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21. Las apariencias engañan

Y he aquí mi forma de despedir el año. Muchas gracias por seguir esta historia a pesar de los contratiempos (2 años y contando). Debo confesar que he disfrutado mucho al escribir este capítulo, ya que aparecen personajes muy especiales y espero que les agrade la forma en los que los presento.

Sólo me gustaría decirles a "Celeste", "Guada" y a "Sasha N" que sus respuestas están al final del capítulo. Sin más por el momento, los dejo con la ansiada continuación.

21. Las apariencias engañan

– Entonces… ¿Cuál es el plan? – Preguntó Shota a su hermana una vez que entraron en la aldea de la hoja

– Creo que deberíamos buscarlo en la torre Hokage, si está en Konoha, es más probable que se encuentre ahí – Confirmó

– Bien – Exclamó con entusiasmo el Uzumaki

Nos veremos más pronto de lo que imaginas–

Esa promesa fue hecha en un 11 de Julio (el día posterior al cumpleaños de Kushina) Pero ya habían pasado casi 3 meses y ese momento no había ocurrido. Durante todo ese periodo, Kushina mantuvo su mente ocupada en las tareas del clan, en un esfuerzo de ser paciente, después de todo, ella reconocía que su novio era el Hokage, por lo que no siempre estaría a su completa disposición.

Pero a pesar de su esfuerzo, no había logrado dejar de extrañarlo. Por eso, el día anterior, su hermano logró convencerla para escapar de sus labores y visitar al Namikaze.

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Continuaron con su avance a lo largo de Konoha. Y desde que salieron de Uzushiogakure, sus discusiones no se hicieron esperar, esta vez era porque conforme iban recorriendo Konoha, Shota insistía en detenerse en los puestos de comida, en las tiendas de artículos para ninja, en las tiendas de dulces, y demás atractivos turísticos. Pero el autoritarismo de Kushina se sobrepuso a las exigencias de Shota, por lo que siguieron su camino sin detenerse.

– Buen día – Saludó Kushina a los guardias de la entrada

– Buen día, ¿Podemos ayudarlos? – Respondieron con la misma amabilidad.

– Venimos a ver al Hokage, somos de Uzushiogakure – Explicó la pelirroja.

– Lo sentimos, el Hokage no está recibiendo visitas – Y al escuchar esto, ambos pelirrojos se miraron extrañados.

– ¿Qué quiere decir? – Preguntó Kushina sin entender – Creo que al menos podrían anunciarme para que él decida si puede atenderme o no – Reclamó con cierta indignación pues estaba segura de que Minato la recibiría.

– Lo siento señorita, pero el Hokage fue muy especificó en que no dejáramos pasar a nadie hasta nuevo aviso – A pesar del tono de la Uzumaki, el guardia respondió respetuosamente.

– Y yo le estoy explicando que quisiera preguntarle eso personalmente – Lo dijo mientras se cruzaba de brazos.

– Lo sentimos, tenemos órdenes estrictas – Respondieron.

– Entiendo… – Y asintiendo con su cabeza guardo unos segundos de silencio – ¡MINATO! Exijo que salgas ahora mismo ttebane! – Comenzó a gritar desde afuera, causando que la sorpresa de todos los presentes.

– ¡Minato nii-san, venimos a verte! – Secundó Shota.

– ¿Qué creen que están haciendo? – Reclamaron los guardias

– ¡MINATO sé que me estás escuchando, déjame entrar ttebane! –

– ¡Minato nii-san! – Seguía gritando Shota

– Si no se comportan, tendremos que pedirles que se retiren – Indicó uno de los guardias molesto

– Y yo les dije que necesitaba ver al Hokage dattebane – Respondió con molestia

– No es posible, tendrán que esperar hasta que se les permita el acceso – Contestaron secamente los guardias

–… – Kushina los observó molesta – Vámonos Shota – Dijo mientras miraba con furia a los dos hombres frente a ellos.

– Pero Kushina… – Shota no entendía por qué su hermana se daba por vencida tan fácilmente

– Dije que nos vamos, sígueme – Se volteó a verlo con determinación.

Mientras, en el interior de la torre, Minato estaba en una reunión con los líderes de los principales clanes de la aldea, así como con los consejeros, el motivo de que estuvieran todos ahí es debido a que se estaban dando seguimiento a los acuerdos establecidos el día de su nombramiento y Minato no estaba para nada feliz con la situación.

Cada miembro aprovechaba cualquier comentario para argumentar que había preferencias entre los clanes. Por eso, él habría preferido tratar esos temas de manera individual, sin embargo los consejeros le indicaron que debía hacerse de esa forma para evitar malos entendidos, lo cual al parecer estaba sucediendo en ese momento.

Y lo que más le molestaba es que esta reunión parecía interminable, lo cual le quitaba tiempo de otros deberes que tenía. Cada que lograba ponerse al día con su agenda, comenzaban a surgir más de un asunto que le impedían tener un poco de tiempo para él, y por qué negarlo, también le quitaban tiempo para ver a cierta pelirroja.

–… Ttebane – Se sorprendió un poco al escuchar esa muletilla única, pero, al ver que nadie más reaccionó a esta, supuso que simplemente había sido producto de su imaginación al recordarla.

– Hokage-sama… – Llamó su atención Hiashi, líder del clan Hyuga

– No complaceré esa petición, cuando se puso sobre la mesa el tema de la seguridad de Konoha a cargo de los Uchiha, en ningún momento se propuso la implementación de un sistema de evaluación de su funcionamiento interno, concederla en este momento me parecería una falta de respeto hacia el clan Uchiha –Respondió regresando a la conversación sin que nadie se percatara de su breve ausencia en mente.

– Estamos hablando de la seguridad de la aldea, no veo de qué manera podría considerarse una ofensa hacia los Uchiha – Contestó uno de los consejeros – Pero si ese es el problema, podemos poner la propuesta sobre la mesa ahora, todos los que nos encontramos reunidos en este momento podemos llevar a cabo un consenso para llegar a un acuerdo – Exclamó.

– Esta reunión se estableció únicamente para reportar los avances en cada uno de los proyectos, permitir que este tema se debata sólo provocará que más propuestas salgan a la luz, haciendo esta reunión interminable – Respondió con firmeza –Y estoy seguro que cada uno de los aquí presentes tienen otros asuntos que atender y que pasar más horas de las estimadas en esta reunión afectará severamente sus agendas – Agregó.

–… Ttebane – Ahí estaba de nuevo es voz tan familiar, aunque esta vez, Fugaku frunció el ceño, aunque no podría saber si era en respuesta a lo que había escuchado o a lo que se estaba tratando en la habitación.

– Hokage-sama, agradezco que tome en consideración nuestro tiempo, no obstante, creo que la elusión del problema podría interpretarse como cierta preferencia hacia el clan Uchiha – Comentó el líder del clan Yamanaka

– Y el tratar el tema también se interpretaría como una desconfianza al clan Uchiha –Respondió

– Me parece que la relación que tiene con Fugaku-san podría estar interfiriendo en su juicio Hokage-sama –Respondió el mismo hombre – Sin embargo, me gustaría escuchar la opinión de Fugaku-san, después de todo, tal vez él esté de acuerdo a la propuesta que se plantea y este debate sea innecesario – Agregó

– Una falta de respeto – Contestó al mismo tiempo que se escuchaba un golpe seco fuera de la habitación y el cual distrajo a todos por un momento –Eso es lo que me parece su propuesta. Mi clan se ha hecho cargo de la seguridad de la aldea desde que se fundó Konoha y estoy convencido de que hemos dado pruebas fehacientes de que nuestro trabajo lo llevamos a cabo eficazmente – Retomó la palabra – Y como bien explica el Hokage, este tema se pudo haber tratado en la reunión de su nombramiento, en esta ocasión solo nos encontramos para la evaluación de avances en cada uno de los acuerdos – Agregó

– También quiero dejar en claro que la relación de compañerismo y amistad que existe entre nuestro Hokage y un servidor, no está influyendo en su juicio, ambos somos lo suficientemente responsables y maduros para separar los asuntos personales de los laborales – Explicó – Hiashi no me dejará mentir – Comentó – Él mantiene la misma relación conmigo y con el Hokage y a pesar de que es él quien comenzó con este tema, nuestro trato personal no cambiará – Concluyó.

Pese a que Minato dio la orden de que la torre se mantuviera en el mayor silencio posible, durante el discurso de Fugaku más de una vez ruidos extraños interfirieron, pero decidió dejarlo pasar. En ese momento lo que quería era que aquello terminara lo más pronto posible, ya después se encargaría de reprender a quien fuera el responsable del aparente alboroto.

– No pienso poner en tela de juicio la reputación y el papel que desempeñan dentro de la aldea cada uno de los clanes aquí presentes – Esta vez fue Minato el que habló – Sin querer ser pretensioso me atrevo a decir que hasta ahora he demostrado que mi trato hacia cada uno de ustedes ha sido equitativo –Levantó un poco la voz debido a que los ruidos que al parecer eran pasos habían incrementado – Pero si Fugaku-san no tiene inconveniente, podríamos programar una nueva reunión para tratar esta propuesta y todas las que surjan. Estoy seguro de que Fugaku también nos traerá ideas interesantes para el bien de nuestra aldea – Agregó a lo que el líder del clan Uchiha asintió demostrando que aceptaba la propuesta – Permítanme –Dijo con tono seco.

– Creí haber sido claro cuando dije que nada de interrupciones –Exclamó con molestia al mismo tiempo que abría con un azote la puerta que daba al pasillo.

– Lo sentimos Hokage-sama pero… – Se disculpó un shinobi

– No me importa, quiero a todo el mundo fuera del edificio antes de que tenga que tomar cartas en el asunto – Exclamó con una amenaza que enviaba un escalofrío a lo largo de la columna vertebral de quien lo escuchara

– Hokage-sama… – Un guardia iba a intervenir pero el rubio no se lo permitió

– Todo el mundo fuera dije – Volvió a exigir.

Fue el primero de los presentes en moverse, en otra situación habría tenido un poco de tacto hacia sus subordinados, pero su autocontrol en este momento se encontraba dentro de la habitación de la dichosa reunión. Dio media vuelta e inmediatamente entendió el porqué del alboroto.

Kushina y Shota se habían colado para entrar en la torre en busca del Namikaze por lo que los guardias de seguridad habían iniciado con la persecución para echarlos del edificio. Ambos siendo Uzumaki, el caos corre por sus venas, por lo que todo el asunto se había llevado a cabo de manera estrepitosa, hasta que logró llegar a los oídos del Hokage

– Sin excepción – Se limitó a decir antes de volver a entrar a la habitación, dejando consigo un silencio como pocas veces han presenciado los pelirrojos.

– Kushina… – El primero en salir del shock fue Shota.

–… – La pelirroja no dijo nada, simplemente comenzó con su avance hacia la salida seguida por su hermano y ambos guardias, los cuales, al llegar a la puerta y ver que ambos pelirrojos continuaban con su avance, decidieron que lo mejor era dejarlos ir y no provocar otro alboroto que les costara la furia del Hokage.

Sólo se habían alejado un par de metros en los cuales Kushina no parecía mostrar emoción alguna hasta que alguien se interpuso en su camino.

– ¡Ouch! – Exclamó un chico casi de la misma edad que Shota al chocar contra Kushina cuando iba corriendo hacia la entrada.

– ¿Estás bien? – Le preguntó la Uzumaki mientras lo ayudaba a levantarse.

– Descuida, yo tuve la culpa – Respondió un poco deslumbrado por la presencia de Kushina.

– ¡Obito! – Lo llamó una chica de su misma edad acompañada de un chico peliblanco.

– ¡Rin! – Inmediatamente le respondió con una sonrisa.

– Se supone que debías esperarnos – El peliblanco se escuchaba un poco molesto.

– Sólo me adelanté un poco, no es para tanto – Lo miró con los ojos entrecerrados – Ya estamos todos juntos, ya podemos ir a la torre Hokage

– ¡Ja! Si van a ver al Hokage, buena suerte con ello – Respondió Kushina interrumpiendo la conversación.

– ¿Qué quiso decir con esa expresión? – Preguntó Obito.

– Se refiere a que el Hokage no está recibiendo a nadie – Respondió Shota.

– Seguramente con nosotros podrá hacer una excepción – Dijo con suficiencia Obito.

– Lo dudo, ni siquiera su novia pudo entrar a verlo – Respondió la pelirroja.

–… – Hubo un pequeño silencio mientras los tres ninjas de Konoha procesaron la información.

– ¡¿Minato-Sensei tiene novia?! – La sorpresa se reflejaba en los tres rostros.

– ¿Ustedes cómo lo saben? – Le preguntó Kakashi a los Uzumaki

– Nosotros… – Kushina interrumpió a su hermano.

– Nosotros somos ninjas de Uzushiogakure, veníamos a ver al Hokage y nos tocó presenciar todo – Se limitó a responder. Shota se preguntaba cuál sería la razón por la que su hermana se negaba a revelar su identidad, pero tampoco se arriesgaría a preguntarle y provocar con eso su furia.

– Vaya… No lo puedo creer… – Susurró Obito.

– Supongo que deberemos esperar más tiempo para que se nos asigne una misión – Declaró Rin con cierta decepción.

– Mi hermano y yo nos disponíamos a entrenar ¿Qué les parece si se unen a nosotros? – Los invitó – Si planean ir a una misión, lo mejor será que estén preparados ¿Qué dicen? – Sonrió amablemente. Shota la miró, sospechaba que su hermana estaba planeando algo.

– ¡Excelente idea! – Aceptó Obito.

– Un momento – Lo detuvo Kakashi – ¿No te parece extraño que un par de desconocidos de la nada te ofrezcan entrenar sin ninguna razón aparente? – Cuestionó mirando fijamente a Kushina.

– Te felicito, un buen shinobi debe tener un poco de desconfianza – Le dijo Kushina – Pero te puedo asegurar que no pretendemos hacer nada en contra de ustedes. – Le aseguró.

– Creo que solo tu palabra no es suficiente – Respondió Kakashi cruzándose de brazos.

– Ahora tu actitud comienza a molestarme – Le dijo Kushina colocando sus manos en su cadera – ¿Qué les parece si ustedes eligen el lugar para entrenar? – Los animó.

– Kakashi, relájate un poco, yo no veo de qué forma un entrenamiento podría ser una trampa – Lo animó.

– Obito tiene razón, ellos no me parecen personas peligrosas, además si nosotros podemos elegir el lugar, no debería haber ninguna clase de peligro – Agregó.

–… – El peliblanco suspiró – Está bien

Kushina les sonrió con amabilidad intentando infundirles un poco más de confianza. Tanto Obito como Rin respondieron dudosos el gesto y de Kakashi era difícil saberlo debido a la máscara que cubría su rostro. Los alumnos de Minato fueron los primeros en avanzar, siendo seguidos por los hermanos Uzumaki.

– ¿Qué estás planeando Kushina? – Le susurró su hermano.

– ¡Nada! Un entrenamiento siempre será mejor entre varias personas – Le explicó en un tono de voz normal para no levantar sospechas entre sus acompañantes.

– A todo esto, ustedes conocen nuestros nombres, pero nosotros lo único que sabemos es que son ninjas de Uzushiogakure – Una vez más fue Kakashi el que preguntó.

– Tienes razón, me disculpo por eso. Él Shota y mi nombre es Kushina. Y si no escuché mal, ustedes son alumnos del Hokage – Comentó

– Éramos – Explicó Rin – Antes de su nombramiento, él estaba a cargo de nosotros, pero a partir de su nombramiento ya no le es posible acudir a misiones con nosotros.

– Se nota que lo extrañan – Dedujo en voz alta.

– Así es, Minato-Sensei es un buen líder – Declaró Obito. Mientras él hablaba, Kushina observó de reojo cómo la expresión de Kakashi se suavizaba, dejando ver que él compartía la opinión de sus compañeros.

Al comprender eso, Kushina sonrió, ya que recordaba la forma en que Minato hablaba se sus alumnos, y el escuchar que sus alumnos demostraban esa lealtad hacia él, la hacía sentirse orgullosa.

– Por cierto Kushina-san… – Rin llamó su atención – ¿Usted conoce a la novia de Minato-Sensei? – Preguntó la chica.

– No me llames de usted, me siento muy rara, sólo llámenme Kushina – Les pidió

–… – Todos se quedaron esperando a que la pelirroja respondiera la pregunta de la castaña.

– Yo no soy la persona indicada para hablar de ese tema – Dijo después de una larga pausa.

– ¿Por qué? – Esta vez fue Obito el que preguntó

– Eso es algo que tienen que hablar con su Sensei.

Y en poco tiempo llegaron a su destino: El campo de entrenamiento donde solían reunirse con su Sensei. Lo eligieron debido a que era el que mejor conocían y el que les brindaba mayor seguridad.

– Bueno, fue de gran ayuda que ella estuviera en el momento indicado para descubrir el secreto de Minato-Sensei – Retomó la plática Rin mientras se acercaban más al centro del campo – De no ser por Kushina-san, nos habríamos enterado de la existencia de esa chica hasta el día de su boda.

Al escuchar eso último, Kushina tropezó con sus propios pies provocando la risa de Shota, porque sabía que ese tropiezo no había sido accidental.

– Y tú Shota ¿Qué rango tienes? – Le preguntó Obito interesado por saber datos de la persona con la que entrenaría.

– Uzushiogakure es una aldea pequeña, por lo que no tenemos rangos como ustedes que se dividen en genin, chunin y jounin, simplemente nos limitamos a cubrir cierto nivel de entrenamiento de acuerdo a nuestra edad y posición en la aldea. – Le explicó.

– ¿Cómo se clasifican esos niveles de entrenamiento? – Esta vez Kakashi se mostró interesado.

– Creo que Kushina es la mejor para explicarlo – Admitió el menor Uzumaki.

– No sé si lo sepan, pero desde varios años, nuestra aldea tiene una alianza con Konoha – Sólo Kakashi asintió – Bien, entonces estos niveles de entrenamiento dependen de la ocupación a la que se aspire. Todos en la aldea deben de cubrir un entrenamiento básico, el cual podría compararse a la formación que ustedes reciben en la academia. – Los tres ninjas de Konoha estaban atentos.

– Después, las personas que aspiren a formar parte del equipo de seguridad de nuestra aldea, deben cumplir un entrenamiento que les permita presentar y aprobar el examen chunin. Otras personas reciben el mismo entrenamiento pero en lugar de formar parte del equipo de seguridad, brindan sus servicios a Konoha, presentan los exámenes ya sea chunin o jounin para obtener su rango y que se les puedan asignar misiones – Toda esta información estaba sirviendo para que Kakashi confiara más en ellos, ya que sabía que si la intención de Kushina era algún plan enemigo, no estaría brindándoles tanta información de su aldea.

– Y finalmente estamos los de la familia principal, los cuales recibimos el entrenamiento más extenso. Nuestras capacidades deben estar mínimo a la altura de los ninjas élite de Konoha.

– Kushina-san… Tú… – La aludida sonrió.

– Supongo que se preguntan qué nivel tengo – Los tres asintieron. – Es un poco difícil de explicar. Mi entrenamiento fue un poco diferente, ya que hace un par de años lo interrumpí para comenzar a realizar misiones aquí en Konoha.

– Ella fue la primera persona de la familia principal que ha hecho esto – Comentó Shota.

– Pero, hace tiempo, se me asignó una misión especial, la cual requería un entrenamiento específico, así que podría decirse que de manera poco convencional terminé mi preparación.

– ¡Incluso podría enfrentarse al Hokage! – Aseguró Shota.

– Eso es imposible – Aseguró Obito – No dudo que Kushina-san sea muy fuerte, pero Minato-Sensei está en un nivel incomparable. Es el Hokage más joven de la historia, eso demuestra su alta capacidad.

– Kushina podría hacer temblar al Hokage – Aseguró Shota sabiendo que tenía razón.

– No, no puede – Dijeron los tres alumnos.

– Calma, ¿Qué les parece si iniciamos el entrenamiento y después discuten esto? – Les explicó.

– Está bien – Concordaron los cuatro.

– Comenzaremos calentando un poco – Anunció Kushina.

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Al mismo tiempo en la torre Hokage, después de lo que pareció una eternidad para Minato, la reunión con los clanes había terminado. Si bien la mayor parte del tiempo se la habían pasado discutiendo unos con otros, al final se había logrado llegar a algunos acuerdos que permitieron que las cosas fluyeran con más tranquilidad.

– Muy bien, ahora… – Minato pensaba para sí mientras arreglaba las cosas en su oficina para poder irse.

– Hokage-sama – Lo llamó uno de los Anbu entrando a la habitación.

– Lo siento, tendrá que ser otro día – Respondió – En este momento tengo un asunto que resolver que requiere de toda mi atención – Dijo pensando en un color escarlata.

– ¿Requiere de alguien que lo apoye? – Preguntó el Anbu.

– No, no es necesario – Le respondió antes de salir de la torre.

– Ahora… ¿Por dónde empiezo? – Se preguntó, y de verdad no tenía idea por dónde iniciar, ya que no había pensado en la posibilidad de que ella realmente le hiciera caso cuando indicó que todo el mundo debía abandonar la torre, conociéndola, no le habría extrañado que se hubiera ocultado para abordarlo en cuanto estuviera solo.

Caminaba por la calle principal de la aldea y se iba preparando psicológicamente para lo que sea que estuviese planeando Kushina. Sabía que ella no lo dejaría pasar, y en cierta forma podía entenderla, ya que no se sentía orgulloso de la forma en que le habló – ¿Qué tan molesta estarás? – Mientras intentaba adivinarlo, un recuerdo acudió a su mente.

Cuando estoy enojada pido Tokotsu Ramen…

Y sin pensar más se apresuró al puesto de Ramen favorito de la chica, incluso la imaginó refunfuñando mientras comía y eso lo hizo sonreír. Todas las expresiones y reacciones de Kushina lo cautivaban y esa era una imagen que no se quería perder por nada del mundo.

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– Debido a que ninguno de nosotros está habituado al modo de combate de los otros, ¿Les parece si se dividen en dos grupos? – Sugirió la pelirroja como inicio de entrenamiento, dejando extrañados a todos – De esta forma Kakashi podrá asegurarse de que no estoy intentando hacerles daño, si ven algo extraño, los que no estén combatiendo podrán intervenir.

– De acuerdo – Cada vez sus dudas respecto a los Uzumaki disminuían, pero no podía ignorar su instinto natural de permanecer alerta.

– El primer equipo estará conformado por Shota y Rin – Indicó – No dudes en apoyarte de él, después de todo es mi hermano y conoce perfectamente mi estilo – Le sugirió a la castaña y ella asintió en respuesta.

– Ambos equipos tendrán 5 minutos. El equipo 1 tiene la ventaja de contar con un elemento: información del enemigo, mientras que el segundo equipo compensa esa ventaja con la oportunidad de obtener información a partir de observación, con la cual deberá prestar atención para planear su estrategia ¿Entendido? – Todos asintieron.

– Rin, Shota, a sus posiciones – Indicó mientras ella se preparaba – Listos… – El silencio se hizo presente en el lugar. – Comiencen.

Rin y Shota tenían sus manos apoyadas en las rodillas mientras intentaban recuperar el aliento.

– Buen trabajo chicos, a pesar de sus errores, lograron sobrevivir – Dijo con una sonrisa que envió escalofríos a los ahí presentes – Ahora procederé a darles sus observaciones – Indicó – Shota, tu primer error fue no compartir información con tu compañera. Iniciar con un ataque a distancia es una buena estrategia cuando no se conoce al contrincante, en esa parte puedo decir que actuaste bien Rin – Le sonrió – Pero, tú sabes perfectamente que los ataques a distancia no son recomendables conmigo – Miró a Shota – Cuando se está en una misión, si algún miembro del equipo conoce datos del enemigo que puede ser útil para la batalla, es importante compartirla.

– Entendido – Dijo Shota.

– Tu segundo error fue no prestar atención al combate, en especial a la posición de Rin. – Informó – No te percataste del momento en el que ella se apartó por eso te tomó por sorpresa la continuidad de mis ataques. Es importante mantener la atención en el enemigo, pero cuando se pelea en equipo, también deben estar atentos a los movimientos de sus compañeros. Inconscientemente aprendieron eso en el transcurso de la pelea, por eso es que al final lograron contratacar usando como palanca la ofensa de su compañero.

– Entendido – Volvió a responder el menor de los Uzumaki.

– Y finalmente, debo recordarte que nunca deben suponer la victoria sino hasta que realmente haya acabado el enfrentamiento.

– Entendido Kushina.

– Ahora, Rin… – La aludida asintió – Por nada del mundo está permitido abandonar a un compañero durante una pelea. Entiendo que lo hiciste para obtener espacio para realizar un jutsu que apoyaría a Shota, pero ni siquiera para esa situación está permitido. No conoces el estilo de pelea de tu compañero, nada podía asegurarte que él podía lidiar conmigo sin ayuda. Esta estrategia sólo es válida entre equipos que llevan mucho tiempo trabajando en conjunto, lo cual te permite determinar si tu compañero no se verá afectado por tu ausencia.

–… – Ella asintió, a lo que Kushina levantó una ceja.

– Responde algo – Le susurró Shota

– E-Entendido – Tartamudeo ante la mirada severa de la pelirroja.

– A eso me refiero con compartir información. Esto va para todos – Miró a los cuatro chicos – En el momento de la revisión, cada vez que termino de explicar algo, deben responder algo, de esa forma me aseguro de que estaban prestando atención y de que me han comprendido. Incluso pueden responder con una pregunta, en caso de que algo no haya quedado claro – Les dijo

– Entendido – Respondieron todos, Shota sin emoción alguna, Rin con firmeza, Obito con nerviosismo y Kakashi con cierta molestia.

– Y con buena actitud Kakashi, si no, no cuenta – Lo reprendió

– Entendido – Respondió sin demostrar emoción alguna.

– Bien… – Volvió la mirada de nuevo hacia Rin – Tu segundo fue el mismo de Shota al final del combate. La falta de precaución puede causar tu muerte o la de un compañero, así que nunca bajes la guardia. Espero que las hayas comprendido.

– Si Kushina-san – Respondió.

– Excelente. Ahora es el turno del equipo 2 – Indicó – Debido a que Rin no tenía nada de información fui un poco suave con el ritmo, esta vez ustedes poseen más datos, así que iré un poco más enserio ¿Entendido? –

– ¡Si! – Respondieron ambos ya en posición intentando ocultar la sorpresa que causó el aviso de Kushina, ya que a ellos no les había parecido que el nivel de Kushina fuera "suave".

– Bien… Comencemos – Indicó

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Minato había llegado a su destino: Ichiraku-Ramen, sin embargo, su novia no estaba ahí, así que comenzó a buscarla en los alrededores. Cada cierto tiempo se encontraba con algunas personas conocidas, pero se limitaba a responder el saludo y no profundizar ninguna charla.

– Donde estarán – Se preguntaba mentalmente.

Y cada minuto que pasaba sin encontrar a los Uzumaki, su mente comenzaba a formular teorías que podrían parecer imposibles, sin embargo, con Kushina todo es posible, sobre todo cuando estaba enojada. Y no necesitaba verla para saberlo, la conocía, y su comportamiento de la mañana ameritaba su furia.

– ¡Seguramente está en mi apartamento esperando a que regrese para repetir el episodio cuando nos conocimos! – Pensó. Pero para su desdicha, al llegar ahí no había ni la más mínima señal de que los Uzumaki hubieran estado ahí.

– O tal vez, estaba esperando a que abandonara mi oficina para causar un desastre – Supuso. Regresó al lugar, pero una vez más ella no estaba ahí. Y claro, eso le valieron 5 minutos desperdiciados en su búsqueda cuando uno de los Anbu le entregó un mensaje el cual debía responder en ese momento.

Después de ese incidente, regresó a su búsqueda – ¡Tal vez esta tan enojada que regresó a su casa! – Pensó cuando terminó de recorrer la aldea y no la encontró – Sería difícil adivinar en qué parte del camino se encuentra exactamente, y si llego directamente allá y resulta que no han llegado, su familia se preocupará de más.

¡Oh Kushina! Aunque no lo creas extrañaba estos dolores de cabeza – Exclamó al cielo.

Tal vez lo mejor sería que asignara a algunos Anbu para que la buscaran.

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– Se los advertí…

Kushina comenzó a realizar una serie de sellos justo antes de que el ataque de sus dos contrincantes la alcanzara. Sin que los dos jóvenes shinobi lo vinieran venir, unas cadenas de chakra aparecieron de la nada para inmovilizarlos. De todos los presentes, solo Shota era el que no estaba sorprendido, ya que esa técnica la había visto más de una vez.

– ¡Increíble! – Exclamó Rin.

– Muy bien, terminó su tiempo. Pasemos a la revisión – Y después de decir esto, liberó el jutsu.

– Espera... – Pidió Obito desde el suelo, tanto él como su compañero estaban recostados en el pasto y era notable que estaban exhaustos.

– El primer error fue de ambos y me parece que es el más grave, ya que a estas alturas, deberían saber perfectamente que el trabajo en equipo debe estar presente desde el inicio, no hasta que se ven en problemas – Les indicó ignorando la petición del Uchiha.

– Entendido – Respondieron ambos con dificultad.

– Obito también debo mencionar que te confías demasiado. Está bien que tengas fe en las habilidades de Kakashi, eso demuestra que se conocen bien, pero tampoco puedes arriesgarte demasiado, ya que a Kakashi no le serviría tener que lidiar con un compañero herido al mismo tiempo que se enfrenta a un enemigo. Debes aprender a encontrar el equilibrio.

– Lo haré Kushina – Dijo mientras se ponía de pie ya un poco recuperado.

– Y finalmente te diré que debes acatar la información que se te brinde. En el combate con el equipo 1 dejé en claro que los ataques a distancia no funcionan conmigo, y tal pareciera que decidiste ignorarlo. En la vida real, eso podría haberte costado la vida.

– No se repetirá – Suspiró.

– Kakashi, además de las observaciones que le hice a Obito, quiero hacer una anotación un poco más personal. En mi opinión los entrenamientos son para mejorar tus habilidades. Si me derrotas "atacando por la espalda", no sería una victoria verdadera, ya que tu arma habría sido el factor sorpresa, no tu propia técnica – Aclaró – Está bien que aproveches la distracción del enemigo a tu favor, sobre todo cuando el elemento sorpresa es una pieza clave en la estrategia o cuando sirve para salvar tu vida o la de un compañero. Pero esto sólo era un entrenamiento, estábamos en pausa debido a que estaba corrigiendo a tu compañero y la vida de Obito no estaba en peligro, así que no hay justificación para tu ataque.

– Entendido

– Finalmente, en su último ataque, aplaudo su análisis y trabajo en equipo. Es cierto que cuando un enemigo tiene una debilidad generalmente evita que se le ataque por ese medio, pero en este caso, Shota ya les había indicado que no era recomendable, él tiene la experiencia de varios enfrentamientos conmigo y sabía la razón, lo cual lo cataloga como una fuente confiable que debieron tomar en cuenta en su análisis. Decidí no marcarlo como error porque su castigo lo recibieron con mi contrataque.

– Entendido – Esta vez ambos respondieron

– Ahora, pasaremos a una ronda de entrenamiento individual.

– ¿Qué hacemos exactamente? – Preguntó Kakashi

– Lo qué les parezca mejor – Dijo sin darle importancia.

– ¿Cuántas repeticiones, o por cuánto tiempo? – Esta vez era Obito el que cuestionaba y el suspiro de pesar de Shota lo hizo suponer que no le gustaría la respuesta.

– Hasta que me aburra de observarlos – Dijo con una sonrisa

– ¡Eso no es una respuesta válida! – Reclamó Obito

– Tú serás el último que me aburra – Sonrió más abiertamente

– ¡Pe…! – Shota procedió a taparle la boca para evitar que dijera más.

– Sólo lo vas a empeorar – Le susurró.

– Shota tiene razón. Algo que no tolero son las quejas, así que será mejor que comiencen – Y sin decir nada más, cada uno comenzó con su propio entrenamiento.

Rin decidió comenzar con taijutsu, Kakashi y Obito trabajaban en la manipulación del elemento de su chakra y Shota practicaba algunos sellos.

Mientras entrenaban cada uno en sus técnicas, mantenían una conversación trivial, la cual les servía para no rendirse inmediatamente, ya que la primera parte del entrenamiento los había dejado agotados. Por su parte, Kushina los observaba al mismo tiempo que comenzaba a perderse en sus propios pensamientos.

¿Qué haré contigo Minato Namikaze? – Se preguntaba

Y sonrió, porque estaba segura que Minato ya estaba preparado para lo peor, lo cual la hizo reflexionar, tal vez algunas veces exagera. Y extrañamente lo entendía, sabía cuánto le apasionaba su puesto como Hokage, y ella se había prometido que lo apoyaría para que realizara su sueño, por eso no le iba a reclamar por todo el tiempo se ausencia, ni por no haberla atendido cuando llegó.

Pero… Esa mirada seca y ese tono de voz tan indiferente, era otro asunto. Podrá ser el Hokage, podrá estar orgullosa de él, podrá tener mil ocupaciones, pero no le permitiría dirigirse así con su novia.

– Podía suponer que Kushina-san era fuerte, pero no creí que tanto – Declaraba Obito mientras comenzaban con su entrenamiento en taijutsu.

– Se los dije, ella podría enfrentarse con el Hokage sin problema – Dijo orgulloso Shota

– Espera, reconocemos su habilidad, incluso podría decir que supera a muchos shinobi de élite de nuestra aldea, pero ya te dijimos que Minato-Sensei está en otro nivel – Respondió Kakashi.

– Por un simple entrenamiento no pueden saber todo lo que Kushina es capaz de hacer – Declaraba el Uzumaki.

– Tú tampoco conoces a Minato-Sensei, así que tampoco podrás apostar por Kushina a ciegas – Le dijo Rin.

– Efectivamente, no he visto pelear al Hokage, pero lo poco que sé de él me basta para asegurar la victoria de Kushina –

– Sería una lástima que te mostraran lo contrario – Declaró Kakashi

¿Y ustedes que están haciendo? – Se preguntó Kushina regresando a la realidad donde sus "discípulos adoptivos" discutían

– Acepto las apuestas – Admitió Shota –

– Un momento, no podemos decirle nada a ninguno de los dos, de esta forma será un juego limpio – Interrumpió Obito.

– Claro, por mí no hay problema – Aceptó el Uzumaki.

Yo tampoco tengo problema – Susurró con esa sonrisa que pronosticaba uno de los planes de Kushina.

– ¡Rin! Eres muy aburrida, puedes parar – Gritó Kushina a distancia. La aludida, en lugar de sentirse ofendida por el comentario de la pelirroja, suspiró de satisfacción por haber terminado con todo aquello. Con las pocas energías que le quedaban, se acercó al lugar donde estaba sentada la Uzumaki y realizó una pequeña reverencia.

– Kushina-san, quisiera agradecerle por todo, no habíamos tenido un buen entrenamiento desde hace mucho –

– No tienes que agradecerlo, ven, siéntate aquí Rin… – La pelirroja estaba sentada recargada de un árbol y le señaló el espacio que estaba a su izquierda – ¡Oh! Disculpa, que irrespetuosa soy, ni siquiera te he preguntado si está bien que te llame así.

– No se preocupe Kushina-san, no me gusta que me llamen muy formalmente – Declaró.

– ¡Qué bien! A mí tampoco, así que no olvides que puedes llamarme de tu.

– Claro Kushina-san, disculpa –

– Descuida – Le sonrió – Y dime, ¿Qué te parece mi forma de entrenar? – Le preguntó.

– Debo admitir que tus explicaciones son tan buenas como las de Minato-Sensei, aunque no te contienes tanto como él. Y normalmente el entrenamiento físico lo hacemos después del calentamiento, hacerlo ahorita parece más cansado o tal vez ya nos habíamos acostumbrado y lo considerábamos parte del calentamiento – Le explicó.

– Ya veo – Admitió Kushina y tras de esto, quedó un pequeño momento de silencio.

– Kushina-san...

– Dime – Miró con una sonrisa a quien la había llamado

–… Espero que no te moleste que cambie el tema, pero tengo una pregunta – Decía dudosa.

– Adelante, puedes preguntar con confianza, trataré de responder de la mejor manera que me sea posible – Prometió.

–… ¿Por qué crees que Minato-Sensei no nos contó nada de su novia? – Le preguntó con curiosidad.

– Yo me pregunto lo mismo – Dijo en voz baja y con una mirada que extrañó a la castaña

– ¿Eh?

– Disculpa, a veces murmuro cosas sin sentido – Se apresuró a explicarse – Respondiendo a tu pregunta, pueden ser muchos factores, tal vez apenas la conoció, tal vez entre tantas cosas que tiene en mente, olvidó mencionarlo o tal vez las cosas sucedieron tan rápido que ni siquiera tuvo tiempo de procesarlo.

– Espero no ser indiscreta con mi pregunta… – Comenzó a decir la chica

– Puedes preguntar lo que quieras – La animó

– ¿Tú tienes novio Kushina-san? – La aludida se sorprendió por la repentina pregunta y aún se sonrojaba siempre que se la hacían.

– Es algo complicado ¿Sabes? – Le respondió – Normalmente habría respondido que ya no, debido a que me hizo enojar, pero… últimamente he pensado que tal vez exagero demasiado las cosas, comprendo porqué actuó así. Entonces diré que sí tengo novio, aunque eso no significa que no le daré una lección – Declaró con un guiño de ojo.

– Se nota que lo quieres mucho – Aseguró Rin – Me alegro por ti.

– Muchas gracias Rin.

– Entonces... ¿Conoces a la novia de Minato-Sensei? – Le preguntó nuevamente.

– Buen intento señorita, pero ya les dije que el único indicado para hablar de ella es el Hokage. La verdad es que yo no la conozco tan bien como él – Sonrió.

– Tú y tu hermano parecen conocer muy bien a Minato-Sensei ¿Es así o solo es mi idea?

– Como les expliqué, llevo mucho tiempo haciendo misiones en Konoha, por lo que cuando se convirtió en Hokage, él es quien me asigna esas misiones, además como representante del clan Uzumaki, lo veo en las reuniones oficiales de Konoha y mi hermano lo conoce de algunos eventos de mi familia en el que se le ha invitado.

– Ya veo…

– Me parece que esos tres ya aprendieron su lección de hoy ¿No lo crees? – Le preguntó mientras observaba a los otros tres ninjas que ya sólo se movían sin realmente saber qué estaban haciendo

– A este paso, harán que me duerma – La repentina voz de Kushina hizo que los chicos se pusieran en posición de firmes sin pensarlo.

– Solo bromeo – Les dijo con una risa – La verdad es que tengo hambre ¿Qué les parece si toman un pequeño descanso y después vamos a comer? – Los animó y los chicos asintieron y después se dejaron caer en el suelo.

– ¿Les gusta el Ramen? – Preguntó la pelirroja a lo que los alumnos del Namikaze rieron, a pesar de que dos de ellos parecía que se les iba el aliento en esa risa – ¿Qué sucede? – Kushina no entendía que podría tener de gracioso el Ramen.

– Esa misma pregunta nos hizo Minato-Sensei al final de nuestra primera práctica – Le respondió Rin y la Uzumaki sonrió.

– Si ven al Hokage, díganle que Kushina Uzumaki lo felicita por ser un buen Sensei – Declaró animada.

Mientras caminaban hacia la aldea, los chicos le iban contando a Kushina su primera clase con Minato, incluso Kakashi, que había estado receloso al principio, ahora también formaba parte de la conversación.

– Y después de que Obito tuvo que quedarse atado a ese tronco mientras veía como los demás comíamos, aprendió la importancia de obedecer las reglas – Culminaba la anécdota Rin.

Habían llegado a la calle principal de la aldea y mientras los chicos peleaban entre sí por dicha anécdota, Kushina distinguió a cierto rubio que parecía estar orientando a una mujer.

– Sabes, creo que he sido muy blanda contigo Shota, la próxima vez tal vez aplique ese castigo – Decía entre risas Kushina, justo en el momento en el que pasaban junto a esa persona.

– ¡Kushina! – Escuchó que la llamaban. Ella con toda naturalidad volteó al llamado.

– Namikaze – Con esa respuesta, el rubio sabía que todas sus suposiciones eran correctas, estaba molesta.

– Yo… – Estaba dispuesto a acercarse pero Kushina lo miró con severidad, haciendo que el ojiazul detuviera su avance.

– ¡No! – Le dijo haciendo que el Namikaze retrocediera un paso más. En ese momento se maldijo, ya que había elegido el peor lugar para enfrentarla. Estaban en medio de la aldea y si cometía cualquier error, ella podría perder el control y si se liberaba el Kyubi, sería malo para la aldea y para ella misma.

– ¿Alguno de ustedes sabe qué está pasando? – Preguntó entre susurros Rin a sus compañeros.

– No tengo idea, sólo sé que todo parece indicar que yo ya he perdido mi apuesta – Respondió en el mismo volumen Obito.

– Recibí una gran ofensa de tu parte – Le explicó – Y mi orgullo como Uzumaki me impide dejarlo pasar – Le explicó.

– Haré lo que sea para que me perdones – Aseguró. Kushina miró a su alrededor un par de veces y luego sonrió.

– Con una disculpa me basta – Declaró la pelirroja, dejando asombrado al Namikaze – Pero considera que esa disculpa debe equipararse al tamaño de tu insulto hacia mí – Agregó mientras volvía a mirar a su alrededor. Y fue ahí cuando Minato lo entendió.

– ¡Kushina Uzumaki! – Comenzó a emplear un volumen lo suficientemente alto como para que todos los aldeanos que estaban alrededor lo escucharan – Yo, Minato Namikaze, cuarto Hokage de Konoha, te pido una disculpa pública por la forma tan descortés en la que te traté esta mañana – Cuando todos pensaron que era todo, el rubio se dispuso a hincarse, con las palmas apoyadas en el suelo y la mirada hacia el suelo pronunció una sola oración – Perdóname por favor.

Todos los presentes no podían imaginar qué clase de ofensa había cometido el Hokage que ameritara tal acto de su parte. –Y ahí quedó mí apuesta – Susurró Rin. Por su parte, Kushina sonrió y se acercó al Namikaze. Cuando estuvo a menos de un paso de él, Minato levantó la mirada y se encontró con un gesto inexpresivo y una mano extendida. El Hokage la aceptó y en cuanto estuvo de pie se quedó esperando a que ella respondiera algo.

Y lo hizo, con uno de sus habituales golpes al estómago, hizo que el rubio se inclinara levemente dejando su rostro apoyado en el hombro de la pelirroja. – Con un "lo siento" acompañado de un beso me habría bastado – Le susurró con una sonrisa – Pero esta también fue una buena disculpa – Le dijo una vez que se enderezó

Minato sonrió, después de todo esa era su Kushina, la mujer impredecible que tanto amaba y que siempre lo esperaba con algo nuevo. – Entonces… ¿Aceptas mi disculpa? – Preguntó divertido.

– Disculpa aceptada. Ahora… Hokage-sama, ¿Le gustaría acompañarnos a comer? – Preguntó fingiendo formalidad

– Con mucho gusto señorita Uzumaki – Respondió siguiéndole el juego.

Al parecer su actuación no intencional, logró que los aldeanos volvieran a sus actividades, asumiendo que todo ese alboroto sólo había sido un malentendido político que su líder había logrado solucionar mostrando su característica humildad y respeto hacia otros.

Pero en el caso de los alumnos del Namikaze, esa actuación sólo había logrado confundirlos aún más.

– ¡¿Qué diablos pasó aquí?! – Reclamaba Obito.

– Hola chicos, me alegro de verlos – Saludó con una sonrisa el rubio ignorando los comentarios del Uchiha.

– Kushina, creo que les debes una explicación a estos chicos – Decía su hermano con una sonrisa.

– Así parece, pero primero vamos a comer – Sentenció.

– Pero… – Los cuatro chicos protestaron.

– ¡A comer he dicho ttebane! – Respondió con firmeza, dejando en claro que no aceptaría más protestas.

– Siento que me he perdido de algo – Admitió el ojiazul.

– No se preocupe Hokage-sama, le explicaremos todo mientras disfrutamos de un buen Ramen – Lo animó antes de colocarse al frente del grupo y dirigir el camino.

Minato sonrió mientras observaba a su novia caminar. Le alegraba verla tan animada y claro que también le agradaba el hecho de que la venganza de la Uzumaki no había sido tan mala como se la había imaginado, eso lo convenció de que por más que pasara el tiempo, nunca dejaría de sorprenderlo. Y contemplar su figura llena de vida, de luz y energía sólo sirvió para que se enamorara un poco más de ella.

Los chicos por su parte discutían entre ellos, intentaban encontrar respuestas a lo que acababan de presenciar, pero por más que lo pensaban, simplemente no se les ocurría nada, por lo que se resignaron a esperar la explicación de la pelirroja.

Y Shota, simplemente no podía dejar de sonreír. Le estaba costando mucho contener la risa al imaginar la cara de sus acompañantes cuando se enteraran de la verdad. Y no los culpaba, pues ¿Quién podría imaginarse que la novia del Hokage era precisamente la mismísima Kushina Uzumaki? Tenía que reconocer que al inicio de la historia de aquellos dos, ni siquiera él podía creerlo.

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Espero que les haya gustado el capítulo. Sé que fue un poco más largo de lo normal, intenté acortarlo pero me fue imposible.

De nuevo les agradezco por seguir esta historia. Este año ha sido muy difícil para mí. A nivel académico, profesional e incluso personal me he encontrado con obstáculos, personas se han llegado y se han ido de mi vida, unas por elección y otras simplemente por decisión de la vida. Pero lo importante es continuar y juro que uno de mis propósitos para este año que viene es cumplir mejor con ustedes.

¡Feliz 2016 lleno de MinaKushi! :D

Guada: Me alegra que te haya gustado, y respecto al Lemmon, ya decidí que si habrá, y ya sé en qué momento, aunque no puedo asegurar en qué capítulo. Tal vez dentro de 2, o 3, todo depende de cómo llego a la situación que me imagino, pero mientras llego a eso, tal vez pueda seguir practicando ;) Espero que disfrutes este capítulo.

Celeste: Espero que leas mi respuesta (por qué estuve ausente mucho tiempo). Te tengo buenas noticias: Si habrá lemmon :D aunque no sé exactamente en qué capitulo, pero te puedo asegurar que antes de que llegue ahí, habrá más "encuentros" ;). Muchas gracias por tu comentario, me motiva mucho saber que las personas disfruten de lo que escribo, siempre he dicho que mientras haya alguien que me lea, seguiré escribiendo :D Espero que este capítulo también te guste.

Sasha N: Si te llegaran a mandar al psicólogo por seguir mis historias, seguramente yo también debería ir :P Muchas gracias por leerme, y por la felicitación con el Lemmon, y Shota, como buen hermano menor, debe llegar a interrumpir aunque no lo haga a propósito a veces :3 Y ya muchos lo están pidiendo y yo estoy para complacer, te comunico que si habrá Lemmon, así que espéralo muy pronto ;) Saludos