CAPITULO 21

El equipo debía reunirse a las 6 pm en el aeropuerto tres horas antes de partir para ultimar detalles, el plan consistía en salir de Barcelona en vuelo directo a Singapur y de ahí conectarse a Beijín, tendrían cuatro días antes del encuentro para aclimatarse al nuevo horario.

Sanae y los niños viajarían al día siguiente a Tokio y de ahí a su ciudad natal donde se hospedarían con los abuelos Ozora y con Daichi que extrañaba a sus sobrinos.

Antes de partir al aeropuerto, decidieron pasar por las oficinas para despedirse de Isabella; al salir del ascensor se toparon con Franco y González que estaban muy entretenidos platicando.

"Esta bueno el chisme?" preguntó Genzo

"Siiiii, ni te imaginas¡ el novio fantasma apareció¡"

"Cual novio fantasma?" intervino Tsubasa

"El de Isabella, el doctor que trabaja en África, acaba de llegar viene a pasar unos días con ella, pero lo más sorprendente es que es real¡" decía un atónito Franco.

"Tal vez será mejor no molestarlos, igual y le hablamos cuando lleguemos a destino" dijo desilusionado el portero.

"Por supuesto que no, esto lo tienen que ver mis ojos, con permiso" declaró Sanae adelantándose a la oficina de su amiga.

Una voz desconocida se escuchaba a fuera del pasillo, indudablemente se trataba de Aarón, luego de anunciarse la señora Ozora se adentró en la oficina y ante sus ojos apareció por fin el misterioso novio de Isabella.

"Espero no interrumpir"

"Claro que no, adelante Sanae, deja te presento a mi novio, el doctor Aarón Fuentes, Aarón ella es mi amiga Sanae Ozora"

"Encantado de conocerla señora"

"El gusto es mío"

"Y que haces por aquí, pensé que llevarías a Tsubasa y al señor Wakabayashi al aeropuerto"

"Así es, solo que decidimos hacer una parada para despedirnos, ellos salen hoy para Beijing y mañana partimos los niños y yo a Japón, pero no queríamos irnos sin despedirnos"

"Que amables y donde están los demás?"

"Se quedaron platicando con González y Franco"

"Ah ya veo" dijo Isabella adivinando el tema principal de la charla.

En eso estaban cuando el bullicio se hacía más intenso conforme se acercaban a la entrada, para introducirse de forma abrupta y saludar a Isabella prestando nula atención al hombre presente.

Ami inmediatamente le dio los brazos molesta por la despedida y por la presencia del intruso que pensaba se llevaría a su amiga.

"Bella porque no viajas con nosotros? Ya ves que nos la pasamos muy bien en Francia, además así conocerás a mis abuelitos, y a mi tío Daichi, y te llevaremos al lugar donde mi papi y mi tío se enfrentaron por primera vez"

"Me encantaría Ami, pero tengo trabajo aquí, además mi novio acaba de llegar para pasar tiempo conmigo, deja te presento a Aarón"

"El trabajo lo puedes dejar, acuérdate que mi tío es tu jefe, y tu novio no se enoja si te vas con nosotros, él nunca está aquí, siempre te deja sola" declaró lanzándole una mirada asesina haciendo a todos sentirse incómodos.

"Mi amor no nos vas a presentar?" aclaró el medico

"Por supuesto, bueno ya conoces a Sanae, ellos son sus hijos Daibu y Hayate y su esposo Tsubasa Ozora"

"Mucho gusto"

"Ella es Matilda Wakabayashi y esta pequeñita que tengo en mis brazos es Ami Ozora"

"Encantado de conocerlas señoritas"

En esos momentos hizo su aparición el portero, con cara de pocos amigos

"Y él es mi jefe el señor Genzo Wakabayashi"

Sin ninguna expresión en su rostro extendió su mano para saludar a Aarón dándole un apretón con más fuerza de la normal.

"Por fin conozco al famoso portero del Barcelona, Bella me ha hablado mucho de usted"

"Espero que solo cosas malas te haya dicho"

"No, claro que no"

"Entonces te mintió, después de dos años de relación deberías saber cuando te miente, es fundamental" afirmó en tono sarcástico.

Todos contuvieron la respiración hasta que el capitán decidió que era mejor retirarse antes de que su amigo se metiera en serios problemas.

"Es hora de partir, no queremos hacer enojar al entrenador, te vamos a extrañar Isabella" declaró Tsubasa

"Y yo a ustedes, que tengan un buen viaje"

"Estos son los teléfonos de casa de mis padres y de mis suegros, cualquier cosa que necesites ahí nos puedes localizar" dijo Sanae mientras le entregaba un papel con los datos.

"Cuídate mucho tía, ups, puedo decirte tía? Me siento más a gusto" preguntó Hayate

"Por mí no hay problema"

"Bueno, entonces cuídate tía y nos vemos en seis semanas, pero recuerda que quedara pendiente que viajes con nosotros a Japón" agregó Hayate

"Hasta luego licenciada, cualquier asunto ya sabe donde localizarme, Aarón gusto en conocerlo"

"Vayan sin pendiente yo me encargaré de que no los extrañe tanto"

"Hey familia¡ que bueno que los alcanzo, donde esta Jimmy?" hizo su aparición Esteban Villasana

"Aquí, que necesitas"

"Pensé que ya que ibas a Japón quizá podrías buscar estas piezas para tu auto y otras chucherías mas" le dio una lista al joven con los aditamentos.

"Hola Esteban gusto de verte de nuevo"

"Oh pero que nos trajeron los Reyes? Al doctor ausente?" saludó con cierto recelo "Bueno yo iba a invitarte a cenar hermanita pero obviamente estas muy ocupada, lo dejaremos para después, ya van de salida? Los acompaño" sugirió el joven.

Uno a uno fueron abandonando la oficina dejando a Isabella con una extraña sensación en su pecho.

"No me gusta ese tipo, sabes lo que dicen de los doctores?"

"Que han metido su mano en algún orifico de un muerto?" respondió Genzo

"Siiiiiiiiiii"

"Tal vez deberíamos llamarlos la Bella y la Bestia"

"Vengan esos cinco amigo"

El portero y el joven chocaron sus manos, sellando una nueva forma de complicidad.

El viaje fue largo y cansado afortunadamente tendrían unos días para descansar y adaptarse al nuevo horario, pero antes de llegar al hotel tendrían que atender una conferencia de prensa en el aeropuerto y como siempre Genzo y Tsubasa estarían presentes.

El día del partido se llego rápidamente, en los vestidores el técnico habló con ellos

"Señores, no van a jugar el partido completo"

"Qué?"

"Como lo escucharon, no quiero que se vayan a lesionar en un encuentro amistoso, solo jugaran 45 minutos, por eso les pregunto, quieren jugar el primero o el segundo tiempo?"

"Creo que lo mejor será jugar en la segunda mitad" respondió Ozora

"Opino lo mismo señor"

"Perfecto, entonces saldrán a la banca conmigo"

Un par de días tenía en España, pero apenas y habían pasado tiempo juntos, ella pasaba casi todo el día en la oficina, solo se veían un momento en la mañana y cuando ella terminaba su jornada laboral, pero llegaba tan cansada que se negaba a salir a alguna parte.

Él conocía perfectamente su trabajo, pero en otras ocasiones siempre se hacia un tiempo en su ocupada agenda para estar juntos, ahora parecía que lo estaba evitando, pues era domingo y ella aun así estaba en la oficina trabajando. Decidió poner manos a la obra y prepararle una deliciosa comida, si se negaba a salir, entonces pasarían el resto de la tarde amándose en su habitación.

Llevaba el maletín repleto de papeles, su bolsa, otro maletín con su lap top, y no recordaba en que bolsillo había puesto las llaves de su departamento, decidió tocar el timbre para no soltar sus bolsas, solo esperaba que a Aarón no le hubiera dado por salir a turistear. No tuvo que esperar mucho para que atendiera la puerta.

"Amor, deja te ayudo, decidiste traerte tu oficina?" dijo al momento que tomaba las cosas de las manos de la joven.

"Algo así, se esta acercando la fecha para entregar un proyecto, y sin el jefe aquí me toca todo el trabajo"

"Entonces si sabe de negocios?" pregunto escéptico

"Si, es irrealmente hábil, pero, que huele tan delicioso? No me digas que estas cocinando?"

"Como has estado muy ocupada, pensé en preparar una romántica tarde para los dos" se acercó lentamente a ella, tomándola por la cintura y depositando un sensual beso en sus labios.

Esta vez no se pudo escapar, desde que llegó había hecho hasta lo imposible para no intimar con él usando toda clase de excusas; la confusión que sentía su corazón le decía que cualquier cosa que hiciera lo estaba traicionando, pero ahora ahí estaban, en su casa, los dos solos y sin nada mejor que hacer que demostrarse su amor.

"Y que hay para comer? Estoy hambrienta"

"Siéntate y relájate en lo que yo termino de cocinar y preparo la mesa"

Encendió la televisión, sabía que en un par de horas comenzaría el juego y no quería perdérselo, no se había perdido uno solo en los últimos quince años de su vida, curiosamente desde que él pasó a formar parte de las filas del equipo de sus amores.

La comida estuvo deliciosa, la charla inmejorable, eran tantas las cosas que ese hombre vivía y la pasión por su profesión y por ayudar a los menos afortunados que hacían de él un hombre muy interesante, eso fue lo que desde un principio la atrajo y conforme lo conocía mas se fue adueñando de su corazón; pero de pronto apareció él, y si, todo parecía ridículo, pero el corazón escoge lo que quiere y no nos deja mucho que decir al respecto.

El timbre interrumpió su charla, se levanto para ver quien llegaba a la tranquilidad de su hogar y no eran otros mas que González y Franco, a quienes les pareció buena idea ver el partido con su compañera y de paso darle una escrutada al novio de ella.

Ataviados con la playera del equipo y cargando toda clase de botanas no esperaron a que los invitaran a pasar cuando ya estaban en la cocina buscando los recipientes para colocar las viandas.

"Apenas y llegamos a tiempo, Isabella porque no traes puesta tu playera? Anda apúrate que en unos momentos inicia la transmisión" dijo González

"Y de cuando acá ustedes son fanáticos del futbol?"

"Desde que un portero firma nuestros cheques¡ que el jefe sepa que su equipo lo apoya a la distancia" aseguró Franco.

Las primeras imágenes del Nido de Pájaro mostraban calentando a los equipos, pero su desencanto fue grande cuando al ver como entre los jugadores que salían a la cancha no iban ni Ozora ni Wakabayashi, ellos estaban en la banca junto al entrenador, como siempre tranquilos, concentrados en el campo de juego.

"Labios fruncidos, dicen que es señal de corazón frio" murmuró Aarón al ver el semblante del portero.

Los aficionados en el estadio también se sintieron decepcionados al observar que las estrellas japonesas no iniciaban el encuentro a pesar de que el cuadro que presentó el entrenador competía sin problemas con los mejores del mundo.

El primer tiempo comenzó con grandes embates del cuadro local que se sentía fuerte al enfrentar a un rival de tal envergadura y mas sabiendo que deberían aprovechar la ausencia de los japoneses para tener alguna oportunidad de salir honrosos del encuentro. Pero a pesar de todo, el rival era muy superior, no por nada se había convertido en el mejor equipo del mundo, al que todos querían vencer con infructuosos resultados y tuvieron que dar las gracias de terminar el primer tiempo solo perdiendo por la mínima diferencia.

En cuanto se anunciaron los cambios en las pantallas del estadio, la multitud despertó y un clamor se escuchó de cada uno de los aficionados, el momento había llegado, esa sería la última vez que los verían jugar como profesionales, los flashes de las cámaras no se hicieron esperar, cada par de ojos quería capturar ese momento para poder decir en un futuro que vieron jugar en vivo al mejor del mundo.

Genzo tuvo una participación discreta, sus defensores tenían a raya a los atacantes rivales a quienes no les quedo mas remedio que bajar a defender su meta porque el genio del futbol Tsubasa Ozora sentía que debía recompensar a sus fans por no jugar la primera parte; con jugadas de fantasía y goles de ensueño, el mediocampista del Barcelona se despedía de la afición de China.

"Es injusto que un hombre juegue así de bien, algunos tienen toda la suerte del mundo" comentó al final del encuentro González

"Y que lo digas, mira al jefe, es el mejor en lo que hace, es rico, tiene una hija maravillosa y puede tener a cuanta mujer se le antoje" agregó Franco

"Quizá esa sea su maldición, tener lo que quiera pero no lo que necesita" intervino el médico dejando a todos reflexionando.

"Quieren quedarse a cenar?" preguntó amablemente Isabella, pero si bien la invitación les caía a la perfección, cualquier intención de aceptar fue eliminada al ver la cara del novio de su amiga.

"Nos encantaría pero ya hemos molestado mucho" se excusó González

"Por supuesto que no, saben que son bienvenidos en mi casa"

"En realidad es Franco que tiene que llevar a su mamá a que le pinten el cabello, ya sabes, como no tiene una vida"

"Gracias señor social, lo dejaremos para otro día, diviértanse y nos vemos mañana en la oficina"

Se despidieron dejando solos a la pareja, haciendo que la incomodidad volviera al cuerpo de Isabella, ya todo estaba dicho, no tenía ningún pretexto para no estar con él.

En la penumbra de la habitación del hotel, Genzo se movía constantemente en su cama, incapaz de conciliar el sueño, su mente estaba en otro lugar a miles de kilómetros de distancia, pensaba en ella, se sonrojaba, y luego la furia lo invadía y su cuerpo temblaba ante la idea de saber que otro era quien le hacía el amor.