Hola! Por fin traigo un nuevo capitulo, tengo muchas excusas y justificaciones, pero uds no vinieron a leer mi vida, en fin, espero les guste, aun asi tengo una pregunta, les parece muy lento el desarrollo de los acontencimientos?, espero puedan responderme en los comentarios.
Muchas gracias por seguir leyendo esta historia, en verdad.
Reviews:
Maclowd: Nico pronto aparecera!, lo juro xD y veremos que pasa.
Giorke: Gracias por tu comentario :D
Kazuki-Taichou: Espero haber respondido todas tus preguntas en este cap xD
SilentDrago: Es un gusto leerte por aqui, bueno, que puedo decir, en el mundo hay muchos tipos de personas, espero te agrade este capitulo.
Saiko: Gran parte de la personalidad de Tsubasa esta basada en alguien muy concreto D:, espero te guste la actualziacion..
lovelive(?): Espero te guste el cap, si eres el/la mismo(a) "lovelive" de siempre, gracias por seguir leyendo.
Melimelin: Veremos que pasa, mientras tanto, espero te guste este capitulo.
PD: Los invito a darle Like a mi pagina de fb "Katengecchi", el beta (que realmente no hace nada) va a estar subiendo algunos 4-koma "complementarios" de la historia. En fin, los dejo con el capitulo. Hasta la proxima actualizacion.
(Anti)Depresivos
Suspire pesadamente mientras recordaba lo que me había dicho mi madre, la tormenta de malas noticias había pasado, pero la calma que se sentía en el ambiente era tan inquietante como la realidad que tendría que enfrentar cuando me dieran de alta, aun así, la sensación de fracaso ya se encontraba en mi corazón, asechando a cada momento, recordándome todas mis debilidades y defectos, haciendo que fuera cada vez más consciente de la basura en que me estoy convirtiendo.
Sabía perfectamente que toda esa clase de pensamientos negativos eran fruto de mi enfermedad, pero no tenía la voluntad ni la fuerza para sobreponerme a ellos, realmente sentía que nada de lo que hiciera podía cambiar lo que estaba pasando ni evitar que todo mi mundo se destruyera poco a poco.
Tú eres tu más grande enemigo
No había forma más fiel de describir esto.
Honoka
El día había sido muy productivo, habíamos grabado la canción "Incendios", los ensayos salieron bien y Hiro aprovecho ese impulso para que Tsubasa y yo mejoráramos nuestra interpretación y grabáramos todo de golpe.
- Muy buen trabajo – Sae se encontraba esperando a que saliéramos del cuarto de grabación, pues eso significaba el final del trabajo de hoy, y nos ofreció a cada una botella de agua pues las que teníamos ya se encontraban vacías.
- Gracias – tomé la botella y le di un buen trago, considerando que todo lo que habíamos hecho era cantar y en mi caso, tocar la guitarra, me sentía agotada físicamente, aunque muy satisfecha con mi desempeño.
- Me parece sorprendente lo bien que se complementan sus estilos – Hiro hablo de repente, con su habitual energía – realmente pensé que sería más complicado -
Aunque un comentario de ese estilo normalmente no hubiera pasado a mas, el problema fue que gracias a eso Tsubasa y yo cruzamos nuestras miradas por un momento, pues instintivamente había dirigido mi mirada hacia ella, al parecer paso lo mismo para Tsubasa, luego de ese momento ambas miramos hacia otro lado, aunque por mi parte me sentí algo acalorada y nerviosa por ese contacto visual.
Sacudí un poco mi cabeza tratando de desviar mi atención de esos pensamientos, traté de disimular hurgando en mi mochila, para mi sorpresa mi móvil tenía un mensaje.
Probablemente sea Maki, o tal vez Yukiho, espero no tener que ir a ayudar a la tienda, pues quería ir a comprar algo de pan para la cena.
Sin embargo, el mensaje era de un número desconocido, no obstante, el asunto decía "Sobre Maki", me pareció bastante extraño por lo que me apresure a abrir y leer el contenido.
- No puede ser… - rápidamente tome mis cosas, necesitaba llegar lo más pronto posible, al menos así lo sentía, aunque sabía perfectamente que no podía hacer nada.
Tsubasa
Honoka parecía bastante alterada luego de haber revisado su teléfono, de hecho, tomo sus cosas tan rápidamente que cuando me di cuenta ella ya había salido del lugar dejándonos perplejas.
La expresión en su rostro me causaba preocupación, se veía realmente afectada, ¿Qué habrá ocurrido?, una parte de mi quería perseguirla y preguntarle, pero realmente no estaba en posición de hacerlo por lo que simplemente tuve que tragarme toda esa inquietud.
…
Me encontraba en la sala de mi departamento, esta vez había evitado abrir alguna botella para acompañar la noche, pues quería pensar profundamente todo lo que estaba pasando, la sensación de no poder ayudar de alguna manera a Honoka había hecho el efecto de un balde de agua fría cayendo sobre mi cabeza, pues hizo cuestionarme más seriamente ciertas cosas que han rondado por mi cabeza últimamente y que ya no podía ignorar por más tiempo.
Después de todo, yo la amo.
Ese pensamiento tan fuera de lugar se fijó en mi mente como una realidad que tenía que aceptar a partir de ahora, pues era inútil resistirse y solo prolongaba mis dudas, pero no podía aceptar que esto siguiera así, después de todo, mis dudas ya me habían consumido durante mucho tiempo e incluso ahora me encuentro en la cuerda floja, a punto de perder una de las cosas más preciadas para mí por culpa de esas dudas.
Ya no quiero equivocarme.
Es mucho más fácil decirlo que hacerlo, pues tampoco sé que es lo correcto y mucho menos sé que es lo que yo debo hacer, pero al menos debo de dejar de temer avanzar, tengo que ir hacia adelante y afrontar las consecuencias de mis decisiones, ya había estado huyendo durante mucho tiempo.
Erena, Anju ya habían sufrido las consecuencias del abismo de mis dudas, yo también había tocado fondo, y probablemente aun me encuentre en él, pero lo cierto es que todo lo que he estado haciendo va en contra de mis principios, y más aún, va en contra del sueño que pensé compartir con mis preciadas amigas, ser idol, en este momento, esa palabra me quedaba infinitamente grande, me he alejado de mi meta abandonando todo por lo que nos esforzamos, por lo que me esforcé.
Simplemente ya no podía seguir así.
Había perdido la esencia de lo que significa ser idol, y me había sumido en mis propias ideas, tal vez, era momento de esforzarse nuevamente y recuperar ese brillo.
Y tal vez así, pueda volver a ayudarla, como antes, puede que esta vez pueda actuar correctamente y así llevar un poco de calma a su corazón.
Era por ella, y por mí que no podía seguir así, siendo consumida por la sombra de mis errores, pero también era por Erena, Anju y todas las personas a las que les he causado problemas y a las que les debía mucho por seguir presentes en mi vida y no abandonarme, tenía muchas razones para hacerlo, lo sabía, siempre lo he sabido, pero es momento de dejar de saber, y comenzar a hacer algo al respecto.
Al menos tenía que empezar a dejar las excusas y juntar la determinación necesaria.
- Aun así, tengo mucho por hacer – suspire sabiendo que nada iba a ser tan fácil y tampoco tenía la garantía de que al final el resultado iba a ser positivo.
Honoka
Había ido a toda prisa al hospital Nishikino, me encontraba en la recepción del hospital, esperando a la persona que me había mandado el mensaje.
- Honoka-san – una voz conocida me llamo, se trataba nada más y nada menos que de la madre de Maki, hice una reverencia para devolver el saludo, la situación realmente no estaba para gastarlo en trivialidades.
- ¿Qué le paso a Maki? – dije más alterada de lo que quería y con un volumen muy fuerte - ¿está bien?... – ella hizo una seña con su mano, pidiéndome que me clamara.
- Acompáñame por favor – habiendo dicho eso se dio la vuelta hacia los elevadores centrales, darme cuenta de mi imprudencia solo me hizo seguirla en silencio, realmente no quería causar más problemas.
…
Mientras el elevador hacia su trabajo, yo solamente podía pensar en cosas terribles que le pudieron haber pasado a Maki, realmente el mensaje no decía nada, solo que ella se encontraba hospitalizada y que viniera al hospital Nishikino, por lo que todo esto ya me empezaba a desesperar, lamentablemente, no veníamos solas en el elevador por lo que no podíamos hablar todavía.
Luego de llegar a cierto piso, Nishikino-san salió del elevador y yo la seguí, aun perdida en mis pensamientos, tratando inútilmente de adivinar que es lo que había pasado hasta que por fin llegamos a la que supuse era la oficina de Nishikino-san, luego de que ambas nos sentáramos, no pude resistir más y continúe preguntando sobre el estado de Maki.
- Ella está bien – dijo finalmente con un tono que me indicaba que debía dejar de hablar y comenzar a escuchar, su tono era serio y triste – al menos por ahora.
Ya más tranquila, me di cuenta de que, si yo estaba alterada, ella debía de sentir muchísimas cosas más en estos momentos, por lo que lo mínimo que podía hacer era comportarme lo más tranquila posible.
- ¿Qué paso? – pregunte con más calma.
- Maki tuvo una crisis durante una clase – baje la mirada con pesar, esa era una de las pesadillas recurrentes que me había contado Maki que tenía – y después se desmayó.
- ¿Se desmayó? – no pude evitar decir, la sorpresa y la preocupación se hacían presentes en mí, pues sabía perfectamente que un desmayo no era cualquier cosa.
Nishikino-san me miro, no sé qué expresión tenía en ese momento, pero ella me dirigió una sonrisa maternal.
- Ella se encuentra estable ahora, parece ser que el agotamiento del ataque causo el desmayo, despertó hace poco pero en este momento es mejor dejar que descanse y recupere sus fuerzas – supongo que esa fue una forma amable de decirme que no la visitara, y realmente me sentía aliviada, en estos momentos seguramente no podría decirle nada reconfortante, pues yo misma me sentía mal por lo que había pasado.
Era absurdo, pues no habia ninguna forma de que yo pudiera haber estado ahí para ayudarla, de forma lógica podía decirse que era completamente inevitable, aun asi, por alguna razón me sentía culpable, me perdi en mis pensamientos por un momento hasta que la voz de Nishikino-san dijo algo que fue imposible de ignorar.
- Hemos decidio que Maki dejara la universidad –
- ¿Eh? – dije por reflejo, me encontraba completamente incrédula ante sus palabras - ¿a que se refiere con eso? –
Ella suspiro con pesar.
- Es justo como suena, después de lo que paso mi marido y yo creemos que Maki no está en condiciones para seguir estudiando, por lo que decidimos que dejara la escuela por un tiempo hasta que mejore realmente, además, no creo que ella misma esté preparada para volver a ese ambiente – Nishikino-san por alguna razón parecía bastante molesta al decir eso último, pues su expresión cambio y apretaba sus puños con fuerza, esto solo duro un momento pues su semblante se volvió más suave – por otro lado, la razón por la que te pedí que vinieras es otra –.
La forma en que dijo esas palabras me puso nerviosa.
- Honoka-san, ¿puedo hacerte una pregunta? – yo asentí, tenía una ligera sospecha de lo que Nishikino-san podría preguntarme.
- ¿Maki y tu están saliendo? – al fin fue justo lo que pensaba.
- Eh… si – dije algo cohibida, no solamente por la mirada de Nishikino-san, sino porque había algo que hacía que decirlo no se sintiera del todo correcto, aunque lo había sentido desde el comienzo, aun no sabía que era.
- Ya veo – su reacción fue realmente confusa, suspiro rápido y luego de mirar por un momento al suelo volvió a fijar su mirada en mí.
- ¿Y tú la amas? – sus palabras me atravesaron dejándome completamente helada, yo quería mucho a Maki, habíamos vivido infinidad de cosas, tanto en la escuela, como después de que me graduara, ella me había acompañado durante los últimos años haciendo que creáramos un fuerte vínculo, pero…
Incluso aunque estuviéramos saliendo, dejando de lado lo que hacíamos de vez en cuando, nuestra relación no había cambiado y tampoco la forma en que la veía, pues nunca, ni siquiera en mi mente había pensado en ella como "mi novia".
¿Qué debería responder?
- Y-yo… -
- Esta bien Honoka-san – la voz de Nishikino-san me devolvió a la realidad, parecía que me había perdido en mis pensamientos por un buen rato pues ella se encontraba a mi lado y tenía una de sus manos sobre mi hombro – no digas más, ya lo entiendo todo – sonaba triste, haciendo que el nudo que tenía en la garganta se hiciera mas fuerte.
Ella había visto a través de mí, me sentí realmente apenada y culpable, realmente no podía mirar a la cara a Nishikino-san, no tenía el derecho a ello, al menos eso es lo que sentí en ese momento.
Mantuve mi vista en el suelo y mi cabeza agachada.
- Lo siento mucho – dije sin pensar, realmente me sentía mal por ello, pues al final de cuentas, había hecho todo mal.
- No tienes por qué disculparte conmigo, Honoka-san – dijo finalmente después de un largo silencio – solo te pido que hagas lo correcto.
No eran necesarias más explicaciones, entendí perfectamente lo que me quería decir, lo cual solo me hizo sentir más mal, al darme cuenta de lo egoísta que era al sentir como una parte de mí se trataba de oponer a lo que sabía que era correcto.
Tsubasa
- Me pregunto que fue eso – dije al aire, luego de darle ultimo trago a mi bebida, la reunión de trabajo había terminado súbitamente cuando Honoka salió corriendo del lugar después de ver su teléfono, y aunque no quería darle importancia, el asunto se negaba a abandonar mi mente, así paso todo el día y ahora estaba en mi departamento aun con esa intriga en mi mente, luego de haber reflexionado, había tratado de revisar mis letras, ensayar, perder el tiempo en internet, pero al final me encontraba de nuevo en el inicio, con un impulso contenido de tomar el teléfono y llamarla.
- No es como que pueda hacerlo realmente –
Sería inapropiado.
Aunque había tomado una resolución, era realmente complicado sobreponerse a los temores que trataban de resurgir y guiar nuevamente mis pensamientos, especialmente cuando se trata de Honoka.
Honoka…
Aunque tal vez era mejor no hacer nada.
- Incluso cuando dije que no iba a beber esta noche… - dije burlándome de mi propia estupidez mientras vaciaba el poco licor que quedaba en la botella.
Nico
Mi vida parecía recuperarse poco a poco, sin duda mi día a día ahora era mucho mejor que hace unos meses, donde me sentía con el agua hasta el cuello, aun así, una parte de mí no podía dejar de pensar que todo esto había tenido un precio muy alto, muy en el fondo la confusión sobre lo que paso con mi senpai no me dejaba estar tranquila y disfrutar plenamente la nueva oportunidad que ella, de alguna forma, me había dado, aun así, sabía que lo mejor que podía hacer para respetar su recuerdo era tratar de seguir adelante, ahora, de la forma correcta.
Habían pasado unos pocos meses, pero gracias a la bondad de los corazones de mi familia, podía sentirme nuevamente como parte de ella, por supuesto, nada iba a ser como antes, pero tampoco tendría porque serlo, mis acciones nos habían marcado y realmente no es algo que se debe de ocultar, incluso si no es algo de lo que me enorgullezca.
Aun así, la marca más notoria era la herida que había quedado en el rostro de Kotarou, una herida que personalmente nunca me perdonare.
Dejando de lado todas estas reflexiones en la puerta, entre a la casa y me dispuse a preparar la cena, era fin de semana, por lo que únicamente había trabajado un poco en la mañana, saludé a mis hermanos y me fui a la cocina.
- Hermana, te ayudo = Cocoro hablo mientras entraba en la cocina y se ponía su delantal, realmente esto se había vuelto una costumbre hace poco.
- Esta bien – sonreí sin pensarlo – ayúdame con el tomate.
- ¿Qué vas a preparar esta vez, hermana? – pregunto curiosa al ver que yo me encontraba amasando algo de carne en un recipiente.
- Albóndigas estilo México con arroz – dije con algo de arrogancia, después de todo, era un platillo bastante raro.
- ¿No son hanbagu? – dijo ella con un gran signo de interrogación encima de su cabeza.
- No, aunque se parecen un poco – dije mientras sacaba el aire a cada una de las bolitas de carne que tenía en el tazón – bueno, ayúdame con eso para que podamos empezar a comer pronto.
- ¡Si, hermana! – parecía emocionada, lo cual simplemente lleno mi pecho de calidez.
…
- Hermana – la voz tímida de Cocoro volvió a hacerse presente mientras yo lavaba los trastes después de la comida que había compartido con mis hermanas y Kotarou, realmente les había gustado por lo que yo estaba más que satisfecha por como salió todo, aun así, sabía que me faltaba más práctica.
- ¿Qué pasa Cocoro? – dije con suavidad, pues me imaginaba que ella estaba dudando entre si contarme o no lo que sea que estuviera pasando, aun asi continue mi labor pues me faltaba todavía hacer los demás quehaceres de la casa antes de que mi madre llegara.
Ella se acercó a mí y se puso a secar los trastes y acomodarlos en su lugar.
- La verdad es que la profesora de música dijo que quería hablar con mamá – dijo algo apenada mi pequeña hermana.
- Ya veo – realmente no me preocupaba que fuera algo malo, porque tenía la certeza de que no lo era, aunque seguramente si sería algo bastante problemático, además de que mi madre no podía ir debido a que su trabajo consumía todo el horario escolar – Esta bien, ¿qué te parece si voy yo? –
- Gracias – ella sonrió aliviada.
- ¿Cuándo es? –
- El lunes – respondió sin más y yo asentí.
Yo trabajaba en las tardes entre semana por lo que podía ir sin ningún problema durante la mañana.
…
La reunión resulto justo como sospechaba, la profesora me hablo del potencial que tenía Cocoro tocando el piano y me aconsejo hacer que tomara clases particulares para aprovechar su talento, llevarla a concursos y todas esas cosas que suenan maravillosas y sencillas, pero son completamente lo contrario, aun así, no estaba en mis manos decidir eso, precisamente porque sabía el precio de perseguir un sueño, lo mejor era hablar con Cocoro sobre eso y de ahí ver que podíamos hacer, aun así, pensar de esa forma solo era alargar lo inevitable, pues al ver la forma en Cocoro se había tomado la cuestión del piano, era más que obvio lo que ella queria.
- Aunque… -
Las clases de piano son condenadamente costosas.
Maki
Me encontraba tumbada en mi cama, habían pasado ya dos horas desde que el sol había salido, aun así, no significaba nada, pues no había dormido en toda la noche y tampoco tenía algo específico que hacer durante el día, simplemente me encontraba ahí, sabiéndome inútil y ajena a todo lo que sucedía en el exterior, mis padres habían salido temprano al trabajo, y seguramente los demás se encontraban dedicados a sus quehaceres.
- He vuelto – había regresado a la que había sido mi habitación desde mi infancia, mis padres decidieron que lo mejor era que regresara a casa para que así pudieran cuidarme de mejor forma, lo cual era lógico, realmente no me sentía con ganas de discutirlo, por lo que termine aceptando sin más.
- Señorita, Kousaka-san ha venido a verla -
- Adelante – respondí tratando que mi voz sonara lo más normal posible.
La puerta se abrió dejando ver a Waki-san y a Honoka detrás de ella, luego de que Honoka entrara, a la habitación, Waki-san hizo una reverencia y cerró la puerta al salir.
- Hola, Maki-chan – Honoka parecía extrañamente tranquila, lucia preocupada o tal vez incomoda, realmente era la segunda vez que nos veíamos luego del incidente, pero era la primera vez que nos quedábamos solas, pues la vez anterior mi madre se encontraba presente.
- Honoka, ¿cómo ha ido el trabajo? – pensé que hablando de otra cosa podría cambiar un poco el ambiente incomodo que se había formado.
- ¿Eh? – pareció sorprendida por la pregunta – ah, pues todo ha ido bien – su respuesta parecía demasiado simple y falta de energía como para ser creíble.
¿Tal vez ha tenido problemas?, ¿puede ser que al final no sea lo que esperaba?, no lo sabía, pero tenía la certeza de que algo no andaba bien, al mismo tiempo sabía que Honoka estaba siendo muy reservada.
Sería mucho mejor que actuaras como siempre.
Realmente nunca me había gustado sentirme vulnerable frente a los demás, y era porque odiaba esa consideración dolosa que no hace más que separarme más de los demás.
Aunque sé que lo único que quiere es no darme más problemas…
- Honoka, ven aquí – dije sin pensar, ni siquiera me preocupé por ocultar el temblor en mi voz.
Ella se acercó a la cama, donde me encontraba y luego se sentó en la orilla, mi mente se encontraba envuelta en pensamientos negativos, la tristeza y frustración de los últimos días simplemente me superaban, creando pensamientos que yo misma sabía que no eran saludables, aun así, no podía sobreponerme a ellos.
No puedo estar sola, no podría aguantar.
Tome la mano de Honoka y me acerque a ella, en estos momentos mi orgullo simplemente estaba de mas, sentía que en cualquier momento ella se alejaría de mí y tenía que evitar que eso pasara.
- No me dejes sola –
Honoka
- Esto está mal – me encontraba en mi cuarto luego de haber visitado a Maki en su casa - ¿qué se supone que debo hacer? -
Por un lado, las palabras de la madre de Maki me hacían preguntarme muchas cosas sobre mis propios sentimientos, por el otro, Maki se encontraba claramente afectada por lo que había pasado, lo que paso hoy dejaba en mi mente algo totalmente claro.
No puedo dejarla sola.
Esa era siempre mi conclusión luego de darle varias vueltas al asunto, a pesar de que no se sentía totalmente correcto, algo en mí no podía simplemente pensar que alejarme de ella era lo que debía hacer, era lógico, pero no podía dejarla a la deriva después de haber pasado tanto juntas, incluso si dejábamos de lado la relación, ella es una de mis más preciadas amigas, no podía simplemente alejarme aparentando que no sabía nada de su situación.
¿Porque es tan difícil hacer lo correcto?
Poco a poco me iba a acercando a un estado de total desesperación, las ganas de salir corriendo y perderme en cualquier lugar se me dominaban poco a poco, sabía perfectamente que eso no iba a resolver nada, pero cada vez era más difícil detener el impulso de alejarme de todo.
El sonido del teléfono me saco de ese mar de pensamientos.
- ¿Nozomi-chan? – ver ese nombre en el identificador de llamadas me lleno de desconcierto.
- ¿Hola? – conteste sin perder más el tiempo.
Luego de saludarnos e intercambiar algunas palabras pude notar que ella parecía decaída, aunque realmente había pasado mucho tiempo desde la última vez que tuvimos una conversación como se debe, por lo que no podía estar completamente segura.
- ¿Qué pasa Nozomi-chan? – pregunte sin pensar.
- ¿Eh? No es nada Honoka, de hecho, me preguntaba si podías ayudarme con algo –
- Por supuesto, ¿para que soy buena? – respondí tratando de animar un poco la conversación, aunque Nozomi no me ponía las cosas fáciles.
- Bueno… -
…
Al final lo que quería Nozomi es que contactara con las demás y organizara una pequeña reunión con las que pudieran asistir, por la forma en que lo dijo, tal vez pensaba que no era posible que nos reuniremos todas, aunque era cierto, pues después le conté que Kotori y Umi no estaban en el país, y que hace mucho tiempo que no sabía nada de Nico, y bueno, ambas sabíamos lo de Eli, por lo que era inevitable sentirse de esa forma.
Miro con cierto pesar hacia la puerta, pensando en mi hermana - y Arisa-chan tampoco está – deje escapar al teléfono que aún tenía la llamada conectada.
- ¿Honoka? –
- N-no es nada, bueno, hare lo que pueda con Maki, Rin-chan y Hanayo-chan – respondí desviando el tema, pues sabía que, si a mí me preocupaba, a Nozomi aún más.
- Esta bien, yo hablare con Nicochi – dijo con algo de ¿duda? en su voz – espero que todas puedan ya que tal vez… -
- ¿Nozomi-chan? – dije extrañada por la pausa que había hecho.
- No te preocupes, cosas mías – respondió con su habitual actitud.
Luego de eso nos despedimos y yo simplemente me tumbe en la cama con toda esa nube de pensamientos sobre mí.
Maki
- Con su permiso, señorita – Waki-san se despidió como de costumbre y salió de mi habitación cerrando la puerta tras de sí, yo solo atine a volver a mi cama y apagar las luces con el control que se encontraba en mi buro.
¿Qué clase de persona eres Maki?
- Al parecer una no muy buena – respondí al aire, me sentía mal por la forma en que había manipulado a Honoka, prácticamente obligándola a prometer que no me dejaría sola, parte de mí se había alegrado de escucharlo, pero era consciente de mis propias intenciones, y ese era el problema.
- No es correcto –
Pero lo correcto no es lo que necesitas ahora, necesitas compañía o…
Lo sabía, pero, aun así, aprovecharse de esa manera de la amabilidad de Honoka simplemente me hacía sentir de lo peor.
Me dirigí al piano, el piano que estaba en mi departamento fue acomodado aquí, dado que no había espacio en otro lugar, pues el estudio ya tenía el piano de siempre, me senté y acaricie las teclas, ya era de noche, pero realmente eso era lo que menos me importaba, pues como quiera, seguía sin poder dormir.
Me desquité con el piano, me perdí entre las notas nuevamente, donde todo el dolor podía ser hermoso y el sufrimiento podía volverse una melodía, donde yo podía simplemente volcar mis sentimientos en las teclas y olvidarme de ellos hasta que mis manos ya no pudieran más.
Aunque al final, con mis manos rojas y mis dedos entumidos, volvía a quedarme sola sin haber calmado a alguno de mis tormentos.
Tsubasa
La voluntad y el ímpetu son algo muy difícil de mantener, especialmente cuando el problema central tiene nombre y apellido.
Bueno, al menos no tengo que preocuparme por no ir a trabajar.
- Ya que no respondías, me tome la libertad de venir por ti – decía con cierto enojo Sae – Así no tienes escapatoria -
- Si, si, ya entendí – respondí mientras ponía una mano sobre mis ojos e inclinaba mi cabeza hacia atrás.
Maldita resaca.
…
- Ten – Sae puso unas pastillas sobre la mesa – para que hagas algo con eso – señalo mi cabeza aun con enojo en su voz – Honoka, está por llegar, y quiero que ambas estén listas, pues hoy hay mucho trabajo que hacer –
Resaca, Honoka, "mucho trabajo por hacer", ¡genial!, que alguien venga y me dé un tiro.
- ¡Buenos días! – la voz enérgica de Honoka inundo la habitación, por otro lado, aunque este saludo era muy común en ella en los tiempos de preparatoria, era la primera vez que lo hacía al llegar a estas reuniones, además de que sonaba raro de alguna forma.
La reunión comenzó, y los milagros de la medicina hicieron su trabajo dejándome únicamente con un moderado dolor de cabeza, con esto pude ser más consciente de lo que iba ocurriendo, pues siendo sincera, el principio solo fue ruido molesto que retumbaba en mi cabeza.
- Por lo tanto, se presentará un PV promocional con una canción dueto – Sae continuaba explicando – y por petición del Productor, tiene que ser una canción de…
…
La reunión resulto justo como había dicho Sae, llena de trabajo, discusiones, planeación de tiempos de composición, grabación, etc., por lo que realmente me tuve que aguantar hasta que las molestias desaparecieron, sin embargo, esto fue un solo poco antes de que acabara la junta, para cuando termino, ya me encontraba bien, pero ya eras las cuatro de la tarde.
Aun con las molestias, no podía quitar de mi cabeza que la actitud de Honoka no era normal, o más bien, que algo no andaba bien en ella.
- Bien, creo que hemos logrado algunos avances – Sae anoto algo en su libreta y la cerró satisfecha – Nos vemos en dos días, aunque se pueden quedar a comer si gustan.
- Gracias, pero tengo algunas cosas que hacer – no lo sé, pero no te creo Honoka, aun así, no dije nada y solamente observé como se despidió para después salir.
- Y tú, Tsubasa, ¿qué harás? –
- Yo –
Honoka
No era tan tarde y por alguna razón no quería llegar a casa, sabía perfectamente que era un pensamiento egoísta, pero el ambiente era demasiado tenso y triste, pues Yukiho seguía deprimida y yo no podía hacer nada para reconfortarla.
- De cierta forma me recuerda a mí – realmente me deprimí cuando Tsubasa se alejó y Erena y yo discutimos aquella vez – y pensar que de todas formas esto pasaría, aunque ahora todo es diferente -.
Sin prestar atención a donde me dirigía termine en un parquecito que hace bastante tiempo no visitaba.
- Y tenía que venir aquí – dije dándome un golpe en la cabeza – bueno, ya que.
Me senté en una de las bancas, en estos momentos desearía traer un poco de pan en mi mochila, aunque luego de revisar un poco pude encontrar uno, por lo que me apresure a tomarlo y abrí el empaque para luego darle una buena mordida.
- Lo sabía, al final, las penas con pan son buenas – dije un poco más animada, miré a mi alrededor, las copas de los árboles se mecían suavemente pues el viento no era muy fuerte, el paisaje iluminado con la luz del atardecer me hacía sentir nostalgia, era una sensación confusa, levemente agradable y triste.
- No sé ni siquiera que es lo que quiero – me encontraba en esos momentos que normalmente me servían como una tremenda inspiración, pero eran tantas las cosas que tenía en mi mente que simplemente no sabía qué hacer, todo ante mí era un desastre y todo lo que podía hacer, o era incorrecto o era inútil.
…
- Honoka-san… – una voz agradable me llamaba, por alguna razón me hacía sentir feliz, me reconfortaba, la voz llego junto con el ruido de los árboles y el roce del viento, al parecer me había quedado dormida en la banca del parque – Honoka… al menos puedo decirlo mientras estas dormidas – reconocí la voz de inmediato.
- ¡¿Tsubasa-san?! – abrí los ojos de golpe encontrándome con Tsubasa, que estaba ligeramente inclinada frente a mí, de un momento a otro ella dio un salto hacia atrás y se volteo.
- Lo siento – fue lo primero que dijo – y-yo solo quería comprobar que estabas bien –
- ¿Eh?, ah – por alguna razón miré hacia el suelo apenada – gracias, estaba un poco cansada nada mas – me reí nerviosamente.
- Si es así está bien – Tsubasa finalmente se volteo, sus mejillas estaban algo rojas – aunque… bueno, está bien –
Un silencio incomodo se formó entre nosotras, realmente mi cerebro apenas volvía a funcionar debido a que acababa de despertar, y ella parecía estar perdida en sus pensamientos.
- Bueno – Tsubasa por fin rompió el silencio – creo que mejor me voy – se dio la vuelta y pareció por un momento que iba a voltear pero al final comenzó a caminar hacia una de las salidas del parque.
Sin pensarlo mucho y sin saber porque me levanto rápido y la tomo de una de las mangas de su abrigo – Tsubasa-san – mi mente no puede pensar en algo coherente – ¿p-podrías quedarte un momento? – pregunte directamente pues mi cerebro no quería darme una excusa decente.
Ella simplemente se paró frente a mí, así pude contemplar su mirada esquiva y sus mejillas rojas, probablemente mi semblante no sería muy diferente.
Rayos… Tsubasa-san.
