Hola!
Me estoy demorando en subir los capítulos, trato de darme un tiempo en las madrugadas para avanzar, espero que el cansansio no esté afectando la historia, si se está poniendo aburrido el fic no les gustará, y no quiero que eso pase u.u
Un nuevo personaje entra, creo que ya saben quién, pregunté su nombre en la página :P bueno, en este capítulo empezamos ya a saber de él.
Espero que les guste :D gracias por sus reviews! Siempre son bienvenidos! ^^
¡Viva Shamy!
Sheldon no pudo evitar soltar una pequeña risa mientras acariciaba delicadamente los senos de su novia –No sé porqué… me gustan tanto- dijo casi avergonzado, el físico parecía divertirse con vista que tenía enfrente
Amy sonrío –No hay nada de malo en que te gusten. Así como hay hombres que les gusta las caderas anchas, a ti te gustan… los senos-
Sheldon negó con la cabeza –Corrección. Me gustan tus senos. He tenido el desagrado de ver otros y ninguno son… como los tuyos- afirmó seriamente
-Oh, Sheldon…- Amy moría de ternura por aquel comentario
La neurocientífica inclinó su cabeza y besó a su novio apasionadamente, Sheldon mostraba un gran progreso sin necesidad de oir esas teorías científicas… luego de unos largos segundos de besos, Amy ejerció un leve empujón sobre él para que finalmente se eche.
-No necesitas las teorías, Sheldon- dijo Amy como felicitándolo
-Creo que tu traje… es de gran ayuda- dijo el físico teórico tratando de no cortar tan exquisito beso
Las manos curiosas de Amy bajaron hasta el pantalón de Sheldon, suavemente pasaba sus manos por el cinturón logrando que el físico se empacientara cada vez más. Una mano fue más allá sobando la ya evidente entrepierna de físico, él no pudo evitar dar un gemido.
Howard buscó rápidamente la aplicación de su celular para activar su cámara y así tener una evidencia de lo que veía, por un momento pasó por su mente las consecuencias que esto traería… -"Sólo les enseñaré a los chicos, no importa"- pensó. La cámara estaba lista para grabar, encuadró bien y… cuando estuvo apunto de iniciar la grabación el celular de pronto empezó a vibrar. Desgraciadamente el silencio reinaba en el departamento, y a excepción de Amy y Sheldon, ningún ruido se escuchaba, todo estaba lo suficientemente callado como para que el vibrador de su celular "sonara" tanto como una alarma. Sus ojos se abrieron del horror cuando logró ver que Amy y Sheldon estaban inmóviles… claramente escuchaban el sonido.
Rápidamente se alejó de la puerta, puso su celular en el bolsillo y se quedó parado, pegado a la pared, intentando llevar su audición a un nivel casi vulcano para sersiorarce si Sheldon o Amy salían de la habitación. –"¿Qué fue eso?"- se escuchó la voz de Sheldon, Howard sintió su corazón acelerarce, estaba casi seguro de que sufriría un ataque cardíaco. –"Creo que un celular vibrando"- contestó Amy, -"El mío está con el volumen alto"- respondió Sheldon. Hubo un incómodo silencio de varios segundos, cuando de repente se escuchó unos pasos –"Me sersioraré de que no sea tu teléfono o el mío"- Sheldon caminaba hacia la puerta dispuesto a salir de su habitación.
Howard desesperado miró a todos lados, ¿esconderse?, ¿correr?, ¿morirse de un paro cardíaco? El pobre ingeniero calculó que si salía del departamento no tendría tiempo suficiente para llegar a la puerta, además que al correr haría mucho ruido… lo único que podía hacer era esconderse. Caminó rápidamente pero procurando el silencio absoluto y entró al baño. Escuchó los pasos de Sheldon en el pasadiso justo después de cerrar la puerta. Se quedó inmóvil tratando de afinar su audición, al mismo tiempo que observaba su alrededor para buscar un escondite de emergencia.
Sheldon caminó hasta su escritorio en la sala y tomó su celular, ningún mensaje, ninguna llamada perdida, timbre a alto volumen. –"Entonces es el de Amy"- dijo más para si mismo. Tomó el bolso de la neurocientífica y sacó el aparato, no había llamadas perdidas pero si un mensaje sin leer, pensó si sería buena idea mirar el mensaje sin el permiso de Amy. Se encojió en hombros y dejó el celular en el bolso. No imporataba… si, si importaba, volvió tomar el aparato y abrió el mensaje, extrañamente la fecha indicaba que había sido recibida hace varios días atrás. Frunció el ceño, ¿porqué Amy no lo leería?, era un número desconocido y uno muy largo, claramente no era del país. Decidió entonces abrir el mensaje: "Los términos fueron específicamente claros y solo has cumplido con solo uno de ellos. Evitar mis llamadas no servirán, señorita. Por favor llámame." Sheldon no entendía el sentido del mensaje… ¿términos? ¿Qué términos? ¿Quién era esa persona?... –"Sheldon ¿Todo está bien?"- se escuchó la voz de Amy desde la habitación.
-No contesta ¿estará cuidando a Sheldon?- dijo divertido Leonard
-De seguro que si. Estará preparando sopa de pollo- respondió Raj igualmente divertido
Ambos rieron en comlicidad, era bueno vengarse de Howard, sabían que no se arrepentirían… ¿o si? Ambos científicos dejaron de reir, fruncieron el ceño y una leve culpabilidad se les empezó a notar en el rostro.
-…no sé… ahora me siento un poco mal por hacerle eso- dijo Leonard
-Yo también… ¿Por qué nunca podemos ser los malos?- dio con fastidio Raj
-No lo sé… somos los chicos buenos. Eso es está bien ¿no?-
-Vete a la mierda. Eso no atrae mujeres-
Leonard miró serio a su amigo –Mira Raj, creo que Howard ya debe tener suficiente por hoy. Saliendo iremos a verlo y cuidaremos de Sheldon-
-Habla por ti solo, Leonard-
-Oye, tu religión dice que si obras bien en esta vida podrás disfrutar…- Leonard es interrumpido
-¡No pongas mi propia religión en mi contra, Leonard!- Leonard lo quedó mirando directamente a los ojos, su rostro lo sentenciaba de idiota -… ¡está bien!- dijo Raj con molestia.
Howard estaba sentado en la tina de la ducha, nervioso y en completo silencio, roganodo que ni Amy y mucho menos Sheldon se les ocurra entrar. Hace un rato que no escuchaba sonido alguno, por lo que no estaba seguro si Sheldon había o no regresado a la habitación. Se levatnó y despacio empezó a correr la cortina. La puerta de repente se abrió, asustado se quedó inmóvil, alejó su mano lentamente de la cortina, quería morirse ahí mismo, se suponía que el físico teórico estaría en camino… entonces lo entendió, comprendió porqué habían sido tan insistentes Leonard y Raj. Quería gritarles su vida entera, si era posible ahí mismo pero no podía, tenía que salir de eso primero. ¿Quién había ingresado al baño? ¿Sheldon?, tal vez, se escuchaba algo, parecía como si se estuvieran cambiando de ropa, no lo sabía. De pronto alguien pasó frente a él y se detuvo frente al espejo, la cortina estaba corrida un poco por lo que podía ver… era Amy, atenta viéndose en el espejo, tenía puesta la camisa de la pijama de Sheldon, tenía el resto del uniforme de Star Trek en el brazo.
Howard la miraba totalmente paralizado, toda su sangre estaba en su rostro, sus piernas empezaban a temblar, su nerviosismo no le podía controlar su cuerpo. –"Oh, Dios, te juro que si me sacas de esto ayudaré a mi esposa, la atenderé y seré buen esposo… bueno, prometo intentarlo"- pensaba Howard con desesperación.
Amy se miraba atenta en el espejo, se arreglaba el cabello como si estuviese a punto de salir a una cita, tan sonriente y atenta a si misma que no notaba la presencia de Howard. Para la mala suerte del ingeniero, aquella atención duró menos de medio minuto, Amy se dio vuelta por su lado izquierdo y entonces la mirada de ambos se encontraron. El ingeniero se estaba preparando para una de dos cosas: salir corriendo luego de grito que daría Amy; o aguantar la tremenda bofetada que le brindaría Amy… aunque claro, esa idea también incluía con una huida a velocidad de maratón olímpica.
Sheldon revisaba el registro de llamadas del celular de Amy, aquel número que había mandado el mensaje había llamado numerosas veces: Hace una semana, hace un par de días, ayer e incluso ese mismo día en la mañana muy temprano. La mayoría de ellas Amy nunca había contestado. –"¡Sheldon!"- se escuchó el grito de Amy, Sheldon saltó del susto, dejó el celular en el escritorio y corrió al cuarto, ella no estaba ahí, salió rápidamente directo al baño.
Toc toc toc -¡Amy!- toc toc toc -¡Amy!- toc toc toc -¡Amy!- Sheldon tocó rápdiamente la puerta… Amy no contestaba -¡¿Amy?!- el físico sintió pánico
Howard estaba de rodillas en la tina, mirando suplicante a Amy, como si su vida dependiera de ello.
-Por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, no le digas que estoy aquí- susurraba el ingeniero
-¡¿Qué haces aquí?! ¡Estabas espiándonos!- dijo Amy también susurrando, ella setapaba las piernas con la primera toalla que vio.
-¡No, no! Los chicos me mandaron a… ver a Sheldon, a ver cómo estaba…-
-"Amy ¡habre la puerta!"- Sheldon insistió
-¡Por favor! Si me ve, de esta no saldré vivo, por favor ¡por favor!- Howard ya veía como la ira de Sheldon caería sobre él… aunque no estaba seguro como pero si un Sheldon normal era en demasía molestoso, no quería saber como sería uno enfurecido.
Amy lo quedó mirando, estaba molesta y mucho y además sentía vergüenza, pero tampoco era su culpa ¿o si?
-¡Ya salgo, Sheldon! Solo era… una araña-
-"¡¿Qué?! ¡Sal de ahí de inmediato!"-
-No, ya la maté. Salgo en un minuto, espérame en la habitación- dijo Amy mirando seriamente a Howard
-Gracias, gracias, gracias, gracias- susurraba Howard aún arrodillado en la tina
-¡¿Por qué te escondías entonces?!- susurró igualmente Amy
Howard se levantó rápidamente y salió de la ducha –No me escondía… bueno, sí. Pero no por lo que crees. Entré y como no vi a Sheldon fui hasta el cuarto y ahí los encontré. Justo en ese momento me llaman al celular y entré en pánico. Por cierto, buen trabajo con el decorado- dijo el ingeniero en voz baja, pero la última frase lo dijo claramente en doble sentido
Amy lo miraba seria, encontraba lógica en sus palabras pero como dijo Penny, nunca hay que confiarse de Howard Wolowitz –Si le cuentas a alguien lo que viste me encargaré personalmente de que Sheldose entere de esto, Howard- Amy hablaba en serio
El ingeniero se sintió un poco intimidado por la seriedad de su amiga –Ok…- contestó
-Cuando esté en la habitación con Sheldon podrás irte- dijo la neurocientífica
Amy caminó a la puerta confiada y la abrió, encontró a Sheldon parado en la puerta
-Shel… Sheldon…- dijo impresionada
Howard quien estaba detrás de ella se agachó rápidamente y se colocó detrás de la puerta, pegado a la pared y en silencio, otra vez su vida se veía amenazada por un muy posible paro cardíaco.
-¿Con quién hablabas?- preguntó el físico teórico
-¿Yo?... con… nadie. Yo no hablaba con nadie, Sheldon…-
La miró profundamente a lo ojos –Escuché la voz de otra persona-
-…¡Vamos, Sheldon! Es el baño ¿con quién podría hablar? No hay nadie, vamos a la habitación- Amy dio unos pasos pero Sheldon no se movió
-Amy, tengo ooídos vulcanos, estoy muy seguro de lo que escuché-
Amy lo miró por unos segundos, si quería convencer a Sheldon tenía que usar la propia idea del físico en contra de él mismo –Muy bien, mira- Amy abrió más la puerta, el ingeniero estaba detrás así que no pudo abrirla completamente –No hay nadie-
Sheldon entró extrañado, estaba seguro de haber escuchado una voz aparte de la de Amy. Howard empujó la puerta levemente para salir aprovechando que Sheldon daba la espalda, Amy inmediatamente lo miró haciendo señas de que se quedara quieto y callado. Howard obedeció sin oponerse.
-Estoy muy seguro de que escuché una voz y era masculina- dijo Sheldon volteándose a ver a Amy
Amy se acercó un poco más a la puerta para tapar la silueta del ingeniero -¿Masculino?... oh, Sheldon ¿estás celoso?-
-¿Yo?- la mente del físico inmediatamente recordó aquel mensaje no leído del celular de Amy –No, yo no estoy celoso. Solo que confío demasiado en mi audición como para dudar de lo que oí-
-Sheldon… ¿quieres analizar esta situación ahora?- dijo Amy con molestia
-Bueno, no es mala…-
-Cuerdas, Shelly… espacio tiempo, el Big Bang- mencionó la neurocientífica. Howard escuchó extrañado esas palabras…
Amy no podía sonar más sexy –Ok… si insistes- dijo el físico
Sheldon caminó sin protestar más, la tomó de la mano y la condujo a la habitación. Cuando estaban saliendo, Amy dio una rápida mirada a Howard haciéndole una disimulada seña para que se vaya. Howard salió de detrás de la puerta y sacó la cabeza con cautela, vio apenas la silueta de Amy entrar a la habitación. Entonces rápidamente sale de baño y a paso rápido se dirige a la puerta, se detuvo unos segundos con la mano en la perilla –"¿el Big Bang?"- susurró divertido, había entendido el sentido de lo que había dicho Amy.
Finalmente salió del departamento, cerró la puerta y recostó su cuerpo en ella… suspiró con gran alivio. –"Esos malditos me las van a pagar"- dijo susurrando para luego bajar las escaleras.
Sheldon y Amy habían entrado bajo las sábanas de Star Wars, tiernos besos y curiosas caricias eran dueños de la neurocientífica; sin embargo a lla le era un poco difícil concentrarse, dudaba de que Howard realmente se fuera.
-Sheldon, espera- dijo ella cortando el tan maravilloso beso que compartían
-¿Qué?- dijo con molestia el físico teórico
-Debo… traeré mi celular-
Sheldon inmediatamente frunció el ceño, aquel mensaje vino otra vez a su mente -¿Por qué?-
-Bueno, pueden llamarme por algo importante. No llamé por mi ausencia ¿recuerdas?- Amy bajó de la cama –Espérame aquí, no te muevas- dijo ella guiñando el ojo
Sheldon la seguía mirando extrañado, no podía dejar de pensar en ese maldito mensaje.
La neurocientífica caminó rápidamente hasta el baño en busca de Howard, luego a la sala, dio un vistazo a la cocina y por si acaso al closet. Por fin podía estar segura de que el ingeniero se había ido. Caminó de regreso –"Ah, mi celular"- dijo, se detuvo a medio camino y buscó su bolso. La encontró en la silla de trabajo de Sheldon y su celular estaba en el escritorio. No le pareció extraño ya que sabía que Sheldo lo había verificado… pero algo llamó su atención, su celular estaba en el registro de llamadas de varios días atrás. Un número se repetía en casi toda la lista. –"Nunca me voy a deshacer de ti"- susurró. Sin sospechar nada regresó a la habitación.
Grande fue su sorpresa al ver a Sheldon poniéndose sus camisetas, estaba serio, parecía molesto.
-Sheldon… ¿qué haces? ¿Creí que…?-
-Amy, ¿por qué no leíste ese mensaje cuando llegó?-
La neurocientífica lo miró extrañada por unos segundos…pero luego entendió, miró su celular, entro a la bandeja de mensajes… aquel mensaje había sido leído.
-¿Quién es?- preguntó Sheldon curzandose de brazos
-Sheldon, no malinterpretes las cosas… él es solo el que…- Amy es interrumpida
-¿Él? Entonces es hombre- dijo el físico claramente molesto
Amy frunce el ceño -¿Qué? ¿Pensabas que era mujer?-
-…¿Qué… qué?... esas preguntas me indican que tienes algo más intimo con el hombre que te envió ese mensaje y que te llama todos los días- dijo casi indignado el físico teórico
-¡No, no! ¡No quise decir eso!- Amy trató de arreglar su situación
-¿Quién es él, Amy Farrah Fowler?-
-Sheldon, en primer lugar no tienes porque ponerte celoso. Entre Faisal y yo no hay absolutamente nada. En segundo…- Amy es nuevamente interrumpida-
-¿Faisal?...- Sheldon recordaba ese nombre de algún lado… -"¡Los financiamientos del laboratorio de Amy!"- dijo en su mente.
-Sí, Faisal. El príncipe que financia mi laboratorio. Te lo dije una vez-
-Así es. También recuerdo que es "prácticamente tu prometido"- dijo resaltando la última parte
-Sheldon, eso no importa. Me está pidiendo los resultados de mis investigaciones y… en ocasiones me da mucha presión, por eso… no le contesto las llamadas- Amy se acercó a Sheldon y tomó su rostro con cariño –No tienes por qué dudar de mi-
Sheldon no parecía muy convencido, no era que dudara de ella sino que ya una vez la había perdido y no quería tomar el riesgo una vez más. Debía admitir que cualquier cosa encendía la alarme en él, como un buen texano debía defender a su novia.
-Bien…- Sheldon tomó las manos de su novia y las bajó –supongo que tu explicación tiene sentido, no carece de lógica y…- desvió su mirada de manera nerviosa, nunca en su vida se había sentido tan inseguro –no lo sé… tengo que tener más información sobre ese viaje que hiciste a Arabia Saudita-
-Te contaré todo si te hace sentir mejor, Sheldon- contestó la neurocientífica
Sheldon asintió con la cabeza –Bien…- soltó sus manos, realmente se sentía mal por aquel mensaje. Volteo sin saber que hacer así que comenzó a arreglar su cama
-Sheldon… ¿estás molesto?- dijo Amy
-No- contestó él como susurrando
Amy se acercó a su novio y dando un pequeño jalón del hombro lo hizo voltear para que la mirase –Sheldon entiéndelo, por favor. Yo te quiero. Te quiero a ti y no tengo ojos para otra persona-
Sheldon la miraba a los ojos –Lo sé-
-Entonces no te enojes conmigo-
-No estoy enojado, Amy. Es solo… no lo sé, ese mensaje-
-A ver, ¿qué decía el mensaje?- Amy miró su celular, aún lo tenía en la mano –"Los términos fueron específicamente claros y solo has cumplido con solo uno… de ellos…"- Amy frunció el ceño y luego continuó leyendo pero para si misma
-¿Qué ocurre?- preguntó Sheldon, se dio cuenta de la actitud de su novia
-Eh… nada… no es nada. ¿Ves? Como te lo dije, quiere los resultados de mi investigación-
-¿Pero ahí dice que no has cumplido con algo? ¿Qué cosa?-
-Ya te lo dije, no he entregado los resultados de mi investigación-
-¿Y cuáles son exactamente los términos que se dieron en su acuerdo?- Sheldon se cruzó de brazos
-Pues… lo típicos términos, tu sabes, fechas, tiempos, límites de tiempo, Sheldon- Amy sonaba nerviosa
-Me estás repitiendo lo mismo tres veces, Amy-
-¡Es que esos son!- dijo ella ne voz alta
-¡Bien!- dijo el físico levantando los brazos –Solo fue una pregunta, no comprendo porque te alteras-
-Sheldon, sabes…- Amy buscó con la mirada su ropa en la habitación –será mejor que me vaya- tomó las prendas rápidamente
-¿Por qué? ¿Es que te he ofendido?- preguntó Sheldon, algo de culpabilidad se le notaba en sus palabras
-No, solo que tengo que regresar al trabajo y además, ya te ves mejor- Amy salió de la habitación, Sheldon la siguió
-Tu actitud no me deja creerte, Amy. ¿Es porque pregunté sobre el mensaje?-
-Olvídalo, Sheldon- dijo ella entrando al baño, cerró la puerta sin decir más
El físico teórico se quedó parado frente a la puerta totalmente extrañado de la actitud de su novia. No estaba seguro si la había ofendido o el mensaje la había perturbado ¿No había acaso algo que podía hacer para entenderla mejor?
-Amy… tu actitud me es confusa, yo… ¿yo dije algo malo?- preguntó. Amy no contestaba pero la podía oír –Amy… ¿estás molesta... o tienes hambre?-
De pronto la puerta se abre, Amy lo miro seriamente a los ojos.
-Estás… ¿con hambre?-
-Permiso- dijo ella saliendo del baño directo a la sala, él la siguió
-Amy, trato de entenderte pero no estás colaborando en lo absoluto-
La neurocientífica voltea a verlo –No, no estoy con hambre, ¡estoy molesta!- tomó su bolso y caminó a la puerta
-Amy, espera- la tomó del brazo para detenerla –no puedes irte-
-Lo siento, Sheldon, debo irme ahora- Amy no volteaba para no verlo a los ojos
-Pero no puedes. No entiendo porqué estás molesta, es más, yo soy el que debería estar molesto ahora-
Amy finalmente voltea –Lo sé… tienes razón, Sheldon- tenía la mirada baja
-Además no hemos terminado... ni si quiera lo empezamos- dijo Sheldon con una sonrisa
Ella levanta su mirada y lo mira con una sonrisa –Te gusta, ¿verdad? El nivel de nuestra relación- continuó con ternura en sus palabras
El físico asintió también con una sonrisa –Solo quédate un rato más-
Amy bajó la mirada para confirmar algo, vio claramente que Sheldon mostraba una pequeña urgencia entre sus piernas, su presencia era indispensable.
-Está bien- contestó la neurocientífica
Sheldon la tomó de la mano y la condujo a su habitación. En el camino, Amy tiró su cartera al escritorio de su novio. Minutos después una llamada llegaba al celular de Amy, ambos no se percataron ya que se encontraban ya en la habitación y el celular estaba en modo silencio.
-Vamos Amy, contesta- dijo Penny nuevamente encerrada en el baño –Maldita sea- colgó –No creo que estés tan ocupada… ¿o si? ¡Rayos!-
Penny se sentía frustrada por el tema, no podía dejar el restaurante y menos hablar con libertad ya que tenía que esconderse de su jefe. El tema de Amy y Sheldon la tenían loca y necesitaba saber más. Llamó a Leonard nuevamente.
-Penny, mi amor- se escuchó la voz de Leonard
-Leonard ¿llamaste a Amy o a Sheldon?- preguntó inmediatamente la rubia
-Eh… sí. Hola amor, yo también te extrañé- dijo él con sarcasmo
-¡¿Por qué no me llamaste entonces?! ¿A quién llamaste? ¿Qué te dijo?-
Leonard suspiró con un poco de molestia –A Sheldon. Está enfermo y está en el departamento-
-¿Está con Amy?-
-No lo sé, no lo creo ¿por qué?- preguntó extrañado el físico experimental
-¿Estás seguro? ¿Has hablado con ella hoy?-
-Pues… no, pero debe de estar en el laboratorio ahora-
-Anda a buscarla, fíjate si y llegó-
-¿Por qué?-
-Es que creo que está con Sheldon-
-No lo creo, él me lo hubiera dicho, además mandamos a Howard para que lo cuide- dijo él de manera divertida
-¡¿Howard?!-
-Sí, ¿por qué tanto te alarmas?-
-Leonard, ve a buscar a Amy ahora. Me devuelves la llamada y me cuentas- contestó la rubia y luego colgó
Leonard quedó mirando su celular -¿Qué le cuesta decirme "te amo" al principio?- dijo más para si mismo.
El físico experimental salió en busca de Amy, llegando al laboratorio se cruzó con un compañero del laboratorio de Amy a quien preguntó sobre la neurocientífica, -"Ell no se ha presentdo hoy a trabajar."- fue la respuesta del joven. Leonard abrió los ojos sorprendido. Amy definitivamente estaba con Sheldon, nada en el mundo sería capás de que alguien como ella faltara a trabajar… nadie excepto Sheldon, claro.
Sacó su celular del bolsillo y llamó a Penny:
-Heló, Leonard- dijo ella
-Amy no se ha presentado a trabajar hoy- el físico estaba seguro de que su novia algo sabía
-¡Lo sabía!- gritó Penny
-No entiendo, ¿cómo estás tan segura que está con Sheldon?-
-Leonard, hace horas llamé a Amy y logré escuchar a Sheldon decir: "compré tres persevativos más por si acaso"-
El físico abrió los ojos de la impresión -…¿Qué?-
-¡Sí! ¡Lo juro! Ahora la estoy llamando pero no me contesta así que…-
-Oh no, Howard…-
-¿Tu cres que…?- Penny sintió escalosfrios al imaginarse una desagradable escena ntre Howard y el Shamy
-No lo sé… debo irme Penny, te llamo luego- dijo Leonard, colgó y se quedó en silencio, parado en medio del pasadizo. Luego de un rato, estando casi seguro de lo que pensaba, corrió directo a la oficina de trabajo de Raj, mandar a Howard definitivamente había sido una tremenda equivocación.
-¡Ah!... Buen Dios, Amy…- Sheldon susurró al oído de su novia
Amy lo abrazaba con fuerza, mientras sentía su cuerpo rendirse a sus últimos instantes de placer, Sheldon por su parte necesitaba un poco más tiempo por lo que sus movimientos se habían acelerado en el último minuto. Finalmente, luego de unos segundos su cuerpo también se rindió a aquel resplandor que solo el cuerpo de la neurocientífica era capas de llevarlo. Agitados y cubiertos en sudor se miraron intensamente.
-Estás… estás mejorando… mucho- dijo Amy
-Lo sé, Amy. Soy… soy un genio… no olvides- contestó el físico teórico
-Tienes razón- respondió ella entre risas
Sheldon se colocó despacio al lado de su novia, necesitaba un descanso. Amy sin desaprovechar ninguna oportunidad lo abrazó poniendo su cabeza en el pecho de su novio.
-Tengo hambre- dijo Sheldon
-¿Cómo no? Lo acabas de hacer dos veces seguidas, Sheldon- Amy sonaba divertida y hasta orgullosa se podría decir
-Bueno, tiene sentido. Practicar el coito requiere de mucha energía…. creo que agoté las mías muy rápido-
-Tranquilo, cada una duró bastante tiempo como para que lo llames "rápido"- Amy dio una pequeña risa
-Yo hablo de mis energías para el resto del día, ¿de qué hablas tú?- preguntó extrañado
-No, yo hablaba de… no nada, olvídalo-
-Tienes problemas para concentrarte cuando te hablo, deberías trabajar en eso, Amy- reprochó Sheldon
-Está bien, lo haré- dijo Amy dando un leve apretón con los brazos al pálido cuerpo de Sheldon
Hubo un silencio entre ambos, nada más que las agitadas respiraciones se escuchaban. Luego de un minuto Sheldon empezó una conversación.
-Amy, ¿cuándo vas a terminar tu investigación?-
-Um… no estoy muy segura, los resultados han sido bastante alentadores, tal vez me tomé unos meses más de lo previsto ¿Por qué?- pregunto la neurocientífica
-Por nada. No te demores mucho y mandale los progresos a… ese príncipe- Sheldon se escuchaba celoso
Ella sonríe –Lo sé, lo haré lo más pronto posible- Amy no pudo evitar ponerse seria, realmente le preocupaba algo de aquellos términos
-Sabes… debes encontrar el momento para contarme de tu viaje. No lo sé, tal vez en el almuerzo o luego de haber practicado coito dos veces seguidas, tú elige-
-Sheldon…- Amy levanta su cabeza para mirarlo -¿En serio quieres hablar de eso justo ahora?-
-Si tú insistes no veo por qué no- respondió él
Amy lo miro seria –No quiero hablar de eso ahora-
-Siento que tus gestos y tu actitud corporal me dicen que este tema te incomoda-
-Bueno, sí- Amy se sienta en la cama –No es el momento de hablar de eso, Sheldon-
Sheldon también se sienta -¿Por qué no?-
-¡Por que no, Sheldon!- dijo Amy en voz alta
Sheldon la miró en silencio, tal vez Amy tenía razón, no era el momento. Pero ¿por qué su reacción tan áspera hacia el tema?, Sheldon sentía que el significado de aquel mensaje tenía mucho que ver, pero para descifrarla necesitaba más información de la que tenía; sin embargo parecía que ella no estaba dispuesta a hablar de ello.
