Hermione llego en aquel callejón que usaba para sus apariciones. Iba resplandeciente de felicidad. Ahora se sentía más capaz, pero no lo hubiera logrado sin ellos; sus padres. Cuando llego a la casa de seguridad que había puesto el día que decidió ser la nueva Reina del mundo mágico; ella hizo planes para que sus padres no salieran lastimados.
—¿Hermione? —escucho una voz de una mujer. Ella se tensó y en un instante puso una cara de afligida y de sosa.
—¿g-Ginny? —uso el tono más sorprendido y nervioso.
—¡oh Hermione! —la pelirroja se abalanzo hacia ella. Hermione reprimió las ganas de hechizarla— ¿Cómo estás? Te hemos estado buscando pero parece que te has echado a perder. El ministro te está buscando al igual que Harry y mi her-... Ron
Hermione trato con todos sus fuerzas no blasfemar. Definitivamente tenía que buscar otra casa de seguridad y cambiar de varita si su varita tenía una firma de magia. Lo bueno que cuando iba de "excursión" usaba la varita de Bellatrix regalo de la guerra. Adquirió la varita cuando la molly Weasley elimino a Bellatrix. Y tuvo que trabajar mucho para hacer que la varita la respetara como su íntima dueña.
Hermione regreso a sus sentidos cuando Ginny volvía a preguntarle si estaba bien. Quería contestarle que NO pero quería saber por qué la buscaban aunque ya sabía la respuesta.
—si, si estoy bien ¿tu?
—¡soy feliz Hermione! —respondió con un eufuismo
Hermione se guardó sus comentarios sarcásticos y mordaces.
—bueno, fue un gusto volver a verte. Que tengas un lindo día —decidió que no le interesaba saber más. Y también sentía que su magia negra quería salir para satisfacer su dolor.
—¿Cómo? Si todavía no hemos hablado de lo que te quería decir
—lo siento… pero no me interesa. Ahora soy una simple muggle —se fue por la defensiva y empezaba a vomitar comentarios mordaces como lo hacía su antiguo maestro Severus Snape—. Con permiso
La pelirroja la tomo de la mano. Noto que estaba tratando de pedir disculpas por la mirada que tenía. Pero Hermione no le interesaba.
—¡te necesitamos! —suplico
Hermione fingió estar aturdida y a la vez confundida. Si, debería ser una gran actriz.
—soy una simple muggle. Esta sangre sucia —mostro su brazo—, reconoció su lugar el día que conoció la traición de los demás. ¿Acaso solo sirvo para salvarles el pellejo? ¿Necesitan de mi inteligencia para después botarlo como un objeto?
Ginny tenía la boca desencajada y trataba de explicarse o buscar el favor de Hermione. Hermione dio media vuelta y siguió caminando por la acera de la calle. Sintió como unos pasos se acercaban. Hizo una mueca de desagrado. Toco la puerta de aquella casa.
—disculpe, me podría prestar su teléfono… es que me acabo de perder. Mis padres viven por este lugar y he estado fuera del país…
La señora la hizo pasar y Hermione aprovecho para lanzarle un imperius y tras guardarse en aquella casa. Había encontrado a Ginny por coincidencia y no quería levantar más sospechas. Al fin y acabo que tenía que gobernar en dos países. Se le formo de nuevo una sonrisa torcida mientras desaparecía del lugar.
