CAPITULO 21

Veneno

Las verdades tienen un efecto demoledor, para algunos es como sacarse el yugo de algo que te mantuvo ahogado por meses, incluso años, en otros, es como un mar gigantesco de realidad que te arrastra hasta el fondo, te hace beber del líquido amargo de la razón y de la lógica, así no lo desearas en superficie, pero al fin y al cabo sucede, te enteras y debes nadar para no ahogarte en todo ese tormentoso proceso de aceptación, porque no hay más salidas, no queda otro modo de manejar las situaciones cuando la realidad ha brillado en el modo más extraño y sórdido, viniendo de los labios de una mujer llena de alcohol.

Petra paso todo el resto de esa larga y agónica noche pensando, luchando con sus sentimientos, con la verdad de un no te amo, de egos, de mentiras que duraron mucho tiempo. También pensó en lo que le quedaba actualmente, en lo que perdió y en lo que ya no estaba. No pudo evitar sentirse mal al escuchar que Rivaille había embarazado a otra chica, que de algún modo que no comprendía había alguien en este mundo que fue capaz de saltar los muros, mares, pozos y murallas emocionales que el moreno armo, que una afortunada logro lo que ella jamás lograría. Sus entrañas estaban desiertas, ni si quiera se podía comparar con esa revelación, ella no podría luchar con eso, y Rivaille no la amaba, pero si estaba secándose como un árbol arrancado de su tierra, perdiendo vida e interés, se notaba que el Corporal se había enamorado de alguien más, que esa afortunada chica estaba en algún lado esperándolo a que volviera.

-Creo que es hora de aclarar algunas cosas. - Petra miro con tristeza hacia la ventana junto a su cama, por primera vez en esos meses de hospitalizada deseo que Rivaille no llegara a la habitación, que le diera así sea unas horas para ella poder estabilizar sus deseos, su tristeza, su dolor, y como no, sus celos también –

No sabía que el universo la escucho porque el moreno no llego a la hora que siempre solía presentarse, y esto la llevo a levantar nuevamente su celular, esta vez no hablaría con Hanji, quizás la pobre mujer no recordaría nada de lo que dijo la noche anterior, y sobria no diría nada, de eso estaba clara. Los números que tecleo la llevaron a otro lado, no muy lejos, pero si donde debía reportar sus decisiones tomadas en esa larga noche en vela.

Aún era muy temprano pero ya había movimiento en el despacho del dueño de la finca Rose, Erwin estaba con una simple taza de café negro en mano leyendo el periódico del día, preparándose para sus obligaciones cuando Annie se presentó en el despacho con un celular repicando en sus manos.

-Tienes una llamada – Extendió el aparato ante el rubio que pronto dejo la taza de café sobre su escritorio para contestar –

-Gracias Annie – Tomo el móvil notando de inmediato que quien llamaba era la prometida de Rivaille – Buenos días Petra, ¿Y esta sorpresiva llamada tan temprano?

-Buenos días señor Erwin, lamento molestarlo…

-No es una molestia, al contrario, me alegra mucho escucharte.

-Primeramente mi llamada es para agradecerle por todas las cosas que usted ha hecho en favor de mi relación con Rivaille… - Dio un profundo respiro, armándose de valor para continuar hablando – Y también, para informarle que he decidido romper mi compromiso con él.

-Petra – Erwin se pudo de pie moviéndose hacia uno de los ventanales de su enorme despacho, alejándose también de Annie que aún permanecía a su lado, escuchando todo – Creo que lo que estás diciendo no es sensato.

-Si lo es, es lo más lógico y decente que puedo hacer de aquí en adelante. – Apretó sus puños con dolor, no era nada fácil confesar que se equivocó por tanto tiempo, persiguiendo el amor de alguien que jamás la amaría como ella lo hizo –

-¿Tuviste alguna pelea con Rivaille? Si ese es el caso, no te alteres, sabes perfectamente que él es un hombre de palabra que te aprecia y te quiere, estará contigo siempre, tú lo has comprobado en el pasado.

-El pasado es pasado señor Erwin, y Rivaille tiene otras responsabilidades más grandes que yo, responsabilidades de futuro.

-¿No comprendo? – Miro con duda hacia el horizonte, estaba empezando a sentir que no podría convencer a la chica de retractarse sobre su sorpresiva decisión –

-No quiero que esto quede como un mal entendido, primeramente Rivaille no sabe que he tomado esta decisión, apenas lo vea hoy se lo hare saber, pero… él tiene que cumplir con otra persona más importante que yo.

-¿De qué hablas Petra? En la vida de Rivaille no hay nadie más importante que tú.

-Si lo hay, existe otra mujer, como yo lo sospeche desde hacía varios meses, hay una mujer que el dejo sola y embarazada para poder estar conmigo.

Erwin abrió en grande los ojos ante tamaña noticia, esas palabras eran las que jamás imaginaria ni remotamente escuchar de los labios de Petra Ral, ni de los de nadie, Rivaille no era un hombre de andar en romances o amoríos, no era nada pasional, siempre fue esquivo con las relaciones humanas, Erwin jamás le había visto interactuar más de lo necesario con nadie, y la única vez que lo vio hacer algo fuera de lo común, resulto ser un mal entendido con el chiquillo que la veterinaria Hanji había contratado para que fuera su ayudante.

-Petra, creo que alguien con muy malas intenciones te ha metido ideas erróneas de Rivaille, tú y yo lo conocemos mejor que nadie, y estamos de acuerdo en que él no es el tipo de hombre que va por la vida enamorando mujeres y mucho menos embarazándolas.

-¡Pues sucedió! El frio, serio y recto Rivaille que conocemos se desvió y se enamoró. Ahora es un ser triste y apagado por no poder estar con esa mujer, créame que Rivaille ha cambiado muchísimo en estos meses, no es el hombre que conocíamos.

-Quiero que te calmes un poco Petra, necesito que me digas claramente quien te ha dicho todo esto, Rivaille no tiene amigos, ni nadie con quien compartir su vida, y te aseguro que tampoco lo haría, no puedo creer tus palabras – Se llevó la mano a la cien apretándose un poco, estaba frustrado ante la insistencia de Petra, él no podía concebir que su pupilo era un hombre que fuera a embarazar una mujer cualquiera –

-Pregúntele a la veterinaria Hanji, ella podrá darle más detalles que yo.

-Hanji… -Desvió la mirada hacia donde se perdían los pastizales – Petra, antes que hagas algo, cálmate un poco, ahora mismo voy a aclarar esta confusa mentira, porque tiene que ser una simple y vulgar mentira.

-Hágalo si desea, pero yo ya tome una decisión. – Sin más que decir colgó la llamada, el llanto ya lo tenía atravesado entre pecho y espalda, necesitaba dejar de hablar y llorar, llorar mucho –

Erwin se quedó con el teléfono en la mano, mirando la pantalla apagada al Petra colgar la llamada, estaba realmente confundido, molesto por la situación ya que no era ni remotamente lo que él había tan cuidadosamente provocado para el beneficio de Rivaille, y como no, para la finca Rose. Este chisme extraño y presuntamente esparcido por Hanji, acabaría allí mismo, debía cortar a la serpiente por la cabeza y evitar que Petra rompiera el compromiso. Sin más palabras dejo el teléfono en su escritorio para paso siguiente salir del despacho sin cruzar ni media palabra con Annie, esta se había quedado parada a una prudente distancia escuchando todo.

-Qué cosas… tal parece que Petra acabara ayudándome con su decisión. ¿Quién será la chica que Rivaille embarazo?

Mientras Annie toma la noticia del chisme como algo beneficioso, en otro lugar, más precisamente en la oficina de Hanji había un desastre, Eren había llegado temprano para entregarle algunos papeles importantes cuando encontró a su jefa durmiendo explayada en el suelo del lugar, aún vestida con las ropa del día anterior, y junto a ella había tres botellas vacías de vodka.

-¡Señorita Hanji! – Alarmado, Eren se agacho a su lado para despertarla –

-mmm… Oh Dios, no hables… - Aun medio dormida se sentó como mejor pudo, notando que tenía un dolor de cabeza que iba a matarla de un segundo a otro – Resaca.

-Lo lamento, pero no debió beber tanto – El castaño tomo entre sus manos las tres botellas vacías para botarlas –

-Cosas de adultos, Eren. – Sonrió a la fuerza, de verdad que la cabeza iba a estallarle si seguía escuchando la voz del chico –

-Soy un adulto, si no lo recuerda. – Lanzo las botellas en un cesto de basura que había junto al escritorio de su jefa – Debería ir a darse un baño.

-Oooh… - Sintió como la cabeza le daba vueltas hasta que su estómago le anuncio que debía vomitar – ¡DAME ESO!

Eren tan solo se quedó estático mientras su jefa dejaba todo lo que tenía dentro del estómago en el cesto para la basura, vomito varias veces hasta que ya no pudo más, volviendo a sentarse en el suelo junto al cesto, era el mejor lugar en el que podía permanecer hasta no sentirse tan mareada y nauseabunda.

- Le traeré un café negro – Eren salió de la oficina renegando con su cabeza, su loca jefa podía ser una persona con muy mala bebida –

-Gracias – Mascullo con la cabeza casi dentro del cesto de basura -

Mientras Eren se encaminaba a la enorme casa blanca se cruzó con el dueño de todo, tenía como dos meses sin verlo de cerca, realmente Erwin no era un hombre de andar paseando por los pastizales, salvo ciertas circunstancias como lo ocurrido con el envenenamiento.

-Buenos días señor Erwin – Eren se detuvo para saludarle pero el mencionado tan solo paso fugazmente junto a él y desapareció dentro de la oficina de su jefa – Parecía muy molesto…

Erwin entro a la oficina sin tocar la puerta, estaba tan incómodo por la situación, además de desesperado por darle lógicas y evitar que Petra cometiera la locura de deshacer el compromiso. No entendía como Hanji fue capaz de dar una información errónea, jamás la veterinaria se había inmiscuido en nada que tuviese que ver con la relación de Petra y Rivaille, por esa razón el rubio estaba necesitado de razones, o en su defecto, de algún mal entendido que llego a los oídos de Petra.

-¿Erwin? – Hanji le vio entrar con un rostro totalmente frio y rígido – Yo… creo que no es el mejor momento para una visita de trabajo.

-Es el momento correcto – Sin mucho ánimo se encamino hasta donde la veterinaria tomando asiento en el puesto de ella – ¿Has hablado con Rivaille últimamente?

-¿Rivaille? – Con mucho cuidado se logró poner en pie, dejando el cesto de basura en una esquina lejos de la mirada inquisidora de su jefe – No… no he hablado con él desde que se fue de la finca.

-¿Y con Petra? – Afilo la mirada en la castaña –

-Petra – La simple mención de ese nombre le hizo tener un amasijo raro de palabras, de recuerdos borrosos en su cabeza que no tenían ni pies ni cabeza – Yo anoche bebí un poco de más… no sé porque me preguntas esto, yo no tengo contacto con ellos.

-¿Estas segura de eso? – Con suavidad extendió su mano hasta tomar el celular de Hanji que reposaba sobre el escritorio desordenado – Revisa tus llamadas.

-Estoy totalmente segura que no he llamad… - Sus ojos algo vidriosos se posaron en el historial de llamadas, descubriendo que si había una llamada contestada después de medianoche, y el remitente era Petra Ral – Si me llamo anoche.

-Hanji, Petra acaba de llamarme para darme la noticia que romperá su compromiso con Rivaille. Me dio una razón algo descabellada, y no conforme con eso, me dijo que tú me explicarías mejor la razón de su decisión. – Se cruzó de brazos esperando la respuesta de su empleada –

-Quizás hable cosas sin sentido, anoche estaba muy molesta por lo del envenenamiento, la muerte de la yegua y su potrillo, no estaba en mi sano juicio, quizás Petra me entendió mal. – Mientras hablaba, ella misma estaba tratando de recordar que diablos había conversado con Petra, no tenía ni un mínimo recuerdo de eso – ¿Pero que pude decirle que causo semejante reacción?

-No lo sé, lo único que ella nombro fue algo sobre una mujer en la vida de Rivaille y un embarazo.

-¡EMBARAZO! – Y el malestar y la resaca se le fueron al suelo, aquella palabra la puso en alerta máxima ante lo que confeso entre tragos, no podía creer que dijo lo que no debía, peor aún, que le comentara a Petra la secreta situación de Eren. – Erwin, eso es estúpido, ¡Rivaille es lo más parecido a un monje célibe! Je je je…

- ¿Entonces?

-eh… seamos sinceros Erwin – Sin nada de pena puso su mano sobre el hombro del rubio – Estaba borracha, tuve que decir alguna incoherencia, es que hasta eso que dices de Rivaille ¡es ridículo!

-Opino igual que tú.

-Un embarazo, una mujer… Aquí no hay mujeres con las que pudiera interactuar el arisco de Rivaille, y mucho menos él era de salir de la finca para nada, ¿Cómo Petra pudo creerme las locuras que seguro dije entre mi borrachera? – Hanji trato de armar una mentira lógica dentro de lo ilógico, aprovechándose de las tristes circunstancias que la acompañaban – Además, seguro ligue la situación de la yegua que murió, su bebe, ella era la única chica embarazada de la que podría hablar JA JA JA!

Mientras Hanji trata de enmendar el chisme que dijo, Eren ya estaba dentro de la enorme casa estilo colonial, que recuerdos los que se le vinieron a su mente, la cena de bienvenida, el altercado del vino y como acabo durmiendo en la cama de Rivaille. Recordado ese pasado no muy lejano, llego hasta una pequeña área destinada para los empleados, allí podían comer, beber café e interactuar un poco durante el día. Eren normalmente no visitaba el lugar, y ahora con su más notable condición, menos aún, pero por hacerle el favor a su jefa termino metido allí, sirviendo una enorme taza de café negro para ahuyentar la resaca.

-Buenos días. – La voz de una mujer saco a Eren de su concentración en la taza de café caliente que llevaba entre sus manos –

-Buenos días señorita – Eren se asustó un poco al verla, era raro encontrar más personas a esas horas en ese lugar, y menos aún a la asistente del dueño de la finca Rose –

-Cuidado con ese café, puedes quemarte. – Deslizo su mirada por todo el chiquillo, sabía muy poco del asistente de la veterinaria Hanji, pero ahora con la noticia del chisme, una enorme curiosidad se depositó en ella, quizás ese niño sabría un par de secretos sobre Hanji –

-Gracias, estoy bien, caminare con cuidado… - Intento salir del lugar pero Annie le interrumpió el paso –

-No te conozco mucho, ¿tu nombre es? – Le sonrió a Eren con suavidad, como tratando de bajar los ánimos a la repentina interrupción –

-Me llamo Eren Jaeger, soy veterinario y asistente de la señorita Hanji.

-Que bien. – Extendió su mano de modo cortes – Yo soy Annie.

-Mucho gusto, pero debo retirarme… - Emprendió la caminata con su café en manos, sin notar si quiera como la mirada de la rubia lo siguió inquisidoramente hasta que desapareció por la puerta –

-Vaya modo de caminar tiene ese chico, se contonea como si estuviese… - Con mucha impresión se llevó la mano a la boca, silenciando lo que iba a sentenciar en voz alta –

Annie acaba de tener una sospecha descabellada pero para nada remota, está al tanto de que existen hombres capaces de quedar en estado, pero nunca había conocido a uno, hasta hoy. Ella es realmente buena para los detalles, para ver por debajo de las cosas, en ese rio subterráneo de sucesos, la llamada de Petra, las respuestas que Erwin fue a buscar justamente hacia las oficinas de Hanji, nada podía ser tan casual, algo grande se estaba gestando y tal parece la beneficiaba de algún modo en sus planes. Para ella era imperante hacer que el serio, recto y perfecto Erwin Smith cayera lo más bajo posible, que acabara como un pobre diablo, ese era su deseo más profundo, un deseo que no nació directamente en ella, más bien fue el último deseo de otra mujer, una que Annie apreciaba muchísimo y que partió de este mundo con un rencor y odio tan grande que la rubia no podía dejarlo sin pagar, prácticamente se tomó el veneno de otro, poco a poco fue bebiéndolo hasta que su sistema se saturo de odio, rabia y venganza, y por ello regreso donde su medio hermano Reiner, porque sabía que él trabajaba en la finca Rose, que de algún modo ella podría entrar y volverse parte del mundo de Erwin. Lograrlo no fue tan complejo, ella era joven, bella, educada y bien cuidadosa con sus actos, conocía a la presa, sabía que le gustaba y que no, que buscaba en las mujeres, y lo más importante, conocía sus debilidades.

-Un chico en estado, una veterinaria en problemas y una Petra que quiere romper el compromiso porque según Hanji, Rivaille embarazo a una… - Annie paro su monologo para emprender sus pasos tras el ayudante de la veterinaria, caminando a una prudente distancia de él, siguiéndole con la mirada, notando lo que antes no vio por estar curioseando en otro punto, Hanji no era la de los secretos, era ¡ese chico! – Y tenemos un ganador.

Eren ni cuenta se dio que era seguido mientras regresaba a toda prisa con la enorme taza de café negro, apenas llego a la oficina de su jefa se consiguió con un ambiente pesado, la castaña estaba parada junto a su escritorio con celular en mano y parecía tener una seria conversación con alguien, tras ella se encontraba Erwin, sus brazos estaban cruzados rígidamente sobre su pecho, en la cara se le notaba angustia y desesperación, parecía como si rogara para que algo sucediera.

-Permiso… - Eren paso con cuidado y dejo la taza de café sobre el escritorio, estaba a punto de irse cuando escucho parte de la conversación de Hanji –

-Petra, compréndeme por favor, estaba borracha, ¡muy borracha! – Gimió quedito al tiempo que daba un par de pasos por alrededor del escritorio –

-Yo comprendí todo lo que quiso decir, no hay más palabras señorita Hanji. – Sentencio fríamente del otro lado de la línea –

-No puedes ser tan terca, ya te he dicho que es imposible que Rivaille te engañe con otra mujer, ¡te lo juro! – Y realmente Hanji lo decía de todo corazón, no mentía, Rivaille no se había metido con una mujer, si no con un hombre –

-Usted hablo de un bebe y un secreto…- Apretó la mandíbula con incomodidad, el tema era doloroso para ella y su estado actual con la perdida de parte de su feminidad –

-¡Je je je! ¿Qué bebe? Por todos los cielos Petra, si no hay mujer, menos hay bebe. – La veterinaria volteo donde Eren, dándole una mirada de pena total, estaba claro que el ojiverde se molestaría mucho con ella por el desliz, y más aún por sacar conclusiones de quien era ese bebe –

-Estoy abrumada señorita Hanji, no sé qué quiero hacer… anoche me dice eso, ahora esto – Con mucho dolor se limpió el rostro por la lagrimas que bajaban en cascada de sus mejillas –

-Solo créeme, por favor. - Se mordió el labio con fuerza por lo que iba a decir, cosas en las que ella no creía y menos aún quería decir delante de Eren – Yo confío en que Rivaille te es fiel, él no te ha engañado con ninguna mujer, no creo que él se merezca que lo dejes.

-Lo pensare, gracias por intentar aclarármelo. – Petra colgó la llamada ya ahogada en llanto, no sabía cómo actuar después de esas palabras tan sentidas de labios de una de las poquísimas personas que conocía mejor a Rivaille –

-¿Que dijo? – Erwin la tomo del brazo haciéndola voltear hacia ella –

-Que lo pensara. Debemos dejarla tranquila, esta confundida ante todo este mal entendido. – Dio un hondo suspiro, hasta ella estaba totalmente alterada por ese desastre –

-Hablare con Rivaille.

-¿Rivaille? – El corazón de Hanji se le subió a la boca en un segundo, no necesitaba empeorar la situación haciendo que el moreno se enterara de esto – Lo más prudente seria esperar, confío en que Petra se calmara y no tomara una decisión tan precipitada, déjala que sus ánimos bajen y vuelves a llamarla, te aseguro que no necesitas meter al arisco de Rivaille en esto, se pondrá furioso, más aun conmigo por la estupidez que dije en mi borrachera.

-Tomare tu palabra, pero que sea la última vez que haces algo como esto Hanji, pudiste destruir un matrimonio en un segundo con una mentira estúpida – Erwin le miro con molestia al tiempo que salía de la oficina dando un portazo –

Hanji logro respirar algo aliviada, secando el sudor de su frente, había sobrevivido a la primera oleada, pero ahora, tenía la segunda, un Eren que se quedó estático en una esquina de la oficina escuchando todo, mirándola con un rostro indescifrable, no lograba comprender que sentimientos quería expresar el chico, o en su defecto, que sentimientos quería reprimir, lo único seguro era que ya no podía ocultar su error, había consecuencias que asumir.

-Eren… yo hice una estupidez anoche. – Se trató de acercar a su ayudante, pero este dio dos pasos atrás con el cuerpo temblándole completamente – ¿Eren?

-¿Qué hizo? – Mascullo apretando sus puños, conteniéndose para no revelar parte de la verdad, no podía confirmarle a Hanji que ese bebe efectivamente era de Rivaille – Yo le pedí que no dijera nada de mi estado… ¡a nadie!

-Fue un error, y no le dije a nadie que tú estabas en estado, gracias al cielo todo se lo tomaron por otro lado.

-¿Por qué estaba dándole explicaciones a la señorita Petra?

-Porque fue a ella a quien le dije lo de un bebe. – Bajo la mirada contrariada, que tonta había sido por culpa del alcohol – Ella creyó que Rivaille le engañaba con otra mujer y que esta esperaba un bebe suyo… ¿qué tonto, no?

-¿La señorita Petra pretendía dejar al señor Rivaille? – La pregunta le hizo sentir un millar de mariposas en el estómago, a pesar de la situación, esto parecía una bizarra oportunidad dada por el infortunio –

-¡Perdóname Eren! – Y Hanji no aguanto más, sin importarle nada se aferró al chiquillo con mucha ternura, estrujándolo para hacerlo sentir mejor, ella sabía perfectamente que Eren extrañaba a Rivaille, tenía razones de sobra para desearlo cerca a pesar de que ella no comprendía a que acuerdo llegaron ellos para alejarse – Yo tuve que decir que no era cierto… pero aunque tú no quieras decírmelo. !Yo lo sé! ¡Ese bebe que esperas es suyo! ¡Es de Rivaille!

Eren se quedó en silencio con sus hermosos ojos verdes abiertos a mas no poder, pensando en que tan obvia fue la pasión que se tuvieron que hasta ella lo noto. Y el no pudo contener tampoco tantas emociones, tan solo empezó a sollozar abrazado a su jefa, sintiendo mucho dolor, uno enorme por escuchar como Hanji tenía que desmentir algo que era verdad, que dentro de él si se gestaba un ser inocente y bello, el resultado de su unión, lo que marcaba un antes y un después en su momentánea y ardiente relación.

-Ya no llores Eren – Hanji se desprendió del abrazo con una media sonrisa, estaba muy feliz internamente de comprobar sus sospechas – Yo tuve que mentir por ti, sabía que no ibas a aceptar algo así, romper con la voluntad del tonto de Rivaille.

-Tiene razón señorita Hanji, este bebe si es de él. – Acaricio su vientre con tristeza – Rivaille no se merece que destruyamos todo, le respete su decisión, y aunque me duela mucho aceptarlo, es mejor así, él tiene un propósito para con otra persona, yo puedo solo con esto.

-No estás solo, yo te voy a ayudar siempre Eren, ¡ese bebe es como mi sobrino! – Sin pena alguna estiro sus manos hasta posarlas sobre aquel vientre algo hinchando – Pero sabes algo.

-Si.

-Muy dentro de mí, deseo que Petra mande al carajo a Rivaille, lo necesitamos más aquí. – Guiño un ojo de forma picara –

-No me dé falsas esperanzas.

-Bueno, mi borrachera tomo la decisión de confesar, quizás fue el destino preparando el camino para el retorno de un enano mal humorado y futuro padre.

Destino, se dice que no hay cabos sueltos en la vida, que todo está unido por invisibles hilos, anudados de modo perfecto, que conectan a unos y otros, así estén lejos o estén cerca, nunca sabrás que si jalas uno de esos hilos, se venga con él un cumulo de situaciones que no esperabas ver o experimentar.

El suceso de la borrachera de Hanji y la llamada de Petra si trajo consecuencias, primeramente Petra acabo por perder mucha de la confianza que le tenía a su prometido, era como un agregado a todo lo acumulado en esos cuatro meses, la confesión de labios del propio Rivaille diciéndole que no le amaba, y ahora esto. Ella no estaba segura totalmente en lo que Hanji le desmintió con tanta fuerza, pero a pesar de no romper inmediatamente el compromiso con Rivaille, decidió empezar a alejarlo de sus egoístas necesidades de una mujer que se enamoró sola, esperaría un poco, como cuando sabes que algo te daña pero no puedes deshacerte de el de un golpe, el haber amado a un hombre tanto no se borraba de la noche a la mañana, para Petra era un proceso lento, pero la certera puñalada de realidad se la había dado Hanji con su comentario de un bebe y un secreto.

Al mismo tiempo Annie se dispuso a buscar más información, estuvo emocionada por el posible derrumbe del compromiso de Petra y Rivaille, a ella le convenía eso, no deseaba que Erwin adquiera las tierras vecinas, el tener más poder no era beneficioso en sus planes de destruir al hombre que odiaba en el fondo de su alma. Pero vio pasar un par de semanas y nada nuevo sucedía, Erwin se calmó y también el lio quedo como mero chisme de borrachos, el beneficioso rompimiento no llego a completarse, así que la amante de Erwin empezó a manejar otros modos de hacer realidad sus deseos.

El humo minaba la herrería, Reiner estaba afanado con un pedido de herraduras, trabajando incansablemente mientras que su amante dormitaba sentado en un par de fardos de heno. Desde hacía una semana había notado un raro habito en Bertholdt, este escapaba a media mañana para ir a dormir, se acurrucaba en una esquina de los fardos que el mismo había traído, buscando el lugar seguro y perfecto para cometer el desliz de tomar la siesta en horas de trabajo. Al inicio Reiner lo atribuyo al hecho que había pasado varios días seguidos escuchando como su amante se levantaba muy temprano a dejar el estómago en el escusado, quizás no dormía bien, pero ahora ya no eran las náuseas, ahora era ese cansancio que lo obligaba a dormir a mitad del día.

-Berth… - Reiner lo llamo varias veces al notar como el chico hasta roncaba de lo lindo recostado en los cómodos fardos – ¡Despierta!

-mmm… - El moreno tan solo gruño entre sueños acomodándose mejor en su improvisada cama –

-Maldición, ¡si alguien viene que excusa le voy a dar! – Estuvo tentado a arrojarle un trozo de metal caliente, pero desistió de la maldad al ver como Bertholdt sonreía a medias entre sueños –

-Hasta dormido es lindo el desgraciado… - Se le quedo viendo por un largo rato, sin notar si quiera que alguien había entrado a la herrería en total silencio –

-Aquí huele más a amor que a humo.

-¡Annie! – Reiner dio un respingo en su sitio, su media hermana en verdad lo había tomado desprevenido – ¡Casi me matas de un susto!

-No creí que los conseguiría así aquí… - Sonrió divertida, al tiempo que caminaba cerca de donde dormía el amante de su medio hermano –

-Berth no ha pasado una buena semana, por eso esta durmiendo allí.

-No te preocupes, no pretendo hacer el trabajo de Erwin, no soy tu jefa, soy tu hermana. – Sin nada de pena se sentó en una esquina del fardo, al lado del moreno –

-¿Y esta visita se trata de? – Volvió a su trabajo con las herraduras –

-Curiosidades, solo eso. – Cruzo sus piernas con suavidad, preparando las palabras exactas para hablar – Estoy haciendo un trabajo para Erwin, tiene que ver con lo de la yegua envenenada.

-Pues Bertholdt me comento ayer que ya saben que la enveneno, se lo dijo el ayudante de Hanji.

-Bertholdt se lleva bien con ese chico.

-Han estado congeniando últimamente, no me molesta en absoluto ya que Berth no es afín a hacer amistades, es demasiado tímido, más bien, me asombra verlos juntos y conversando.

-¿Y te parece alguien de confianza? – Afilo la mirada hacia su medio hermano –

-Es un gordito trabajador.

-¿Gordito?

-Sí, Berth me dijo que el chico está subiendo mucho de peso por un problema hormonal.

-Reiner, eres un ciego.

-Óyeme, no me insultes, yo no soy ciego, y si lo dices porque crees que Berth y ese chico tienen algo entre ellos, estas muy equivocada. – Dejo el mazo de trabajo sobre una mesa de madera gruesa para después encaminarse junto al nombrado moreno – Este chico que vez aquí es el ser más dulce, noble, tímido y retraído que exista, me costó más de un año que conversara conmigo abiertamente, y ni imaginas todo lo que he vivido con él para que salga de ese caparazón, así que no vuelvas a decir una tontería como la de ahora.

-Eres un ciego.

-Annie… no lo vuelvas a repetir. – La mirada del rubio se llenó de molestia, estaba defendiendo a su amante, confiaba ciegamente en Bertholdt –

-Te digo ciego porque ese tal Eren no es lo que parece. No es ningún gordito trabajador. – Sentencio con la mirada fija en su medio hermano, poniendo todo el énfasis en sus peligrosas palabras –

-Explícate.

-Tan solo sé que ese chico se ligó con el protegido de Erwin, hay un gran lio armado por culpa de eso, y no esta gordito, esta embarazado.

-¿Que? – Reiner abrió los ojos con asombro –

-Y sabes que es lo más interesante de todo esto, que el padre de ese bebe es Rivaille, Eren se metió en la relación de Petra y el protegido de Erwin, causando todo un desastre.

-Ese chico… ¿hizo todo eso?

-No te extrañe que el accidente de Petra no fuera un accidente, y que el envenenamiento de la yegua no tenga explicación lógica.

-Annie, lo que estás diciendo son acusaciones muy serias y peligrosas – Bajo la mirada con preocupación - ¿Acaso Erwin sabe esto?

-No, y no pretendo informarle hasta estar segura de lo que trama ese chico, prefiero que guardes silencio por favor, solo te lo confesé para que estés alerta con Bertholdt. Debo conseguir más pruebas antes de acusarlo.

-No diré nada, pero ten cuidado con esto, no puedes sacar conclusiones sin tener pruebas.

-Reiner, eres un inocente además de ciego… tal parece que nunca has conocido a un ser movido por la venganza. – Se levantó del fardo de heno con elegancia para después detenerse frente al nombrado – Las personas sedientas de venganza no miden sus actos, tan solo sienten la necesidad visceral de cumplir con su cometido, el de destruir lo que les causo daño, no miran alrededor, no se limitan así tengan que cometer pecados horribles… tan solo cumplen su voluntad.

Continuara…

¿Quién desea mandar a Annie al infierno? Podemos hacer fila. Bueno, aquí estamos otra vez, otro capítulo lleno y repleto de verdades y unas cuantas mentiras muy mal intencionadas, ahora ya conocen un poco más de lo que busca la rubia amante de Erwin, solo desea venganza, pero ¿por qué? Bueno nenas, eso lo sabrán más adelante, y les aseguro que tiene una muy poderosa razón. Sobre nuestro tierno Bertholdt, pues sí, es lo que sospechan, pero no será un jardín de rosas, preparen los clínex, más aun de los que ya los han preparado je je je. Me preguntaron sobre la pareja de Armin y Jean, pues esperen un poco ya saldrán, recuerden que manejo una trama con tres parejas a la vez, tengo que ir rotando con ellas sin que pierdan el hilo de todo, es toda una proeza a la que estoy acostumbrada, normalmente escribo fics con más de una relación, me aburre eso de todo centrado en solo una pareja. Y Hanji siempre haciendo de las suyas, la amo, es mi personaje favorito de esta loca historia, espero lo disfrutaran mucho, que sigan leyendo lo que viene, agradecida de sus mensajes, me sorprenden gratamente siempre, gracias otra vez y sigamos que esto está más oscuro que claro.

Próximo Capitulo:

No hay retorno.