LA ESTRELLA DEL NORTE
¡Holitas a todos! Quiero saludarlos muuuuy afectuosamente y agradecerles el incesante apoyo para con esta historia. Bueno, antes de responder a sus maravillosos reviews, les quiero decir que éste capi será... ¿cómo decirlo?... de acciones rápidas. No se reparará mucho en describir lugares, salvo los más importantes, así se hará más rápida la historia que de por sí ya es larga en este capi. Como son los capítulos finales debo hacerlos extensos. Jijijijijiji. ¡Ahora los reviews!
*Kagome-Black: Bueno, bueno, relájate, mujer. Ya sé que Éomer se ha buscado un cierto odio, pero no es para que exageres así. Jojojo. Bueno, si quieres consolar a Legolas, sólo cuidate (como dijo Dernix en cierta ocasión) de que se te cruce algún dardo en el camino. Gracias por tu review y espero que disfrutes este capi.
*Candy Bloom: ¿Vas a llorar? Mejor que no, porque no vas a poder ver la pantalla. Entiendo que estés molesta por la intervención de Éomer en medio de nuestra parejita, pero trata de entenderlo a él también. Jajaja, ¿comiste en el pc? Jojojo, estás peor que yo que me lo paso tomando café ahí. Okiles, espero que este capi te guste.
*Yuna Aoki: Jejeje, sí, pobeshito Legolas. Gracias por tu(s) review(s) (cortado) jojojo, y espero que te guste este capi, porque es bastante emocionante.
*Thalinariel: ¡Holitas! ¿Más amenazas? (Mmm... ni Eärwen y Dernix han llegado a tanto... o.ô) Jejeje, ¿Éomer friendo espárragos? Jojojo, no lo había escuchado nunca. Bueno, espero que te guste este capi y gracias por tu review amenzante.
*Katita Okidoki: ¡Sí, Mercader como Ariel! Era mi favorito, ¿ya? ¡Amo a Felipe Braun! Bueno, si quieres matar a Éomer, hazlo, pero le quitarás la pizca de malicia a la historia. Bueno, hija mía, gracias por tu apoyo y espero que disfrutes este capi.
*Hikaru: ¡Holitas! ¡Sí, soy chilena! (¡Chile, Chile lindo, lindo como un Sol!) Gracias, gracias, por tus palabras, lo sé... Jojojo. ¿Habías pensado en una historia así? Es que el pensamiento feminista nos conduce por esos senderos? Jejeje. ¿Mislif con algún don? Mmm..., no sé. Pero sólo debes esperar. Okiles, espero que disfrutes este capi.
*Liver: Gracias, gracias. Me alegra que te haya gustado la historia, aunque ya lleva su tiempito. Jojojo, gracias por tu review y disfruta este capi.
*Lórien Potter: Gracias, gracias. ¿Odias a Éomer? Deberían hacer un club. Jojojo, la intriga te mata, lo sé. Bueno, no te hago esperar más, disfruta este capi.
*Lady-Eloane: Sí, lo sé, fue largo, pero era necesario. Me alegra, eso sí, que te haya gustado. Jejeje, me gusta tu idea del rating, a pesar de que odies vomitivamente a Éomer. Es que claro, comparándolo con Legolas- Mr.Bloom es para no tenerle afecto. Okiles, espero que disfrutes de este capi.
*Megumi-chan1: Jejeje, ¿Legi-chan? Nunca lo había escuchado... Estás enojada con Mislif, ¿verdad? Yo también, pero nunca pensaría que es vaca. Jejeje, espero que te guste este capi.
*Dernix: ¡Amigui oregui! Sí, lo sé, 20 capis es difícil de creer con mi flojera habitual. Sí, sí, la inseguridad de Mislif es comparable a los cangrejos, pero trata de entenderla. ¿Así que te dio pena Legolas? Estamos conociendo el lado sensible y algo desconocido de Der. Creo que eres la única que no odia a Éomer, pero tus motivos te quitan el papel de sensible. Okiles, amigui oregui, espero que disfrutes este capi y que podamos coincidir en el msn.
*Gary Lupin: Jejeje, no creas, estoy algo floja. Bueno, espero que tu trasero esté mucho mejor luego de las 2490683056985 horas en el pc. ¿Te unes al grupo anti-inseguridad? Era obvio, pero bueno... Espero que te guste este capi.
*Eärwencita Linda Preciosa: Te voy a quitar los dos adjetivos finales por el review que nunca llegó, pero bueno... ¡Oh! No se le puede hablar así a la señorita presidenta o directora del C.C.A.A. Me orgullece ser amigui tuya. ¡Hoy el colegio, mañana el mundo! Jojojo, espero que disfrutes este capi.
*Cass Metallium: Gracias, gracias, esto me sube el ego. ¡Uy! Jejeje, ¿también te unes al Club Odio a Éomer? Jejeje, de verdad, Legolas y Mislif parecen resorte: juntos, separados, etc... Okiles, espero que te guste este capi.
*Legolas_Mirkwood: ¡Oh, llegó el chico aislado! Gracias, gracias, lo sé. ¡Otro más que odia a Éomer! ¡Qué novedad! Jejeje, okiles, espero que te guste este capi, amigo mío.
Y sin más, les presento el...
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CAPÍTULO 20
"PELENNOR, EL CAMPO DE BATALLA"
- Mislif, bienvenida al Sagrario.- dijo Éomer con un rostro radiante. Mostrándole el sitio en que se hallaban y que estaba repleto de soldados.
- Es un sitio... interesante.- contestó la joven apenas prestándole atención al lugar.
- ¿Te sientes mal?
- Deberías saberlo mejor que yo.- dijo Mislif sin preámbulos.- No quiero culparte, pero fuiste tú quien me dio la difícil tarea de pensar en lo que deseo, cuando pensaba que mis pensamientos estaban claros.
- Si no lo estaban, era por alguna razón poderosa.- dijo Éomer, mirándola de reojo.- Yo nunca hubiera dicho lo que dije, si no hubiera un Elfo de por medio. Si te estuvieras enamorado de un Humano, todo habría sido diferente. ¡Pero es un Elfo! No entré en tu vida para confundirte, sino que para ayudarte a salir de un presunto problema futuro.
- ¿Presunto problema? ¿Hablas de mi temor por la muerte de Legolas o de otra cosa?
- Legolas no sólo es un Elfo, joven Mislif, sino que también es un Príncipe.- contestó Éomer dulcificando su voz.- ¿Cómo crees que verá su padre, el Rey del Gran Bosque Negro, que su heredero al trono se case con una Humana, y que con eso se acorte su vida?
- No lo había pensado...- murmuró la joven. Se quedó unos momentos en silencio, hasta que miró al hombre fijamente; luego le dijo-: Eres muy inteligente, Éomer. Supiste leer mis temores con respecto a Legolas y les sacas provecho. Pero no creas que te critico o te guardo rencor, porque tarde o temprano llegaría para mí éste momento de meditar bien lo que deseo. Puedo ver en tus ojos que no me deseas mal, y te lo agradezco. Si no hubiéramos conocido en otras circunstancias, tal vez podría haberse formado algo bello.
- Aún hay tiempo...- murmuró él.
- No lo sé... Legolas...
- Legolas te ama, lo sé. Pero no olvides que yo también, y demasiado...
Mislif lo miró sorprendida. Éomer siempre se mostraba fuerte, severo incluso, y ahora el tono de su voz mostraba cierta amargura y vehemencia. Sus ojos oscuros tenían una sombra de tristeza.
- Me dolió mucho saber que amabas a otro cuando te dije lo que sentía.- siguió diciendo, más para sí.- Pero te prometí que lucharía.
- Desearía que no lo hicieras.- murmuró Mislif.- Nunca salí de casa con la intención de conseguir estos problemas. No te ofendas... Enamorarme de Legolas fue muy difícil para mí de aceptar, sumado a su cambio conmigo. Luego apareces tú y me dices todo tan rápidamente que me confundo más. Y ahora... ¡me hacen escoger! No tengo por qué hacer esto... Si quisiera, huiría de aquí..., pero me atan muchas cosas.
- Aprovecha de descansar, Mislif.- dijo Éomer cambiando el tema. El Rey Théoden y otros hombres se acercaban hacia ellos.- Te hará bien. Nos vemos.- y sin más, se alejó.
A los pocos minutos, Merry se unió a la joven, diciendo que la había estado buscando. El hobbit la miró con ojos curiosos y luego le preguntó:
- ¿Qué te tiene tan preocupada, Mis?
- ¿'Mis'?- sonrió ella.- Creí que sólo Pippin me decía así.
- Y yo a él le dijo 'Pip'. ¡Vamos! ¡Dime qué te sucede! ¿Estás asustada por las batallas que se acercan?
- Sí, Merry.- contestó Mislif, mirando hacia el Este.- Se acercan crueles batallas, eso se siente; pero también hay otras que librar, y que me asustan también.
- ¡Qué misteriosa!- rió el hobbit.- Te estás pareciendo a Gandalf...
~^_^~
- ¡Salve, Señor de la Marca! Mi corazón se regocija con su retorno.
- ¿Y cómo estás tú, Éowyn? ¿Todo ha marchado bien?- La Dama Blanca de Rohan, luego de relatarle brevemente el viaje con la gente hacia el Baluarte, dijo que todo estaba bien. Luego, Éowyn dijo que Aragorn y los demás habían pasado por ahí, pero que ya se había marchado al Sendero de los Muertos, el horrible y desesperanzado camino que debía cruzar. Théoden, recordándolo de pronto, dijo-: Joven Mislif, le presento a la hija de mi hermana, Éowyn. Éowyn, ella es una valerosa y fuerte joven amiga de Aragorn hijo de Arathorn.
- Si es usted amiga del señor Aragorn, lo es mía también.- saludó la joven mujer. Era alta, de larga cabellera rubia, rostro claro y ojos también claros. Se veía en ella una delicada belleza que escondía una gran fuerza.
- Es usted muy amable.- saludó Mislif, inclinándose un poco.
- ¿Qué es esto de viajar sólo con hombres?- preguntó Éowyn con curiosidad.
- Mislif es parte de la Comunidad formada por Elrond de Rivendel.- explicó Théoden sonriendo.- Llegó hace unos días al Abismo de Helm y luchó valerosamente en aquel lugar.
- No tiene un cuerpo de guerrera, Mislif.- dijo la Dama Blanca, mirándola fijamente.- Pero cuando la fuerza viene de dentro, el cuerpo, prácticamente, importa poco.
- Lucho por y con los que amo.- sonrió Mislif.- Se me ha criticado un poco por ser mujer y hacer lo que hago, pero pienso que no deberíamos limitarnos a dejar las cosas importantes en manos de los hombres, dejándolos pelear solos, y nosotras quedarnos de brazos cruzados, ¿me entiende?
- Perfectamente.- contestó Éowyn con un brillo en los ojos que Mislif no logró comprender.- Sí... Luchar por los que amas...
- Bien, quiero descansar. Necesitaremos muchas fuerzas para lo que viene por adelante. ¡Éomer, manténme informado sobre lo que ocurra con la llegada de los que faltan! Minas Tirith nos está esperando.
~^_^~
- ¡Joven Mislif!
- Dama Éowyn, ¿qué ocurre?
- Necesito tu ayuda, Mislif.- dijo Éowyn con la respiración entrecortada, ya que había llegado corriendo.
- Dígame.
- No aquí. Sígueme.- y así, la Dama Blanca de Rohan guió a Mislif hacia una habitación, que parecía ser la de ella en el Baluarte.- Aquí será más tranquilo.- dijo Éowyn una vez a solas.- Mislif necesito que me ayudes a luchar por y con los que amo.
- ¿A luchar...? ¿En la guerra?- preguntó la joven, muy sorprendida.
- Sí. Quiero que me ayudes a hacer lo que tú haces. Quiero luchar por mi gente, por mi familia, por estas tierras y por la gente que amo. Tú lo has hecho a pesar de todos los problemas de ser mujer, pero yo no he tenido la oportunidad. ¡Por favor, joven Mislif, ayúdame!
- ¿Qué dirá el Rey Théoden si se entera?
- Yo seré castigada tal vez, aunque sin fundamentos coherentes.
- Yo sé perfectamente lo que le dirán, Dama Éowyn.- sonrió Mislif recordando días pasados.- Le dirán que no es que la estén discriminando ni sobreprotegiendo por ser mujer, pero que ellos sólo desean que usted esté a salvo y que merece más cortesías por ser una joven dama. ¡Bah, son solo tonterías, créame! Pueden ser cosas sin importancia, sin embargo, terminan ahogando a quien las recibe.
- Yo me siento muy ahogada, Mislif, y lo que menos deseo es encontrarme atrapada en una jaula.- dijo Éowyn con un brillo de decisión en los ojos.
- Bien, la ayudaré.- dijo Mislif.- Y, de hecho, se me está ocurriendo una gran idea...
~^_^~
- ¡Por Eorl! ¡Hemos llegado demasiado tarde! Minas Tirith...
- ¡Nunca es tarde para ayudar, Éomer! ¡A la carga, Rohirrim! ¡A luchar por la gloria de la Marca!
- Sólo respira hondo... No has viajado tantos meses para llegar al final con miedo, Mislif.- se decía la joven.- No has superado todos los problemas pasados para dudar en el últimos escalón. Sí, se ve desesperada esta imagen del posible escenario final de todo, pero... pero no puedes desanimarte, porque le prometiste a Legolas que le demostrarías que sabías valerte por ti misma y salir adelante con tus actos. ¡Pobre de él si no regresa! ¡A la carga, Eäros, vamos a cazar orcos! Lástima que no esté Gimli para competir...
Y así, al llegar los Rohirrim, Mislif y Merry a Gondor, específicamente a los Campos de Pelennor donde se llevaba a cabo la peor de todas las batallas contra Mordor, Mislif se lanzó cabalgando a su último combate. Sentía temor, pero su miedo era superado por una extraña emoción que se le producía por la idea de sentir que en tan poco tiempo había cambiado tanto su vida. Se sentía feliz, porque todo lo pasado lo había superado y, si moría en aquel momento, lo haría con una satisfacción sobrecogedora.
Esta última batalla era de una imagen aterradora: los Campos de Pelennor estaban repletos de hombres y orcos. Los Hombres no sólo eran de Gondor y Rohan, sino que también eran Hombres del Sur; los Haradrim aliados de Sauron, quienes traían sus enormes y terribles olifantes, que eran enorme fortalezas comparados con los caballos de sus enemigos. Además, los orcos de Mordor eran innumerables, y parecían insectos asesinos vistos desde la lejanía. Toda aquella visión era una triste y sangrienta realidad; y para complementar la imagen, el cielo era muy oscuro, con nubes tristes y amenazantes sobre ellos, y rojas y horribles sobre las no lejanas tierras de Mordor.
~^_^~
- ¡Rey Théoden...! ¡Éowyn!- exclamó Mislif, mientras atacaba orcos con una espada. La joven estaba sobre el lomo de Eäros aún, pero algo la haría bajarse de su corcel. Una nube había sobrevolado muy cerca de ella y, al ver que se trataba de un Nazgûl, sintió mucho miedo, pero al ver que ese Nazgûl bajaba a luchar con el Rey Théoden y lo botaba de su caballo Crinblanca, su terror fue mayor.- ¡Éowyn!- gritó Mislif bajándose de Eäros y corriendo hasta donde estaba la Dama de Rohan, aún disfrazada de soldado, como lo habían planeado, junto a Merry de pie y al Rey Théoden con la mitad de su cuerpo bajo su caballo.
- ¡No te acerques, Mislif!- gritó Merry con el rostro pálido por el pánico, pero firme con su espada. La joven se detuvo a algunos metros de la escena. Allí estaba Éowyn, de pie frente a un Nazgûl sobre su criatura alada. El temible enemigo, en aquel momento, decía con una voz glacial:
- ¡No te interpongas entre el Nazgûl y su presa! No es tu vida lo que arriesgas perder si te atreves a desafiarme; a ti no te mataré: te llevaré conmigo muy lejos, a las casas de los lamentos, más allá de todas las tinieblas, y te devorarán la carne y desnudarán la mente, expuesta a la mirada del Ojo sin Párpado.
A pesar de las horribles palabras del Nazgûl, Éowyn (que el aquel momento se hacía pasar por un soldado llamado Dernhelm) desenvainó su espada diciendo con decisión:
- Haz lo que quieras; mas yo lo impediré, si está en mis manos.
- ¡Impedírmelo! ¿A mí?- rió su frío enemigo.- Estás loco. ¡Ningún hombre viviente puede impedirme nada!
- ¡Es que no soy ningún hombre viviente!- rió Éowyn para sorpresa de casi todos.- Lo que tus ojos ven es una mujer. Soy Éowyn hija de Éomund. Pretendes impedir que me acerque a mi señor y pariente. ¡Vete de aquí si no eres una criatura inmortal! Porque vivo o espectro oscuro, te traspasaré con mi espada si lo tocas.
La criatura alada lanzó un horrible alarido y dudó entre atacar o no. Finalmente, se lanzó hacia la joven que se defendía con su espada y escudo, atacándola con el pico y las garras; pero Éowyn no se inmutó. La Dama descargó un brutal golpe sobre el cuello de la bestia, cortándoselo. El Jinete Negro, lanzando un feroz grito de furia, se lanzó sobre ella y con su mazo le rompió el escudo, mientras que Éowyn cayó de rodillas, pues tenía el brazo roto. Mislif dudó en si ir a ayudarla o no, ya que tenía un miedo horrible a acercarse.
Todo lo que siguió luego fue muy rápido: el Nazgûl se había abalanzado sobre ella nuevamente, con la intención de matarla, pero él también había sido herido, pues Merry le había enterrado su espada detrás de la rodilla del enemigo. Rápidamente la espada de Éowyn penetró la cabeza del Nazgûl, y este comenzó a consumirse. La Dama de Rohan cayó de bruces y parecía muerta, yaciendo cerca de su amado Rey Théoden. Merry parecía estar con la mente en blanco, en medio de toda la guerra, acercándose al agonizante Rey. Mientras que Mislif, más que espantada con aquella escena y sin saber qué hacer, corrió hacia Eäros para ir por ayuda, pero no la encontró cerca. Regresó hacia donde estaban los demás, teniendo que luchar con algunos orcos. En un momento de descuido, mientras seguía corriendo y gritando: "¡Éomer!, ¿dónde está Éomer?", resbaló con un cadáver en el suelo y cayó golpeándose la cabeza. Éomer llegó al lugar de la triste escena y se encontró con que el rey estaba muerto; creyó que su hermana también y, desde luego, cuando vio a Mislif pensó lo mismo. Se sintió desesperado, triste y, encolerizado, tomó su espada y se lanzó a un feroz ataque, sin saber que estaba casi en un completo error.
~^_^~
- ¡Aragorn!
- ¡Éomer! Ya ves cómo volvemos a encontrarnos, aunque todos los ejércitos de Mordor se hayan interpuesto entre nosotros. ¿No te lo predije en Cuernavilla?- en efecto, Aragorn y los demás habían llegado sorpresivamente en unas embarcaciones negras, por lo cual todos habían pensado que se trataba de más enemigos aliados de Mordor. Sin embargo, grande fue la alegría de Éomer y los demás al notar quiénes eran realmente los recién llegados y con la ayuda que venían.
- Sí, eso dijiste.- respondió Éomer-, pero las esperanzas suelen ser engañosas, y en ese entonces yo ignoraba que fueses vidente. No obstante, es dos veces bendita la ayuda inesperada, y jamás un reencuentro entre amigos fue más jubiloso. Ni más oportuno, en verdad. Tu llegada no es prematura, amigo mío. Hemos sufrido grandes pérdidas y terribles pesares.
- ¿Y Mislif?- preguntó Legolas, sintiéndose de pronto nervioso.
- Cayó en batalla- contestó Éomer cabizbajo y aguantándose su tristeza-, cayó al igual que Éowyn mi hermana.
- ¡¿Qué...?!- exclamaron los tres amigos estupefactos.
- Legolas...- balbuceó Gimli, mientras sentía el corazón apretado.- La chiquilla...
- ¡A vengarlos, entonces, más que a hablar de ellos!- exclamó Aragorn preparándose para cabalgar.- ¿Vienes, Legolas?- le preguntó.
- S- sí...- contestó el Elfo. No sabía qué pensar. La sorpresa y la noticia habían sido muy grandes para tomarles el peso rápidamente. Sólo comenzó a correr tras sus compañeros, lanzando flechas a sus enemigos, pero sin pensar en algo coherente. ¿Cómo, ¡cómo!, iba a ser posible que Mislif, que su joven dama, muriera sin haber podido él protegerla? Mientras toda la batalla continuaba comenzó a desesperarse. ¡No podía ser...! ¡Él no había sentido nada anormal! ¡¿Dónde estaba Mislif, por Elbereth?! ¡No podía estar muerta, no ahora! ¡No podía morirse cuando habían dejado tantas cosas inconclusas y cuando habían vuelto a unirse!- ¡Joven dama!- gritó Legolas, mientras le enterraba su daga en el cuello a un orco.
~^_^~
- ¡Buenos días, alegría!- saludó Merry.
- ¿Qué? ¿Merry? ¿Es de día?
- Así es, Mis. Aunque el cielo no lo demuestre, es de día.
- ¡¿Qué pasó...?!- exclamó la joven de pronto y recordando todo.- ¡¿Qué pasó con Éowyn?! ¿Y el Nazgûl? ¿Dónde están Merry y el Rey Théoden? ¡Merry, contéstame! ¿Dónde está Legolas?
- No me fue permitido darte emociones fuertes, Mis, por la herida en tu cabeza...- contestó el hobbit.
- ¡Pero, Merry...!
- Sólo puedo decirte que aquí en Minas Tirith todo está bien, por el momento. Aragorn regresó con un enorme ejércitos de muertos, deberías haberlo visto, y ellos acabaron con todos los orcos y demás enemigos. Legolas y Gimli también regresaron.
- ¿Y dónde están ahora?
- Esa es la mala noticia, Mis.- dijo Merry.- Todos han partido... hacia Mordor.
- ¡¿Qué...?! ¿Hacia Mordor? ¡Oh, Elendil! ¿Por qué...?
- No lo sé con exactitud..., pero al parecer es para ayudar a Frodo y Sam. Iban a servir de señuelo en Mordor, para desviar la atención de Sauron.
- ¡¿De señuelo?! ¡Eso es terrible...! ¿Y por qué no me despertaron?- preguntó Mislif tratando de tomarle el peso a la situación.
- Legolas se opuso.
- ¡¿Legolas?!- exclamó la joven.
- Sí. Ocurrió que él llegó a verte pensando que estabas muerta, de algo así se había enterado, pero al ver que estabas bien se sintió mejor. Tú estabas despertando, pero él le pidió a una de las mujeres de esta Casa de Curación que te diera algo para seguir durmiendo.
- ¡Por Elendil, maldito sea! ¿Por qué hizo eso?
- Te lo explicaría mejor si hubiera leído esta carta que te dejó, pero preferí no entrometerme en asuntos ajenos. ¡Enorme lección la que obtuve viendo lo ocurrido con Pip y el palantir! Toma.- sonrió el hobbit estirando su mano, la cual contenía un sobre.- ¡Oh, casi lo olvido! Éowyn está viva, pero recuperándose de lo grave que estaba, pero el Rey Théoden ha muerto.
- ¿Y Éomer, Gandalf y Pippin?- preguntó Mislif.
- También partieron hacia Mordor.
- Todos se han ido...
- Te dejaré para que leas tu carta. Yo iré a comer algo. Estos nervios me tienen deseando una buena comida. Nos vemos, Mis.- dijo Merry antes de salir de la habitación en que descansaba Mislif. Esta última sentía un inexplicable y gran temor de leer la carta de Legolas, pero sabía que debía hacerlo. Así que abrió el sobre y extendió el papel que decía:
"Mi amada joven dama:
Te ruego que me perdones el haberte dejado aquí en Minas Tirith. Ya sé que no te gustan lo actos de cortesía y protección masculina, pero preferí verte tal vez por última vez en una imagen sana y bella, a imaginarme otra en el campo de batalla de Mordor. Quizá éste haya sido el último acto de demostración de mi amor por ti; espero que si logramos nuestro objetivo, aunque yo no regrese, sepas que siempre te desee lo mejor y ojalá decidas llevar tu vida por el camino que deseas.
Cuídate mucho, Mislif, y denuevo te pido perdón por el haberte dejado aquí. Tal vez, también, me tomé esa libertad al sentir miedo de perderte por otra situación.
Te ama, Legolas."
- ¡Nada justifica que me hayas dejado aquí, Legolas!- gritó Mislif, arrugando el papel en un acto de rabia.- ¿Qué te hizo pensar que yo quería seguir con esta vida, perdiéndome de los más importante, y sin ti, además? ¡Si no fuera porque no sé hacia dónde orcos se fueron, ya habría corrido a patearte! ¡Oh, Elendil! Además..., además dice que teme a perderme por otra situación. ¿Éomer? Si Legolas se lo pasa temiendo y desconfiando de mí, esto no llegará a ningún lado. Hasta Éomer me tiene más confianza que él... ¡Ya estoy harta! ¡Estoy harta de los hombres! ¡Pobre de ellos si logran regresar, porque se las verán conmigo!
~^_^~
- ¡Mislif, mira esto!- gritó Merry, mirando con ojos aterrados lo que ocurría sobre las montañas de Mordor. Un enorme fuego podía reflejarse en las lejanas nubes negras llenas de furiosos relámpagos. Un Sol rojo ardía en el oscurecido cielo sobre el incesante humear de las resquebrajadas Montañas de Mordor. Al parecer, y por lo que supusieron Mislif y Merry, había un terrible espectáculo en Mordor. Podían sentir el temblor en la tierra, que trepidaba los muros de la Ciudad, mientras los fuegos volaban en la lejanía como fuegos artificiales y el viento soplaba fuerte. ¿Qué significaba? ¿Que Frodo y Sam habían logrado su objetivo? ¿O que lo peor había ocurrido? ¿Habría llegado todo a su fin?
Las sombras oscuras que cubrían el Sol desaparecieron y el Anduin volvió a brillar, al igual que los ojos de algunos que comenzaban a entender lo que ocurría entre risas y cantos. Inesperadamente, un Águila enorme voló encima de la Ciudad anunciando la noticias.
"¡Canten ahora, oh gente de la Torre de Arnor, porque el Reino de Sauron ha sucumbido para siempre y la Torre Oscura ha sido destruida!
¡Canten y regocíjense, oh gente de la Torre de Guardia, pues no han vigilado en vano, y la Puerta Negra ha sido destruida, y su Rey ha entrado por ella trayendo la victoria!
Canten y alégrense, todos los hijos del Oeste, porque su Rey retornará, y todos los días de su vida habitará entre ustedes.
Y el Árbol marchito volverá a florecer, y él lo plantará en sitios elevados, y bienaventurada será la Ciudad. ¡Canten, oh todos!"
- Oh, por Elendil... ¡Lo lograron! ¡Lo logramos! ¡Gracias, gracias, gracias!- suspiró Mislif, sintiendo sus ojos llenos de lágrimas.- Todo ha terminado. ¡Por fin, la pesadilla se acabó! ¡Oh, padre, si tan sólo estuvieras aquí para festejar conmigo de que todos estos meses de intranquilidad y miedo han acabado!- de pronto, una súbita emoción y alegría le brotó, mientras se ponía a gritar.- ¡Ja, ja, Saruman! ¡Así te quería ver..., aunque no te vea! ¡Ya verás si vuelvo a Isengard, te patearé el trasero! ¿Se creían muy fuertes? ¿Se creían poderosos, grandes, magníficos? ¡Ja, ja, qué triste que unos pequeños hobbits les hayan desbaratado sus grandes planes! Si te pudiera ver la cara, me reiría de ti, Sauron, pero... ¡oh, acabo de recordarlo! ¡No tienes cara! ¡Eres sólo un mísero ojo! ¡Te lo soplo desde acá...!- y así continuó descargando toda su eufórica alegría.
- ¿Qué se habrá fumado?- se preguntó Merry.- Es la alegría. Si pudiera expresar lo que siento, créeme que estaría saltando. ¿Y por qué no, señor Brandigamo? ¡Salta! ¡Salta por la victoria de tus amigos y tuya!
~^_^~
- ¡Chiquilla!
- ¡Por Elendil, gruñón!
Mislif y los demás que estaban en Minas Tirith, al enterarse de la grandiosa victoria, decidieron partir de inmediato hacia los Campos de Ithilien para encontrarse con sus compañeros y amigos. Así lo hicieron, y en aquel momento Mislif había visto a Gimli.
- ¡Me alegra volver a verte!- reía el Enano.- Aunque me temo que no te alegrará saber que ya no podrás superar mi número de muertos, chiquilla.
- Debo admitir que siento envidia de que hayas podido ir a luchar, gruñón.- contestó Mislif muy seria.- No creas que le perdonaré a Legolas lo que me ha hecho.
- Trata de entenderlo...
- ¡No, no y no! ¡Estoy furiosa, Gimli, furiosa a pesar de que he reído y saltado de felicidad! Sólo me descargaré completamente de mi ira, si logro patearle el trasero a Saruman.
- ¡Oh...!
- Pero será nuestro secreto, ¿sí?- sonrió ella.
- ¿Mislif?- preguntó una voz conocida detrás de ellos. Era Éomer.
- ¡Éomer!- exclamó Mislif, mientras se iluminaba su rostro. Se abrazó con el hombre y le dijo: Me alegra verte bien, Éomer. No dejé de temer por ti y por los demás.
- También me preocupaba fallar y que tuvieras que sufrir.
- ¡Pero ya todo está bien!
- ¡Gracias a Eorl!
- Y a Elendil.
- ¿Joven dama?- preguntó otra voz detrás. Esta vez era Legolas.
- Legolas...- murmuró Mislif sin saber cómo reaccionar. No podía aguantarse las ganas de abrazarlo, pues la alegría era grande, pero su orgullo dañado y su tristeza por lo ocurrido también lo eran.
- Sabía que estarías molesta conmigo.- sonrió él. Se veía cansado y tenía algunas heridas, pero sus ojos y sonrisa seguían mostrando su ternura habitual.- ¿Leíste mi carta?
- Así es.
- ¿Y sigues molesta?
- ¡No me tomes a la ligera, Legolas! No creas que porque me sonríes así y porque me escribiste una carta voy a perdonarte lo que me hiciste. ¡Dejarme en Minas Tirith porque no querías verme sufrir! ¡Eres un egoísta! ¡Esta es mi vida y yo sabré qué hacer con ella! ¡¿Con qué derecho vienes a privarme de la libertad de luchar por los que amo?! ¡Te pasaste de la raya, Legolas! ¡Nunca me había sentido tan ofendida por un hombre, lo que ya es mucho decir!
- ¿Es que ya nadie puede preocuparse por ti?- exclamó Legolas molesto.
- ¡Preocuparse sí, pero no intervenir en mi, mi vida!- contestó Mislif también enojada.- ¡Te aprovechaste de que estaba casi inconsciente, y eso te convierte en un traidor! ¡Traicionaste mi confianza y mis deseos! ¡No salí de mi casa para que unos cuantos hombres, y sobre todo tú, su pusieran a regir mi vida!
- Han pasado meses, Éomer- suspiró Gimli, un tanto más alejados de la escena-, ha transcurrido mucho tiempo, y ellos siguen prácticamente iguales. Son las mismas peleas del inicio de nuestro viaje... No veo que se acaben tampoco.
- ¡No me digas!- dijo Éomer arqueando las cejas.
- ¿Yo...? No puedo creerlo... ¡Eres un desconsiderado, Legolas, no lo niegues ahora con palabras bonitas!
- ¡¿Un desconsiderado...?! ¡Tú eres una malagradecida, Mislif! ¡Como si a mí no me hubiera dolido haberte dejado allá! ¡No teníamos ni idea si regresaríamos o no, y tú te quejas como si yo hubiera disfrutado lo que te hice! Discúlpame, si quieres, pero ya no te rogaré más.
- Sé perfectamente que no habrá sido fácil para ti haberlo hecho, pero ¿crees que para mí fue fácil despertar enterándome de que partiste a Mordor y que ni siquiera te despediste como se debe?
- No empieces...
- Prefiero no seguir discutiendo contigo.- gruñó Mislif, dándole la espalda.- Me has decepcionado, Legolas, de verdad. Prefiero no verte la cara en mucho tiempo. ¿Dónde está Aragorn?
- ¿No quieres verme? ¿No será que estás usando esto como pretexto para alejarte de mí y optar por otro camino que tienes?
- Tal vez...- contestó la joven, bajando el tono de voz.- Tal vez sea lo mejor para ambos, como tal vez no. Pero lo que sí sé es que me has decepcionado como nunca, Legolas, y que esto no te lo perdonaré. Si he de ocupar un pretexto para dejarte, será éste. No quiero verte la cara en mucho tiempo... ¡Hey, gruñón! ¿Dónde está Aragorn?
- ¡En un campamento en esa dirección!
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- ¡Felicidades, Aragorn!- sonrió Mislif radiante.- Has pasado por tanto y ahora, ¡mírate, eres el Rey de Gondor! ¡Me siento tan orgullosa de ser tu amiga! Y también se siento honrada de ser amiga de ustedes, Frodo y Sam.
- Gracias, Mislif.- sonrió el primero.
- Gracias, señorita Mislif.
- ¡Tengo ganas de abrazarlos! ¡Vengan acá! ¡Me tenían tan preocupada, par de...! ¡Oh...! Lo siento, Sam, no era mi intención ahogarte... ¡Es la emoción, por Elendil!
Aquella era una noche muy especial. Aragorn ya había sido coronado como el Rey de Gondor, de la Casa de Elendil, y se había hecho una gran recepción en Minas Tirith. La fiesta y la alegría eran grandes y todo era regocijo. Incluso Mislif estaba de mejor ánimo y no se había quejado de ponerse un precioso vestido que le fue entregado para la ocasión. Todos los miembros de la Comunidad del Anillo estaban vestidos con gran elegancia y disfrutaban de la ocasión. También se hallaban ahí Éomer y Éowyn y Faramir, quienes habían comenzado una bella relación.
- Aragorn, me gusta tu corona, ¿podrías darme una así?- sonrió la joven.- ¡Me encantaría llegar a casa con una corona, luciéndola frente a todos! ¡Jo, jo!
- Tal vez podría darle una a la Dama Honorífica de Gondor.- sonrió Aragorn.- Te he decidido nombrar así, ¿qué te parece?
- ¡Oh, qué honor! ¡Muchas gracias, Su Majestad!
- ¡Eso me cohibe, Mislif!
- Lo siento...
- ¿Cómo va todo con Legolas?- preguntó Aragorn, de pronto.- Supe que habían tenido unos problemas.
- Y todavía están ahí. Para lo único que le he hablado fue para decirle que yo no era una mentirosa ni traidora, así que le conté todo lo que había vivido en los Emyn Muil. ¡El muy descarado! ¡Diciéndome que yo guardaba secretos!
- ¿Y qué fue lo que te ocurrió ahí?
- Mmm... Que te lo cuente él, Aragorn.- gruñó Mislif.- Yo prefiero ir a tomar algo.
- ¡Mis!- gritó Pippin.- ¿Vienes a bailar?
- ¡Muy bien!
La fiesta fue muy entretenida, en especial para los más jóvenes y amigos de Aragorn, y la disfrutaron como si fuera una recompensa bien merecida. Mislif pasó gran parte de la velada con los hobbits y con Gimli. De Legolas no había señales en la sala. Sólo había cruzado algunas palabras con Mislif antes, pero ninguna de reconciliación. Y la joven también había compartido y bailado con Éomer durante la fiesta.
Pasada la medianoche, Legolas hizo acto de presencia en el lugar, saludando a sus amigos con gran alegría. Cruzó una mirada con Éomer y ambos asintieron con la cabeza, acto que Mislif no notó, pues conversaba con unos jóvenes de Minas Tirith. De pronto, vio frente a sí a Legolas y Éomer, y preguntó:
- ¿Qué... qué ocurre?
- No quisiéramos presionarte, Mislif...- comenzó Éomer.
- Ven con nosotros.- interrumpió el Elfo. Los tres se dirigieron a una sala que estaba junto al salón de baile.- Tendrás que escoger.- dijo Legolas bruscamente, una vez los tres solos.- Personalmente, ya no soporto esta situación, y tal vez hable por Éomer también. Sea lo que sea que decidas, lo aceptaremos, Mislif.
- ¿Y por qué debo escoger entre uno de ustedes dos?- exclamó ella molesta.- ¡Perfectamente podría huir de aquí e ir a esconderme en una cueva! No pueden obligarme a estar con alguno de los dos.
- Es que si no lo haces, ambos buscaremos siempre la oportunidad de estar a tu lado.- dijo Éomer.- Puedes huir, pero, cuando des señales de vida, ahí estaremos.
- Mmm...- gruñó Mislif.- ¡Por Elendil. esto es una injusticia! No tengo por qué... ¡Ustedes no deberían...! ¡Pero está bien!
Y ahí estaba. El momento que evadía con gran descaro y falta de disimulación había llegado. Tenía frente a sí al Elfo que amaba y por quien habría hecho cualquier cosa para evitarle sufrimientos, y con quien, a pesar de todo lo anterior, estaba furiosa. Y por el otro lado tenía a un hombre quien ella estimaba bastante y el cual le profesaba un abrumador amor. Si Mislif escogía a Éomer para compartir el resto de sus días se sacaría de encima el peso de tener que cortarle la vida a Legolas. El Elfo sufriría, sí, pero ella estaba segura de que comprendería los motivos que le daría.
- ¿Y bien?- preguntó Éomer, impaciente.
- ¿Estás lista para responder, Mislif?- preguntó Legolas, con un dejo de nerviosismo. A pesar de que confiaba en Mislif y la amaba demasiado, no sabía a qué atenerse con ella. Lo había sorprendido muchas veces en el pasado y temía que lo sorprendiera esta vez...
Mislif estaba cabizbaja, con los ojos cerrados y el corazón palpitándole rápidamente. De pronto, una suave voz le hizo recordar unas palabras que sonaban lejanas y un sueño que también había tenido mucho tiempo más atrás. Entre frases cortadas y sin unión aparente la voz decía: "Estrella del Norte, sólo tú puedes decidir cuál será tu camino... cuando sepas que la felicidad no se logra si no se dejan algunas cosas de lado... Si nos volvemos a ver..."
De momento, y con el nerviosismo tan presente, no logró recordar quién le había dicho esas palabras. También vino a su mente cierta imagen vaga, pero que no podía olvidar haberla visto en más de un sueño: Era de noche, ella estaba rodeada de un centenar (o un millar) de cadáveres de orcos, aunque también hay que añadirle de hombres. La oscuridad era grande, pero distinguía frente a sí una brillante figura, a la que Mislif supuso que sería Legolas... ¿Sería él?
- Mislif...- dijo la voz del Elfo.
- ¡Sí!- exclamó ella, saliendo de su ensimismamiento.- Ya tomé una decisión.- La joven se acercó unos pasos hacia Éomer, cabizbaja, lo miró fijamente y luego posó su mirada en el Elfo, diciendo: Lo siento mucho, Legolas, pero tengo un miedo mucho mayor...
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¡Ooooh! ¡Oooooooh! ¡Oooooooooooh! Aquí sí que me perseguirán hasta la muerte... Tendré que huir nuevamente y dejarle un encargo a Dernix por lo de los reviews. Pero... ¡No puedo evitarlo! Mwajajajajaja... cof-cof... Disfruto mucho haciendo esto. Jajajajaja Jejejejeje Jijijijijiji Jojojojojojo Jujujujuju. Bueno, bueno, espero sus reviews, mis adorados lectores. Disculpen si el capi fue muy largo, pero ya les advertí que los últimos son siempre los más largos... Mwajajajajaja. ¡Nos vemos!
¡Holitas a todos! Quiero saludarlos muuuuy afectuosamente y agradecerles el incesante apoyo para con esta historia. Bueno, antes de responder a sus maravillosos reviews, les quiero decir que éste capi será... ¿cómo decirlo?... de acciones rápidas. No se reparará mucho en describir lugares, salvo los más importantes, así se hará más rápida la historia que de por sí ya es larga en este capi. Como son los capítulos finales debo hacerlos extensos. Jijijijijiji. ¡Ahora los reviews!
*Kagome-Black: Bueno, bueno, relájate, mujer. Ya sé que Éomer se ha buscado un cierto odio, pero no es para que exageres así. Jojojo. Bueno, si quieres consolar a Legolas, sólo cuidate (como dijo Dernix en cierta ocasión) de que se te cruce algún dardo en el camino. Gracias por tu review y espero que disfrutes este capi.
*Candy Bloom: ¿Vas a llorar? Mejor que no, porque no vas a poder ver la pantalla. Entiendo que estés molesta por la intervención de Éomer en medio de nuestra parejita, pero trata de entenderlo a él también. Jajaja, ¿comiste en el pc? Jojojo, estás peor que yo que me lo paso tomando café ahí. Okiles, espero que este capi te guste.
*Yuna Aoki: Jejeje, sí, pobeshito Legolas. Gracias por tu(s) review(s) (cortado) jojojo, y espero que te guste este capi, porque es bastante emocionante.
*Thalinariel: ¡Holitas! ¿Más amenazas? (Mmm... ni Eärwen y Dernix han llegado a tanto... o.ô) Jejeje, ¿Éomer friendo espárragos? Jojojo, no lo había escuchado nunca. Bueno, espero que te guste este capi y gracias por tu review amenzante.
*Katita Okidoki: ¡Sí, Mercader como Ariel! Era mi favorito, ¿ya? ¡Amo a Felipe Braun! Bueno, si quieres matar a Éomer, hazlo, pero le quitarás la pizca de malicia a la historia. Bueno, hija mía, gracias por tu apoyo y espero que disfrutes este capi.
*Hikaru: ¡Holitas! ¡Sí, soy chilena! (¡Chile, Chile lindo, lindo como un Sol!) Gracias, gracias, por tus palabras, lo sé... Jojojo. ¿Habías pensado en una historia así? Es que el pensamiento feminista nos conduce por esos senderos? Jejeje. ¿Mislif con algún don? Mmm..., no sé. Pero sólo debes esperar. Okiles, espero que disfrutes este capi.
*Liver: Gracias, gracias. Me alegra que te haya gustado la historia, aunque ya lleva su tiempito. Jojojo, gracias por tu review y disfruta este capi.
*Lórien Potter: Gracias, gracias. ¿Odias a Éomer? Deberían hacer un club. Jojojo, la intriga te mata, lo sé. Bueno, no te hago esperar más, disfruta este capi.
*Lady-Eloane: Sí, lo sé, fue largo, pero era necesario. Me alegra, eso sí, que te haya gustado. Jejeje, me gusta tu idea del rating, a pesar de que odies vomitivamente a Éomer. Es que claro, comparándolo con Legolas- Mr.Bloom es para no tenerle afecto. Okiles, espero que disfrutes de este capi.
*Megumi-chan1: Jejeje, ¿Legi-chan? Nunca lo había escuchado... Estás enojada con Mislif, ¿verdad? Yo también, pero nunca pensaría que es vaca. Jejeje, espero que te guste este capi.
*Dernix: ¡Amigui oregui! Sí, lo sé, 20 capis es difícil de creer con mi flojera habitual. Sí, sí, la inseguridad de Mislif es comparable a los cangrejos, pero trata de entenderla. ¿Así que te dio pena Legolas? Estamos conociendo el lado sensible y algo desconocido de Der. Creo que eres la única que no odia a Éomer, pero tus motivos te quitan el papel de sensible. Okiles, amigui oregui, espero que disfrutes este capi y que podamos coincidir en el msn.
*Gary Lupin: Jejeje, no creas, estoy algo floja. Bueno, espero que tu trasero esté mucho mejor luego de las 2490683056985 horas en el pc. ¿Te unes al grupo anti-inseguridad? Era obvio, pero bueno... Espero que te guste este capi.
*Eärwencita Linda Preciosa: Te voy a quitar los dos adjetivos finales por el review que nunca llegó, pero bueno... ¡Oh! No se le puede hablar así a la señorita presidenta o directora del C.C.A.A. Me orgullece ser amigui tuya. ¡Hoy el colegio, mañana el mundo! Jojojo, espero que disfrutes este capi.
*Cass Metallium: Gracias, gracias, esto me sube el ego. ¡Uy! Jejeje, ¿también te unes al Club Odio a Éomer? Jejeje, de verdad, Legolas y Mislif parecen resorte: juntos, separados, etc... Okiles, espero que te guste este capi.
*Legolas_Mirkwood: ¡Oh, llegó el chico aislado! Gracias, gracias, lo sé. ¡Otro más que odia a Éomer! ¡Qué novedad! Jejeje, okiles, espero que te guste este capi, amigo mío.
Y sin más, les presento el...
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CAPÍTULO 20
"PELENNOR, EL CAMPO DE BATALLA"
- Mislif, bienvenida al Sagrario.- dijo Éomer con un rostro radiante. Mostrándole el sitio en que se hallaban y que estaba repleto de soldados.
- Es un sitio... interesante.- contestó la joven apenas prestándole atención al lugar.
- ¿Te sientes mal?
- Deberías saberlo mejor que yo.- dijo Mislif sin preámbulos.- No quiero culparte, pero fuiste tú quien me dio la difícil tarea de pensar en lo que deseo, cuando pensaba que mis pensamientos estaban claros.
- Si no lo estaban, era por alguna razón poderosa.- dijo Éomer, mirándola de reojo.- Yo nunca hubiera dicho lo que dije, si no hubiera un Elfo de por medio. Si te estuvieras enamorado de un Humano, todo habría sido diferente. ¡Pero es un Elfo! No entré en tu vida para confundirte, sino que para ayudarte a salir de un presunto problema futuro.
- ¿Presunto problema? ¿Hablas de mi temor por la muerte de Legolas o de otra cosa?
- Legolas no sólo es un Elfo, joven Mislif, sino que también es un Príncipe.- contestó Éomer dulcificando su voz.- ¿Cómo crees que verá su padre, el Rey del Gran Bosque Negro, que su heredero al trono se case con una Humana, y que con eso se acorte su vida?
- No lo había pensado...- murmuró la joven. Se quedó unos momentos en silencio, hasta que miró al hombre fijamente; luego le dijo-: Eres muy inteligente, Éomer. Supiste leer mis temores con respecto a Legolas y les sacas provecho. Pero no creas que te critico o te guardo rencor, porque tarde o temprano llegaría para mí éste momento de meditar bien lo que deseo. Puedo ver en tus ojos que no me deseas mal, y te lo agradezco. Si no hubiéramos conocido en otras circunstancias, tal vez podría haberse formado algo bello.
- Aún hay tiempo...- murmuró él.
- No lo sé... Legolas...
- Legolas te ama, lo sé. Pero no olvides que yo también, y demasiado...
Mislif lo miró sorprendida. Éomer siempre se mostraba fuerte, severo incluso, y ahora el tono de su voz mostraba cierta amargura y vehemencia. Sus ojos oscuros tenían una sombra de tristeza.
- Me dolió mucho saber que amabas a otro cuando te dije lo que sentía.- siguió diciendo, más para sí.- Pero te prometí que lucharía.
- Desearía que no lo hicieras.- murmuró Mislif.- Nunca salí de casa con la intención de conseguir estos problemas. No te ofendas... Enamorarme de Legolas fue muy difícil para mí de aceptar, sumado a su cambio conmigo. Luego apareces tú y me dices todo tan rápidamente que me confundo más. Y ahora... ¡me hacen escoger! No tengo por qué hacer esto... Si quisiera, huiría de aquí..., pero me atan muchas cosas.
- Aprovecha de descansar, Mislif.- dijo Éomer cambiando el tema. El Rey Théoden y otros hombres se acercaban hacia ellos.- Te hará bien. Nos vemos.- y sin más, se alejó.
A los pocos minutos, Merry se unió a la joven, diciendo que la había estado buscando. El hobbit la miró con ojos curiosos y luego le preguntó:
- ¿Qué te tiene tan preocupada, Mis?
- ¿'Mis'?- sonrió ella.- Creí que sólo Pippin me decía así.
- Y yo a él le dijo 'Pip'. ¡Vamos! ¡Dime qué te sucede! ¿Estás asustada por las batallas que se acercan?
- Sí, Merry.- contestó Mislif, mirando hacia el Este.- Se acercan crueles batallas, eso se siente; pero también hay otras que librar, y que me asustan también.
- ¡Qué misteriosa!- rió el hobbit.- Te estás pareciendo a Gandalf...
~^_^~
- ¡Salve, Señor de la Marca! Mi corazón se regocija con su retorno.
- ¿Y cómo estás tú, Éowyn? ¿Todo ha marchado bien?- La Dama Blanca de Rohan, luego de relatarle brevemente el viaje con la gente hacia el Baluarte, dijo que todo estaba bien. Luego, Éowyn dijo que Aragorn y los demás habían pasado por ahí, pero que ya se había marchado al Sendero de los Muertos, el horrible y desesperanzado camino que debía cruzar. Théoden, recordándolo de pronto, dijo-: Joven Mislif, le presento a la hija de mi hermana, Éowyn. Éowyn, ella es una valerosa y fuerte joven amiga de Aragorn hijo de Arathorn.
- Si es usted amiga del señor Aragorn, lo es mía también.- saludó la joven mujer. Era alta, de larga cabellera rubia, rostro claro y ojos también claros. Se veía en ella una delicada belleza que escondía una gran fuerza.
- Es usted muy amable.- saludó Mislif, inclinándose un poco.
- ¿Qué es esto de viajar sólo con hombres?- preguntó Éowyn con curiosidad.
- Mislif es parte de la Comunidad formada por Elrond de Rivendel.- explicó Théoden sonriendo.- Llegó hace unos días al Abismo de Helm y luchó valerosamente en aquel lugar.
- No tiene un cuerpo de guerrera, Mislif.- dijo la Dama Blanca, mirándola fijamente.- Pero cuando la fuerza viene de dentro, el cuerpo, prácticamente, importa poco.
- Lucho por y con los que amo.- sonrió Mislif.- Se me ha criticado un poco por ser mujer y hacer lo que hago, pero pienso que no deberíamos limitarnos a dejar las cosas importantes en manos de los hombres, dejándolos pelear solos, y nosotras quedarnos de brazos cruzados, ¿me entiende?
- Perfectamente.- contestó Éowyn con un brillo en los ojos que Mislif no logró comprender.- Sí... Luchar por los que amas...
- Bien, quiero descansar. Necesitaremos muchas fuerzas para lo que viene por adelante. ¡Éomer, manténme informado sobre lo que ocurra con la llegada de los que faltan! Minas Tirith nos está esperando.
~^_^~
- ¡Joven Mislif!
- Dama Éowyn, ¿qué ocurre?
- Necesito tu ayuda, Mislif.- dijo Éowyn con la respiración entrecortada, ya que había llegado corriendo.
- Dígame.
- No aquí. Sígueme.- y así, la Dama Blanca de Rohan guió a Mislif hacia una habitación, que parecía ser la de ella en el Baluarte.- Aquí será más tranquilo.- dijo Éowyn una vez a solas.- Mislif necesito que me ayudes a luchar por y con los que amo.
- ¿A luchar...? ¿En la guerra?- preguntó la joven, muy sorprendida.
- Sí. Quiero que me ayudes a hacer lo que tú haces. Quiero luchar por mi gente, por mi familia, por estas tierras y por la gente que amo. Tú lo has hecho a pesar de todos los problemas de ser mujer, pero yo no he tenido la oportunidad. ¡Por favor, joven Mislif, ayúdame!
- ¿Qué dirá el Rey Théoden si se entera?
- Yo seré castigada tal vez, aunque sin fundamentos coherentes.
- Yo sé perfectamente lo que le dirán, Dama Éowyn.- sonrió Mislif recordando días pasados.- Le dirán que no es que la estén discriminando ni sobreprotegiendo por ser mujer, pero que ellos sólo desean que usted esté a salvo y que merece más cortesías por ser una joven dama. ¡Bah, son solo tonterías, créame! Pueden ser cosas sin importancia, sin embargo, terminan ahogando a quien las recibe.
- Yo me siento muy ahogada, Mislif, y lo que menos deseo es encontrarme atrapada en una jaula.- dijo Éowyn con un brillo de decisión en los ojos.
- Bien, la ayudaré.- dijo Mislif.- Y, de hecho, se me está ocurriendo una gran idea...
~^_^~
- ¡Por Eorl! ¡Hemos llegado demasiado tarde! Minas Tirith...
- ¡Nunca es tarde para ayudar, Éomer! ¡A la carga, Rohirrim! ¡A luchar por la gloria de la Marca!
- Sólo respira hondo... No has viajado tantos meses para llegar al final con miedo, Mislif.- se decía la joven.- No has superado todos los problemas pasados para dudar en el últimos escalón. Sí, se ve desesperada esta imagen del posible escenario final de todo, pero... pero no puedes desanimarte, porque le prometiste a Legolas que le demostrarías que sabías valerte por ti misma y salir adelante con tus actos. ¡Pobre de él si no regresa! ¡A la carga, Eäros, vamos a cazar orcos! Lástima que no esté Gimli para competir...
Y así, al llegar los Rohirrim, Mislif y Merry a Gondor, específicamente a los Campos de Pelennor donde se llevaba a cabo la peor de todas las batallas contra Mordor, Mislif se lanzó cabalgando a su último combate. Sentía temor, pero su miedo era superado por una extraña emoción que se le producía por la idea de sentir que en tan poco tiempo había cambiado tanto su vida. Se sentía feliz, porque todo lo pasado lo había superado y, si moría en aquel momento, lo haría con una satisfacción sobrecogedora.
Esta última batalla era de una imagen aterradora: los Campos de Pelennor estaban repletos de hombres y orcos. Los Hombres no sólo eran de Gondor y Rohan, sino que también eran Hombres del Sur; los Haradrim aliados de Sauron, quienes traían sus enormes y terribles olifantes, que eran enorme fortalezas comparados con los caballos de sus enemigos. Además, los orcos de Mordor eran innumerables, y parecían insectos asesinos vistos desde la lejanía. Toda aquella visión era una triste y sangrienta realidad; y para complementar la imagen, el cielo era muy oscuro, con nubes tristes y amenazantes sobre ellos, y rojas y horribles sobre las no lejanas tierras de Mordor.
~^_^~
- ¡Rey Théoden...! ¡Éowyn!- exclamó Mislif, mientras atacaba orcos con una espada. La joven estaba sobre el lomo de Eäros aún, pero algo la haría bajarse de su corcel. Una nube había sobrevolado muy cerca de ella y, al ver que se trataba de un Nazgûl, sintió mucho miedo, pero al ver que ese Nazgûl bajaba a luchar con el Rey Théoden y lo botaba de su caballo Crinblanca, su terror fue mayor.- ¡Éowyn!- gritó Mislif bajándose de Eäros y corriendo hasta donde estaba la Dama de Rohan, aún disfrazada de soldado, como lo habían planeado, junto a Merry de pie y al Rey Théoden con la mitad de su cuerpo bajo su caballo.
- ¡No te acerques, Mislif!- gritó Merry con el rostro pálido por el pánico, pero firme con su espada. La joven se detuvo a algunos metros de la escena. Allí estaba Éowyn, de pie frente a un Nazgûl sobre su criatura alada. El temible enemigo, en aquel momento, decía con una voz glacial:
- ¡No te interpongas entre el Nazgûl y su presa! No es tu vida lo que arriesgas perder si te atreves a desafiarme; a ti no te mataré: te llevaré conmigo muy lejos, a las casas de los lamentos, más allá de todas las tinieblas, y te devorarán la carne y desnudarán la mente, expuesta a la mirada del Ojo sin Párpado.
A pesar de las horribles palabras del Nazgûl, Éowyn (que el aquel momento se hacía pasar por un soldado llamado Dernhelm) desenvainó su espada diciendo con decisión:
- Haz lo que quieras; mas yo lo impediré, si está en mis manos.
- ¡Impedírmelo! ¿A mí?- rió su frío enemigo.- Estás loco. ¡Ningún hombre viviente puede impedirme nada!
- ¡Es que no soy ningún hombre viviente!- rió Éowyn para sorpresa de casi todos.- Lo que tus ojos ven es una mujer. Soy Éowyn hija de Éomund. Pretendes impedir que me acerque a mi señor y pariente. ¡Vete de aquí si no eres una criatura inmortal! Porque vivo o espectro oscuro, te traspasaré con mi espada si lo tocas.
La criatura alada lanzó un horrible alarido y dudó entre atacar o no. Finalmente, se lanzó hacia la joven que se defendía con su espada y escudo, atacándola con el pico y las garras; pero Éowyn no se inmutó. La Dama descargó un brutal golpe sobre el cuello de la bestia, cortándoselo. El Jinete Negro, lanzando un feroz grito de furia, se lanzó sobre ella y con su mazo le rompió el escudo, mientras que Éowyn cayó de rodillas, pues tenía el brazo roto. Mislif dudó en si ir a ayudarla o no, ya que tenía un miedo horrible a acercarse.
Todo lo que siguió luego fue muy rápido: el Nazgûl se había abalanzado sobre ella nuevamente, con la intención de matarla, pero él también había sido herido, pues Merry le había enterrado su espada detrás de la rodilla del enemigo. Rápidamente la espada de Éowyn penetró la cabeza del Nazgûl, y este comenzó a consumirse. La Dama de Rohan cayó de bruces y parecía muerta, yaciendo cerca de su amado Rey Théoden. Merry parecía estar con la mente en blanco, en medio de toda la guerra, acercándose al agonizante Rey. Mientras que Mislif, más que espantada con aquella escena y sin saber qué hacer, corrió hacia Eäros para ir por ayuda, pero no la encontró cerca. Regresó hacia donde estaban los demás, teniendo que luchar con algunos orcos. En un momento de descuido, mientras seguía corriendo y gritando: "¡Éomer!, ¿dónde está Éomer?", resbaló con un cadáver en el suelo y cayó golpeándose la cabeza. Éomer llegó al lugar de la triste escena y se encontró con que el rey estaba muerto; creyó que su hermana también y, desde luego, cuando vio a Mislif pensó lo mismo. Se sintió desesperado, triste y, encolerizado, tomó su espada y se lanzó a un feroz ataque, sin saber que estaba casi en un completo error.
~^_^~
- ¡Aragorn!
- ¡Éomer! Ya ves cómo volvemos a encontrarnos, aunque todos los ejércitos de Mordor se hayan interpuesto entre nosotros. ¿No te lo predije en Cuernavilla?- en efecto, Aragorn y los demás habían llegado sorpresivamente en unas embarcaciones negras, por lo cual todos habían pensado que se trataba de más enemigos aliados de Mordor. Sin embargo, grande fue la alegría de Éomer y los demás al notar quiénes eran realmente los recién llegados y con la ayuda que venían.
- Sí, eso dijiste.- respondió Éomer-, pero las esperanzas suelen ser engañosas, y en ese entonces yo ignoraba que fueses vidente. No obstante, es dos veces bendita la ayuda inesperada, y jamás un reencuentro entre amigos fue más jubiloso. Ni más oportuno, en verdad. Tu llegada no es prematura, amigo mío. Hemos sufrido grandes pérdidas y terribles pesares.
- ¿Y Mislif?- preguntó Legolas, sintiéndose de pronto nervioso.
- Cayó en batalla- contestó Éomer cabizbajo y aguantándose su tristeza-, cayó al igual que Éowyn mi hermana.
- ¡¿Qué...?!- exclamaron los tres amigos estupefactos.
- Legolas...- balbuceó Gimli, mientras sentía el corazón apretado.- La chiquilla...
- ¡A vengarlos, entonces, más que a hablar de ellos!- exclamó Aragorn preparándose para cabalgar.- ¿Vienes, Legolas?- le preguntó.
- S- sí...- contestó el Elfo. No sabía qué pensar. La sorpresa y la noticia habían sido muy grandes para tomarles el peso rápidamente. Sólo comenzó a correr tras sus compañeros, lanzando flechas a sus enemigos, pero sin pensar en algo coherente. ¿Cómo, ¡cómo!, iba a ser posible que Mislif, que su joven dama, muriera sin haber podido él protegerla? Mientras toda la batalla continuaba comenzó a desesperarse. ¡No podía ser...! ¡Él no había sentido nada anormal! ¡¿Dónde estaba Mislif, por Elbereth?! ¡No podía estar muerta, no ahora! ¡No podía morirse cuando habían dejado tantas cosas inconclusas y cuando habían vuelto a unirse!- ¡Joven dama!- gritó Legolas, mientras le enterraba su daga en el cuello a un orco.
~^_^~
- ¡Buenos días, alegría!- saludó Merry.
- ¿Qué? ¿Merry? ¿Es de día?
- Así es, Mis. Aunque el cielo no lo demuestre, es de día.
- ¡¿Qué pasó...?!- exclamó la joven de pronto y recordando todo.- ¡¿Qué pasó con Éowyn?! ¿Y el Nazgûl? ¿Dónde están Merry y el Rey Théoden? ¡Merry, contéstame! ¿Dónde está Legolas?
- No me fue permitido darte emociones fuertes, Mis, por la herida en tu cabeza...- contestó el hobbit.
- ¡Pero, Merry...!
- Sólo puedo decirte que aquí en Minas Tirith todo está bien, por el momento. Aragorn regresó con un enorme ejércitos de muertos, deberías haberlo visto, y ellos acabaron con todos los orcos y demás enemigos. Legolas y Gimli también regresaron.
- ¿Y dónde están ahora?
- Esa es la mala noticia, Mis.- dijo Merry.- Todos han partido... hacia Mordor.
- ¡¿Qué...?! ¿Hacia Mordor? ¡Oh, Elendil! ¿Por qué...?
- No lo sé con exactitud..., pero al parecer es para ayudar a Frodo y Sam. Iban a servir de señuelo en Mordor, para desviar la atención de Sauron.
- ¡¿De señuelo?! ¡Eso es terrible...! ¿Y por qué no me despertaron?- preguntó Mislif tratando de tomarle el peso a la situación.
- Legolas se opuso.
- ¡¿Legolas?!- exclamó la joven.
- Sí. Ocurrió que él llegó a verte pensando que estabas muerta, de algo así se había enterado, pero al ver que estabas bien se sintió mejor. Tú estabas despertando, pero él le pidió a una de las mujeres de esta Casa de Curación que te diera algo para seguir durmiendo.
- ¡Por Elendil, maldito sea! ¿Por qué hizo eso?
- Te lo explicaría mejor si hubiera leído esta carta que te dejó, pero preferí no entrometerme en asuntos ajenos. ¡Enorme lección la que obtuve viendo lo ocurrido con Pip y el palantir! Toma.- sonrió el hobbit estirando su mano, la cual contenía un sobre.- ¡Oh, casi lo olvido! Éowyn está viva, pero recuperándose de lo grave que estaba, pero el Rey Théoden ha muerto.
- ¿Y Éomer, Gandalf y Pippin?- preguntó Mislif.
- También partieron hacia Mordor.
- Todos se han ido...
- Te dejaré para que leas tu carta. Yo iré a comer algo. Estos nervios me tienen deseando una buena comida. Nos vemos, Mis.- dijo Merry antes de salir de la habitación en que descansaba Mislif. Esta última sentía un inexplicable y gran temor de leer la carta de Legolas, pero sabía que debía hacerlo. Así que abrió el sobre y extendió el papel que decía:
"Mi amada joven dama:
Te ruego que me perdones el haberte dejado aquí en Minas Tirith. Ya sé que no te gustan lo actos de cortesía y protección masculina, pero preferí verte tal vez por última vez en una imagen sana y bella, a imaginarme otra en el campo de batalla de Mordor. Quizá éste haya sido el último acto de demostración de mi amor por ti; espero que si logramos nuestro objetivo, aunque yo no regrese, sepas que siempre te desee lo mejor y ojalá decidas llevar tu vida por el camino que deseas.
Cuídate mucho, Mislif, y denuevo te pido perdón por el haberte dejado aquí. Tal vez, también, me tomé esa libertad al sentir miedo de perderte por otra situación.
Te ama, Legolas."
- ¡Nada justifica que me hayas dejado aquí, Legolas!- gritó Mislif, arrugando el papel en un acto de rabia.- ¿Qué te hizo pensar que yo quería seguir con esta vida, perdiéndome de los más importante, y sin ti, además? ¡Si no fuera porque no sé hacia dónde orcos se fueron, ya habría corrido a patearte! ¡Oh, Elendil! Además..., además dice que teme a perderme por otra situación. ¿Éomer? Si Legolas se lo pasa temiendo y desconfiando de mí, esto no llegará a ningún lado. Hasta Éomer me tiene más confianza que él... ¡Ya estoy harta! ¡Estoy harta de los hombres! ¡Pobre de ellos si logran regresar, porque se las verán conmigo!
~^_^~
- ¡Mislif, mira esto!- gritó Merry, mirando con ojos aterrados lo que ocurría sobre las montañas de Mordor. Un enorme fuego podía reflejarse en las lejanas nubes negras llenas de furiosos relámpagos. Un Sol rojo ardía en el oscurecido cielo sobre el incesante humear de las resquebrajadas Montañas de Mordor. Al parecer, y por lo que supusieron Mislif y Merry, había un terrible espectáculo en Mordor. Podían sentir el temblor en la tierra, que trepidaba los muros de la Ciudad, mientras los fuegos volaban en la lejanía como fuegos artificiales y el viento soplaba fuerte. ¿Qué significaba? ¿Que Frodo y Sam habían logrado su objetivo? ¿O que lo peor había ocurrido? ¿Habría llegado todo a su fin?
Las sombras oscuras que cubrían el Sol desaparecieron y el Anduin volvió a brillar, al igual que los ojos de algunos que comenzaban a entender lo que ocurría entre risas y cantos. Inesperadamente, un Águila enorme voló encima de la Ciudad anunciando la noticias.
"¡Canten ahora, oh gente de la Torre de Arnor, porque el Reino de Sauron ha sucumbido para siempre y la Torre Oscura ha sido destruida!
¡Canten y regocíjense, oh gente de la Torre de Guardia, pues no han vigilado en vano, y la Puerta Negra ha sido destruida, y su Rey ha entrado por ella trayendo la victoria!
Canten y alégrense, todos los hijos del Oeste, porque su Rey retornará, y todos los días de su vida habitará entre ustedes.
Y el Árbol marchito volverá a florecer, y él lo plantará en sitios elevados, y bienaventurada será la Ciudad. ¡Canten, oh todos!"
- Oh, por Elendil... ¡Lo lograron! ¡Lo logramos! ¡Gracias, gracias, gracias!- suspiró Mislif, sintiendo sus ojos llenos de lágrimas.- Todo ha terminado. ¡Por fin, la pesadilla se acabó! ¡Oh, padre, si tan sólo estuvieras aquí para festejar conmigo de que todos estos meses de intranquilidad y miedo han acabado!- de pronto, una súbita emoción y alegría le brotó, mientras se ponía a gritar.- ¡Ja, ja, Saruman! ¡Así te quería ver..., aunque no te vea! ¡Ya verás si vuelvo a Isengard, te patearé el trasero! ¿Se creían muy fuertes? ¿Se creían poderosos, grandes, magníficos? ¡Ja, ja, qué triste que unos pequeños hobbits les hayan desbaratado sus grandes planes! Si te pudiera ver la cara, me reiría de ti, Sauron, pero... ¡oh, acabo de recordarlo! ¡No tienes cara! ¡Eres sólo un mísero ojo! ¡Te lo soplo desde acá...!- y así continuó descargando toda su eufórica alegría.
- ¿Qué se habrá fumado?- se preguntó Merry.- Es la alegría. Si pudiera expresar lo que siento, créeme que estaría saltando. ¿Y por qué no, señor Brandigamo? ¡Salta! ¡Salta por la victoria de tus amigos y tuya!
~^_^~
- ¡Chiquilla!
- ¡Por Elendil, gruñón!
Mislif y los demás que estaban en Minas Tirith, al enterarse de la grandiosa victoria, decidieron partir de inmediato hacia los Campos de Ithilien para encontrarse con sus compañeros y amigos. Así lo hicieron, y en aquel momento Mislif había visto a Gimli.
- ¡Me alegra volver a verte!- reía el Enano.- Aunque me temo que no te alegrará saber que ya no podrás superar mi número de muertos, chiquilla.
- Debo admitir que siento envidia de que hayas podido ir a luchar, gruñón.- contestó Mislif muy seria.- No creas que le perdonaré a Legolas lo que me ha hecho.
- Trata de entenderlo...
- ¡No, no y no! ¡Estoy furiosa, Gimli, furiosa a pesar de que he reído y saltado de felicidad! Sólo me descargaré completamente de mi ira, si logro patearle el trasero a Saruman.
- ¡Oh...!
- Pero será nuestro secreto, ¿sí?- sonrió ella.
- ¿Mislif?- preguntó una voz conocida detrás de ellos. Era Éomer.
- ¡Éomer!- exclamó Mislif, mientras se iluminaba su rostro. Se abrazó con el hombre y le dijo: Me alegra verte bien, Éomer. No dejé de temer por ti y por los demás.
- También me preocupaba fallar y que tuvieras que sufrir.
- ¡Pero ya todo está bien!
- ¡Gracias a Eorl!
- Y a Elendil.
- ¿Joven dama?- preguntó otra voz detrás. Esta vez era Legolas.
- Legolas...- murmuró Mislif sin saber cómo reaccionar. No podía aguantarse las ganas de abrazarlo, pues la alegría era grande, pero su orgullo dañado y su tristeza por lo ocurrido también lo eran.
- Sabía que estarías molesta conmigo.- sonrió él. Se veía cansado y tenía algunas heridas, pero sus ojos y sonrisa seguían mostrando su ternura habitual.- ¿Leíste mi carta?
- Así es.
- ¿Y sigues molesta?
- ¡No me tomes a la ligera, Legolas! No creas que porque me sonríes así y porque me escribiste una carta voy a perdonarte lo que me hiciste. ¡Dejarme en Minas Tirith porque no querías verme sufrir! ¡Eres un egoísta! ¡Esta es mi vida y yo sabré qué hacer con ella! ¡¿Con qué derecho vienes a privarme de la libertad de luchar por los que amo?! ¡Te pasaste de la raya, Legolas! ¡Nunca me había sentido tan ofendida por un hombre, lo que ya es mucho decir!
- ¿Es que ya nadie puede preocuparse por ti?- exclamó Legolas molesto.
- ¡Preocuparse sí, pero no intervenir en mi, mi vida!- contestó Mislif también enojada.- ¡Te aprovechaste de que estaba casi inconsciente, y eso te convierte en un traidor! ¡Traicionaste mi confianza y mis deseos! ¡No salí de mi casa para que unos cuantos hombres, y sobre todo tú, su pusieran a regir mi vida!
- Han pasado meses, Éomer- suspiró Gimli, un tanto más alejados de la escena-, ha transcurrido mucho tiempo, y ellos siguen prácticamente iguales. Son las mismas peleas del inicio de nuestro viaje... No veo que se acaben tampoco.
- ¡No me digas!- dijo Éomer arqueando las cejas.
- ¿Yo...? No puedo creerlo... ¡Eres un desconsiderado, Legolas, no lo niegues ahora con palabras bonitas!
- ¡¿Un desconsiderado...?! ¡Tú eres una malagradecida, Mislif! ¡Como si a mí no me hubiera dolido haberte dejado allá! ¡No teníamos ni idea si regresaríamos o no, y tú te quejas como si yo hubiera disfrutado lo que te hice! Discúlpame, si quieres, pero ya no te rogaré más.
- Sé perfectamente que no habrá sido fácil para ti haberlo hecho, pero ¿crees que para mí fue fácil despertar enterándome de que partiste a Mordor y que ni siquiera te despediste como se debe?
- No empieces...
- Prefiero no seguir discutiendo contigo.- gruñó Mislif, dándole la espalda.- Me has decepcionado, Legolas, de verdad. Prefiero no verte la cara en mucho tiempo. ¿Dónde está Aragorn?
- ¿No quieres verme? ¿No será que estás usando esto como pretexto para alejarte de mí y optar por otro camino que tienes?
- Tal vez...- contestó la joven, bajando el tono de voz.- Tal vez sea lo mejor para ambos, como tal vez no. Pero lo que sí sé es que me has decepcionado como nunca, Legolas, y que esto no te lo perdonaré. Si he de ocupar un pretexto para dejarte, será éste. No quiero verte la cara en mucho tiempo... ¡Hey, gruñón! ¿Dónde está Aragorn?
- ¡En un campamento en esa dirección!
~^_^~
- ¡Felicidades, Aragorn!- sonrió Mislif radiante.- Has pasado por tanto y ahora, ¡mírate, eres el Rey de Gondor! ¡Me siento tan orgullosa de ser tu amiga! Y también se siento honrada de ser amiga de ustedes, Frodo y Sam.
- Gracias, Mislif.- sonrió el primero.
- Gracias, señorita Mislif.
- ¡Tengo ganas de abrazarlos! ¡Vengan acá! ¡Me tenían tan preocupada, par de...! ¡Oh...! Lo siento, Sam, no era mi intención ahogarte... ¡Es la emoción, por Elendil!
Aquella era una noche muy especial. Aragorn ya había sido coronado como el Rey de Gondor, de la Casa de Elendil, y se había hecho una gran recepción en Minas Tirith. La fiesta y la alegría eran grandes y todo era regocijo. Incluso Mislif estaba de mejor ánimo y no se había quejado de ponerse un precioso vestido que le fue entregado para la ocasión. Todos los miembros de la Comunidad del Anillo estaban vestidos con gran elegancia y disfrutaban de la ocasión. También se hallaban ahí Éomer y Éowyn y Faramir, quienes habían comenzado una bella relación.
- Aragorn, me gusta tu corona, ¿podrías darme una así?- sonrió la joven.- ¡Me encantaría llegar a casa con una corona, luciéndola frente a todos! ¡Jo, jo!
- Tal vez podría darle una a la Dama Honorífica de Gondor.- sonrió Aragorn.- Te he decidido nombrar así, ¿qué te parece?
- ¡Oh, qué honor! ¡Muchas gracias, Su Majestad!
- ¡Eso me cohibe, Mislif!
- Lo siento...
- ¿Cómo va todo con Legolas?- preguntó Aragorn, de pronto.- Supe que habían tenido unos problemas.
- Y todavía están ahí. Para lo único que le he hablado fue para decirle que yo no era una mentirosa ni traidora, así que le conté todo lo que había vivido en los Emyn Muil. ¡El muy descarado! ¡Diciéndome que yo guardaba secretos!
- ¿Y qué fue lo que te ocurrió ahí?
- Mmm... Que te lo cuente él, Aragorn.- gruñó Mislif.- Yo prefiero ir a tomar algo.
- ¡Mis!- gritó Pippin.- ¿Vienes a bailar?
- ¡Muy bien!
La fiesta fue muy entretenida, en especial para los más jóvenes y amigos de Aragorn, y la disfrutaron como si fuera una recompensa bien merecida. Mislif pasó gran parte de la velada con los hobbits y con Gimli. De Legolas no había señales en la sala. Sólo había cruzado algunas palabras con Mislif antes, pero ninguna de reconciliación. Y la joven también había compartido y bailado con Éomer durante la fiesta.
Pasada la medianoche, Legolas hizo acto de presencia en el lugar, saludando a sus amigos con gran alegría. Cruzó una mirada con Éomer y ambos asintieron con la cabeza, acto que Mislif no notó, pues conversaba con unos jóvenes de Minas Tirith. De pronto, vio frente a sí a Legolas y Éomer, y preguntó:
- ¿Qué... qué ocurre?
- No quisiéramos presionarte, Mislif...- comenzó Éomer.
- Ven con nosotros.- interrumpió el Elfo. Los tres se dirigieron a una sala que estaba junto al salón de baile.- Tendrás que escoger.- dijo Legolas bruscamente, una vez los tres solos.- Personalmente, ya no soporto esta situación, y tal vez hable por Éomer también. Sea lo que sea que decidas, lo aceptaremos, Mislif.
- ¿Y por qué debo escoger entre uno de ustedes dos?- exclamó ella molesta.- ¡Perfectamente podría huir de aquí e ir a esconderme en una cueva! No pueden obligarme a estar con alguno de los dos.
- Es que si no lo haces, ambos buscaremos siempre la oportunidad de estar a tu lado.- dijo Éomer.- Puedes huir, pero, cuando des señales de vida, ahí estaremos.
- Mmm...- gruñó Mislif.- ¡Por Elendil. esto es una injusticia! No tengo por qué... ¡Ustedes no deberían...! ¡Pero está bien!
Y ahí estaba. El momento que evadía con gran descaro y falta de disimulación había llegado. Tenía frente a sí al Elfo que amaba y por quien habría hecho cualquier cosa para evitarle sufrimientos, y con quien, a pesar de todo lo anterior, estaba furiosa. Y por el otro lado tenía a un hombre quien ella estimaba bastante y el cual le profesaba un abrumador amor. Si Mislif escogía a Éomer para compartir el resto de sus días se sacaría de encima el peso de tener que cortarle la vida a Legolas. El Elfo sufriría, sí, pero ella estaba segura de que comprendería los motivos que le daría.
- ¿Y bien?- preguntó Éomer, impaciente.
- ¿Estás lista para responder, Mislif?- preguntó Legolas, con un dejo de nerviosismo. A pesar de que confiaba en Mislif y la amaba demasiado, no sabía a qué atenerse con ella. Lo había sorprendido muchas veces en el pasado y temía que lo sorprendiera esta vez...
Mislif estaba cabizbaja, con los ojos cerrados y el corazón palpitándole rápidamente. De pronto, una suave voz le hizo recordar unas palabras que sonaban lejanas y un sueño que también había tenido mucho tiempo más atrás. Entre frases cortadas y sin unión aparente la voz decía: "Estrella del Norte, sólo tú puedes decidir cuál será tu camino... cuando sepas que la felicidad no se logra si no se dejan algunas cosas de lado... Si nos volvemos a ver..."
De momento, y con el nerviosismo tan presente, no logró recordar quién le había dicho esas palabras. También vino a su mente cierta imagen vaga, pero que no podía olvidar haberla visto en más de un sueño: Era de noche, ella estaba rodeada de un centenar (o un millar) de cadáveres de orcos, aunque también hay que añadirle de hombres. La oscuridad era grande, pero distinguía frente a sí una brillante figura, a la que Mislif supuso que sería Legolas... ¿Sería él?
- Mislif...- dijo la voz del Elfo.
- ¡Sí!- exclamó ella, saliendo de su ensimismamiento.- Ya tomé una decisión.- La joven se acercó unos pasos hacia Éomer, cabizbaja, lo miró fijamente y luego posó su mirada en el Elfo, diciendo: Lo siento mucho, Legolas, pero tengo un miedo mucho mayor...
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¡Ooooh! ¡Oooooooh! ¡Oooooooooooh! Aquí sí que me perseguirán hasta la muerte... Tendré que huir nuevamente y dejarle un encargo a Dernix por lo de los reviews. Pero... ¡No puedo evitarlo! Mwajajajajaja... cof-cof... Disfruto mucho haciendo esto. Jajajajaja Jejejejeje Jijijijijiji Jojojojojojo Jujujujuju. Bueno, bueno, espero sus reviews, mis adorados lectores. Disculpen si el capi fue muy largo, pero ya les advertí que los últimos son siempre los más largos... Mwajajajajaja. ¡Nos vemos!
