Disclaimer: Inu Yasha pertenece a Rumiko Takahashi

Agradecimiento: Muchas gracias a mi queridísima Suikaze, por su valiosa ayuda y asistencia (aún más de lo habitual) para la elaboración de este capítulo. B, a y a X 1000.

"EL CASTIGO"

Por C. Weller chan

Capítulo 20

La Sentencia Agregada

Segundos después de haber llamado a la puerta, Toga y los otros dos ocupantes del lujoso automóvil observaron como ésta se abría para dar paso a un joven de 17 años con ojos dorados. Por fin, luego de varios meses de no verlo, por lo menos no personalmente, el señor Taisho se encontraba cara a cara con su hijo menor en la entrada del maltratado y sencillo café.

- Papá… - un titubeante y reticente Inu Yasha miraba a su padre con aprensión. Toga reprimió el impulso de saludarlo y darle una palmada en el hombro. Después de todo, esta no era una visita social, tenía que guardarse el orgullo que le producía ver a sus hijos, contra todos los pronósticos, salir avantes del duro castigo que les habían impuesto. Ya habría tiempo para eso después.

Mucho después.

- ¿Es que acaso no nos permitirás entrar, muchachito maleducado? – preguntó cortante y duro el señor Kagewaki. El chico, que se había quedado estático observando a su padre fijamente, se movió hacia un lado para permitir el paso a los tres hombres maduros.

Con movimientos parsimoniosos y estudiados, los tres padres entraron al local, para enseguida inspeccionar con el ceño fruncido el aspecto de la habitación. A pesar de todo el esfuerzo de los chicos en la última hora, el local aún conservaba cierto desorden y suciedad debido a la enorme cantidad de clientes que recibieron hoy.

Antes les dio tiempo de recoger un poco, pensó el señor Taisho, recordando el tamaño de la multitud reunida en ese pequeño espacio esa tarde.

Sin embargo, a pesar del rápido vistazo al entorno, Toga fijó su mirada en lo que realmente le interesaba. De reojo y procurando que éstos no se percataran, el señor Taisho observaba a sus dos hijos, sospechando que sus socios hacían lo mismo con los propios. Realmente era muy diferente tenerlos enfrente a observarlos todos los días a través del frío y poco nítido lente de una cámara. Se sentía mucho más contento de lo que habría imaginado. El sentimiento de alegría que le producía estar con ellos era más intenso que cuando regresaba de uno de sus largos y no poco frecuentes viajes de negocios.

Tal vez era porque en esta ocasión el orgullo también estaba incluido.

Los muchachos formaron una vez más, rememorando cuando los trajeron a esa casa la primera vez, una fila como si estuvieran en el ejército. Las expresiones en los rostros de los castigados variaban, pero lo que en todos coincidía era aprensión en mayor o menor proporción, además de que los chicos habían optado por guardar un silencio sepulcral y expectante.

- Creo que permanecer en esta casa los ha hecho aún más desatentos ¿Ni siquiera van a ofrecernos un asiento? – cuestionó duro el señor Houshi. Sin pronunciar palabra y como si fuera premeditado, los jóvenes emparejados con su respectivo hermano, acomodaron una silla para sus progenitores para luego Inu Yasha, Shippo y Kohaku dirigirse hacia la cocineta mientras Sesshomaru, Naraku y Miroku volvían a su posición anterior, sólo observándolos.

Toga, sin sentirse amedrentado ni un poco por la mirada fija y escrutadora de Sesshomaru, veía a su hijo descaradamente, poniendo especial cuidado que su propio rostro no revelara nada; parecía que el muchachito era más parecido a él de lo que creía, puesto que la cara de Sesshomaru daba la impresión de estar tallada en roca.

- Papá… - la dulce y temblorosa voz de Shippo dirigiéndose a Mushin lo obligó a voltear – te traje un poco de té verde. Espero que te guste – decía el niño tratando de sonreír. Su padre sólo lo miró y tomó la taza que le ofrecía. Kohaku hacía lo mismo con su padre, Onigumo, y Toga volteó hacia Inu Yasha que sin decir nada, se encontraba parado frente a él con expresión seria tendiéndole una taza de humeante contenido.

Toga tomó el pocillo para mirar hacia dentro y observar dudoso la infusión. A pesar de que las clientes parecían haber disfrutado mucho de la tisana, el recordar claramente los ensayos de los chicos antes de inaugurar el café para preparar cualquier cosa, lo hacía meditar sobre si era conveniente o no beberlo. Kohaku también había depositado un plato con galletas en la mesa que estaba frente a ellos.

Toga y los hombres se tomaron su tiempo, sabiendo que eso enervaría a los muchachos. Era obvio por su actitud que la impaciencia los estaba matando, además del estrés y la incertidumbre.

Sin embargo, esto era un castigo, pensó Toga. Un castigo que gracias a las acciones reprobables que los mayores cometieron, habían decidido acrecentar.

Luego de una larga pausa para beber el té y comer algunas galletas que en realidad no deseaba, Toga murmuró:

- Creo que han aprendido a hacer un té razonablemente bueno. Además, sirven a las personas con educación y habilidad. Eso es bueno para el negocio – los muchachos abrieron los ojos sorprendidos y se miraron de reojo entre sí, no esperaban un comentario como ése. En su interior, Toga sonrió. Los había descolocado.

- Al parecer podemos decir que el café no fue mala idea después de todo, ¿no es así? – preguntó Onigumo a los demás padres, con los ojos cerrados, la cabeza un poco inclinada y tomando con una mano el platito y la otra la taza.

- El esfuerzo y trabajo duro pueden hacer maravillas en las personas. Aún en las más irresponsables y despreocupadas – añadió Mushin con una sonrisa a medias llena de malicia.

Un gesto que hizo que los chicos se estremecieran visiblemente.

- En realidad no creíamos que lograrían llevar el café a estas alturas. No dábamos ni un par de semanas antes de que todos ustedes abandonarían y nos rogaran porque los devolviéramos a casa – comentó Onigumo con una sonrisa divertida. Mushin sonrió ampliamente esta vez comentando con perversidad:

- No tenían otra opción señor Kagewaki. Después de todo, ¿qué horrendo castigo podría estarlos esperando si decidían desentenderse de la reprensión? –

- Solicitarle su apoyo al señor Higurashi fue una excelente idea, creo yo… - comentó Toga descuidadamente, pero con la vista fija en su hijo menor.

- ¿Kagome? – fue la inmediata y alerta pregunta de Inu Yasha. Toga sonrió abiertamente. Con esa reacción de su hijo, las dudas que tenía sobre la dirección de sus intereses dejaron de existir.

- Sí, Kagome – el señor Taisho continuó. – Aunque deseábamos alguien confiable para que los mantuviera ocupados en lo que deberían y que les enseñara cómo desenvolverse adecuadamente en este ambiente extraño, no cabe duda que Kagome también es un recordatorio permanente de su insensatez e imprudencia, ¿no es así? – los chicos se movieron incómodos mientras los padres sonreían disimuladamente. – El no poder comentar delante de ella sobre el verdadero motivo por el cual están aquí y cuidar todos sus actos son una tortura y angustia enormes… - las expresiones de los muchachos lo decían todo. Toga sabía muy bien que, en diferentes grados, todos y cada uno de ellos habían aprendido a apreciar a Kagome, incluyendo a los impenetrables de Naraku y Sesshomaru. Era una chica linda, firme y sensata.

Le gustaba para su Inu Yasha.

Y lo mejor es que ahora estaba seguro que a su Inu Yasha también.

- Sin embargo, a pesar de la presencia de la chica Higurashi, parece que algunos de ustedes han olvidado la razón por la cual están aquí, ¿verdad? – preguntó serenamente el señor Houshi, dejando en la mesa de enfrente su taza y haciendo a los chicos ponerse rígidos al instante.

- En ocasiones se han conducido como si no sucediera nada y continuaran con sus vidas privilegiadas y sin preocupaciones – comentó el señor Kagewaki. Los muchachos se miraron con incertidumbre entre sí.

- ¿De qué están hablando? – se aventuró a preguntar Naraku. Su padre dejó la sonrisa también abandonando su pocillo y adquirió una expresión fría y ojos duros, que incluso hizo estremecer visiblemente al muchacho.

- Salir a divertirte toda la noche cuando estás castigado y llevar a tu hermano contigo para embriagarlo, ¿te parece correcto? – Naraku abrió los ojos sorprendido, algo totalmente extraño en él. Antes que pudiera responder, el señor Houshi añadió:

- Y persistir con esa penosa y censurable costumbre de manosear a las chicas no es exacto lo que tenía en mente, sobre todo con una pequeña de 13 años – Miroku tragó.

- Padre, yo…

- Y continuando con el tema de la juerga, observar sin intervenir cuando un menor es abusado por su hermano mayor es bastante reprochable – comentó Toga con sus brazos cruzados sobre su pecho y mirando fijamente a Sesshomaru, cuyo rostro se tiño de un muy tenue tono rosado.

- ¿Pero cómo saben…? – antes de terminar su frase, Inu Yasha se vio interrumpido de manera tajante y dura por Mushin.

- No están aquí de vacaciones, ni para continuar actuando con libertinaje e irresponsablemente... esto es el castigo que se merecen por haber enviado a Sota Higurashi al hospital –

- Su estancia en esta casa es para ayudarlos a madurar y dejar atrás de una vez por todas sus niñerías y actitud soberbia y egoísta – continuó Onigumo.

- Se terminaron los tiempos en que tolerábamos sus acciones insensatas y caprichosas. Ya no están permitidas. ¡Se acabó! – sentenció Toga. Era obvio que los muchachos no esperaban que las circunstancias tomaran ese rumbo, tan densas e intrincadas.

- No comprendo la manera en que se enteraron… - trató de cuestionar Sesshomaru extrañado, pero fue cortado por el señor Houshi como si no hubiera hablado.

- Por su actitud tan irresponsable e infantil, les venimos a informar que su castigo se ha incrementado. Sus actos merecen una pena mayor – los hermanos grandes comenzaron a balbucear, tratando de expresar su punto de vista, mientras los pequeños miraban atemorizados y casi a punto de llorar. De nada sirvió.

- Como es obvio que el dinero no es un problema, puesto que pueden irse de parranda para gastarlo a manos llenas en bebidas, e incluso darse el lujo de cerrar un día completo el negocio, hemos decidido que la ayuda que les estábamos proporcionando se terminó – los chicos se miraron entre sí una vez más, interrogantes.

- ¿Ayuda? ¿Cuál ayuda? – preguntó Miroku. Su padre se carcajeó.

- ¡Qué hijo tan malagradecido tengo! Bueno, no podía esperar otra cosa de ti, Miroku – el aludido apretó los puños y se mordió el labio, frunciendo el ceño. El comentario no le había sentado nada bien.

- Sabíamos que los gastos de la casa serían demasiado para ustedes si los pagaban todos. Así que retuvimos el de mayor cuantía para aligerarles un poco la carga. Pero en vista de los acontecimientos, es más que obvio que pueden costearlo sin ningún problema – comentó Toga despreocupadamente. Inu Yasha lo miró expectante.

- ¿El gasto de mayor cuantía? ¿Más que el gas, el agua…? – mientras el chico hablaba, Toga sólo asentía divertido. Estaba disfrutando de esto.

- Así es. El desembolso cuya cantidad es inclusive superior a la suma de todos los pagos de manutención que hacen hasta ahora – un estremecimiento colectivo en los cuerpos jóvenes se vislumbró.

- ¿Y de cuál pago están hablando? – Onigumo sonrió como tiburón.

- ¿Pues cuál más? Hablamos de la renta del edificio, por supuesto… -


Final del capítulo 20

Continuará…


Reviews:

AllySan: Jajaja. No te preocupes, varias lectoras me han preguntado sobre la aparición de nuevos personajes. Dentro de poco lo sabremos. Gracias por tu review.

Lolichan36: Muchas felicidades, que bueno que estas publicando tus fics, me da mucho gusto. Te deseo toda la suerte del mundo. Ánimo. Gracias por tus palabras sobre mis escritos y gracias por tu review.

sango961207: Naraku no será el malo en esta historia, te lo puedo asegurar (jejeje, ese puesto ya está ocupado). Muchas gracias por tu comentario.

SelenaHale: Tal vez no muertos pero si sexys jajaja, pasmados y asustados. Gracias por tu review y por añadir la historia a tus alertas.

isabel: ¡Pero qué visita! ¿No crees? Gracias por tu review.

johanna: Gracias por tus palabras. Me encanta cuando me dicen que los dejo en suspenso n.n. Digamos que Kagome se regocijará con todas las posibilidades antes de decidirse, jeje. Gracias por tu review.

Alertas:

Marineyha-chan: Gracias por incluirme y a "El Castigo" en tu lista de alertas. Me alienta.

Mi agradecimiento a las y los lectores que visitan este fic y no dejan comentario. Nos leeremos después.

C. Weller chan