Capítulo 21
Ahora o Nunca
Parte I
-Una gran sorpresa me llevé al ver a Syaoran. Un chico más confiado y seguro de si mismo estaba parado en la puerta de mi casa, su manera de vestir me dejó anonadada, tenía un aspecto más juvenil, es un chico joven, pero la vestimenta casual le queda mucho mejor. Después de que él colocará mis maletas en el maletero rápidamente nos perdimos en la carretera. Al llegar a la escuela ya estaban algunos de nuestros compañeros de trabajo, entre ellos Rika y Chiharú, quienes nos dieron un recibimiento que preferiría se hubiesen guardado.
-Sakura te vez sensacional. – Dijo Chiharú mientras se acercaba al coche del que ellos bajaban. – Te ves muy preciosa Sakura. ¿No es así Li? – Rika preguntó codeando a Chiharú. – Claro que sí. – Respondió sin titubeos Syaoran. – Su belleza es natural, además, pocas veces las he visto con ropa casual por eso las tres se ven muy hermosas esta tarde. – Sakura solo permanecía en silencio con el rostro totalmente rojo. – Bien, ¿les parece si vamos a subir las cosas al autobús? – Syaoran tomó dos maletas y empezó a caminar. – Oye Sakura, ¿qué fue todo eso? – Preguntó Chiharú. – ¿A qué te refieres? – Sakura hizo lo mismo que Li. – No te hagas, toda la galantería con la que habló Li. – Recuerda que nos dijo que las tres estamos hermosas, habló de todas. – La castaña empezó a caminar junto a sus amigas. – Vamos Chiharú, deja el chisme para otra ocasión y ayuda. – Cuando llegaron al vehículo Sakura se sorprendió porque aun no veía a Eriol.
- ¿Y Eriol? – Preguntó Sakura. – Él salió muy temprano, tenía que terminar con unos asuntos para nuestra estadía este fin de semana. – Syaoran acomodaba el equipaje. – Bien, nos podremos sentar aquí. ¿Qué prefieres Sakura, pasillo o ventana? – Ventana está mejor. – Dijo ella muy sonriente. – Es una lastima que no viajaremos con Eriol. – ¿Tengo que ponerme celoso de mi amigo? – Agregó Syaoran riendo de medio lado. – Qué cosas dices. – Ella lo empujó para sentarse en su puesto. – Estoy seguro que has viajado en su compañía, es muy chistoso. – Sí, pero siempre que viajo con él yo soy la razón de sus chistes. En esta oportunidad si llego a aburrirme podré usar tu hombro para dormir. – Se tomó el atrevimiento de darle un rápido beso.
-Oye, pueden vernos. – Expresó Sakura viendo a todos lados. – Ya Chiharú me preguntó el porque de tu amabilidad, afortunadamente Rika le quitó esa idea. – Está bien, tu ganas, me mantendré quieto. – Levantó la mano izquierda haciendo promesa. – Pero cuando estemos en la playa prometo robarte para tenerte solo para mí. – A Sakura se le subieron todos los colores al rostro. – Ya quiero llegar entonces. – Parece que ya estamos por salir. – Dijo uno de los maestros que también subía al autobús. A lo lejos se escuchaba las conversaciones del resto del personal que poco a poco hacían lo mismo y se ubicaban en los lugares que estaban disponibles. – ¿No estás emocionada Sakura? – Su amiga Rika le preguntaba. – Claro que sí. Hace mucho que no salimos de esta manera. – Tienes razón. – Decía Chiharú. – Será un fin de semana inolvidable. – Las dos chicas se sentaron dos lugares delante de ellos.
-Buenas tardes maestros. – Decía la galante Kaho Mizuki. – ¿Estamos todos listos? – Todos asintieron. – Deseo que este fin de semana podamos disfrutar y compartir como amigos lejos de la responsabilidad de la escuela y del hogar. – Después de la cálida bienvenida salieron con rumbo a Odaiba Beach. Una pequeña playa, pero con un gran atractivo turístico, apto para bucear, navegar y conocer la historia de ese lugar, se hospedarían en un antiguo castillo que fue usado de fortaleza en la Segunda Guerra Mundial que ahora había sido adaptado como hotel. Todo esto patrocinado por Eriol que había sugerido a Kaho esta actividad para motivar a los maestros, el chico de cabellos azabaches se había encargado de buscar a las personas aptas que le ayudaran a conseguir la estadía en ese lugar, todo como un plan estratégico que formaba parte del proyecto que él y Syaoran estaban llevando a cabo.
No les tomó mucho tiempo llegar a ese lugar, solamente debían de llegar a Tokio que estaba a tres horas, hicieron una parada en una estación de combustible para estirar las piernas y de nuevo al enrumbarse llegaron en treinta minutos a su destino final. En todo el viaje Sakura y Syaoran iban conversando de cualquier tema que se les ocurría, el castaño cumplió su promesa, no se acercó tanto a Sakura, aunque por dentro se moría de ganas de abrazarla y besarla. La chica de ojos esmeralda también sentía la necesidad de sentir más cerca de ella al hombre que la acompañaba, inconvenientemente no quería que las cosas salieran a la luz porque ambos preferían estar muy seguros de lo que sentían el uno por el otro. De un momento a otro sintieron que el autobús se detuvo frente a la majestuosa entrada de un castillo que ahora funcionaba como hotel.
-¿Hemos llegado? – Preguntó Sakura emocionada. – Sí, este es el lugar en el que nos hospedaremos. – Contestó Syaoran. – Es momento de bajar, veremos que ha hecho Eriol en nuestra ausencia. – Poco a poco todos bajaron del autobús y entraron en el lobby del hotel, ahí se encontraba un sonriente Eriol vistiendo un pantalón blanco, camiseta celeste, un sombrero de pana similar al que usaba Sakura y sandalias de baño. – Es un placer volver a verlos compañeros. – Saludó alegremente Eriol.
-Es un lugar muy lindo Eriol. Expresó Sakura. – Muchas gracias por hacer esto. – Rika y Chiharú asintieron alegremente. – Es un placer señoritas. Me alegra verlas tan sonrientes, eso es suficiente, además. – Las observó detenidamente a cada una. – Están tan bellas que me costará decidirme por una de ustedes. – Las tres chicas se sonrojaron, Sakura más que las otras dos. – Ya empiezas con tus idioteces Eriol. – Le regañó Syaoran. – Vamos lobo, nuestras amigas están radiantes. Me refiero a que bailar con alguna de ellas o con las tres será un placer. – Explicó muy sonriente. – Por favor. – Dijo retando con una sonrisa a Eriol. – No creo que ellas quieran bailar con un robot. – Está bien, lo veremos más adelante. Les parece si suben a sus habitaciones, yo los guiaré. – Eriol se posicionó adelante. – Sus maletas ya están en donde corresponden, no se preocupen por eso.
Las tres amigas compartirían habitación en uno de los pisos del hotel, todo esto por indicación de Eriol, también el decidió compartir morada con su amigo Syaoran, los cuartos de ambos grupos estaban frente a frente, querían estar cerca en caso de que las chicas necesitaran algo, orden exclusiva de Syaoran, aunque Eriol era el encargado; Syaoran le exigió dejarla muy cerca a él a Sakura. Ya que llegaron para la hora de la cena solamente se cambiaron de ropa y recibieron el mensaje de estar en el restaurante para cenar todos juntos.
-Que bueno que quedamos las tres juntas. – Decía emocionada Chiharú. – Así es, podremos ayudarnos para nuestros vestuarios, ese vestido te ha quedado muy bien Sakura. – Rika la observaba. – Ustedes también se ven muy bien chicas, gracias por la ayuda. – Agradecía con un ligero sonrojo. – Eres muy bella Sakura, este fin de semana puede ser tu oportunidad para encontrar a alguien especial. – Chiharú agregaba mientras sonreía muy coqueta. – No vine buscando eso. – Agitaba sus manos negando eso. – Ella vestía un vestido corto lleno de puntos de colores, de tirantes se abrigaba con un poncho color blanco dejando caer sus castaños cabellos sueltos y las mismas sandalias bajas que usó en la tarde. Rika vestía un short blanco y una camisa suelta de los hombros que se sujetaba a su cintura, usaba zapatos deportivos casuales, con el cabello suelto y Chiharú usaba un vestido largo blanco que se sujetaba en su cuello, usaba el cabello amarrado en una cola alta.
Al llegar al restaurante en una mesa las esperaban Eriol y Syaoran. El primero vestía camisa negra y el mismo pantalón blanco de la tarde, Syaoran por su parte vestía pantalón color café claro playero y una camiseta blanca que dejaba ver parte de su bien formado torso, al verlo a Sakura se le olvidó como tragar saliva, de un momento a otro se recordó como vestía y se le subieron los colores al rostro, el castaño no estaba en las mejores condiciones, al ver a su castaña le embargó una gran emoción, saber que podría besar y abrazar a esa chica se le hacía un sueño, luego frunció el ceño al ver que Eriol se adelantó a recibirlas; tomó de la mano de Sakura y depositó un beso en ella. Ese acto tomó por sorpresa a Sakura de igual manera lo hizo con Rika y Chiharú, pero esto provocó la ira en Syaoran quien esperó a que estos llegaran a donde estaba él. Cuando llegaron a la mesa en donde él castaño se había plantado intentaron hablar con él, pero este los ignoró y se sentó esperando que ellos hicieran lo mismo. Segundos después Eriol lo sacó de la nube en que se había subido.
-¿No es así Syaoran? – Eriol insistió. Hasta ese momento Sakura observaba el semblante del castaño con un deje de tristeza. – ¿Qué dices? – Fue lo único que preguntó Syaoran. – Te estaba preguntando como mirabas a nuestras compañeras. Eres imposible amigo. – Decía él mientras palmeaba su espalda. – Muchos están envidiándonos en estos momentos y tú con la concentración del tamaño de un insecto. – Lo lamento, estaba distraído. – Se removió en la silla. – Vamos a ordenar ya, tengo hambre. – Tienes razón. – Agregó Chiharú. – Yo también. ¿Ustedes no están hambrientas muchachas? – La castaña contestó con un apenas audible "Sí" mientras que Rika sonrió y contestó de mejor manera, aunque pudo observar el semblante de su amiga y se preocupó un poco. Por debajo de la mesa le sostuvo la mano y le dio un ligero apretón para hacerle saber que la apoyaba. Sakura se sorprendió ligeramente pero inmediatamente sonrió.
Minutos después los cinco estaban comiendo mientras conversaban de todo lo que estaba planeado para que hicieran en esos dos días, la platica era dirigida por Eriol mientras que Sakura se limitaba a escuchar y en ocasiones sonreír, aun se preguntaba el porque del drástico cambio de ánimo en Syaoran en el mismo instante que ella entró en el restaurante. Llegó a pensar que tal vez no escogió el mejor vestido para esa noche, se reprendió mentalmente, ella tenía la idea de pasar un fin de semana inolvidable y en menos de tres horas ya estaba pasando un mal momento solo por sus suposiciones. Si a Syaoran pensaba eso ella no iba a amargarse, intentaría disfrutar, se lo había prometido, lo haría con o sin él. Después de haber comido minutos más tarde se acercó a ellos la Kaho Mizuki solicitando a Rika y Chiharú le siguieran para discutir unos asuntos necesarios para ese momento, quedando en la mesa nada más y nada menos que Eriol, Sakura y Syaoran.
-Si que he disfrutado de la cena. ¿No creen muchachos? – Preguntó un muy sonriente Eriol. – Tienes razón. – Contestó Sakura. – Seguro tienen los mejores cocineros. – ¿Y tú Syaoran, no te gustó la cena? – Volvió a preguntar Eriol. – Estuvo buena. – Se limitó a contestar. – Vaya hermano, me contagias la emoción, por favor deja algo para mañana. – Dijo con sarcasmo el chico de lentes. – Fue un gusto compartir con ustedes muchachos. – Sakura se levantó de la silla viendo hacia la puerta. – ¿A dónde vas, ya tienes sueño? – Indagó Eriol. – No, iré por ahí, tal vez a la costa. – Dijo la castaña. – No voy a encerrarme estando en tan bello lugar. Nos vemos luego. – Se despidió saliendo del restaurante siendo observada por algunos hombres que estaban en el mismo lugar.
-¿Qué rayos te sucede Syaoran? – Eriol empujó a su amigo por el hombro. – Lo mismo tengo que preguntarte a ti cuatro ojos. – Syaoran le regresó el mismo gesto. – No evadas mis preguntas, ¿Por qué esa actitud tan seca en toda la cena? – Volvió a preguntar Eriol. – Ignoraste a Sakura en todo el rato. Fuiste tan obvio. – Yo no la ignoré, pude ver que estaba bien contigo. – Dijo Syaoran secamente. – Sé que eres un hombre muy inteligente, pero también puedes ser el más estúpido de todo Japón. – Dijo Eriol burlándose. – Eres tan obvio, mueres de celos. Acaso ignoras mis orígenes, es simple protocolo. Sakura está bellísima esta noche, pero mis intensiones simplemente eran hacerle ver que es una chica muy hermosa. – Se levantó de la mesa. – Ahora ve a buscarla, ya deja de hacerte el tonto o sea lo que ustedes tengan se irá al caño. Ya luego puedes contarme, estaré esperando.
Syaoran bufó y se quedó sentado, esperando a que Eriol desapareciera de su vista, el tonto de su amigo tenía razón. Había sido un total idiota con Sakura, pero no pudo evitar que algo dentro de él ardiera de celos al ver a Eriol siendo tan galante con ella y esta solamente se sonrojará, era cierto que habían decidido mantener las cosas en secreto porque aun estaban en la etapa de conocerse más a fondo y, además, ni siquiera eran novios o algo para tener esa actitud inmadura con ella. Cuando creyó oportuno salió del restaurante para buscar a Sakura. Anduvo vagando por el castillo y no la encontró por ningún lado, quiso ir a buscarla a su habitación, rápidamente recordó que ella dijo que "la noche era joven" rápidamente se dirigió a otro lugar, intentaría suerte ahí, ya luego vería que hacer.
Sakura decidió cumplir con lo que había dicho; "la noche es joven" así que al salir del restaurante empezó a caminar por el castillo sin rumbo fijo, minutos después vio un cartel que anuncia un camino hacia la azotea del castillo, inmediatamente tomó ese rumbo. Después de subir unas interminables escaleras se topó con una bella puerta de madera con labrados antiguos, lo sabía por los conocimientos que su padre le transmitía, abrió para salir y cuando pudo observar se quedó maravillada, una maravillosa vista la recibió; el cielo totalmente estrellado, el sonido de las olas del mar chocando con la playa, las luces de los negocios cercanos le daban vida a ese lugar, se acercó a una baranda que protegía ese lugar, cerró sus ojos y se dejó cobijar por la brisa fresca, se quedó así por un largo rato mientras recordaba lo que había vivido en los últimos días, la declaración de Syaoran, el sentimiento de felicidad que la embargaba cada vez que el la besaba, sus abrazos protectores y ese sentimiento de pertenencia que ella sentía hacia él. Sin querer esos recuerdos despertaron en ella muchas emociones, tanto que unas lágrimas comenzaron a rodar de sus ojos, quiso evitarlas, pero al recordar su semblante seco y lejano las dejó salir, se abrazó a si misma en un intento de protegerse, pero al instante sintió unas manos fuertes hacer lo mismo que ella hacía solo que con mayor impulso.
-Siguió caminando por los alrededores del castillo, estuvo tentado a salir del hotel para buscar en la playa, pero vio a uno de los empleados del lugar y se animó a preguntar, obtuvo una respuesta positiva, puesto que el hombre amablemente le dijo que vio a una joven como la que el describía subir a la azotea del castillo, rápidamente salió hacia ese lugar. Al llegar decidió entrar en silencio, al ver a Sakura dándole la espalda agradeció su suerte y quiso acercarse a ella, se llevó un gran susto al ver que su castaña estaba llorando, lo supo porque pudo observar que la espalda de ella se estremecía en ocasiones. Lentamente se acercó a ella al verla en un intento de cubrirse, se apuró a llegar colocó sus manos encima de las de ella y apoyó su mentón en uno de sus hombros.
-Soy el ser más estúpido de todos. – Dijo apretando mas su abrazo. – Apenas estamos empezando y ya te hice llorar. – Me dejé llevar por los celos, celos sin sentido. – La tomó suavemente de los hombros y le dio la vuelta para observarla. – Discúlpame por ser tan idiota, pero al ver a Eriol comportarse de esa manera contigo despertó algo en mí y me limité solo a observarte, pude ver que eres la mujer mas hermosa en todo este lugar, perdóname por no poder decirte eso antes.
-Eres por mucho la mujer más hermosa que pueda admirar esta noche, hace un rato no te lo dije por estúpido. Discúlpame por ser así. – Ella colocó su dedo índice sobre los labios de Syaoran, sus ojos brillaban, no por las lagrimas que hasta hace unos minutos estaba derramando, resplandecían de la emoción, sus palabras se calaron en su interior. Esta lo que pudo hacer fue sonreír tiernamente para luego preguntarle.
-¿Por qué estás celoso? – A pesar de solamente ser iluminados por las estrellas este pudo notar que ella se sonrojaba. – No soporto la idea de que otro hombre te toque, ver a Eriol besando tu mano me llenó de ira. – Admitió avergonzado. – No era la mejor manera de actuar, recuerda mi casi nula experiencia en relaciones personales. – La mía también Syaoran. – Ella respondió. – ¿Pero no crees que no hay que hacer suposiciones? – Él sonrió al escuchar una de las frases que siempre le decía. – Además, ¿crees que yo sea capaz de estar con dos personas a la vez? – No, no, no. – Se apuró a contestar. – Sentí celos porque Eriol es un aprovechado. Estoy seguro que sabe algo, hasta tuvo el descaro de pegarme. – Frunció el ceño. – ¿Eriol te ha golpeado? – Sakura acarició levemente su rostro. – Si, pero me ayudó a reaccionar. Mira donde te he encontrado y estabas llorando. – Dijo él tomando la mano con la que ella le acariciaba. – Perdóname por favor.
-Lo haré con un par de condiciones. – Dijo ella muy sonriente. – La primera; que confíes en mí. Si tienes una duda, pregunta. – Él elevó su mano derecha. – Lo prometo. – Ahora la más importante de todas. – Puso en su rostro un rictus serio. – Bésame por favor. – Syaoran atinó a atraerla más a su cuerpo. – Espero poder cumplir con esta condición. – Después de eso se fundieron en un apasionado beso. Habían sido pocas las horas, pero para ambos fue una eternidad. Estuvieron besándose y acariciándose por un largo rato. Hasta que ella se separó un poco de él y habló.
-Creo que ya es hora de regresar. – Dijo volviéndolo a besar. – ¿Crees? Necesito seguridad de tu parte Sakura. – Expresó Syaoran acariciando la espalda de la castaña. – Los demás se van a preocupar por nosotros, es raro que dos compañeros de trabajo no aparezcan a estas horas. – Rayos señorita, estoy tratando de cumplir con mis obligaciones. No me está gustando esta forma de tratarnos. No me gusta andar a escondidas. – Agregó él viéndola a los ojos. – Recuerda que hemos quedado en conocernos, cuando sea el momento de ponerle un nombre a esto uno de los dos lo hará. – Sakura seguía repartiendo pequeños besos en los labios del castaño. – Está bien. Vamos. – Syaoran la pegó nuevamente a su cuerpo y retomó la sesión de besos, esta vez se propuso mostrarle que tanto la deseaba, buscó apasionadamente sus labios, la besó con todo el deseo que podría llegar a sentir por ella, se abrió paso por su boca y exploró dentro de ella hasta encontrar su lengua, sintió una gran satisfacción al sentir que ella correspondía a su beso, trataba de acoplarse al ritmo que él le indicaba, con la mano derecha sujetó su cabeza y la mano izquierda la colocó en su cintura para atraerla más a su cuerpo.
-Cuando se les agotaba el aire ella dejó salir un gemido que murió en la boca de Syaoran. – Ahora sí, podemos irnos. – La sujetó de la mano y salió con ella de ese lugar. – Cuando bajaban las escaleras iban sumidos en un cómodo silencio, además aun no soltaban su agarre al parecer esta vez no iban a esconder lo que hasta el momento tenían- Cuando llegaron de nueva cuenta al restaurante se encontraron con Rika y Chiharú.
-Que bueno que los encontramos. – Dijo muy sonriente Rika. – Los estábamos buscando. – No pensábamos encontrarlos juntos, eso nos ahorró tiempo. – Agregó Chiharú mientras carraspeaba un poco, Rika la empujó levemente. – Acá estamos. ¿Sucede algo? – Syaoran tuvo que hablar porque Sakura se había quedado muda de repente. – Eriol dijo que podíamos salir a dar una vuelta. ¿No les parece la idea? – Preguntó Rika. – ¿Y a donde podríamos ir? – Preguntó por fin Sakura. – Eriol dice que es buena idea ir al muelle, hay muchos lugares para conocer ahí. – Respondió Chiharú. – ¿Te gustaría ir Sakura? – Syaoran preguntó aun sin soltar su mano. – Ella se enrojeció por el tono cariñoso que utilizó con ella. – Claro. – Respondió sin titubeos. – Dijo Eriol que si te encontrábamos te dijéramos que te esperaba en el lobby. Nosotras iremos a la habitación por la bolsa de Sakura. – Chiharú arrastró a su amiga y Rika salió tras ellas. – Nos vemos en cinco minutos Li. – Se despidió momentáneamente.
-Cuando avanzaron un poco Chiharú dejó de jalar a su amiga y la soltó para caminar de manera normal. – ¿Cuál es la prisa Chiharú? – Preguntó un poco agitada la castaña, Rika por fin pudo alcanzarlas. – Yo no soy la que tiene que preguntar Sakura. – Le contestó con sorna. Tú eras la que venía saliendo agarrada de la mano con Li amiga. ¿Qué sucede con ustedes dos? – No se de que hablas. – Trató de defenderse Sakura. – Esta vez no puedo defenderte Saku. – Agregó Rika. – Los hemos visto comportarse de modo diferente. Además de haberlos visto tomados de las manos.
-Por el momento no puedo decirles mucho, solo que estoy tratando de buscar felicidad y Syaoran es parte de ella. – Dijo entrando a la habitación. – Solo les pido paciencia y prudencia. Cuando sea el momento prometo contarles. – Termino de hablar Sakura mientras buscaba sus cosas para salir nuevamente de ahí. – No te preocupes Sakura. – Dijo Rika. – Entiendo tu posición, nos alegra que estés sonriendo de nuevo. Aunque Chiharú se muera por saber, te esperaremos. – Rika empujaba a Chiharú fuera del cuarto. – No nos queda de otra. – Agregó la chica de coletas castaña. – Ahora quiero ir a divertirme. – Las tres salieron con dirección al lobby mientras escuchaban las ocurrencias de Chiharú.
-Después de encontrarse en el lobby decidieron salir caminando hacia el muelle, no era mucha la distancia, además querían conocer el ambiente nocturno del lugar. Sakura caminaba adelante con sus amigas, mientras que Eriol y Syaoran hacían lo mismo detrás de ellas. En eso Eriol se acercó y se colocó entre Rika y Chiharú abrazándolas por los hombros. – ¿Y bien señoritas, a donde iremos para divertirnos? – Sakura sonrió ante las ocurrencias de su amigo. – Yo solo sé que quiero bailar y tomar algo. – Dijo Chiharu. – Ya somos dos. Respondió Eriol. – ¿Qué opinan ustedes? – Volvió a preguntar dirigiéndose a Sakura y Syaoran, este ya estaba al lado de la castaña. – No tengo problema. – Syaoran se encogió de hombros. – Opino igual. Agregó Sakura. – Aunque les fallaré en lo de bailar, eso no es lo mío. – Sonrió nerviosamente. – Bueno, estarás acompañando a Syaoran. – Dijo burlándose Eriol de su amigo. – Son tal para cual. ¿Rika estás de acuerdo? – Es un hecho Eriol. Vamos a divertirnos. – Las dos amigas de Sakura se llevaron a Eriol más adelante dejando solos y confundidos a los dos castaños.
-¿Qué rayos sucede aquí? – Preguntó para si Syaoran. – Yo solo sé que mis amigas quieren saber lo que pasa entre nosotros. – Dijo una muy confundida Sakura mientras observaba como Eriol ponía a sus dos amigas a bailar con él. – Bueno, tal vez pronto lo sepan. – Contestó Syaoran muy cerca del rostro de Sakura. – Yo solo sé que una vez que estoy sobre tus labios no hay poder humano que me haga dejar de besarlos. – Le decía mientras le robó un beso. – ¿Nos vamos? – Preguntó cediéndole el brazo. – Vamos. – Contestó Sakura con una expresión de alegría. – Entonces tampoco bailas. – Agregó ella mientras daban alcance a sus amigos. - No me gusta hacerlo. – Contestó él restándole importancia. – Soy de los que admira la música solo para escucharla. – Yo no soy experta en música, por eso al salir prefiero un lugar para conversar. – Ella dijo. – Pero, esta vez será interesante estar en un lugar de estos.
Cuando alcanzaron a sus amigos estos ya habían decidido a que lugar entrar. Se decidieron por una discoteca con estilo tropical. No se les dificultó entrar. Eriol tenía influencias en ese lugar, rápidamente fueron ubicados en una zona exclusiva del establecimiento, consiguiendo la mejor; una terraza con vista al mar, tres sillones grandes y una mesa en el centro. Inmediatamente las miradas de algunos que ya se encontraban en el lugar se posaron sobre ellos. Minutos más tardes les fue tomada la orden. Eriol se decidió por un vodka a las rocas, Chiharú por una piña colada, Rika optó por una margarita, Sakura por su parte decidió tomar algo sin alcohol; limonada con soda y Syaoran prefirió algo un poco más ligero así que pidió una michelada.
-¿Les parece si vamos a relajar los músculos? – Preguntó Eriol poniéndose de pie. – Sakura y Syaoran velaran por la integridad de nuestras bebidas. ¿No es así? – Sin más que decir Eriol, Rika y Chiharú se dirigieron a la pista. – Creo que Eriol será la envidia de la pista. – Dijo muy sonriente Syaoran. – Tienes razón. – Contestó Sakura. – Pocos hombres están bailando con dos mujeres a la vez. – ¿Pero sabías que yo soy el más afortunado de todo el lugar? – Syaoran atrajo a Sakura más cerca de él. – ¿En serio, porque será? – Preguntó ella con fingida inocencia. – Porque tengo a mi lado a la chica más hermosa de la disco y del lugar. – Después de eso la besó apasionadamente. La abrazaba por la cintura y con el otro brazo empujaba suavemente la cabeza de la chica para devorarla de un beso. Ella apenas reaccionó cerró los ojos y llevó sus manos alrededor del cuello del chico, respondiendo con la misma intensidad. Tardaron unos momentos hasta que el aire se acababa en sus pulmones, separándose con la respiración agitada.
-¿Sabías que me encantas? – Le susurró al oído haciéndola estremecer. – Tengo el presentimiento que así es. – Respondió ella mientras jugaba con unos mechones del cabello castaño de Syaoran. – Unos minutos después llegaron las bebidas que estos minutos atrás habían ordenado también aparecieron sus amigos y se sentaron a tomar y a conversar animadamente; la música se escuchaba en todo el lugar, aunque eso no les causaba molestias a la hora de hablar, la zona en que estaban era apto para escuchar la música y para charlar. – ¿Les parece si vamos de nuevo a sudar un poco? – Preguntaba una muy animada Chiharú que al mismo tiempo tomaba la mano de su amiga. – Con mucho gusto. – Respondió Eriol. – Ustedes vayan buscando un buen lugar, aprovecharé para ordenar algo más. ¿Se les apetece algo? – Volvió a dirigirse a las dos chicas. – Lo mismo de siempre para nosotras. – Alegó Rika mientras salían de la franja exclusiva.
-¿Y bien muchachos, seguirán de vigilantes o irán con nosotros a divertirse? – Volvió a preguntar Eriol. – Yo por mi parte estoy bien. – Respondió escuetamente Syaoran. – Si Sakura quiere ir llévala. – Por el momento estoy bien. – Agitó sus manos restándole importancia. – Cuando tenga deseos de bailar iré a buscarlos. – Está bien. – Eriol se puso de pie. – Te estaré esperando. – Sin decir nada más salió del lugar. – ¿Por qué no fuiste con ellos? – Esta vez fue la pregunta de Syaoran que se escuchó. – Te vas a aburrir aquí. – Yo no estoy aburrida. – Contestó rápidamente la castaña. – Ya te dije que bailar no es lo mío. Además… – Se acercó un poco más a él. – Prefiero estar contigo a estar en un lugar con tanto escándalo. – Syaoran sintió como una sensación extraña recorrió todo su cuerpo al escuchar muy cerca de su oído las palabras de Sakura. De nuevo se unieron en un abrazo, seguido de múltiples besos que aumentaban de intensidad, poco a poco con sus manos exploraba el cuerpo de Sakura por encima de la ropa y ella enredaba suavemente sus dedos en la castaña cabellera del chico. Se separaron nuevamente por culpa del faltante oxígeno.
-Disculpa. – Dijo una vez estuvieron separados. – Creo que me pasé un poco. – Sakura lo observó con un ligero sonrojo. – No… No pidas disculpas. Me gusta mucho sentirte cerca. – Syaoran se sorprendió con sus declaraciones, la tomó suavemente del mentón y se acercó a ella para susurrarle. – No me digas eso, que podría secuestrarte en este mismo instante. – Después de decir eso le dio un corto beso en los labios.
La noche dio paso a la madrugada, el grupo de amigo seguía en el mismo lugar, comiendo, tomando y bailando, aunque Sakura y Syaoran no se decidían todavía a bailar. Eriol le invitó en repetidas ocasiones a bailar, pero esta se rehusó alegando que se sentía más cómoda estando sentada. En un momento Syaoran fue al baño, habían acordado que ella avisaría a los demás que ya era hora de regresar al hotel, cuando esta los buscaba por la pista de baile se vio siendo sujetada por la mano de un desconocido que le sonreía con descaro, ella quiso zafarse, pero el tipo no se lo permitió.
-¿A dónde vas preciosa? – Preguntó el tipo con voz ronca. – Eso no le importa. – Hizo amague de soltarse, pero el hombre apretó más el agarre. – ¿Te importaría soltarme? Me están esperando afuera. – ¿Pero por qué dulzura? – Preguntó más cerca de su rostro, siendo notorio el aliento alcohólico. – Tengo que irme ya. – Ella dijo con mucha seguridad, pero por dentro tenía mucho miedo. Sabía de las intenciones de tipos como él. Siguió intentando soltarse, pero cada vez era imposible. – ¿Qué te parece si me acompañas a un lugar más íntimo? – Aunque era una pregunta este ya la estaba llevando a la fuerza a un lugar desconocido para ella. Por más que intento llamar la atención de alguien en el lugar, pero por más que quiso no fue escuchada. Se sentía morir, reviviría la espantosa noche que hace muchos años tuvo que experimentar. Llamó con el pensamiento a Syaoran, se sentía mal, solo se separaron unos segundos y ella iba con un desconocido que la forzaría a hacer cosas que no quería ni imaginar.
En un momento sintió que la fuerza con la que era sujetada se fue desvaneciendo, cayó al suelo y fue ayudada a levantarse por sus amigas, lo que inmediatamente pudo ver fue a Syaoran dar un sinnúmero de golpes en la humanidad del grotesco hombre que hace unos momentos la retenía a la fuerza. Segundos después Eriol llegó con unos guardas de seguridad quienes se llevaron al tipo para que seguramente llegara a parar a la cárcel.
-¿Sakura, Sakura, estás bien? – Sus amigas muy preocupadas preguntaban, ella no contestaba nada. Aun no salía del estado de shock en que se había refugiado. Ella solo miraba al lugar en donde estaban Eriol y Syaoran hablando con uno de los guardias que les asistieron. – Sakura reacciona. – Rika la sacudió fuertemente, ya pensando en llevarla a un hospital. – Al momento que ella volvió a la realidad ambos chicos ya se acercaban a ellas. Lo único que hizo fue correr y abrazar a Syaoran para después de eso romper en llanto. El castaño arrepentido por haberla dejado sola la aferró a su cuerpo y susurró a su oído palabras de consuelo. Eriol pidió a sus amigas que salieran del lugar para luego seguirlas, le dijo a Eriol que ya había llamado al hotel, inmediatamente enviaron un taxi. Syaoran agradeció en silencio y salió de la disco ayudando a Sakura colocando la cabeza de ella en su hombro y su mano derecha en la estrecha cintura de la chica.
Antes de despedirse Syaoran le pidió a Eriol le esperara en el lobby del hotel, quería estar preparado en caso de necesitar más ayuda. Ya en el taxi Syaoran tomó el rostro de Sakura en sus manos, esta ya no lloraba, aun así, reflejaba el miedo que hace unos minutos experimentó en ese lugar. – ¿Sakura? – Ella lo observó con el brillo de sus ojos totalmente apagado. – Perdóname. No quise dejarte sola, si hubiera demorado unos minutos más no sé que hubiera pasado. – Él iba a seguir hablando, sin embargó fue detenido por el dedo índice de Sakura. – No es tu culpa, lamentablemente en todo el mundo hay tipos como ese y yo, y yo, me topé con él. Afortunadamente llegaste a tiempo y no pasó a más. – Ella trató de regalarle la mejor de sus sonrisas. – Gracias por salvarme de nuevo, con esta ya son dos.
-Espero no tener que hacerlo de nuevo. – Él sonrió y ella hizo un puchero. – No quiero que vuelvas a vivir esas experiencias tan negativas. – La sostuvo en un abrazo protector. – ¿Puedo pedirte algo? – Habló de nuevo Sakura muy sonrojada. – Lo que tu quieras. – Será, que, que… ¿Puedes quedarte conmigo esta noche? – Syaoran sonrió con mucha ternura, luego besó su frente y habló. – Claro que sí, solo tendré que pedir otra habitación, a menos que Eriol busque una para él. – Bueno, Eriol casi sabe todo, ¿no es así? – Preguntó con las mejillas rojas. – Lo mejor será pedirle ayuda de nuevo. – Tienes razón, tendré que soportar sus bromas pesadas, pero por ti lo que sea. Deja le mando un mensaje.
Cuando llegaron al hotel Eriol ya no estaba esperándolos. Después del mensaje que recibió de Syaoran en el cual este le pedía que por esta noche desocupara la habitación y desapareciera de ahí, "luego soportaré tus bromas pesadas" fue el último mensaje que recibió por parte del castaño. Subieron al cuarto en silencio, al entrar ambos encontraron sobre una de las camas un cambio de ropa apropiado para una mujer, obra de Eriol que pensó que Sakura necesitaría algo para dormir más cómoda. – Puedes cambiarte en el baño. – Fue lo que le dijo Syaoran. – Yo lo haré aquí. – Sin decir nada más Sakura entró en esa habitación y se quitó la ropa para ponerse la pijama. Al salir de ahí Syaoran sacaba las sabanas de una de las camas. – En esa cama podrás descansar. – Dijo él sentado en la que estaba frente a ella. – ¿No necesitas nada más? – Ella negó con la cabeza. – Hay algo que si necesito. – Dijo con el rostro viendo al suelo. – ¿Podrías… puedes… quieres… Acostarte conmigo? Tengo miedo de dormir sola. – Termino de decir totalmente sonrojada.
-Rápidamente él se acercó para abrazarla. – No tengas miedo Sakura. No te dejaré sola. – Ella le cedió espacio al castaño para que se acostará y ella hizo lo mismo. La tomó por sorpresa cuando él la abrazó y colocó su cabeza en su pecho, la rodeó con sus brazos y luego le habló. – Ese imbécil estuvo a punto de hacerte daño, cuando encontré a los demás y tu no estabas con ellos temí lo peor, te buscamos hasta que las chicas te vieron siendo arrastrada por ese imbécil. – Syaoran apretó su abrazo. – Sentí la sangre hervir de furia, por eso no dude ni un segundo en darle su merecido. – Sakura levantó un poco la cabeza para poder ver su rostro en la oscuridad. – Por favor. – Ella suplicó. – Ya no quiero recordar eso. Ya pasó, afortunadamente estoy bien, llegaste a tiempo. Ahora solo quiero olvidar. – Sakura colocó una de sus manos en el rostro del castaño. – Ayúdame a olvidar.
-Y eso bastó para que ella se acercará más a él y besarlo, fue un beso tierno. Cargado de ternura, él se dejó guiar por el ritmo que ella proponía, mientras con sus manos acariciaba su espalda de abajo hacia arriba, ella colocó sus manos en el fuerte torso de este mientras seguía repartiendo besos. Después de un momento este la abrazó y la apretó a su cuerpo para proponer más entrega en el beso. Luego de eso le susurró muy cerca de sus labios. – Es mejor que duermas. Mañana será un mejor día. – Ella correspondió al gesto muy sonriente. Se dieron un beso más tierno y casto, volvió a acomodarse en su pecho y trataron de conciliar el sueño en las pocas horas que quedaban para descansar.
Hola a todos! Y acá aparece la que cariñosamente les escribe semanalmente. Espero que este capítulo sea de su agrado, pensé que no lograría publicar en el día de siempre por el trabajo, con esto de las fiestas patrias centroamericanas a mi me toca trabajar mucho. Pero acá está. Un poco de amor y ternura de parte de nuestros castaños favoritos. Gracias a todos por sus reviews, incluso a aquellos que como invitados lo dejan. Saben que siempre contesto al instante, agradezco mucho sus palabras. Me animan a seguir escribiendo.
Felices Fiestas Patrias a todos desde México hasta Costa Rica. Nos leemos la próxima semana.
