te oí reír mientras leías algo y tu risa suena bonita. Como la de un delfín.- Quedaron totalmente helados ante lo dicho y cualquier respuesta que pudieran darle a aquel comentario no sería suficiente.
Ruka parecía dispuesta a romperse la cabeza contra el suelo, por eso la miro y aunque sintió pena por la situación, pensó que lo mejor que podía hacer era mantenerse al margen.
- ¡Gambatte kudasai! - Su sonrisa sincera la hizo temblar mientras asentía con expresión de espanto. Nagisa la esperaba junto al teléfono de servicio como un verdugo esperando a su siguiente condenado a muerte. Dignidad ante todo...Dignidad...
Tomó el teléfono aunque su mano parecía sufrir de unos espasmos que no quería abandonarla, y la risa contenida de Nagisa le puso los nervios de punta. Torció la boca, no era la primera vez que tenía que cumplir la prende de sus amigos, y es que su grupo de amistades en Sapporo hacían que los chicos de Iwatobi fuesen unos niños de kinder. Por eso alzó el teléfono y luego de marcar el interno notó a Gou con el celular en alto, filmando. Se quiso cubrir el rostro con la mano pero no duró mucho al sentir la voz contestando del otro lado de la línea.
- Buenas noches...pffff...- tomó aire con suavidad y soltó el resto de la frase de manera rápida - ¿Podrían traernos otro plato de caballa a la habitación 10? - Respiró profundamente y con firmeza, dejando que un sonido de altísima frecuencia y por demás ridículo escapara de su boca. MALDITA SEA HARU, YO NO ME RÍO ASÍ.
La risa de Nagisa y Rei fue un estallido violento, incluso la dulce Gou chan estaba cubriéndose la boca tratando de contener la risotada que peleaba por salir. Makoto había enrojecido por completo pero la sonrisa en su rostro era impagable.
-Lo has hecho muy bien...- Haruka Nanase lucía sorprendido, algo extraño en su rostro generalmente apático.
Aunque ella quisiera terminar de morirse en aquel momento el grupo volvió a agruparse sin darle tiempo a reponerse, esperaba que Kou chan hiciera justicia por su persona mancillada por culpa de aquel demonio rubio. Se giró ligeramente al sentir la presión contra su brazo sin embargo el calor violento se apoderó de su rostro al sentir a Makoto hablarle en voz muy baja cerca de la oreja.
- ¡Eso fue adorable, Ruka chan!...- el alto capitán no pudo contenerse, aquello había sido tan tierno que solo quería sostenerla entre sus brazos para besarla.
- A la cuenta de tres...- Haruka volvió a su tono de voz desganado y exhibió las tablitas para que pudieran pensar cual sacarían esa vez - uno, dos y tres...-
-¡AHÁ!- Gritó el rubio totalmente extasiado al ver el color azul de la barilla al fin entre sus dedos.
- ¡NOOOO!- Ruka se dejó caer con las piernas flojas por un segundo al darse cuenta de que su destino era sombrío en las manos vengativas de Hazuki Nagisa, sintiendo a su novio de inmediato acuclillarse junto a ella preocupado al verla caer. Nagisa giraba como un trompo fuera de control y se le heló la médula. Sabía que sería terrible, pero no quería imaginarse cuánto...
El muchachito se detuvo en seco, justo en el centro de la habitación y la pelirroja con mirada de jade supo en el instante que debía estar preparada. La piel repleta de pecas se perló con una fina capa de sudor frío mientras tragaba como esperando la guillotina. Y llegó.
- ¡EL REY INDISCUTIBLE DE ESTE PALACIO EXIGE A SU MUY DESOBEDIENTE SÚBITA, RUKA CHAN!- Tomó aire luego de gritar sus pulmones fuera del cuerpo antes de proseguir…- y su compañero amable y justo, ese eres tu Mako-chan - Y el aludido parpadeó varias veces. ¿Por qué él…? El rostro aniñado se iluminó por la sonrisa dulce antes de voltearse con el índice en alto en dirección a la pared- ¡Presentarse para recibir el castigo de pasar los benditos Siete Minutos en el Cielo!.- Y un silencio sepulcral reinó en la habitación 10 de la Posada Chidori.
El rostro de Gou-chan se puso tan rojo como sus ojos y cabello, mirando a su amiga y a Makoto-Sempai alternadamente. No sabía si gritar de alegría o preocuparse por ella. Notó como Haru ladeaba la cabeza sin entender que eran los Siete Minutos en el Cielo, mientras que Rei desfallecía del horror. ¡Solo eran adolescentes!
Ruka alzó las cejas completamente enrojecida cuando notó que lo que estaba señalado con su endemoniado dedo era nada más y nada menos que el closet donde se guardaban los futones. Su rostro se tornó violeta y la furia y vergüenza que sentía en el estómago emanó de sus cuerdas vocales.
- ¡No seas ridículo! - Gritó y se cruzó de brazos percibiendo la presencia de Makoto a su lado temblar como una hoja.
Nononono. No era así como quería pasar la noche con ella. No encerrados en un closet con todos esperando fuera. No así. No así. Pensó una y otra vez mientras sentía que quería llorar y detener esa locura cuando la voz de Nagisa lo trajo a la realidad.
- ¡El Rey ha hablado! ¡Rei-chan, ayúdame! - Haru se movió hacia un lado cuando vio a su compañero de equipo empujando por detrás a Makoto. El alto capitán balbuceo un montón de palabras sin sentido mientras veía la puerta del ropero abrirse gracias a Gou-chan, ¿que se suponía que tramaban? No pudo defenderse y cuando quiso darse cuenta su enorme cuerpo estaba acuclillado en el fondo del ropero mientras Ruka-chan era arrastrada en su dirección. Su rostro ligeramente oliva comenzó a enrojecer y el calor intenso le subió por el estómago y el pecho y se enderezó en el lugar.
- Na-Nagisa...No la empujes...- Dijo con tanta timidez que apenas se escuchó. Los tobillos de Ruka-chan fue lo único que pudo ver antes de que cerraran desde afuera la puerta.
- ¡Se quedaran allí por siete minutos! ¡Estaremos contando asi que aprovechenlo! - la voz divertida del rubio la hizo apretar los puños. Trago saliva al percibir el calor que irradiaba el cuerpo de Makoto a su lado mucho más abajo. Desde que salían que en broma lo había apodado su "radiador personal", pero esta vez sabía que estaba totalmente avergonzado y el corazón comenzó a dolerle.
-Makoto...¿estás bien? - La pelirroja de pecas se aferró a la pared para poder sentarse, estaba tan avergonzada que sentía que iba a morir. La respiración pesada del muchacho hizo que volteara el rostro en su dirección aunque no podía verlo realmente. Suspiró para si misma. Desde luego que quería estar con él a solas, pero no así...No encerrados con todos esperando fuera.
-Ruka-chan...Lo siento.- Su voz siempre tranquila sonó quebrada por la vergüenza y también se giró despacio en dirección a donde venía el aroma de su novia. ¿Cuándo fue que el viaje que había planeado para ellos se había convertido en esto? La oyó hablar con firmeza, aún cuando el temblor en su tono era audible.
- ¿Q-qué dices?- Makoto siempre se disculpaba por cosas que no debía, y aquí hacía lo mismo. No quería eso.- No fue tu culpa. Ese pequeño...- Apretó el puño con suavidad antes de bajar la mano haciendo que sus dedos rozaron la mano tibia de Makoto. Tragó duro, estaban realmente cerca.
Desde el momento uno, todo aquello le resultaba irreal, y no se refería únicamente a la salida de fin de semana. Literalmente a que el chico más hermoso y dulce de aquella pequeña ciudad costera había decidido salir con ella. Y cada acontecimiento desde que le dió el sí se agolparon en su cabeza solo para recordarle que cada vez que se rozaban de casualidad el cuerpo se le ponía a hervir.
Respingo al sentir los dedos frescos de Ruka contra su mano y cerró los ojos. Podía imaginar sus manos pálidas sobre las teclas del piano, los brazos delgados y el rostro dulce como el de una princesa de cuento de hadas. Las pecas suaves sobre el puente de su nariz, el brillo esmeralda de sus ojos al sonreír, su cabello de sirena alrededor de sus mejillas o flotando en el agua como ya lo había visto un millón de veces. La quería tanto que el pecho le dolía, y cada acercamiento que tuvieron había tenido que contener una parte suya que creyó, siempre podría controlar. Las charlas de adolescentes y cada reacción química en su cuerpo se habían vuelto una verdad en su vida por ella, y por eso quizá su voz brotó de su garganta.
- Ruka-chan.- Tragó saliva mientras su largo dedo meñique rozaba el dorso cálido de su mano. ¿P-p-puedo besarte?- No quería contenerse. No sabía si realmente tendría otra oportunidad para estar solos hasta volver a Iwatobi, y el corazón desbocado en su pecho parecía golpear sus oídos mientras aguardaba por una respuesta.
La pregunta hizo que su corazón se saltara un latido, y el calor se expandió por su rostro llegando a sus orejas y supo que tenía el rostro tan rojo como su cabello. Sus dedos se movieron despacio y una sonrisa ligera se formó en sus labios cuando le respondió.
- C-claro que sí.- Suspiró- No tienes que preguntarme...- El momento en que el alto muchacho se inclinó en su dirección buscándola a tientas en la oscuridad se le hicieron eternas. La mano enorme contra su cuello y su rostro la obligaron a respirar con fuerza. Aquel tipo de calor era algo nuevo, porque pudo percibir su respiración sobre el labio superior, obligándola a retener el aire en su pecho. Hacía mucho que Makoto había dejado de pedir permiso para posar sus labios en su rostro o labios, pero esa pregunta significaba otra cosa. Igual que el beso que estaba por ocurrir.
La boca de Makoto apenas se rozó contra los labios suaves, y contuvo la respiración un segundo. No es que ella tuviese algún tipo de perfume particular, pero el aroma que emanaba su cuerpo le ponía la piel de gallina. El cuello delicado bajo su mano y la mejilla caliente en la otra era el tacto más suave de su vida.
Lo sintió suspirar contra sus labios y solo pudo abrir la boca cuando lo sintió presionar con suavidad.
Las enormes manos la aprisionaron con firmeza torciendo su cabeza con una naturalidad que no había notado hasta el momento. La pelirroja de pecas trató de respirar por la nariz, pero cualquier cosa que no fuera aferrar la manga de la yukata de Makoto le parecía inútil.
La sintió abrir la boca buscando aire pero no pudo detenerse, apenas le dio tiempo a que separara los labios antes de cerrar sobre el turgente labio inferior. Se sentía como comer una fruta, y la respiración acelerada de Ruka-chan le estaba poniendo los vellos de punta. Enviando una puntada en más de una ocasión a cierto sitio que estaba tratando de ignorar, porque sabía que todo terminaría como aquella vez en el descanso del Club, tardando 20 minutos en calmar su propia biología por un simple roce en la nuca.
La presión sobre su piel solo parecía enviar oleadas de una corriente caliente que le llegaba hasta la punta de los pies, su lengua se sentía como helado derritiéndose contra la del apuesto capitán. Sintió el impulso de ponerse de rodillas ya que Makoto continuaba doblegándola con su cuerpo altísimo. Jadeo con delicadeza echando la cabeza hacía atrás, le hubiese encantado ver la expresión arrebolada que sabía que tenía en ese momento pero solo pudo escuchar su respiración pesada.
-Makoto...- Lo llamó en un jadeo con el hilo de voz que pudo elaborar apoyándose en las rodillas para conseguir algo más de altura. ¿Cuantos minutos habían pasado? Aunque para ese momento realmente no le importaba que alguno de sus amigos abriera la puerta del armario donde estaban metidos.
- Mhh...- Apenas pudo responderle mientras sus manos tanteaban en la oscuridad y jadeo con sorpresa al sentir a Ruka inclinarse en su dirección. Sintió sus labios calientes chocar contra su mejilla y apenas pudo contener sus manos cuando la sujetó por los hombros rindiéndose a la boca que le ofrecía sin oposición. Su mano enorme busco el camino a su cintura oyendo los suspiros tiernos y temblorosos.
No estaba seguro de que hacían, pero Kami… Aquello se sentía demasiado bien para ser real. Notó como sus manos delgadas se aferraban a los pliegues que la tela hacia en su pecho, cuando con un roce delicado accidentalmente se colaron por debajo. Quemaba.
Sus propios dedos tibios aún sobre la tela de la yukata en el hombro de Ruka se deslizaron demasiado sobre el borde rugoso y supo que si seguía con aquello no podría responder por lo que estaba pasando.
- ¡TIEMPO FUERA! - El pequeño Nagisa que había estado chequeando el tiempo en el celular se apresuró emocionado a la puerta del ropero. La mano blanquecina del as de Iwatobi lo detuvo en seco, sujetando el pequeño puño que temblaba de sorpresa en su palma. Lo miró extrañado mientras el perfil irreal del alto muchacho miraba directamente al closet.
- Makoto. El tiempo se terminó...Ya pueden salir.- Haru hablo con delicadeza lo más cerca que pudo del panel y negó despacio en dirección a Nagisa. El pequeño rubio se sonrojo aunque la sonrisa enorme no desapareció de su rostro aniñado.
Podía sentir la piel tersa del hombro de Ruka bajo sus dedos cuando la tela por fin había cedido a sus caricias. No podía pensar en algo más dulce que su boca, y ya no sabía ni siquiera dónde estaban. El llamado de su amigo lo trajo de nuevo a la realidad aun cuando su voz haya sonado lejana como en una bruma de sueño, y tuvo que tomarse un segundo para poder separar su boca de la Ruka. El aire frío golpeó la humedad sobre la piel sensible de sus labios como un recordatorio de que el tiempo se había terminado. El castaño volteo el rostro dejando reposar los labios húmedos contra el hombro descubierto y habló tan bajo que no estaba seguro de que ella lo hubiese escuchado.
- Te quiero...- su voz grave la asustó al igual que aquel beso quedo que la había dejado temblando. Todavía enfrentados de rodillas, Makoto le acomodo la yukata sobre el hombro y luego le apoyó las manos contra el cabello que le cubría las mejillas, manteniendo la cabeza baja, aun cuando sabía que no podía verlo. - Por favor...Regresa a tu cuarto junto a Gou-chan y...Llévate a Nagisa.-
Su novio sonaba como un animal apaleado. Trató de verlo en la oscuridad y le fue imposible. Quizá por eso recorrió el camino que ya conocía hasta su boca para besarlo una vez más. La sorpresa le había puesto el cuerpo rígido al rozarlo.
- Te quiero, Makoto...- Suspiró contra sus labios. Lo sintió temblar.
Ruka se puso de pie tratando de acomodarse el cabello y aplanando la falda de la yukata con las manos y finalmente abrió la puerta dejando que entrara la luz en el armario. Siete minutos en el cielo...malditamente, claro que sí.
-¡Vamos por bebidas! - Ruka actuó como si realmente no tuviera el rostro enrojecido, la boca completamente hinchada y el moño del cabello hecho un desastre. Haru alzó las cejas con delicadeza y solo la vio pasar como una flecha tomando a Gou-chan y a su escandaloso amigo por el brazo en dirección a la puerta.
Rei siguió la línea de salida que habían dejado las dos pelirrojas y su amigo cuando la voz de Nanase lo detuvo.
-Makoto…-
El megane volteo sobre sus talones solo para encontrarse con la imagen de su Capitán de equipo apoyado en el marco del ropero sujetándose la cabeza y tratando de ocultar lo evidente de su erección con la mano, sintió que acababa de contemplar la única imagen del eslabón perdido…
Se giró como un viento antes de seguir a sus compañeros. ¿Qué demonios había pasado ahí dentro? ¿Siete minutos en el cielo? Makoto sempai no se veía como si fuese algo sencillo.
