Y aquí traigo otro capítulo calentito recién salido del horno del Word. He tardado más de lo debido, de nuevo, pero a estas alturas ya debéis estar acostumbradas. xD

Disclaimer: No soy Rowling y Snape no me pertenece, no soy Rowling y Snape…(si me lo repito con fuerza una y otra vez lo acabaré aceptando)


Capítulo 20

Severus fue convocado en la sala de Malfoy Manor donde tenían lugar todas las reuniones importantes con su Señor, o lo que era lo mismo: aquellas en las cuales había múltiples posibilidades de que alguno de los presentes no saliese con vida.

El simple hecho de que todas las miradas del resto de Mortífagos estuvieran fijamente posadas sobre él, y de que el Lord no desviase sus despiadados ojos de los suyos, hubiera sido más que suficiente para matar de un paro cardíaco a más de uno.

Snape, sin embargo, sólo se permitió tensar los músculos de su espalda casi imperceptiblemente, y arrojar a los recovecos más profundos de su mente cualquier pensamiento sobre Hermione o lo que sentía por ella.

—Estoy esperando, Severus—susurró Voldemort, con el tono propio de un padre que espera pacientemente a que su hijo confiese su última travesura.

—¿Mi señor?

¡Crucio!

Fue tan rápido que no fue consciente de lo que estaba pasando hasta que se encontró retorciéndose violentamente a causa del dolor, luchando por controlar los espasmos con aplomo y por no hincar las rodillas en el suelo.

Después de unos instantes que parecieron eternos el escarmiento se detuvo.

—¿Aún nada? ¿Ninguna idea? Quizá otra sesión de Cruciatus te ayude a recordar.

La risotada de Bellatrix fue lo único que rompió el silencio sepulcral que reinaba en la sala.

Severus sabía que el Lord estaba jugando con él, y que el "juego" sólo terminaría cuando respondiese algo digno, o cuando acabase inconsciente en el suelo. De cualquier manera cumplir con la primera opción tampoco le garantizaba que no ocurriese la segunda.

—Milord, no sé a qué a qué os referís, pero si me decís de qué se trata estoy seguro de que podré complaceros con una respuesta.

Snape se decantó por fingir ignorancia, aun estando prácticamente seguro del motivo por el cual se encontraba en esa situación, cuando se trataba de Voldemort siempre era más sensato no aventurarse.

Una pequeña sonrisa cínica y llena de maldad escapó de los labios de la serpiente.

—Tenía a la sangresucia completamente manipulada. No había forma posible de que escapase a mi control mental, era totalmente mía. En cuanto la chica pensó en ti todo se volvió negro y perdí mi poder sobre ella. ¿Qué hiciste, Severus? Escoge con cuidado tus siguientes palabras, no queremos que sean las últimas, ¿verdad?

De nuevo la risa histriónica de Bellatrix resonó por toda la estancia.

—Dumbledore me mandó llamar para ayudarla, hubiera sido sospechoso negarme.

—Otra vez juegas la carta de Dumbledore. Me temo que ya no puedo confiar en ti, pero estás de suerte, tengo una misión crucial que determinará si puedo volver a incluirte entre mi círculo de allegados, o si por el contrario, tus servicios ya no serán...requeridos.

Snape leyó entre líneas perfectamente: iba a matarle de todas formas, pero aún le necesitaba, así que cumplir con su última tarea le aseguraba una muerte rápida, y no llevarla a cabo una especialmente dolorosa.

—Haré cualquier cosa que esté en mi mano.

—Cuando vuelvas al castillo le dirás a Dumbledore que has descubierto que una gran fuente de mi poder se encuentra sellada en el antiguo orfanato de Wool, y le convencerás para que vaya allí con Potter. Irán ellos solos, todos nosotros estaremos esperándole, les tenderemos una emboscada.

Snape apretó los dientes ante el conocimiento de su nueva misión.

—Mi señor, no sé si seré capaz de convencer a…

Voldemort le cortó al instante.

—Haz esto por mí, y las puertas de mi confianza volverán a estar abiertas. No me falles, Severus, tú estarás con nosotros y si percibo cualquier rastro de Aurores o de algo sospechoso serás el primero en caer.

En ese momento las puertas de la sala chirriaron dando paso a Colagusano, que torpemente se escurrió hasta quedar postrado de rodillas frente a quien-no-debe-ser-nombrado.

—Habla.

—Milord…no quedan más prisioneros en el calabozo y Nagini está hambrienta. Lleva dos días sin comer.

—Te sugiero que encuentres algo con lo que alimentarla o tú mismo solucionarás el problema personalmente.

—¡Milord!—chilló la rata, justo antes de desaparecer por donde había venido.

Entonces algo hizo "click" en la mente de Snape y las piezas del rompecabezas comenzaron a unirse lentamente hasta formar una imagen completa del puzzle.

¿Cómo no lo había visto antes? Había sido estúpido y despistado, Granger se lo había dicho aquel día en el hospital, era tan evidente que casi hasta dolía.

"Yo sentía como si me moviese… todo estaba borroso…muy cerca del suelo."

La serpiente era el último Horrocrux.

Se aseguró de que el pensamiento desapareciese tan rápidamente como había llegado.

—La reunión ha finalizado, tendréis noticias mías pronto. Podéis marcharos.

Snape comenzó a caminar lentamente junto a todos los demás cuando la voz de sus pesadillas le detuvo.

—Tú no, Severus, tú y yo todavía no hemos acabado. Me temo que aún tienes que pagar por tu último error… ¡Crucio!


Desde que Severus se fue Hermione había pasado lo que quedaba de tarde y la noche entera recluida en su habitación mirando el mapa del merodeador, sin dormir un solo segundo, rogando porque su maldito nombre apareciese de nuevo dentro del castillo.

A la mañana siguiente aún no había ningún cambio y eso significaba que Severus había pasado la noche entera con Voldemort. La sola repercusión de ese pensamiento le hizo temblar y tuvo que hacer un gran esfuerzo por no hiperventilar y por contener las lágrimas.

Necesitaba estar con él.

Necesitaba verle y arroparse entre sus brazos y sentir que todo estaba bien, que él seguía vivo, y que estaba a salvo. Sólo así podría volver a respirar con normalidad.

Su pecho se llenó de felicidad al imaginarse por un momento a su lado, al recrear sus hábiles manos acariciándola, su voz aterciopelada susurrando su nombre, pero el dolor la golpeó como un mazazo directo al corazón al volver a la realidad y ser consciente de que era un espejismo, de que él no estaba allí.

Miró con desesperación el mapa por millonésima vez y su estómago se contrajo al ver que su nombre seguía sin aparecer.

La frustración era tan insoportable que cuando Lavender se acercó a decirle que ya era la hora del desayuno tuvo ganas de estamparle una silla en la cabeza. Al final sólo le gritó que la dejase en paz, pero ella sabía que no había estado bien, que estaba fuera de sus casillas.

Estaba perdiendo todo su autocontrol.

Con un leve sentimiento de culpa y un suspiro se levantó de la cama, y se dio cuenta de que aun llevaba el uniforme del colegio puesto, ni siquiera se había cambiado desde ayer. No podía importarle menos.

Una fuerte sensación de malestar le sobrevino y tuvo que volver a tumbarse, definitivamente no iba a bajar a desayunar, iría a clase directamente.

Con un quejido de desesperación recordó cuál era su primera clase de la mañana: Adivinación.

No sabía si iba a poder soportarlo.


La profesora Trelawney estaba danzando con diez alumnos en medio de la clase porque había insistido en que aquel baile era un ritual muy poderoso y que la forma en la que los pies finalizaban la danza dictaminaba el futuro de quien la realizaba.

Los que se habían aventurado a realizar aquella valiente estupidez hacían cabriolas y movían los pies tratando de imitar las estrambóticas posiciones de aquella loca mientras reían y se burlaban.

Sólo Lavender parecía tomárselo realmente en serio.

Hermione bufó desde su pupitre y rodó los ojos mientras volvía la vista al mapa del merodeador, discretamente oculto con el libro de adivinación para no llamar demasiado la atención.

—Noto una perturbación en la energía de mi ojo interior.

Todos dejaron de moverse al escuchar las palabras de Trelawney. Hermione levantó la vista pero ni siquiera se inmutó.

—¡Tú!—dijo, mientras la señalaba fulminantemente con el dedo—estás enviando vibraciones muy negativas en el cosmos.

—¿No me diga?—preguntó Hermione con inquina y una ceja alzada que recordaba muy específicamente a cierto profesor.

—¡Calamidades! ¡Se acercan calamidades! ¡Terribles acontecimientos que no podrás evitar, lo noto! ¡Oh, querida! estás cubierta por la desgracia y el horror, y ¿Qué veo? ¡Cuánto sufrimiento! ¿Qué te sucede? Oh, ¡Cuánto dolor!

Hermione suspiró e hizo acopio de toda su fuerza de voluntad para no mandar a aquella señora a ese lugar donde no llega la luz del sol.

—Usted es la experta en adivinación, dígame usted qué me sucede—espetó con desgana.

La mujer se acercó y posó sus manos cerca de su cuerpo mientras las movía arriba y abajo con profunda concentración, y con cara de haber contemplado una epifanía, por fin habló.

—¡Ah! es algo nuevo, algo que no habías experimentado antes. Tienes algo dentro de ti que te está dando tantas alegrías como pesares, algo de lo que no puedes prescindir.

Hermione se puso lívida.

—¿Está embarazada?—se burló Malfoy—¿Será de Potter o de Weasley? Pronto lo sabremos. Si tiene la cara rajada y delirios de grandeza será de uno y si parece una zanahoria harapienta será del otro.

Antes de que Harry y Ron pudieran tirarse al cuello de Draco los gritos de la profesora los mantuvieron pegados en su sitio.

—¡Eso es! ¡Está embarazada! —anunció Trelawney.

Lavender soltó un profundo gritito de admiración por la lúcida revelación de su profesora y todos los demás miraron a Hermione con los ojos abiertos como platos.

En ese momento la castaña decidió que ya había tenido suficiente, cogió sus cosas, y se levantó para marcharse.

—He intentado asistir a sus clases dado que son de las pocas que no requieren el uso de varita, pero ya no aguanto más. Y no ha dado una, no estoy embarazada—dijo antes de salir y cerrar con un portazo.

Hermione caminó por el pasillo y se frotó los ojos terriblemente cansada, focalizando centró la vista nuevamente en el mapa, y entonces lo vio: su nombre, inconfundible, en el despacho del director.

Su cara se iluminó, las mejillas recuperaron el color perdido, y no tardó ni dos segundos en echar a correr hacia allí.


—Entonces ambos estamos de acuerdo con el plan.

Snape simplemente respondió con un ligero asentimiento de cabeza.

—Sabes que es muy probable que no salgas de allí con vida, ¿verdad, Severus?

—Siempre supe que mis posibilidades de salir con vida de esta guerra eran muy limitadas, Albus.

—Ah, pero antes estabas preparado, y sinceramente…me preocupa que ahora ya no lo estés, que puedas flaquear.

El director le miró profundamente con sus ojos cristalinos y Severus sintió cómo le atravesaban el alma. Ambos sabían perfectamente de lo que estaba hablando. Por supuesto, Dumbledore siempre acababa enterándose de todo.

Snape apretó los puños bajo la túnica y sintió un pequeño pinchazo de rabia al saberse nuevamente una simple marioneta movida por los hilos de un anciano.

—Puedes estar tranquilo, haré lo que tengo que hacer, como siempre he hecho—dijo con el rostro inexpresivo.

—Bien…tendremos que trasladarnos al cuartel de la Orden para trazar los próximos compases de acción y decidir quiénes irán a la misión.

—¿Cuándo se lo vas a decir a Potter?

—Esta tarde, después de las clases.

—Sabes que el chico no se lo tomará bien, su egocentrismo le impedirá aceptar que los miembros de la Orden se sacrifiquen por una causa mayor. Se lo tomará como algo personal—dijo con hastío.

—Ten un poco de fe, Severus, Harry acabará por ceder.

Snape gruñó por lo bajo casi imperceptiblemente.

—Bien, ahora creo que hay alguien esperando abajo que no está aquí precisamente para verme a mí.

Severus arqueo las cejas a modo de pregunta.

—Eso será todo, hasta esta tarde.

Y sin más, Dumbledore desapareció, dejándole solo.


Hermione llevaba lo que parecía una eternidad esperando a los pies de las pequeñas escaleras de caracol que daban al despacho del director, dando frenéticos paseos nerviosos mientras apretaba con fuerza el mapa del merodeador.

Se lo guardó en el bolsillo de su túnica para evitar dañarlo más, al paso al que iba pronto se convertiría en una gran bola de pergamino arrugada.

Entonces escuchó pasos y lo primero que vio de él fue su arremolinada pero inconfundible capa negra. Tuvo que morderse el labio inferior para contener la emoción.

Estaba demacrado, tenía unas profundas ojeras y su piel más cetrina de lo habitual. El pelo lacio caía a ambos lado de su cara ocultando parte de su rostro. La castaña pocas veces lo había visto tan desmejorado.

Sin duda alguna le habían torturado ampliamente a lo largo de la noche, y aun así su presencia seguía siendo tan imponente, majestuosa, y sobrecogedora como siempre.

No supo cuánto tiempo estuvo mirándole fijamente pero al final fue él quien rompió el silencio, ella no encontraba su propia voz.

—Tengo entendido que todos los alumnos de séptimo deberían estar ahora mismo en clase de Historia de la Magia. Diez puntos menos para Gryffindor—dijo, pronunciando con exquisita pulcritud cada una de las palabras.

La chica no pudo evitarlo más y riendo y se lanzó sobre él. Sintió sus brazos rodeándola con fuerza y durante un segundo creyó estar en el mismísimo cielo, hasta que Snape la apartó sujetándola por los hombros.

—Hermione, no.

Ella alzó la mirada hasta encontrarse con sus ojos, incapaz de comprender.

—¿Qué sucede? No tienes ni idea de lo preocupada que he estado, de lo mucho que he…

La chica interrumpió su propio discurso cuando las manos de él dejaron de hacer contacto con su cuerpo, y sus brazos se cruzaron sobre su pecho en su automatizada pose defensiva.

—Márchate a clase—su voz fue apenas un susurro, pero el tono no dejaba lugar a dudas: era una orden, no una petición.

Hermione ahogó una risita histérica antes de continuar, no podía creerse que estuviera pasando aquello. No otra vez.

—Creí que ya habíamos superado esta etapa—dijo con dolor.

—No hay etapa que superar, porque no hay nada entre nosotros.

Y sin más le dio la espalda y comenzó a alejarse de ella.

A Hermione el shock le duró sólo un segundo. Algo había pasado a lo largo de las últimas horas, y no pensaba irse sin saber el qué, así que corrió hacia él y le encaró de nuevo antes de hablar.

—No sé qué ha pasado, pero creo que lo mínimo que merezco es una explicación, así que no vas a marcharte de aquí sin darme una, y más vale que sea una buena.

Los ojos de la muchacha brillaban con determinación pero no veía nada en los de Severus más que una profunda y fría capa de hielo negro.

—Yo no tengo que rendir cuentas ante una mocosa insolente—siseó—largo de mi camino.

Hermione se quedó paralizada en medio del pasillo, deseaba llorar, pero ya había derramado demasiadas lágrimas a lo largo de esa noche, sencillamente no le quedaban más.

No tenía sentido, no ahora que las cosas por fin empezaban a ir bien, no ahora. Aún había algo entre ellos, él la seguía tuteando.

—Por favor…no nos hagas esto—dijo con un hilo de voz que fue apenas un susurro, pero supo que Snape lo había escuchado.

Los pasos de Severus se detuvieron y luego comenzaron a sonar cada vez más cerca de ella. No le veía y no se giró para hacerlo, pero sabía que él estaba justo tras su espalda.

—Hermione—murmuró contra su oído—la próxima misión a la que vaya será la última para mí. No existen…posibilidades de que pueda sobrevivir a ella. No malgastes tu tiempo en una causa perdida, eres más inteligente que eso.

El ondear de su capa le avisó de que estaba retirándose, y antes de darle tiempo se giró y se aferró a su túnica, aspirando el conocido aroma a hierbas que ya formaba parte de ella.

—Pasar tiempo a tu lado jamás puede ser una pérdida de tiempodijo contra su pecho.

Le miró a los ojos nuevamente y la capa de hielo que había visto antes por fin comenzó a resquebrajare. Entonces Snape hizo algo impensable para ella: la abrazó como nunca antes lo había hecho, con una agresividad y posesividad tal que la hicieron pensar que podría partirse en dos.

Hermione ahogó un grito de sorpresa en su hombro y se dejó hacer, sintiendo su desesperación, su miedo a perderla…a ella. Se fundió con él durante un momento maravilloso que duró demasiado poco, y dejó escapar un par de lágrimas de sus ojos, pero esta vez de felicidad.

—Tienes que contármelo todo, ¿vale?—pidió la chica—lo arreglaremos. Se me ocurrirá algún plan brillante—dijo, forzándose a sonreír.

Snape esbozó una media sonrisa cínica y acarició el alborotado cabello de Hermione, quien no pudo evitar suspirar de placer ante el contacto. Sus muestras de afecto estaban limitadas con cuentagotas, así que le hacían estremecerse cada vez que recibía una.

—Si tu plan está tan desarrollado como tu cabezonería el Señor Tenebroso está perdido—murmuró con inquina.

La castaña rió de buena gana, y después se puso seria.

—¿Qué pasó ayer en la reunión?

Severus desvió la mirada, y ella comprendió que no estaba preparado para hablar de sus sesiones privadas con Voldemort, así que decidió no presionarle.

—Dumbledore os dirá todo lo que necesitáis saber esta tarde.

—Pero Severus, ¿qué…?

—Es obvio que aprender a tener paciencia no es algo que te haya sido inculcado—la cortó.

La muchacha hizo un mohín y él le dedicó una de esas sonrisas sinceras que sólo se veían una vez cada siglo.

—Bastará con que vayas preparando la maleta— susurró —te mudas a Grimmauld Place.


N. de A. La clase de adivinación ha sido un total y absoluto capricho innecesario por mi parte. Siempre he querido escribir una clase con esa mujer y era ahora o nunca, vais a perdonarme por haberla metido ahí con calzador xD por supuesto no tiene ninguna trascendencia en la trama y desde luego Hermione NO está embarazada (La criatura es virgen, por amor de Merlín.)

Aunque la mujer sí acertó con su adivinación, puesto que estaba hablando del amor que sentía hacia Snape, no de un embarazo, pero es que Draco la confundió, a la pobre xD

Malfoy sólo tiene una frase en este capítulo, pero he amado escribirla. Lo mismo un día se me cruzan los cables y acabo escribiendo un Dramione. :-P

Como siempre, miles de gracias por los reviews/follows/favs. Espero que os haya gustado leerlo al menos tanto como a mí escribirlo ^^

Reviews

Paosan: Aw, miles de gracias, de verdad. No sabes lo feliz que me hace que me digas eso, me estrujo mucho la cabeza con las frases que dice este hombre para que queden medianamente convincentes. Cada vez que escribo una pienso: ¿Será esto algo que diría Snape? y lo leo y releo con la característica y perfecta forma de pronunciar de Alan (que la tengo tatuada en el corazón) a ver si suena medianamente convincente, y si veo que no, entonces la quito y pienso otra. xD

Vrunetti: A mí si Severus me habla así me desmayo. Qué demonios, si Severus me habla, me diga lo que me diga, me desmayo xD Uf lemmon...cada vez que leo tu comentario pienso en el Lemmon y en la fina y delgada línea que puede separar un T de un M, y me asusto. xD

Y bien, bien, de hecho espero que me escribas un mensaje privado cuando tengas terminado tu fic para que pueda leerlo de una vez del tirón. Tengo mucha fe puesta en tu historia ^^ Espero que te haya gustado este capi, y sep, las cosas han ido a cambiar...pero Hermione lo ha arreglado porque mola mucho y tiene más paciencia que un santo :-P

Yazmin Snape: Jajaja es que soy un monstruo cruel y malvado, por eso no respondo a las preguntas sobre el fic :-P Me alegra mucho que te gustase el capítulo, a ver qué tal éste. Lo de actualizar antes...prometo que intentaré mejorarlo, de verdad, pero es que voy fatal de tiempo. Y sí, a Harry le hizo falta la bofetada para que le hicieran conexión las dos neuronas que tiene, pobrecico. Ya leí por ahí una vez que si Hermione hubiera sido la elegida, Voldemort no habría durado ni dos telediarios. xD Tienen más razón que un santo.

Aigo Snape: Pues...verás...si existiese la posibilidad de tener una clase así con Snape, tú no podrías firmar, porque ya me hubiera encargado yo de ser la única persona que tuviera acceso a esa lista :P xDDD. Muchísimas gracias por pasarte a comentar, siempre que lo haces me sacas una sonrisa ;-) Nos leemos.

AcizeJ-HaruZuchIa: Snape el pobre no ha tenido una relación en su vida y tiene la madurez emocional de una piedra xD Ahora sólo intentaba alejarla para que no sufriese, pero es que lo hace todo al revés. Y bueno...sólo puedo decir que ya verás, todo en su momento ^^ Un beso y muchas gracias por comentar.

Yetsave: Oh, gracias, me alegra mucho que te gustase ^^ Sep, Hermione lo descolocó, y eso que Snape es un hombre difícil de descolocar. Besitos.

Jane Doe 1988: Yay! yo me emociono cada vez que leo un review, y más si es uno bonito como el tuyo. Espero que la actualización esté a la altura. Nos leemos!

bedollalau: (No sé qué pasa que si escribo tu nick con el punto, sale mal a la hora de guardar) Wo! ¿Lo has leído del tirón? A mí también me gustó mucho escribir sobre esos rumores xDD Y jo, yo es que creo que es imprescindible que un Severus/Hermione se cocine a fuego lento, a menos que lo sepas escribir muy muy muy bien, me parece realmente inverosímil que puedan desarrollar algo de una forma precipitada, es que Snape no es de los que desarrollan nada...con nadie...nunca xD Jajaja yo también me imaginé la cara de Harry mientras escribía esa parte. Pensé en añadirlo al fic, pero al final no lo hice xD. Muchas gracias a ti por pararte a dejar un comentario, espero que este capítulo haya estado a la altura, o al menos que no haya sido una auténtica basura. ^^

¡Hasta la próxima!