¡Perdonen la demora! Espero que disfruten el capitulo.


Cuenta regresiva a la oscuridad.

-Céfiro…-El rubio castaño se dio vuelta- ten cuidado…-Arkanos le dedico una mirada helada- lo que hay ahí, es lo peor… No conoces la definición de horror, hasta que estas frente a esa cosa.

-No te preocupes, tendré el buen cuidado de no acercarme. –Informo el arquero de armadura blanca.- tampoco dejare que Aioria se acerque, para que tú y Set guardaran el secreto, tuvo que ser grabe.

-Fue grabe-fue lo único que dijo, antes de alejarse.

-¿Estas en condiciones para ir?-Aioria miro a su padre, no sabia si tratarlo de usted o como un par.

-Si, eh estado en peores condiciones y me he levantado para seguir peleando.-Informo con una calmada sonrisa. Sonríe de la misma forma que Aioros, pensó Aioria con algo de extrañeza.

-Habla enserio.-Shion se acerco a los dos helenos- te puedo asegurar, que Cefiro es igual a ti... Testarudo como él solo.-Aioria miro hacia otro lado, no sabiendo que decir al respecto.- Partan ahora, antes que sea demasiado tarde.-Cefiro se coloco la tiara blanca, luego de realizar un perfecto saludo al patriarca (haciendo garla de un excelente porte marcial), se retiro seguido de Aioria.- Athena. ¿Esta segura que quiere ir a Tracia?-pregunto en un tono ligeramente conciliador.

-Shion, no solo son mis caballeros también son mis amigos-Athena sostuvo firmemente a Nike- es lo que debo y quiero hacer.-Arkanos se acerco y se puso de rodillas ante ellos.

-Athena, por seguridad del patriarca y este recinto. Sugiero no llevar a todos los caballeros dorados disponibles.-informo en un tono sereno el rubio revestido en la armadura blanca. Bajo su brazo llevaba la tiara de la armadura y una capa cubría parcialmente el resto.

-¿Alguna razón para ello?-pregunto sutilmente Athena.

-Solo seguridad Athena, estamos hablando de Ares, siempre se debe tener en cuenta todas las posibilidades.-Levanto la vista y le miro fijamente- el fracaso es una de ellas.-La diosa se mordió ligeramente el labio y luego asintió.

-Shion.-El patriarca miro fijamente a la deidad- elige a quienes quieres que se queden aquí, el resto vendrá conmigo al Santuario de Ares en Tracia. Debo ir por mi armadura.-la diosa se alejo de los dos guerreros.

-No estas de acuerdo con que ella vaya. ¿No es así?-Shion miro de reojo al caballero que aun se mantenía de rodillas.

-Al parecer, nuestra diosa no entendió que no deseo que participe en esto.-El caballero alzo la vista y sus ojos turquesas se encontraron con unos amatistas.- Se estaría exponiendo y eso no nos beneficiara en nada. Su presencia en el campo de batalla, solo hará más difícil las cosas-sentencio en un tono helado.

-Athena, quiere ayudar en este rescate.-comento Shion en un tono ligeramente apenado, a pesar que compartiera la opinión del mileno.

-Ayudaría más si se quedara.-informo Arkanos sin suavizar su helado tono.- Su presencia en Tracia, solo seria un estorbo.

-¡PERO QUE CLASE DE COSAS DICES!-Aioros y Shura escucharon esas palabras, pero el noveno guardián no fue capaz de contenerse.- Como te atreves a hablar de esa forma de Athena. Ella jamás seria un estorbo.

-¿Alguna vez hiciste una misión de rescate? Por que dudo que la muerte te haya dejado experimentar esa situación -Arkanos le miro fijamente, mientras se reincorporaba. Podría tratar a Aioros como un igual y el más joven lo sabia muy bien- Cuanto menos sean, los que van, mejor.-Se acerco al caballero y entrecerró sus helados ojos.- Athena, a pesar de sus buenas intenciones, solo se esta exponiendo. Nuestro deber es cuidarla y protegerla. ¿Como harás para protegerla si estas en medio de una misión?-Aioros y Shura guardaron silencio- Su presencia cambia la perspectiva de lo que es primordial y lo que es secundario.-espetó fríamente- Solo basta una pequeña cantidad de sangre de los chicos, para que Ares obtenga lo que quiere.-comenzó a alejarse- hay que saber diferenciar cuando alguien es útil y cuando no. Athena, en esta misión, no ayudara mucho.-Aioros hizo anden de hablar- Puede que si ayude, pero lo que principalmente haría sera exponerse. No podemos darnos el lujo de permitir un combate entre Athena y Ares...-el hombre se retiro haciendo garla de su porte gallardo.

-Arkanos tiene razón-Shion miro a los dos guerreros.- No es prudente.

-Shion.-Shura busco las palabras precisas- Pareciera que le diera mucho valor a las palabras de Arkanos...

-Claro que le doy valor a sus palabras, aparte de ser un excelente lector de estrellas-El antiguo portador de Aries cerro los ojos- Arkanos se lucio, en tiempo pasado, en ser uno de los mejores estrategas que he tenido el placer de tener a mi cargo. Antes de su muerte, lo había nombrado mi sucesor.-Los dos caballeros se quedaron boquiabiertos mientras Shion se retiraba con paso solemne.- háganle caso, cuando les de ordenes en territorio enemigo. Arkanos ha hecho centenares de misiones, las de rescate fueron siempre las que mayor éxito tuvieron.

Prisiones, Santuario de Ares, Tracia.

Kanon estaba sentado en uno de los rincones de la celda, tenia mucho miedo. No solo temía por él, también temía por lo que Ares le pudiera hacer a Saga o lo que podría obligar a su hermano hacer. Escucho nuevamente el ruido de pasos, cada tanto pasaba un centinela frente a la puerta de su celda. Tenia sus brazos apoyados sobre sus rodillas y su rostro escondido en estos. Escucho el ruido de la reja, alzo la mirada y observo a un guerrero de Ares observarle con burla. Por reflejo se paro y se coloco en posición de combate, aunque no poseyera cosmos (por causa de la esclava en su manos) aun contaba con sus puños y fuerza física. El sujeto, valiéndose de su ventaja se movió velozmente y golpeo a Kanon con fuerza en el vientre haciéndole caer de rodillas.

-¿Querías hacerme frente crió?-pregunto en un tono burlón- Muy mal pequeño...-sujeto a Kanon del cabello y le hizo mirarle.- ven... El señor Ares te tiene una sorpresa.-Kanon intento zafarse del agarre que se ejercía sobre su cuero cabelludo, pero le era imposible.

Celda del tercer subsuelo.

-¡Suéltenme!-Kanon ahora fuertemente agarrado por dos guerreros de Ares y con el tabique nasal roto, debido a una reprimenda por su casi escape, era llevado por la fuerza hacia una de las celdas más alejadas. De fondo le parecía escuchar los alaridos de dolor de alguien, con todo el corazón deseo que esa persona no fuera Saga.

-Adentro pequeño.-los sujetos empujaron a Kanon hacia el interior de una celda casi oscura. En esa celda, Kanon se encontró con Saga quien esta sentado abrazando sus piernas y ocultando su rostro (apoyándolo en las rodillas)

-¡Saga!-El chico, prácticamente corrió junto a su hermano en esos pequeños dos metros que le separaban. - Tenemos que escapar Saga, tengo miedo...-el niño abrazo al mayor- Saga... tenia miedo que te hubieran hecho daño- ¿Por que estas tan frio?

-Kanon-el joven abrazo al menor- ya estas a mi lado. -Saga le abraza con fuerza y lo atrae hacia él. Cuando Kanon siente el abrazo, se da cuenta de algo aunque ya es tarde para retroceder. Ese no es su hermano, ese abrazo es helado, esa persona que le esta abrazando no es otro más que Ares quien esta usando una ilusión...

-¡SUÉLTAME! ¡MALDITO!-El menor intenta liberar sus brazos- ¡SAGA DESPIERTA!-Comenzó a chillar el chico mientras intenta librarse del abrazo.- ¡SAGA! ¡REACCIONA!-el sujeto emboza una sonrisa cruel, mientras intensifica más el abrazo y mantiene los brazos del menor pegados al tronco- ¡SAGA!

-Tu hermano esta dormido.-le informo el burlón dios, mientras la ilusión desaparecía de su cabello y ojos- sabes... Existe la pequeña micro posibilidad de que pierda... Por lo tanto quiero asegurarme de una cosa-Kanon se quedo quieto cuando sintió algo frio contra uno de sus costados- solo dolerá apenas...-le susurro de forma consoladora- pero sera un dolor sordo que te atormentara hasta la muerte...

-¡NO! ¡SAGA!-un alarido de dolor salio de los labios del menor, cuando Ares enterró la daga en uno de sus costados. Lagrimas de dolor comenzaron a caer de sus ojos... Pero no eran por el dolor físico, eran lagrimas que tenían origen en su corazón. Su hermano, su querido hermano... Lo había herido. ¡NO, NO ES ÉL ES ARES MANEJANDO SU CUERPO! Le grita otra parte de su mente lo poco que le queda de fe, intenta mantener sus pensamientos en la realidad.

-Shhh...-Ares comenzó acunar al menor, mientras le depositaba en con cuidado en el suelo, aun dejando la daga enterrada en el menor- tranquilo...-le limpio las lagrimas de los ojos de forma paternal, a pesar que Kanon sentía ese acto completamente carente de afecto- No llores... Pronto el dolor va a terminar...-paso su pulgar por uno de los pómulos de Kanon llevándose las lagrimas mientras, a la vez que retiraba la daga lentamente, embozaba una sonrisa malévola se formo en sus labios- te tengo una buena noticia...-los ojos se volvieron verdes y el cabello azul- Kanon...-Saga, estaba despierto.-Kanon...

Los ojos del caballero se anegaron de lagrimas, mientras la remera de su hermano se teñía de carmín. Miro la daga que aun estaba en su mano. Cuando la quiso dirigir a su pecho, su mano se detuvo a solo milímetros de este.

-¿Saga?-el chico miro a su hermano con ojos anegados de lagrimas, inmediatamente la mano de este se cerro alrededor de su cuello y comenzó a delinear las cejas del menor.

-Al parecer, tu hermano tiende a morder la mano que le da de comer.-Ares amplio su sonrisa, mientras los ojos de Kanon derramaban lagrimas saladas de tristeza y los del alma de Saga lloraban sangre. -Muy mal... sin duda...-retiro su mano del cuello del menor y comenzó a trazar sobre la piel del menor su nombre en griego- que piel tan delicada...-murmuro, cuando vio que algunas letras dejaban marcas de sus trazos.- ¡BUITRE!-La puerta se abrió y el primer guerrero, que había ido por Kanon, se presento- deja la daga en el altar. Por ahora no la necesitare más.-Sentencio, mientras colocaba la daga en manos del berserker.- Dejare que los hermanitos estén juntos, pero asegúrate que el otro este recibiendo lo que merece por escaparse.

-Si, señor.-el hombre amplio su sonrisa- Me asegurare que su castigo se este llevando al pie de la letra.

-Saga... Te dejare a solas con tu hermano un rato-Ares se arrodillo junto a Kanon, mientras la puerta de hierro se cerraba tras ellos- ¿Sabias que en mi Santuario puedo usar mi propio cuerpo?-metió dos dedos en la herida de Kanon y los giro ligeramente.

-¡BASTARDO!-Bramo el niño, mientras sentía deseos de retorcerse de dolor. Ares le sonrió burlonamente por ultima vez y salio del cuerpo de Saga.

-Kanon...-el mayor tomo el rostro del menor entre sus manos- perdóname... Debí ser más fuerte-Abrazo a su hermano, mientras se sentaba en el suelo- voy a detener tu hemorragia. Saldremos de aquí, te lo juro...-informo, mientras se quitaba la remera y hacia presión sobre la herida de Kanon.- saldremos de aquí. No te preocupes por ello, saldremos de aquí.-comenzó a repetir, mientras acunaba al menor- saldremos de aquí... lo prometo... Saldremos de aquí.

En otra celda.

El látigo emitió un ligero silbido, mientras cortaba el aire y luego el lamento escapo de los labios del joven castaño. Abel sujeto las dos cadenas que le sostenían firmemente los grilletes. El metal había comenzado a lastimar su piel y pequeñas lineas rojas comenzaron a realizar un camino descendiente.

-Azotarte, hasta que pierdas el sentido o hasta que sea la 13 luna...-el guerrero sonrió burlón- me pregunto: ¿Que sucederá primero?

-Ojala que ardas en el infierno-mascullo el chico entre dientes- que los demonios destrocen tu alma para que jamás pueda volver a ver el sol...

-Oh -el hombre sonrió burlón- pero que amenaza tan educada... -soltó una carcajada, antes de descargar otro azote en la espalda del chico- Honestamente, no me importa lo que digas... Morirás muy pronto imbécil.

-Tal vez muera, pero no sera por las razones que tu crees y tu dios quiere.-informo el chico, mientras contenía el alarido de dolor.

Salón del trono, Casa patriarcal. Santuario de Athena.

-Aldebarán de Tauro, Shura de Capricornio y los caballeros de bronce. Se quedaran conmigo, para proteger el santuario-informo Shion, los dos caballeros asintieron.- Chicos- miro a los cinco jóvenes de bronce- les pediré que resguarden las casas que corresponden a sus signos.-los cinco asintieron.- El resto ira con Athena, la misión es de rescate y la guiara Arkanos de Escorpio.

-¿Por que Arkanos guiara la misión?-se atrevió a preguntar Camus.

-Por que es el único de los presentes que tiene experiencia en el tema-informo Shion y por que sabe muy bien con quien nos estamos enfrentando, agrego para sus adentros.- ¿Alguno tiene objeciones?-nadie replico.- les recuerdo, que es una misión de rescate. Eviten entrar en combate si es posible.-todos asintieron. Aunque todos tenían muy en claro que la batalla era inminente.

Salón del trono, Santuario de Ares, Tracia.

-¿Quiere que vaya con tres berserkers a la Isla de Corfu?-pregunto sutilmente Deimos, su padre no quería involucrarse abiertamente en ese hecho. - Yo me encargare de todo, tu no tienes por que involucrarte.

-Solo manda a los Berserkers-ordeno el dios, mientras acariciaba la cabeza de un inmenso perro negro- te quiero aquí. Necesito que hables con el cuarto prisionero.

-Por supuesto padre, mandare a los Berserkers por lo que se halla en Isla Corfu.-Informo teniendo el buen cuidado de nunca mencionar lo que se encuentra en ese lugar- que sus pensamientos se compartan con los de Saga, no es muy bueno en este momento.

-Lo se, por eso te pedí que no me revelaran lo que hay allí. Es mejor que no lo sepa.-miro fijamente al dios reencarnado- Que sea una sorpresa de los que los mortales llaman "Día del padre"-los dos dioses dejan libres macabras sonrisas.

Sala de sacrificios, 30 minutos después.

Milo seguía encadenado entre los dos pilares, lleno de rabia por la situación y la impotencia de no poder hacer nada. La ropa blanca, claramente una túnica de sacrificio, le llegaba hasta las rodillas. Lo que más le preocupaba era el cuchillo de bronce, de apariencia tosca, que se hallaba en su cintura. Llevo su vista a los dos altares y los cuchillos que reposaban en la cabeceras de ambos. Le costaba respirar, por causa de las cadenas que se hallaban en su cuello, y la mitad del cuerpo se le había entumecido por la mala circulación. Escucho unos pasos acercarse y cuando alzo la vista se encontró con Deimos.

-¿Estas cómodo Milo de Escorpio, hijo de Arkanos de Escorpio, nieto de Magnus de Leo?-pregunto en un tono burlón. -De seguro quieres saber por que te trajimos aquí...

-En realidad, quiero saber que le hicieron a Abel.-sentía la ira invadirlo. Sabia que el niño había estado durmiendo a su lado, eso era lo que más le preocupaba en ese momento. Le preocupaba lo que le pudieron haber hecho al niño mientras estaba inconsciente o encadenado en ese lugar.

-¿Abel?-El dios puso cara pensativa- ¿Abel?-miro a Milo de forma burlona- AH... Abel de Géminis.- Amplio su sonrisa burlona- La ultima vez que lo vi, lo estaban azotando.-informo en un tono como si estuviera hablando del clima. -pero no tienes de que preocuparte... Por el no debes preocuparte.- se acerco a Milo y le tomo con fuerza del mentón- debes preocuparte por ti... Por lo que prepara el destino-saco la daga de la cintura de Milo y coloco el filo bajo el ojo derecho del joven.- dado... que tienes sangre tres veces guerrera.

-¿Que quiere decir eso?

-Que eres el ultimo sacrificio-el dios comenzó a reír con maldad y volvió a colocar el cuchillo en la cintillo de Milo. -Sangre de tres veces guerrera, para levantar 300 guerreros temibles.-el dios le miro- una generación por cada 100 guerreros se podría decir. Veras como mueren Kanon y Abel.-sentencio- como es que Saga les mata.

-¿Saga?-los ojos de Milo se abrieron enormemente por la sorpresa.

- Si, Saga, mi padre le tiene en su poder...-El hombre alzo la vista al techo y luego se acerco a una especie de manivela en piedra.- hora de dejarle el paso al atardecer y que el atardecer le de paso a la noche... y a la decimotercera luna del año.-Milo le miro fijamente, mientras una parte del techo se corría y la luz comenzaba a tocar el primer escalón que conducía hacia el altar, parecía dispuesto a decir algo. Deimos se acerco a él y le amordazó.- Ya podrás hablar, cuando llegues al infierno. Disfruta tus ultimas horas de vida. Pronto traerán a tus amigos, no te preocupes por ello.-Comenzó a alejarse del joven encadenado, caminando por una pasarela. Milo puede ver al agua oscura y los restos óseos de las anteriores victimas. A medida que el dios avanza, las antorchas se encienden y siguen dejando a la vista las atrocidades de la sala. Las paredes están llenas de restos óseos, y algo le dice que esas personas anteriormente habían pasado por el mismo rito del cual seria victima en las siguientes horas.

Todo dependía de que sus camaradas supieran donde estaban y llegaran a tiempo.

Exteriores del Santuario de Ares.

Mu miro a todos, ya estaban a solo unos kilómetros del santuario enemigo. La incomodidad gobernaba el aire, Athena sabia cual era la razón de este sentir colectivo.

-Arkanos-el hombre abrió los ojos y miro a la diosa.- A pesar de tu experiencia militar, preferiría dejar el comando de la misión en manos de uno de los caballeros dorados.-al hacer el ultimo comentario, Arkanos cerro los ojos.

-Athena, como diosa de la sabiduría-el hombre hablo con un tono mecánico- he de suponer que esa decisión es solo por estrategia y no por el hecho de complacer a sus amigos.-sentencio el hombre.-Si usted desea cederle el mando a alguno de ellos, no me opondré.-La diosa comenzó a arrepentirse de haber hablado, pero no podía dar marcha atrás.

-Aioros. -La joven miro al caballero de Sagitario.- Te harás cargo a partir de ahora.

-Si, diosa Athena.-el chico dedico una mirada nerviosa, muy disimulada, al antaño Escorpio. ¿Por que no la contradices? ¿Por que no dices lo que piensas al respecto? Ese silencio del rubio le ponía nervioso. -Prepárense, tenemos que llegar antes de que se oculte el sol.-mira el ocaso que ya ha comenzado.

Santuario en ruinas. Isla de Corfú, Grecia.

-¿De quien es el santuario?-se aventuro a preguntar Aioria, mientras caminaban por el inmenso lugar. Había señales de distintas construcciones.

-De nadie.-informo Céfiro, quien aun sentía una ligera molestia en su hombro herido.- Arkanos y Set se toparon con este santuario, por accidente. Habían venido por otra razón a esta isla y se toparon con este lugar-miro fijamente a su hijo- encontraron algo, que no debían de haber encontrado...

-¿Que es eso?-Aioria se detuvo y miro fijamente al hombre- ¿Que fue lo que encontraron que decidieron guardar el secreto?

-La hoz de Cronos.-los ojos verdes del menor se abrieron enormemente, mientras el mayor cerraba los ojos- Set siempre fue sensible a la hora de percibir ciertas energías. Esa hoz, permite moverse en el tiempo... Set con solo tenerle cerca pudo sentir lo que esa hoz podía hacer. Arkanos y él sintieron una tenebrosa voz hablándoles directamente en su mente.

-¿Que les decía?-Aioria le miro, aunque se hacia una idea. -Que la tomaran e hicieran algo que cambiara el destino del mundo.

-Si... que la tomaran y cambiaran el destino de todo.-informo Céfiro- por lo tanto hay que mantener distancia de ese lugar.

-¿Y como sabremos en donde detenernos?-se aventuro a preguntar Aioria- ha... ya se, no te molestes en responder.-Miro el agujero en el suelo, la maleza había cubierto el lugar por donde los antaño Escorpio y Géminis habían caído.- ¿Que haremos ahora?

-Esperar y vigilar que nadie entre o salga de ahí.-Céfiro se masajeo el hombro herido.- esperemos que seamos los únicos que sepamos de este lugar.

-Yo no estaría tan seguro...-los dos hombres se dieron vuelta y se encontraron con dos hombres con fornidas armaduras de color negro y rojo.-córranse de nuestro camino, caballeros de Athena.

Sala de registros, Santuario de Athena.

El joven sonrió ante los papeles que tenia en sus manos. Eran solo cinco de los siete que había sido enviado a buscar, pero era suficiente con esos cinco. Sonrió al ver los lugares escritos: tres tenían escrito Caen, uno Pláka y el ultimo Södertälje.

-No serán todos, pero si le sera suficiente al señor Deimos.-el hombre, vestido con ropas de entrenamiento del santuario de Athena, salio de la sala de registros. Al ser un lugar al que cual quier caballero o soldado podía ingresar, dado que los datos ahí era menores, nadie sospecho que era lo que ese joven se llevaba consigo.- me pregunto donde estarán las dos que faltan...-puso cara pensativa y se encogió de hombros. No le importaba realmente, los papeles más importantes estaban en su poder.

Casa de Sagitario.

Dentro del despacho de Aioros, una vez retirado unos libros de una de sus tantas estanterías se hallaba guardada celosamente una carpeta color madera. Dentro de la carpeta, tres papeles eran protegidos del polvo y la humedad exterior. Dos de estos papeles tenían como ciudades referentes a Atenas y el ultimo Izmit. En la parte superior, cada hoja en la lengua nativa de la ciudad en la cual había sido expedidas, estaban escritas las palabras "Partida de nacimiento". De haber sabido donde se hallaba, no se hubiera arriesgado a ir por ellas. Era una acción de alto riesgo, se hubiera conformado igual con las cinco que tenia en su poder.

Exterior del Santuario de Ares.

Los caballeros, y diosa, se movían con el cuidado y atención que se debía darle a ese lugar. Aioros cada tanto lanzaba una mirada al caballero de Escorpio, el silencio del rubio le ponía más nervioso de lo que hubiera deseado. No quería tener a cargo el comando de la misión, sentía la presión sobre sus hombros. Un error podría costar la vida a uno de sus amigos, o de todos, y la vida de su diosa.

Sala de sacrificios, Santuario de Ares.

Claramente ya estaban comenzando los preparativos, Deimos apareció nuevamente trayendo a Abel en brazos. Milo pudo ver la gruesa cuerda que sujetaba ambas manos del chico, que descansaban sobre su pecho, y las marcas de la sangre que comenzaban a teñirle de un ligero marronrojizo. Vio, lleno de cólera, como Deimos colocaba al menor inconsciente en uno de los altares. Al igual que él, Abel llevaba ropas blancas solo que estas comenzaban a teñirse de escarlata.

-Los azotes, hicieron muy bien su trabajo. Esta agotado, física y psicologicamente-informo Deimos, mientras acariciaba el pálido rostro del menor.- Esta perfecto, para el rito.-Milo muerde fuerte la tela de la mordaza, quiere decirle de todo al dios.- Ahora traeré a Kanon. Supongo que ya estará listo.

Habitación de Ares.

Ares miro la copa que tenia en una de sus manos y luego el menor inconsciente que tenia en su cama. Había sido algo difícil, pero termino logrando que Kanon bebiera el brebaje en la copa. Ahora el muchacho vestía ropas blancas, personalmente se había encargado de todo. Había sacado al chico de la celda, lo arrastro hasta su habitación donde le obligo a beber el brebaje (para no decir que le sujeto con fuerza y vació el contenido de la copa en la boca del joven). Una vez la droga hubiera ejercido efecto, baño al menor para dejarle sin una sola impureza en el cuerpo. Luego le había colocado la túnica blanca.

-¿No nos quedo mono tu hermano?-pregunto, mientras apartaba algunos húmedos cabellos de la frente del chico.

-Bastardo, quita tus manos de su rostro.

-¿Mis manos? Son tus manos Saga...-escucho como tocaban la puerta- Pasa Deimos, puedes llevarte al niño-informo, mientras tomaba la soga y amarraba las manos de Kanon.- ¿Al otro le diste el brebaje?-pregunto amablemente, mientras tensaba la cuerda lo suficiente para marcar la tersa piel morena.

-No era necesario, estaba inconsciente.-Informo Deimos.- Lo llevo.

-Si, yo me tengo que preparar aun.-comento el burlón dios, mientras dejaba que Deimos tomara en brazos al inconsciente adolescente.- Deimos.

-¿Si?-el dios se dio vuelta, con el menor aun en brazos.

-Saga te esta maldiciendo, nos esta maldiciendo-se corrigió el dios, dejando libre una risotada.-ya te lo puedes llevar.

Sala de sacrificios, Santuario de Ares.

Su corazón dio un vuelco cuando vio a Deimos llegar con Kanon en brazos. La respiración de Milo se volvió más agitada al ver como el dios menor depositaba al chico en el segundo altar de piedra. Los rizos de Kanon quedaron ligeramente expandidos alrededor de su cabeza. El rostro sereno de menor le daba un aspecto sumamente angelical, a pesar de tener las muñecas amarradas sobre el vientre, si se le sumaba el hecho que estaba vestido de blanco. Había algo que ponía nervioso a Milo y eso era la palidez de Kanon. El géminis no era tan pálido, no podría estar tan pálido. Vio que Deimos olía a Kanon y luego sonreía con burla.

-Huele a sangre, en algún lado bajo la ropa, tiene una herida abierta.-el dios se alejo, dejando a las tres victimas del rito siendo custodiadas por cinco soldados de bajo rango. La mención de la herida, puso más nervioso a Milo. Cada segundo que pasaba, la luz llega por la escalera que llegaba hasta el altar.

Continuara.