Disclaimer: Digimon no me pertenece.
Doppelgänger
-Una copia idéntica de una persona viva. Si la persona ve a su copia significa que está a punto de morir-
Echó las compras en el carrito, contó con los dedos, como si eso le fuese a ayudar, si llevaba consigo todo lo que su madre le había pedido comprar. Se acomodó el broche que empezaba a aflojarse y se dirigió, con un brinco de entusiasmo en el pecho, a la zona de lácteos. El helado, el imperdible, tenía un descuento por ser la primera semana de verano, justo como Miyako le cuchicheó en un mensaje. Llevaría el primero que su mano tocara.
Los planes no ocurren siempre como uno quiere trazar.
Hikari no llegó a tomar su helado porque chocó con dos ojos inesperados, arrinconados en su propio azul oscuro.
Vieron al otro, como si de un vértice salido de su sombra se tratase. Eran iguales, en las líneas diáfanas que los formaban…
No, qué tontería, eran diferentes de pies a cabeza, empezando porque eran un chico y una chica.
Kouichi.
Hikari.
Sus nombres eran apenas un hilo de imaginación evaporada en la mente de cada uno.
