CAPÍTULO XXI. Recuerdos…
Finalmente llegaron al castillo y, desde el momento en que Harry cruzó el umbral de hierro que separaba los grandes terrenos de la aldea, un nudo en su garganta y su estómago comenzó a formarse. Nuevamente se detuvo en un punto entre el imponente castillo y el lago a sus espaldas, y por un instante creyó ver una figura aparecer ante sus ojos al momento de fijar su vista en el lago, pero no sucedió. Reconoció entonces su sueño, la mujer de mirada desolada estaba al borde de ese lago y Harry deseó desviar su camino para ir a esa orilla y asegurarse de que ella no aparecería en cualquier momento. Una fuerte ola de desazón le golpeó el corazón y comenzó andar más rápido para llegar al castillo, pues no estaba seguro de poder controlar sus emociones frente a los demás que lo acompañaban.
Después de lo que parecieron horas para el Istar, llegaron ante unas grandes puertas de roble. Hermione se acercó cautelosamente y tocó con su varita puntos específicos en el grabado de la madera. Un destello surgió de los bordes de la puerta y un rechinido de las bisagras oxidadas indicó que comenzaba abrirse. Entraron entonces a un gran vestíbulo con pisos de mármol y techo alto. El corazón de Harry se aceleró. Nuevamente éste era un lugar de sus sueños, con los relojes en la pared y una puerta que él sabía, conducía a un gran salón, donde se encontraban banderas con símbolos extraños.
- Es por aquí, Harry – le llamó Hermione al ver que se quedó ensimismado mirando la entrada al Gran Comedor.
El muchacho asintió y la siguió caminando hacia un costado, por un pasillo largo. Cruzaron por diversos corredores, subieron escaleras que se movían, atravesaron pasadizos secretos, todo para llegar ante una gran y fea gárgola.
Hermione murmuró una extraña palabra tan sutilmente que apenas se percibió. Harry observó a los ojos de la figura y por un instante, éstos cobraron vida. La estatua de piedra se movió dejando paso a una escalinata de caracol que conducía a una puerta de roble con aldaba de bronce en forma de hipogrifo. La chica lo acompañó hasta la puerta, mientras el resto de la comitiva esperaba resguardando el pasillo de abajo. El Istar volvió su vista a la chica y ella le indicó con la mirada que entrara, ella esperaría afuera.
Con un ruido, la puerta se abrió y Harry entró en una vieja oficina, bajo una tenue luz y muy silenciosa, llena de extraños artefactos y libreros llenos de libros cubiertos de polvo. Hacia la derecha estaba una vitrina donde estaba una especia de tazón con un líquido plateado. Cerca de la ventana estaba un perchero vacío con cenizas alrededor y por toda la pared circular de la oficina se encontraban colgados antiguos retratos mágicos, la mayoría de los cuales se encontraban vacíos o bloqueados, como si las personas que había sido retratadas estuvieran escondidas por detrás de los marcos o los hubieran abandonado. Al llegar al centro de la oficina, se encontró frente a un gran escritorio con patas en forma de zarpas y detrás de él, un estante con un viejo y raído sombrero puntiagudo de mago. Harry se encaminó más al escritorio cuando, por arte de magia, se encendieron las velas de los candelabros en la pared, iluminando un poco más le lugar. Poco a poco, las personas en los retratos comenzaron a aparecer para mirar al joven Istar con recelo, incredulidad y curiosidad. Hasta ese momento, Harry no se había percatado del único cuadro que no se encontraba vacío. El retrato de un hombre viejo, con ojos tan azules como el cielo detrás de unas gafas de media luna, nariz aguileña, larga barba blanca y serena sonrisa. En la base del cuadro se leían las iniciales APWBD.
- Hola, Harry – exclamó el hombre del retrato. Harry lo observó con cautela por un instante antes de decidirse a confirmar sus sospechas.
- ¿Tú eres Dumbledor? – preguntó suspicaz.
- Así es – exclamó el hombre del retrato con una expresión un tanto divertida. – Veo que tu memoria no es tan mala después de todo.
Harry no dijo nada ante eso, pues no creía que fuera enteramente una broma.
- Sé a qué has venido – agregó el viejo un poco más serio. – Estás aquí para averiguar quién eres en realidad.
Hubo un momento de pesado silencio antes de que Dumbledor hablara de nuevo.
- Tú, Harry Potter, tienes un pasado tan importante que te da un futuro, futuro que se creía perdido cuando desapareciste. Tu destino ya estaba escrito desde hace mucho.
- Yo he forjado mi nombre.
- Claro que sí. Lo has hecho más grande de lo que ya era. Y es hora de que lo recuerdes todo. Acércate más, ve sobre el escritorio. ¿Qué reconoces ahí?
Harry obedeció y escaneó con sus ojos verdes la extensión del escritorio, encontrando sobre él un sinfín de objetos extraños, sin embargo, algo llamó su atención. Una imagen bajo algunos papiros descoloridos y cartas rotas. Lo tomó con manos temblorosas y su corazón se estrujó de emoción al reconocerlo. Era un retrato, pero no era mágico, ya que la persona en él no se movía en absoluto, aun así parecía lleno de vida y tristeza. Era la imagen estática de la mujer de sus sueños. Aquella chica de ojos oscuros y expresión desolada que le hizo volver. Era real, tan real que su imagen estaba grabada en aquel papel.
- ¿La reconoces? – preguntó Dumbledor con tiento.
Harry tardó en contestar, pues un nudo en su garganta le impedía hablar con claridad. Finalmente intentó de nuevo y respondió.
- La conozco, pero no recuerdo su nombre o quien es en realidad. Solo sé que es la razón por la que estoy aquí.
Dumbledor sonrió enigmáticamente.
- Ella tenía razón, no importa que haya sucedido con tu memoria, la impresión que te dejó es más fuerte que la magia que te arrebató los recuerdos… Su nombre era Veranna Waller…
- ¿Veranna Waller? – repitió Harry sintiendo el nombre en sus labios tan extraño como familiar.
- Así es – contestó Dumbledor. – Como podrás darte cuenta, ella fue alumna en este colegio hace algunos años, sin embargo, solo cursó aquí en Hogwarts el 6º y parte del 7º grado. Ella, junto con la familia Weasley, son quienes más saben sobre ti, no "el niño que vivió", sino el verdadero Harry Potter. Principalmente la Srta. Waller, o mejor dicho, la Sra. Potter, ya que ella fue tu esposa.
Harry se tambaleó un poco, pero no se cayó al suelo. Miró con ojos desorbitados al mago en la pintura buscando rastros de mentira en aquella aseveración. Sin embargo, muy dentro de su corazón, sabía que era verdad.
Lentamente se sentó frente al escritorio, contemplando ahora con mayor detenimiento la imagen de esa chica. Como lucía una túnica negra con el escudo de una serpiente, sin duda el uniforme del colegio. Con su cabello oscuro enmarcando un rostro aperlado y esa mirada profunda y fría detrás de unas gafas ovaladas.
- ¿Dónde está ella? – preguntó finalmente volviendo su vista al mago.
- Lo lamento Harry, pero antes de contestar esa pregunta debes conocer tú historia y entender. ¿Ves la vitrina tras de ti?
Harry asintió.
- Trae al escritorio ese tazón, por favor. Busca en el estante del Sombrero Seleccionador un pequeño compartimento y saca lo que encuentres.
El joven Istar así lo hizo. Lo que sacó del estante fue un pequeño frasco de vidrio que contenía un líquido plateado muy denso.
- Viértelo en el pensadero, Harry.
- ¿Qué es?
- Son recuerdos.
- ¿Mis recuerdos?
- No, son los recuerdos de Veranna, desde el día que te conoció hasta el día de tu partida.
El Istar tragó saliva, nervioso y vertió el contenido, que era una buena cantidad. Sin pensarlo dos veces acercó su rostro y observó como el líquido se arremolinaba hasta formar una imagen, como si la estuviera viendo desde el techo. Con una última mirada a Dumbledor, Harry introdujo su cabeza en el pensadero hasta que el mismo objeto lo absorbió.
Al levantarse, Harry pudo distinguir que se encontraba en una estación de tren, mirándose a sí mismo analizar a un grupo de estudiantes de túnicas negras y entre ellos se encontraba Veranna. Observó su primer encuentro con ella dentro del tren y de ahí en adelante, solo fragmentos de sus clases juntos y sus conversaciones, pero no fue sino hasta llegar a una escena en una pequeña sala, cuando se escuchó a sí mismo relatar la historia de su vida, que su cabeza comenzó a doler sobremanera al ser bombardeada con imágenes de su pasado. Cada escena que 'Harry' le describía a la chica, aparecía ante los ojos del Istar, como un destello momentáneo y aún coherente de su vida. Cerró los ojos por un instante, aun escuchando su propia voz. Se vio a sí mismo siendo un bebé cegado por una luz verde y un terrible dolor en su frente. Se vio siendo maltratado por un niño regordete y castigado por esos adultos que eran su familia. Se vio a si mismo leyendo una carta hecha de pergamino en un cuarto húmedo y frío frente a un gigante. Se vio enfrentado a un troll y frente a un espejo mágico, sosteniendo una piedra de color sangre en su bolsillo. Se vio viajando en un auto volador junto a un pelirrojo tratando de alcanzar un tren. Se vio luchando contra un basilisco, luego dementores y hombres encapuchados. Se vio siendo torturado atado a una lápida en un abandonado cementerio. Se vio volando en una criatura alada con ojos vacíos. Vio nuevamente a su padrino morir. Recordó las pesadillas de aquel verano y sus esfuerzos por alejar a sus amigos del peligro que corrían junto él. Y se vio en cada momento que compartió con Veranna, tanto los buenos como los malos, sus temores y pesadillas, su dolorosa separación y reencuentro…
El 'Harry' del recuerdo había dejado de hablar, pero el Istar aún seguía reviviendo su pasado. Abrió los ojos para ver que el recuerdo de Veranna había cambiado y de inmediato Harry lo recordó también. Aquella última conversación en San Mugo y los eventos que pasaron después. Todo volvió a su mente: El Valle de Godric, el Medallón de Naráva y el Poderoso Cristal del Fénix en la Isla escondida de Avalón. Su pelea final en la Habitación de la Luz y su paso por el Portal, hasta llegar ese bosque de penumbra, dominio de Mebd, y al mundo de luz de Vána y su abuelo. Todo era tan extraño pero familiar a la vez… la vida que dejó y ahora reconquistó, finalmente sabía quién era ella… finalmente sabía quién era él… finalmente el Istar había recuperado su memoria y, con ella, su vida entera.
-.-.-
ESTE CAPÍTULIO REVELA MUCHAS COSAS Y EXISTEN PRECUELAS QUE LO EXPLICAN TODO. YA ESTAMOS CADA VEZ MÁS CERCA DEL FINAL. GRACIAS POR SEGUIR LA HISTORIA Y SUS COMENTARIOS =)
LOS PERSONAJES (CON EXCEPCIÓN DE VERANNA) PERTENECES A JK ROWLING, AL IGUAL QUE LA HISTORIA DE HARRY POTTER. ESTO SE HACE CON FINES DE DIVERSIÓN MÁS NO DE LUCRO. =)
