Los Personajes Pertenecen a Stephenie Meyer, La Historia Es Completamente Mia y Esta Protegida, Asi Que Pregunten Si Desean Publicarla En Alguna Parte.
.
Beteado por Monz Pollen. Beta FFAD ( www . facebook groups / betasffaddiction/)
.
*Quiero agradecer a mi Beta Monse por ayudarme todo esto tiempo, te voy a extrañar en los beteos, pero por algo pasan las cosas. Gracias, gracias por todo. Capitulo dedicado para ti :D*
21. Continuando.
Bella's POV.
Salí de la oficina luego de haber ido por el manuscrito. Estaba trabajando en casa ya que mi vientre había aumentado más de lo que esperaba, y me era más fácil estar en mi casa, que en mi trabajo.
En estos últimos dos meses habían pasado muchas cosas. Desde la muerte de mi madre había estado un poco desanimada, entre Edward y mis amigos intentaban levantarme el ánimo, y al final funcionó, además de que no podía debilitarme por mi hijo. También había realizado el lanzamiento del libro de Pedro, el que fue un total éxito, y ahora él se encontraba en una gira por el país. El libro estaba en todas las librerías, y en los días que había salido a la calle, lo había visto ser llevado por algunas personas.
— Hola hermosa —escuché detrás de mí.
Me giré, y encontré a Edward con una sonrisa en su rostro.
— ¿Qué haces aquí? —le pregunté.
— Me dijiste a qué hora ibas a venir a tu trabajo, y quise venir por ti. Quiero invitarte a un lugar.
— ¿Dónde?
— Primero, quiero mi beso.
Edward se acercó a mí y me rodeó con sus brazos y acercó su rostro al mío, hasta besarnos dulcemente.
— Ahora sí —sonrió.
— ¿Dónde iremos?
— Quiero ir a comprar las cosas de nuestro hijo.
— ¿Ahora?, Alice quería hacer esas compras conmigo.
— Alice se encargó de la decoración de su habitación, quiero hacer esto solo contigo, por favor.
— Bien, vamos.
Fuimos hasta su auto, nos subimos y él partió. Manejó por algunas calles hasta que llegamos a una llena de tiendas, él se estacionó y comenzamos a caminar por el lugar. Encontramos una tienda de bebés, y entramos, había tantas cosas que no ¿pude evitar emocionarme. Lo quería todo.
— Tenemos que ver la cuna —dijo Edward.
— Hay que ver ropa, eso es muy importante.
— Una sillita para el auto.
— Pañales.
— ¿Necesitan ayuda? —llegó una chica con un uniforme de la tienda.
— Necesitamos ver ropa para niño recién nacido —dije.
— Y una cuna —le dijo Edward.
— Síganme —sonrió la chica al ver que no estábamos de acuerdo.
Nos llevó a donde estaba la ropa, y cuando Edward vio la pequeña vestimenta, se olvidó de la cuna. Estuvimos viendo que era lo mejor para llevar, y Edward lo quería todo. Me hacía sonreír cada vez que sacaba alguna prenda y me la mostraba con sus ojos llenos de un brillo especial. Al final elegimos algunas prendas, que la chica se llevó a la caja para guardarlas mientras veíamos más cosas.
— Hora de la cuna —dijo Edward.
— Está bien.
— ¿Cuáles son las mejores? —le preguntó Edward a la vendedora.
— Aquí tenemos las mejores —nos indicó unas cuantas.
Edward se fue a ver una cada una, la miraba desde todos los ángulos, y decidí que él podía elegir la cuna.
— Creo que esta es la mejor —señaló una de color café oscuro.
— Si a ti te gusta, por mí está bien —lo abracé.
— Entonces esta será.
Le dijo a la chica que quería esta, y ella lo anotó en una libreta.
Luego fuimos a verla la silla para el auto, pero al final compramos un carrito de bebé, que tenía la silla para el auto, y que también era un portabebés. Compramos biberones, pañales, juguetes, toallas, un bolso para llevar lo necesario, chupones y varias cosas más.
Al salir de la tienda íbamos cargados de cosas, y las que no podíamos llevar en el auto, serían enviados al departamento.
— Vamos a comer —dijo Edward.
— Vamos.
Edward condujo hasta un restaurante cerca del departamento, nos bajamos y entramos al lugar. Luego de pedir Edward me comentó sobre una banda que quería tener permanentemente en el bar, tenía ganas de ir a escucharla, pero le había prometido a Edward que hasta el término del embarazo no iría al bar, todo por mi seguridad.
— Tengo algo que proponerte —le dije después de que llegó la comida.
— ¿Qué cosa?
— ¿Vente a vivir conmigo?
— ¿Qué? —me miró asombrado.
— Pasas todos los días en mi departamento, vas al tuyo solo a buscar algo, ya tienes casi toda tu ropa en mi closet. Múdate definitivamente.
— ¿De verdad?
— Sí Edward, eso es lo que quiero.
— ¡Oh amor!
Edward se acercó y me besó.
— Claro que quiero vivir contigo definitivamente, estaba pensando como proponértelo, y me ha sorprendido —dejó otro beso.
— Nuestro hijo llegará pronto, y lo mejor es estar juntos.
— Te amo.
— También te amo.
Comimos mientras organizábamos cuando sería la mudanza, aunque no era mucho lo que tenía que traer, ya tenía su ropa en mi departamento. Él solo quería traer algunos muebles, y sus recuerdo, el resto lo dejaría ahí, y lo vendería junto con el departamento.
.
.
.
— Gracias por acompañarme Rose —le dije a mi amiga por décima vez mientras esperábamos que me llamaran.
— No es nada, tenía libre esta mañana —me sonrió.
— Edward está muy triste por perderse la visita al médico, pero tenía trabajo en su consulta.
— Si quieres la grabo —dijo a modo de broma.
— No gracias, luego le contaré como va todo.
Rosalie me había acompañado a mi hora al médico, debían revisarme exámenes, así que estábamos esperando. Edward quería venir, pero tuvo consultas que atender, y no lo dejé faltar, debía trabajar.
— Isabella Swan —me llamaron.
Entramos en la consulta, y la doctora me saludó. Me hizo algunas preguntas, y luego reviso mis exámenes. Estuvo un rato mirándolos, y eso me puso nerviosa, pero luego dijo que todo estaba bien, mi anemia estaba controlada, y debía seguir así. Anotó una nota a mi obstetra para mi próxima revisión.
Luego de salir de la consulta fuimos a comer con Rose, pero mientras esperábamos la comida, note algo raro en mi amiga.
— Rose ¿Qué sucede? —le pregunté.
— Quería esperar para contarte, pero ya no aguanto, debo decirle a alguien —dijo nerviosa.
— ¿Qué pasó?
— Estoy embarazada Bella.
— ¡Oh dios! Felicidades —tomé su mano sobre la mesa—, es una gran noticia.
— Eres la primera que sabe —murmuró.
— ¿De verdad?
— Sí, me enteré hace dos días, aun no sé cómo decirle a Emmett.
— Bueno no puedo darte un concejo de cómo hacerlo, yo lo hice por mail —sonreí.
— Quiero que sea algo especial. Sé que Emmett espera este momento, y no quiero que lo olvide.
— Podrías sorprenderlo con una cena, y darle un regalo como una ropita de bebé o algo así.
— No es una mala idea.
— Ya sabes que si necesitas algo me preguntas.
Estuvimos conversando sobre cosas del embarazo mientras comíamos. Poderle dar algunos datos a Rose me hacía sentir bien, y ella estaba feliz por no estar sola en esto.
Seguro todo el grupo se pondría feliz por la noticia.
Al terminar Rose me fue a dejar a mi departamento. Cuando veía las escaleras, me arrepentía de donde había decidido vivir, un departamento sin ascensor, pero luego recordaba que quedaba poco para el nacimiento, y ya no sufriría más.
Abrí la puerta, y cuando llegué al living, me encontré con mi chico dormido en el sillón. Aún no se mudaba definitivamente, pero ya vivía aquí todos los días. Ahora dormía plácidamente en el sillón.
Fui a dejar mis cosas a la habitación, y luego me preparé un vaso de leche caliente. Cuando lo tuve, me senté en el sillón junto a Edward. Lo estuve mirando por un tiempo, hasta que el comenzó a removerse.
— No debes mirar a la gente dormir —murmuró—, es raro.
— Me gusta verte dormir, me relaja.
Él abrió los ojos y me miró. Tenía una sonrisa en su rostro, sus ojos aún tenían rastro de sueño en ellos, y su cabello estaba muy despeinado.
— ¿Llegaste hace mucho?
— No, unos quince minutos o menos.
— ¿Cómo te fue en el doctor? —se sentó en el sillón.
— Bien, dijo que todo estaba bien, y la anemia controlada.
— Eso es bueno —sonrió—, ¿por qué no vienes?
Estiró su brazo para que le tomara la mano, y me acercara a él. Fui hasta su lado, pero no me dejó sentarme en el sillón, y me hizo sentar en sus piernas.
— Edward peso mucho —trate de pararme.
— Amor, subiste algunos kilos, no estás pesada y quiero tenerte así —me abrazó y me pegó a su cuerpo.
Sus labios buscaron los míos y comenzamos a besarnos. Mis manos se fueron a su cabello, y comencé a tirar de él, mientras devorábamos nuestros labios.
Hace días que no estaba con Edward íntimamente, y mi cuerpo ahora lo exigía, así que comencé a abrir los botones de su camisa, para luego recorrer su pecho. Él sacó mi suéter, y luego mi camiseta dejándome solo con mi brasier.
— Amo como se ven tus pechos —dijo cuándo los miró.
— Yo amo como te ves tú —volví por sus labios.
Desabroché los botones de su pantalón, y no sé cómo él lo hizo para sacárselos, junto con sus bóxer, sin separarse de mí.
— Te deseo —dije sobre sus labios, mientras mis manos recorrían su miembro.
— Yo igual.
Él sacó mi brasier, luego me hizo colocar de pie y soltó el botón de mis pantalones tirando de ellos hacia abajo, junto con mis braguitas.
— Eres demasiado sexy para mi bien —dijo Edward recorriendo mi cuerpo con la mirada.
Me senté sobre el regazo de Edward a horcajadas, mientras mis manos rodeaban su miembro, y él tocaba mi centro con sus dedos. Metió uno dentro de mí, y eso me hizo gemir, arqueando mi cuerpo, lo que el aprovechó para succionar mis pezones, que estaban muy sensibles.
— No aguanto —le dije—, te necesito dentro de mí.
— Yo también.
Él me levantó con sus manos y lentamente entró en mí. Se sentía tan bien, que cuando estuvo completamente dentro, los dos nos quedamos quietos disfrutando del momento.
— Te amo —dijo y me besó.
Comencé a moverme, y Edward ayudaba con sus manos y sus caderas. Nuestros besos eran desesperados, y mis manos jalaban su cabello cada vez más fuerte.
Bajó sus labios por mi cuello, hasta llegar a mi pecho y morder mis pezones, volví a gemir, y a moverme cada vez más rápido sobre su cuerpo.
Me afirmé de sus hombros cuando sentí una presión en vientre bajo, y mi cuerpo comenzaba a estremecerse.
— ¡Dios! —gemí—, más rápido —dije.
Edward me movió más rápido contra su cuerpo, escondí mi cara en su cuello, y llegamos al orgasmo gimiendo el nombre del otro.
Caí contra el cuerpo de Edward, él me abrazó, mientras intentábamos normalizar nuestras respiraciones. Él tomó una manta que estaba sobre el asiento del sillón, y la coloco sobre mi cuerpo.
— Pensar que nuestro hijo llegó así —murmuré.
— ¿Cómo? —preguntó Edward.
— Quedé embarazada esa vez que lo hicimos en el sillón de tu departamento.
— No sabía.
— Fue la única vez que no nos cuidamos.
— Pero es lo mejor que puedo haber pasado —besó mi frente—, te amo.
— También te amo.
.
.
.
Las chicas y yo estábamos preparando algo para que los chicos comieran cuando llegaran con las cajas que traerían del departamento de Edward. Habíamos decidido hacer el cambio antes de que se pusiera el tiempo más helado, y para que él ya esté en mi departamento antes de las fiestas.
— Bella ¿Cuándo fuiste de compras? —entró Alice a la cocina.
— Hace unos días ¿Por qué?
— Debiste haberme avisado —dijo—, yo quería comprar cosas para el bebé.
— Alice esas son cosas de los padres —le dijo Rose—, tú ya decoraste la habitación del bebé.
— Pero quería comprarle cosas —refunfuñó.
— Aún puedes hacerlo —dije—, no nos vendría mal un poco más de ropa.
— Lo haré Bella, de eso estoy segura —me dijo Alice y comenzó a picar verduras.
En ese momento escuchamos la puerta abrirse, y luego las risas de los chicos. Salí de la cocina para verlos entrar con muchas cajas.
— Hemos llegado —gritó Emmett—, y tenemos hambre.
— La comida esta lista —salió Rose con una fuente en la mano.
— Por eso amo a mi mujer —Emmett se acercó a Rose y la besó.
— Hola amor —Edward llegó a mi lado y me besó.
— ¿Cómo les fue? —pregunté.
— Bien, traje todo lo que estaba en los muebles, aún hay cajas en la camioneta de Jasper, pero ya trajimos todo.
— Qué bueno. Ahora ve a la mesa, ayudaré a las chicas.
— Ok.
Fui a la cocina, y tomé alguna de las fuentes con comida para llevarla a la mesa.
Los chicos estaban hambrientos, así que en pocos minutos la comida desapareció de la mesa. Miré a todos, cuando me di cuenta de que Rose movía su comida de un lado a otro con muy mala cara, estaba pálida y cuando le iba a preguntar que le pasaba, se puso de pie y corrió al baño.
— Rose —grité y me puse de pie.
Fui detrás de ella hacia el baño, donde estaba vomitando. Emmett llegó detrás de mí, y Edward venía detrás de él.
— Amor —Emmett pasó por mi lado y sujetó el cabello de Rose—, ¿qué tienes? —le preguntó preocupado.
— ¿Amor puedes preparar un té para Rose? —me preguntó Edward.
— Claro.
Vi como Emmett tomaba a Rosalie en sus brazos, y salían del baño. Edward los llevó hasta nuestra habitación, y cerraron la puerta.
— ¿Qué pasó? —preguntó Alice cuando llegué.
— Rose estaba vomitando, le prepararé un té —dije caminando a la cocina.
Yo sabía lo que le pasaba a Rose, y no podía decir nada. Ella debía contarle a Emmett. Preparé el té y fui con él hasta la habitación. Abrí la puerta y encontré a un Emmett muy sonriente, abrazando a mi amiga que estaba acostaba en la cama.
— Voy a ser papá Bella —me dijo Emmett.
— Felicidades —le sonreí.
Le di él té a Rose, Edward llamó a Jasper y Alice, y les contaron la noticia. Todos nos pusimos muy felices, y las hormonas de Rosalie le jugaron en su contra, haciendo que llorara en el pecho de Emmett.
Ya cuando Rose se sintió mejor volvimos al comedor, ella comió algo liviano, y el resto terminamos nuestra comida. Luego Alice y yo limpiamos lo ocupado, Edward y Jasper fueron por lo que faltaba a camioneta, mientras que Rose con Emmett estaban acurrucados en el sillón disfrutando de su momento.
— Ya subimos todo —entró Edward a la cocina.
— Genial, ahora nos queda ordenar.
Cuando los chicos se fueron estuvimos ordenando algunas cosas de Edward. Lo que él consideraba más importante lo fuimos colocando sobre los muebles. Pero al final se nos hizo tarde y nos fuimos a dormir, ya tendríamos tiempo para seguir ordenando.
.
.
.
Las fiestas de fin de año llegaron sin que nos diéramos cuenta. Ya estaba a solo semanas de tener a mi pequeño, y estaba cada vez más nerviosa. Quería tenerlo conmigo, pero también le tenía un poco de miedo al momento del parto, pero quería a mi hijo conmigo.
Esme nos había invitado a pasar navidad y año nuevo a su casa, y como los chicos tenían planes, decidimos aceptar. Aparte vendría mi padre con Sue, para que ellos no estén solos.
— Amor ¿ya tiene todo listo? —entro Edward a la habitación.
— Sí —cerré el pequeño bolso donde llevaría mis cosas.
— Entonces vamos.
Edward tomó el bolso y salimos de la habitación. Me ayudo con mi chaqueta, ya que hacía mucho frio, y salimos del departamento.
Bajar las escaleras me estaba costando un poco, pero aun podía. Esperaba poder seguir así hasta que naciera el bebé. Condujo hasta la casa de sus padres, quienes nos estaban esperando en la entrada cuando sintieron el auto.
— Bella que bueno verte —Esme me abrazó—, tu barriga está inmensa —la tocó.
— Ya lo creo, estoy pensando seriamente que me reventaré —sonreí.
— Eso no pasa, y te vez hermosa.
— Hola Bella —me abrazó Carlisle.
Entramos en la casa luego de los saludos, llevamos las cosas a la antigua habitación de Edward, y aproveché de recostarme en la cama.
— ¿Estas cansada amor? —preguntó Edward.
— Sí —murmuré.
— ¿Quieres dormir un poco?
— No, bajaré a ver si tu madre necesita ayuda.
— Bien.
Bajamos y fui a la cocina, mientras que Edward se iba con su padre a su estudio. Estuve ayudando a Esme sentada frente a la mesa, mientras ella se movía por la cocina. Decía que no quería que me forzara a trabajar, y la ayude a picar algunas verduras.
Conversamos de todo un poco, pero lo que más le importaba era el próximo nacimiento de su nieto.
— ¿Ya saben cómo se llamará? —preguntó.
— No, aún no lo decidimos —dije.
— Ya deben hacerlo.
— Lo sé, pero no podemos elegir uno —sonreí.
— A nosotros nos paso lo mismo, y cuando el bebé nació supimos el nombre que queríamos para él.
— Espero que llegué pronto ese momento.
Sonó el interfono, y Esme se acercó a contestar.
— ¿Quién es? —preguntó.
— Esme soy Charlie —escuché a mi padre.
— Les abro —respondió Esme y apretó un botón—. Tu padre ha llegado —me miró.
— Qué bien.
Me puse de pie y caminé hacia la entrada, abrí la puerta y apareció mi padre, quien estaba bajando de su auto.
— ¡Hija! —mi padre abrió sus brazos y me acerqué para abrazarlo.
— Qué bueno verte papá.
— Tu vientre esta enorme —lo escuché murmurar—. ¿Cuántos bebes tienes ahí?
— Es solo uno y estoy bien —lo miré.
— Te vez linda —besó mi frente.
— Hola Bella —saludó Sue.
— Hola.
— Vamos dentro que hace frío —dijo Esme desde la puerta.
Todos entramos en la casa luego de que mi padre saco las maletas, Carlisle y Edward salieron a saludar, y luego nos dividimos entre mujeres y hombres. Nosotras fuimos a terminar la comida, y ellos se fueron a ver algo en la televisión.
Terminar de preparar la cena navideña, y todas nos fuimos a cambiar de ropa. Me puse un vestido que Alice me había dejado para este día, luego arreglé mi cabello, y cuando me estaba colocando los zapatos bajos Edward entró en la habitación.
— ¿Necesitas ayuda? —preguntó mostrando mis zapatos.
— Por favor —le dije.
Él puso una rodilla en el suelo y abrochó mis zapatos.
— Gracias amor —toqué su mejilla.
— Amor —Edward me miró muy serio—, pensaba hacer esto en un par de horas, pero ahora que me encuentro así enfrente de ti, creo que es el momento perfecto.
No entendía las palabras de Edward, pero cuando lo vi sacar una cajita de terciopelo de su pantalón supe lo que estaba pasando.
— ¡Oh Dios! —susurré.
— Isabella Swan, te amo como nunca pensé amar a nadie. Hemos pasado por tantas cosas que ya no creo que tengamos otras situaciones para poner a prueba nuestro amor. Nos amamos, y eso todo el mundo lo sabe. Estamos esperando a nuestro primer hijo, y lo amamos, pero debemos hacer las cosas bien. Ya no lo podemos tener dentro de nuestro matrimonio, pero si dentro de nuestro compromiso. Por eso… ¿quieres casarte conmigo?
Las lágrimas involuntariamente caían por mis mejillas, pero asentí a sus palabras.
— Si quiero, quiero casarme contigo.
— Te amo Bella.
Edward tomó mi rostro entre sus manos y me beso. Luego sacó el precioso anillo de la cajita y la puso en mi dedo.
— Perfecto.
— Es hermoso —lo miré—, te amo Edward —le di un dulce beso.
— Soy el hombre más feliz de la vida —me abrazó.
Estuvimos unos minutos abrazados, hasta que Carlisle nos avisó que debíamos bajar.
Al llegar al comedor, ya todo estaba ahí, y nos ubicamos en nuestros lugares.
— ¡Oh por Dios! ¿Eso es un anillo de compromiso? —preguntó Sue.
— Si eso es —sonreí.
— ¡No lo puedo creer! —dijo Esme.
Todos nos felicitaron con un gran abrazo y lindas palabras para nuestro futuro.
— Tienes que cuidarla Edward, es la mejor mujer que pudiste haber encontrado —le dijo Charlie.
— Lo sé, sé que me gané la lotería —besó mi frente.
— Lo mejor es cenar y celebrar —dijo Esme.
Tuvimos una muy buena cena, desde la comida, hasta la conversación. Esme comenzó a planear la boda, pero decidimos esperar para colocar una fecha, aparte Alice de seguro iba a querer ayudar, y yo quería tener a mi hijo en mis brazos para ese momento.
Luego de la cena pasamos a tomar café al living, yo me apoyé contra el cuerpo de Edward y él me abrazó.
— ¿Estás feliz? —preguntó.
— Sí, y mucho —besé su barbilla.
— Yo también, y te amo.
— Te amo.
Seguimos con la conversación, amaba que los padres de Edward se llevaran bien con mi padre y Sue. Eso hacía mucho más fáciles la relación entre nosotros.
Cuando llegó el momento de abrir los regalos, la habitación se llenó de gritos, risas y muchas sonrisas. Desde hace mucho que no pasaba una navidad con tanta gente. Recibí muchas cosas, y agradecía todo. Mi padre estaba muy feliz con sus regalos, sobre todo con la caña de pescar que Edward le había regalado. Termino invitando a Carlisle a pescar con él.
Nos fuimos a descansar cuando se hizo los suficientemente tarde, aun nos quedaban días para celebrar todos juntos.
.
.
.
El año nuevo fue una fiesta divertida con Esme y Sue. Esas mujeres tenían ideas muy locas para celebrar, y habían comprado muchas cosas para tener ese día, que cuando dieron las doce ya estaba lo suficientemente casada para irme a dormir. Por lo que estuve con ellos un poco más esa noche, y luego me fui a dormir.
A los dos días Charlie y Sue tuvieron que regresar a Forks, y nosotros a nuestro departamento, Edward debía ir a la consulta, y yo quería avanzar con mi manuscrito.
Ahora estaba en el sillón leyendo un manuscrito, mientras Alice, quien me había venido a acompañar, preparaba el almuerzo.
Sentí una contracción y lleve mi mano al lugar donde había sentido el dolor.
— ¿Estás bien? —preguntó Alice.
— Si, solo fue una contracción, la doctora dijo que mientras la fecha se acerca, las contracciones serían más seguidas.
— Cualquier cosa me avisas.
— Claro.
Alice volvió a la cocina y yo me concentre en el manuscrito. Pero antes de poder hacer alguna corrección, sentí otra contracción y no pude evitar soltar lo que tenía en mis manos y llevarlas a mi vientre.
— Rayos eso dolió —murmuré.
Sentí otra contracción más fuerte que la anterior, y me senté en el sillón respirando para calmar el dolor.
— ¡Dios! —gemí por el dolor—, ¡Alice! —grité.
— ¿Qué sucede? —salió de la cocina.
— Me duele —dije.
— ¡Oh por Dios!
Entró en la cocina, sentí otra contracción, que me hizo doblar mi cuerpo, y mi vientre se puso muy duro cuando Alice volvió a salir y llegó a mi lado.
— Debes respirar —dijo—, eso ayudara.
— Duele amiga —gemí.
— Vamos Bella respira.
Alice me ayudó a calmarme, y cuando las contracciones fueron menos, se fue a la habitación por mis cosas y las del bebe, mientras llamaba a Edward.
— ¡Oh dios! —volvió otra contracción.
— Edward no me contesta —apareció Alice con las cosas—, pero le avisé a la secretaria, tú y yo debemos ir al hospital.
— Bien.
— Me ayudó a colocarme de pie, cuando sentí que un líquido corría por mis piernas.
— ¡Alice! —chillé.
— Tranquila —me sujetó la mano—, rompiste la fuente. Debemos ir al hospital.
No sé cómo bajamos las escaleras hasta el auto de Alice, pero cuando me senté en él, sentía mucho dolor.
Ella condujo lo más rápido que pudo hasta el hospital, pero sentía que no llegábamos. ¿Por qué estaba tan lejos?
Al llegar Alice se bajó y corrió dentro del área de urgencias, para luego volver a salir con un enfermero y una silla de ruedas. Me ayudaron a sentarme en ella, y me llevaron dentro.
Pasamos por varias habitaciones hasta llegar a la mía, una enfermera me ayudó a colocarme la bata de hospital, me colocaron los cables para controlar las contracciones, una intravenosa, y me dejaron en la camilla para esperar a la doctora.
— Alice necesito a Edward —le dije a mi amiga.
— Lo llamo pero aún no contesta —murmuró mirando su teléfono.
— Hola Bella —entro mi doctora —que bueno verte ¿Cómo te sientes?
— Me duele todo —dije justo cuando una contracción me recorrió el cuerpo.
— Debo revisarte.
La doctora revisó cuanto estaba de dilatada, y según ella ya estaba lista para la epidural y luego podría pujar.
— Le avisaré al encargado de la inyección, tu solo relájate —me dijo—, esto será rápido.
La doctora salió, yo miré a Alice con temor y dije:
— Necesito a Edward.
Hola a todo el mundo..! Lamento lo tarde de este capitulo... pero como dije en el grupo de Facebook estoy a full con trabajos... ni siquiera me eh podido sentar en el computador a escribir... por lo que aviso de antemano que la historia ira saliendo mientras vaya terminando los capitulos, aparte mi queria Beta Monse me deja, y estoy recién hablando con la otra niña que me ayudara, así que les pido paciencia, me estoy haciendo tiempo mientras estudio para escribir :D
Espero que le gustara este capitulo, como ven las cosas ya se van cerrando y lo mas probable es que la historia se termine en dos o tres capitulos u.u Así que espero que les guste el final que le daré a la historia :D
Como siempre agradecer favoritos, alertas y review! Muchas muchas gracias..!
El adelanto lo subiré en los próximos días para que estén atentas al grupos de Facebook :D
Sin mas que decir me despido
Saludos y Gracias por Leer :D
Danii^^
