Inglaterra nada más abre la puerta, mete a Britania dentro con él y vuelve a cerrar dejando a Francia y a Roma fuera. Ella pega un gritito y se deja, como si tuviera otra.
El inglés está completamente envuelto en una capa y con la cara cubierta por una capucha.
—What the hell... ¿Estás bien?
—No!
—¿Pero qué te pasa?
—Pues que... ¿por qué los has traído? no los quiero aquí —tira de ella para llevársela lejos de la puerta.
—¿Por qué no? England, estamos preocupados.
—¡Porque no! ¿Cómo es que todos lo saben?
—¿De qué hablas? ¿De la bloody boda? ¡Saben porque lo dijeron!
—Who? —hace voz de desconsuelo lloriqueo.
—¡Ya lo he comprobado, no es ningún secreto! Si ellos convocaron a todo el mundo y se lo dijeron, ¿a ti qué te importa?
—Mum, era un secreto, ¿no lo entiendes? ¡Todos van a burlarse de mí! —tan agobiado se sienta en el sofá.
—¿De ti? ¿Y de ti por qué? England... No entiendo NADA — se sienta a su lado y le pone las manos en los hombros para consolarle
—Yo... —se le acerca a escondérsele como hace con Francia—. No quería que todos supieran que nos casamos.
Ella le deja, porque con Inglaterra es fácil... Es su niño pequeño. Pero parpadea descolocada con lo que le acaba de decir. Vacila antes de ponerle las manos en la espalda para abrazarle.
—W-What?
—Fue en secreto, solo France and me y ahora todos... —lloriquea. Más flipamiento aun si es posible.
—¿Te casaste en secreto con France?
—Pues debía ser secreto, pero... — se sorbe los mocos.
—Oh, England... —traga saliva un poco incomoda sin saber bien qué decir—. No sabía, felicidades.
—What?
—¿Cuándo fue eso?
—B-But... pues... ya lo sabes —se separa para mirarla un poco,
—¡Como no me contaste antes a mí que soy your mum!
—¡Pero si acabas de decirme que todos lo saben! —se limpia los ojos.
—De la boda de Austria.
—La de... what?
—El niño de Galia.
—France es el... ¡oooh! —levanta las cejas al notar su error.
—El otro niño. Uff, ¡va a estar feliz cuando se lo cuenten! —sonríe un poquito.
—What? NO! ¡No puedes contarle a NADIE!
—Pues no yo, pero tú o France...
—NO! ¡Sigue siendo secreto! ¡De hecho ES MENTIRA! ¡NO PASÓ! ¡LO HE INVENTADO!
—Eh, eh... Cálmate —insiste volviendo a ponerle las manos en los hombros. Él la mira, muy nervioso con carita desconsolada. Britania sonríe un poquito porque le parece igual de mono de lo que le parecía antes.
—Boda en secreto con France, ¿cuándo fue eso?
—F-Fue en... spring. El año pasado.
Britania se sonroja un poco pensando en Francia vestido de novio.
—¿Y por qué es secreto?
—Yo... fue... secreto porque si no es secreto todo el mundo va a reírse de mí.
—Mmm, pero... — Ella frunce el ceño pensando en ello. Inglaterra se revuelve, mirándose los pies—. Yo no me río de ti.
La mira de forma bastante vulnerable. Ella le toca la punta de la nariz.
—¿Eres feliz así?
Inglaterra se sonroja de muerte y se tapa la cara con las manos volviendo a esconderse.
—NO!
Britania le abraza y le consuela.
—En lo que a mi concierne... No sé nada de nada —le aprieta un poquito. El inglés se siente mejor con eso y asiente un poco. Ella le da unas palmaditas en la espalda.
—Fue un poco bonito —susurra Inglaterra.
—¿Fue como alguna de mis historias? —pregunta suavecito. Niega con la cabeza.
—Nadie lo supo, solo él y yo, ni siquiera lo planeamos.
—Es una historia nueva entonces... ¿En dónde fue? —pregunta con el puro objetivo de imaginarlo.
—En... Notre Dame, en París. Fue el día del Entente Cordiale. Siempre nos vemos ese día y... hacemos algunas cosas juntos, él dice que es como nuestro aniversario.
—¿Entente Cordiale? —pregunta.
—Es un acuerdo de no agresión que firmamos hace muchos años después de pasar toda la vida peleando —explica suavemente levantando un poco la cabeza. Britania le escucha y sonríe un poquito.
—¿Y? ¿Cómo lo hicieron? Estaban en un día de esos y...
Asiente.
—Yo le... cada año hacemos como una cosa distinta y este año me tocaba a mí perpararlo y le llevé a un castillo medieval en el que se había escondido en algunas batallas antiguas. Ahora lo han remodelado y modernizado con muebles y acabados bonitos para hacer catas, que es una especie de fiesta donde gente como él va a probar quesos y vinos diferentes para conocerlos y luego saber dónde o cuando servirlos —se esconde otra vez—. Porque le gusta mucho ir a esas cosas.
Ella sonríe un poquito más imaginándose todo, distinto a como fue, pero imaginándoselo.
—Me... Impresiona que puedas hacer esas cosas —confiesa escondiéndose ella un poco también en él.
—Yo le... —traga saliva—. A veces es bueno y se ilusiona cuando las hago y... es un poco bonito —repite en un susurrito.
—Debe serlo... Yo soy muy mala para hacer cosas bonitas —confiesa.
—Yo me equivoqué, pensaba que era una cosa de casados así que conseguí unas alianzas, pero no lo era.
—Aja... Esas son las cosas que se pone en el dedo, ¿verdad? Lo he visto con Galia en las películas.
—El mío no está en el dedo —lo saca.
—Antes no se usaba eso —sonríe otra vez, mirándolo y sorprendentemente... Ilusionada con la idea.
—El caso es que luego fuimos a la boda de otras personas pero... nos... Bueno.
—¿Aja?
—Pues acabo siendo la nuestra, pero no fue una boda normal.
—No sé ni siquiera como son las bodas "normales". Cuéntame cómo fue.
—Compramos una botella de vino, France podría contarte los pormenores de los tonos rubíes, el olor a madera y los sabores afrutados pero para mí solo era la esencia del día embotellada. La llevamos a todas partes como si fuera una mascota, incluso a Notre Dame. A pesar de lo que parezca, la magia de Notre Dame está oculta en sus pasadizos, así que ahí huimos de las personas aburridas hacia las alturas, entre las campanas de hierro y los vidrios de colores de los rosetones.
Ella le escucha, siendo llevada con las palabras de Inglaterra por los aromas y los pasajes secretos. Sonríe recordando que desde las historias de Inglaterra, cuando son con Francia, son las mejores.
—Le tumbé sobre las tablas de madera y... siempre se hace presente nuestra complicidad en ciertos momentos, no hizo falta decir sobre lo que implicaba lo prohibido de un lugar sacro. No íbamos vestidos de blanco, no había más testigos que los de otros, invitados ni flores, ni música que no fuera de otros, pero dios, si acaso existe, tenía sus ojos puestos en nosotros y... celebramos el amor.
Britania le mira, extrañamente, con los ojos húmedos. Sonriendo.
—E-Eso es... Muy bonito... —susurra.
Él se esconde un poco pero sonríe.
—T-Tengo algo en el ojo... —ya, ya, claro, nada de que estás lloricosa.
—L-Luego todo el día fue un poquito bonito aunque estábamos muy asustados y no sabíamos del todo lo que había pasado.
Ella traga saliva y le sonríe sin poder evitarlo.
—¿Y-Y a donde fueron?
—A los lugares más bonitos de todo Paris, a los que sorprendentemente hacía mucho que no íbamos.
—La casa de France es bonita.
—Fuimos a comer al banquete de los otros y recité un discurso. Luego colgamos un candado en el Pont des Arts y cenamos en la Tour Eiffel.
—La Tour Eiffel —asiente y... Es que tiene un poster. Inglaterra vuelve a esconderse.
—¿Y? Después acordaron que nadie sabría. ¿Y cómo lograste que dijera que sí?
—¿Lograrlo?
—Que no le dijera a nadie... Si yo le... Bueno —carraspea sonrojándose y escondiéndose ella en él.
—Pues él sabía que pasaría esto si no lo guardaba en secreto.
—Es un buen muchacho.
—Un poquito...
—Lo sacó de su madre.
El inglés sonríe.
—Porque de su padre no sacó nada. Como ustedes —sonríe también.
—A mí me parece que sí se parecen un poco, pero en cosas malas.
—Pobre de ti —arruga la nariz.
—Por eso no quiero que nadie lo sepa.
—Lo entiendo —indica ella con sinceridad, asintiendo.
—¿Están... fuera?
—Yes. Hay que decirles algo.
—¿Hacemos que... e-entren?
Britania asiente sonriendo un poco.
—¡No les digas! ¡No lo sabe nadie! —chilla.
—No voy a decirles nada, cálmate —le asegura con sinceridad. Él respira agitado—. England... Es Rome y es France. France ya lo sabe. Solo queda ROME. Deja de agobiarte y di que es algo raro de fantasmas o algo así.
—¿S-Seguro?
—¿Nos queda otra opción? Con Rome es mejor dejar que el tiempo pase y las cosas fluyan.
Inglaterra traga saliva y asiente un poco haciéndose pequeñito.
—Si algo sale mal, puedes... Inventarte algo y dejarme a mi mal si es necesario.
Inglaterra la abraza un poco porque le calma y la quiere mucho por eso. Britania le acaricia la espalda como cuando era pequeñito, sintiéndose bien con ello también. Porque últimamente no tiene ese tipo de relación con él y en alguna medida lo echa de menos.
—Seguro están todo mojados y feos —sonríe un poco maligno, porque llueve.
—Como gatos mojados —se ríe con el apretándole un poquito más.
—B-Bueno, vale, vamos a buscarles.
—Vamos —ella le suelta del todo sonriendo un poco. Él asiente y traga saliva yendo a la puerta, aunque creo que se han ido a tomar un café a algún sitio. Pues en la lluvia Francia no se va a quedar parado... Ni creo que Roma.
—Háblales, no deben haber ido muy lejos.
—Tuuú... —le pide un poco infantilmente.
—Agh... Vale, vale, les marco —accede sacando el teléfono y picoteando todo... Marcando a Galia.
—Allo?
Britania parpadea.
—Galia?
—Allo! ¿Dónde estás? Hace rato que te busco por casa.
—Estoy en London. Hubo un... Problema con England pero... Es que quería hablar con Rome.
—Ah, espera. ROMEEEE.
—No, no... Él está aquí conmigo.
—Ah... ¿entonces porque me llamas?
—Es que intentaba hablarle a Rome —explica y mira a Inglaterra y piensa en lo feliz, FELIZ que sería Galia con su historia. Inglaterra ha ido a la cocina a preparar el té para cuando vengan no estén muertos de frio—. Pues... Nada, creo que pasan cosas bonitas en la actualidad...
—¿Como cuáles?
—Cosas. Nuestros niños son felices —suspira y sonríe—. Me alegra que estés aquí otra vez.
—Y yo, te echaba de menos.
La británica se ríe.
—No creo que tuvieras mucho tiempo de echarme de menos... recuerda que TU me abandonaste a mí —suelta sin tono de drama en realidad—. Te veré creo que mañana —y por un momento Britania piensa que debe tener PMS porque está un poco más blandengue de lo que debería.
—Aun así te eché de menos en la muerte, te quiero mucho —suelta Galia con esa... sinceridad. Britania sonríe y vuelve a tener una pelusita en el ojo. DAFAQ, que te pasa, Britania. Pareces latina. Como te vea Roma se burlará.
—Y-Yo también. Voy a hablarle a Rome.
—Hasta mañana —sonríe.
—Goodbye! —cuelga y agita la cabeza para quitarse lo ridículo de encima. Carraspea y va de nuevo a intentar hablar con Roma y creo que esta vez si lo logra.
—¡Hombreee!
—Hello, hello. Soy yo. Hombre ustedes, ¿a dónde han ido?
—Pues no íbamos a quedarnos bajo el agua.
—Que mal... Ya me los imaginaba a los dos como gatos mojados, con lo peludos que son.
—¿Ves? Estamos en una cafetería, ¿ya nos vais a dejar entrar?
—Mmmm… depende. ¿Han sido buenos?
—Cielo, ¿hemos sido buenos? —le pregunta a Francia.
—Mejor que ustedes, oui! ¿Qué es lo que les pasaaaa? ¿Angleterre está bien?
—Si mi hijo dice que hemos sido buenos, es que lo hemos sido.
—Vuelvan ya... Dice England. Les prepararemos la cena.
—Corre! —chilla Roma colgando.
—What? ¡Eh! ¡No corras!
Milagrosamente están en la puerta solo un minuto más tarde.
Inglaterra está untando queso salado en unos panecillos dulces... para acompañar el té, por algún motivo también los espolvorea con pimiento rojo.
Britania no parece preocupada, al contrario, está ayudando a pelar unos pepinillos en salmuera para acompañar.
Porqué hacen eso es una buena pregunta cuya respuesta nunca será desvelada. Alguien debería ir a abrir la puerta. Britania va dejando una estela de aroma a pepinillo y abre la puerta.
—¡Salid de la cocina!
—Angleterreeee! —Francia casi empuja a ambos porque... Es que esa cocina es casi SU cocina últimamente.
Roma se lleva a Britania por delante a la sala e Inglaterra se asusta, soltando la menta. No, Inglaterra, la menta no lo arregla todo.
Francia entra a la cocina así como de película, casi en cámara lenta "nooooooooon" y cuando ve a Inglaterra se le olvida el problema de la cocina, yendo directo a… ¿Ustedes qué creen?
Inglaterra está con la mitad de la menta en la mano, aun con su capa verde, y se le cae encima un francés histeriquito vestido aun de traje de trabajo, corbata y todo... Buscando beso beso beso. Seguro acaba planchado contra el mármol o la nevera o algo. No es como que detener a Francia en eso sea nada... posible, siquiera.
Pues... Ahí se los lleva la ola intensa francesa. Seguro acaba por ser uno de esos besos. De ESOS besos de "te me perdiste y pensé que habías muerto y nunca podría besarte otra veeeez". Finalmente Francia se separa un milímetro, sin aire, aun abrazado a él como pulpo.
—...sado? —susurra. Pues no es como que Inglaterra no estuviera en plan "me ha pasado una cosa muy fea me he asustado y me iba a vivir para siempre a las maldivas". Cuando Francia se separa aún no sabe dónde está. Cariñitos en la mejilla y besitos—. ¿Estás bien? –mimito, susurrito.
El inglés asiente dejándose, abrazándosele de la cintura.
—¿Qué ha pasado?
—Te lo contaré... después.
—¿Después cuándo? ¡Me metiste un susto! Pensé que habías muerto o algo.
—Cuando estemos solos —le mira a los ojos. Francia se le acerca a darle un beso más, asintiendo. Inglaterra se deja, devolviéndoselo.
—¿Y ya lo arreglaste?
Asiente con los ojos cerrados, sonrojadito.
—¿Y cómo vas a compensarme que vine aquí? ¿Una noche... Apasionada?
—What?
—Vine hasta aquí... Es mi premio —sonríe.
—¡No! ¡Y se acabó eso!
—Non, ¡¿por qué?! Es mi derecho.
—Porque es... demasiado pervertido. Fui a la catedral con Switzerland y hablamos con el obispo.
—Oh! ¿Y qué dice su señoría?
—Que más de tres veces es un pecado MUY grave.
—¿Cada hora? No te preocupes... Será lento.
—No! ¡Antes del matrimonio! Pensó que deberíamos ir a una excursión de la iglesia.
—Te tengo una noticia.
—What?
—Ya estamos casados —le enseña el anillo.
—¡Aun así, no creo que piense que si tres son muchas antes lo que hacemos no sean muchas después también! ¡Y no lo digas!
—¿Te parecen muchas?
—Yes! —y además estaba muerto de vergüenza. Francia le pasa las dos manos por el pelo rascándole un poco el cuero cabelludo. Inglaterra le mira.
—Pueeeees... Yo creo que hay que hacer algo, oui.
—Pues ya está. Basta.
—Ehhh... Basta —pasito hacia él, le prensa otra vez contra el refrigerador.
—W-What are you doing? —se le acelera el corazón.
—Hacer... Algo.
—¡Lo que hay que hacer es parar con eso! —lo empuja un poco para que se separe.
—Nah, vamos a hacer otra cosa—se le repega.
—¿Cuál?
—Algo más pervertido...
—W-w-whaat?—balbucea sonrojándose, a saber qué está pensando.
La maravilla de Inglaterra es esa... Francia sabe que basta con proponer algo un poco abstracto y el mismo se imagina cosas complicadas y geniales. Sonríe de lado y se le acerca más ejerciendo presión contra su empujón. Inglaterra tiembla un poco sintiéndole muuuy cerca.
—Entonces... ¿Quieres parar? —susurra.
—I-I... —se oye más fuerte como le bombea el corazón que su voz misma.
—Porque si quieres parar, paramos —movimiento mágico de cadera.
—¡Aah! —gritito y se tapa la cara con las manos.
Francia le toma de las muñecas y hace fuerza para subirle los brazos arriba de la cabeza. Inglaterra traga saliva sin poder hacer nada más que dejarse (eso dice, pero la resistencia que opone es mínima) le mira, rojo como un tomate.
—Dime que pare y paro —susurra dándole un beso en la comisura.
—I... —se le cierran los ojos y le cuesta la vida no girar la cara. Obviamente falla miserablemente en decir "Stop".
El camino de besos se extiende a la barbilla buscando la otra comisura. Inglaterra gira la cara para buscarle, frustrado. Francia sonríe y le da el beso. El británico se lo come otra vez. Mutua la cosa, Francia con una gran sonrisa, le plancha otra vez.
Inglaterra tarda un rato en tratar de separarse con la respiración agitadisima. Francia le deja sin retroceder y sonríe tranquilo pegándole la nariz en la mejilla.
—S-Stop... —susurra medio ahogado. Francia levanta un poco las cejas. Inglaterra parpadea aun con la respiración agitada.
—Tarde —sonríe un poquito y se le acerca otra vez por beso.
Es que no puedeeeeeee. Lo sabemos todos. De hecho no crean que Francia si puede. Hubiera parado con el stop y... No pueeeede. Esas cosas de real autocontrol solo Austria.
¿Tal vez Britania pueda separarle? Seguro puede carraspear entrando a la cocina. Y seguro pueden ignorarla... es que, joder, "no" es como una palabra mágica. ¿No? "No" puede separarles. Francia va a ignorarla, recreándose en el beso, a menos, claro, que Inglaterra le empuje o patee o algo bestia.
Además... ¡Francia! ¡Devuélveme el cerebro de Inglaterra EN ESTE MOMENTO! ¡No es tuyo!
¡Lo es! ¡Mira que cosas tan monas hace cuando está en mi poder!
¿Roma podrías atraparle?
Venga, no la hagan tan de emoción. Que sea como arrancar un curita. Así que tras la discusión, Francia sale volando a los brazos de Roma e Inglaterra corriendo a esconderse. Francia no sabe ni donde está. Parpadea repetidamente con carita de desconsuelo.
—¿Estás bien? —pregunta Roma.
Francia le fulmina un poco inicialmente por interrumpirles. Pero es papa... E Inglaterra... Y le ha atrapado además. Suspira y sonríe un poco.
—Aun sigue siendo un venadillo asustado.
Roma sonríe, lo ayuda a ponerse de pie y le arregla un poco la ropa.
—Y... Ehm... ¿Cuál es el plan? Cenar y... —se arreglarlo asunto allá abajo que no está nada tranquilo.
—No nos vas a echar de noche y lloviendo, hay muchos cuartos en esta casa, mi vida —besito. Francia se ríe.
—No pretendía echarles... De hecho pretendía más otro tipo de concurso.
—¿Tantas ganas tienes de Britaniae?
La mencionada Britaniae abre los ojos como platos a esa mención y Francia se echa a reír.
—Quítale a mon Angleterre tus sucias manos de encima.
Roma se ríe.
—¡Son un par de...idiotas! ¿No iban a hacer la cena?
Roma se ríe aún más con eso.
—Quizás con el aroma salga —Francia se encoge de hombros—. ¿Qué novedades tienen? ¿Cómo está Veneciano?
—Hecho polvo, pobrecito mío —suspira Roma dispuesto a ayudarle.
—¿Y no hay para cuando se destrabe esto? ¿Has hablado con tu niño consentido?
—Tú eres mi niño consentido.
—Todos somos tu niño consentido, pero él es más niño consentido tuyo que cualquiera de tus hijos —le cierra un ojo y le pasa un brazo por encima de los hombros, dándole un beso en la mejilla.
Britania mientras tanto pone la mesa mirándoles de reojo. Roma se ríe y le abraza hacia sí. Francia se deja consentir.
—¿Hablaste o no con Allemagne?
—Sic, sic... también está hecho polvo —suspira.
—Entonces solo es cuestión de tiempo... Claro que no sé cuánto tiempo pueda tomar. Ve lo que le ha tomado a Suisse y a Autriche, o a mí y a Angleterre.
—¡Pero no será tanto, hombre! No aguantarán, están hechos polvo... yo creo que tienen que verse y cuando eso pase…
—¿Y por qué no organizamos que se vean y ya?
—Ya lo he intentado, pero Veneciano no quiere saber nada de él, tiene que sentirse obligado.
—O engañado... Puedo organizar algo con Espagne y Prusse si es necesario, aunque como he oído justamente a Prusse, y su orgullo germano, él no está muy interesado en que vuelvan.
—Creo que Veneciano está esperando la boda, sinceramente. No ha dicho que no quiera ir y eso que...
—Es Autriche. Así que está tomando unas traumáticas y tristes vacaciones...
—Más o menos.
—¿Más o menos?
—No sé si sean exactamente vacaciones.
—Pues... No. Especialmente si lo pasa mal —suspira—, esas cosas son siempre muy dramáticas... Aunque a la larga pueden ser incluso positivas. Mándale un abrazo de mi parte a Veneciano, S'il vous plait. Si podemos hacer algo por él...
—Claro que sí, aunque estoy francamente sorprendido con cómo le cuida Romano.
Francia le mira de reojo y sonríe.
—¿Que esperabas, papa? Nos enseñaste bien. Espagne y yo nos cuidamos, ellos dos se cuidan entre sí... aunque los métodos de Romano a veces son un poco... Bueno. Eso y que Allemagne no es santo de su devoción...
—Por eso, estoy gratamente sorprendido. Aunque creo que Veneciano solo está en casa para que no me acerque a Germaniae pequeño. Y Germaniae mayor está recibiendo de rebote.
—¿Recibiendo gritos o...se está acostando con Germania? —levanta una ceja y le mira.
—Ambas.
—Ufff... Espero que Allemagne no se entere de esa parte...
—Ya lo sabe...
Francia sonríe.
—Celos, sí que les gusta vivir al límite —exclama apretando los ojos e imaginándose la tragedia—. No suele enterarse... ¿Y que ha dicho? ¿Germania vive?
—Sí vive... bajo mi protección —le guiña un ojo. Francia se ríe bajito.
—Tiempos felices en la casa Alemana. De hecho... No me imagino que funcionen bien sin Veneciano.
—Por lo que sé, Austria tampoco está ahí estos días. He pensado en mandarles a Germaniae, pero eso sería castigarme a mí y yo no he hecho nada malo.
—Berna. Así que son tres ahora... Que decadente —se muerde el labio y se ríe—. Bueno, "castigarte a ti". Supongo que, uff... Es que Allemagne siendo calmado por Prusse. Preparémonos para otra gran guerra
—¿Tú crees? Me han dicho que le ha buscado una cita para la boda, pero Germaniae no sabía quién era. ¿Prussee te ha dicho?
Niega con la cabeza.
—Le hablo en un rato o mañana —sonríe—, a ver si no necesitara ayuda en casa o algo. No sé Espagne si haya tomado partido de algún lado, ¿tú sabes?
—Non, en realidad.
—No me estaba tomando este asunto muy en serio, sinceramente —se agacha a meter algo en el horno.
—Veneciano le pidió a Helena que fuera su acompañante cuando supo de la cita de Germaniae,
Francia levanta la cara y se ríe. De repente se abre una rendijita de la puerta y aparece un ojito verde espía.
—Anda, ¡pero mira que listo! ¿Y tú con quien vas? —pregunta Francia sonriendo sin darse cuenta aun de la puerta.
—Con Germaniae mayor, se lo pedí antes del accidente.
—Otro listo —se ríe. Roma se ríe también. Empiezan a oírse un murmullo... mágico. Está intentando borraros la memoria.
—Yo iré con Angleterre, diga lo que diga. ¿Con quién van a ir los demás? ¿Egypte irá?
—Sic, creo que con America.
—NO! —chilla Inglaterra rompiendo el hechizo que hacía.
—Ah! Esa pareja tan ra... —se detiene y levanta las cejas mirando hacia la puerta confundido en quien ha gritado si él o Egipto. Britania, que estaba a punto de protestar... Mira a la puerta también.
Inglaterra se sonroja de muerte y se tapa la boca porque los tres le miran. Francia carraspea un poco y se gira con su padre otra vez. Hay unos momentos de tenso silencio en los que no pasa nada.
—England, ¿qué haces? —pregunta Britania que ha sentido algo extraño esfumarse en el ambiente.
—WAAAAAAAAAAH! —vuelve a salir corriendo.
—¡Britaniaaaaa! —protesta Francia fulminándola.
—Tal vez deberías ir por él —propone Roma.
—Vas a tener que preparar tú el aderezo de la ensalada que iba a hacer —sonríe y le da un beso en los labios.
—No sé si sea mejor que lleves la cena—sonríe.
—Es bastante probable —sonríe—. Eso o... Bajaremos después de ehm... Cenar —guiña el ojo. Roma le da una palmadita en el culo. El francés se ríe sonrojándose un poquito.
—Pasen buena noche ambos...
—¡Igualmente!
—Eso no lo dudes —se acerca a Britania y le da un beso en la mejilla, para su consternación.
Roma se muere de la risa con la cara que pone ella, que le saca la lengua y le lanza algo, aunque se levanta a servirse comida.
Roma se acerca a molestarla. Y ella protesta... Y protesta. Pero a la vez sonríe y trata de medio coquetearle porque hoy esta suavecita. No es como que Roma necesite mucha cuerda.
Francia va en busca de Inglaterra a su cuarto, esperando que esté en el armario, por qué no. Ahí es justo donde está en su pequeña madriguerita entre mantas y sudaderas de invierno.
Probablemente para cuando Francia llegue al cuarto... Ya traiga la mitad de la ropa puesta.
UK debe oír las uñas de Francia en la puerta. Francia debe oír un revuelo dentro y luego quedarse todo en silencio intentando que crea que no está ahí.
—¿Vas a salir, mon amour o voy a tener que... Ayudarte?
Inglaterra busca su teléfono en los bolsillos y llama al de Francia que suena, claro, al otro lado de la puerta. Francia levanta una ceja y lo saca. Inglaterra se muerde el labio dentro de las mantas.
Francia contesta en un susurrito.
—Allô?
—Frog, estoy en la calle —voz ahogada. Francia levanta una ceja y sonríe.
—Oh... Yo estoy en nuestra cama.
—V-ven a buscarme.
—Ahora que acabe de espiar tus secretos.
—Whaaaat? —se abre la puerta del armario.
—Oui, tengo aquí un cuaderno... —Francia sigue, acostado en la cama boca arriba.
—Noooooo —sale de las mantas y le salta encima. Francia se ríe intentando que no le aplaste. Inglaterra rueda por encima de la cama buscando el cuaderno. Francia trata de ponerse encima de él y de darle un beso.
—¡Mi cuaderno! ¡Mi cuaderno!
—No hay ningún cuaderno, ¡dame un beso!
—¿Eh? —le mira. Francia le sonríe.
—No estoy viendo ningún secreto.
—Estás... yo... —lo nota y se vuelve a mirar el armario al notar lo que ha hecho. Francia se le abraza como pulpo.
—Noooo! —protesta moviendo los brazos sin quitarle.
—Deja de huir de mí —pide con voz suavecita.
—B-but...
—¿No planeabas pasar la noche escondido o sí? ¿Qué pasa? —le tooooca como pueeeede.
—Que quieres hacer cosas pervertidaaas —se esconde en él, hoy está muy en este plan, por lo visto.
—¿Tú no quieres hacer cosas pervertidas? ¿Quieres acostarte aquí a dormir nada más? —le deja.
—Es que el obispo dice...
—¿Y desde cuando a ti te importa lo que digan los obispos?
—Pero es que... quería que fuéramos a una excursión parroquial.
—¡Una excursión parroquial! Mon dieu, ¡eso ya me está dando morbo!
—¡No se supone que tenga que dártelo! —protesta.
—¿No me dirás que hacerlo en sitio sagrado y que nadie pueda enterarse no te la da? creo que nos echarían de la excursión.
—¡Es que eso no está bien! —además es que le recuerda a Notre Dame. Francia le pasa la mano por el pelo y le mira a los ojos. El inglés le mira también un poco desconsolado y preocupado sobre todo.
—¿Qué es lo que no está bien?
—Nuestra... esto, ¿se basa en el sexo?
Francia levanta las cejas.
—Non.
—¿Seguro?
—Oui. Es decir, es verdad que el sexo está ahí y es muy importante, pero... Hay otras muchas cosas más allá del sexo que hacen a esta una relación distinta a todas las otras relaciones basadas en sexo que yo he tenido.
Inglaterra se hace bolita no muy seguro. Francia se humedece los labios...
—De hecho esta es, de verdad, la única relación personal que he tenido en la cual si quito el sexo hay... Algo. Espero. En realidad me preocupa que no lo creas así.
—E-Es que...
—Si te quedaras inmóvil del cuello para abajo... Aun querría estar contigo.
—Pero no hacemos nada más y yo te odio y tú solo vienes y...
El francés se humedece los labios y se incorpora un poquito.
—A mi m-me cuesta trabajo hacerlo de otra manera —explica vacilando un poco—. Pero... No creo que solo hagamos ESO.
—¿Te cuesta trabajo?
—Hacerlo SIN ello. Pero eso da igual, lo otro es más importante —le mira—. ¿De verdad crees que solamente hacemos eso y eso es todo lo que importa? Tú... ¿Qué pasaría si yo tuviera un accidente y quedara sin... Piernas y feo y deforme?
—I-I don't know... I...
Francia se echa más para atrás mirándole desconsolado con esa respuesta.
—Oh...
Inglaterra le mira desconsolado.
—P-Pero es que tú... —se humedece los labios y traga saliva.
—I hate you.
—Ya... Eso ya es algo más que tener solo sexo.
—¿Y qué harías si yo estuviera paralizado?
—Hablar. Te cansarías de contarme historias y cosas. Molestarte. Hacerte sonrojar igual con cosas —le mira de reojo —. Y tocarte. Las piernas, las manos... Tú podrías imaginar mis caricias.
—No lo creo.
—¿No?
Niega con la cabeza.
—¿Qué no crees? ¿Que hiciera esas cosas o que pudieras imaginar mis caricias?
—No te dejaría hacerlo.
—¿Tocarte? No hablo de tocarte así como ahora, hablo de —le pone una mano encima... Es que no pueeeede no tocarte.
—No te dejaría estar conmigo, ni venir.
—¿Por qué? —pregunta otra vez desconsolado.
Inglaterra le mira y gira la cara.
—Non, non —le toma la mejilla—. Esto... Espera, es absurdo. Te estoy diciendo que me importas más allá de lo físico, de acostarme contigo... Y tú me dices que si yo estuviera paralizado no querrías verme ni me dejarías verte... Es decir tú eres el materialista aquí.
Inglaterra aprieta los ojos.
—Y ya sé que yo... Ya sé que soy muy físico y sí que me gusta acostarme contigo. Mucho. Quizás más de lo que debería. Pero también... Pero... —carraspea —. Hay más cosas que eso, Angleterre. Hablamos, nos reímos, te cuento mis cosas... Y tú las tuyas y... ¿Por qué no me dejarías ni verte?
—P-Porque...
Francia le mira aun con el corazón a medias por lo que ha dicho antes de no saber qué haría si tuviera un accidente.
—Porque... ¿En realidad para ti esta relación SI se basa en el sexo y en tener un marido guapo que presumir?
—¡No!
—Pues es lo único que me haces pensar... ¡Que en realidad no es que creas que tenemos una relación especial y ya te has hartado además de tener sexo conmigo! —agobio.
—¡Porque me destruirías!
—¿Por qué iba a destruirte simplemente quererte?!
—Si tú te... si te pasara... yo... si a mí me pasara algo, tú te marchitarías y me destruiría más que nada que pudiera pasarme. O tal vez acabarías por aburrirte.
—Tengo una propuesta —indica después de mirarle unos cuantos segundos.
—What?
—Vamos a estar quince días sin sexo, viéndonos lo más posible.
Inglaterra levanta las cejas.
—Vamos a buscar quince días cosas qué hacer, o lugares que visitar. O lo que sea... Ehm, todo menos una excursión con tu amigo el obispo. Quince días y veremos si nuestra relación solo está basada en eso.
Inglaterra traga saliva sin estar seguro de poder lograrlo, nada más con lo que le ha encendido antes con un simple beso.
Francia no está pensando, claramente. No creo que haya pasado quince días sin sexo en bastante tiempo... Aun así... cree que pueden intentarlo, esto es lo que quería después de todo. Asiente un poquito.
—Pero sí vale tocar y los abrazos y cariños.
—What? No!
—Yo no puedo pasar quince días contigo sin tocarte la cara y las manos y darte un beso de buenas noches —niega con la cabeza.
—Yo no voy a poder... —se sonroja pensando "aguantar un beso como el de antes"
—No podemos dormir separados tampoco, al menos tendrás que abrazarme y hacerme cariñitos en el pelo.
—B-But...
—¿Es que sin abrazos ni nadaaaa?
—Es que si me tocas...
Francia le pone una mano en el brazo e Inglaterra se sonroja.
—Je t'aime.
—I hate you, you git! ¡No me importa si me tocas o me das besos y no me gustas!
Francia se acuesta otra vez junto a él acurrucándose.
—No me gustan tus besos ni tus nada y eres un tonto.
—Tu a mí me encantas —le aprieta contra sí.
—Nooooo.
—Oui —besito en el hombro—. Y sospecho que lo sabes
—I... ¡no sé nada, yo te odio!
—¿Cuánto me odias?
—¡MUCHISIMO!
—Muchísimo... Bah. Eso suena exagerado.
—¡No! ¡Además tú piensas que lo digo porque te quiero y es mentira!
—¿Vas a romperle el corazón a tu marido?
—A propósito de eso... —Inglaterra rompe la tensión de la discusión. Francia levanta la cara y se le vuelve a hacer un nudito en el estómago al muy dramas, porque para cómo va su conversación... Traga saliva mirándole fijamente a la cara—. Se lo dije a my mother.
Francia parpadea un par de veces aunque le cambia la cara y sonríe un poco.
—Fue un malentendido y me asusté y...
—Me parece bonito. ¿Qué te dijo? —parpadea con los ojitos húmedos.
—¿Bonito? Me prometió no decirle a nadie.
Francia le acaricia la mejilla con suavidad.
—Me parece muy bonito que le hayas dicho a alguien... Lo hace más real —susurra. El británico se tapa la cara con las manos.
—Puede que Switzerland lo sepa también. Es horrible, todos lo sabrán.
—No creo... Y si todos lo saben no será horrible — Francia le abraza claramente ilusionado con ello.
—¿No?
—¿Por qué te parece horrible?
—Pues porque era un secreto.
—Bueno, hay secretos que son para que duren, otros... Si se saben, es bonito también.
—Nnn... —hecho bolita.
—Esto quiere decir que de verdad me quieres —sonríe ilusionado apretándole más.
—Noooooo.
—¿Podemos decirle a maman y a papa?
—Whaaat?
—A Maman y a papa...
El inglés se muerde el labio porque él se lo ha dicho a Britania... aunque haya sido un accidente, técnicamente Francia debería poder hacerlo también pero quisiera que no lo supiera tanta gente.
—Al menos a maman... Y yo le cuento a Espagne —hace sonrisa del millón de dólares
—Le dirán a todos —lloriquea.
—Nah, no le dirán a nadie... —le abraza contra si.
—Si se lo dices no quiero saberlo.
—¿No quieres decírselo conmigo a maman? Va a ponerse feliz...
—No!
—Oh, venga... Es Maman. Así se lo diga a todos creerán que se ha confundido—ysepondramasfelizcontigodeloquesepusoconaustria...
—No! ¡No quiero saberlo! ¡No quiero estar ahí!
Francia suspira.
—Vale, no te pongas nervioso. Para eso hablamos las cosas antes —el muy cínico. Inglaterra se calma un poco con eso—. Si ha sido secreto todos estos meses...
El inglés le mira. Francia se encoge de hombros.
—Puede seguir siéndolo... Solo digo que me daría ilusión que alguien fuera feliz con nosotros.
—No quiero estar cuando lo digas... a quien se lo digas.
—¿Puedo saber por qué?
—¡Porque no! Me... pone nervioso. Yo solo... fue un error y no debí decírselo.
—Entonces no se lo diré, se lo diremos juntos cuando estés listo —sonríe pensando que igual ya todo el mundo lo sabe.
Aprieta los ojos.
—Si es que estás listo algún día —agrega dándole un besito en el cuello.
El británico aparta un poco la cara como quien no quiere la cosa para que llegue mejor.
—Je t'aime —le susurra suavecito al cuello.
Inglaterra respira calmándose un poco.
—¿De verdad no sabes si te quedarías conmigo si fuera feo y estuviera inmóvil? —pregunta en un susurrito.
—¿Has pensado en como estarías tú si eso pasara?
—Mal. Y no querría que me viera nadie. Pero...
—Yo... pienso que sería peor que te pasara a ti que a mí.
—Yo no quiero que nos pase a ninguno... Tendría que burlarme ahora de tus piernas dobladas y chuecas en vez de tus horrendas cejas —sonríe.
Inglaterra no responde aun pensando que si le pasara a él Francia podría rehacer su vida y ser feliz al final cuando le echara de su lado, pero si le pasara al francés no habría forma de arreglarle y a él le destrozaría más el corazón verlo mal que sufrir él el dolor.
Francia le acaricia el pecho con suavidad sin querer pensar en cosas feas. Levanta la cara y le mira. Inglaterra le mira también. El francés le acaricia la mejilla y sonríe.
—No pensemos en cosas horribles.
—Pues me haces pensar en ti —sonríe un poco, buscando molestarle. Arruga la nariz y le saca la lengua. El de ojos verdes se acerca y se la muerde con suavidad buscándole un beso.
—Mmmm —protesta devolviéndole el beso, eso sí. A Inglaterra le da igual.
Ah que habían dicho que no besos, además... Ehm... Pues... Olvídenlo. Francia profundiiiiizaaaaa el beeeeesooooo.
Ya... bueno, Inglaterra pelea por quedar encima y meterle las manos bajo la ropa antes de perder la cabeza. Y no creo que eso sea muy legal sobre las reglas. No, claramente no lo es, pero... A quien le importa, Francia se deja hacer completamente, sin siquiera pensar en que no deberían.
Y así quince días se convierten en quince minutos.
Además es que Inglaterra está seguro que lo peor que le podría pasar a él sería no que Francia quedara inmóvil sino que quedara sin consciencia y aun así está seguro que iría a contarle historias a escondidas cada vez que tuviera oportunidad.
Un poquiiiito mas de FrUK ¡No olvides agradecer a Kaarla su beteo y edición!
