Adaptacion del libro "A Dance With a Duke" de Tessa Dare con los personajes de Candy Candy propiedad de Mizuki & Igarashi.


CAPITULO 21

"-¿Desaparecida?" La cara de Terry se puso de color ceniza. Agarrandole el codo a Candy le dijo: "-¿Estas segura? Tal vez solo está –"

"-No. Se ha ido, y no está sola." Candy tragó duro, preguntándose como podría decirle lo siguiente. Pero tenia que hacerlo. Si había alguna esperanza dependía de una acción rápida. "-Se ha ido con Neil. Dejaron una nota."

Levantando su puño en la brecha entre ellos, hizo que sus dedos se relajaran. En su mano estaba el pedazo de papel arrugado que había encontrado en el poste de la cocina. Sus hermanos siempre habían dejado sus mensajes allí. Lo llamaban La nota Andrew. Y fiel al estilo de Neil, el mensaje era breve:

Nos vamos a Gretna.

El papel estaba firmado por los dos.

Terry se quedó mirando las palabras con tanta fuerza que Candy no se hubiera sorprendido ver las letras garabatearse y reorganizarse ellas mismas para escribir un mensaje diferente, solo para escapar de su disgusto. Ella también deseaba que hubiera alguna manera de alterar los hechos.

"-¿Desde hace cuando?" él preguntó con brusquedad.

"-No . . . no sabemos. Obviamente en algún momento después de la cena, así que un par de horas como máximo. Los caballos todavía están aquí, así que deben andar a pie." Renunciando a la nota, anudó sus dedos en un apretado puño. "-Solo puedo imaginar que está detrás de su dote."

"-Lo siento mucho," dijo Susana detrás de Candy. "-Me retiré temprano, y por supuesto no escuché cuando salió."

"-No te disculpes," Terry dijo. "-Mi prima no es tu responsabilidad."

Él le dio una mirada cortante a Candy, apuñalando su conciencia. Por supuesto, Karen era parte de su responsabilidad. Y Neil. . . Neil ni siquiera hubiera estado allí, si ella no hubiera insistido en que se quedara.

"-Lo siento mucho," ella dijo débilmente. "-Que huyera con ella de esta manera, a media noche. . . simplemente no puedo creerlo de él."

"-Por supuesto que no puedes. No has creído nada de lo que te he dicho de él. No importa lo que el canalla haga, lo defiendes. ¿Por qué parar ahora?"

"-Tal vez hay un malentendido, alguna otra explicación," dijo débilmente. Débilmente, porque incluso ella sabia que sus palabras eran una tontería.

Apretando su mandíbula, él se dirigió al escritorio. "-Te dije que nada bueno saldría en dejarlo quedarse."

"-Si, me lo dijiste." Pero ella había estado dispuesta a tomar el riesgo, asumiendo estúpidamente que los suyos eran los únicos sentimientos que estaban en juego. Que si Neil causaba mas daño, estaría únicamente lastimándola a ella. Nunca soñó que sus acciones pudieran afectar a Terry y Karen también. Oh Cielos.

En ese momento, Bellamy y Ashworth ya estaban de pie.

"-¿Qué está pasando?" Bellamy preguntó.

"-Mi hermano se ha fugado con Karen," le dijo Candy. Cuando Terry le lanzó una mirada, ella añadió, "-No es como si se lo pudiéramos ocultar. Por amor de Dios, déjalos ayudar."

"-¿Qué camino pudieron haber tomado, Grandchester?" preguntó Ashworth.

"-¿Y bien?" Terry miró a Candy. "-Tu conoces mejor la zona."

Ella se encogió de hombros, impotente, agarrandose un dedo con la otra mano y pellizcándolo duro. "-Cualquier numero de caminos. Lo más probable es hacia Gloucester, para coger el coche del correo que va hacia el norte. Pero para llegar allí pudieron haberse ido hacia el norte a través de Colford, o este, hacia Lydney. Y luego está el río. Pudieron haberse ido al sur hacia el Severn, con la intencion de transportarse a Aust y continuar a Londres. Los coches más rápidos a Escocia salen de allí. O pudieron haber embarcado. . . " Su voz se redujo, junto con sus esperanzas. Las posibilidades parecían no tener fin; la probabilidad de capturarlos era casi nula. "-En cualquier dirección, no están a mas de seis millas de transporte."

"-Bueno," dijo Ashworth, "-Somos tres."

"-Ordenaré que ensillen a mis caballos mas rápidos," dijo Terry, abriendo un cajón de la mesa. "-Cada uno tomará una ruta diferente."

"-¿Precisamente cuando te ofrecí mi asistencia?" Bellamy preguntó.

"-Justo ahora." Terry sacó una pistola del cajón del escritorio. Con un poco de espectáculo, probablemente para el beneficio de Bellamy, puso la pistola en la cintura de sus pantalones.

A la vista del arma, las rodillas de Candy se debilitaron.

"-Esta bien, esta bien." Bellamy dijo con un impaciente tiron de pelo. "-Iré al sur, hacia el Severn y la ciudad. Si los encuentro, oirás de mi. Pero continuaré a Londres si no los encuentro."

"-Muy bien. La encontraras en la Tortuga Azul, en Hounslow. Probablemente necesitaras pagar su cuenta."

Candy y Susana no tenían idea que significó eso, pero Bellamy parecía haber entendido.

"-Iré al norte," Ashworh dijo. "-Si han tomado una ruta de coche, alguien tuvo que haberlos visto en el camino hacia Gloucester."

Terry dijo, "-Yo iré al este, entonces, a través del bosque."

Bellamy hizo una respiración profunda y revolvió su pelo. "-Voy a necesitar botas adecuadas." Dejó la habitación y Susana lo siguió.

Ashworth fue el siguiente, dejando un comentario a su salida: "-Nos vemos en el establo."

Terry respondió con un gesto afirmativo brusco.

Candy se quedó sola con su marido, abrazándose a si misma. Observaba mientras el abría una bolsa de cuero y contaba las balas en su mano, luego las volvió a meter en la bolsa y la cerró.

"-Lo siento mucho," ella dijo.

"-Guárdate las disculpas." Resopló fuerte, tiró de su abrigo que colgaba en el respaldo de la silla y se lo puso. Apoyando las manos sobre el escritorio, fijó su mirada llena de concentración en ella. "-Dame la ruta. Nombre de caminos, lugares de interés. Cualquier descripción que puedas ofrecer."

Ella hizo lo mejor que pudo, a pesar de que hacía años que había viajado a través del Bosque de Dean. Y los detalles que recordaba -las prímulas y violetas, las alfombras de helechos salpicados de hongos silvestres, la notable vista de los patos anidando en árboles – probablemente no lo ayudarían esta noche. Se forzó a concentrarse y le dio la información que pudo: los cruces de arroyos, empinaciones de montañas.

Hasta que fue interrumpida por un sonido de golpeteo.

"-Maldita sea," murmuró Terry, agachándose para mirar a través de la ventana. "-Ahora esta lloviendo."

¿Podría esto ponerse peor? Candy esperaba que solo fuera una llovizna breve de verano. El pensamiento de Neil y Karen a pie bajo la lluvia . . . sin mencionar, los tres caballeros en persecución a caballo, cabalgando sobre terreno resbaladizo y desconocido . . . Y todo eso en la oscuridad de la noche, sin luna.

Maldita sea, de hecho.

Él pasó junto a Candy en su camino a la puerta. Ella lo tomó del brazo, volteándolo para encararlo. "-Terry, espera. ¿Me culpas por esto?"

"-No tengo tiempo de pararme aquí y discutir culpas, Candy. Tengo que encontrarlos y traer a Karen de regreso antes que pierda su reputación. O algo peor."

Ella se encogió, entendiendo muy bien lo que él quiso decir. Neil pudiera estar desesperado, pero ¿seguramente su hermano no arruinaría a una chica inocente de quince años? Deseaba poder rechazar esa idea con mayor seguridad. En este punto, ya no sabia que pensar. "-¿No hay algo que yo pueda hacer?"

"-Quédate aquí." Tomando la barbilla de ella, movió su rostro para verla a los ojos. "-¿Me escuchas? Quédate aquí, por si vuelven a casa."

Ella tragó duro y soltó el brazo de su marido. "-¿Qué vas hacer, si los encuentras?"

"-Haré lo que sea necesario para proteger a Karen."

Miedo estalló en su pecho. Él quiso decir que se ocuparía, con dureza, incluso con violencia, de Neil si lo sentía necesario. Y dadas las circunstancias, ella no le hubiera pedido que tuviera misericordia. . . si el raptor de Karen fuera otro hombre.

"-Por favor," ella sollozó, "-por favor no lo mates. No podría soportar si –"

"-Si perdieras a tu hermano," él terminó con amargura. Con una ultima mirada herida, se volvió para irse. "-Sé lo que él significa para ti, Candy. Créeme, lo sé muy bien."


Después de dos horas de pasearse por la sala, Candy pensó que se volvería loca de preocupación. Por su hermano, por Terry . . . incluso por Lord Ashworth y el Sr. Bellamy. Mientras mas tiempo pasaba, mas difícil se le hacia imaginar un final feliz. Si Karen y Neil pasaban la noche juntos lejos de casa, la chica estaría arruinada. Ya sea que los encontraran antes de llegar a Escocia o no, ya sea que Neil la hubiera tocado o no. Terry podría verse obligado a dejarlos casarse con su bendición, simplemente para preservar un poco su reputación. Él no consideraría ese un final feliz, y tampoco Candy. Neil y Karen sin duda vivirían para lamentarlo también.

Asumiendo que Terry dejara vivo a Neil.

Su piel se erizó de miedo. Había estado desolada por la sola idea de escoger entre ellos dos. Ahora los eventos de esta noche amenazaban con tomar la decisión por ella. Y Terry podría nunca perdonarla si Karen salía lastimada.

Susana dormitaba a ratos en un sillón cercano, pero Candy sabia que nunca podría dormir. Su mente zumbaba, sus pensamientos volaban de una posibilidad a otra. Ninguna tenia sentido, y eso era lo que la mantenía haciendo círculos en la alfombra, trazando sus dedos por la repisa de la chimenea, saltando a la ventana, luego trazando la parte posterior del diván. Comprendía por qué Neil desearía fugarse con Karen, obviamente la protegida de un duque vendría con un dote significativo. Pero ¿por qué fregados Karen aceptaría irse con él? Neil era suficientemente guapo, y podía ser encantador cuando lo deseaba. . . pero ciertamente no lucia en su mejor estado en ese momento, y la chica a penas había pasado tiempo en su compañía. Obviamente Karen resentía el matrimonio de Candy y Terry, ¿pero estaba tan empapada en rebelión adolescente para ir tan lejos como para fugarse por despecho?

Y . . . ¿Escocia? Neil tendría que perdonarla por decirlo, pero él no parecía lo suficientemente diligente para planear una fuga a Gretna Green. Era un viaje largo, duro y muy caro. Él obviamente no tenia fondos, y la mesada de Karen no los llevaria muy lejos. Tal vez tenían algunos bienes que esperaban vender.

¿Habrían tomado cosas de la casa?

Impulsada por un sentimiento de temor, y por el deseo de estar en cualquier lugar menos en la sala, cogió un candelabro y se dirigió hacia las escaleras yendo hacia la habitación que compartía con Terry. Abrió el closet pequeño que estaba en la esquina y levantó el panel del fondo, sosteniendo el candelabro encima del pequeño escondite. . . forzando sus ojos en la oscuridad, buscando. . .

Allí. Todavía estaba allí, el pequeño paquete de joyas de mamá envuelto en tela. Nada de eso valía mucho en monedas, pero el collar de perlas y los aretes de topacio eran de un valor incalculable para Candy.

Después de reemplazar el panel secreto, se puso de pie.

E inmediatamente volvió a caer al suelo. Tuvo que esforzarse para recomponerse. Su corazón latía fuertemente en su pecho y se sentía mareada.

Oh Dios. De repente, todo tuvo sentido.


Quédate aquí.

Esas fueron las palabras de Terry, su única petición. Quédate aquí por si vuelven a casa.

"-Perdóname Terry," Candy murmuró mientras salía de la casa. Envolvió su capa sobre los hombros y cerró la puerta tras ella. La lluvia era más ligera ahora, pero fría. La luna brillaba a través de una brecha en las nubes, pero Candy no confiaba que duraría. Cogió la lámpara del carruaje que colgaba al lado de la puerta. Chapoteando en charcos de agua poco profunda, hizo una carrera precipitada hacia el establo.

Ella simplemente no podía quedarse en la casa y esperar. Si sus suposiciones estaban correctas – y la pequeña voz en sus entrañas le decía que lo estaba – Karen estaba en un peligro más grande de lo que Terry pensaba. Pero la chica no podía estar muy lejos.

Entrando en el humilde establo que temporalmente alojaba animales criados para reyes, Candy vio que su maduro y estable caballo había sido dejado allí. Por supuesto, los hombres habrían llevado los caballos más rápidos.

"-Hola Capitán. ¿Te gustaría ir a dar un paseo?" Ella extendió su mano y dejo que el caballo la oliera antes de darle una palmadita. Poniéndose de puntillas, desamarró la rienda. El caballo se movió hacia delante y Candy se dio cuenta – lógicamente – que su silla había sido removida. Al igual que el cabestro y el freno. Giró la lámpara y su mirada hacia el equipo colgado en la pared. ¿Podría siquiera recordar como se ponía todo junto?

"-¡Oh!" Sorprendida por un empujón repentino en la cintura, casi dejó caer la lámpara. Era solamente Capitán husmeando en su bolsillo en busca de comida. Sin embargo, el susto hizo que se diera cuenta que estaba completamente fuera de su elemento. Seria estupido de ella tratar de ensillar el caballo sola, y peligroso para su bebé si recibía una patada o una caída. Tendría que irse a pie.

Con la decisión hecha, salio del establo. Evitando el suave pero indirecto carril del trasporte, se apresuró hacia el sendero estrecho y sinuoso que subía hacia el acantilado. Pocos árboles crecían allí, y el camino estaba pavimentado con piedra caliza expuesta y musgo. La lluvia no ayudaba a la tracción de la superficie. Resbaló y tropezó mientras subía, a un punto tuvo que clavar sus uñas en un pedazo de césped para evitar caer de cabeza al río. De alguna manera se las arregló para llegar a la meseta del acantilado con el cuerpo y la lámpara intactos.

Se permitió un rato de descanso y acción de gracias. Y luego se echó a correr hacia las ruinas del castillo Andrew. Allí era donde los chicos Andrew siempre hacían sus travesuras. Mientras pasaba la media milla de distancia hacia las paredes derrumbadas, rezó una oración para que los viejos hábitos no hubieran cambiado.

En el momento que llegó a la portería del castillo, estaba tratando de recuperar el aliento. Su corazón se iluminó cuando vio que la puerta ya estaba entreabierta. Ella empujó el pedazo de roble y metió la lámpara en el interior.

Neil estaba parado en el centro de la torre oscura. Su pelo estaba enmarañado y pegado a su frente en oscuros mechones. Apenas si se sorprendió al verla.

"-Yo no lo sabia Candy." Echó una mirada sobre su hombro. Detrás de él, Karen temblaba en la esquina, abrazando sus rodillas contra su pecho. "-Te lo juro, no tenia idea."

"-Eres un tonto," ella le dijo, colgando la lámpara en un aplique de vela ennegrecido por siglos de hollín. Pasó junto a él para ir a la chica. "-¿Crees que ella hubiera aceptado fugarse contigo solo por tu apuesta sonrisa? No eres tan guapo para eso."

Apurándose hacia la esquina, Candy se arrodilló frente a Karen. Los labios de la chica estaban azules y temblando; sus ojos estaban desenfocados. Lágrimas y lluvia manchaban su cara.

Candy desató su capa y rápidamente la colocó alrededor de los hombros de la chica. "-Esta bien, querida. Todo estará bien. Karen." Esperó hasta que la niña la viera a los ojos. "-Todo esta bien. Lo sé. Lo sé todo."

Entonces la muchacha cayó en los brazos de Candy, sollozando impotente contra sus hombros. Candy la abrazó con fuerza, murmurando palabras de consuelo. La pobre. Había estado necesitando ese abrazo por tanto tiempo, y Candy había estado demasiado absorta en sus propios problemas como para darse cuenta que las groserías de Karen había estado dirigidas para alejarla, no porque la resentía, sino porque tenia miedo de que alguien supiera su secreto.

Incluso Candy no pudo haber adivinado la verdad hasta ahora, después de aquella epifanía llena de lagrimas en la cocina.

La actitud distante de la niña, sus extraños estados de animo, su salvajes fluctuaciones de apetito y las náuseas y vómitos en el carruaje. . .

Karen estaba embarazada.

"-Pobrecita," acarició el pelo mojado de la chica, "-lo siento mucho." Que terrible carga para una niña de quince años. "-¿Pasó en York?"

Karen asintió con su cabeza. "-Mi maestro de música. Me sentía tan sola allí, y él fue tan amable conmigo, al principio. Prometió que yo no . . ." La voz de Karen se quebró, y Candy la abrazó aun mas fuerte. "-Oh, Candy. Fui una tonta. ¿Y como voy a decirle?"

Candy supo que ella no se refería al maestro de música.

"-No puedo soportarlo," Karen sollozó. "-Él estará furioso conmigo."

"-Shhh," Candy dijo, acunándola y meciéndola suavemente. "-Yo le diré. Y si él reacciona con ira, no será contra ti. Él te quiere mucho."

"-Pensé. . . que si me fugaba, y me casaba –"

"-Todos pensarían que el bebé era de Neil," Candy terminó por ella. "-Y nunca tendrias que decir la verdad." Ella frotó la espalda de Karen rápidamente, sintiéndola calida en sus brazos. Muselina mojada se aferraba al cuerpo de ella, claramente delineando un redondeado vientre, lo que sus vestidos de talle alto ocultaban hasta ahora.

"-Todo fue su idea." Desde el otro lado del pequeño cuarto Neil habló "-Yo no sabia que estaba embarazada hasta que la lluvia nos empapó. Tienes que creerme. Ella vino a mí, y yo estaba tan desesperado. . . " Su espalda encontró la pared, y él se deslizó hasta que quedó sentado en el suelo. "-No la he tocado, lo juro."

"-Si, pero ¿por qué, Neil? ¿Como me puedes hacer esto? ¿No sabes como te he defendido? Una y otra vez, te he ayudado, creído en ti. ¿Y este es tu agradecimiento, fugarte con la prima de mi esposo?"

"-Estoy en un gran problema, Candy."

"-Si, Terry me dijo."

"-Es peor de lo que él sabe. Exilo o la muerte, esas son mis opciones." Él enterró su rostro en sus brazos."-No estoy seguro de que me desagradaría la segunda."

Sus palabras cortaron fuertemente en el pecho de Candy, haciendo un hoyo entre sus costillas. Pensó en ir hacia su hermano, pero Karen gimió. En cambio, apretó sus brazos alrededor de la chica para ofrecerle más consuelo y calidez.

Y entonces, ella empezó a temblar de miedo. Entre Karen y Neil, ambos necesitaban tanto. No solo consuelo y calor, sino ayuda, seguridad, absolución. Candy no estaba segura tener lo suficiente en ella para darles, e incluso si lo tenía. . . tal vez no le quedaría nada. Tal vez simplemente desaparecería.

"-No lo culpes," murmuró Karen. "-Dice la verdad. Todo fue mi idea."

"-Si, pero debería de haber pensado mejor. Tú tienes quince años."

"-Casi dieciséis." Ella susurró.

"-Dieciséis." Neil levantó la cabeza y observo desenfocado el techo. "-¿No te acuerdas del verano cuando tenias dieciséis Candy? Estabas comprometida con Postey. Anthony y yo, pasamos todo el verano aquí en la portería, planeando parar tu boda. Solo teníamos trece y doce años pero juramos con sangre nunca entregarte a ese viejo decrepito. Hicimos granadas de polvo negro para crear una distracción, una catapulta. . . " Él dio una risa vacía. "-Había una estrategia que incluía pollos irritados, si mal no recuerdo."

Lagrimas llenaron los ojos de Candy, aun cuando se echó a reír imaginando la confluencia de pollos, polvo negro y una catapulta interrumpiendo su boda. El viejo señor Postey probablemente se hubiera muerto en el acto. "-Que planes tan valientes. Debieron haber estado gravemente decepcionados cuando me negué a la boda."

"-No." Sus miradas se encontraron. La de él careciendo completamente de cinismo o engaño. "-Estábamos aliviados, Candy. No solo yo y Anthony, sino todos. Te mereces lo mejor. Es por eso. . . " aclaró su garganta. "-Es malditamente miserable el saber que te empujé a casarte con Grandchester ahora."

"-Neil, eso es completamente diferente. Terry no se parece en nada al Sr. Postey. Yo lo amo."

"-Tu amas a todo el mundo, no importa que no lo merezcan. Él todavía no es lo suficientemente bueno para ti. Nadie lo es." Neil meneó su cabeza. "-Si Anthony estuviera vivo, hubiéramos encontrado una manera de interrumpir tu boda también. Pollos, polvo negro, lo que fuera necesario."

Aun si hubieran sitiado toda la plaza Bryanston, ella dudaba que Terry hubiera sido disuadido. Si no paró la boda para responder a acusaciones de asesinato, una catapulta hecha en casa no hubiera tenido oportunidad contra él.

"-Por supuesto," dijo Neil, "-Si Anthony estuviera vivo, todo seria diferente, ¿no es así?" su hermano inclino la cabeza contra la pared y se quedó viendo el techo con goteras. "-Pasamos nuestra infancia en esta pocilga. No podía soportar regresar aquí, después. Pensé que me aliviaría verlo vendido, pero. . . "

El corazón de ella se arrugó. Así que era por eso que no había podido traer a Neil aquí el año pasado. Los mismos recuerdos que la consolaban eran simplemente demasiado para él.

"-Me debí haber ido con él. Odié a Archi por comprarle una comisión a Anthony y a mi no. Siempre lo seguía a todos lados."

"-Lo sé," ella dijo. "-Pero no lo puedes seguir ahora Neil. No a la tumba."

"-¿No puedo?"

"-¡No!" dijo ella con fuerza.

El agua goteaba lentamente por las vigas. Plink, plink, plink. Entonces una una realización explotó dentro de ella.

"-¡Dios mío! Es por eso que estas sentado allí, ¿no es cierto? Quieres que te encuentren. Quieres que Terry te termine."

Una vez mas, él no dijo nada.

Su hermano quería morir. Era una admisión que debió haberle apretado el corazón hasta que le doliera, y le dolió. Pero también la enfureció más allá de lo pensado.

"-¿Has considerado a alguien mas que tu mismo, con esos planes? Sé que amabas a Anthony. Todos lo amábamos. Su muerte devastó a toda la familia. ¿Y ahora causarías esa devastación de nuevo sobre nosotros, incitando a mi esposo a un duelo?" Su voz tembló. "-Te lo diré ahora, eso no pasará. Terry no es un asesino, y no te permitiré que lo conviertas en uno."

Ella acarició el cabello de Karen. "-Y esta chica tiene quince años Neil. No me importa de quien fue la idea, o bajo que suposiciones la sacaste de la casa. Nada excusa esto."

"-Lo sé, lo sé." Neil abrazó sus propias rodillas y se meció así mismo. Candy pensó que lo escucho llorar.

El sonido únicamente la frustró más. Su hermano no era el niño miedoso e impotente en esta habitación. Ese papel era de Karen, y en su miopía egoísta él no había hecho nada para ayudarla. Por amor de Dios, ella estaba embarazada, aterrorizada, congelada por la lluvia, y Neil la había metido en esta fría habitación. Ni si quiera le había ofrecido su abrigo.

Por extraño que pareciera, Candy se alegró por eso. Ese pequeño ejemplo de egoísmo podría ser insignificante comparado con sus otros delitos. Pero fue la gota que derramó el vaso. Por muchos meses, había creído que podía salvar a su hermano si solamente lo amaba lo suficiente. Pero vio su error claramente ahora. Ella acusó a Terry de ser insular, pero Neil ere el incapaz de ver mas allá de su propio dolor. Otros hombres perdieron hermanos, amigos, incluso hijos y esposas, y aun así evitaron la disolución absoluta. ¿Por qué Neil había caído en el abismo cuando otros lograron superarlo? Nunca lo sabría. Pero finalmente entendió estaba mas allá de su poder el poder sacarlo.

Ella murmuró a Karen. "-¿Te siente lo suficientemente bien como para pararte?" Con el movimiento afirmativo de la cabeza de la chica, Candy le enganchó una mano bajo el codo. "-Vamos, pues. Te llevare a casa."

"-¿Y qué hay de mi, Candy?" Neil preguntó débilmente. "-¿Qué será de mi ahora? Eres tan aficionada en decirme que hacer."

Ella meneó su cabeza mientras ayudaba a la chica a ponerse de pie. "-No lo sé, Neil. De verdad que no lo sé."

Continuara. . .


Gracias, elyter, Ale85, Terry780716, elisakunaru, HildyWhite, Tattys Grand, Kary Grandchester, Rossy Jimenez, alexgarsan, Odet la chica de Terry, Ana Grandchester, irenelc81, Galaxylam84, Cilenita79, Kelpie G, por sus lindos comentarios y mensajes, me encanta leerlos. Una disculpa por la tardanza, mi computadora ha estado fallando asi que les pido un poquito de paciencia. Pero de que lo termino, ¡lo termino! jeje. Espero que hayan disfrutado este capitulo. Muy pronto tendran el proximo! Solo faltan dos!

¡Odet! Kary quiere un pan :D jijiji