REBEL HEART
Capítulo 21 "Venganza"
...
"Hola Sakura. ¿Te acuerdas de mí?".
"¡Hola Yamazaki! Claro que me acuerdo de ti jaja". –respondió la chica al inesperado mensaje del actor aquella mañana.
Después de unos segundos, el chico llamó a Sakura.
— Hola, hola. –saludó alegré.
— Hola Yamazaki. ¡Qué milagro! –rio la chica.
— Lo sé. Lo siento, pero he estado de arriba para abajo trabajando. Pero me alegra mucho escuchar tu voz por fin.
— A mí también me da gusto escucharte. Y me imagino que la vida de actor no debe ser fácil... –suspiró la chica al imaginarse lo cansado que debía ser.
— Honestamente considero que es más fácil ser actor que otro trabajo, lo "difícil", radica en tener los ojos de todos puestos en ti. Es demasiada presión.
— Debe ser horrible eso... –suspiró.
— Un poco. Aunque también es divertido que la gente te pida una foto por la calle. –rio. — Oye Sakura, si no estás ocupada este viernes, ¿Podríamos vernos? No sé, ir a cenar o a tomar algo, como amigos, claro. Es sólo que no estaré mucho tiempo en Tomoeda y me gustaría verte antes de irme.
Sakura lo pensó un momento, por lo general veía ese día a su novio, pero Yamazaki se había convertido en un buen amigo y no había tenido la oportunidad de verlo en muchos meses. Syaoran entendería ¿Cierto?
— Claro, veámonos el viernes por la noche, ¿Te parece?
— ¡Perfecto! Ahora debo irme, pero más al rato vemos los detalles ¿De acuerdo?
— De acuerdo. Hasta luego. –se despidió la chica y terminaron la llamada.
...
Mientras tanto, el doctor Li se encontraba revisando a un pequeño niño que se quejaba de un fuerte dolor estomacal, sin embargo Syaoran comprobó que ese niño estaba de lo más sano. Seguramente había puesto ese pretexto para no ir a la escuela o algo por el estilo.
El chiquillo andaba corriendo y saltando por el consultorio. Syaoran estaba de lo más estresado, los niños nunca fueron su fuerte.
— Señora, ya le dije que su hijo está bien... –dijo por enésima vez a la madre del niño.
— ¿Pero cómo va a estar bien? ¡Si el pobre se la ha estado quejando desde la mañana! –decía la madre.
— Señora, ya lo revisé, le hicimos algunas pruebas e incluso me hizo hacerle un examen de sangre. Le aseguro que su hijo está bien. Seguramente no quiso ir a la escuela...
— ¡Tonto! –gritó el niño al doctor Li y le dio una patada en la pierna.
— Auch... –se quejó el doctor. — Niño, ¡Ven para acá! –el chiquillo comenzó a correr de nuevo por el consultorio. Y después de una media hora más de pelear con el niño y convencer a la madre de que estaba sano, por fin dejaron al doctor en paz. — Que bueno que se fueron... –suspiró para sí mismo en su solitario consultorio.
Syaoran no tenía más por hacer en ese momento, y ahí sentado frente a su escritorio y sobándose un poco la pierna que el niño golpeó, su mente seguía maquinando cómo desquitarse con Rika. Se desconocía a si mismo ¿Desde cuándo era tan vengativo? Bien, no podía recordarlo, pero dicen que hay una primera vez para todo ¿Cierto?
De pronto, entró una llamada a su móvil. Una enorme sonrisa se dibujó en su rostro al ver el nombre de la persona en la pantalla.
— Hola pequeña. –saludó a su amada novia.
— Hola Syao. ¿Ocupado?
— Para nada. Asumo que tú tampoco ¿Cierto?
— Me tomé un rato libre. –rio.
— Sí que te tomas enserio eso de ser la gerente verdad... –bromeó el doctor.
— Bueno, algún beneficio debo tener. –bromeó. — Oye Syaoran... ¿Podemos posponer vernos el viernes? Prometo compensártelo.
— Claro, no hay problema. No te preocupes. ¿Estarás ocupada?
— Bueno, a decir verdad, Yamazaki me llamo hace rato. –comentaba. ¿Otra vez ese sujeto? Pensaba Syaoran. Aún recordaba cómo le coqueteaba a Sakura en aquel parque de diversiones. — Sabes, estará en Tomoeda por unos días, y me dijo que si podíamos vernos.
— De acuerdo. Ve a saludarlo. –comentaba intentando ocultar sus evidentes celos. Aunque cabe mencionar que Syaoran le tenía toda la confianza del mundo a su novia...en quien no confiaba era en ese sujeto.
...
Tomoyo estaba de un lado para otro en la televisora local donde trabajaba. Ella estaba a cargo de la visita del actor Takashi Yamazaki en la promoción de la marca de ropa donde él era la imagen.
La producción estaba en un pequeño receso. Cada uno aprovechaba para beber, comer algo y algunos aprovechaban para fumarse un cigarrillo.
En el caso de Tomoyo, decidió sentarse y tomar una botella de agua fría a pesar de estar en pleno invierno.
—Pronto será Navidad... –suspiró. Y es que un sentimiento extraño la invadió. Por un lado, sería la primera navidad sin su compañero de 10 años, Kurogane. Y por otro lado, estaba su bebé. Sonrió al pensar en que a pesar de todo, esa pequeña criatura que crecía en su vientre la hacía tan feliz. Y por último, cierto chico se coló en su mente... Eriol... ¿Qué sentía por él? Es decir, el chico era atractivo pero, ¿Sólo era eso? Tomoyo intentó descifrar si en su corazón había algo más, algún sentimiento que aún no se había percatado...pero no fue así. Es decir, se había encariñado mucho con él estos últimos meses, pero sólo lo veía como un compañero de equipo, el padre de su bebé, un buen amigo... Sólo eso.
Así estaba bien ¿Cierto? Lo mejor es que su corazón siguiera así, sin sentir nada más por él. Eso podría complicar las cosas entre ellos. Era lo mejor para todos... Pero, ¿Qué pensará Eriol? Seguramente pensaba lo mismo que ella. O eso quería pensar la chica.
De pronto, una llamada interrumpió sus pensamientos.
Sin siquiera mirar la pantalla contestó sin más.
— Si, ¿Diga? –contestó Tomoyo.
— Tomoyo... Hija... –suspiró Sonomi Daidouji. Tomoyo se maldijo mentalmente por no haber revisado quién la llamaba antes de contestar.
— Madre... Estoy trabajando, no puedo hablar ahora. –dijo cortante.
— Tomoyo, escucha... Seré breve... –decía. — Lamento mucho la forma en la que te hablé... No fue correcto, soy tu madre y ¡Por Dios!, Te hable de una forma terrible... Sé que estás molesta conmigo, y yo en tu lugar también lo estaría... Es solo que me tomó por sorpresa todo lo que me dijiste y no supe reaccionar... Lo siento mucho hija... –decía honestamente.
Tomoyo se quedó en silencio unos segundos. No sabía que decir. No esperaba una disculpa por parte de su madre. Lentamente sus ojos comenzaron a humedecerse. Nuevamente se dio cuenta de cuanto necesitaba a su madre en esta difícil etapa de su vida. Necesitaba decirle lo de su bebé cuanto antes.
— No te preocupes... –suspiró. — Yo... Yo también lo siento mucho mamá... Me alteré demasiado rápido... Perdón, es sólo que, estaba algo sensible y me deje llevar por mis emociones.
— Hija... No tienes por qué disculparte conmigo... Fui yo quien...
— Fue culpa de las dos. –dijo. — Ambas nos alteramos mucho... Creo que nos parecemos demasiado, bueno... Después de todo las dos somos unas Daidoujis. –rio levemente la chica. Escuchó a su madre soltar una risita a través del teléfono.
— Entonces, ¿Estamos bien? –preguntó Sonomi.
— Claro mamá. Todo bien. –sonrió la chica. — Mamá... Tengo que decirte algo más...
— Lo que sea hija. Prometo no volver a reaccionar como la última vez. –comentó apenada.
— Mamá, estoy...
— ¡Señorita Daidouji! –la llamó alguien de la producción. — ¡Ya vamos a comenzar!
— Creo que debes irte hija. –dijo Sonomi al haber escuchado como llamaban a su hija. — Ya hablaremos más tarde ¿Vale?
— Sí. De acuerdo. –suspiró con un poco de decepción. De verdad quería hablarle a su madre sobre el bebé.
Las dos Daidouji colgaron y cada una se dispuso a seguir con su día. Bien, definitivamente pronto le diría a su mamá toda la verdad, pensó.
...
Aquella fría tarde en Tomoeda, la actriz Rika Sasaki se encontraba en su cuarto de hotel. Estaba apreciando la bonita vista de aquel pequeño pero simpático pueblecillo a las afueras de Tokio. De pronto, un mensaje en su móvil captó su atención.
"Hola cariño". –escribió su novio Yamazaki. Rika suspiró. ¿Por qué salía con él? No entendió como aceptó ese horrible acuerdo de salir con Yamazaki por cuestiones de "publicidad". Prácticamente la agencia los había obligado a mantener una relación sentimental, con el único propósito de promocionar la novela que habían grabado hace unos meses en el hospital de aquel pueblo y que se estrenaría en un unos cuantos meses.
No podía negar que se había encariñado con él, pero no era amor... Sin embargo, Yamazaki sí que se había enamorado de Rika. A pesar de todo, no quería lastimarlo, y por eso le seguía el juego, pero sabía que en cuanto la promoción de su novela terminara, su falsa relación también... Esperaba que Yamazaki lo comprendiera...
"Hola. ¿Cómo va el trabajo?" –respondió la chica él mensaje. Ella lo había acompañado a Tomoeda para "pasar tiempo de calidad" o así les habían dicho sus representantes. Aunque Yamazaki estaba encantado con la idea.
"Todo va de maravilla. En un par de horas estaré ahí contigo. Vayamos a cenar o algo ¿Te parece?"
"Claro. Te espero." –respondió con un sentimiento de remordimiento. Pero era culpa de Yamazaki por haberse enamorado ¿Cierto? Él sabía bien que era por trabajo todo esto... Aunque él ya le había confesado sus sentimientos por ella poco después de comenzar con aquella farsa. Sin embargo, ella decidió seguir con la mentira. Bien, era culpa de ambos. Pensó.
Nuevamente le llegó otro mensaje. Miró su móvil sin ánimos. Seguramente era Yamazaki de nuevo... Esperen, no era el actor...
"Hola Rika."
— Syaoran... –suspiró con una pequeña sonrisa en sus labios.
De inmediato respondió el mensaje.
"Hola Syaoran. Qué sorpresa. No esperaba recibir ningún mensaje tuyo..."
"Bueno, es sólo que quise aprovechar que estás por Tomoeda... ¿Estas libre el viernes?" –preguntó sin más.
Bien, por si se lo estaban preguntando, sí, había comenzado la "venganza" de Syaoran... O por lo menos, intento de venganza, pues el doctor no tenía muy claro lo que estaba haciendo. Estaba improvisando en el momento.
"Claro. ¿Tienes algo en mente?"
"Así es. Me gustaría verte... Una vez más, antes de que te vayas." –respondió Syaoran intentando sonar lo más "seductor" posible, aunque no tenía idea de cómo hacerlo. Sólo esperaba que la chica se lo creyera.
"A mí también me gustaría verte Syaoran..." –bueno, al parecer sí lo estaba creyendo. Sonrió el doctor.
"Genial... Debo regresar al trabajo. Te escribo más al rato".
"De acuerdo. Esperaré por ti". –contestó la actriz.
— Vaya... Sí que caíste rápido Rika... –se decía divertido a sí mismo.
...
— Entonces, ¿Yamazaki y Rika están saliendo? –preguntaba Sakura sorprendida a Tomoyo. Ambas chicas se había encontrado por la calle camino al complejo de departamentos donde ambas vivían. Era de noche y ambas iban bastante abrigadas por el fuerte frío que hacía.
— Así es. A Yamazaki se le salió decirlo mientras platicaba con su manager en el camerino. ¡Quién lo diría! Aunque supongo que es obvio, ambos son muy atractivos. –comentaba Tomoyo. — Sabes, no puedo creer que dejaste ir a Yamazaki. –rio la chica. — La verdad es una persona muy agradable. Me pregunto si Rika Sasaki será igual... –decía poniendo un dedo en su mentón.
"Para nada..." Pensó Sakura recordando su encuentro con Rika.
— Pues no la he tratado mucho para serte honesta. –comentaba la ojiverde. — Pero definitivamente, no es como Yamazaki. Él es un buen chico y muy amable y amigable.
— Vaya, y Rika se ve muy amigable por la televisión. Pero tienes razón en que Yamazaki es un gran tipo. Enserio, ¿Cómo preferiste a un doctor que a un actor? –bromeaba Tomoyo.
— Syaoran es Syaoran. No me importa la profesión que tenga. –rio Sakura. Tomoyo sonrió al ver la cara de enamorada que tenía su amiga. Al parecer el chico estaba haciendo las cosas bien con ella y eso la alegraba.
— Y hablando del rey de Roma... –comentó Tomoyo en cuanto llegaron a sus departamentos. El auto del doctor Li estaba aparcado fuera. Las chicas se acercaron lentamente y se encontraron al chico recostado en el asiento del conductor con los ojos cerrados.
Sakura golpeó levemente el cristal y Syaoran reaccionó de inmediato. Tenía los ojos levemente rojos por la pequeña siesta que había tomado.
— Hola dormilón. –saludó Sakura en cuanto el chico bajo del auto.
— Hola Sakura. –sonrió apenado. — Buenas noches Tomoyo.
— Hola Syaoran. –saludó la futura madre.
— ¿Qué tal están tú y el bebé? –pregunto el doctor.
— De maravilla, pero estamos muriendo de frío. Así que si me disculpan, iré directo a mi departamento. –sonrió.
— Está bien. Buenas noches. –dijo Sakura.
— Buenas noches. – se despidió el chico. Tomoyo se despidió de ambos y desapareció de la vista de los castaños.
— ¿Qué haces aquí? No esperaba verte hoy. –comentó la ojiverde.
— Si quieres me voy... –bromeó.
— No seas bobo. –sonrió Sakura. — Vamos a entrar, hace demasiado frío aquí fuera.
Los castaños entraron al departamento de la chica, y en cuanto cerraron la puerta detrás de ellos, Syaoran tomó el rostro de su novia y la beso con fuerza. Sakura se sorprendió pero se dejó llevar.
— Vaya... –dijo la ojiverde en cuanto despegaron sus labios. — ¿Y eso por qué fue? –rio.
— ¿Qué? ¿No puedo besarte? –sonreía mientras Sakura se derretía con aquella sonrisa tan típica de él.
— Claro que puedes. Cuando quieras en realidad. –decía poniendo su mejor voz seductora.
— Te amo pequeña. –dijo Syaoran volviéndola a besar pero está vez despacio, con calma.
— Te amo Syao. –sonrió la chica. — ¿Y qué tal estuvo tu día? –preguntó mientras ambos se sentaban en el sofá.
— Me duele la pierna. –comentó sin más.
— ¿La pierna...? –preguntó confundida.
— Un estúpido niño que me tocó atender me pateó. –dijo molesto recordando a aquel chiquillo. — Y su madre no estaba ayudando mucho que digamos... –bufó. Sakura comenzó a reír. — No es gracioso...
— Sí, si lo es. –rio aún más fuerte. — Por cierto. –dijo cambiando de tema. — ¿Qué crees que me comentó Tomoyo hoy? –Syaoran la miró curioso. — Yamazaki y Rika están saliendo.
— ¿Qué? ¿Enserio? –preguntó sorprendido. Vaya... Esta noticia le daría un giro a su "venganza". Pensaba el doctor. — Vaya... ¿Y desde cuándo?
— No lo sé, no me dijo eso. Pero aún no puedo creer que Rika ande diciendo cosas como que "las noches contigo son inolvidables" –decía inflando las mejillas como una niña pequeña haciendo berrinche. — ¿Quién se cree que es? Yamazaki no merece ese tipo de persona a su lado. –comentó.
— No lo sé... Honestamente no sé qué le sucede... –suspiró el chico cansado y recostándose en el sofá.
— ¿Cansado? –lo miró con ternura.
— Un poco... –le dedicó una sonrisa.
— ¿Quieres quedarte a dormir? –preguntó la ojiverde. Syaoran la miró curioso. Sakura se sonrojó de inmediato al descifrar lo que su novio estaba pensando. — ¡No para eso! –dijo rápidamente. — Sólo... dormir...
— Acaso tú también quieres una "noche inolvidable". –se burló el chico.
— ¡Ya te dije que no es eso! –decía apenada. — Es sólo que... Bueno, hace frío y te ves muy cansado hoy. No quiero que manejes así hasta tu casa. Además, así podemos dormir abrazados esta noche. –decía con sus mejillas cada vez más rojas.
— Vale... –sonrió el doctor. La idea no le desagradaba en lo absoluto. Y como dijo Sakura, hacía frío. ¿Qué mejor que dormir en los brazos de su persona favorita en una noche de invierno? — Me quedaré esta noche contigo.
— Gracias. –ambos sonrieron y se dieron un tierno beso.
Los castaños tomaron una taza de café y unas rosquillas que Sakura había comprado esa mañana. Platicaron un rato más y ambos se dirigieron a la habitación de la chica.
Syaoran comenzó a desabotonarse la camisa. Sakura lo evitaba con la mirada mientras hacía malabares para comenzar ella a desvestirse. Pero estaba demasiada apenada por la situación.
El doctor sonrió, pues aquello le había parecido gracioso, pues ella había sido la de la idea de dormir juntos. Además, no es como si antes no hubieran acariciado el cuerpo del otro...
Syaoran notó que su novia no podía más con la pena, así que decidió darle su espacio.
— Voy al baño. –dijo sin más y salió de la habitación dejando a Sakura sola en la habitación. La chica aprovecho para ponerse la pijama rápidamente. Aunque el chico le daría tiempo de sobra para que terminará.
Una vez que regresó, Sakura ya se encontraba metida en la cama. Sus miradas se cruzaron y sé sonrieron mutuamente.
Syaoran le dio la espalda a Sakura y se quitó la camisa. Al final, Syaoran quedó con una camiseta blanca que llevaba debajo y con sus boxers. Se metió rápidamente a la cama para no incomodar más a la chica.
— Buenas noches pequeña. –dijo tiernamente.
— Buenas noches Syao. –devolvió el gesto. Ambos se dieron un rápido beso. Se acomodaron tímidamente junto al otro. Por un lado Sakura recargada en el pecho del chico y él recargó su cabeza sobre la de Sakura. En un par de minutos, ambos quedaron completamente dormidos.
A la mañana siguiente, y cómo era costumbre, a Sakura se le había hecho tarde.
— ¡¿Por qué no me despertaste?! –le reclamaba a su novio que estaba tomando una taza de café tranquilamente en el sofá, mientras ella se metía rápidamente a la ducha.
— Sakura, tú despertador sonó y me dijiste que 5 minutos más... Supuse que ya te habías levantado. Hasta me dio tiempo de ducharme y todo.
Sakura no dijo nada más pues ya se había metido al baño.
Una vez que Sakura terminó de ducharse y vestirse, fue a la cocina y para su sorpresa, Syaoran le había preparado el desayuno.
— Anda. Come algo. Aún tenemos tiempo. –dijo el doctor. — Yo ya comí. Pero te espero.
— Vaya... Muchas gracias Syaoran. No tenías que hacerlo.
— Quería hacerlo. –sonrió. — Anda. Llegaremos tarde. Come. Te llevaré a tu trabajo.
— No te preocupes por eso, ve al hospital para que no te retrases.
— Te esperaré. Además, tú trabajo me queda de camino y en mi auto llegarás más rápido.
— De acuerdo. Gracias.
— De nada pequeña. –dijo el doctor depositando un tierno beso en la frente de su novia.
Los castaños se dirigieron al auto de Syaoran y para su sorpresa, Eriol estaba llegando en su auto.
— Hey. Hola amigo. –saludó Syaoran. Eriol bajó del auto y se acercó a los castaños.
— Hola chicos. Buenas la días. — saludó Eriol.
— Buenos días Eriol. –dijo Sakura. – ¿Vienes a ver a Tomoyo? –preguntó extrañada de verlo por ahí tan temprano.
— Si. Anoche hablamos y acordamos que hoy la llevaría a su trabajo. Tengo algo de tiempo está mañana y además me ha comentado que últimamente se siente muy cansada. –decía.
— Vaya... Y ahí estás tú al rescate. Qué conveniente. –se burló Syaoran sabiendo los verdaderos sentimientos de su amigo por la chica.
— Y veo que tú vas saliendo de casa de Sakura. ¿Acaso pasaste la noche aquí? –se burló también. Sakura se sonrojó levemente ante el comentario.
— Es que estaba cansado anoche. –dijo sin más.
— Que conveniente... –bufó Eriol sonriente.
— Bueno, ya debemos irnos, llegaremos tarde. –dijo Syaoran y él y su novia se despidieron de Eriol y subieron al auto para ir a sus respectivos trabajos.
Eriol camino hasta la puerta del departamento de Tomoyo y tocó el timbre
— Buenos días Eriol. –saludó sonriente la chica.
— Buenos días Tomoyo. ¿Lista para irnos? –devolvió la sonrisa.
— Si, sólo me pongo mi abrigo. –Tomoyo tomó su lindo abrigo que combinaba con su cabello. "Se ve muy linda" pensó Eriol.
La noche anterior, Tomoyo y Eriol estaban hablando por teléfono, algo que ya se les había hecho costumbre. La chica le había comentado que últimamente se sentía muy cansada, quizá por cuestiones del embarazo. Eriol amablemente se ofreció a llevarla a su trabajo a la mañana siguiente, y después que el chico le insistiera un poco, ella accedió, pues lo que menos quería hacer, era molestarlo.
— Sabes, anoche no te dije pero, ayer por la tarde hablé con mi mamá por teléfono. –comentó la chica de camino a su trabajo en el auto de Eriol.
— ¿Enserio? ¿Y qué dijo?
— Hicimos las paces. –dijo sin más con una sonrisa.
— Maravilloso. –sonrió. — Y ¿Le dijiste...? Ya sabes, lo del bebé...
— Aún no. Se lo diré en cuanto la vea. Creo que iré el fin de semana a visitarla, y ahí se lo diré.
— ¿Quieres que vaya contigo?
— No. –le dedicó una tierna sonrisa. — Gracias, pero, creo que es algo que tengo que hablar a solas con ella.
— De acuerdo, entiendo.
— ¿Por qué eres tan bueno conmigo? –preguntó de pronto. Eriol se puso un poco nervioso.
— Bueno... Soy bueno con todo el mundo, y contigo creo que lo soy aún más porque... Bueno...
— Es porque soy la madre de tu bebé ¿Verdad? –sonrió interrumpiendo al chico. — A pesar de que las circunstancias no fueron las adecuadas, la verdad, me da mucho gusto que estés en mi vida Eriol.
— ¿De verdad? –ella asintió con la cabeza. — A mí también me da gusto que tú seas parte de la mía.
— Todo va a estar bien ¿Cierto? –preguntó de pronto un poco nerviosa por lo que les deparaba el futuro.
— Claro, no te preocupes. Ya te dije que somos un equipo. –sonrió.
— No. Somos una familia. –corrigió la chica.
— Sí, creo que lo somos. –sonrió aún más el psicólogo.
...
"Buenos días Rika. ¿Cómo estás?" –envió Syaoran un mensaje a la actriz en cuanto tuvo un poco de tiempo libre. Era momento de seguir su "venganza".
No pasó ni un minuto en cuanto recibió respuesta de la chica.
"Hola Syao... Estoy muy bien gracias. Y ¿Tú qué tal?"
"Estoy bien. Sabes, anoche me la pasé pensando en ti." –mintió.
"¿De verdad? Eso no lo esperaba... ¿Y por lo menos fueron pensamientos bonitos?"
"Los más bellos pensamientos que he tenido en realidad..." —Que asco me doy. –dijo riendo para sí mismo mientras escribía aquello.
"Yo también he pensado mucho en ti."
"¿Enserio?"
"Sí. Sabes, te he extraño mucho estos meses..."
—Genial, ya caíste en mi trampa Rika... –se dijo a sí mismo.
"Vaya... Me alegra muchísimo escuchar eso, por qué yo también te he extrañado mucho." –escribió el doctor.
"Me gustaría que nos viéramos Syao... ¿Crees que sea eso posible?"
"Claro. Me encantaría verte. Por desgracia estaré muy ocupado estos días trabajando..." — Y viendo a mí novia… –hablaba consigo mismo divertido mientras le escribía aquellos mensajes a la chica.
"¿Te parece si nos vemos el viernes? Me habías comentado que te irías el sábado de Tomoeda. Por favor, veámonos el viernes por la noche. Quiero verte, aunque sea una vez más. ¿Qué opinas?"
"Eso me encantaría Syao... Quisiera estar contigo una vez más."
"A mí también me encantaría estar contigo una vez más... Pero mientras tanto dime Rika... ¿Qué traes puesto?"
Syaoran no pudo contenerse más y soltó una fuerte carcajada por lo que acababa de escribir. No podía creer que Rika había caído en su juego. Y volvió a reír con fuerza en cuanto la chica respondió el mensaje, pues Rika había sido demasiado explícita en su respuesta.
Syaoran le siguió un rato más el juego sin darle demasiada importancia al asunto.
...
Al fin había llegado el día viernes. Sakura estaba emocionada pues esa noche vería a su amigo Yamazaki, que hacía meses que no veía.
Por otro lado, Syaoran estaba ansioso, pues ese día culminaría su pequeña venganza... Aunque en realidad no era algo tan grande, simplemente quería molestar un poco a la actriz que había hecho sentir mal a su novia días atrás. Toda la semana había intercambiado mensajes con ella, dándole a entender que él quería tener otra "noche inolvidable" como había dicho Rika. Al parecer la actriz se lo había creído todo, incluso la chica había reservado una habitación de hotel y toda la cosa para ellos dos. Obviamente, Syaoran tenía otros planes en mente...
Eran aproximadamente las 7 de la noche. Syaoran se encontraba en el departamento de Sakura.
La ojiverde, había quedado de salir con Yamazaki alrededor de las 9 de la noche. Él pasaría por ella a su departamento. Al doctor no le pareció la idea así que puso de pretexto que llegaría antes que el actor para pasar más tiempo con Sakura, y bueno, no era del todo mentira, pues en realidad sí que quería pasar tiempo con su novia, pero también quería estar ahí cuando ese sujeto llegará por ella.
— De verdad lamento haber cancelado nuestros planes hoy. –dijo apenada Sakura a su novio.
— Ya te lo dije, no te preocupes. –se encogió de hombros. — Además, pude verte un rato hoy. –sonrió.
— Gracias por venir. –devolvió la sonrisa Sakura. — Nuevamente discúlpame por posponer lo de hoy... Es sólo que hace mucho que no veo a Yamazaki y...
— Saku, de verdad, no te preocupes. –rio el chico. Pues su novia ya le había pedido disculpas como 20 veces en lo que llevaba ahí con ella.
— Oye Syao... Ya sé cómo compensarte... Y sí... ¿Y sí te quedas esta noche conmigo? –dijo sonrojada. Syaoran se sonrojó de inmediato al ver en la mirada de la ojiverde que no solo le estaba hablando de "dormir" como la otra noche...
— No... No tienes que compensarme nada. –decía nervioso.
— Pero quiero compensártelo... Anda... ¿Qué dices? ¿Te... Te quedas esta noche conmigo? –sus mejillas estaban muy coloradas mientras veía fijamente los ojos de su amado. Syaoran se lo pensó un poco, pero los bellos ojos verdes de su novia lo convencieron.
— De acuerdo, me quedaré esta noche contigo... –sonrió aún con sus mejillas coloradas.
— Genial. Estaré con Yamazaki un par de horas y vendré de inmediato ¿Vale? Puedes quedarte aquí mientras. –ofreció.
— Claro, esperaré a que llegues pequeña. –sonrió. Se acercó a la ojiverde y depósito un tierno pero húmedo beso en sus labios. — Te amo...
— Te amo Syaoran. –sonrió. — ¡Rayos! ¡Se me hace tarde! –interrumpió al percatarse de la hora. — Aún tengo que darme una ducha y vestirme, maquillarme... –Sakura hacia un recuento de todo lo que tenía que hacer.
"¿Por qué tiene que arreglarse tanto para ese sujeto?" Pensaba el doctor al ver como su novia se dirigía a su habitación para alistarse.
Syaoran se sentó en el sofá aburrido. Sacó su móvil y se percató de que tenía unos cuantos mensajes sin leer. La mayoría, eran de Rika.
"No puedo esperar para verte esta noche" –escribió la actriz. "Estoy muy ansiosa por lo de hoy."
"Yo también estoy muy ansioso por verte y estar contigo…" –mintió el chico en el mensaje de texto.
En algún momento Syaoran se percató que el móvil de Sakura estaba sobre la mesa y lo tomó con cautela.
"Genial. No tiene contraseña." –pensó.
Fue directamente a los contactos y anotó el número de Yamazaki. Posteriormente dejo el móvil de Sakura donde lo había encontrado.
— Todo va de acuerdo al plan...–se dijo a sí mismo.
Unos 40 minutos más tarde, Sakura terminó de alistarse y se reunió con su novio que estaba recostado en el sofá pegado a su móvil.
— ¿Encontraste algún juego interesante? –preguntó la chica divertida al ver que su novio estaba de lo más entretenido.
— Algo así. –sonrió. Aunque en realidad estaba chateando con Rika para seguir con su plan. — Vaya, estás muy hermosa pequeña. –comentó al ver a la ojiverde con unos jeans negros, una blusa verde oscuro, y un bonito abrigo del mismo color de sus jeans.
— Gracias Syao. –sonrió.
— Si te soy sincero, siento un poco de envidia de que te pusieras tan bonita para ese sujeto... –bufó intentando ocultar sus evidentes celos.
— Syaoran Li... ¿No me digas que estás celoso? –se burló la chica.
— No es eso... –mintió.
— No te preocupes, no es que me arreglara para él. Es sólo que quería estar algo presentable. Además... –dijo acercándose sigilosamente al doctor. — En cuanto llegue, seré toda tuya... –dijo intentando sonar lo más seductora posible. Al parecer había resultado, pues Syaoran se sonrojo de inmediato.
— Eso suena bien. –le dedicó la sonrisa más sexy que pudo hacer, al parecer también había funcionado, pues Sakura también se sonrojo.
De pronto alguien llamó a la puerta.
— Debe ser Yamazaki. –comentó la chica. Syaoran suspiró.
— Hola Sakura. Buenas noches. –saludó Yamazaki alegre en cuanto la chica abrió la puerta.
— Buenas noches. –se adelantó Syaoran a saludar con seriedad. Yamazaki se sorprendió de verlo ahí, no lo esperaba.
— Hola Yamazaki. –saludó Sakura apenada por el comportamiento infantil de su novio. Aunque al mismo tiempo le causaba ternura.
— Buenas noches a los dos. Li, no esperaba verte por aquí. –comentó.
— Bueno, es sólo que paso mucho tiempo con Sakura, es mi novia después de todo. Es normal que esté por aquí –sonrió con un deje de cinismo.
— Ya veo... Sakura y yo solo íbamos a salir a cenar algo, si gustas venir...
— No se preocupen por mí. Tengo algo que hacer, estaré ocupado. Vayan. –decía aún serio.
— Bien... Entonces nos vamos. –decía la chica incómoda. — Te veo al rato. –sonrió y le dio un tierno beso en los labios a su novio.
— Ve con cuidado. Cualquier cosa me avisas ¿Vale? –sonrió.
— Claro. –devolvió la sonrisa.
Yamazaki y Sakura se fueron mientras Syaoran suspiraba viendo como su novia se iba con el actor. Se sentía celoso, pero confiaba plenamente en Sakura. Además, él no podía reclamar nada, pues esta última semana se había estado mandando mensajes un poco subidos de tono con la actriz, aunque en realidad el doctor no les estaba tomando importancia pues eran parte de su plan de venganza. Aun así no podía evitar sentirse culpable.
Syaoran regresó al sofá y tomó asiento. Sacó su móvil y mando un último mensaje a Rika.
"Me muero de ganas de verte. Ya no puedo esperar más. Oye, ¿cuál es el número de habitación donde nos veremos?"
"Estoy impaciente por qué estés aquí. Te veré en la habitación E8. Te espero..." –contestó la actriz.
— Y me seguirás esperando... –rio. Guardó el móvil, se puso cómodo y comenzó a ver una película en Netflix. Después de todo, tenía que pasar el rato en lo que su novia regresaba, además, aún le faltaba hacer la última jugada de su venganza un poco más tarde.
...
— Muchas gracias por venir conmigo Sakura. –Yamazaki y Sakura se encontraban sentados en aquella linda cafetería a la afueras de Tomoeda. — ¿Segura que no tendrás problemas con Li? Se ve que es un chico de carácter fuerte. –comentó el actor.
— Para nada. No te preocupes. Syaoran puede verse serio, pero es una persona muy amable. –comentó sonriente.
— Se nota que estás muy feliz con él. –sonrió el chico. — Me alegro mucho por ti Sakura.
— Gracias...Oye, disculpa si me estoy metiendo en algo privado pero, me llegó el rumor de que sales con Rika Sasaki... ¿Es cierto eso? –dijo curiosa.
Yamazaki sonrió. — Si, lo es. –dijo orgulloso. — Sabes... Creo que es la primera vez que me pasa pero, realmente me he enamorado de ella. Es una chica increíble en todos los aspectos. –Sakura suspiró ocultando su desagrado por esa mujer. Ella sabía perfectamente que no era la blanca palomita que decía ser.
— Ya veo. –comentó. No sabía que más decir.
— Así es. –siguió sonriendo el actor. — ¿Te confieso algo? –decía divertido. Sakura asintió curiosa. — Este fin de semana, le pediré a Rika que se case conmigo...
— ¿Qué? ¿Estas... seguro? –decía con cautela.
— Sí. ¿Qué tiene de malo? –rio levemente. — Como te dije, estoy muy enamorado de ella. Quiero pasar el resto de mi vida a su lado...
— De acuerdo... Si... Si estás feliz, yo también lo estoy. –fingió una sonrisa.
— Muchas gracias Sakura. Igualmente. El verte feliz y sobretodo verte feliz con ese chico, me hacen muy feliz también. –sonrió. Los chicos siguieron platicando a la vez que cenaban. Un poco más tarde, un mensaje llegó al móvil de Yamazaki.
"Buenas noches Takashi Yamazaki Espero que estés teniendo una bonita velada..." –Yamazaki se extrañó pues provenía de un número que no tenía registrado. "... Seguramente ahora mismo te preguntas quién soy. Pues bien, eso no importa ahora, lo que realmente importa es lo que tú noviecita, tu querida y linda Rika Sasaki ha estado haciendo... Sobre todo ésta última semana. ¿Quieres ver?"
Obviamente, ese mensaje provenía de nada más y nada menos que de Syaoran. El doctor comenzó a mandar los screenshots de sus mensajes comprometedores con Rika.
— ¿Todo bien? Estas pálido... –preguntó Sakura preocupada.
— Eh... Si... Todo bien. Ahora vengo. Voy al sanitario.
Yamazaki fue al baño y comenzó a leer las conversaciones subidas de tono que su novia había estado teniendo con otro sujeto.
La chica incluso utilizaba un vocabulario bastante explícito y vulgar, y cabe destacar que no le conocía esa faceta suya.
— No...esto no puede ser verdad... –se decía a sí mismo tratando de no llamar la atención. El actor decidió responder aquel mensaje misterioso.
"Por favor, deja de molestar. Es obvio que aquellos mensajes son alterados. No sé qué pretendes con esto ¿Dinero es lo que quieres? Por qué de una vez te digo que ni Rika ni yo te daremos nada. No sé quién seas, y tampoco me interesa. Así que déjanos en paz." –escribió el actor.
"Como lo suponía... No me crees, bueno, supongo que era de esperarse.
Pues bien, mi querido actor, te daré la oportunidad de comprobarlo por ti mismo. ¿Quieres saber cómo? Muy fácil. Ve al hotel donde tú y tu querida novia están hospedados, sólo que no vayas a tu habitación, no... Te invito a que vayas a la habitación E8... Si mis cálculos no fallan, justo en este momento tu linda novia debe estar saliendo de la ducha y poniéndose lista para "una noche inolvidable"... Sólo que no contigo. ¡Hey! Con esto no pretendo nada malo. Se ve que eres un buen sujeto. Tómalo como un favor para que abras los ojos y veas a quién tienes por novia realmente... Por cierto, si aún no me crees, te dejo otra prueba. Es justo de este momento. Si vas a esa habitación, comprobarás que todo lo que he dicho es verdad.
Y no te preocupes, no quiero nada de ustedes. Esta es la primera y última vez que los molesto. Adiós Yamazaki, ya abre los ojos."
Syaoran envió una foto que Rika recién le había mandado.
Acababa de salir de la ducha y solo estaba cubierta por una delgada bata color azul en su mejor pose seductora.
Yamazaki no podía creerlo. No quería dudar de su novia pero, algo en dentro de él le decía que tenía que comprobarlo por él mismo.
El actor regresó a la mesa donde lo esperaba la ojiverde.
— Sakura, discúlpame pero debo hacer algo ahora mismo. –dijo apenado.
— Claro, no te preocupes. –contestó extrañada. — ¿Puedo ayudar en algo?
— Sabes... Es sólo que... Bueno, me acaban de llegar estos mensajes. –dijo mostrándole el móvil. — No quiero ser un novio desconfiado pero, no sé... Necesito saber si es verdad o no... –suspiró mientras Sakura comenzaba a leer los mensajes de texto. Esperen... aquí había algo raro... La forma de escribir de esa persona y además y lo más evidente...
"Vaya que eres tonto..." –pensó Sakura. Pues se percató que aquellos mensajes provenían del número de su propio novio.
— Yamazaki... De verdad no sé qué decirte... –comentó la chica. Por un lado estaba furiosa con Syaoran por todo ese asunto que aún no terminaba de entender. Y por otro lado, quería que su amigo se diera cuenta de la clase de persona que tenía a su lado.
— Crees... ¿Crees que se verdad?
— Bueno... Eso no lo puedo saber pero, si tantas dudas tienes, es por algo ¿No? Ve y compruébalo si te hará sentir más tranquilo...
— Tienes razón... Quiero confiar en ella pero... No sé, estos mensajes...
— Mira, no qué clase de imbécil mando esos mensajes pero, como dices... Si el río suena...
— De acuerdo... Iré a ver qué pasa... –suspiró. — Bien, déjame llevarte a tu casa primero.
— No te preocupes de verdad. Ve a resolver esto. Yo tomaré un taxi.
— Para nada. Insisto.
Yamazaki y Sakura emprendieron su camino al departamento de la chica. Se fueron en completo silencio y en algún momento la ojiverde pudo notar como el actor derramaba una pequeña lágrima que limpió de inmediato.
Sakura está furiosa con Syaoran, en primer lugar por estarle ocasionando ese sufrimiento al pobre chico que no había sido más que un buen amigo y un caballero con ella. Y en segundo y lo más importante, ¡¿Qué diablos hacia Syaoran enviándose esa clase de mensajes subiditos de tono con otra mujer?! No sólo era otra mujer... ¡Con esa!
— Bien. Llegamos. Nuevamente, lamento interrumpir nuestra cena. –dijo apenado en cuanto aparcó el auto.
— Yamazaki, no te preocupes. Haz lo que tienes que hacer. Y si necesitas algo, no dudes en llamarme ¿De acuerdo?
— De acuerdo. Gracias Sakura. –le dedicó una media sonrisa. — Hasta luego.
— Hasta luego. –le dio un pequeño abrazo y salió del auto.
...
— ¡Hey! Regresaste temprano. –saludó alegre el doctor en cuanto Sakura entró a su departamento. — Te extrañé... Sabes... Si no mal recuerdo, tú yo teníamos un asuntito está noche... –puso su mejor voz seductora. Sólo que Sakura estaba demasiado enojada para caer bajo sus efectos.
— ¿Sí? Yo no tengo ningún asunto contigo hoy. Me voy a la cama... Ve a casa Syaoran... –dijo dándose media vuelta caminando hacia su habitación.
— Sakura... ¿Qué pasa? Creí que esta noche me quedaría aquí contigo...
— Pues creíste mal... ¿Qué pasa Syaoran? ¿Tienes tantas ganas de tener sexo? Porque si es eso, ya puedes irte muy lejos con la zorra esa. –decía furiosa pero sin levantar la voz. Syaoran no entendió de qué estaba hablando.
— Pequeña... ¿Pero de qué...?
— ¿Es enserio? ¿No entiendes? ¡Tan estúpido eres! Espera, si lo eres... ¡Eres tan estúpido que mandaste esos mensajes de tu propio teléfono! –en ese momento Syaoran cayó en cuenta de lo que estaba hablando. No esperaba que los viera ella.
— Sakura, espera. No malinterpretes las cosas... Lo que pasa es que...
— ¡Syaoran por Dios! ¿Qué mierda quieres que piense? Leí la clase de mensajitos que te mandabas con ella... ¿Por qué Syaoran? ¿Eh? ¿Por qué mierda hiciste eso? –Sakura comenzaba a alzar la voz. — ¿Sabes qué? Me da igual, no quiero saber. Mejor ya vete de aquí.
— Sakura, estás malinterpretando todo... Esos mensajes no son lo que crees. Mira, déjame explicarte...
— ¡Mierda Syaoran! Ya te dije que no quiero saber. Prometiste que no me lastimarías y es lo primero que haces, eres como todos los demás, y no solo me lastimaste a mí, también a Yamazaki y él no tiene nada que ver.
— Por favor déjame explicarte...
— Que no quiero que me digas nada Syaoran.
— Sakura, esos mensajes fueron para vengarme de Rika por todo lo que dijo la otra vez y yo... –dijo rápidamente para que la ojiverde no lo interrumpiera.
— ¿Venganza? –soltó una risita burlona. — Vaya... Pues sí que sabes cómo vengarte ¡eh! De seguro la hiciste sufrir mucho. –dijo sarcásticamente.
— Pequeña, te juro que no es lo que piensas...
— No me digas así ¿Vale?... Mejor ya vete de aquí. –le decía sería.
— Sakura... Por favor, escúchame un momento.
Sakura se acercó a la puerta de su departamento y la abrió haciéndose a un lado para que Syaoran saliera.
— Por favor Syaoran... Vete. –dijo tranquila pero más sería de lo normal.
— ¿Me estás corriendo? ¿Enserio? –comentó calmado. — Saku, estás exagerando, déjame aclararte todo. Por favor.
— ¿Estoy exagerando Syaoran? ¿De verdad lo crees?–seguía con esa actitud tan tranquila pero con una frialdad que lastimaba al doctor. — Piensa un segundo esto. ¿Qué sentirías si yo hubiera estado enviando mensajes de esa clase a otro hombre? Enserio, ¿Qué pensarías?
— Es diferente... Ya te dije que lo hice para desquitarme de Rika por lo que te dijo el otro día... –decía percatándose del buen problema en el que se había metido con la ojiverde.
— Vaya... ¿Entonces es mi culpa que estuvieras con tus porquerías con ella?
— Sakura...
— Ya vete de aquí. Por favor. No quiero verte ahora...–dijo en un suspiro cansada. Syaoran comprendió que necesitaba darle tiempo a solas para que se calmara y pudieran hablar. Estaba consciente de que aquella estúpida venganza no había sido tan buena idea después de todo...
— De acuerdo... –dijo caminando hacia la salida, pero justo antes de salir detuvo su paso y miró a la ojiverde. — De verdad, discúlpame, no fue mi intención lastimar a nadie y mucho menos a ti. Descansa Sakura. –y dicho esto camino hacia su auto, y lo puso en marcha rumbo a su casa.
Sakura fue hacia su habitación y se tiró en la cama. No tenía ganas de llorar o algo por el estilo. En realidad estaba demasiado molesta con Syaoran.
...
Por otro lado, Yamazaki llegó al hotel. Primero fue a la habitación que compartía con Rika y para su pesar, no la encontró ahí.
Dudo un poco en ir hacia la habitación que aquel mensaje le indicaba, pero al final lo hizo.
Caminó despacio por los solitarios pasillos del hotel. Tomó el ascensor y llegó al piso correspondiente. Caminó un poco más hasta que llegó a la habitación E8.
Yamazaki tomó aire profundamente inundando sus pulmones de oxígeno. Y sin pensarlo dos veces, llamó a la puerta.
Aquella puerta se abrió casi de inmediato y para su sorpresa, ahí estaba, la mujer con la que quería compartir el resto de su vida hasta ese momento.
Aquel mensaje había resultado ser verdad. Además, traía aquella delgada bata azul al igual que en la fotografía que venía en los mensajes... Todo era verdad.
Rika lo miró con asombro, pues a quien esperaba era al doctor Li, no al hombre que tenía frente a ella.
— Yamazaki... Yo...
— No te molestes en explicar nada. –decía con serenidad. — Iré por mis cosas a la habitación y ahora mismo me voy de Tomoeda. No te preocupes, no haré un escándalo de esto. Quedará entre nosotros, la prensa no se enterará. Pero eso sí. No quiero que vuelvas a dirigirme la palabra. Nunca. A menos que sea por trabajo, de lo contrario, no quiero saber nada de ti. Buenas noches Rika. –y dicho esto, Yamazaki se dio media vuelta y desapareció de la vista de ella actriz, que hasta ese momento, seguía sin poder moverse. Aún no procesaba lo que estaba pasando...
"Eres un imbécil". Texto la actriz a Syaoran minutos después. El doctor jamás volvió a respóndele otro mensaje.
...
— ¿Crees que deba decirle algo a Sakura? Tuvo una discusión fuerte con Syaoran. –comentaba Tomoyo a Eriol por teléfono. — Hasta acá se escuchó. –suspiró.
— No, déjala sola. Si quiere contarte algo, ella se acercará a ti. –comentó el chico de gafas.
— Creo que tienes razón... En fin. Debo ir a dormir. Descansa Eriol.
— Buenas noches Tomoyo.
— Buenas noches, y recuerda que mañana le diré a mi madre lo del bebé...
Hola a todos!
Antes que nada mil disculpas por la tardanza. Entre cosas personales y el trabajo no he tenido tiempo de actualizar.
También muchas gracias a todos por sus comentarios. Me motivan a seguir con ésto.
En fin, espero que les haya gustado éste capítulo. Y también espero no demorar tanto para el próximo.
Esperaré sus comentarios con ansias.
Nos leemos muy pronto! Saludos! :D
