¡Hola chicos! Tanto tiempo. Espero que disfruten de este capítulo y siento la espera, esta vez no tengo excusa xD.
Quería agradecerle a beacam41 (creo que nunca se lo he agradecido, pero por si acaso) el dibujo que hizo de Helenka (sí sí, hizo un dibujo de ella) que le salió maravilloso, si lo quieren ver vayan a su Deviantart que ahí lo tiene puesto :)
A partir de ahora los capítulos serán un poco más dramáticos y serios.
Un beso y disfruten con la lectura.
-¿Qué coño quieres ahora?- Bramó Murdoc de no muy buen humor.
-Sólo saber cómo estaban los señores…- Se inclinó para ver a Helenka, quien le sonrió. El moreno se levantó del sofá y se llevó a Jimmy de allí a trompicones. Ambos se fueron al baño dejando a una desconcertada rusa sola.
Murdoc cerró la puerta del aseo con pestillo y se volteó a ver al hippie, con una mirada no muy agradable. Se apoyó en la puerta con los brazos cruzados.
-Corta el rollo, Mason. ¿Qué es lo que quieres de verdad, eh? Sé que te estás tomando todas las molestias porque vas a pedirme algo…- Dijo el bajista.
-Je…- rió el otro hombre.-…al parecer me conoces muy bien.
El hippie cambió su sonrisa apacible por una mucho más siniestra y dura. Murdoc se preparó para lo peor.
-Quería hacerte una propuesta…- Sus brazos se cruzaron por detrás y Mason miró su reflejo en el espejo.- ¿Qué tal te va con la banda?
El moreno suspiró, ya sabía por dónde iban los tiros.
-¿Qué quieres decir, Mason?
-Quiero decir que…- explicó.- tengo un proyecto entre manos, Niccals… vi una de las entrevistas del grupo, hace poco… y he deducido que sólo os queda grabar el vídeo de "El Mañana" ¿No es cierto? Lo grabaréis a principios del 2006, ¿verdad?
-Sí, ¿y qué con eso?
-He estado pensando… esa isla flotante no debe de tener muy buen soporte…- Una sonrisa aterradora apareció en Mason. Murdoc captó enseguida.- Quizá por un casual, si se estrellase…
-¿Estás insinuando de matar a Noodle?- El bajista no daba crédito a la loca idea del porreta.
-¡Bingo!- Carcajeó Mason.- Así le darías publicidad al grupo, piénsalo, ¡y me meterías a mí! ¡Un "Business" de los que se llevan ahora o como se diga!
Murdoc torció la boca y comenzó a carcajearse como si no hubiera mañana. ¡Ese hippie, qué ocurrencias tiene!
-Creo que fumaste demasiada maría hoy.- El moreno se dio la vuelta, abriendo el pestillo y poniendo la mano en el pomo.- Venga, hasta luego.
Antes de que abriera la puerta una mano se lo impidió, cerrándola por completo.
-¿Qué haces?- Preguntó, asqueado.
-Si no colaboras conmigo daré voz de alarma a los japoneses y les diré que Gorillaz ha estado encubriendo a Noodle todos estos años… así que la haré desaparecer de todas formas…- Murdoc se quedó helado al escuchar todo esto.- Todos tus seres queridos van a sufrir, tengo contactos como bien sabes… y aquella monada que te está esperando en la sala de estar.- Dijo, refiriéndose a Helenka.- También recibirá lo suyo. ¿Cuánto crees que pagarán algunos aristocráticos cuando vean a tal belleza del Este en sus camas, abierta de piernas?
-Cómo te atreves…- exhalaba el aire muy bruscamente, con furia.- ¿¡Cómo sabes todas esas cosas!?
-Se consiguen saber muchas cosas cuando sabes espiar bien…
-¡Cállate!- Murdoc se acercó a Mason, pensando éste que le iba a pegar, pero su reacción fue cogerlo del cuello de la camisa y mirarlo a los ojos con mucha ira.- Tócale un pelo a mi familia y…
El moreno se dio cuenta de lo que había dicho y contuvo la respiración por un momento. Mason se le quedó mirando, con ojos burlones.
-No sabía que te importaran tanto…
-Por unos segundos, Murdoc recapacitó, pero sin arrepentirse de lo que había dicho.
-Pues claro, gilipollas… si no fuera por ellos no estaría en donde estoy.
Terminado el asunto, Murdoc soltó a Mason, quien respiró sin ahogarse por fin. Se sobó el cuello y consiguió ponerse la camisa bien.
-Como no aceptes, ya sabes lo que les espera…
Murdoc agarró el pomo de la puerta y salió, dando un sonoro portazo, haciendo que temblara un poco el marco. Tomó un taburete del bar y lo puso encajado en la puerta para que Mason no pudiera salir y que él y Helenka tuvieran un poco de tranquilidad. Se masajeó el puente de la nariz.
Se encaminó hacia la sala de descanso. No pudo evitar en pensar todo lo que dijo aquél estropajoso; de una forma muy extraña todos se habían colado poco a poco en su vida. Agitó la cabeza como un perro intentado de olvidarse de ese sentimiento.
"Contrólate, Murdoc… te estás confiando"
Llegó a la sala, esperando a que todo fuera mejor, pero no.
-Mire señorita, no es nuestra culpa que no tenga dinero, queremos un cheque válido YA.
-Pero… pero yo no tengo dinero…
Helenka estaba de pie en la sala y en frente suya algunos empleados del parque, con gesto intimidado. Un tipo le agitaba en la cara el mismo cheque que firmó Murdoc para alquilar el parque…
-Mierda, me han pillado…- Musitó en voz baja el moreno, sudando frío.
La ojilila se giró y vio un rayo de esperanza en Murdoc.
-¡Menos mal!- Se puso al lado del bajista.- Estas personas dicen que tu cheque no se puede validar.
-Esssstoo… Vamos a hablar una cosa afuera amor…
-¿Qué dices? ¡Si está diluviando!
Murdoc la miró con sarcasmo y enseguida pilló lo que le quiso decir con la mirada.
-Ah, oh, esto… sí sí vamos…
Ambos abrieron la puerta pero alguien gritó.
-¡Ey! ¡Que se van y no pagan!
Helenka y Murdoc se miraron.
-¡CORRE!
El moreno dejó a Helenka en la puerta y se fue corriendo lo más rápido que pudo. La rusa miró por un momento a los empleados enfurecidos y también echó a correr, cerrando la puerta de la estancia fuertemente.
Helenka y Murdoc fueron empapados por la lluvia. Ella veía cómo corría el moreno y vio que se estaban alejando cada vez más el uno del otro y le entró la desesperación. Comenzó a correr más fuerte mientras miraba hacia atrás de vez en cuando.
En cambio Murdoc ya salió del parque de atracciones. Sacó la llave del coche y le quitó la alarma para montarse de un salto en el asiento del conductor. Arrancó el coche con éxito.
Miró a Helenka con alivio ya que ya estaba saliendo por la puerta… aunque tenía a aquella masa de gente a solo dos pasos.
-¡Corre!- La apresuró.
-¡ESO HAGO!
Llegó al coche, abrió la puerta y se montó pero un tipo la agarró de la falda y se la bajó hasta dejarla en ropa interior.
-¡SUELTA!- En cuanto Helenka le metió una patada en la cara, Murdoc arrancó a más de 120 kilómetros por hora.
Se subió la falda, estresadísima, mientras las gotas de agua golpeaban en su rostro.
El moreno se mordió la lengua para decir algo… pero finalmente lo soltó.
- Bonitas bragas.- Dijo riendo como un poseso. Helenka le propinó un golpe en la nuca.
-¿¡Cómo que bonitas bragas!? ¿¡Me vas a contar lo que acaba de pasar AHORA!? ¿¡Por qué nos seguía esa gente!? ¿¡Es que les estafaste!? ¡DIME!
-¡Vale, vale!- La intentó calmar, sin dejar de mirar la carretera.- ¿Desde el principio?
-Desde el principio…- Repitió, solemne.
Murdoc empezó a narrar.
-Resulta que, no sabía qué hacer para que me perdonaras por aquel "desliz"- hizo comillas con una mano- porque en verdad no hicimos nada pero igual estabas enfadada… total que me desvío del tema…
Helenka se cruzó de brazos, alzando una ceja, esperando aquella explicación que no llegaba.
-… no tengo TANTO dinero como para comprar por un día un parque de atracciones, ¿lo entiendes? Llegaría a comprarte el paraíso si tuviera pasta… ¡Joder, ¿no puedes entender cómo me siento?!
Ella lo miró de reojo, recapacitando un poco las palabras del bajista.
-Quieres decir que…- Dedujo.- … bueno… no sé si sonará precipitado.- Se miró las manos, nerviosa.- … que cualquier cosa sería poco para que yo te perdonase del todo, y…
La mano del bajista agarró rápidamente a Helenka por la nuca, haciendo que los labios de Murdoc se encontrasen con los de ella. El beso fue algo brusco y fuerte, algo muy normal para el moreno porque así es como él demostraba su pasión, pero no muy agradable para ella aunque aun así cerró los ojos disfrutando del beso.
Se separaron a los segundos porque Murdoc tenía que seguir con la vista en la carretera.
-Dedujiste bien.- Habló, con la vista al frente.- Es más, quiero que sepas algo.
Helenka escuchaba.
-En esto de las relaciones soy… relativamente nuevo… no es que no haya tenido relaciones antes.- Se llevó una mano al cuello, frotándose nervioso.- Y en lo de ser fiel todavía más, así que te pido algo de tiempo para acostumbrarme.
Miró al moreno con ternura por las palabras que acababa de decir. Estaba intentado cambiar por ella, eso era un gran paso. La verdad es que Helenka nunca se hubiera imaginado de pareja con el bajista de Gorillaz… conocía un poco el grupo y tal pero nunca reparó en nadie. Y cuando el moreno la besó en la boca la primera vez en medio de todos esos periodistas lo primero que sintió fue mucho asco… pero cuando lo vio mejor por el reflejo del espejo del ascensor cambió poco a poco de idea.
Con todo este pensamiento no se dio cuenta de que ya habían aparcado el Jeep en el garaje. Por dentro estaba encharcado de agua y Murdoc intentaba quitarla, sin mucho éxito.
-Joder… voy a necesitar algo para echar todo el agua…- El moreno la miró.- ¿No vas a salir o qué?
-Ah… sí.- Helenka salió del coche y se escurrió el pelo y la ropa lo mejor que pudo. Vio a Murdoc intentando sacar agua, le tiró de la manga.- Déjalo Murdoc, mejor vayamos a secarnos si no queremos coger un resfriado.
-Nunca me pongo enfermo.- De su bolsillo del vaquero sacó una cajetilla de tabaco que estaba intacta y prendió uno para empezarlo a fumar.
-De todas formas vamos dentro…
-¿¡Estás loca!?- Exclamó, y señaló al Jeep.- ¡Ese coche cuesta más que un transbordador espacial! Me muero si le pasa algo.
-¡Bueno, pues te quedas tú solo a sacarle el agua! Yo no me quiero acatarrar…
-Dicho esto, la rusa desapareció por las escaleras. Murdoc se fijó en cómo se iba y en lo pegada que llevaba la falda a causa del agua. Comenzó a sacar agua del coche con un cubo.
-Helenka llegó al salón. Vio la tele apagada y a todos los demás sentados en el suelo, preparando algo.
-¡A ver! ¿Quién va a querer jugar?- Preguntó Noodle, poniendo sus manos en las caderas.
-Yo juego.- Anunció Litané.
-Yo también. Tiene pinta de ser divertido.- Dijo el peliazul, llevándose un dedo a los labios.
-Será mejor que yo le de a la rueda, no quiero aplastaros a ninguno.- Russel se sentó en el sillón con un cartón entre sus manos; Helenka se acercó a ellos y los saludó.
-¡Chicos! Hola. ¿Qué tal lo están pasando? ¿A qué van a jugar?
Todos se voltearon a ver a la rusa.
-Qué pronto habéis llegado, ¿no?- Dijo el baterista.
-Ocurrió un improvisto.- Helenka dejó sus pertenencias por el suelo (por estar mojadas y no ensuciar más que nada).
-Vamos a jugar al… "Twister"- Dijo Noodle leyendo la caja donde venía el juego.- ¿Juegas?
- Estoy un poco cansada, a lo mejor después.- Se sentó en el sofá de al lado de Russel.- Gracias de todas formas.
-Noodle, por ser la cumpleañera, fue la primera en girar la ruleta.
-Pie derecho en verde.- Dijo Russel. La japonesa puso su pie en un círculo verde. Después fue el turno de Litané que le tocó mano izquierda en rojo, y 2D mano izquierda en azul. Así empezaron a jugar.
Helenka miraba todo, divertida, hasta que sintió que alguien le tapaba la cabeza con algo y frotaba con suavidad su cabello.
-Te vas a poner mala si tienes el pelo mojado.- Dijo la voz detrás suya. Ella sonrió.
-¿Ya sacaste el agua del Jeep?- Preguntó volteándose y mirando a Murdoc.
-Lo más que pude.- Él llevaba una toalla sobre su cuello, estaba húmeda.- ¿Y ustedes de dónde cogieron mi Twister?
-Ah, ¿Qué es tuyo?- Preguntó el peliazul, poniendo una postura de lo más rebuscada y rara. Por debajo suya estaba Litané y no la podía tocar, así que tuvo que hacer como una especie de puente.
-Sí, lo utilizaba para mis juegos… sexuales.- Rió con lascivia el moreno. Helenka y los demás lo miraron con los ojos entrecerrados.- Pero ya no.- Negó rápidamente.
-Ah, creía…
-Mejor ven conmigo, te voy a dar algo de ropa.
Ella se levantó y siguió al moreno a lo que parecía que era su cuarto. Estaba hecho una leonera. Lleno de ropa por todos lados, colillas y botellas de whisky tiradas por el suelo… y olía a muerto. Pero a muerto de verdad, como si hubiera un cadáver de algo descomponiéndose debajo de la cama. La baterista prefirió no preguntar.
Murdoc tomó un montón de ropa y comenzó a buscar. Tomó uno de sus vaqueros y los olió, al parecerle aceptables se los pasó a la rusa. Cogió una de sus camisetas y también se la dio. Helenka se desvistió quedando en ropa interior y se colocó los vaqueros de Murdoc con facilidad. Al parecer se adaptaban muy bien a sus piernas y cintura.
Sintió que alguien la agarraba por detrás y dio un respingo al sentir la mano del moreno posarse sobre uno de sus pechos semi desnudo. Ella miró de reojo hacia atrás, con un sonrojo.
-Que… ¿Qué haces?- Preguntó, algo intimidada.
-¿Crees que solo te traje aquí para que te cambiases de ropa?- Se pegó más a ella y con la otra mano le desabrochó el cierre del pantalón. Ella sintió un nudo en el estómago.
-Murdoc…- Toda esta situación la avergonzaba. Vale, se habían acostado ya otras veces, pero es que el moreno era tan impredecible y directo… Ahora le había quitado el sujetador y lo tiró por ahí.- ¡Ah!
El moreno pasó su larga lengua por el cuello de esta haciendo que temblase de placer.
-Te he echado mucho de menos…- Le susurró al oído. Una presión en el pecho de ambos apareció y Helenka, sin poder aguantarlo más se giró y abrazó al moreno fuertemente, escondiendo su cara en el hueco que hay entre el cuello y el hombro.
- Yo también…- Se pegó mucho a él, todavía sin dejar de abrazarlo. Murdoc se quedó un poco en blanco, pero aun así la abrazó muy fuerte, al igual que ella.
En ese momento, el bajista se quedó mudo. Se le vinieron a la mente las palabras de Mason y por el momento no sabía qué hacer. Agitó la cabeza y se separó de la rusa.
-Escucha…- Dudaba si decirle o no.
-¿Qué ocurre?- Ella se tapó los pechos con las manos, con algo de frío.
Entonces Murdoc recapacitó por un momento y negó con la cabeza. No valía la pena preocuparla por el momento.
-No, nada…- Recogió su sujetador y se lo tendió. Ella se lo puso extrañada, preguntándose qué le hizo cambiar al moreno para que no tuvieran un revolcón. También se puso la camiseta y ambos salieron al salón de nuevo.
Vieron que los demás todavía estaban jugando, excepto Russel y Noodle, que seguramente habría sido eliminada.
-A ver… 2D, pie derecho en rojo.- Anunció el baterista. Stu se rascó la cabeza con la mano que tenía libre y fue a poner el pie allí, pero con tan mala suerte se resbaló al poner el pie y cayó encima de Litané, emitiendo un sonido bastante sordo.
-¡AY AY AY!- Gritaba ella intentando quitarse a 2D de encima. Noodle ayudó al vocalista a levantarse mientras Helenka miraba la escena horrorizada y fue a ayudar a su hija.
-¿Estás bien cariño?- Le preguntó levantándola del suelo.
-Me duele la espalda.- Dijo, sobándosela.
-Perdona, me resbalé y…- Los ojos de 2D se volvieron blancos.
-No pasa nada…- Suspiró.
Antes de seguir hablando, se escuchó un ruido estridente que provenía de la cocina. Murdoc que era el que estaba más cerca de la puerta se acercó a un paso ligero seguido de los demás.
-El moreno vio que habían tirado algunos utensilios de cocina. La ventana estaba sospechosamente abierta y fue corriendo a cerrarla.
-¿Qué ha pasado?- Preguntó Russel, al ver algunas sartenes y cacerolas en el suelo.
-Creo que fue ese pequeño diablillo…- Murdoc cerró la ventana y miró tras ella. Ya estaba oscureciendo y los zombies se removían en sus tumbas.
-Bueno.- Intervino Helenka.- Creo que ya es hora de cantarle cumpleaños feliz a Noods.- La tomó por los hombros y la sentó en una de las sillas de la cocina. La japonesa enrojeció de vergüenza.
-No, por favor… qué vergüenza.- Se tapó la cara con las manos.
-¡Venga Noodle! Todos hemos pasado por este mal rato alguna vez.- Rió Russel, sentándose también en una silla. 2D, Helenka y Litané lo imitaron excepto Murdoc, que se quedó mirando por la ventana.
Helenka sacó las dos tartas y las puso sobre la mesa. Sacó de una de las bolsas una caja con varias velas y las fue colocando en la tarta de Kit-kat.
-Recuerda Noodle, tienes que pedir un deseo.- Dijo, encendiendo las velas con un mechero.
Cuando tuvo las quince velas encendidas los demás empezaron a cantar, incluso Murdoc se animó a batir las palmar.
-¡Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, te deseamos todos, cumpleaños feliz!- Cantaron. Noodle se murió de la vergüenza, pensó un deseo y sopló las velas con rapidez, haciendo que saliera una estela de humo de ellas. Los demás aplaudieron.
-Muchas gracias.- Agradeció la japonesa.- Qué pena que Damon y Jamie no estén.
-Los llamé.- Dijo 2D.- Pero no podían venir, tenían trabajo que hacer.
Empezaron a partir la tarta para todos. Murdoc se sentó también. Todos recibieron un trozo bastante grande, y coincidieron en que estaba buenísima.
-A esto yo lo llamo… muerte por chocolate.- Sonrió Murdoc, que hubiese querido repetir si no se les hubieran adelantado algunos.
El moreno sintió que alguien le pisaba el pie. Miró al frente y vio que 2D le hacía señas. Entonces se acordó.
-Ah, eh… Ahora vuelvo, voy a por tabaco que se me ha acabado…
Con esa excusa barata salió de la cocina, ante la atenta mirada de todos.
Helenka rebuscó en su bolso y sacó un regalo. Noodle la miró, sorprendida.
-¿Qué no te valían con las tartas?- Rió divertida. La rusa también sonrió.
-Felicidades.
Noodle tomó el regalo y lo desenvolvió. Eran unas bombas con forma de corazón para el baño. Olían bastante bien.
-Muchas gracias Helenka…- Miraba el regalo con mucho esmero. Litané sacó algo de su bolsillo y se lo tendió a la japonesa.- ¿También me has comprado un regalo?
-Claro.- Sonrió. Abrió el regalo, que era algo más pequeño e irregular. Resultó ser una pulsera de tela con algunos adornos.
-Gracias…- Se sentía avergonzada por tener tantas atenciones ese día. Russel puso otro regalo en la mesa, para sorpresa de Noodle.
-Espero que te guste, Noods.- Dijo con una gran sonrisa. Abrió el regalo y resultó ser un libro de acertijos muy grueso. Noodle abrazó el libro.
-Gracias… gracias a todos.
Russel, Helenka y Litané sonrieron.
Escucharon murmullos por fuera de la cocina y voltearon. Pronto aparecieron 2D y Murdoc con un paquete entre las manos, envuelto con papel de periódico y con una moña muy grande y roja encima. Murdoc empujó a 2D acercándolo más a Noodle. Le entregó el regalo con vergüenza.
-Esto es de parte mía y del retrasado. Felicidades enana, te me haces mayor.- La felicitó Murdoc.
-Vaya, qué regalo tan compacto…- Lo tomó de las manos del peliazul.- A ver qué es…
Lo desenvolvió y por poco no grita de la emoción. Era una Nintendo nuevecita, con unos cuantos juegos y todo. Noodle saltó, literalmente de su asiento para abrazar al moreno y al peliazul.
-¡Gracias! ¡Qué ilusión!- Besó a Murdoc en la mejilla y a 2D en los labios.
-Acabáis de dejar por los suelos nuestros regalos.- Russel se cruzó de brazos, con la ceja alzada.
-Oh Russel me gustan todos… no malentendáis.- Sonrió la japonesa.
Después de un rato más charlando y tomando tarta, Helenka y Litané se tuvieron que marchar antes de que viniesen los zombies. Murdoc se llevó a la rusa a un lugar algo más alejado para despedirse de ella.
-Ten cuidado en la carretera.- Le dijo Murdoc tomándola de los hombros. Ella asintió y agachó la mirada. El moreno la tomó de la barbilla, haciendo que le mirara a los ojos.- ¿Seguro que me has perdonado del todo?
Helenka parpadeó sin prisa y asintió.
-Solo que… no vamos a estar juntos…
Murdoc suspiró.
-Sí amor, pero cada uno tenemos nuestras responsabilidades y debemos cumplirlas.
-Ya, claro…- La baterista miró el suelo con ojos tristes. El moreno la comprendía, sí que era duro no estar juntos, así que intentó animarla.
-La próxima vez que nos veamos no nos separaremos nunca.- Helenka lo miró.- Compraremos una casa más grande, nos iremos allí a vivir, es más, ¡Todos nos iremos allí a vivir!- Exclamó más contento que unas pascuas. Helenka lo miraba impresionada.- Tendremos un jardín enorme, una casa con diez baños para que no haya cola y nos hartaremos de componer canciones y ganar dinero. ¿Qué me dices?
Helenka sólo logró balbucear.
-¿E-estás seguro?- Dijo, no muy convencida de la palabra del moreno. Al minuto lo pensó por un momento y con una sonrisa de oreja a oreja lo abrazó fuertemente, dándole un beso delicado y tierno que fue correspondido.
-También puede venir la chalada de Boinae… cuando le den la condicional, claro…- Le pellizco una mejilla a Helenka, quien puso una mirada seria.
-No la llames chalada… ella me ha ayudado mucho.
-Como quieras…- Murdoc deshizo el abrazo y dejó a Helenka irse con Litané por la puerta.
-Adiós chicos…- Se despidieron.- Ah, recuerden, estaremos de gira el mes que viene… no nos veremos por un tiempo.
Gorillaz las vieron irse por el camino de tierra hasta llegar a la valla oxidada y perderse por la lejanía. Entraron en casa y cerraron la puerta con llave para que no se colara ningún zombie.
-Espero que no venga ningún niño a pedir caramelos…- Noodle miraba de puntillas por la mirilla.
-Sus padres no los dejarán entrar aquí si tienen un poco de conciencia.- Le dijo Murdoc que se fue a la cocina a servirse una cerveza bien fresquita.
La noche llegó por fin y todos se fueron a sus habitaciones. No cenaron por el atracón de tarta que se dieron.
Noodle estaba tumbada en su cama, viendo todos los regalos que había recibido hoy. Tomó el libro de Russel y comenzó a ojearlo por encima.
Alguien llamó a su puerta, haciendo que alzase la mirada.
-¿Sí?
-Soy 2D, ¿puedo entrar?- Le pidió desde afuera.
-La japonesa le dio permiso para entrar y se lo encontró ya con el pijama, unos pantalones anchos y una camiseta desgastada. Stu se sentó en el borde del futón de Noodle.
-¿Qué lees?- Preguntó, curioso. Le mostró el libro.
-Es el libro que me ha regalado Russel. Es muy interesante.- Pasó rápidamente algunas páginas, formando un poco de brisa.
-Ya veo.- El peliazul la miró a los ojos.- ¿Te lo has pasado bien hoy?
-Genial.- Lo miró a los ojos también.- Sacásteis una fiesta de la nada.- Rió la japonesa. Después emitió un bostezo, dando inicio a que estaba cansada.
-Mejor me voy para que descanses.- 2D acarició con ternura la mejilla de Noodle, que se sonrojó.- Buenas noches.- Le dio un beso en la frente y se levantó para irse, pero la mano de la japonesa le agarró antes y atrajo al peliazul hasta su cama. Por iniciativa de Noodle se fundieron en un apasionado beso, cosa que le impresionó. Correspondió con la misma intensidad que ella. Se separaron por falta de aire.
-Buenas… noches.- Dijo Noodle, jadeante. Él no pudo evitar sonrojarse por el tono que utilizó.
2D antes de salir le dio un rápido y corto beso de despedida. Cuando cerró la puerta suspiró y se agarró el pecho con mirada enamoradiza.
"Realmente me vuelve loco…" Pensó con una sonrisa.
Murdoc estaba en su cuarto, tirado en la cama con los brazos y las piernas abiertas, mirando el techo. Estaba preocupado por la charla que tuvo con Jimmy Mason. No se lo quitaba de la cabeza. Ese loco podría hacer cualquier cosa que le perjudicase a él, a la banda o a Helenka.
¿Qué idea podría trazar para eliminar a ese desgraciado? Por lo visto tenía contactos con los peores… pero él también era de armas tomar.
La isla flotante (que seguía en construcción, por cierto) y Noodle… un accidente… Mason…
Cerró los ojos y se tapó la cara con un cojín, harto de todo y de salvarle el culo a todo ser viviente que se le presentase.
Tendría que ir a hablar seriamente con ese delincuente.
Sin querer, el moreno se topó con algo de ropa. Fue a apartarla a un lado pero notó que estaba bastante empapada. Se quitó el cojin y la miró, era la ropa de Helenka.
No se lo pensó dos veces y la olió como si estuviera impregnada con el mejor aroma del mundo. Aunque eso le parecía al moreno de verdad.
Pensó en lo que le dijo anteriormente. Se sonrojó y apretó fuertemente la mandíbula.
Recordó lo que le dijo a Mason de la familia. También se acordó de la pobre y desgraciada infancia que tuvo, y de que Helenka también pasó por lo suyo.
Quizás ellos lo podrían hacer mejor de lo que fueron sus padres en su día. Él no era como su padre, pero tampoco es que fuera precisamente bueno, pero allí estaría ella para ayudarle.
De pronto se dio cuenta de lo que estaba pensando y se llevó las manos a la cara.
"¿Estoy haciendo planes de familia para el futuro? ¿YO?" Murdoc se impresionó por sus palabras. Arrugó la nariz y lo mejor que pudo hacer en ese momento es cerrar los ojos y dormir.
Russel salió de su cuarto. Hacía mucho que no podía dormir a pierna suelta, y esta no iba a ser la excepción.
Se dirigía al salón para ver un rato la televisión, pero vio que Noodle se iba somnolienta al baño. Pensó un poco y fue a alcanzarla.
-¡Noodle!- La llamó. Ella se dio la vuelta.
-¿Hm? ¿No puedes dormir?- Se rascó los ojos.
-Exacto…- Suspiró.- Quería comentarte una cosa que lleva rondando mi cabeza desde hace un tiempo…
-Dispara.- Noodle puso rumbo al baño y Russel la siguió. Estaba un poco nervioso.
La japonesa se metió en un cubículo y comenzó a hacer sus cosas. El baterista le hablaba desde afuera.
-Verás, el día de la fiesta estuvimos Boinae y yo juntos, no sé si nos viste…
-Sí, creo que estabas borracho.
Russel tosió, avergonzado.
-Un poco… En fin lo que quería comentarte es que le dije que la quería.- Suspiró, apenado.
-¿Y ella te dijo que no?- Se le escuchó tirar de la cadena.
-Al contrario, me dijo que sí.
Noodle salió del cubículo y fue al lavabo para lavarse las manos.
-¡Entonces genial! ¿O hay algún problema?- Preguntó mientras se enjabonaba las manos.
-Tengo TANTO miedo de ir a verla y que haya cambiado de opinión… ya me dejó una vez, no voy a soportar otra ruptura, y menos si es de ella. Estoy enamorado desde pequeño.- Confesó, algo rojo. Noodle rió y se secó las manos. La verdad es que el amor puede ser curioso a veces.
-Creo que la mejor forma de que aclares tus dudas es hablar con Boinae.- Le aconsejó cruzándose de brazos.- Que te dice que sí… pues enhorabuena. Que te dice que no… bueno, por lo menos te quitarás una espinita del corazón, pero no creo que te vuelva a dejar.
Russel se llevó una mano al mentón.
-Tienes mucha razón, Noodle. Mañana mismo voy a verla.- Le sonrió.- Buenas noches.
Ambos salieron del baño y se metieron a sus habitaciones, por fin, a descansar.
Al día siguiente todo estaba en calma. Los pájaron chistaban, la luz entraba por las ventanas, los zombies volvían a sus tumbas a causa del día…
Y el despertador de todos sonó.
Hoy era un día trabajoso. Tenían que ir debajo de la colina, que era donde se estaba restaurando la isla, ya que en el vídeo de Feel Good Inc. se caía a pedazos.
Murdoc fue el primero en estrellar el despertador contra la pared y el último en levantarse. Se estiró, bostezó y fue hacia el baño, viendo a 2D y Noodle esperando para entrar.
-¿Qué pasa ahora?- Preguntó no de muy buenas ganas.
-Russel está adentro.- Dijo Noodle.
El moreno no le respondió y se apoyó en la pared con los brazos cruzados. Todos se quedaron en silencio esperando a que el baterista saliera. Algunos crugidos se escuchaban y bastantes risas siniestras por final del pasillo, por eso Noodle empezó a sentir un poco de miedo y se tomó un mechón de pelo algo nerviosa. Stu por amenizar la espera comenzó a silbar Dirty Harry, algo que le pareció exasperante a Murdoc. Amaba su voz, pero silbar se le daba de puñetera pena.
2D seguía silbando y Murdoc dio un golpe de sopetón en la pared, sobresaltando a Noodle y al vocalista.
-¿¡Quieres dejar de silbar, idiota!? ¡Me estás poniendo nervioso!- Gritó exasperado.
-¡Es que me aburro!
-¡Pues haz otra cosa!
Noodle rodó los ojos.
-Por favor, que haya paz…
La puerta del baño se abrió y salió Russel ya vestido. Stu entró corriendo al baño para que nadie se le colara y cerró la puerta de un portazo. El moreno le maldijo por lo bajo.
-Será maldito, me iba a colar yo…
-Pues yo me voy, nos vemos después.- Russel se despidió con la mano y caminó por el pasillo. Murdoc le miró irse, extrañado.
-¿A dónde vas?
-A visitar a Boinae, y me importa poco lo que pienses.- Con esta frase salió de Kong Studios.
-Por mí como si te fueras a suicidar…- Susurró con indiferencia, cruzándose otra vez de brazos.
Noodle le dio un codazo y ambos se quedaron esperando para entrar en el baño. Al rato salió Stu y la japonesa se metió. Murdoc se quedó solo.
Empezó a tamborilear los dedos sobre su brazo, aburrido. Pensando en lo que vendría hoy. Jamie estaría esperándolos ya allí, sin pasar por la casa. Últimamente parecía que tenía puesto un temporizador para llegar a los sitios, siempre tan puntual y ajetreado.
El móvil de Murdoc empezó a sonar. Lo sacó de su bolsillo y miró el número. Desconocido. Alzó la ceja y descolgó.
-¿Sí?
-Hola, Murdoc…
Reconoció de inmediato la voz.
-Mason… ¿Cómo has conseguido mi teléfono?
-Eso no importa.- Se le escuchó toser, incluso así a Murdoc le dio asco y apartó el móvil unos centímetros.- ¿Podrías salir de Kong Studios?
-¿Qué coño…? ¿¡Estás afuera!?
Entonces, el hippie colgó. Murdoc no esperó para meterse en el baño y salió afuera, sólo con unos vaqueros y descalzo. Pasó el cementerio y abrió la valla. Encontró a Jimmy escondido en una de las columnas, el moreno se dio un pequeño susto pero aun así le miró con furia.
-¿Qué mierda quieres? ¿Para qué has venido?
Le miró de arriba abajo. Tan destartalado y desaliñado como siempre. Llevaba un maletín en la mano.
-Primero se dice buenos días…
-Buenos días mi culo, contesta.- Gruñó Murdoc.
-Quería hablar de lo de ayer.- Levantó el maletín y le dio unos golpecitos con la palma en el dorso. El moreno frunció el ceño, pero aun así dejó que hablara.- ¿Lo has pensado bien? Ten en cuenta que nos haremos mucho más famosos de lo que eres ahora… una muerte siempre es noticia en los telediarios.- Sonrió siniestramente.- Después también nos desharemos del gordo y del pelo azul… más noticia también. Y esa noviecita tuya también es medianamente famosa, estaría bien que entrase en nuestro círculo.- Murdoc no tenía tantos insultos para decirle a ese hombre.- Una chica bien dotada como ella nos daría privilegio y atraería a fans masculinos…
Murdoc se acercó a él para pegarle un buen puñetazo, lo tomó del cuello de la camisa y alzó el puño, pero Mason abrió el maletín y lo puso delante de las narices del moreno, dejándolo embelesado.
Montones, montones de fajos de billetes. De todos los colores y tamaños. A Murdoc casi se le ponen los ojos como el símbolo del dólar.
Soltó a Mason y agarró el maletín, cerrándolo y abrazándolo mientras le daba besos.
-¡Bendito dinero! Con esto me podría hasta jubilar si quisiera…- Estaba en la gloria hasta que Jimmy jaló del asa y se llevó el maletín consigo.
-Esto es lo que obtendrás si colaboramos juntos.- Escupió en esa frase.- Seremos inmensamente ricos, las mujeres se pirrarán por nosotros, todo el mundo estará pendiente de nuestro éxito, podremos pagarnos cualquier vicio…
Murdoc lo miraba con los ojos brillosos. Podría tener lo que siempre quiso. Poder, fama, guarrillas…
Nadie más le pisotearía ni se aprovecharía de él, olvidaría todo lo que sufrió en el pasado y podría pagar a Sun Moon Stars de una vez y para siempre.
Viviría tranquilo.
Pero…
Pensó en Noodle. En 2D, en Russel, en Helenka. Sobre todo en los primeros, sin ellos él no estaría en lo más alto.
Y además, tendría que matarlos él mismo.
Murdoc se enserió de repente. ¿Qué podría hacer sin ellos? Quedarse más loco de lo que está. Ellos fueron las primeras personas que se preocuparon por él de verdad, se ayudaron, y, aunque el moreno no lo quiso reconocer, la primera vez que el grupo se tomó el descanso se sintió realmente aburrido en ese tiempo.
Y en Helenka también pensó. Pensó en lo que se podría perder si no estaba con ella. Algo en la mirada de Mason le decía que no iba a durar mucho en el grupo… si es que ella quisiera participar en el proyecto, que lo dudaba. Se encogió un poco al pensar que podría estar muerta por culpa de él. Agitó la cabeza como un perro.
¿Y bien, qué dices? ¿Trato hecho?- Mason alzó la mano para estrecharla con la de el moreno.
Todos los pensamientos de Murdoc se revolvían en su mente como una batidora. Miró al hippie a los ojos. Ahora o nunca.
- Hecho.
Su mano se estrechó con la de Jimmy Mason, aceptando un trato que no sabía ni como iba a cumplir.
